LA MAGA

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Aproximaciones a Rayuela
Configuración semiótica de la Maga
DANY RODAS BAZÁN
1
La magia de la Maga
¿Quién es este personaje al que Carlos Fuentes califica como ligeramente cándida,
ligeramente perversa, continuamente recordada y prevista en un tiempo presente de la
literatura1?
Definirla con el des-orden en que se presenta la novela que la alberga es complicado; por ello
abstraeremos su esencia semántica como ente narrativo a partir de categorías prestadas de la
semiótica y del psicoanálisis.
La Maga es un actor, el Otro a quien se dirige Horacio Oliveira, aquella que es distinta y
debiera ser complemento, según los cánones de la tradición del amor en Occidente, mas se
presenta sin reglas, opuesta totalmente a lo que ordena el sistema.
Este personaje es creado por dos tipos de narradores en la novela: el que habla en tercera
persona, quien se refiere, en un lenguaje mayormente sobrio, a la Maga como un personaje
relacionado con Oliveira. Desde esta perspectiva se intenta analizar a ambos amantes, se trata
de explicar esta extraña y difícil relación
“Se llegó así a saber que la Maga esperaba verdaderamente que Horacio la matara, y que
esa muerte debía ser de fénix…” (Cap. 5)
El otro narrador es aquel que cuenta los hechos en primera persona, Horacio Oliveira, quien
se refiere, casi siempre, en forma poética a su enunciatario. Desde este punto de vista, Horacio
habla directamente a su amada, con una pasión que oscila entre los extremos del amarla y el
asesinarla; pero siempre líricamente, con un aire de admiración y repugnancia.
“Y si nos mordemos, el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber
simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella…” (Cap. 7)
La percepción de la Maga por ambos tipos de narradores son similares; los calificativos
desdeñosos o demasiado elogiosos, pero en especial de parte del enunciador Oliveira.
1
FUENTES, Carlos: La nueva novela hispanoamericana
2
Horacio y el Otro
Dado que la Maga es construida mayormente desde una perspectiva del yo, es necesario
abordarla en una relación con Horacio Oliveira. De esta manera debemos responder las
preguntas ¿quién y cómo es Horacio?; ¿quién y cómo es la Maga?; ¿qué tipo de relación los
une?
Horacio
Para ser lo más objetivo posibles, definiremos a Horacio a partir de lo que se dice de él en la
obra; para efectos del presente estudio, solamente en su relación con la Maga.
El cuadro que se muestra a continuación presentará dos ejes: estructura superficial y
estructura profunda, ligadas a los niveles figurativo y temático. De esta manera, podremos
obtener las características que lo definen en su significación más interior.
Estructura superficial
(nivel figurativo)
Yo con mi cultura… y vos, pobrecita, no entendías absolutamente nada… (cap. 1 )
Estructura profunda
(nivel temático)
/culto/ /pedante/
Fabricaba… máquinas inútiles (cap. 2)
/absurdo/
Admiraban enormemente mis conocimientos de literatura y jazz cool. (cap. 2)
/narcisista/
Piloto vertiginoso que cortaba el agua del tiempo y lo negaba… (cap. 2)
- negador del orden
Lo único cierto era… la sospecha… de que casi nunca había andado bien… (cap. 3)
/inseguro/
Era clase media, porteño, de colegio nacional, y esas cosas no se arreglan así
nomás. (cap. 3)
/clase media/ /capitalino/
- pertenece al centro
La especie no podía fiarse de tipos como Oliveira (cap. 3)
/diferente/ /negativo/
- duda de la lucidez por
sí misma
/ineficaz/ /inactivo/
- más abstracto que
concreto
- abstraído de su entorno
Si la lucidez desembocara en la inacción, ¿no se volvería sospechosa…? (cap. 3)
Vos pensás demasiado antes de hacer nada [palabras de la Maga] (cap. 3)
Vos estás mirando la pieza, no estás en la pieza Ibid. (cap. 3)
La única posibilidad de encuentro estaba en que Horacio la matara en el amor
donde ella podía conseguir encontrarse con él, en el cielo de los cuartos de hotel
(cap. 5)
- incapaz de amar
Hablaba de… una raza de lectores a fulltime, de bibliotecas pululantes, de
marisabidillas infieles al sol y al amor, de casas donde el olor a tinta de imprenta
acababa con la alegría del ajo (cap. 6)
- apasionado por la
lectura y el conocimiento
- negador de lo cotidiano
Empezando por ti [ser un refrito] (Etienne) cap. 13
- /imitador/
occidental
de
lo
3
Todo le duele [palabras de la Maga] (cap. 17)
/sensible/
Es patológicamente sensible a la imposición de lo que lo rodea [ Gregorovius]
(Cap. 17)
- sensible a todo lo real
Vos querés decir que todo se junte en tu vida para que puedas verlo al mismo
tiempo… (cap. 19)
- aspiración a la unidad
- se complicaba la vida
En esos días andaba caviloso, y la mala costumbre de rumiar largo cada cosa se le
hacía cuesta arriba pero inevitable (cap. 90)
No me quedo por solidaridad ni por lástima ni porque ha que darle mamadera a
Rocamadour y mucho menos porque vos y yo tengamos todavía algo en común
(cap. 20)
/insensible en el amor/
- daña con las palabras
Vos no sabés llorar, Horacio [palabras de la Maga] (cap. 20)
/frígido/ /inhumano/
Te tengo tanta lástima, Horacio [palabras de la Maga] (cap. 20)
/endeble/ /frágil/
También hay ríos metafísicos, Horacio. Vos te vas a tirar en uno de esos ríos ( cap.
20)
Maga, el molde hueco era yo (cap. 34)
- tentativa al suicidio
- incapaz de vivir la
realidad
- incapaz de suicidarse
- ama, pero no lo muestra
- tendencia a la pulsión
de muerte
/muy extraño/
/solitario/ /frágil/
Fue a buscar el agua… No era de tirarse… (cap. 36)
/cobarde/
Dolés en la piel –recordando a la Maga-… Cada vez que respiro es como si el
vacío me entrara en el pecho donde no estás (cap. 21)
Estás loco, estupendamente loco [Etienne] (cap. 31)
De este modo, Horacio Oliveira se muestra en el texto como un sujeto inseguro, incapaz de
vivir la vida, pero también de salir de ella mediante el honorable suicidio: cobarde y frágil,
dañino con las palabras; negado para el amor, ahogado en sus ríos metafísicos.
Según el esquema narrativo canónico, todo héroe tiene un objetivo el cual es otorgado a
alguien o a sí mismo, para luego recibir una sanción (castigo o reconocimiento); y a partir de
allí lograr su realización plena como sujeto.
Horacio es un héroe extraño: duda de la realidad, su objeto (el amor, el conocimiento, la
individualidad) es inaccesible; lo cubre parcialmente con la Maga, objeto al cual rechaza y se
desprende. Para finalmente ser sancionado por la dama, quien lo deja en el más absoluto
vacío, más absurdo que al principio, cuando buscaba a su amada (?) en un puente o en el lugar
más insólito, bajo el auspicio del azar.
Horacio no entiende, entonces cuál es su objetivo; obtiene a
la dama, pero no sabe
conservarla; luego sigue su camino y entiende que no puede con la vida –el gran oponente-;
decide entonces suicidarse, pero es tan cobarde e indeciso para hacerlo: Oliveira es un triste
4
héroe sin la suerte del héroe medieval ni la disciplina honorable de un samurai japonés. Su
gran enemigo es la conciencia, aquella que le complica todo, aquella que provoca las
constantes crisis en torno a lo que otros simplemente no toman en cuenta.
El caso de Oliveira es igual al de de otros tantos personajes: Meursault (El extranjero), Juan
Pablo Castel (El túnel),
Rodión
Raskolnikov (Crimen y casstigo)… todos ellos
imposibilitados para amar de la manera más “normal”, con psicologías complejas y extremas.
Cuando aman lo hacen agresivamente, provocan daño a su objeto de deseo; lo agraden,
envidian en esas damas, el Otro, la simpleza de vivir, su sensualidad, su capacidad de no
complicarse mucho las cosas, su felicidad.
Son, sobre todo, productos de la modernidad atormentante, la cual decepciona y pone en
constante zozobra a seres pensantes e inteligentes como los protagonistas en cuestión y les
provocan neurosis, haciéndose preguntas sobre su propia existencia2; o a la psicosis3, como es
el caso del protagonista de Crimen y Castigo.
En el siglo XX fue cuando se asentó más la presencia de estos seres frustrados, que no
lograban completar su recorrido narrativo: no lograban su objeto, ni mucho menos el
reconocimiento. Las viejas zagas en que el héroe mataba al dragón y se casaba con la princesa
quedaron en la fantasía de la Edad Media. La modernidad atormentó tanto al intelectual que
modificó su estructura mental y afectiva, haciendo que sus protagonistas se alejen de la figura
del héroe tradicional y se limiten a una existencia angustiosa, patológica, anárquica o
subversiva.
La herencia dejada por Kafka, los existencialistas y la filosofía Zen se aprecian claramente en
Horacio Oliveira, quien se ve miserable, vacío sin el complemento, aquel con quien aspiraba a
la unidad, pulsión de vida (Eros); pero que por su carácter existencial rechazaba y era incapaz
de comprender que el Otro sea justamente otro ser, distinto en sus forma de pensar y de vivir.
Esto provocaba que rechace a la Maga, que la trate de mediocre, que aleje de sí al
complemento de su ser. De esta forma, Horacio se autodestruía; la pulsión de muerte
(Thanatos) predominaba -como en tantos personajes y personas del mundo de la
posmodernidad- sobre el eros, la pulsión de vida, de la unión.
2
3
Véase Diccionario Lacaniano (Dylan Evans)
Ibid.
5
Julio Cortázar mira con ligera ternura a este personaje, y se identifica con él:
“En realidad, Oliveira se me parece mucho en el plano personal. Es un tipo sumamente
tierno, que disimula su ternura, tierno y necesitado de ternura, lo que pasa es que no la va a
aceptar jamás si viene mezclada con un poco de compasión o sea, si es una ternura fácil. Lo
que él quiere son cosas absolutas”4.
Horacio Oliveira es uno de los tantos héroes de la posmodernidad, aquel atiborrado de
conocimientos de los cuales duda con justa razón; de esta forma se convierte en un subversivo
de la razón; ya que el poder tuvo como meta imponer su racionalidad, e intentó hacer
coincidir racionalidad y emocionalidad5; esta es la trampa existencial en la que cayó Horacio,
de quien no se tiene un fin definido, ya que la novela deja carta abierta al lector para que
decida su futuro; aunque, como ya lo dijimos, no tenía el valor para suicidarse. A propósito, el
mismo Cortázar expresa: “de acuerdo con usted: yo nunca he creído que Oliveira se
matara”6.
La Maga
¿Por qué Lucía, una muchachita montevideana, de clase media, sin futuro cierto, violada a los
13 años, soltera, con un hijo, habría de ser el complemento de Horacio (otro proveniente de
familia disfuncional)? ¿Por qué llamarla Maga y buscar en ella la “felicidad”? El método
anterior también nos será útil al momento de describirla con más énfasis, pues es el objetivo
de la presente investigación.
Habremos de mencionar primero que todo el texto gira en torno al azar. Rayuela es una
novela en la que Horacio y la Maga andan en el constante desorden, en la entropía continua,
saltando –como los capítulos- sin reglas aparentes (a no ser las del destino), dominados por la
incertidumbre, en un juego constante como el amor mismo.
El amor que une a los protagonistas es adolescente. Al analizar Rayuela, nos damos cuenta de
que la vida –en la concepción cortazariana- es como el juego en mención, dominada por el
sino, el cual puede llevar a ganar o perder; ir del microcosmos terrenal al macrocosmos
4
GONZALEZ BERMEJO, Ernesto (1978) Conversaciones con Cortazar. Ed. Edhasa, España p. 69
Ver BRITTO GRACÍA, Luis (1991): El imperio contracultural. Ed. Nueva Sociedad. Caracas
6
GONZALEZ BERMEJO, Ernesto. Op. cit. P. 76
5
6
celestial; de la tristeza real (disforia) a la fantasía divina (euforia). Esto Oliveira lo conseguía
mediante el amor de la Maga, un amor infantil como el juego mismo.
“Deteniéndose en las placitas confidenciales para besarse en los bancos
o mirar las
rayuelas, los ritos infantiles del guijarro y el salto sobre un pie para entrar en el cielo” cap. 4
Veamos a continuación las estructuras que nos mostrarán las cualidades de la Maga, a partir
de las cuales podremos comparar a los amantes y formarnos una objetiva imagen de este
personaje, el cual es descrito siempre desde la voz de los narradores, y escasamente desde su
propia voz.
Estructura superficial
(nivel figurativo)
Fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones (cap. 1)
Ibas allí [a una librería] a jugar con un gato (cap. 1)
Vos, pobrecita, no entendías absolutamente nada… (cap. 1)
Si no lo encuentra [algo rojo] seguirá así toda la noche, revolverá en los tachos de
basura… convencida de que algo horrible le va a ocurrir si no encuentra esa prenda
de rescate, la señal del perdón… (cap. 1)
Enamorada frente a la eternidad de su cuerpo (cap. 2)
Estructura profunda
(nivel temático)
/monótona/
- igual a Horacio
- Más sensual que
racional
/inepta/
/supersticiosa/
- angustiada por lo que
“normalmente” no hay
que angustiarse.
/sensual/ /autoerótica/
Para ella no había desorden, lo supe en el mismo momento en que descubrí el
contenido de su bolso (era un café de la rue Réamur…) - cap. 2
- el desorden es su orden
Mi testigo, mi espía
/complemento/
Una proa negra
- guía incierta
Tiene su mundo
/única/ /extraña/
Me asombraba que la Maga hubiera podido llevar la fantasía al punto de llamar
Rocamadour a su hijo
/diferente/ /irracional/
Anhelaba ser “una cantante de lieder” (cap. 2)
/ingenua/ /adolescente/
Imposible explicarte –decía Etienne- Esto es el Meccano número 7 y vos apenas
estás en el 2 (cap. 4)
/marginada/
limitada académicamente
Absorta en la contemplación de un mono embalsamado
/absorta/ /ingenua/
Una boca elegida entre todas (cap. 8)
- objeto del deseo
Ahora esta va a decir una de sus burradas [Oliveira] (cap. 9)
- considerada inferior
No tuve infancia, además (cap. 12)
- baja autoestima
A mí todo lo que me ha sucedido, me sucedió ayer, anoche a más tardar. (cap. 15)
- importancia al presente
Papá estaba demasiado ocupado pegándome con el cinturón (cap. 15)
/maltratada/ /violada/
7
Le estoy contando cómo me violó el negro del Conventillo (cap. 15)
- infancia triste
El glíglico lo inventé yo. Vos soltás cualquier cosa y te lucís, pero no es verdadero
glíglico (cap. 20)
/creativa/ /sensual/
No te vayas [luego de que Horacio decidió dejarla y la insultó] (cap. 20)
/sincera/ /expresiva/
- sabe amar
Porque a lo mejor soy mala o estoy enfermao soy un poco idiota
- baja autoestima
Ella nuestro espejo… tan vegetal [Ronald]
Tonta [Etienne]
/marginada/
/des-considerada/
Lee “una edición infecta” (cap. 34)
/libre/ - sin prejuicios
La abnegación de la Maga samaritana (cap. 35)
/abnegada/
Los resultados del análisis son contundentes: la Maga es dibujada como un objeto diferente al
orden racional de la modernidad, al conocimiento que tanto anhelaba Oliveira. Se opone y
complementa a él, tiene ansia de saber, de conocer las cosas; pero elige un camino distinto,
sin prejuicios como los que tenían Oliveira y el resto del Club de la Serpiente, quienes a
fuerza de llamarla tantas veces tonta, el adjetivo-significante quedó sin significado y revelaba
simplemente una envidia de los otros, quienes veían en ella la ingenuidad, la sinceridad y la
extraña genialidad, que no tenían.
Al hacer la oposición de los núcleos sémicos de Horacio y la Maga tenemos los siguientes
resultados:
Horacio
Maga
/varón/
/culto/
/pedante/
/egocéntrico/
/racional/
/indeciso/
/hetero-erótico/
/tendencia a lo abstracto/
/inexpresivo/
/dependiente/
/atormentado/
/frágil/
/cobarde/
/mujer/
/inculta/
/humilde/
/desprendida/
/sensual/
/decidida/
/autoerótica/
/tendencia a lo concreto/
/expresiva/
/autosuficiente/
/sin tormentos/
/fuerte/
/atrevida/
COINCIDENCIAS
/distintos/
/desordenados/
/apasionados/
/abstraídos/
/marginados/
/adolescentes/
8
Aunque parezca obvia, la primera oposición es elemental. Psicoanalíticamente, la mujer es un
sujeto castrado, generalmente objeto de deseo. Lacan no tiene muchos elogios para la dama, la
ve desde una perspectiva occidental, fría y posmoderna; de la época cuando –según Octavio
Paz- murió el amor7.
La Maga es prefigurada por los demás, generalmente con calificativos desdeñosos; sin
embargo, presenta grandes coincidencias con Horacio; sin ellas no se habrían juntado jamás.
A diferencia de los demás miembros del Club de la Serpiente, la Maga es madre, una madre
desordenada que le escribe una terrible carta a su hijo muerto, en la que le expresa que no
podían seguir juntos. Es la Maga quien termina siendo más fuerte y atrevida, pues deja todo
luego de la muerte de Rocamodour, no va en busca de Oliveira, quien sí se desespera por ella.
La Maga es un camaleón que se adapta constantemente a los cambios sin que ello le afecte
tremendamente su estabilidad emocional. Es un ser altamente erótico, bastaba con que se
tocase a sí misma, no dependía de otros, como Horacio, quien vacío por de más, necesito de
Pola y luego volver a buscar a su complemento.
La gran diferencia entre Horacio y la Maga se resume en el siguiente párrafo:
“Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando
alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impulso. Yo
describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde
el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualito que la golondrina”8.
De la metáfora anterior se desprende dos sujetos: el yo, quien ve, describe, mira desde un
puente lejano; y el Otro, la Maga, quien se sumerge en el río, vuela, es libre. Hay una
oposición muy marcada entre la /imposibilidad/, /impotencia/, de Oliveira y la /libertad/ y el
/poder/ de la Maga. Ella resulta ser quien rompe las barreras, aquella que está del otro lado del
puente, que barrió con lo racional desde una perspectiva distinta a la de Oliveira. Él quería
atacar lo racional con más razón. Ella se desnudaba y, libremente, experimentaba con todo,
sensualmente. De esta forma era libre, lo cual causaba la envidia y desasosiego de Oliveira;
por ende, el castrado –al menos en este aspecto- es él.
7
8
Ver: PAZ, Octavio (1993): La llama doble. México. Ed. Biblioteca Breve.
Rayuela, cap. 21
9
La Maga inventó un idioma de meros significantes, en el que los significados son sensuales y
comprendidos de acuerdo con el contexto y la situación. Generalmente usado en hechos
amorosos, pero también de fractura con la realidad. El glíglico es el medio de trasgresión del
lenguaje.
Uno: los dos
¿Cuál es la relación que une a Horacio y la Maga?; ¿cuál la cuerda que los liga? ¿Es el amor o
el deseo?
Lacán sostiene que es al propio yo al que uno ama en el amor, el propio yo hecho real en el
nivel imaginario; el amor es narcisista y autoerótico. Amar es esencialmente desear ser amado
Lo que suple la relación sexual es precisamente el amor.
Por otro lado, Paz9 se orienta a que el amor es la conjunción de dos individuos, una etapa
superior a la sexualidad y el erotismo- en ese orden. El amor exige exclusividad y elección no
se puede aceptar una imposición del ser amado, se elige a quien uno quiere amar; y como en
el mito de Andrógino, los seres humanos buscamos a nuestra mitad para ser Uno.
En el amor el sujeto ve al Otro como complemento y como sujeto, no lo ve como objeto.
Quien cosifica al otro es el que desea goce de sí mismo, es aquel que desea que el Otro lo
ame. Para Paz, el amor implica también un darse al Otro, un pequeño sacrificio voluntario.
El amor, según Paz, fue liquidado por la modernidad, quien con su afán de automatización y
cosificación de los individuos también cosificó sus espíritus. De esta manera, la sexualidad
que daba paso al erotismo y este al amor fueron negociados como objetos de mercadería. La
sexualidad y el erotismo degeneraron en pornografía y el amor se limitó a un único día con el
fin de ofertar determinados productos: el amor ha muerto:
“En occidente se repitió el fenómeno de la primera posteguerra: triunfo y se extendió una
nueva y más libre moral erótica… Ganancia y pérdida: se conquista la legitimidad pero
desaparece la otra dimensión, la pasional y espiritual…”10
La relación entre Horacio y la Maga es ambigua, en especial desde el punto de vista de
Horacio. Este la desea, desea que ella lo desee; pero aborrece a Rocamadour y cuando se
9
Paz Octavio. Op. cit.
Ibid. P. 157
10
10
muda junto a la Maga, pues simplemente no acepta su desorden. Es decir, que se muestra
como un ser incapaz de darse, de compartirse, de sacrificarse por el Otro. Entonces no la ama.
Sin embargo, luego de la ausencia la recuerda. La llama, su significante queda como un
fantasma perenne, un nombre endiosado11.
“Lo que realmente me exasperaba era saber que nunca volvería a estar tan cerca de mi
libertad como en esos días en que me sentía acorralado por el mundo Maga, y que la
ansiedad por liberarme era una admisión de derrota12”
Ya desde el primer capítulo pregunta ¿Encontraría a la Maga? El personaje presentado como
objetivo de búsqueda, como el sentido de su andar, de su ser. Desde esta perspectiva, la
reminiscencia del Uno, según Lacan: el amor se basa en un fantasma de unidad con el
amado13 sí la ama.
Entonces la relación entre ambos se debate entre una atracción y repulsión como se expresa
en el siguiente fragmento:
“nos queríamos en una dialéctica de imán y limadura de ataque y defensa, de pelota y
pared.14”
Tal como el libro, esta relación intenta romper con los cánones de la modernidad que, a decir
de Britto García15, son:
1. Un pensamiento lógico unilateral
2. Una ordenación autoritaria de la sexualidad tendiente a conservar un orden familiar
3. Una despersonalización y uníformación de los individuos
Tales puntos son enteramente negados por la pareja en cuestión. En primer término, ninguno
de los dos obedecía al pensamiento lógico unilateral impuesto por el maquinismo de la
11
Recuérdese que Lacán le daba prioridad al significante sobre el significado. El significante es el nombre y este
se aloja en el inconsciente generando luego un pensamiento. Ver el libro AUN, donde se recopilan sus
disertaciones de 1972 y 1973.
12
Rayuela, cap. 26
13
Dylan, Evans (1997) Diccionario de Psicoanálisis. Edit. Paidos. Barcelona. P. 36
14
Rayuela, cap. 25
15
García Britto. Op. cit.
11
modernidad; ambos eran seres únicos, con sus propios complejos y aberraciones, rompiendo
así el punto 3. Por último, no constituyen una familia; es más la Maga debió estar casada con
el padre de Rocamadour, llamado así también.
Oliveira no tiende a formar una familia con su dama; cuando se muda junto con ella, la
aborrece aún más. Los otros miembros del Club de la Serpiente tampoco llevan un orden.
Tanto en la forma como en el contenido, esta novela tiende a romper los cánones del sistema,
la gran máquina.
El caso de la Maga es un tanto distinto. Ella interviene poco, pero acertadamente. Cuando
Oliveira le recrimina que le ha sido infiel y que no lo amaba, ella le responde que no, que él
no sabe. Luego lloraría, expresando su dolor por la afrenta verbal de Horacio. Allí se
apreciaba claramente el amor otorgado por ella. Al desprenderse, al sufrir, al pedirle que no se
vaya, al soportar sus insultos estaba sacrificándose, amándolo.
Este personaje es la sensualidad, el cariño expresivo sin límites, el objeto de experimentación
erótica, incondicional; pero sin tormentos que la persigan. De este modo recordaba casi
desinteresadamente el hecho de su violación. Se entiende que luego de la muerte de
Rocamadour, se iría a Montevideo o a Lucca sin una razón demasiado especial, y sin que los
recuerdos la destruyan.
La magia de la Maga consistió en prestarle un poco de su mundo, el mundo Maga, un tanto
irracional, sensual, sin prejuicios, etc., al héroe atormentado moderno. Al igual que Lolita le
dio unos minutos de su vida a Humbert Humbert, Lucía le dio cierta felicidad, cierta magia –
hoy asesinada por el discurso de la razón- . He allí su magia, su mundo de hechos
inverosímiles, extraños, del otro lado del puente, aquel al que siempre quiso cruzar Oliveira,
pero no tuvo el valor para hacerlo. Solo la miraba, a la distancia, ella era inasible; como
golondrina, tenía que volar sin preguntarse por el mañana o el ayer. Él tendría que seguir
viviendo con sus preguntas angustiantes, solo con el recuerdo, el significante de la Maga,
como un paraíso perdido, una luz al final del túnel, parecida a la niña de la lámpara azul de
Eguren: seductora, mágica, bella, que guía hacia los mágicos y celestes caminos16.
16
Eguren, José María (1974) OBRA COMPLETA. Edit. Milla Batres. Lima
12
BIBLIOGRAFÍA
BLANCO, Desiderio y BUENO, Raúl (1997) METODOLOGÍA DEL ANÁLISIS
SEMIÓTICO. Univ. de Lima. Lima, Perú.
BRITTO GRACÍA, Luis (1991): El imperio contracultural. Ed. Nueva Sociedad. Caracas
CORTÁZAR, Julio (1995) Rayuela. Edit. Sudamericana.. España
CORTÁZAR, Julio (2005) Rayuela. Edit. Cátedra. 18ª edic. España
COURTÉS, Joseph (1991) ANÁLISIS SEMIÓTICO DEL DISCURSO. Edit. Gredos. Madrid, España.
DYLAN, Evans (1997) Diccionario de Psicoanálisis. Edit. Paidos. Barcelona.
EGUREN, José María (1974) OBRA COMPLETA. Edit. Milla Batres. Lima
FUENTES, Carlos: La nueva novela hispanoamericana
GONZALEZ BERMEJO, Ernesto (1978) Conversaciones con Cortazar. Ed. Edhasa, España
LACÁN, Jacques (1979) Escritos I. Siglo XXI edit. España.
LACÁN, Jacques (1981) AUN Libro 20. Paidos ediciones. Barcelona- España.
LACÁN, Jacques (1984) Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Paidos edic.
Barcelona - España
PAZ, Octavio (1993): La llama doble. México. Ed. Biblioteca Breve.
SLADOGNA, Alberto (2001) El lugar del otro en el Psicoanálisis – en El discurso del oto. Univ. de
Puebla. México.
VANIER, Alain (1999): Lacan. Alianza Editorial. Madrid- España
LASTRA, Pedro [editor] (1981) : Julio Cortázar. Ed. Taurus. Madrid – España.
13
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