dia de la independencia - Facultad de Humanidades, Ciencias

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Sección EFEMÉRIDES /Boletín Electrónico PLURAL Nº 50
DÍA DE LA INDEPENDENCIA
1
Raúl Lima
El 24 de marzo de 1816 comenzó a sesionar, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, el
Soberano Congreso.
El 9 de julio el mismo declaró la independencia de las “Provincias Unidas en Sud América”, con
respecto al Rey de España Fernando VII, sus sucesores y metrópoli. Diez días después le agregó
a la fórmula del juramento: “...y de toda otra dominación extranjera”, para aventar la posibilidad
de que se pudiera entregar el
gobierno al emperador de Portugal,
Brasil y Algarves.
Al momento de esa declaración, el
Río de la Plata era el único territorio
no recuperado por España; después
de seis años de guerra el panorama
era tan desalentador que Vicente
Fidel López pudo decir: “El
Congreso de Tucumán recibía la
patria casi cadáver”.
En efecto, la Capitanía Gral. de
Chile, después de ser libre de 1810 a
1814 (el período de “La patria
vieja”), fue recuperada por el Gral.
CASA HISTÓRICA DEL CONGRESO DE TUCUMÁN
Osorio; desembarcó en Talcahuano
con un poderoso ejército y Bernardo
O’higgins y José Miguel Carrera fueron vencidos en la batalla de Rancagua, debiendo cruzar los
Andes y refugiarse en Mendoza, con San Martín.
Bolívar se había refugiado en Jamaica, vencido por el Gral. Morillo, procedente de España
también al frente de un imponente ejército.
1
Abogado y Magistrado. Secretario, Juez, y Vocal de la Excma. Cámara en lo Civil y Comercial, propuesto por el
Honorable Consejo de la Magistratura. Fue Miembro del Excmo. Superior Tribunal de Justicia de la provincia.
Profesor universitario por concurso de Derecho Constitucional y Derecho Civil en la Facultad de Humanidades,
Ciencias Sociales y de la Salud de la Unse. Profesor Extraordinario Consulto de dicha Universidad. Escritor.
Historiador. Conferencista.
En Méjico acababa de ser fusilado el cura José María Morelos y la insurrección sofocada.
Por nuestra parte, fuimos derrotados en la batalla de Sipe-Sipe, con lo que el frente norte quedó
sólo resguardado por Güemes y sus gauchos.
Para colmo, Portugal amenazaba con una invasión inminente de la Banda Oriental, al frente del
Gral. Lecor, en su pretensión de llegar hasta el Río de la Plata.
Por eso, la de los congresales fue una decisión valiente. Los firmantes del Acta (con sus nombres
tal como figuraron en ella), fueron:
Francisco Narciso de Laprida (presidente)
y Fray Justo Santa María de Oro, por San
Juan. Mariano Boedo (vicepresidente) y
José Ignacio de Gorriti, por Salta. Pedro
Francisco de Uriarte y Pedro León Gallo,
por Santiago del Estero. José Mariano
Serrano (secretario), José Severo Malavia
y Mariano Sánchez de Loria, por Charcas.
José Antonio Cabrera, Gerónimo Salguero
de Cabrera y Eduardo Perez Vulnes, por
Córdoba. Manuel Antonio Acevedo y José
Eusebio Colombres, por Catamarca. Pedro
Miguel Aráoz y José Ignacio Tames, por
Tucumán. Juan José Passo (secretario),
Esteban Agustín Gazcón, Pedro Medrano,
José Darragueira, Antonio Sáenz, Fray
Cayetano José Rodríguez y Tomás
Manuel de Anchorena, por Buenos Aires.
Pedro Ignacio Ribera, por Mizque. José
Agustín Maza y Tomás Godoy Cruz, por
Mendoza. José Andrés Pacheco de Melo,
por Chichas. Teodoro Sánchez de
Bustamante, por Jujuy. Pedro Ignacio de
ACTA DE LA INDEPENDENCIA DEL 9 DE JULIO DE 1816
Castro Barros, por la Rioja.
En total, 29 firmas, de los cuales 17 eran
hombres de leyes y 10 eran clérigos. De los 13 “pueblos” representados, 10 están en la Argentina
y 3 en la actual Bolivia (Mizque, Charcas y Chichas).
Los representantes de Santiago del Estero fueron dos sacerdotes: Francisco de Uriarte y Pedro
León Gallo.
Cabe poner de resalto que la Declaración dice “Provincias Unidas en Sud América” (y no
Provincias Unidas del Río de la Plata). Ello habla a las claras de la vocación de formar un gran
país sudamericano; cuando San Martín va a transponer la cordillera, el Congreso le da
instrucciones para que procure que se sumen delegados chilenos al mismo.
La representación de las provincias del Alto Perú (a las que después se agregarán otras, también
de la actual Bolivia) era simbólica, ya que sus territorios estaban dominados por las fuerzas
realistas.
Los congresales elegidos fueron 33 (uno cada 15.000 habitantes), por lo que los delegados de
Buenos Aires fueron siete, los de Córdoba cuatro, y las demás provincias tres, dos y uno.
Cuatro congresales no firmaron el Acta que declara la Independencia. Pueyrredón, representante
de San Luis, había sido elegido Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata,
por el mismo Congreso. Fernández Campero -marqués de Yavi-, representante de Jujuy, había
sido tomado preso por los realistas y murió en el viaje en el que lo remitían a España. Moldes,
representante de Salta, estaba detenido en su provincia. Del Corro, representante de Córdoba, fue
destacado por el Congreso en una misión diplomática ante José Gervasio Artigas.
Papel del Gral. José de San Martín:
En sus cartas a Tomás Godoy Cruz (amigo y diputado por Mendoza al Congreso) se advierte su
impaciencia, hasta que al fin estalla: “¡Hasta cuándo esperamos declarar la independencia! ¿No
le parece a Ud. una cosa bien ridícula, acuñar moneda, tener el pabellón y cucarda nacional, y
por último hacer la guerra al Soberano de quien en el día se cree dependemos? ¿Qué nos falta
más que decidirse? Por otra parte: ¿Qué relación podremos emprender cuando estamos a
pupilo? Los enemigos, y con mucha razón, nos tratan de insurgentes, pues nos declaramos
vasallos. Esté Ud. seguro de que nadie nos auxiliará en tal situación y por otra parte, el sistema
ganaría un cincuenta por ciento con tal paso. ¡Animo, que para los hombres de coraje se han
hecho las empresas! Veamos claro, mi amigo, si no se hace, el Congreso es nulo en todas sus
partes, porque, reasumiendo éste la Soberanía, es una usurpación que se hace al que se cree
verdadero, es decir a Fernandito”.
La forma de gobierno
Manuel Belgrano, quien acababa de llegar de una misión diplomática en Europa, fue recibido el
6 de julio en sesión secreta. Allí les impuso de las noticias de que en Europa se estaba
“monarquizando” todo y que sería visto con desagrado una forma republicana de gobierno.
Propuso una monarquía incásica con capital en Cuzco. San Martín hizo la salvedad de que,
aunque era por principio republicano, una monarquía era la forma de gobierno que convenía en
estos Estados incipientes, para evitar la anarquía. Güemes adhirió a la propuesta de Belgrano, lo
mismo que la mayoría de los congresales. Anchorena aparentó aceptar, pero años después, en
carta a su primo Juan Manuel de Rosas, se burló luego de la posibilidad de que “un monarca de
la casta de los chocolates” (los incas) fuera a vestir sus andrajos y calzar sus ojotas, para recibir
una corona; “si existía, habría que sacarlo, borracho, de una chichería”.
El Congreso se trasladó a Buenos Aires sin que se pusieran de acuerdo al respecto. Antes, eligió
Director Supremo a Pueyrredón (representante de San Luis), por lo que éste puede ser
considerado nuestro primer gobernante como nación independiente.
Los “pueblos” que no estuvieron representados en este Congreso.
Córdoba, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y la Banda Oriental, bajo la influencia de
quien puede ser considerado nuestro primer caudillo, José Gervasio Artigas, formaban la
“Federación de los Pueblos Libres”. Ésta había tenido ya su propio Congreso, el Congreso de
Oriente o Congreso Federal de Arroyo de la China (Concepción del Uruguay), en junio de 1815.
Por eso Artigas, cuando Pueyrredón le notifica la decisión tomada, contesta que la Banda
Oriental hacía ya más de un año que había jurado su independencia. (Córdoba estuvo en los dos
Congresos, e incluso con un mismo representante, José Antonio Cabrera).
*****
Las actas del Congreso se extraviaron. Por suerte, uno de los Congresales -fray Cayetano
Rodríguez- imprimió “El Redactor del Soberano Congreso”, en Buenos Aires, el que iba
publicando las novedades con casi dos meses de retraso.
La Independencia se celebró en Buenos Aires recién a mediados de septiembre.
Patrona del Congreso fue elegida Santa Rosa de Lima.
El primero de enero de 1817, fue fusilado en Santiago del Estero el Teniente Coronel Juan
francisco Borges. El Gral. Belgrano, al frente del Ejército del Norte, ordenó la drástica medida
cumpliendo órdenes del Congreso todavía reunido en Tucumán, que había dispuesto reprimir con
la máxima severidad cualquier intento de alteración del orden. La actitud del precursor de la
Autonomía de Santiago del Estero, al pretender la segregación de Sgo. del Estero de la
gobernación de Tucumán, en esos momentos críticos, tuvo la respuesta que era de esperar, dadas
las circunstancias. Recién en 1820 -caído el gobierno central- se podrá concretar la Autonomía
de nuestra provincia, a la que seguirá la de Catamarca.
A principios del año 1817 el Congreso decidió continuar sesionando en Buenos Aires. Lo hizo
hasta la anarquía del año 1820.
En 1819 redactó una Constitución Nacional, la que -como la de 1826- no fue aceptada por las
provincias por su corte centralista, al no reconocer las autonomías provinciales. Recién en 1853,
cuando se redactó una Constitución Nacional bajo la forma federal de Estado, ésta fue aceptada
por las provincias existentes, con excepción de la provincia de Buenos Aires, quien recién lo
hizo en 1860, previa aceptación de una reforma. Recién entonces, aceptada por las catorce
provincias, formamos un Estado federal, con un gobierno representativo y republicano.
El destino sudamericano del Presidente Francisco Narciso de Laprida.
Trece años después de la Declaración de la Independencia, Laprida moría a manos de la
montonera de Aldao. Nunca apareció su cadáver. Jorge Luis Borges conjeturó que, antes de
morir, alcanzó a pensar:
“Yo, que estudié las leyes y los cánones,
yo, Francisco Narciso de Laprida,
cuya voz declaró la independencia
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.
Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
de sentencias, de libros, de dictámenes,
a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano”.
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