VADOS DE SAN CIPRIAN

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VADOS DE SAN CIPRIAN
En este pequeño paseo senderista nos acercamos hasta el maravilloso pueblo zamorano de San
Ciprián de Sanabria, donde acaban los límites del Parque Natural Lago de Sanabria y comienzan las
primeras estribaciones de la Sierra de la Cabrera.
Ruta para el doa 1 de mayo esperamos un hermoso día para recorrer los 10 kms entre ida y vuelta
que hay entre San Ciprián y la Cascada de los Vados. El mapa y todos los demás datos de la ruta
en: VADOS DE SAN CIPRIÁN
Comienza el camino hacia Los Vados por la espectacular y maravillosa arquitectura tradicional de
San Ciprián
con enormes casas de piedra, algunas muy deterioradas, pero de extrema belleza, que sumergen al
viajero en otras épocas ya pasadas.
Nada mas cruzar el Arroyo Baillo aparece la Iglesia Parroquial de San Ciprián
que entre piedras, balconadas y bellos claveles
nos introduce por un hermoso sendero entre castaños, huertos
y brillantes tonos
en dirección hacia el perfecto valle fluvial que conforma el río Trefacio en estas latitudes.
El camino se abre entre los pequeños prados asentados en la cuenca del Trefacio
hasta llegar a un puente de piedra que lo salva.
El lugar posee un atractivo encantador
dejándonos imágenes de delicada belleza
entre las vigorosas y agrestes aguas que el río dibuja en este precioso paraje.
Unas balizas de madera de color blanco nos informan por donde seguir nuestros pasos
transportándonos entre las zonas de Encuernacabras y El Faldrego por un fresco pasadizo vegetal
donde encontramos distintas variedades de setas
y "boletus".
Nos asomamos a un perfecto valle en "U" cerrado por el Pico Prieto, remontando el frescor de las
aguas y acompañados por el rumor que desprende el río Trefacio en su caminar.
Seguimos nuestro sendero hacia Los Vados, pasos naturales donde el río permite una tregua para
cruzar sin dificultad a través de un suelo consistente,
y alcanzamos el impresionante "Curmeneiro de Faldriego", una enorme fábrica de apicultura en
estas montañas sanabresas y
en su fachada podemos observar una pequeña imagen de Santa Gemma decorada con ramilletes
de flores.
Estas paredes de piedra servían para proteger a las colmenas del ataque de varias especies de
animales, de los robos, del fuego y de los empujones del ganado; también del frío y del viento fuerte.
Los colmenares se sitúan en la ladera orientados al sur para que las colonias de abejas reciban los
rayos del sol favoreciendo su actividad y reduciendo la mortalidad en invierno y aprovechando la
floración de las plantas de la sierra.
Abandonamos la magnífica construcción entre vallados de piedra y abundante vegetación
donde el camino empieza a apuntar hacia arriba
en notable desnivel, dejando atrás el angosto valle
y caminando sobre grandes lajas de piedra que se empinan hacia el cielo.
Disfrutamos cada segundo de la ruta por donde antaño, la gente de la zona pudo transitar y
comerciar con los pueblos de León, al otro lado de la sierra, ahorrando tiempo y trabajo a los
arrieros que recorrían la zona.
Durante muchos años los carros de San Ciprián han recorrido este camino con los productos de la
sierra: raíces de brezo, carbón y abono de las majadas veraniegas, observando las profundas
cicatrices que los carros dejaron en la piedra.
Estas "rudeiras" o roderas en la roca son el símbolo mas claro de ese duro trabajo: subidas penosas
por la empinada pendiente y bajadas peligrosas, reteniendo el carro con piedras encadenadas o con
la ayuda de una mula en la trasera.
El camino sigue quebrado y pedregoso hacia la Sierra de la Cabrera
llegando al hermoso paraje de Trambasaguas, donde los pequeños ríos cabreireses del Fontiego y
Barciniella, también llamado Barcenilla, se han abierto paso entre el roquedo, culminado por el Pico
Faeda de 2021 metros que cierra este prodigioso escenario.
Después de un pequeño descanso
e infinitas fotografías
giramos hacia el noreste en busca de la Cascada de los Vados.
El sendero entre brezos se acomoda mas horizontal
y mi sobrina detecta el murmullo,
entre jóvenes robles, escaramujos, musgos y madreselvas
que crecen bajo los puertos de la sierra,
de la radiante y magnífica Cascada de los Vados.
Dos maravillosas cascadas se descuelgan y resbalan por la roca granítica
delineando y esbozando corrientes de agua
de gran belleza
entre grandes especies vegetales,
perfilando en niveles inferiores, numerosas y caudalosas
chorreras de belleza embriagadoras.
Una escenografía de muy alta calidad
para una gran puesta en escena
a la sombra de numerosos abedules, servales, sanguiños y arándanos que escoltan las trepidantes
aguas del Arroyo Barcenilla.
Unas cuantas fotos del grupo
en este maravilloso y recóndito lugar
al alcance de nuestras manos.
Nos ausentamos del lugar entre los peligrosos y relucientes colores de varias "amanitas"
que decoran el interior del pequeño bosque
y regresamos por el mismo camino que nos trajo hasta aquí, entre grandes rocas
y doradas espigas
en busca del valle por donde discurre el río Trefacio.
Un mar de brezo se extiende a nuestra izquierda
mientras descendemos relajadamente
por las impresionantes heridas
talladas en el suelo.
Al llegar de nuevo al "Curmeneiro de Faldriego",
cruzamos el río por las grandes piedras de un puente derruido, hasta dar en la otra orilla, con el
precioso Molino de Faldriego, también llamado Molino de Krüger,
donde los residentes iban a cocinar su pan y a moler sus cereales.
Una senda parte desde el molino, que nos conducirá entre tonos otoñales,
por un pintoresco sendero,
acercándonos de nuevo hasta San Ciprián.
Hemos disfrutado de los bellos territorios sanabreses, que nos han devuelto y ofrecido la sencillez,
la soledad y su orgullosa tranquilidad exterior.
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