sc-03 huerta anguita - Grupo Espeleologico G40

Anuncio
SC-03 HUERTA ANGUITA
ÍNDICE
1.- Situación
página 2
2.- Descripción
página 2
3.- Historia
página 3
4.- Exploración y estudios
página 3
5.- Bioespeleología
página 4
6.- Arqueología
página 4
7.- Topografía
página 5
8.- Fotografías
página 7
9.- ANEXO referencias a Huerta Anguita en diversos trabajos
página 7
1.- SITUACIÓN:
Longitud
0395687
Latitud
4149090
Altura
570 m.s.n.m.
Equipo G.P.S.
Garmin Etrex
Datum
ED 50D
Ortofoto digital. Situación
Plano topográfico. Situación
Situación
Acceso
DESCRIPCIÓN:
Se abre la boca de la diaclasa con una repisa de unos 4 m de longitud,
termina en un escarpe de 3 m de desnivel. Frente a ese escarpe y si
progresamos por oposición llegamos a una planta “colgada” sobre la diaclasa,
con suave pendiente va ascendiendo unos 13 m hasta cerrar.
Si destrepamos el escarpe llegamos a una rampa descendente de unos
17 m que termina en una diaclasa vertical. La rampa está conformada por
clastos de mediano y pequeño tamaño habiendo sido rellenados los huecos
2
entre los mismos por tierra y polvo de aporte exógeno. En su final, a la
izquierda, un destrepe de unos 1.5 m nos deja en una sala pendiente, ancha y
de una altura razonable cuyo suelo está formado por clastos medios y
pequeños en su zona superior y pequeños en la inferior. En su fondo hay un
paso bajo, al frente del mismo un paso pequeño prosigue en una corta galería
que nos lleva a una pequeña sala en cuyo fondo, otro paso estrecho nos
conduce a la sala “Paco Padilla”, hasta esta sala todo el suelo está conformado
por clastos de pequeño tamaño, en ella sí aparece un clasto considerable y
tierra de relleno removida. Si desde el destrepe nos dirigimos a la pared de la
derecha llegamos a la diaclasa también accesible desde el fondo de la rampa.
Si desde el paso bajo de la sala pendiente giramos a la derecha, la cueva
gana en altura, después gira a la izquierda y aparece una galería de anchura
media de m salpicada de clastos de gran y mediano tamaño has cerrar. En la
izquierda de esta galería, tres pasos, más o menos verticales, nos conducen a
otra galería, paralela a la anterior y a un nivel más bajo. En realidad no es sino el
hueco producido por el enorme bloque que conforma el suelo de la galería
superior y la pared izquierda de la diaclasa. Todo este espacio tiene un piso de
clastos de medio y gran tamaño evidentemente endógenos.
La cavidad no presenta formaciones, el ambiente es bastante seco y
abundante en polvo.
HISTORIA:
La cueva es conocida desde muy antiguo, al menos desde la década de
los 70, habiendo sido incontables las visitas que ha recibido. Multitud de grupos
y espeleólogos han pasado por ella. Por lo que pudimos apreciar en nuestro
estudio hace tiempo que no hay un excesivo movimiento, como queda patente
en que la vereda que llegaba hasta ella haya sido borrada por la vegetación.
Contaba con una topografía antigua, incompleta dado que no recogía los
pisos “colgados”.
Fue una cueva abundante en restos arqueológicos, con cronología que
abarca desde el neolítico, pasando por la época argárica, hasta la época islámica
califal. Fue objeto de expolios durante mucho tiempo, en los tiempos en los que
los arqueólogos eran unos personajes que aparecían en los libros. No se tiene
constancia de ningún expolio arqueológico posterior a la citada década. Por
suerte los materiales que se extrajeron en su día del interior están hoy
depositados en el Museo Histórico Municipal.
EXPLORACIÓN, ESTUDIOS:
Se transcribe aquí el parte de salida del grupo, correspondiente a la visita
de estudio realizada el 26/10/08:
Dicen por ahí que “días de mucho, vísperas de ná”, y viene el asunto a
cuento de que mientras el pasado domingo nos reunimos quince, hoy hemos
3
salido el casi ridículo número de 4, a saber: Antonio Alcalá, José Povedano, Jorge
Pareja y Francisco Ruiz-Ruano.
Con lo dicho nos hemos ido a Huerta Anguita, y nos hemos entretenido en
hacerle la topografía. Con dos equipos la hemos hecho en un pis-pas. De paso
hemos visto un fémur (que se ha fotografiado) y el Presi (que todo lo ve) se ha
encontrado un candil árabe bastante entero (también se ha fotografiado). Hemos
acordado pasarle la información a Cultura y a Encarni Cano Montoro, que el
jueves presenta su libro sobre la ocupación de cuevas en la Subbética en época
califal (espero no haberme equivocado). También hemos visto un par de
quirópteros (a los que no hemos fotografiado para no molestarles). La jornada ha
sido un momento estupendo para que algunos hiciéramos prácticas de topo palm
en mano y demás cacharros al uso. De paso se ha hecho la descripción de la
cavidad.
El 2 de noviembre de 2008, a las 9.30 h. un grupo formado por Emilio
Carrillo, Agustín, Alejandro y Francisco Ruiz-Ruano, acompañando a Encarni
Montoro, (arqueóloga que ha elaborado su tesina sobre materiales islámicos en
las cuevas de la Subbética, cuya publicación presentó la semana pasada) para
mostrarle un candil de época medieval islámica localizado el fin de semana
anterior en Huerta Anguita.
Ya coronando la subida se unen al grupo Rafael Carmona (Director del
Museo Histórico Municipal) y María José, y poco tiempo después Juan Antonio
Moriana (que había estado en el Cerro de Jarcas y que al encontrar la sima
obstruida (como resultado de las últimas lluvias) se vino finalmente con nosotros.
En el interior de la cueva mientras los arqueólogos ven el candil, que
finalmente recoge Rafael Carmona, y recorren la cueva observando los restos,
Emilio realiza algunas fotografías (entre otras de la recogida del candil) y Alex y
Paco revisan unos datos topográficos.
A las 13.30 horas se terminan los trabajos, regresando a los vehículos. El
equipo cumplió sobradamente los objetivos establecidos. Otros …
BIOLOGÍA:
Durante la visita se observan dos murciélagos, cada uno en una zona de
la cueva, de especies distintas.
Se recoge un pequeño escarabajo de color marrón claro, que será
entregado al biólogo del grupo, para su estudio inicial.
También observamos en el interior excrementos de mamífero, de
pequeño tamaño, no determinado, con apariencia antigua.
ARQUEOLOGÍA:
Como ya se ha comentado la cueva era abundante en restos, durante la
recogida de datos para la topografía, hemos observado, además de fragmentos
4
de cerámica realizada a mano y a torno, varios huesos animales y humanos
(entre ellos un fémur humano) y también se localiza un candil árabe que
presenta rota la punta del pico (al menos en lo que se ve). Se encuentra
encajado en una grieta entre dos bloques. Se fotografió y se tapó la grieta con
bloques para evitar que sea visto.
TOPOGRAFÍA:
Se recogen los datos el día de la fecha de la salida con el equipo que se
detalla:
- Palm Zire 22 (2 equipos) con software de topografía espeleológica
“Auriga”, versión 1.13 (Luc LeBlanc).
- Distanciómetro láser Leica A2
- Distanciómetro Hilti
- Compacto de brújula y clinómetro Suunto (2 equipos).
Para la realización del dibujo se emplean los siguientes programas
informáticos:
- Visual Topo (Eric David).
- Autocad.
- Corel Draw
Desarrollo: 170
Desnivel: -30.5
Estaciones: 66
Visuales: 67
Datos extraídos de “Auriga”
5
6
FOTOGRAFÍAS:
Candil
Restos óseos
El equipo
ANEXO referencias a Huerta Anguita en diversos trabajos
Se han incluido aquellos trabajos que hemos podido localizar en
Internet, a veces se trata únicamente de referencias bibliográficas, en otras
ocasiones de trabajos completos. En cualquier caso aparecen con los
nombres de su autor o autores si figuran en la página de donde se han
extraido.
- Gavilán Ceballos, Beatriz
Analisis macroespacial de ocho yacimientos neoliticos en cueva de la
subbetica cordobesa: una contribucion al estudio de la explotacion de
recursos durante la prehistoria / Beatriz Gavilan Ceballos
- Cuadernos de Prehistoria y Arqueología. — 0211-1608. — 18, 1991, p. 3553.
- La cueva de Huerta Anguita de Priego de Córdoba: análisis de los
materiales prehistóricos
•
•
Autores: Beatriz Gavilán Ceballos
Localización: Antiquitas, ISSN 1133-6609, Nº 1, 1990 , pags. 12-17
www.begv.gva.es/DGPACGI/BASIS/TLPDGPA/WWW/CAT2/DDW?W%3DM
650++%3D+'ANALISIS...
7
- www.crelcamino.com/rutas/beticorromana/beticorromana.html:
Se ha dicho de la comarca de Priego que es un auténtico paraíso de la
arqueología. Los asentamientos más antiguos quizá se remonten al Paleolítico inferior,
habiendo claros hallazgos del Paleolítico Medio, localizados en lugares como la CuevaSima de Cholones, en Zagrilla. En el Pirulejo se constata también la cultura del
Paleolítico Superior. Pero es en el Neolítico (5.000 a 3.000 a C.) cuando la Prehistoria de
Priego se nos muestra verdaderamente rica, con abundantes yacimientos y materiales
excepcionales. La cueva de los Mármoles, Huerta Anguita, Murcielaguina, El Tocino,
Los Inocentes y la de Cholones (citada a anteriormente), forman el conjunto más rico
de toda la provincia. En esta última, se han encontrado cerámicas de almagra
decoradas e incisas, restos de trigo y cebada, riquísima industria pétrea y ósea,
destacando las anchas espátulas, los finos punzones, las abundantes varillas, etc.
http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/contextos/169.htm
-
Contexto
Espacios y rituales funerarios
Época: Neolítico
Inicio: Año 3500 A. C.
Fin: Año 2500 D.C.
Antecedente:
Neolítico Medio
A lo largo de este periodo aparecen nuevas formas sepulcrales que significarán la
consolidación de la necrópolis como espacio funerario diferenciado del hábitat,
fenómeno que se puede asociar a la aparición del megalitismo en algunas regiones
peninsulares. Por otra parte, se observa igualmente una cierta continuidad en las
prácticas funerarias, indicada por la continuidad de las sepulturas sucesivas en cuevas
como los enterramientos múltiples en cueva en el País Valenciano y en el País Vasco
(Los Husos, Peña Larga, Cueva de Urtao II). Pero la estructuración del espacio
modificará parcialmente su morfología y enriquecerá su diversidad. En conjunto
podemos
hablar
de
los
siguientes
tipos
de
estructuras
funerarias.
En el noreste peninsular, el mundo funerario es el ámbito mejor conocido de este
periodo, registrado tradicionalmente con el nombre de Cultura de los Sepulcros de
Fosa. Las recientes investigaciones han permitido sistematizar varias formas de
enterramiento y proponer una diferenciación de las mismas en dos formas básicas: las
que utilizan propiamente una estructura excavada (fosa) como lugar de inhumación y
las que utilizan una cista, división que para algunos investigadores tendría un carácter
cultural, denominándolos, respectivamente, grupo sabadellense y solsoniense.
Coetáneamente aparecen en determinadas regiones prepirenaicas y pirenaicas los
primeros
sepulcros
megalíticos.
Los sepulcros de fosa se reparten por las regiones prelitorales y litorales de la Cataluña
central, en los llanos y valles fluviales del Besos y Ter. Las necrópolis son numerosas Pla de les Marcetes, Bobila d'en Roca, Puig d'en Roca...-, pero sin duda el yacimiento
más emblemático es el de la Bobila Madurell, situado en el Vallés y que cubriendo
8
aproximadamente 30 hectáreas, presenta casi un centenar de sepulturas en fosa.
En términos generales, la estructura de sepulturas no es homogénea y se pueden
distinguir: fosas simples cubiertas de tierra, fosas revestidas de losas y cubierta de
losas..., variantes que a su vez pueden presentar planta circular o rectangular.
Las inhumaciones son individuales o en pareja (excepcionalmente hay alguna con 3-4
individuos) y una gran parte corresponde a cuerpos infantiles. Todavía siguen siendo
poco claras las relaciones entre las variables ajuar-sexo-edad-morfología del
enterramiento, ya que hay diversas opiniones sobre si hay un tratamiento diferencial en
algunos enterramientos respecto a otros, o bien las asociaciones son generalmente de
carácter aleatorio. Se encuentran en fase de estudio diversos aspectos -entre ellos la
paleoantropología, las distribuciones espaciales y la sistematización de la cultura
material- que nos ofrecerán perspectivas sobre sus implicaciones socioeconómicas y la
probabilidad de jerarquización ritual-diferencial social, entre otras cuestiones.
Los ajuares se caracterizan, principalmente, por su variedad y riqueza, destacando la
presencia de recipientes cerámicos que rompen con las morfologías anteriores con
unas formas más complejas (carenados...), y una ausencia total de decoración; utensilios
de sílex (cuchillos, núcleos prismáticos, microlitos triangulares o trapezoidales) o en
materiales duros (fibrolita, serpentina, esquisto, pórfidos), como hachas, azuelas,
cinceles; y finalmente objetos de adorno, principalmente cuentas de collar sobre
variscita. También se documentan grandes cantidades de molinos de mano e industria
ósea: punzones, espátulas, hachas de doble filo, etc.
Por lo que se refiere a las cistas simples, su dispersión geográfica se centra en los
altiplanos del interior de Cataluña. En principio se trata de enterramientos en cista con
inhumaciones individuales o más raramente doble. También se puede complicar su
construcción cuando aparecen los túmulos de tierra y piedras, dentro ya del fenómeno
plenamente megalítico. Los ajuares más frecuentes son la punta de flecha (de corte
transversal, subtriangular o trapezoidales) y las piezas de hueso trabajado (punzones,
espátulas,puñales).
Las recientes investigaciones en Cataluña han puesto de manifiesto la complejidad de
las manifestaciones sepulcrales en este IV milenio con la aparición del fenómeno
megalítico. Las manifestaciones distribuidas en las zonas nordeste y pirenaicas, sin ser
abundantes, muestran dos tipos de estructuras: las cámaras con túmulo complejo de
los altiplanos de Tavertet, con dataciones absolutas que las sitúan aproximadamente en
el 3700 a.C., y los sepulcros de corredor bien documentados en la Serra de Roda-Les
Alberes con dataciones en tomo al 3300 a.C. Estos hallazgos obligan a una
reformulación de las hipótesis sobre el origen del megalitismo en Cataluña, sobre unas
nuevas bases y con la hipótesis de constituir un desarrollo autóctono a partir de las
manifestaciones funerarias del Neolítico Antiguo evolucionado. En Aragón, en el
yacimiento de la Mina Vallfera, se han localizado diversos enterramientos en cistas de
losas, con túmulo, que tras una primera utilización posiblemente del Neolítico Antiguo
evolucionado, se reutilizan posteriormente durante la primera mitad del III milenio.
Esta documentación reciente permite incidir en los aspectos más significativos
desarrollados en la Península Ibérica en el IV milenio y quizás anteriormente. Se trata
del inicio del uso de construcciones megalíticas con finalidades funerarias. El inicio del
megalitismo tiene en las regiones del suroeste peninsular, en particular en las regiones
de Portugal, uno de los focos originarios de este tipo de construcciones de mayor
9
antigüedad de Europa. Tradicionalmente vinculadas con el desarrollo de las sociedades
complejas del III milenio, los trabajos de G. y V. Leisner mostraron que el inicio de esta
tradición funeraria, caracterizada por la construcción con piedras secas o losas de
unidades sepulcrales destinadas a un uso como enterramiento colectivo en el sentido
de sucesivos, tenían una mayor relación con el anterior mundo neolítico autóctono y
ponían fin a la interpretación como resultado de influencias orientales.
Los trabajos posteriores a lo largo de dos decenios han contribuido, con estudios
analíticos detallados y la aplicación de dataciones absolutas, a confirmar el desarrollo
de un megalitismo portugués arcaico, centrado principalmente en las regiones del
Algarbe, Baixo y Alto Alentejo, cuyas características -formas de sepulturas, materiales
cerámicos e industria lítica- indican un enlace con las comunidades del V milenio. Las
formas de las tumbas son inicialmente simples, con construcciones de planta
rectangular o cuadrada que rápidamente evolucionan hacia formas más complejas con
cámaras poligonales (sepulturas de Poço da Galeira 1, Gorginos 2 en el Alto Alentejo,
en la región de Beira y Tras-os-Montes...). La situación cronológica de esta fase arcaica
es discutida sobre todo por la presencia de dos dataciones absolutas por
termoluminiscencia altas (4510+/-360 a.C. y 4440+/-360 a.C.), pero parece indiscutible
su desarrollo al menos en la primera mitad del IV milenio. Esta fase inicial es seguida de
otra que, cubriendo la segunda mitad del IV y la primera mitad del III milenio,
constituye el apogeo de las manifestaciones del megalitismo en Portugal. Los sepulcros
ganan en monumentalidad, con formas más complejas (cámaras mayores, formas de
herradura...), al mismo tiempo que se diversifican los ajuares y aparece un nuevo utillaje
lítico.
A finales del Neolítico se agudiza, en general para toda la Península, la trayectoria
socioeconómica señalada en las fases anteriores. Por lo que se refiere a la actividad
agrícola, se observa una mayor diversidad de los recursos explotados, aparte del trigo y
la cebada, como, por ejemplo, las legumbres (habas, lentejas). En los inicios se habrá
llegado, en cuanto a los recursos animales, al predominio de los bóvidos y el cerdo
sobre los ovicaprinos; la caza tiene un papel cada vez más regresivo, excepto en
algunas zonas como Andalucía. Quizá en estas situaciones podríamos pensar que la
actividad cinegética sirve de apoyo real al desarrollo de la agricultura, es decir, al
control
de
los
cultivos.
El patrón de asentamiento y explotación del territorio sufrirá cambios desiguales según
las zonas. En áreas como el País Valenciano se produce la ruptura con el modo de
implantación sobre el territorio anterior, que había significado la gran expansión
poblacional sobre nuevas tierras; se desencadena el proceso hacia la aparición de la
jerarquización social del Bronce Valenciano y el desarrollo del urbanismo, iniciado con
el Horizonte Campaniforme. De manera parecida, en el Alto Aragón, durante el
Neolítico Final/Reciente, en las montañas, se documenta la continuidad del substrato
tecnocultural del Neolítico Antiguo, mientras que a lo largo de la transición hacia el
Eneolítico y durante este periodo, se produce quizás la verdadera consolidación de la
agricultura: poblados al aire libre campaniformes en las tierras bajas (El Villar, Peña del
Agua, El Portillo).
Sin embargo, en Cataluña, para la transición Neolítico Final/Calcolítico es difícil
distinguir los conjuntos tecnoculturales y sus características económicas y sociales. La
mayor parte del registro es atípico y adolece de estratigrafías confusas. Grosso modo
10
se han diferenciado, para la segunda mitad del III milenio, dos conjuntos: el Veraciense
y el grupo de Treilles. A nuestro entender se trata de una subdivisión más bien
artificiosa, que sólo obedece a la identificación de tipos cerámicos muy específicos
según las zonas. Así, al primer bloque se le atribuyen vasos tulipiformes, cuencos
semiesféricos, vasos carenados, grandes jarras, decoración de cordones o mamelones
superpuestos, pastillas en relieve... La industria es mal conocida, y los objetos de
adorno siguen siendo las cuentas de collar (hueso, esteatita, variscita), colgantes... Los
yacimientos más conocidos que han proporcionado este tipo de materiales son los de
El Coll (Llinars del Vallés, Barcelona), al aire libre y con dos dataciones radiocarbónicas
relativamente altas (2875 a.C. y 2650 a.C.), la Cova del Frare (nivel fechado alrededor del
2500 a.C.), los conjuntos de cavidades de Serinya (Girona) y la Cova Verda (Sitges,
Barcelona). El conjunto de Treilles se caracterizaría por la decoración cerámica de
triángulos
grabados.
En Andalucía también conocemos el equipamiento tecnológico que se asocia a este
periodo, pero poco más. En la industria lítica se produce un descenso de los efectivos
geométricos, la perduración de la técnica laminar, hachas, azuelas y alisadores.
En los conjuntos cerámicos aumenta la no decorada, y aparecen la cerámica pintada,
engobada y cepillada (Mármoles, Murcielaguina, Inocentes, Huerta Anguita...). En la
transición al Calcolítico, la cerámica no decorada sigue presente, con nuevas formas
como los cuencos semiesféricos y destacan las hojas largas con retoques abruptos,
bilaterales y los dientes de hoz (Mármoles).
En general, en los conjuntos líticos la presencia constante de las puntas de flecha, la
aparición de los retoques invasores, planos y cubrientes, el renacimiento de los frentes
de raspador, la utilización del sílex tabular y las grandes hojas.
El mundo funerario a finales del III milenio y principios del II, no cambiará
substancialmente: se multiplican, eso sí, las sepulturas colectivas de inhumación
secundaria o primario-secundaria, tanto en cuevas como en sepulcros megalíticos
(galerías, cámaras simples, paradólmenes). Uno de los principales problemas sigue
siendo la distinción estratigráfica de estos niveles, sobre todo en las cavidades
utilizadas como enterramiento colectivo (en este periodo o en fases posteriores).
Espacio, Tiempo y Forma, Serie I, Prehistoria y Arqueoiogía, t. 8, 1995, págs. 33-80
11
Las culturas del neolítico y calcolítico
en Andalucía Occidental
PILAR AGOSTA MARTÍNEZ *
PRENOTANDO
Este trabajo se inició en 1986 dentro de un ambicioso proyecto de un «Atlas del neolítico en
Europa», dirigido por el profesor M. Otte de la Universidad de Lieja (Bélgica). Por razones,
quizás de tipo financiero, tres años después, la dirección fue traspasada al profesor J. Guilaine
del C.N.R.S. francés. Ante las anomalías existentes de cambios de esquemas y dilatación de la
publicación por ese organismo, hemos considerado conveniente su aparición en la revista
«Espacio, Tiempo y Forma», de la UNED.
El esquema seguido es el primitivamente propuesto para el Atlas de prehistoria europea, y no
lo hemos variado para no vernos en la necesidad de rehacerlo, según otros criterios donde
podrían haberse incluido algunos aspectos económicos y sociales, así como los referentes a la
emergencia y el proceso del cambio cultural.
El enfoque del texto mira directamente hacia la objetiva presentación de la innovación
tecnológica o de la evidencia arqueológica, como base y fundamento de posibles y posteriores
explicaciones de los sistemas culturales, siempre subjetivas e hipotéticas.
Se ha puesto especial énfasis en las descripciones tipológicas del registro arqueológico, por lo
que respecta a estructuras del habitat y del enterramiento, de los artefactos, como la cerámica,
la industria lítica y ósea, la metalúrgica y adornos, y de los escofactos, como elementos
esenciales para desentrañar la economía.
Catedrática de Prehistoria. Universidad de Sevilla.
La escala de los sistemas ha sido simplemente esbozada, considerando las regiones y la
extensión geográfica en que se integran los sistemas, la nomenclatura de los mismos, sus
facies regionales y los principales yacimientos conocidos dentro de cada sistema, cuya
distribución se expone en cinco mapas correspondientes a cada horizonte cultural tratado.
En determinados casos se han contemplado las estratigrafías de los yacimientos, para
identificar y delimitar los estadios culturales de los sistemas, utilizando igualmente las fechas
radiocarbónicas, calibradas o sin calibrar, expuestas en cinco tablas relativas a cada horizonte.
No dudamos de la problemática que representa el establecimiento y delimitación de horizontes
culturales, estadios, períodos, fases, pero esta operación, aunque tenga mucho de subjetivo,
es de gran utilidad y ayuda para entendernos y para poder estructurar en el tiempo las culturas
de nuestra prehistoria.
Existe una serie de aspectos, modelos, factores o variantes en los que apenas se ha
profundizado, por no entrar en la meta de este trabajo, donde predomina la objetividad. Estos
aspectos podrían ser el ecosistema, la complejidad social, la escala demográfica, la interacción
económica y la integración político-económica, simplemente esbozadas al tratar de la
economía.
Por otra parte, se ha prescindido de las peligrosas hipótesis de una metodología deductiva y de
las explicaciones dogmáticas del proceso de cambio o de la emergencia cultural, tan
esenciales en la arqueología procesual.
En suma, esta síntesis sobre el neolítico y calcolítico de Andalucía Occidental, con todas sus
omisiones, no pretende ser exhaustiva y completa, sino solamente servir de ayuda, como una
visión panorámica de una pequeña parte de la arqueología material de Andalucía.
NEOLÍTICO ANTIGUO
Región considerada
Andalucía occidental podría dividirse teóricamente en sus cuatro provincias actuales, Huelva,
Sevilla, Córdoba y Cádiz, pero, atendiendo a la geografía, más acorde con las comarcas
culturales, podría dividirse en seis zonas: A) La Sierra Morena, al norte del Guadalquivir, entre
Cortegana (Huelva) y Cárdena (Córdoba). B) El bajo y medio valle del Guadalquivir, desde
Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) hasta Montoro (Córdoba), con extensiones por los valles del
Corbones y Genil. C) La campiña, al sur del Guadalquivir, desde Montellano (Sevilla) hasta
Baena (Córdoba). D) El sur de Huelva, con las bajas cuencas del Guadiana, Odiel y Tinto. E)
Las Sierras Subbéticas occidentales, desde Alcalá de los Gazules (Cádiz) hasta Archidona
(Málaga). F) La costa mediterránea, desde Algeciras (Cádiz) hasta el Río Vélez (figura 1).
12
Fig. 1. Neolítico Antiguo (vi milenio - Primera mitad del v milenio)
Habitat: Cueva (•). Conjunto de cuevas (•). Superficie (o). Conjunto de superficie (O).
1. Cueva de la Dehesilla (Algar, Cádiz). 2. Cueva de la Pileta (Benaoján, Ronda, Málaga). 3. Cueva del Parralejo (San
José del Valle, Cádiz). 4. Cueva de las Goteras (Mollina, Málaga). 5. Cuevas de Santiago (Cazalla de la Sierra, Sevilla).
6. Cuevas de Priego de Córdoba: Mármoles, Tocino, Inocentes, Negra, Murcielaguina. 7. Cueva de los
Murciélagos (Zuheros, Córdoba). 8. El Cabezo (Lebrija, Sevilla). 9. Los Pozos (Lebrija, Sevilla). 10. Bustos
(Trubujena, Cádiz). 11. Las Barrancas (Carmona, Sevilla). 12. Cueva de Nerja (Málaga). 13. Los Álamos (Fuentes de
Andalucía, Sevilla).
Nombre de la cultura
Prescindiendo de la antigua nomenclatura de cultura de las cuevas de P. Bosch, neolítico
hispano-mauritano de J. Martínez Santa Olalla y Neolítico I de J. San Valero, el neolítico
antiguo de Andalucía occidental podría llamarse neolítico antiguo de la cerámica a la almagra,
ya que el horizonte de la cerámica cardial no tiene aquí entidad.
Datación
Tres yacimientos con estratigrafía, cuyos niveles inferiores surgen «ex novo» sin indicios de
epipaleolítico, han proporcionado las fechas radiocarbónicas calibradas más altas del neolítico
peninsular: La cueva de la Dehesilla (6300 - 5590 - 5545, 5075 - 4565 A.C.), la cueva Chica de
Santiago (5460 - 5190, 5325 - 4910) y la cueva de los Murciélagos de Zuheros (entre el 5330
y 4570 A.C.), lo cual constata la aparición del neolítico en Andalucía occidental a finales del VII
milenio a.C. o en la primera mitad del VI a.C.
Extensión geográfica
Los yacimientos, conocidos en función de las zonas prospectadas, se
sitúan
fundamentalmente en las estribaciones occidentales de la Subbética gaditana (Dehesilla,
Parralejo) con extensión por la Serranía de Ronda (Pileta, Gato) y costa malagueña occidental
(Benálmádena, Torremolinos, Málaga), atravesando el Corbones y Genil hacia las sierras
cordobesas de Cabra y Priego (Murciélagos, Mármoles). Desde esta zona nuclear esta
facies se extiende hacia el norte y noroeste por la Sierra Morena cordobesa y sevillana (cueva
Chica de Santiago) a través de la importante vía del Corbones (Los Alamos, las Barranqueras).
Este neolítico antiguo occidental de la cerámica a la almagra se funde en Andalucía oriental
con la corriente de la cerámica cardial de origen levantino (Carigüela), quizás a finales del VI
milenio a.C.
13
Cerámica
La extraordinaria calidad de la cerámica se impone en rápida evolución, destacándose como especie
característica, la almagra o de barniz rojo brillante, generalmente decorada con geometrismos de
paralelas incisas o acanaladas y admitiendo otras técnicas como la impresión y la plástica. En la Dehesilla
la mitad de la cerámica decorada del neolítico antiguo es de la especie almagra. La especie plástica o de
relieves es normal en todos los yacimientos, ocupando en la Dehesilla el 12% de los tipos decorados y
existiendo en menor proporción la impresa no cardial (3%). La especie cardial, diferente a la posterior
cardialoide ejecutada con matriz dentada es un elemento sumamente extraño y raramente presente en las
sierras gaditanas y malagueñas, marisma (Bustos), campiña sevillana (Los Alamos) y Costa del Sol,
estando ausente en Córdoba, Sierra Morena y Huelva.
Las formas más frecuentes son los cuencos profundos, semiesféricos, vasos ovides, hombros entrantes
cóncavos, acompañadas de elementos de prehensión como asas de cinta, de apéndice superior, de codo,
pitorro y mamelones variados (figura 2).
Industria lítica
La industria lítica tallada corresponde a la facies microlaminar de supervivencias epipaleolíticas con muy
escaso componente geométrico, siendo tipos normales las láminas, laminitas, lascas y lasquitas,
preparadas para raspadores, buriles, perforadores, láminas de dorso abatido, de retoque continuo,
muescas, fracturas, etc. La industria de piedra pulimentada está débilmente representada por
azuelas, apareciendo las hachas al final de la fase. Los elementos de molienda consisten en molinos
planos y naviformes, moletas o cantos rodados, generalmente manchados de ocre.
14
1. Vaso semiesférico, decoración cardial e incisa. 2. Vaso globular, asa de cinta con apéndice, cordones. 3.
Vaso globular con gollete, cordones, mamelones. 4. Cuenco cilíndrico, mamelones, cordones. 5. Vaso
ovoide, asas de túnel, cordones con impresiones, a la almagra. 6. Vaso ovoide asas de puente con
apéndice, cordones e impresiones. 7. Vaso ovoide, a la almagra, decoración acanalada e impresa. 8. Vaso
globular, asas de puente perforadas, decoración acanalada e impresa. 9. Vaso ovoide, a la almagra,
decoración puntillada e impresa. 10. Vaso semi-ovoide, a la almagra, decoración acanalada. 11. Espátulagradina de hueso. 12. Id. 13. Azuela de piedra pulimentada. 14. Brazalete de esquisto. 15. Brazalete de
mármol. 16. Anillo de hueso. 17. Dentalium perforado. 18. Cardium perforado. 19. Aguja de hueso. 20.
Punzón de metapodio de ovicáprido. 21. Lasca-raspador de sílex. 22. Laminita-punta de borde abatido de
sílex. 23. Lasca denticulada de sílex.
PROCEDENCIA
1-2: Cueva del Parralejo (San José del Valle, Cádiz). 2, 3, 10, 12, 14-17, 19-23: Cueva de la Dehesilla (Algar,
Cádiz). 5: Cueva de la Murcielaguina (Priego de Córdoba. 6: Cueva Cholones (Priego de Córdoba). 8:
Cueva de los Murciélagos (Zuheros, Córdoba). 9: Cueva Chica de Santiago (Cazalla de la Sierra, Sevilla).
13 y 18: Cueva de los Mármoles (Priego de Córdoba). 1, 2, 7 y 8: según M. PELLICER 3, 4, 10-12, 14-17,
19-23: según P. AGOSTA y M. PELLICER. 9: según P. AGOSTA. 5, 6, 13 y 18: según B. GAVILÁN.
Industria ósea
15
La industria del hueso, suficiente documentada en las cuevas de la Dehesilla, Santiago Chica,
Murciélagos y otras, consiste en punzones de metápodos y huesos largos cortados, espátulas
y puntas.
Adornos
El elemento más característico es el brazalete de calcita o mármol sin estrías, documentados
en las estratigrafías de la Dehesilla y Santiago Chica, surgiendo al final del horizonte los tipos
anchos estriados, según se infiere en la costa malagueña y en la cueva de los Murciélagos de
Zuheros.
Se inician igualmente los brazaletes de pizarra en forma de corona circular. Por su abundancia,
variedad y alta cronología parece que su emergencia tendría lugar en la costa malagueña,
desde donde se distribuirían hacia el interior. Otros elementos de adorno son las cuentas de
piedra perforadas, las cuentas tubulares y anillos de hueso, los dientes perforados y
Especialmente las conchas marinas, muy abundantes en los yacimientos costeros.
Economía
Según los análisis de ia fauna, en la Dehesilla la caza ocupa el 75% y los animales domésticos
el 25%, porcentajes muy similares a los de la cueva Chica de Santiago, donde la caza alcanza
el 77% y los domésticos el 23%. Entre las especies cazadas, por orden decreciente, en la
Dehesilla tenemos el ciervo, conejo, uro, jabalí y lince y en Chica de Santiago el jabalí,
ciervo y corzo. Las especies domésticas se distribuyen en la Dehesilla, en orden decreciente, el
cerdo, ovicáprido y bóvido y en Chica de Santiago solamente el bóvido. En Murciélagos de
Zuheros aparecen domesticados la oveja, el bóvido y la cabra.
La agricultura, ausente en la costa, sierras de Cádiz y Málaga y Sierra Morena, parece
confirmarse en las sierras del sureste de Córdoba (Mármoles y Murciélagos), con la
presencia de escanda, trigo común y cebada. Como alimentos de depredación son comunes
las bellotas y olivas silvestres.
Ritos funerarios
El enterramiento se practica en cueva, tanto sepulcral como de habitación. El hallazgo más
importante se efectuó en la Dehesilla, donde se descubrieron varios enterramientos
individuales y múltiples adultos e infantiles, en posición encogida y decúbito lateral, protegidos
por piedras, con un ajuar de vasitos con ocre, laminitas de sílex, fragmento de pectúnculo y
caracoles, con indicios de cremación y algún cráneo pintado de ocre.
Arte rupestre
Aunque es arduo adscribir al neolítico antiguo representaciones rupestres, parecen pertenecer
a este momento algunos complejos del Campo de Gibraltar de tipo seminaturalista, así como
ciertas pinturas animalísticas y antropomorfas de los abrigos del Tajo de las Figuras, Pretinas,
Bacinete y Palomas.
Hábitat
El hábitat más común es la cueva, de aquí su antigua denominación, pero, conforme avanza la
investigación, las prospecciones van registrando más yacimientos de superficie en zonas
llanas, en los valles de Guadalquivir y sus afluentes, marismas y campiña. Por falta de
investigaciones desconocemos la forma, tamaño y características internas de los poblados de
superficie, puesto que sólo se han practicado sondeos estratigráficos en cuevas sevillanas,
cordobesas y malagueñas y en el yacimiento de superficie del Cabezo de Lebrija. En Los
Pozos (Lebrija) se han detectado cabañas circulares con zócalos de piedra.
Yacimientos
Se tienen documentados una veintena de yacimientos de los que el 75% son en cueva,
distribuidos por la Sierra Subbética de Cádiz (Dehesilia, Parralejo, Palomas), de Sevilla (San
Doroteo), del sur de Córdoba (Murciélagos, Mármoles, Tocino, Inocentes, Negra,
Murcielaguina), de Málaga (Algarrobo, Gato, Pileta, Goteras), costa malagueña (Botijos,
Tesoro, Hoyo de la Mina), Sierra Morena (Santiago Chica). Los yacimientos de superficie se
extienden por la marisma (Cabezo de Lebrija, Bustos, Los Pozos) y por la campiña sevillana (Las
Barracas, Los Álamos), siendo muy difícil su adscripción a fases concretas por falta de excavaciones.
Estadios
Solamente en tres yacimientos en cueva han podido delimitarse fases en función de la cerámica,
estratigrafía y C 14. En la cueva de la Dehesilla corresponderían a la fase A los niveles 14-12 y a la fase B
los niveles 11- 10 del corte De-81. En el corte B de la Cueva del Parralejo los niveles 11- 9 podrían
considerarse de la fase A o inicial y el nivel 8 de la fase B. En el corte SCh-80 de la cueva Chica de
Santiago, se atribuye a la primera fase el nivel 12 y a la segunda el 11. En la cueva de los Murciélagos
de Zuheros y Cabezo de Lebrija resulta difícil determinar fases del neolítico antiguo por la uniformidad de
su registro.
Facies regionales
16
Podrían delimitarse varias facies en función de la geografía y del registro arqueológico. En tal caso
tendríamos la facies nuclear de las Sierras Subbéticas occidentales con extensiones por el este de Cádiz,
oeste de Málaga y sureste de Córdoba, donde predomina la cerámica a la almagra decorada, la facies
de la costa oriental de Cádiz y occidental de Málaga, también con cerámica a la almagra y muy débil
presencia de cardial, la facies de la campiña sevillana con yacimientos de superficie portadores
igualmente de cerámica a la almagra, la facies del bajo Guadalquivir y marismas con débil presencia de
cerámica impresa y cardial y la facies de Sierra Morena con cerámica de relieves y a la almagra y
ausencia de cardial, permaneciendo Huelva desconocida por falta de investigaciones.
NEOLÍTICO MEDIO
Región considerada
Se caracteriza por las mismas circunstancias observadas en el neolítico antiguo, relativas a las actuales
provincias de Huelva, Sevilla, Córdoba, Cádiz y parte occidental de Málaga.
Nombre de la cultura
Dada la evolución observada, a partir del neolítico antiguo, en el auge demográfico y en el
registro arqueológico, podría denominarse también neolítico pleno, de apogeo de la cerámica a
la almagra, según las zonas, y, muy especialmente, neolítico de la cerámica incisa, no siendo
correcto el apelativo de epicardial por la insignificante entidad de esta especie cerámica en la
fase anterior.
Datación
Por las fechas radiocarbónicas el neolítico medio ocuparía la segunda mitad del v milenio a. C
y la primera mitad del IV. De la Cueva de la Dehesilla tenemos, sin calibrar, la fecha de 3970 ±
170 a. C. para los niveles 9/8 del corte 1977. De la cueva Chica de Santiago disponemos de
las fechas 4430 ± 150 y 3570 ± 120 a. C. para el nivel 11 de 1976 y la fecha calibrada 4450 4335 a. C. De la cueva de los Murciélagos de Zuheros, considerada anteriormente del
neolítico antiguo y medio, tenemos la fecha sin calibrar de 4200 ± 45 a. C, del nivel 4.
Extensión geográfica
Es evidente que en el neolítico medio se produce cierta eclosión demográfica, confirmada en
las estratigrafías, con aumento del registro en cantidad y diversificación y por la emergencia y
evolución de yacimientos en el ámbito geográfico. Por la evidencia arqueológica y por las
cronologías absolutas parece plausible creer que desde la zona nuclear de las Serranías de
Cádiz y Ronda, Costa malagueña y sierras meridionales cordobesas el neolítico medio se
expande por la Hoya de Antequera, bajo valle del Guadalquivir, Campiñas sevillana y
cordobesa, sur de Huelva y Sierra Morena, multiplicándose los yacimientos de superficie por
las zonas llanas y bajas (figura 3).
17
Fig. 3. Neolítico Medio (Segunda mitad delV milenio - Primera mitad del IV milenio)
Habitat: Cueva (•). Conjunto de cuevas (0). Superficie (o). Conjunto de superficie (O).
1. Cuevas de Ronda (Málaga): Gato, Alfaques, Chivos, Pileta. 2. Poblados de superficie de la
depresión de Ronda (Málaga) (20). 3. Cueva del Parralejo (San José del Valle, Cádiz). 4. Cuevas
de Alozaina (Málaga): Algarrobo, Sima Mesa. 5. Cuevas de Santiago (Cazalla de la Sierra, Sevilla).
6. Cuevas de Priego de Córdoba: Mármoles, Tocino, Mucielaguina, Cholones, Majá del
Caldero, Huerta Anguita, Higuerón, Inocentes. 7. Cueva Negra (Rute, Córdoba). 8. Cueva
de los Murciélagos (Zuheros, Córdoba). 9. El Cabezo (Lebrija, Sevilla). 10. Cueva de Marinaleda
(Sevilla). 11. Bustos (Trebujena, Cádiz). 12. Las Barrancas (Carmena, Sevilla). 13. El Esparragal
(Priego de Córdoba). 14. Cueva del Cañaveralejo (Adamuz, Córdoba). 15. Cuevas de Cabra
(Córdoba): Puchero, Mina Jarcas. 16. Cuevas de Carcabuéy (Córdoba): Palanzuela,
Gallinera, Muertos. 17. El Castillejo (Carcabuéy, Córdoba). 18. La Dehesa (Lucena del Puerto,
Huelva). 19. El Judío (Almonte, Huelva). 20. Faro de Chipiona (Cádiz). 21. Arcos de la Frontera
(Cádiz): El Yugo, Los Bermejales. 22. San Pedro (Fuentes de Andalucía, Sevilla). 23. Castro del Río
(Córdoba): CR 87-12, San Joaquín II, Guta, CR-87-16, La Polonia, CR 87-3. 24. Cabezo Hortales
(Prado del Rey, Cádiz). 25. Cortijo del Cerro II (Carmena, Sevilla). 26. San José del Valle (Cádiz): El
Almendral, La Ventosilla, La Doncella. 27. Cueva Pecho Redondo (Marbella, Málaga). 28. Cuevas
de Benalmádena (Málaga): Botijos, Zorrera, Sahara. 29. Cuevas de Torremolinos (Málaga): Arroyo
de la Miel, Garramólo, Encanto, Mármoles, Tapada, Tesoro. 30. Cuevas de Málaga: Belda, Piedras,
San Marcos. 31. Cuevas de La Cala del Moral (Málaga): Cantera, Suizo, Hoyo de la Mina, Victoria.
32. Cueva de Nerja (Málaga). 33. Cueva de Doña Trinidad (Árdales, Málaga). 34. Cueva de la
Dehesilla (Algar, Cádiz). 35. Cueva de la Mora (Jabugo, Huelva). 36. Cuevas de Gibraltar. 37. Los
Álamos (Fuentes de Andalucía, Sevilla).
Cerámica
Aumenta el volumen de cerámica con diversificacíón de especies, tanto lisas como decoradas,
con absoluto predominio de la incisa geométrica, que en la Dehesilla alcanza el 73% de la
cerámica decorada, llegando a su apogeo la cerámica a la almagra fuera de la zona nuclear,
donde decae considerablemente. La técnica incisa, muy abundante, decora los vasos con
variados geometrismos rectilíneos y curvilíneos, combinándose con impresiones y puntillado, y
persistiendo la incrustación de pasta roja. La técnica grabada o esgrafiada es frecuente y la
cardialoide está presente.
18
Las formas cerámicas siguen la anterior evolución, conservándose los galbos semiesféricos, de
cuencos profundos, ovoides y de tendencia globular, marcándose débiles carenas con hombros
cóncavos. Los bordes comienzan a destacarse, siendo típicos los vasos globulares con gollete.
Las asas se diversifican con todo tipo de mamelones y lengüetas, asas de cinta con apéndice
en la parte superior, de codo, asas puente y túnel, multiforadas y de pitorro (figura 4).
1. Estructura turriforme de piedra. 2. Vaso globular, a la almagra, decoración impresa. 3.
Vaso ovoide, con gollete y asas multiforadas, decoración incisa. 4. Vaso globular, a la
almagra, asas de pitorro y túnel. 5. Vaso globular, a la almagra, decoración incisa. 6. Vaso
globular, a la almagra, asa de pitorro, decoración acanalada y puntillada. 7. Vaso globular, asas
de puente, decoración acanalada y puntillada. 8. Vaso globular, a la almagra, asas de pitorro y
puente, decoración acanalada e impresa. 9. Vaso globular con gollete y asas de puente. 10. Vaso
globular con gollete, asa de pitorro, decoración cardialoide.
Procedencia:
19
1: El Cabezo (Lebrija, Sevilla). 2 y 4: Cueva de la Murcielaguina (Priego de Córdoba). 3 y 5:
Cueva de los Mármoles (Priego de Córdoba). 6-9: Cueva de los Botijos (Benalmádena,
Málaga). 10: Cueva de la Dehesilla (Algar, Cádiz).
1: según A. CARO, P. AGOSTA y J. L. ESCACENA. 2-5: según B. GAVILÁN. 6-9: según C. OLARIA.
10: según P. Acosta y M. Pellicer.
Industria lítica
La industria lítica tallada sigue la trayectoria anterior de carácter microlaminar, con tipologías de
láminas y lascas retocadas con función de raspadores, buriles, perforadores y raederas.
Persisten las láminas con fracturas, dorsos, muescas y denticulados. Los geométricos son muy
raros. Los pulimentados se presentan con más abundancia con formas de hachas, azuelas y
cinceles. Los elementos de molienda como los molinos y moletas son más frecuentes que en la
fase anterior.
Industria ósea
La industria del hueso se diversifica con el punzón-diente, aguja, punzón plano con ancha
cabeza, punzón doble, matriz para decorar cerámica, anzuelo, enmangue, cincel, tubo,
persistiendo en abundancia los punzones de metápodos, los de media caña y las espátulas.
Adornos
Es el momento del apogeo de los brazaletes de mármol anchos con estrías, cuyo origen parece
radicar en la costa malagueña, desde donde se extienden intensamente hacia el macizo
montañoso del sureste cordobés y débilmente hacia Granada, llegando hasta Almería (cueva
de Ambrosio). Persisten los tipos de brazaletes estrechos sin estrías, acompañados por los de
pizarra. También parecen proceder de la costa los brazaletes de pectúnculo, que se inician en
este momento, alcanzando el sur de Córdoba y Sierra Morena. Otros adornos frecuentes son
las cuentas de collar discoidales de caliza, las conchas marinas perforadas, dientes perforados,
tubitos, placas y anillos de hueso con o sin protuberancia (figura 5).
Economía
La agricultura cerealística parece generalizarse en el sur de Córdoba (Murciélagos, Mármoles)
y norte de Málaga (cueva del Toro), para cuya molturación se dispone de molinos planos y
naviformes y moletas. La principal dieta alimenticia parece ser la animal. En la Dehesilla la
fauna doméstica, compuesta de ovicáprido (28%), cerdo (31%), bóvido (18%), caballo (1,5%) y
perro (1%), predomina sobre la caza 14%), compuesta de ciervo (8,5%), jabalí (3,5%), conejo
(1,2%), zorro (1%), liebre, lagarto y almejas de río.
En la cueva Chica de Santiago predomina la fauna salvaje con un 72%, siendo los porcentajes,
el ciervo (27,31%), caballo (19,24%), sus (16,21%), ovicápridos (13,04%), oso (9,62%), bóvido
(8,46%), corzo (3,17%), lobo (1,44%), conejo (0,67%), liebre (0,57%), gato montes (0,24%),
milano (0,07%) y galápago (0,06%). En la cueva de los Murciélagos de Zuheros las especies
de fauna en orden decreciente son conejo, oveja, jabalí, bóvido, cabra, liebre, zorro y ciervo y,
como especies vegetales para la dieta,
aparecen bellotas, pistachos y olivas.
Ritos funerarios
El enterramiento se practica en las mismas cuevas de habitación con inhumación individual,
estando el cadáver encogido y protegido por piedras, sin detectarse ajuares, solamente con
ocre y caracoles (Dehesilla).
En otros casos, se entierra en simas, grietas y galerías estrechas (Hoyo de la Mina, Tesoro,
simas de Benaocaz) con ajuares de vasos. Es frecuente la aparición, en las cuevas de
habitación, de restos humanos dispersos.
Arte rupestre
Iniciado anteriormente, este arte, plasmado en las paredes rocosas de los abrigos, se afianza
con esquematismos pintados en rojo o negro y con una temática de zoomorfos, ramiformes,
zig-zags y geometrismos diversos, análogos a los representados en cerámicas y objetos
muebles del neolítico medio (Murcielaguina, Mármoles, Nerja), situándose el foco de este arte
en las sierras de Tarifa.
Habitat
El habitat en cueva prosigue en los macizos calizos, generalizándose el asentamiento de
superficie en los valles fluviales (Corbones, Guadajoz), marismas (Judío, La Dehesa), y altas
depresiones (Ronda, San José del Valle). Según los datos disponibles, más del 50% de los
yacimientos son ya de superficie.
Yacimientos
20
Las cuevas de los macizos montañosos de Cádiz (Dehesilla, Parralejo, Palomas, Picado), del
occidente malagueño (Toro, Gato, Pileta, Algarrobo, Benalmádena, Torremolinos, Málaga), del
macizo suroriental de Córdoba y Sierra Morena occidental (Mora, Santiago), prosiguen
habitadas o se inicia la habitación, mientras los poblados de superficie se van imponiendo en
las vías fluviales, depresiones fértiles y zonas endorréicas. En la depresión de Ronda se
enumeran más de una veintena de poblados. Igualmente sucede en el valle medio del
Guadajoz, donde se localiza una decena. En las marismas de Huelva se documentan El Judío
y La Dehesa y en las de Sevilla, Bustos y el Cabezo de Lebrija. En el Corbones se hallan Las
Barrancas, El Cerro y Los Álamos. En Cádiz se han descubierto varios conjuntos en Arcos de
la Frontera (Yugo, los Bermejales), Prado del Rey (los Mortales), Chipiona y San José del Valle
(Almendral, Ventosilla, Doncella).
Estadios
Tres son las cuevas que, según sus estratigrafías, pueden definir estadios del neolítico medio.
En el corte 1981 de la Dehesilla los niveles 9-8 corresponderían a la fase A y los niveles 7-6 a
la B. En la cueva del Parralejo los niveles 8-7 serían del neolítico medio A y los 6-5 del B. En el
corte 1980 de Chica de Santiago el nivel 10 pertenecería a la fase A y el 9 a la fase B
21
1. Vaso semiesférico, bruñido, decoración incisa. 2. Id. 3. Cuenco con mango. 4. Vaso
semiesférico,
bruñido, decoración incisa. 5. Vaso semiesférico, asas de túnel verticales. 6. Aguja de hueso,
decoración grabada. 7. Espátula de hueso. 8. Hachita pulimentada. 9. Aguja de hueso con ojo.
10. Punzón de metapodio de ovicáprido. 11. Placa-gradina de hueso. 12. Id. 13. Anzuelo
de hueso. 14. Brazalete de mármol con estrías. 15. Brazalete de mármol liso. 16. Anillo de
hueso con protuberancia. 17. Tubito de hueso. 18. Cuentas discoidales de caliza. 19. Colgante
de hueso. 20. Colgante segmentado de piedra. 21. Colmillo de jabalí perforado. 22.
Colgante de hueso. 23. Diente perforado. 24. Colgante de piedra. 25. Cardium perforado.
Procedencia:
1-4: Cueva de la Dehesilla (Algar, Cádiz). 5: Cueva Chica de Santiago (Cazalla de la Sierra, Sevilla).
6-8, 16-18, 21: Cueva de los Mármoles (Priego de Córdoba). 9, 12, 13, 19, 20, 22- 25: Cueva
de la Murcielaguina (Priego de Córdoba). 10, 11, 14 y 15: Cueva de los Murciélagos
(Zuheros, Córdoba).
1-4: según P. AGOSTA y M. PELLICER. 5: según P. AGOSTA. 6-9, 12, 13, 16-25: según B.
GAVILÁN. 10, 11, 14 y 15: según A. M. VICENT y A. M. MUÑOZ.
Facies regionales
Las consideraciones vertidas en el apartado «Región considerada» pueden aplicarse a la
caracterización de las facies, distinguiéndose las de Sierra Morena, Valle medio y bajo del
Guadalquivir, alta campiña, sureste de Huelva, sierras Subbéticas occidentales y costa
malagueña.
NEOLÍTICO FINAL
Región considerada
Provincias de Huelva, Sevilla, Córdoba, Cádiz y parte occidental de Málaga con los accidentes
geográficos de Sierra Morena, Valle del Guadalquivir, depresión meridional de Huelva, Sierras
Subbéticas y costa malagueña.
Nombre de la cultura
Ante la aparición de ciertos elementos típicos del calcolítico, como los silos y los platos
carenados, el neolítico final puede considerarse como un neolítico de transición, también
denominado neolítico de los silos o neolítico reciente y de la cerámica lisa.
Datación
Las fechas obtenidas en la fase inicial de Papauvas I de finales del IV milenio, en el extenso
poblado de La Viña (Rota), repleto de silos (3480 ± 60 y 3130 + 90 a. C.) y en el nivel 5 del
corte 1976 de la cueva Chica de Santiago (3150 ± 120 a. C), el neolítico final de Andalucía
occidental podría fecharse entre el 3500 y el 2800 a. C, independientemente de ciertas
oscilaciones más o menos intensas de facies retardatarias.
Extensión geográfica
La población prosigue la ocupación de los anteriores yacimientos, surgiendo en las
depresiones y zonas bajas nuevos establecimientos de superficie, como el Papauvas (Huelva),
22
costa gaditana (Rota, Puerto de Santa María, Barbate), campiña sevillana (Carmena, El
Coronil), Guadalquivir medio' (Castro del Río) y depresiones de Ronda y Antequera (figura 6).
Cerámica
En e! neolítico final cambian las formas y se reduce drásticamente la decoración, con
peculiaridades que anuncian el horizonte calcolítico.
Persiste muy escasamente el tratamiento a la almagra, que por su deficiente calidad
denominamos almagroide. Las toscas y simples decoraciones admiten series de estampillados
circulares. Débilmente aparece la técnica pintada (Santiago Chica, Mármoles, Alcores). La
escasa decoración se limita a series de groseros trazos incisos o impresos, siendo
característicos los zig-zags paralelos verticales incisos en los hombros del vaso (Dehesilla).
Las formas tienden a abrirse con perfiles en S, imponiéndose los bordes indicados, abruptos,
que dan lugar a perfiles en Z, con carenas medias. Las asas se sustituyen por simples
mamelones y lengüetas.
Fig. 6 Neolítico Final (Segunda mitad del IV milenio - Principios del III milenio)
Habitat: Cueva (•). Conjunto de cuevas (•). Superficie (o). Conjunto de superficie (O).
1 Cuevas de Ronda (Málaga). 2. Cueva de la Dehesilla (Algar, Cádiz). 3. Cueva del Parralejo (San
José del Valle, Cádiz). 4. Cueva del Cañaveralejo (Adamuz, Córdoba). 5 Cueva de los
Murciélagos (Zuheros, Córdoba). 6. Cuevas de Priego de Córdoba: Mármoles,
Murclelaguina, Huerta de Anguita, Tocino, Inocentes, Cholones, Muerto. 7 Cuevas de
Santiago (Cazalla de la Sierra, Sevilla). 8. Cueva de la Mora (Jabugo, Huelva). 9 Papauvas
(Huelva). 10. Poblados del Puerto de Santa María y Rota (Cádiz): Las Vinas, Cantarranas, Base
Naval. 11. El Cabezo (Lebrija, Sevilla). 12. Bustos (Trebujena, Cádiz) 13. Arcos de la Frontera
(Cádiz): El Yugo, Los Bermejales. 14. Cabezo Horta es (Prado del Rey Cádiz). 15. Barbate (Cádiz).
16. La Dehesa (Lucena del Puerto, Huelva). 17. El Judio (Almonte, Huelva). 18. Campo Real
(Carmena, Sevilla). 19. San Pedro (Fuentes de Andalucía, Sevilla). 20. El Coronil (Sevilla). 21.
Castro del Rio (Córdoba). 22. La Mesa (Fuente Tóiar, Córdoba). 23. El Esparragal (Priego de
Córdoba). 24. Guadajoz Medio Castro del Río, Córdoba). 25. Las Barrancas (Carmena, Sevilla).
26. Cuevas de Ronda Málaga) 27 Cueva Pecho Redondo (Marbella, Málaga). 28. Cuevas de
Benalmádena Málaga). 29. Cuevas de Torremolinos (Málaga). 30. Cuevas de Málaga. 31. Cuevas
de La Cala del Moral (Málaga). 32. Cueva de Nerja (Málaga). 33. El Cuartillo (Jerez de la Frontera,
Cádiz) 34 Fuente del Pez (Montilla, Córdoba). 35. Fuente del Carmen (Zuheros, Córdoba). 36
Fuente de las Palomas (Carcabuéy, Córdoba). 37. Llanos de Jareas (Cabra, Córdoba). 38
Cueva de la Fajara (Canillas de Aceituno, Málaga). 39. Cueva del Espino (Alcaucín, Málaga). 40.
Tajos de Gomer (Riogordo, Málaga). 41. Peña de Hierro (Cutar, Malaga). 42 Cueva de las Motillas
(Jerez de la Frontera, Cádiz). 43. Los Covachos (Almadén de la
23
Plata, Sevilla). 44. Cuevas de Gibraltar. 45. Los Álamos (Fuentes de Andalucía, Sevilla). 46.
Marchena (Sevilla).
Industria lítica
La industria lítica tallada se empobrece, sobresaliendo las láminas de retoque continuo y
persistiendo con debilidad el raspador nucleiforme, la laminita de borde abatido, las muescas,
las fracturas retocadas, los denticulados y algunos geométricos trapezoidales (Santiago Chica)
y triangulares (cuevas cordobesas). La anterior trayectoria de pulimentados continúa con
hachas y azuelas, de la misma manera que los molinos y moletas, más abundantes.
Industria ósea
La industria del hueso sigue el proceso anterior con punzones de metápodos, de media caña,
agujas, espátulas, cinceles y varillas planas y finas, haciendo su aparición los peines
Dehesilla).
Adornos
Los adornos personales disminuyen sus porcentajes, menos diversificados, persistiendo las
cuentas de collar de piedra perforadas, las cuentas tubulares de hueso, incluso algunos
brazaletes de mármol lisos arcaizantes (Mesa de Fuente Tójar, San José del Valle) (figura 7).
24
1. Vaso troncocónico con decoración de paralelas quebradas verticales incisas. 2. Vaso
semiesférico
con amplio gollete y decoración incisa. 3. Vaso ovoide con amplio gollete y asasmamelón. 4. Vaso semiovoide con asa de cinta y decoración de trazos. 5. Vaso semiovoide
con decoración incisa y puntillado de paralelas y esteliforme. 6. Vaso de perfil en S. 7. Vaso
semiesférico, borde indicado y dentado. 8. Vaso semiesférico con asa de cinta. 9. Vaso
cilindrico con asas mamelón. 10. Lámina de silex con retoque simple alterno. 11. Hacha de
piedra pulimentada. 12. Azuela de piedra pulimentada. 13. Aguja de fiueso biapuntada. 14.
Varilla-espátula de hueso. 15. Aguja de hueso con ojo. 16. Colgante de spondylus. 17.
Anzuelo de hueso. 18. Punzón sobre metapodio de ovicáprido. 19. Peine de hueso. 20. Cuentas
discoidales de piedra.
Procedencia:
1 y 7: Cueva de la Dehesilla (Alga, Cádiz). 2, 3, 5, 9 y 17; Cueva de la Murcielaguina (Priego de
Córdoba). 4: Cueva de los Inocentes (Priego de Córdoba). 6, 8, 11, 13, 18 y 19: Cueva Chica
25
de Santiago (Cazalla de la Sierra, Sevilla). 10, 12-16, 20: Cueva de los Mármoles (Priego de
Córdoba).
1 y 7; según P. AGOSTA y M. PECILLER. 6, 8, 11, 18 Y 19: según P. AGOSTA. 2-5, 9, 10, 12-17,
20: según B. GAVILÁN.
Economía
La agricultura cerealística se ha generalizado con el cultivo de trigo y cebada (Mármoles),
penetrando en la costa malagueña (Nerja). El exponente de esta agricultura se confirma por la
dispersión de los poblados de superficie por las campiñas, valles y zonas fértiles y, más
concretamente, por los silos que llenan los yacimientos (Campo Real, Puebla del Río, Puerto
de Santa María).
Según la fauna de Dehesilla y Parralejo, las especies domésticas predominan ya sobre la caza
en una proporción decreciente del cerdo, ovicáprido, bóvido. En Santiago Chica se observa
menor consumo de carne, prevaleciendo todavía la caza (53%) sobre la fauna doméstica
(47%), con unos porcentajes de caballo (47%), jabalí (31%), ciervo (14%), ovicápridos (3%),
corzo (2,58%), liebre (0,35%), conejo (0,23%), galápago (0,08%) y erizo (0,03%). Debe
destacarse la Marismilla, junto a la marisma del Guadalquivir, con función de producción y
comercialización de la sal.
Ritos funerarios
Siguiendo el anterior hábito, se entierra en cuevas de habitación (Dehesilla), donde predominan
los enterramientos infantiles. Se inicia la tendencia al enterramiento múltiple, según se
desprende de los primeros megalitos que emergen, al parecer en el neolítico final,
posiblemente de origen portugués alentejano, si nos atenemos a las fechas radiocarbónicas.
Las primeras muestras megalíticas estarían representadas por algunos dólmenes complejos
afines a las galerías cubiertas de Huelva (Pozuelo, Gabrieles). El conjunto de estructuras ya
megalíticas, de tendencia circular, rectangular y en fosa, con enterramientos dobles o
individuales de Alcalá del Valle (Cádiz), según sus ajuares con elementos neolíticos, son claro
exponente de la temprana aparición del nuevo rito.
Arte rupestre
Prosigue dentro del estilo esquemático tanto en Sierra Morena como en las sierras del sur de
Cádiz. Por los paralelos de cabras monteses incisas representadas en cerámicas del neolítico
final de Nerja, cabe adscribir a este horizonte sus analogías rupestres.
Habitat
La utilización de la cueva como hábitat se restringe, sustituida por el poblado de superficie
sobre paisajes más abiertos de la campiña y amplios valles. La proporción de hábitats de
superficie duplica a los de cueva. El tamaño de los mismos es reducido, sin que alcance la
hectárea, con fondos de cabaña circulares y zócalos de piedra o barro, con fosos, silos y
trincheras de drenaje o basureros, tan característicos de la fase siguiente calcolítica.
Yacimientos
Prosigue la habitación en cueva en las sierras cordobesas de Cabra y Priego (Murciélagos,
Mármoles, Murcielaguina, Tocino, Mina, Muerto), en las gaditanas (Dehesilla, Parralejo) y
malagueñas (Serranía de Ronda) y especialmente en la costa malagueña (Botijos, Tesoro). Los
yacimientos de superficie se multiplican en las zonas llanas de Sevilla (San Pedro, Las
Barrancas, la Loma, Rancho de Pelotomar) y de Córdoba (Castro del Río, La Mesa, Morales,
Esparragal), habitándose densamente el valle medio del Guadajoz (Molinillo Alto, San Joaquín,
Viña Bonorato, Guta), el bajo Guadalquivir y las marismas (Marismilla, Carmena, Coronil,
Puerto de Santa María, Rota) y el sur de Huelva (Judío, La Dehesa, Papauvas).
Estadios
Es difícil precisar las fases del neolítico final, pero a través de las estratigrafías podría
adscribirse a una primera fase o fase A el nivel 5 del corte Dehesilla-81, el 4 de Parralejo B y el
8 de Santiago Chica-80, con una cronología entre ei 3500 y 3000 a. C. A la fase B
corresponderían en estos mismos yacimientos el nivel 4 de Dehesilla-81, el 3 de Parralejo B y
el 7 de Santiago Chica-80, con una cronología presumible dentro de la primera mitad del III
milenio a. C , con ligeras pervivencias según el conservadurismo de algunas zonas.
Facies regionales
Las facies del neolítico final siguen las pautas anteriores en las que se distinguen las sierras
Subbéticas occidentales, la costa oriental de Cádiz y occidental de Málaga, la campiña
sevillana, el bajo Guadalquivir, marismas sur de Huelva y la Sierra Morena, con ciertas
26
modificaciones ante el protagonismo tomado por las tierras bajas y valles de ríos, donde la
fertilidad será el gran aliciente demográfico y cultural con grandes núcleos de habitación.
CALCOLÍTICO
Región considerada
La uniformización cultural caracteriza el calcolítico, cuya eclosión demográfica se extiende por
todas las comarcas de las provincias de Huelva, Sevilla, Córdoba, Cádiz y parte occidental de
Málaga.
Nombre de la cultura
Según las etapas de la investigación, el calcolítico ha recibido diferentes nomenclaturas. Se
han desechado los términos neoeneolítico por impreciso y genérico, y el de bronce I por
erróneo, continuando los de edad del cobre y eneolítico, referentes aquí al calcolítico
precampaniforme.
Restringidamente también se usa el de cultura de los silos, igualmente aplicado al neolítico
final, por esa característica de ciertos poblados de datación imprecisa. Incluso el generalizado
término calcolítico no es totalmente real, ya que el cobre parece desconocerse en los inicios de
esta cultura.
Datación
Disponemos para este horizonte de varias fechas radiocarbónicas. Los inicios del calcolítico en
Santiago Chica se sitúan en el 3150 ± 120 a. C. y en la mina de cobre de Chinflón en el 2830 ±
50 y 2890 + 50 a. C. La fase II de Papauvas, con platos carenados, ha sido fechada en 2890 ±
120 a. C. El poblado del Negrón ha dado las fechas de 2380 ± 35 y 2300 ± 35 a. C. De un
momento más avanzado del III milenio tenemos el tholos de la Cabeza con fechas de 2100 ±
105, 1960 ± 110 y 1940 ± 110 a. C. De todo este repertorio cronológico pueden deducirse dos
fases, una inicial de la primera mitad del III milenio y otra avanzada de su segunda mitad.
Extensión geográfica
En el calcolítico, posiblemente por la eclosión y generalización de la agricultura cerealística, se
asiste a un considerable aumento demográfico con la emergencia de grandes poblados que
invaden los bordes del bajo Guadalquivir, la campiña sevillana, el sur de Cádiz, Huelva y
especialmente Córdoba (figura 8).
Cerámica
La pauta, iniciada en el neolítico final, del predominio absoluto de cerámicas lisas se radicaliza
en el calcolítico. Los vasos aumentan de tamaño con grandes recipientes para provisiones,
siempre de pastas toscas. Se hacen comunes los grandes platos, al principio carenados,
conviviendo inmediatamente con los de borde grueso o almendrado. Estos platos se extienden
por Huelva, valle medio y bajo del Guadalquivir, Córdoba y costa malagueña, enrareciéndose
conforme avanzan hacia Andalucía oriental. Otras formas son el cuenco semiesférico y abierto,
el gran vaso de almacén de borde grueso entrante, el globular achatado y lenticular, el
cilíndrico y troncocónico, apareciendo incluso d! vaso teriomorfo, representando aves o
cuadrúpedos, de carácter funerario. Las cucharas del neolítico final continúan.
La cerámica decorada es rara, no obstante persiste la vieja tradición a la almagra, pero de
inferior calidad, la pintada (Tarifa, Carmena, Valencina, Mesas de Asta, Pileta, sur de Córdoba)
y las pastillas repujadas (Santiago Chica), surgiendo la técnica de la retícula bruñida
27
(Valencina, Santiago Chica), característica de la posterior época tartesia. Otras técnicas
decorativas son el puntillado, los trazos incisos, impresiones digitales y angulares los bordes
dentados y la peinada (figura 9).
Fig. 8. Calcolítico (Principios del ni milenio - fines del ni milenio)
Habitat: Cueva (•). Conjunto de cuevas (0). Superficie (o). Conjunto de superficie (O).
1. Huelva: Papauvas. El Rincón. 2. Cabezo de los Vientos (San Bartolomé de la Torre, Huelva). 3.
Cueva de la Mora (Jabugo, Huelva). 4, Cuevas de Alájar (Huelva). 5. Cuevas de Aroche (Huelva):
Agua (Fuentes del León), Cantera (Navahermosa), Mora (La Umbría), Covacho del Monje,
Covactio Cerro del Castillo. 6. Poblados de Aroche (Huelva): Castillo de Maribarra. Los
Ballesteros. Castillo de Mari-Lucas. Alto del Naranjo. Cerro Manantes. San Sixto. Pico del Criado.
Huerta del Picón. Sierra de la Víbora. omo Delgado. Pico del Castillo. Sierra Herrera. La Capota.
La Garrapata. Solana del Torrejón. Cerro Borrero. Castillo de Torres. Cumbres de la Giralda. La
Mazmorra II. 7. Valencina de la Concepción (Sevilla). 8. Cuevas de Santiago (Cazalla de la Sierra,
Sevilla). 9. La Morita (Cantiliana, Sevilla). 10. Chillar (Villamanrique de la Condesa, Sevilla). 11.
Lebrija (Sevilla): San Benito. El Cabezo. Aceituno. Huerta de Abajo. Hoya de la Burra. Mesa del
Castaño. Huerto. Quincena. Overo. Fuente de la Salud. Loma de Vegina. 12. Carmena (Sevilla):
Campo Real. Alcaudete. Acebuchal. Santa Marina. Ranilla. Cortijo del Cerro. Haza de Haberes.
Capilla. Barrancos. Chiste. Cuevalonga. Cortijo de San Juan. San Juan Alto. 13. El Negrón (Güeña,
Sevilla). 14. Vereda de Alconchel (Mairena del Alcor, Sevilla). 15. Puebla del Río
(Sevilla): Silos. La Marismilla. 16. Écija (Sevilla). 17. Utrera (Sevilla). 18. Mesa de Gandul (Alcalá de
Guadaira, Sevilla). 19. El Viso del Alcor (Sevilla): La Alunada. Rancho del Zurdo. 20. Brenes
(Sevilla). 21. El Coronil (Sevilla): El Algarve II, Morillas. La Frenadilla. Piedra Hincada. Aguaderilla
II, Caserón I. Pescozal. Herrera. Amarguillo II, Los Morales. El Casar. El Jardel. Las Aguzaderas.
Molino Pintado. Portichuelo. Coronil I, Tesorillo III. 22. Cueva del Puntal (Lora de Estepa, Sevilla).
23. La Fuensanta (Montellano, Sevilla). 24. Fuentes de Andalucía (Sevilla): San Pedro. Herradura I,
Los Álamos I, Loma Lombriz. Verdejo Nuevo II, Los Cantones. Cerro Berrero I. 25. Castro del Río
(Córdoba): Los Morales. Los Almiares. Los Carambolos. Fuenteasneras. Guta. Tinosa. Velete. Viña
Bonorato. 26. Cueva de la Detrita (Priego de Córdoba). 27. Priego de Córdoba: El
Castillarejo. Torreón del Esparragal. 28. Cueva del Cañaveralejo (Adamuz, Córdoba). 29.
Ategua (Santa Cruz, Córdoba). 30. Baena (Córdoba): Cerro Jesús. Torreparedones. 31. Montilla
(Córdoba): Cerro Santa María. Cerro Triguillos. 32. La Rambla (Córdoba): La Minilla. Pradeña. 33.
Santaella (Córdoba): Olivar del Pósito. La Sendilla. 34. Sierra Palacios (Bélmez, Córdoba). 35. Los
Delgados (Fuenteobejuna, Córdoba). 36. Llénete de los Moros
28
(Montero, Córdoba). 37. Cañete de las Torres (Córdoba). 38. Aguilar de la Frontera (Córdoba).
39. La Mesa (Fuente Tójar, Córdoba). 40. Cueva de la Dehesilla (Algar, Cádiz). 41. Cueva del
Parralejo (San José del Valle, Cádiz). 42. Puerto de Santa María – Rota (Cádiz): Las Viñas.
Cantarranas. La Dehesa. 43. Sanlúcar de Barrameda (Cádiz): El Hidalgo. Ebora. Cabeza Alcaide III.
Punta Espíritu Santo. Látigo de Monteagudo I, Haza del Moral. Norieta Grande. Cerro Palmar.
Ventosilla I. La Alcántara. Al-Ventus. El Berral. Cerro Carnicería. Cerrotijo. Dehesa del Duque. La
Estacaita. Las Grullas. La Maceta. Casita Palomares. El Redondón. La Rijerta Alta. 44. Jerez de la
Frontera (Cádiz): Mesas de Asta. El Trobal. 45. Trebujena (Cádiz): Cerro de las Vacas. Cooperativa
Nueva. Bustos. Las Monjas. 46. Chipiona (Cádiz): 19 poblados. 47. Zahora (Barbate, Cádiz). 48.
Arcos de la Frontera (Cádiz): Aznar. Los Bermejales. Pantano de Bornes. Los Cabezuelos.
Carretera Nueva. Carretera Aznar. Castillejos. Concejo. El Cuadrejón. Cuarto Adentro.
Escuchagrano. Estación Jédula. Fuensanta. Jadramil. Cortijo de Jédula. Pantano. Plaza de armas.
Toril. Las Valderas. Sierra de Valleja. Vereda. Baja. 49. Cueva de las Palomas (Teba, Málaga). 50.
Cuevas de Ronda (Málaga): Pileta, Gato. 51. Poblados de Ronda (Málaga): Acinipo. Montecorto.
52. Llano de la Virgen (Coín, Málaga). 53. Cueva de las Goteras (Mollina, Málaga). 54. Cerro
Antequera (Antequera, Málaga). 55. Cueva del Toro (Antequera, Málaga). 56. Cerro García
(Colmenar, Málaga). 57. Humilladero (Málaga). 58. Alameda (Málaga). 59. Cortijo de Alcaide
(Villanueva de Algaida, Málaga). 60. Cueva de los Murciélagos (Árdales, Málaga). 61. Alozaina
(Málaga): Cueva del Jorox. Cueva del Algarrobo. 62. Benalmádena (Málaga): Cueva del Sahara.
Cueva de los Botijos. 63. Cueva del Tesoro (Torremoiinos, Málaga). 64. San Telmo (Málaga). 65.
Cala del Moral (Málaga): Cueva de la Pulsera.
Cueva del Higueron. 66. Velez Málaga: Peña de Hierro. Capellanía. Cerca Niebla. Cerro de la
Negreta. 67. Los Castillones (zona de Campillos, Málaga). 68. Morro de Mezquitilla (Algarrobo,
Málaga). 69. Cueva de Nerja (Málaga). 70. Cuevas de Gibraltar.
29
1. Planta del poblado del Cabezo de los Vientos. 2. Perfiles de silos. 3. Dolmen de corredor. 4.
Sepulcro en cueva artificial. 5. Tiiolos. 6. Dolmen múltiple. 7. Conjunto funerario. 8. Plato de
tendencia troncocónica. 9. Plato carenado. 10. Id. 11. Plato de borde grueso o almendrado. 12.
Cuenco cerrado. 13. Vaso ornitomorfo. 14. Vaso decorado con pastillas repujadas.
Procedencia:
1; San Bartolomé de la Torre (Huelva). 2: Cerro de San Benito (Lebrija, Sevilla). 3. Cueva de
Viera (Antequera, Málaga). 4: Alcaide (Villanueva de Algaida, Málaga). 5, 7, 13: tholoi de La
Zarcita (Santa Bárbara, Huelva). 6: El Pozuelo (Zalamea la Real, Huelva). 8: Cueva de las
Palomas (Teba, Málaga). 9-11, 14: Cueva Chica de Santiago (Cazalla de la Sierra, Sevilla).
12; El Papauvas (Huelva).
1: según F. PIÑÓN. 2: según A. CARO. 3: según M. GÓMEZ-MORENO. 4: según S. GIMÉNEZ.
5, 6 y 13: según C. CERDÁN. 7: según M.^ BELÉN. 8: según J. FERRER. 9-11, 14: según P.
AGOSTA. 12; según J. C. MARTÍN.
Industria Iftica
30
La industria lítica tallada aumenta de volumen con grandes lascas y láminas retocadas
(Montecorto) y con talla envolvente con función de puñales y alabardas (Hueiva). Aparecen los
foliáceos con abundantes puntas de flecha de base cóncava, recta y romboidales. En la
Dehesilla el utillaje lítico tiene tipologías de láminas de retoque continuo (38%), raspadores
(25%), dientes de hoz (13%), muescas (12%) y denticulados (12%). En el sur de Córdoba
predominan los foliáceos, truncaduras, muescas y perforadores. Los geométricos alcanzan su
apogeo en los dólmenes de Huelva y fase II de Papaúvas. En el calcolítico de Santiago Chica
hay ejemplos de buril simple, fractura retocada, lámina de retoque continuo, de retoque
abrupto, perforador simple, muescas, crestas y puntas de flecha de base cóncava. Los
pulimentados, muy generalizados, son abundantes en Dehesilla y Santiago Chica con ejemplos
de hachas, azuelas, alisadores y cinceles. Los molinos y moletas son normales.
Industria ósea
Aumenta más en cantidad que en variedad. En Dehesilla predominan los punzones de media
caña, los dientes preparados y las espátulas y en Santiago Chica los punzones finos y
espátulas. Perduran los peines y se utiliza el marfil como materia prima exótica, destacándose
el colmillo de elefante del dolmen de Matarrubilla.
Metalurgia
La metalurgia del cobre, doméstica, se inicia en un momento avanzado del calcolítico. La
ausencia de metalurgia en sus inicios no es obstáculo para hablar de un calcolítico en el
sentido cultural y socio-económico, sin que su aparición provoque cambios importantes y sin
que afecte a la economía.
Los primeros instrumentos de cobre se reducen a pequeños punzones, siguiendo las hachas
trapezoidales planas fabricadas in situ (Los Morales, Puebla del Río), según los moldes
hallados. Pronto son comunes los puñales de lengüeta y cinceles (Viña Bonorato). El uso del
oro parece de un momento avanzado (Montilla, sepulcro de la Pastora, Algarbes).
Adornos
Proliferan los adornos de tipo colgante y las cuentas de collar de piedra, hueso, marfil y
cerámica, con formas discoidales, ovales, bicónicas, cilíndricas y las placas perforadas. Se
introducen como materias extrañas el marfil y tipos de piedras verdosas, halladas en los
ajuares dolménicos (figura 10).
Economía
Se coloniza definitivamente todo el fértil valle del Guadalquivir y afluentes, explotándose
sistemáticamente el territorio a base de una agricultura rotatoria y de policultivo cerealista. La
floreciente agricultura fue causa/efecto del considerable aumento demográfico con nuevos y
más amplios establecimientos. La dieta vegetal depredatoria se trueca por la de producción
cerealística con la modalidad de polentas, según la abundancia de silos y de platos de mesa.
Entre los análisis de fauna destacan los de Dehesilla, Santiago Chica y Papaúvas. En Dehesilla
predomina la doméstica (75%) sobre la salvaje (25%), siendo por orden decreciente el
ovicáprido (44%), bovido (18%), cerdo (13%), ciervo (17%), jabalí (2%), conejo (0,73%), y
estando presente el perro, lince, tejón y los caracoles. En Santiago Chica prosigue la caza con
predominio, como en anteriores fases, con un 97,51% destacándose el alto porcentaje de
ciervo (31,72%) y jabalí (31,50%).
El tejido se desarrolla en el calcolítico, confirmado por las frecuentes pesas de telar en forma
de placas cerámicas y de crecientes con los extremos perforados.
Ritos funerarios
Con el calcolítico se asiste al cambio de rito funerario, de individual a colectivo, fenómeno que
se observa en las cuevas naturales y en la implantación de los grandes sepulcros megalíticos e
hipogeos. Su tipología adquiere una variedad inusitada en función de las influencias recibidas
occidentales y de la específica geología de las zonas. En el tránsito al calcolítico todavía
persiste en enterramiento individual en fosa (Papaúvas I) o en pequeñas estructuras de
ortostatos (San José del Valle). El tipo más común es el llamado sepulcro de corredor con
cámara poligonal, de amplia cronología y pervivencias. La Galería cubierta, iniciada en la fase I
se extiende desde el Guadiana por Sierra Morena, con plantas en V, irregulares, con cámaras
múltiples, cubiertas por túmulo, penetrando en la Subbética gaditana y malagueña. El dolmen
simple o cista megalítica, excepcional en Sierra Morena, se presenta en Huelva y Sierra de
Cádiz. El tholos o cámara circular de falsa cúpula y corredor predomina en el bajo valle del
31
1. Láminas de silex retocadas. 2. y 3. Alabardas de silex. 4. Puñal de sílex. 5. Microlítlcos
geométricos de sílex. 6. Puntas de flecha de sílex, de base recta, cóncava y aletas. 7. Aguja de
hueso. 8. Brazalete de pectúnculo. 9. Pesa de telar en creciente de cerámica. 10. Cuentas de
collar de piedra. 11. Idolo-placa de esquisto. 12. ídolo-cilindro de mármol. 13. ídolo triangular de
hueso.
Procedencia:
1-4, 6: La Zarcita. 5, 10 y 13: El Pozuelo (Zalamea la Real, Huelva). 7: Cueva de los Mármoles
(Priego de Córdoba). 8: Cueva de la Murcielaguina (Priego de Córdoba). 9: Cueva Chica de
Santiago (Cazalla de la Sierra, Sevilla). 11; Aljaraque (Huelva). 12: Cerro de las Vacas (Trebujena,
Cádiz).
1-6, 10, 11 y 13: según C. CERDÁN y G y V. LEISNER. 7 y 8: según B. GAVILÁN. 9: según P.
ACOSTA. 12: según A. CARO.
32
Guadalquivir. La cueva artificial, versión hipogea del tholos, se extiende por zonas bajas
sedimentarias, enrareciéndose progresivamente hacia el este. Frecuentemente ha sido
confundida con los silos de los poblados, reutilizados ocasionalmente como enterramientos y
osarios (Las Viñas).
Los megalitos coinciden en elementos comunes como puertas, cámaras secundarias,
pavimentos de losas, túmulos, ortostatos, mampuestos y técnicas mixtas. Ocasionalmente
disponen de compartimentos y pilas cultuales.
Entre los ajuares, aparte de los de carácter doméstico, como cerámicas y utillaje oseo y lítico,
destacan los bienes de prestigio de cobre, oro y marfil, los elementos cultuales como los ídolos
en sus variedades cilindro, cruciforme, placa grabada, antropomorfo y báculo.
Arte rupestre
Representa el apogeo del arte rupestre esquemático en abrigos rocosos y raramente en el
interior de las cuevas (Pileta, Nerja). La temática prefiere los geometrismos simbólicos,
pectiniformes, zigzags, esteliformes, trazos inconemos, de difícil significado. Su cronología se
deduce de las cerámicas llamadas simbólicas y de algunas representaciones grabadas en
dólmenes (Gabrieles, Soto). Sus núcleos principales son la Sierra Morena y sur de Cádiz.
Hábitat
Expandido por todo el territorio, el hábitat calcolítico tiene su máxima expresión en el bajo
Guadalquivir con emplazamientos en espacios abiertos, fértiles y en puntos estratégicos
defendibles de pasos naturales, formando extensos poblados repletos de silos, trincheras y
fondos de cabaña.
Se destacan los poblados de las comarcas de Castro del Río, Lebrija, Carmena, Valencina de
la Concepción, Sanlúcar, Gilena, Gines, Ecija, El Coronil, Puerto de Santa María, Rota y,
especialmente Papaúvas (Huelva).
Algunos poblados alcanzan las 10 hectáreas como Valencina o Las Viñas-Cantarranas (Puerto
de Santa María). Las viviendas son cabañas de planta circular u oval con diámetros que llegan
a 4,50 ms. (Papaúvas) y sus superestructuras, de piedra, barro, adobes, postes y ramaje. Las
trincheras, interpuestas entre las cabañas, parecen tener función de basureros o elementos de
drenaje de los silos. Aparte de los poblados en llanura sin defensas artificiales aparentes,
existen los fortificados como el Cabezo de los Vientos, especie de fortín de 39 por 17 ms. con
seis torres circulares, hogares exteriores a las cabañas y sin restos de metalurgia.
Yacimientos
Los principales yacimientos se concentran a orillas del Guadalquivir medio y bajo, pero en
general se extienden por todo el territorio de Huelva (Papaúvas, Rincón, Cabezo de los
Vientos, Chapas), Sevilla (Valencina, La Morita, Chillar, Lebrija, Marismilla, Carmena, Mairena
del Alcor, Gilena, Ecija, Utrera, El Coronil, Fuentes de Andalucía, Montellano), Córdoba (Castro
del Río, Priego, Cabra, Ademuz, Ategua, Baena, Montilla, La Rambla, Santaella, Bélmez,
Fuenteobejuna), Cádiz (Sanlúcar de Barrameda, Ebora, Cerro de las Vacas, Puerto de Santa
María, Rota, El Castor, Mesas de Asta, Arcos de la Frontera, Barbate, Tarifa) y parte oeste de
Málaga.
Estadios
A través de las escasas estratigrafías verticales (Dehesilla, Santiago Chica) y horizontales
(Papáuvas, Cabezo de los Vientos) y por el registro arqueológico, podrían admitirse dos fases,
la inicial en la primera mitad del III milenio y la avanzada en la segunda mitad. En la Dehesilla
corresponden al calcolítico los niveles 3 - 1 y en Santiago Chica el nivel 6 pertenecería a la fase
antigua y el 5 a la avanzada. En Papaúvas se han distinguido cuatro fases !-) de fines del iv a
principios del III milenio, II-) 2900 - 2700. líjs) 2700 - 2600 y IV^) 2600 - 2300 a.C.
Facies regionales
Las facies regionales se acomodan a lo expuesto en el apartado de «Extesión geográfica» en
función de las comarcas naturales.
CAMPANIFORME
Región considerada
El calcolítico campaniforme ocupa toda la región considerada, relativa a las provincias de
Huelva, Sevilla, Córdoba, Cádiz y parte occidental de Málaga.
Nombre de la cultura
La cultura, de transición al bronce, ha sido denominada Millares —Vilanova de San Pedro II,
eneolítico y calcolítico final e, incluso, cultura de los Alcores por la frecuencia del vaso
campaniforme tipo Carmena— Acebuchal, muy tardío.
33
Datación
Varias son las fechas radiocarbónicas obtenidas. El campaniforme de Monturque (Córdoba) dio
la fecha de 2170 ± 160, que calibrada, equivale a 3095-2208 a.C, presumiblemente alta. El
horizonte IV de Papaúvas, sin vaso campaniforme, se fechó en 2160 ± 50 a.C. La fecha de
3380 ± 150 B.P. de Valencina de la Concepción, calibrada, equivale a 1900 - 1550 a.C,
disponiendo en el contiguo tholos de la Cabeza de las fechas sin calibrar de 2100 ± 105 y 1960
±110 a.C. La mina de cobre de Chinflón se fechó por termoluminiscencia en el 2050 ± 300 a.C.
El horizonte con vaso campaniforme del Cerro del Berrueco (Medinasidonia) dio una fecha de
1680 ± 80 a.C. y la cueva de las Palomas de Teba (Málaga) entregó dos fechas sin calibrar,
1600 ± 130 y 1470 ± 100 a.C. Por estos datos sería posible atribuir al campaniforme un lapso
de tiempo entre el 2200/2100 y el 1500 a.C.
Extensión geográfica
Los yacimientos del horizonte campaniforme se extienden por las cuatro provincias citadas de
Hueiva, Sevilla, Córdoba, Cádiz y el oeste de Málaga (figura 11).
Fig. 11. Campaniforme (finales del III milenio-mediados del II milenio)
Habitat: Cueva (m). Conjunto de cuevas (0). Superficie (o). Conjunto de superficie (O).
1. Aroche (Huelva): Castillo de Mari-Lucas. Solana de la Cabeza. San Sixto. Pico del Criado.
Covacho del Monje. 2. Carmona (Sevilla): Acebuchal. Alcaudete. Santa Marina. La Batida.
Entremalo. Los Alamos. Las Cumbres. 3. Rancho del Zurdo (Viso del Alcor, Sevilla). 4. Brenes
(Sevilla). 5. La Algaba (Sevilla). 6. Universidad Laboral (Sevilla). 7. Marchena (Sevilla). 8. El Coronil
(Sevilla). 9.0suna (Sevilla). 10 Ecija (Sevilla). 11. Montellano (Sevilla): Pancorvo. Las Peñueias. 12.
Castro del Río (Córdoba): Guta. Los Carambolos. Tiñosa. Velete. Los Almiares. 13. Ategua (Santa
34
Cruz, Córdoba). 14. Cerro Triguillos (Montilla, Córdoba). 15. Cerro Jesús (Baena, Córdoba). 16.
Santaella (Córdoba): La Sendilla. Olivar del Pósito. 17. La Minilla (La Rambla, Córdoba). 18.
Montemayor (Córdoba). 19. Torreón del Esparragal (Priego de Córdoba). 20. Cueva del Puntal
(Lora de Estepa, Sevilla). 21.
Córdoba. 22. Llanete de los Moros (Montero, Córdoba). 23. Cuevas de Santiago (Cazalla de la
Sierra, Sevilla). 24. Fuente Palmera (Córdoba). 25. Montalbán (Córdoba). 26. Cueva de la
Dehesilla (Algar, Cádiz). 27. Monte Berrueco (Medinasidonia, Cádiz). 28. Cueva del Parralejo (San
José del Valle, Cádiz). 29. Cerro Capellanía (Vélez Málaga). 30. Arastipi (Antequera, Málaga). 31.
Cueva de Nerja (Málaga). 32. Cuevas de Gibraltar.
Cerámica
Las formas cerámicas son una evolución del calcolítico, con persistencia de los platos de borde
grueso. La decoración interna de algunos platos, con la técnica de la retícula bruñida, tiene
ejemplos en el tholos de la Cabeza, en el Acebuchal, Santiago Chica y los Morales (Castro del
Río). Esporádicamente en algunas cerámicas persiste la decoración pintada, puntillada,
grabada e incisa junto con el viejo tratamiento a la almagra. Según los hallazgos, naturalmente
en función de la intensidad de las prospecciones, existen dos núcleos de vaso campaniforme,
el sur de Córdoba (Castro del Río, Hornachuelos, Baena, Córdoba, La Rambla, Ategua,
Montilla, Santaella) y los Alcores sevillanos (Garmona-Alcalá de Guadaira).
El campaniforme de tipo marítimo aparece en Huelva (Trigueros, Zarcita), Sevilla (Carmena,
Acebucíial, Gandul, Ecija, Aznalcázar), Córdoba (Castro del Río); el tipo Cienpozuelos, en
Córdoba (Hornachuelos) y Sevilla (Marchena), el tipo Pálmela en Sevilla (dolmen del Vaquero)
y Málaga (Montecorto) y el tipo Carmona y Acebuchal, en los Alcores sevillanos.
Industria lítica
Prosigue una macroindustria, bien representada en talleres como Montecorto (Ronda), donde
abundan las grandes lascas y láminas retocadas.
Las puntas de flecha, con predominio de las de base cóncava, conviven con las grandes piezas
foliáceas con tipologías de puñales y alabardas, imitaciones líticas de prototipos de cobre. El
calcolítico final de la cueva Chica de Santiago, del horizonte campaniforme, presenta un
repertorio de industria lítica tallada compuesto de láminas de retoque directo, muescas,
raspadores dobles y puntas de flecha de base recta y cóncava.
Los pulimentados prosiguen como anteriormente.
Industria ósea
La industria ósea dispone de un repertorio virtualmente análogo al de la fase anterior, pero con
predominio de punzones, algunos con mango cilíndrico (dolmen de Soto), y espátulas.
Metalurgia
Se generaliza la metalurgia del cobre, siempre en pequeña escala, diversificándose los
artefactos como puntas de flecha tipo Pálmela (Fuente Tójar), cinceles, punzones (Trigueros),
hachas (Santiago Chica), sierras, puñales de lengüeta (Cañada del Carrascal) y con
escotaduras laterales. Se trata de una industria doméstica, según la presencia esporádica de
crisoles (Acebuchal H), escorias (Acebuchal H, Guta) y martillos de minero (Riotinto).
Adornos
Sobresalen las cuentas de collar discoidales, cilindricas, toneliformes, fabricadas en piedra,
concha, hueso y marfil. Los botones de hueso o marfil con perforación en V son raros, a
diferencia de Andalucía oriental. Se pone de moda el llamado brazalete de arquero y los vasos
de piedra con decoraciones grabadas (Gandul) de influencia almeriense o portuguesa
(figura 12).
Economía
Prosigue la agricultura cerealística, según manifiestan los abundantes dientes de hoz de silex y
los silos de los poblados. Respecto a la fauna se dispone de la estadística de Santiago Chica,
establecimiento temporal de caza, donde la fauna salvaje sigue predominando (86%) sobre la
doméstica (13%), con porcentajes decrecientes de ciervo (39,42%), jabalí (25%), ovicáprido
(18%), bóvido (13%), lobo (2,21%), corzo (1,62%), conejo (0,6%), galápago (0,04%) y con
simple presencia de perdiz y perro. La industria textil sigue vigente, según los frecuentes
hallazgos de cilindros curvos cerámicos con extremos perforados, usados como pesas de telar
y fusayolas.
Ritos funerarios
35
Parece que la sociedad entra en crisis por la constante reutilización de anteriores sepulcros
megalíticos, tholoi y cuevas artificiales, indicativas de un horizonte de transición hacia el
enterramiento doble o individual en grandes cistas (Montilla) y fosas con nicho (Las Canteras
de Gandul), prosiguiendo, como elementos cultuales, los ídolos antropomorfos de piedra,
I. Copa campaniforme incisa. 2. Cuenco campaniforme inciso. 3. Cazuela campaniforme incisa. 4.
Cuenco campaniforme inciso. 5. Plato campaniforme inciso-boquique-exciso. 6. Plato de borde
almendrado. 7. Vaso campaniforme tipo almeriense. 8. Azuela de piedra pulimentada. 9. Pesa
de telar en creciente de cerámica. 10. Punta de flecha de cobre tipo Pálmela. I I . Puñal de cobre
de lengüeta. 12. Hacha rectangular de cobre. 13. Aguja plana de hueso. 14. Punzón de cobre.
Procedencia:
1 y 4: Olivar del Pósito (Santaella, Córdoba). 2, 5 y 10: Lebrija (Sevilla). 6, 9, 13 y 14: Cueva Chica
de Santiago (Cazalla de la Sierra, Sevilla). 3: El Acebuchal (Carmona, Sevilla). 7: Ecija (Sevilla). 8:
36
Cueva de los Mármoles (Priego de Córdoba). 11: Fuente Palmera (Córdoba). 12: Cerro de las
Vacas (Trebujena, Cádiz).
1 y 4: según L. A. LÓPEZ. 2, 10 y 12: según A. CARO. 3, 7 y 11: según J.R. HARRISON. 5: según M.
PELLICER y P. AGOSTA. 6, 9, 13 y 14: según P. AGOSTA. 8: según B. GAVILÁN.
hueso o marfil (Santiago Chica, tholos del Cerro de la Cabeza) y otros tipos anteriores con
predominio de los ídolos cilindricos de mármol.
Arte rupestre
La crisis del campaniforme debió repercutir en el arte rupestre, en el que continúa el
esquematismo simbólico con variados geometrismos tanto en Sierra Morena como en Cádiz.
Habitat
Desaparecen ciertos poblados de superficie, prosiguiendo otros (Acebuchal, Gandul, Monturque, XI-IX,
Carmena, Cabezo de Lebrija) e iniciándose otros (Caramillo, La Algaba, Cerro del Berrueco), con cabañas
de planta circular, más toscas que en el horizonte anterior, rodeadas de silos.
Yacimientos
A pesar de la crisis demográfica, acentuada en el bronce, persiste el habitat en yacimientos anteriormente
iniciados en el sur de Córdoba (Guta, Los Carambolos, Tiñosa, Veleta, Almiares, Ategua, Triguillos,
Pradeña, Jesús, Sendilla, Minilla, Calva, Cabezuelas, Torreón del Esparragal) y en Sevilla (Carmena,
Los Alcores) y emergiendo otros nuevos como El Carambolo, Acebuchal, Monte Berrueco, el Estanquillo.
Estadios
Solamente se han precisado posibles fases en Santiago Chica, donde el nivel 4 correspondería a una
primera fase, fechada a finales del III milenio, y los niveles 3 -1 , revueltos, a principios del II milenio. No
obstante, la fase avanzada, según la cronología atribuida al campaniforme tardío tipo Carmena y
Acebuchal, pudo haber perdurado hasta mediados del II milenio, momento sincrónico a un bronce
impreciso deficientemente conocido y coetáneo al Argar A de Andalucía oriental.
Facies regionales
Con una acentuada pobreza cultural y con grandes lagunas de conocimiento, las facies regionales del
campaniforme seguirían la misma pauta que la fase anterior calcolítica.
EL NEOLÍTICO Y CALCOLÍTICO DE ANDALUCÍA OCCIDENTAL: SÍNTESIS
Dada la extensión geográfica y la diversidad de facies culturales con características específicas dentro del
neolítico y calcolítico andaluz, resulta congruente dividir Andalucía en dos grandes zonas, la occidental,
que incluiría las provincias de Huelva, Sevilla, Córdoba, Cádiz y la parte occidental de Málaga, y
la oriental, que abarcaría las provincias de Almería, Jaén, Granada y la parte oriental de
Málaga. En esta división el problema radica en el sur de la provincia de Málaga, políticamente
adscrita en Andalucía oriental y culturalmente a la zona occidental.
Geográficamente, atendiendo a los accidentes geológicos, orográficos e hidrográficos,
Andalucía occidental podría subdividirse de norte a sur en seis comarcas, que serían, la Sierra
Morena, al norte y noroeste del Guadalquivir, relacionada en el neolítico con el suroeste de la
Cordillera Subbética y en el calcolítico con el Alentejo portugués; el Valle Medio y Bajo del
Guadalquivir, con entidad propia, se relaciona en el neolítico antiguo y medio con el foco
nuclear de las Sierras Subbéticas occidentales, manifestando en el calcolítico avanzado ciertas
relaciones, posiblemente marítimas, con los ricos núcleos de las bocas del Tajo y Almería,
horizontes de Vilanova y Millares; las campiñas sevillana y cordobesa, al sureste y sur
respectivamente del Guadalquivir, con un neolítico antiguo y medio con raíces en la zona
nuclear Subbética y con un calcolítico participante de la cultura del valle del Guadalquivir; el sur
de Huelva, con un neolítico medio-final y un calcolítico ligado con la costa meridional
portuguesa, el foco nuclear de las sierras Subbéticas occidentales y, finalmente, la costa
occidental malagueña, con un neolítico antiguo y medio dependiente igualmente del foco
nuclear Subbético y con un calcolítico relacionado con todo el suroeste.
Según el estado actual de las investigaciones, pese a las lagunas existentes, el neolítico de
Andalucía occidental es, junto con el de Levante y Cataluña, el mejor conocido de la Península,
aunque con un número limitado de yacimientos estudiados, como las cuevas de la Dehesilla,
Santiago Chica de Cazalla, Murciélagos de Zuheros, Mármoles, Hoyo de la Mina, Cabezo de
Lebrija. Son insuficientes las prospecciones realizadas por Huelva, Sierra Morena, Sierra de
Cádiz y campiñas sevillana y cordobesa y, por otra parte, todavía no ha sido estudiado en
extensión ningún poblado neolítico de superficie.
En cuanto al calcolítico, este horizonte está peor conocido que en Andalucía oriental y Portugal,
con sólo dos poblados excavados, Papaúvas y Cabezo de los Vientos, además de algunos
37
conjuntos megalíticos de la zona de Hueiva y del Aljarafe y Alcores sevillanos, con muy
escasos estudios faunísticos y carpológicos.
Aunque se observa una evolución del sustrato epipaleolítico, de donde emerge el neolítico, en
las estratigrafías, excepto en el Cabezo de Lebrija, Hoyo de la Mina y Nerja, no ha podido
captarse la secuencia, pero la industria lítica tallada confirma esta evolución de facies
microlaminar con muy escaso componente geométrico, con láminas de borde abatido, buriles,
perforadores y fracturas.
La antigua nomenclatura de cultura de las cuevas aplicada al neolítico antiguo y medio ha
caído en desuso, de la misma manera que los apelativos de neolítico hispano-mauritano e
ibero-sahariano, propuestas en función de un origen ilusorio actualmente inaceptable. Hoy día
es más plausible denominarlo neolítico de la cerámica a la almagra por la constante presencia
de este elemento característico en el horizonte antiguo y medio.
Al neolítico medio podría llamársele neolítico de la cerámica incisa por la abundancia de esta
técnica, debiéndose desechar la etiqueta de epicardial, al no ser la cerámica cardial
característica de nuestro neolítico antiguo.
El neolítico final suele confundirse con el horizonte de transición al calcolítico por la temprana
aparición del megalitismo portugués y por la multiplicación de poblados al aire libre,
denominándose también neolítico de los silos y de la cerámica lisa.
El calcolítico, dividido a su vez en precampaniforme y campaniforme, como sucede en el resto
peninsular, se denomina también eneolítico o edad del cobre, habiéndose desechado
definitivamente el nombre de bronce I.
Por los dos yacimientos significativos por la antigüedad de sus excavaciones, al calcolítico
antiguo se le designa horizonte Millares-Vilanova de San Pedro I, y al calcolítico reciente o
campaniforme, Millares-Vilanova II.
En Andalucía occidental se han obtenido las fechas más altas del neolítico antiguo peninsular
en los estratos inferiores de las cuevas de la Dehesilla y Santiago Chica de Cazalla,
alcanzando desde la primera mitad del VI milenio a mediados del v a.C. El neolítico medio, en
esas dos cuevas indicadas y en la de los Murciélagos de Zuheros ha podido fecharse en la
segunda mitad del v y primera mitad del IV milenio a.C. en carbono no calibrado. El neolítico
final ha dado una cronología de la segunda mitad del IV milenio y principios del III a.C. El
horizonte calcolítico precampaniforme, con extensos poblados y abundante megalitismo
funerario admite una cronología del III milenio a.C. con una fecha inicial imprecisa, pero de
principios del milenio y una fecha final hacia el 2200 a.C, momento en que pudo ya aparecer el
vaso campaniforme, perdurando ampliamente en casi toda la primera mitad del II milenio a.C. e
interfiriéndose con un problemático bronce, todavía mal definido. Las fechas radiocarbónicas
han creado graves problemas, según hayan sido calibradas o no, advirtiéndose notables
diferencias y anacronismos entre ellas de más de medio milenio, con las consiguientes
extorsiones. Por los datos de que disponemos, todavía insuficientes, el neolítico emergería en
una zona nuclear de las sierras de Cádiz y en las estribaciones occidentales de la cordillera
Subbética con expansiones hacia las marismas del Guadalquivir, costa malagueña, sierras
meridionales de Córdoba y, atravesando el Guadalquivir hacia el norte, hacia Sierra
Morena.Hemos defendido una zona nuclear, de emergencia de un neolítico, en parte
autóctono, en las estribaciones de las sierras Subbéticas occidentales, basándonos en hechos
tan significativos como las altas fechas radiocarbónicas, el fuerte sustrato epipaleolítico del
componente lítico tallado, los fragmentos de cerámica apenas cocida con improntas de cestería
del epipaleolítico de Nerja, la abundancia y perfección de la cerámica a la almagra, anterior a la
cardial levantina, y la presencia de fauna doméstica en los niveles inferiores.
Con el neolítico medio y final se asiste a un notable incremento poblacional con hábitats en
cueva y superficie que se extiende sensiblemente por casi toda Andalucía occidental. Esta
eclosión demográfica se incrementa en el calcolítico con la emergencia de los grandes
poblados repletos de silos, zanjas y cabañas, situados en puntos estratégicos y zonas fértiles
de valles y campiñas, dotados, en ocasiones, de extensas necrópolis megalíticas que perduran
en el campaniforme.
En la prehistoria occidental quizás se ha abusado del fenómeno de la evolución o emergencia
para explicar los ambios socioculturales, abolida la difusión. No obstante parece evidente que
el fenómeno de la difusión puede rastrearse, al menos, en algunos elementos, como la
cerámica cardial, que, de origen levantino, penetra muy débilmente por el sur de Andalucía
occidental en un neolítico antiguo avanzado, interfiriéndose con la especie autóctona a la
almagra. La cerámica a la almagra, por otra parte, se difunde, según hemos visto, desde su
foco primigenio hacia el Guadalquivir y hacia Andalucía oriental, quizás ya a fines del VI milenio
38
a.C. Los brazaletes de mármol, tanto los lisos del neolítico antiguo, como los estriados del
medio, parecen tener su cuna en la costa malagueña, desde donde se expandirían hacia
Cádiz, Córdoba y Granada. La agricultura cerealística, documentada, al parecer, en el neolítico
antiguo de la cueva de los Mármoles y en el medio de los Murciélagos de Zuheros y del
Toro, de origen levantino, no alcanzará la costa malagueña (Nerja) hasta el neolítico final, en
las postrimerías del iv milenio a.C. El fenómeno megalítico, originado probablemente en el
neolítico final portugués, parece implantado en Andalucía occidental desde el oeste a principios
del ni milenio a.C. El vaso campaniforme en sus especies marítimo. Pálmela y Ciempozuelos,
según las últimas investigaciones, deben considerarse como productos de importación,
independientemente de su evidente evolución y pervivencias locales en Carmona y los Alcores.
Con estos escasos datos cronológico-culturales y ante los anacronismos creados por el C 14,
según haya sido o no calibrado, resulta ilusorio aplicar el modelo de Ammerman y CavalliSforza, denominado de difusión démica o de frente de avance, con grados de medio milenio, al
debate difusionismo- evolucionismo de Andalucía occidental.
La cerámica ha servido como elemento característico para identificar los horizontes culturales,
de este modo el neolítico antiguo se caracteriza por los inicios de la cerámica a la almagra con
decoración acanalada, impresa y plástica, con muy débil presencia de cardial, siempre ausente
en Córdoba y norte del Guadalquivir, dotada de variedad de elementos de prehensión. Con el
neolítico medio la cerámica a la almagra se expande intensa y ampliamente hacia Córdoba,
Sierra Morena y costa meridional, donde alcanza el apogeo, mientras que en la zona nuclear
de la Subbética occidental, casi extinguida, es sustituida por las cerámicas incisas y grabadas
con barrocos motivos geométricos, acompañados de la técnica cardialoide y plástica. Los
elementos de prehensión se diversifican con gran variedad de asas de apéndice, de cinta,
de pitorro y multiforadas. En el neolítico final la decoración cerámica pierde entidad,
perdurando las series de trazos, estampillados y zig-zags verticales incisos paralelos,
Iniciándose la técnica pintada. Las formas de los vasos, con tendencia a abrirse, ostentan
bordes indicados y perfiles quebrados en Z.
Con el calcolítico las cerámicas pierden la decoración, adquiriendo definitivamente formas
abiertas, de mayor tamaño, confeccionadas con pastas toscas. La forma característica
calcolítica serán los platos, al principio carenados, seguidos por los de borde grueso o
almendrado, abundando otras formas semiesféricas, peraltadas, globulares, achatadas,
lenticulares, carenadas e incluso teriomorfas y cucharas. Como técnicas decorativas surgen las
pastillas repujadas y la pintura.
En el calcolítico final u horizonte campaniforme prosiguen los platos de borde almendrado y en
general se asiste a una evolución de las formas cerámicas antenores. Aparte de la técnica
pintada persistente, nace la técnica de la retícula bruñida (Valencina, Cazalla, Alcores, Castro
del Río), que un milenio después será la protagonista en el horizonte tartesio del bronce final y
orientalizante antiguo. En una fecha imprecisa de fines del III milenio irrumpe desde Portugal y
La Meseta el vaso campaniforme en sus diferentes modalidades, estando ausente el tipo
primitivo cordado.
La industria lítica tallada, de tradición epipaleolítica, corresponde a la facies microlaminar en el
neolítico antiguo con una tipología de raspadores, buriles, bordes abatidos y perforadores. En
el neolítico medio no se observan grandes cambios aparentes, prosiguiendo la facies anterior
microlaminar, pero con débil presencia de geométricos trapezoidales y segmentos.
En el neolítico final continúa la evolución de los tallados con tipología de raspadores
nucleiformes, laminitas de borde abatido, muescas, fracturas retocadas, láminas de retoque
continuo y escasa presencia de geométricos trapezoidales y triangulares. En el calcolítico
antiguo hacen acto de presencia los dientes de hoz, láminas denticuladas, crestas, foliáceos o
puntas de flecha de base recta o cóncava y la macroindustria sobre lasca o sobre láminas con
formas de grandes puñales y alabardas, aumentado los geométricos.
Con el campaniforme se diversifican los foliáceos, adquiriendo gran perfección los puñales
alabardas y las puntas de flecha de grandes aletas e introduciéndose débilmente los tipos de
aletas y pedúnculo, típicas de la parte oriental.
Respecto a la piedra pulimentada, predomina la azuela en el neolítico antiguo, acompañada de
hachas y cinceles en el neolítico medio y final. En el calcolítico aumenta el porcentaje de
pulimentados con grandes ejemplares diversificados de hachas, azuelas, cinceles y alisadores.
La industria del hueso será abundante desde el neolítico antiguo, representada por punzones
fabricados sobre metápodos de ovicápridos, con la punta en bisel y con tipos de media caña,
por agujas y espátulas.
39
En el neolítico medio se tiende a la diversificación, apareciendo los punzones-diente, espátulas
y punzones planos con amplia cabeza, punzones de doble punta, enmangues y anzuelos. En el
neolítico final todo este repertorio es acompañado por los peines, que prosiguen en el
calcolítico.
Entre los elementos de adorno personal destacan los brazaletes de mármol, iniciados
primeramente los lisos, cuyos ejemplares más antiguos y abundantes radican en la costa
malagueña, desde donde irradiarían en todas las direcciones, traspasando los límites
regionales. Los colgantes son elementos esenciales de adorno, destacando en el neolítico
antiguo las cuentas de hueso tubulares y las conchas marinas perforadas, muy abundantes en
las proximidades de la costa. Con el neolítico medio los anchos brazaletes de mármol
estriados, al parecer, también de origen malagueño, junto con los de corona circular de pizarra,
atraviesan el Genil, penetrando en el sur de Córdoba. Los colgantes se diversifican con la
aparición de dientes perforados, haciendo acto de presencia los anillos de hueso y las plaquitas
separadoras de cuentas de collar, que prosiguen en el neolítico final. En el calcolítico se asiste
a la proliferación de colgantes y cuentas de diversas piedras raras como la variscita y jadeíta,
de hueso y cerámica con formas discoidales, ovales, bitroncocónicas, cilíndricas, haciendo su
aparición el marfil y las cuentas de huevo de avestruz de indudable procedencia africana. En el
horizonte campaniforme el repertorio de adornos aumenta sus tipos con los botones de hueso
o marfil con perforación en V y con las placas perforadas consideradas como brazaletes de
arquero.
Los inicios de la metalurgia del cobre parece que no acompaña al momento de la implantación
de la sociedad calcolítica. La metalurgia en muy pequeña escala y de tipo doméstico no
afectará al cambio socio-económico ya que será en el calcolítico avanzado, hacia mediados del
III milenio y en el campaniforme con la producción y generalización de un utillaje metálico
variado de hachas planas, cinceles, puñales de lengüeta y agujas cuando incida en el prestigio
de las clases más favorecidas. Con el campaniforme la industria metalúrgica del cobre se
generaliza definitivamente, documentada por abundantes escorias, crisoles y por un variado
utillaje compuesto por cinceles, leznas, punzones, hachas planas, sierras, puntas de flecha tipo
Pálmela, puñales de lengüeta y con escotaduras laterales.
En escasa proporción se usa el oro como elemento de adorno personal.
La economía en el neolítico antiguo y según las zonas sigue un ritmo arcaizante con
predominio de la depredación, estando, al parecer, documentada la agricultura cerealística en
un silo de la cueva cordobesa de los Mármoles. En el neolítico medio se constata con
evidencia en la cueva de los Murciélagos de Zuheros con trigo y cebada y en la cueva
malagueña del Toro. Por otra parte, la frecuencia de bellotas, pistachos y olivas no indica
necesariamente el cultivo de estas especies. En el neolítico final la agricultura cerealística se
ha generalizado, alcanzando la costa malagueña (Nerja) y estando suficientemente constatada
por la frecuencia de silos en los poblados que perdurarán en el calcolítico, momento en que se
practica una agricultura rotatoria de cereales, con la introducción de nuevas especies
vegetales, precediéndose a la explotación sistemática de los terrenos fértiles. No cabe duda
del decisivo papel que jugó la agricultura extensiva en la emergencia y eclosión demográfica
del calcolítico con la multiplicación de asentamientos en todo el valle del Guadalquivir y en las
campiñas cordobesa y sevillana.
La fauna, elemento esencial de la economía, ha sido estudiada en las cuevas neolíticas de la
Dehesilla, Parralejo, Santiago Chica de Cazalla y Murciélagos de Zuheros. En el neolítico
antiguo la Dehesilla presenta el 75% de fauna salvaje frente al 25% de doméstica y en
Santiago Chica el 77% es salvaje. En el neolítico medio de la Dehesilla la fauna doméstica
ha alcanzado ya el 80%. En el neolítico final la Dehesilla presenta el 90% de doméstica y en
Santiago Chica se equiparan ambos tipos, dependiendo estos porcentajes del medio ambiente
y del carácter temporal del hábitat. Con el calcolítico vuelve a aumentar la caza en las cuevas,
como asentamientos temporales, mientras que en los grandes poblados de llano el predominio
de la fauna doméstica es absoluto, llegando en Papaúvas al 90%.
El tejido de lana y lino aunque pudo iniciarse en el neolítico final, se industrializa en el
calcolítico, estando abundantemente documentada por las placas de cerámica con los
extremos perforados o pesas de telar.
Los ritos funerarios se documentan en el neolítico de las cuevas de habitación, siendo un buen
ejemplo la Dehesilla donde en el neolítico antiguo y medio se localizaron varios enterramientos
individuales y colectivos con los cadáveres encogidos, en decúbito lateral con el cráneo
manchado de ocre, sin ajuar aparente y protegidos por piedras y con ciertos indicios de
cremación parcial. En ocasiones en el neolítico antiguo y medio se utilizan galerías estrechas y
40
simas para el enterramiento con ajuares cerámicos, como sucede en la zona de Benaocaz
(Cádiz). En el neolítico final se inician las primeras sepulturas, preludio del megalitismo, con
tumbas de grandes bloques o fosas con enterramientos individuales o dobles con pobres
ajuares, estudiadas en San José del Valle (Cádiz). Con el calcolítico, independientemente de
los enterramientos tradicionales en cueva, se asiste a un rotundo cambio en las prácticas
funerarias con la aparición del enterramiento colectivo de carácter megalítico, que invadirá toda
la región y cuyo origen parece portugués del Alto Alentejo. La tipología de estos grandes
monumentos funerarios es sumamente variada con formas de dolmen simple, galería cubierta,
sepulcro de corredor y tholos o sepulcro de falsa cúpula, incluyéndose la cueva artificial.
El dolmen simple es quizás el primero en aparecer, probablemente en el momento de
transición, por Sierra Morena y Sierra de Cádiz. La galería cubierta, extendida por Sierra
Morena y río Odiel con penetración hacia el este, correspondería a la fase inicial. El dolmen de
corredor con diferentes variantes se extiende por la Sierra de Huelva con extensiones por la
Sierra Morena central, el Guadalquivir y la Subbética occidental. El tholos, distribuido por todo
el territorio, prefiere los grandes llanos, siendo problemático su origen en alguno de los tres
grandes focos, bajo Guadalquivir, Tajo o Almería y caracterizándose por la riqueza y
abundancia de ajuares de un momento avanzado. La cueva artificial, de tipo furniforme, como
réplica del tholos, o siliforme, se extiende por las campiñas y sur de Cádiz, llegando las más
tardías al horizonte campaniforme e incluso al bronce. Muchos de estos monumentos están
cubiertos por túmulo o incrustados en pequeñas elevaciones del terreno. Sus abundantes
ajuares sumamente variados han proporcionado la mayor parte del registro para el estudio del
calcolítico.
No cabe duda de que el arte rupestre esquemático se inicia ya en el neolítico antiguo o antes,
correspondiendo a este momento las formas seminaturalistas de los abrigos del Campo de
Gibraltar. El arte esquemático propiamente dicho se generaliza en el neolítico medio,
prosiguiendo hasta un calcolítico avanzado del campaniforme, extendido por toda la Sierra
Morena y las sierras del sur de Córdoba. Con el calcolítico el componente principal sería de
carácter simbólico con representaciones de pectiniformes, zig-zags, esteliformes y trazos
inconexos, prosiguiendo los esquematismos con ejemplos de grabados en dólmenes, de
interés por su posibilidad de datación.
El hábitat, generalmente en cueva en el neolítico antiguo y medio, adopta igualmente el
poblado de superficie, cuya detección se hace difícil por la erosión y acumulación de depósitos,
como en los Pozos de Lebrija. En el neolítico medio el hábitat de superficie gana terreno con la
ocupación de valles y marismas del Guadalquivir, Cádiz y Huelva (Lucena del Puerto, El Judío,
Chipiona, Lebrija, Prado del Rey, El Yugo), presentándose como conjuntos de cabañas de
planta circular con zócalos de piedra. Con el neolítico final surgen las bases de los grandes
poblados calcolíticos dotados de cabañas circulares, silos, fosos y trincheras. Con el calcolítico
el hábitat característico es el poblado de superficie, habiendo sido localizados en abundancia
en el sur de Córdoba, Alcores, Aljarafe, Cádiz, Huelva y Málaga. Estos asentamientos
prefieren zonas fértiles y estratégicas junto a ríos y marismas, emplazados en pequeñas alturas
y ocupando superficies que alcanzan las diez hectáreas.' Estos poblados carecen de defensas
artificiales, excepto del Cabezo de los Vientos (Huelva) que dispone de murallas y torres
circulares.
En los diferentes horizontes del neolítico y calcolítico han podido delimitarse mediante las
estratigrafías algunos estadios. En el neolítico antiguo, medio y final se han establecido
subfases A y B en las estratigrafías de las cuevas de la Dehesilla, Parralejo, Santiago Chica y
en el poblado del Cabezo de Lebrija. En el neolítico final y calcolítico de Papaúvas se ha
conseguido una estratigrafía horizontal de cuatro fases.
Las facies regionales del neolítico y calcolítico de Andalucía occidental en líneas generales se
acomodan sensiblemente a la repartición geográfica delimitada al principio de este estudio,
manteniendo unas constantes a través de toda la prehistoria.
41
BIBLIOGRAFÍA
ACOSTA, P., 1968; La pintura rupestre esquemática en España. Salamanca.
ACOSTA, P., 1986: El neolítico en Andalucía Occidental. Estado actual, l-lomenaje a L. Siret. Madrid, 136-151.
AGOSTA, P., PELLIGER, M., 1990; Las primeras civilizaciones prehistóricas en AndalucíaOccidental. La Cueva de la
Dehesilla (Jerez de la Frontera). Inst. Estudios Jerezanos. Jerez.
AGUADO, T . y BALDOMEBO, A., 1979: Estudio de los materiales de superficie de la Cueva de las Palomas (Teba,
Málaga). Mainake I, Málaga, 29-59.
ALMAGRO GORBEA, U- Josefa, 1973; Los ídolos del Bronce I Hispano. Bibl. Praeh. Hisp. xn,Madrid.
AMMERMAN, A . J . y CAVALLI-SFORZA, L.L., 1973: A population model for the difusión of early farming in Europa.
Renfrew Edit., 343-358.
ASQUERINO, M- D., 1987; Cueva de los Mármoles. En. Arq. Andalucía 1986. I, 3 1 .
BERDICHEWSKY, B., 1964: Los enterramientos en cuevas artificiales del Bronce I Hispánico. Bibl. Praeh. Hisp, VI.
Madrid.
BLANCE, B., 1971: Die Anfánge der Metallurgie auf der Iberischen Halbinsel S.A.M., 4, Berlín.
BOESSNECK, J. und VoN DER DRIESCH, A., 1980; Tierknochenfunde aus vier südspanischen Hóhlen.Studien über
Frühe Tierknochenfunde von der Iberischen Halbinsel. 7. München, 20-81.
BONSOR, G., 1899; Les colonies agricoles pré-romaines de la Vallée du Betis, Revue Archéol.,35, París.
BOSCH, P., 1954; La cultura de las cuevas en África y en España y sus relaciones. / congr. Arq.Marruecos Esp.
Tetuán.
BUBNER, 1981; Endneolithikum und Frünbronzezeit im untere Guadalquivirbechen. Zephyrus xxxii-xxxiü. Salamanca,
133-135.
CABRÉ, J . y HERNÁNDEZ, E., 1914: Avance al estudio de las pinturas prehistóricas del Extremo Sur de España
(Laguna de la Janda). Com. Inv. Paleont. y Preh. Memoria 3. Madrid.
CABRERO, R., 1988; El conjunto calcolítico de los Delgados, Fuenteobejuna (Córdoba). Córdoba.
CARBONELL, A., 1925; Los hallazgos prehistóricos de Jabugo. Bol. Real Acad. C. Bell. Artes deCórdoba, 11. Córdoba,
57 y ss.
CARO, A., 1982: Notas sobre el calcolítico y el bronce en el borde de las marismas de la margen izquierda del
Guadalquivir. Gados 9. Cádiz, 71-91.
CARO A. y otros, 1987: Informe sobre la prospección arqueológica con sondeo estratigráfico en el solar de la calle
Alcazaba (Lebrija, Sevilla). An Arq. Andalucía (1986), II, Sevilla, 168-174.
CARRIAZO, J.t^., 1961: El Dolmen de Ontiveros. Homenaje al Prof. C. de Mergelina. Murcia, 1-21.
CARRILERO, M. y otros, 1982; El yacimiento de Morales (Castro del Río, Córdoba); La cultura delos silos en Andalucía
Occidental. Cuad. Preh. Univ. Granada, 7, 171-188.
CASTILLO A. DEL, 1928: La cultura del vaso campaniforme. Barcelona.
CERDÁN, C. y LEISNER, G. y V., 1952; Los sepulcros megalíticos de Huelva. Com. Gral. Exc. Arq. Informes y Mem.
26, Madrid.
COLLANTES DE TERAN, F., 1969; El dolmen de Matarrubilla. V Simp. Intern. Preh. Pen. Barcelona,47-62.
CRUZ-AUÑON, R. y JIMÉNEZ, J . C , 1986; Historia crítica del antiguo yacimiento de Campo Real (Carmena), Hab/s
16, Sevilla, 417-452.
CRUZ-AUÑON, R. y RIVERO, E., 1987; Gilena, un foco de especial interés para el estudio de la edad del cobre en
Andalucía. Sevilla.
ESCACENA, J.L., 1987: Excavaciones en la Marismilla (Puebla del Río, Sevilla). An. Arq. Andalucía (1985), 111,
Sevilla, 296-298.
ESCACENA, J . L . y otros, 1984; Avance al estudio del yacimiento del Cerro del Berrueco (Medinasidonia, Cádiz).
Anales Univ. Cádiz 7-32.
FERNÁNDEZ, F. y Ruiz, D., 1978; El «tholos» del Cerro de la Cabeza en Valencina de la Concepción (Sevilla). Trab.
Preh., 35, Madrid, 193-224.
FERRER, J., 1987; El megalitismo en Andalucía Central. En El Megalitismo en la Península Ibérica. Madrid, 9-29.
FERRER, J , y MARQUÉS, 1., 1986: El cobre y el bronce en tierras malagueñas. Hom. a L. Siret. Madrid, 251-261.
PORTEA, J., 1973: Los complejos microlaminares y geométricos del epipaleolítico mediterráneo español. Salamanca.
GAVILÁN, B., 1987: El neolítico del sur de Córdoba. Córdoba.
GUERRERO, L.J., 1982: Avance sobre algunos descubrimientos neolíticos en la Sierra de Cádiz. Hom. a C.
Fernandez. Madrid, 55-68.
HARRISON, R.J., 1977: The Bell Beaker of Spain and Portugal. Cambridge-Massachusetts.
HARRISON, R., BUBNER, T. y HIBBS, V., 1976: The beaker pottery from El Acebuchal, Carmona (prov. Sevilla). Madr
Mitt, 17.
HOPF, M., 1974: Breve informe sobre el cereal neolítico de la Cueva de Zuheros. Trab. Preh. 31, Madrid, 295-296.
HOPF, M. y PELLICER, M., 1970: Neolithische Getreidefunde in dar Hohle von Nerja (prov. Málaga). Madr. Mitt. 11, 18
y sig.
HOPF, M. y MUÑOZ, A.M., 1974: Neolithische Pflanzenreste aus der Hóhle Los Murciélagos bei Zuheros, prov.
Córdoba. Madr Mitt 15, 9-27.
LEISNER, G. und V., 1943: Die Megalitfigráber der Iberíschen Halbinsel. I) Der Suden. Róm- Germ. Forsch. 17, Berlín.
LÓPEZ, P. y CACHO, C , 1978: La problemática cronológica del neolítico peninsular. Reunión Fund. March, Serv. Univ.
77, Madrid, 11 y sig.
LÓPEZ, P. y CACHO, C , 1979: La cueva del Higueron (Málaga). Estudio de los materiales. Trab. Preh. 36, Madrid, 1181.
42
MARTÍN DE LA CRUZ, J . C , 1985: Papaúvas I. Exc. Arq. España 136, Madrid.
MARTÍN DE LA CRUZ, J.C, 1986: Papaúvas II, Aljaraque, Huelva. Exc. Arq. España, 149, Madrid.
MARTÍN DE LA CRUZ, J.C, 1994: El tránsito del neolítico al calcolítico en el litoral del suroeste peninsular Exc. Arq.
España, 169. Madrid.
MARTÍN, D. y otros, 1987: Informe preliminar de la campaña de 1985 en la Cueva del Toro de El Torcal (Antequera,
Málaga). An. Arq. Andalucía (1985), II, Sevilla, 233-240.
MARTÍNEZ, R. y PEREDA, C , 1990: La necrópolis prehistórica del Cerro de la Casería, Alcalá del Valle (Cádiz). An.
Arq. Andalucía (1988), III, Sevilla, 78-83.
MUÑOZ, A . M - , 1970: Estado actual de la investigación sobre el neolítico español. Pyrenae VI, Barcelona, 13-28.
MUÑOZ, A . M - , 1975: Consideraciones sobre el neolítico español. Instituto de Arqueología de la Universidad de
Barcelona.
MURILLO, J.F., 1990: Estado de la cuestión sobre el problamiento durante el calcolítico y edad del bronce en las
Subbéticas cordobesas. Anales Arqueología Cordobesa, 1, Córdoba, 53-81.
NAVARRETE, M - S., 1976: La cultura de las cuevas con cerámica decorada en Andalucía Oriental. 2 vols. Universidad
de Granada.
NAVARRO, E.J., 1984: Estudio prehistórico sobre la Cueva del Tesoro. Málaga.
OLARIA, C , 1977: Las cuevas de los Botijos y de la Zorrera en Benalmádena. Benalmádena.
OLARIA, C , 1986: La problemática del neolítico andaluz y sus conexiones con el litoral mediterráneo peninsular. Hom.
a L. Siret. 130-135.
PELLICER, M., 1963: Estratigrafía prehistórica de la Cueva de Nerja (Málaga) Exc. Arq. España, 16, Madrid.
PELLICER, M., 1986: El cobre y el bronce pleno en Andalucía Occidental, hlom. a L. Siret. Barcelona, 245-250.
PELLICER, M., 1986: Neolítico. Prehistoria de España, 1, Edlt. Gredos, Madrid, 151-206.
PELLICER, M. y AGOSTA, P., 1982: El neolítico antiguo en Andalucía Occidental. Coll. Int. Preh. Montpellier, 1981, 4960.
PELLICER, M. y Acosta, P., 1986: Neolítico y calcolítico de la Cueva de Nerja. Trab. Cueva de Nerja. Málaga, 339-450.
PERDIGONES, L. y otros, 1987: Excavaciones de urgencia en la Base Naval de Rota (Puerto de Santa María, Cádiz).
An. Arq. Andalucía (1985), III, Sevilla, 74-80.
PIÑÓN, F., 1987: Constructores de sepulcros negalíticos en Huelva: Problemas de una implantación. El Megalitismo en
la Península Ibérica, Madrid, 45-72.
PIÑÓN, F., 1987: El Cabezo de los Vientos, La Zarcita (Santa Bárbara de Casa): An. Arq. Andalucía (1985), 11. Sevilla,
272-278.
POSAC, C , 1975: Los Algarbes (Tarifa) Una necrópolis de la edad del bronce. Not Arq. Hisp., Preh. 4, Madrid, 87 y sig.
RAMOS, J . y MARTÍN, E., 1987: Tajo Gomer (Riogordo, Málaga): Un asentamiento neolítico al aire libre en el Alto
Vélez. Vélez Málaga.
RIVERO, E., 1988: Análisis de ias cuevas artificiales en Andalucía y Portugal. Sevilla.
RUBIO, I., 1974: Bases para el estudio de la economía agrícola y ganadera en el neolítico hispano. C.P.A.U.A.MA,
Madrid, 9 y sig.
SAN VALERO, J., 1975: Los tiallazgos antiguos del neolítico de Gibraltar. Pap. Lab. Arq. Univ. Valencia, 11, 75-108.
SERNA, M.R., 1989: El vaso campaniforme en el valle del Guadalquivir. Tartessos. Barcelona, 47- 84.
SUCH, M., 1919: Avance al estudio de la caverna de Hoyo de la Mina. Bol. Soc. Mal. de Ciencias. Málaga.
VALLESPI, E. y CABRERO, R., 1980-81: Calcolítico y bronce pleno en el Moral de Montecorto, Ronda. Mainake 11111, Málaga, 48-63.
VICENT, A. M- y Muñoz, A. M-, 1973: La Cueva de los Murciélagos de Zuheros (Córdoba). Exc. Arq. España, 77.
Madñd.
43
CLASIFICACIÓN CULTURAL, PERIODIZACIÓN Y PROBLEMAS DE
COMPARTIMENTACIÓN EN EL NEOLÍTICO DE LA ALTA
ANDALUCÍA
Cristóbal PÉREZ BAREAS
José Andrés AFONSO MARRERO
Juan Antonio CÁMARA SERRANO
Francisco CONTRERAS CORTÉS
Rafael LIZCANO PRESTEL
Resumen
Este artículo tiene tres objetivos fundamentales: En primer lugar dar a conocer diversos
hallazgos del Alto Guadalquivir que podrían aportar nuevos datos a la ya vieja
controversia sobre las características de las primeras fases neolíticas en Andalucía,
sobre todo los yacimientos de Las Montalvas (Baeza, Jaén) y Los Horneros (Las
Escuelas, Baeza, Jaén). En segundo lugar discutimos sobre las posibles causas de la
presunta ausencia del Neolítico Antiguo en el Alto Guadalquivir en relación a la
presencia o no de cardial, documentada en zonas cercanas como Montefrío. En tercer
lugar ofrecemos una posible periodización del Neolítico en la Alta Andalucía.
Palabras clave
Neolítico, Alto Guadalquivir, Cerámica Impresa, Periodización, Cultura.
Abstract
This paper has three main goals: First, it tries to show different High Guadalquivir
findings which could provide new data to the old discussion about the characteristics of
the earlier neolithic phases in Andalusia. We're talking about Las Montalvas (Baeza,
Jaén) and Los Horneros (Las Escuelas, Baeza, Jaén) sites. Secondly we discuss about the
possible causes for the believed absence of the Early Neolithic in High Guadalquivir in
relation to the presence of pottery decorated with cardium, known at close sites such as
Montefrío. Third, we offer a frame for the chronological periods in the Neolithic of the
High Andalusia.
Key words
44
Neolithic, High Guadalquivir, Impressed Pottery, Chronological frame, Culture.
1. Niveles neolíticos iniciales y/o epipaleolíticos. Algunas indicaciones sobre la
escasez de la cerámica cardial
En los últimos años la supuesta división cultural de Andalucía en el Neolítico Antiguo
ha sido acentuada e incluso se ha querido incluir determinadas zonas de Andalucía
Oriental dentro del propuesto Neolítico occidental no cardial (Asquerino, 1992:35), en
base a las secuencias de determinadas cuevas cordobesas como la de Los Murciélagos
(Zuheros) (Gavilán et al., 1996) y jiennenses como la Cueva del Nacimiento (Pontones)
(Asquerino y López, 1981) o los abrigos de Valdecuevas (Cazorla) (Asquerino, 1984) y
de la Grieta de la Peña (Porcuna) (Arteaga et al., 1993), en los que a fases, más o menos
antiguas, donde no se había localizado cerámica, pero sí, a veces, microlitos
geométricos (Navarrete, 1986:109), sucedían fases con cerámicas almagradas e
impresiones a punzón y peine. Si estas últimas podrían indicar, como veremos, una
ocupación del Neolítico Antiguo, esto no supondría una oposición al Horizonte Cardial,
como han demostrado hallazgos decorados con cardium en la Baja Andalucía y la
asociación de impresas cardiales y a peine en Montefrío.
Un problema que se nos plantea es la existencia de dataciones antiguas para la
secuencia de la Cueva del Nacimiento. Podríamos sugerir dos alternativas, o bien un
envejecimiento del Neolítico Antiguo en la zona, y en general en Andalucía, hipótesis
no descartable, o bien, dados los problemas de incongruencia (Navarrete, 1986:110)
con las nuevas dataciones (4830 b.c. frente a 3540 b.c.) (Asquerino, 1992:39), habría que
considerar inválidas las muestras o no totalmente equivalentes las secuencias obtenidas
en las diferentes excavaciones, lo que no sería extraño si pensamos en ocupaciones
estacionales de las grutas y una lenta formación de sus depósitos.
La presencia de fases antiguas, neolíticas o anteriores, parece atestiguada, sin embargo,
por los microlitos geométricos (Asquerino y López, 1981:133; Asquerino, 1984:38), y
creemos que la ausencia de cerámica en los sondeos no siempre debe corresponder a
niveles preneolíticos sino a la escasa densidad de cerámica en esos depósitos antiguos,
tal vez por la estacionalidad (Vega et al., 1997:64). En este sentido es interesante la
presencia de microlitismo geométrico en niveles también neolíticos de la Cueva de los
Mármoles (Priego, Córdoba), sobre todo en los niveles más bajos de este neolítico
(Asquerino, 1990:378), aunque dentro del predominio de las láminas1. También existen
problemas debido a la ausencia, o escasez, de dataciones y los problemas de análisis
de los sedimentos para establecer la cantidad de tiempo a que corresponden los
posibles momentos de abandono, especialmente en los yacimientos en que se habla de
niveles epipaleolíticos subyacentes.
A todo esto habría que añadir que, salvo las excavaciones de la Cueva de los
Murciélagos (Zuheros, Córdoba) (Gavilán et al., 1996), todas las actuaciones han
consistido en pequeños sondeos donde puede que no se haya localizado cerámica en
los niveles del Neolítico Antiguo. Además la cerámica cardial se concentra en áreas
45
concretas como ha demostrado el caso de Montefrío (Ramos et al., 1997:268), lo que
puede tener una fuerte relación con las características técnicas de las cerámicas del
Neolítico Antiguo (Navarrete et al., 1991), que, a veces, las incapacitan para actividades
de cocción, aun con la buena calidad de algunas pastas.
En otros casos, como en las continuas referencias a las cuevas del Plato, de la Chatarra
y de la Murcielaguina en Castillo de Locubín (Jaén) (Navarrete y Carrasco, 1978:54-62),
Guadalijar (Huelma, Jaén), a numerosas cuevas cordobesas como Huerta Anguita
(Priego) (Gavilán, 1990), La Murcielaguina (Priego) (Gavilán, 1984) u otras (Gavilán,
1985), o hallazgos recientes en La Loma de Úbeda y la Campiña Oriental (Jaén) como
Las Montalvas (Baeza) (Pérez, 1994) (Fig. 1), los materiales proceden o de una
prospección superficial o de una recuperación no controlada (colecciones particulares o
públicas o expolio), lo que explicaría la ausencia de cerámica cardial dada la escasa
densidad de ésta antes referida, si bien es cierto que en las provincias de Granada y
Málaga los mismos métodos de recuperación han proporcionado hallazgos de
cerámica cardial (Navarrete, 1986) por ejemplo en Las Majolicas (Alfacar, Granada)
(Navarrete y Molina, 1987) o la Cueva de Malalmuerzo (Moclín, Granada) (Carrión y
Contreras, 1983).
Por ello, aun situando las fases cerámicas hacia el Neolítico Medio, no queremos decir
que exista una ausencia real de poblamiento en el Neolítico Antiguo de estas zonas.
Por el contrario, mantenemos que algunos de estos niveles con microlitos
corresponden a esta fase, de acuerdo a un modelo de alta movilidad (Arteaga et al.,
1993; Martínez y Afonso, 1998).
El problema se agudiza cuando se debe valorar el carácter "neolítico" o no de los
yacimientos y de los niveles sin cerámica en función de otros factores como por
ejemplo la presencia o no de animales domesticados, aunque habría que tener en
cuenta los desplazamientos y divisiones estacionales de los grupos como ha destacado
J.A. Afonso (1993).
Sin duda es cierto que es imposible en el estado actual de la investigación proponer un
Neolítico Antiguo andaluz con una evolución de la decoración cardial más o menos
clarificada en diferentes fases de forma similar a como se ha planteado en otras zonas
del Mediterráneo (Martí et al., 1987:98). Existen, sin embargo, determinados indicios de
esa evolución en Carigüela (Navarrete, 1976a), incluso con los problemas que presenta
su secuencia estratigráfica (Vega et al., 1997:72), así como en Montefrío donde los
elementos cardiales también muestran una disminución progresiva en la secuencia.
Otro problema es definir el carácter más o menos permanente de tales poblados que,
en cualquier caso, se sitúan en un marco temporal que llevará, en unas zonas
previamente y en otras después, a la agregación poblacional y sedentarización
consolidada, relacionadas ambas con la competencia por determinados recursos entre
como la fuerza de trabajo y los rebaños y, por consiguiente, los terrenos para su
movilidad, apartados del acceso de las comunidades exteriores (Cámara, 1997:372).
2. Sobre la transición del Neolítico Antiguo al Neolítico Medio. Impresiones a
peine y perduración de la cerámica cardial
46
Si bien no se puede mantener una perduración de la cerámica cardial durante todo el
Neolítico, es cierto que su desaparición no es repentina, como muestran los estratos
XIII y XII de Carigüela (Arribas y Molina, 1979:126) o los escasos restos de Los Castillejos
(Montefrío) (Afonso et al., 1996:298). Tanto en uno como en otro yacimiento existen
asociaciones a impresiones con otra matriz dentada que sugieren, como en Levante,
cierta evolución.
Esta posibilidad permitiría enriquecer la adscripción a partir de materiales superficiales
de determinadas cuevas al Neolítico, casi siempre referido como Medio, sugiriendo un
panorama más complejo en el que no serían descartables reocupaciones periódicas en
lugar de una ocupación permanente de las cavidades.
Creemos que éste es el caso de determinados materiales de la Cueva del Agua de
Prado Negro (Iznalloz, Granada) (Navarrete y Capel, 1977:45-46, figs. 14 y 15), sobre
todo cuando se sitúan sobre vasos globulares y con cuello (Navarrete y Capel, 1977:49,
fig. 18, 55-56), y de otras cerámicas de la Cueva "CV-3" de Cogollos-Vega (Granada)
que incluso sus descubridores sitúan en momentos antiguos (Navarrete et al., 1983:11,
fig. 2:2-3,5, 1987-88:17 fig. 13:42), aunque en esta cueva ya hay vasijas ovoides con
cuello del Neolítico Medio (Navarrete et al., 1987-88:10).
Dentro del Alto Guadalquivir debemos destacar la presencia en el yacimiento de Los
Horneros de cerámicas impresas a peine (Zafra y Pérez, 1993:262) (Fig. 1), aunque,
desgraciadamente los procesos erosivos naturales y la acción humana han destruido la
estratigrafía (Zafra y Pérez, 1993:261). En la Cueva del Nacimiento se documentan
también estas cerámicas (Asquerino y López, 1981:122, fig. 11, 2C062, 2D170), y en
Montefrío las cerámicas de este tipo se sitúan en el período I junto a las cardiales.
Pese a que se ha hablado de inicios del Neolítico Medio para estos materiales,
preferimos hablar de una fase final del Neolítico Antiguo pues las transformaciones en
las formas deben preceder sobre las transformaciones de la matriz, especialmente
cuando la "cardial", un fósil-guía en el Mediterráneo Occidental, parece perdurar.
3. Agrupación cultural e identidad social. El caso de la denominación propuesta
para el Neolítico Medio de la Alta Andalucía
De acuerdo a los planteamientos que hemos presentado (Cámara, 1997:120-135) de
jerarquización de las categorías descriptivas usadas en la clasificación arqueológica
previamente (aunque en reformulación continua) a la explicación (y que serían:
horizonte cultural, cultura, grupo arqueológico y subgrupo arqueológico), los
problemas de la denominación Cultura de las Cuevas con cerámica decorada de
Andalucía Oriental (Navarrete, 1976a) serían tres:
1. Definición cronológica insuficiente en relación a los avances de la investigación, pues
las mayores transformaciones no se dan entre el Neolítico Antiguo y el Neolítico
Medio, sino entre este último y el Neolítico Tardío, incluido tradicionalmente en la
Cultura de las Cuevas, momento en el que las grandes transformaciones (agregación,
sedentarización, afirmación del territorio con los enterramientos, etc., como
expresiones y resultado de nuevas relaciones sociales) ya se están produciendo
47
(Lizcano et al., 1991-92:79-81; Cámara, 1997:391-394). Debemos precisar, sin embargo,
que, tiempo después de su formulación, la autora que fue la máxima responsable de la
acuñación del término fue capaz de adecuarlo (Navarrete, 1986:12) alejándose de los
planteamientos inmovilistas de otros autores.
2. Inadecuación del término, pese a su coletilla, a un uso como Cultura específica de
una región (Andalucía Oriental o parte de ella), ya que frente a los términos usados
para Culturas referidas a otros períodos cronológicos (Los Millares, El Argar, etc.), y
como otros términos como Cultura de los Silos que ya hemos criticado (Lizcano,
1995:38-50), al utilizar en la denominación (y en la caracterización) rasgos muy
generales (hábitat en cueva más permanente que el abierto, cerámica decorada con
diversas técnicas, importancia de la ganadería, etc.) se puede aplicar a un espacio muy
extenso y una cronología muy amplia, por lo que, si debe sobrevivir como término, lo
debe hacer como un Horizonte Cultural (no restringido a Andalucía Oriental), en la
misma medida que existe un Horizonte Campaniforme, cuya concreción temporal es,
sin embargo, mayor, o un Horizonte Cardial.
En cualquier caso el uso de este término no fue ningún obstáculo a la investigación,
más bien lo contrario, pues la clasificación preliminar (Navarrete, 1976a) permitió
hipótesis sobre el Neolítico andaluz hasta entonces impensables. Lo que sucede es que
para avanzar en su resolución es necesaria una clasificación más estricta que,
sinceramente, nosotros sólo hemos emprendido para periodos más avanzados
(Lizcano, 1995:207-310). Es, por tanto, inútil para el avance en nuestra disciplina la
multiplicación de hallazgos de difícil contextualización regional y temporal,
ejemplificados en las difíciles atribuciones de los materiales de las cuevas cordobesas a
un Neolítico Medio y Final (Gavilán, 1985) como ya hemos comentado, bien es cierto
que la escasez o práctica inexistencia de excavaciones y de secuencias publicadas,
dificulta enormemente estos objetivos.
3. El mantenimiento del término en relación a un "modo de vida" ganadero y con
campamento-base en las cuevas es, en nuestra opinión, también rechazable pues al no
ser las "estrategias económicas y de hábitat" las características que describen una
sociedad en mayor grado sino los rasgos culturales móviles más variables (teniendo en
cuenta que ninguno de ellos explica la sociedad), la clasificación debe partir de éstos y
no de aquéllos, evitando de esta forma la arbitraria oposición entre comunidades
pastoriles y agrarias, tal y como ya hemos señalado (Lizcano et al., 1991-92:86-88;
Cámara, 1997:296-297).
Las sociedades prehistóricas deben explicarse desde la investigación de las relaciones
sociales dominantes (y las subordinadas), teniendo en cuenta la organización del
trabajo (comunitario con mayores o menores diferencias de edad y sexo) y la
circulación de los productos (acceso) y no en función meramente de estrategias
económicas, cuya importancia o predominio se debe valorar no en términos
cuantitativos sino cualitativos, en cuanto a su importancia en la reproducción de la
sociedad también en términos de poder (Cámara, 1997:146-150). Además también
debemos valorar los diversos tipos de asentamiento, incluso en las fases más antiguas
del Neolítico, destinados a un control de las diferentes zonas de explotación como
hemos mostrado para la provincia de Jaén en el Neolítico Medio con asentamientos en
48
la Campiña Oriental al aire libre como Los Horneros (Baeza, Jaén) o Los Morales
(Jimena, Jaén) (Zafra y Pérez, 1993:262; Pérez, 1994:106) (Fig. 2) o para la Vega de
Granada y el Pasillo Alcalá-Moclín (Martínez y Afonso, 1998) donde era ya conocido el
asentamiento de La Molaina (Pinos Puente, Granada) (Sáez y Martínez, 1981).
En cualquier caso, y señalando que lo fundamental es el análisis concreto tanto de la
cultura material mueble como de los tipos de asentamientos de regiones concretas, tal
vez sería útil, que no imprescindible, para evitar confusiones, buscar un término para
referirse a la "unidad tipológica" de las distintas formaciones sociales de la Alta
Andalucía en el Neolítico Medio y, en este caso, si reservamos el nombre de Carigüela
para la Cultura Andaluza del Neolítico Antiguo pese a que el Horizonte Cardial del
Neolítico Antiguo aún no es fácil de subdividir ni siquiera en culturas regionales, el
nombre de Zuheros podría usarse para el Neolítico Medio.
4. Problemas de periodización en el Neolítico Reciente
Ya hemos comentado que similares problemas presenta la denominación de Cultura de
los Silos para el Neolítico Final (Lizcano et al., 1991-92:16-17; Lizcano, 1995:38-50). El
inicio de las transformaciones sociales que implican la oposición entre comunidades, la
ampliación del control sobre las mujeres y el inicio de la diferenciación entre las
familias, asociadas a la agregación y la sedentarización, tienen lugar, al menos, a
mediados del IV milenio b.c. en el Alto Guadalquivir (Lizcano, 1995:435-446), y, si
atendemos al papel justificador de los megalitos, posiblemente antes en otras zonas
peninsulares como el Alentejo (Cámara, 1997:407-414).
En cualquier caso, ya en el contexto del Neolítico Tardío (3500-3200/3100 b.c.),
representado ya en el Alto Guadalquivir en el yacimiento del Polideportivo de Martos
(Jaén) (Lizcano, 1995:291-310) y en Los Montes granadinos en Los Castillejos de Las
Peñas de los Gitanos (Montefrío, Granada) (Afonso et al., 1996:299-300), se han podido
apreciar claramente las diferencias no sólo con los materiales del Neolítico Medio sino
con los del Neolítico Final, aunque el estudio del material sólo ha sido exhaustivo en el
primero de los yacimientos (Lizcano, 1995:217-391; Lizcano et al., 1991-92:42-79). Los
yacimientos de la Alta Andalucía que presentarían este período no son, hasta ahora,
numerosos pues los investigadores no han prestado atención a estas cerámicas,
ligeramente abiertas, de inflexión marcada.
No parecen pertenecer a este período sino al Neolítico Medio los materiales de la fase
IV del Canjorro III, adscritos por sus excavadores a una fase final de la Cultura de las
Cuevas (Carrasco y Medina, 1983:377), aun con la salvedad de que las cerámicas
pintadas del Neolítico Final de Montefrío (Afonso et al., 1996:301; Ramos et al.,
1997:268) también están presentes en el Canjorro (Navarrete y Carrasco, 1978:52) lo
que sugiere diversas fases en el estrato considerado, ya que los materiales similares de
las cuevas de Castillo de Locubín y la de Guadalijar (Huelma) son adscritos a finales del
V Milenio b.c. (Navarrete y Carrasco, 1978:65).
Martos y Montefrío cubren también el Neolítico Final (3200/3100-2800-2700 b.c.)
cuando las cerámicas (fuentes y cazuelas sobre todo) con inflexión marcada son
substituidas por los conocidos recipientes carenados, mientras las cerámicas decoradas,
49
salvo las pintadas que aparecen en este último período, tienden a disminuir (Lizcano,
1995:301-310; Ramos et al., 1997:268-269).
5. Sugerencias para una periodización del Neolítico en la Alta Andalucía
En definitiva, teniendo en cuenta los rasgos culturales que expresan mejor los cambios
sociales que tienen lugar en la Prehistoria Reciente, podemos sugerir una periodización
del Neolítico en la que se debe tener en cuenta que todas las indicaciones cronológicas
son aproximativas y sin calibrar2:
I. NEOLÍTICO INICIAL (¿5000?-3500 b.c.). Ocupación temporal de diferentes zonas en
relación a distintas estrategias económicas.
a) Neolítico Antiguo Inicial (¿5000?-4000 b.c.). Cerámica cardial que no estaría presente
en todos los yacimientos o, al menos, no en grandes cantidades, ya se por las distintas
estrategias económicas (Afonso, 1993) o por la perduración de comunidades de
economía cazadora y recolectora, y presencia progresiva de otras impresiones con
matriz dentada.
Otros rasgos de cultura material incluyen tipos con perfil globular, a veces con cuello
marcado, abundantes asas para colgar y cordones (Molina, 1983:35).
Aparte de los niveles XVI a XIV de Carigüela (Navarrete, 1986:110; Navarrete y Molina,
1987)3 se pueden situar en este período la cueva de Malalmuerzo (Moclín, Granada) por
la presencia de impresiones con el natis de la concha (Carrión y Contreras, 1983;
Navarrete y Molina, 1987) y el inicio de Las Majolicas (Alfacar, Granada) que incluso
llega a ser considerado más antiguo que la Carigüela en base a la asociación de cardial
y almagras de buena calidad en el segundo yacimiento (Navarrete y Capel, 1980:24), no
pudiéndose hablar, por lo exiguo de los hallazgos de los fragmentos de la Cueva de las
Cabras (Montefrío, Granada), Cueva de las Goteras (Mollina, Málaga), etc. (Navarrete y
Molina, 1987).
b) Neolítico Antiguo Avanzado (4000-3800 b.c.). La cerámica cardial se hace más escasa
pero aún existe un rasgo que diferencia este período del siguiente, la cerámica con
impresiones a peine que, como la cardial anteriormente, desciende en las secuencias.
Aparecen brazaletes decorados y asas-pitorro (Molina, 1983:40) y es el momento
además en que se pueden iniciar las cerámicas esgrafiadas (Navarrete, 1976b:60).
A este momento corresponde el período I de Montefrío (Afonso et al., 1996:297-298),
donde, sin embargo, aún predomina la cardial entre las impresas con matriz, y las fases
XIII y XII de Carigüela (Arribas y Molina, 1979:126)4, junto a la posible primera
ocupación de algunas cuevas que ya hemos discutido como la Cueva del Agua de
Prado Negro (Iznalloz, Granada) (Navarrete y Capel, 1977:55-56), la Cueva "CV-3" de
Cogollos-Vega (Granada) (Navarrete et al., 1983:40, 1987-88:25) o de yacimientos al
aire libre como La Molaina (Pinos Puente, Granada) donde se refiere un fragmento
impreso a peine (Sáez y Martínez, 1981:19) o Los Horneros (Las Escuelas, Baeza, Jaén)
donde éstos son más numerosos (Zafra y Pérez, 1993:262; Pérez, 1994), siendo muy
50
interesante que la industria lítica (Fig. 3) del último yacimiento se encuentre muy
relacionada con la de la Cueva del Nacimiento y la de Valdecuevas (Afonso, 1993:342).
c) Neolítico Medio (3800-3500 b.c.). En la decoración predominan las impresiones a
punzón e incisiones, al mismo tiempo que tienen su auge las cerámicas almagradas
que en Carigüela sólo descenderán de calidad a fines del período (fase X) como
también sucede en Zuheros y posiblemente en otros yacimientos como Cueva del
Agua (Alhama) y Cueva del Capitán (Salobreña, Granada) (Navarrete y Capel, 1980:2530). Dentro de la perduración de las formas globulares y ovoides parece darse una
evolución hacia estas últimas. La cerámica ya está presente en todos los yacimientos
existiendo evidencias de áreas especializadas en algunos de ellos, por ejemplo en Los
Castillejos de Las Peñas de los Gitanos (Montefrío, Granada) (Afonso et al., 1996:298299) donde se localizan numerosos hogares. A los tipos globulares se añaden formas
ovoides con cuello cilíndrico muy marcado (Molina, 1983:42).
A este momento corresponden las fases XI-IX de la Carigüela (Navarrete y Molina,
1987; Arribas y Molina, 1979:126), el período II de Los Castillejos (Afonso et al.,
1996:298-299; Ramos et al., 1997:268), posiblemente el Neolítico A de la Cueva de Los
Murciélagos (Zuheros, Córdoba) (Gavilán et al., 1996) y numerosos materiales de
cuevas sin estratigrafía en Granada (Navarrete, 1986), Córdoba (Gavilán, 1985) y Jaén
(Navarrete y Carrasco, 1978), y yacimientos al aire libre como el de Hornos de Segura
(Jaén) (Maluquer, 1975:300-303), u otros en la zona de Castro del Río como Guta
(Carrilero y Martínez, 1985:187, 192-194), cuya perduración (Carrilero y Martínez,
1985:188) indica que los procesos de sedentarización podrían remontarse a estas fases,
como ya hemos sugerido en relación a los megalitos.
La no sedentarización plena, junto a los pequeños grupos de residencia, explicaría la
proliferación de hábitats en determinadas zonas (Asquerino, 1987:81; Navarrete y
Molina, 1987), como puntos focales del desplazamiento.
II. NEOLÍTICO RECIENTE (3500-2800/2700 b.c.). Se desarrollan las transformaciones
sociales que acompañan la agregación y la sedentarización plena.
a) Neolítico Tardío (3500-3200/3100 b.c.). Cerámicas más abiertas (cazuelas) de
inflexión marcada y disminución de la decoración. Aumento de la preocupación por la
delimitación sacra del territorio en relación a la agregación y al estructuración de los
poblados en términos de cabañas familiares (sin excluir por supuesto zonas comunales)
como se aprecia en Martos (Lizcano, 1995:110-134). A este período corresponde el
período III de Montefrío (Afonso et al., 1996:299-300) y el I de Martos (Lizcano,
1995:291-310). Tal vez aquí se podrían situar las fases VIII y VII de Carigüela (Arribas y
Molina, 1979:126) aunque mantienen una alta proporción de decorados y hay pocas
formas reconstruibles, algunos de los materiales publicados del Cortijo de Amelia (La
Carolina, Jaén) (López y Soria, 1978:figs. 5 y 6, págs. 124 y 126) y tal vez algunos de la
Cueva de los Molinos (Alhama, Granada) (Navarrete et al., 1985:36 fig. 2:1), en cualquier
caso de momentos avanzados del Neolítico Medio.
b) Neolítico Final (3200/3100-2800/2700 b.c.). Aparecen las cerámicas carenadas cuyos
rasgos creemos que, tal vez como en la fase anterior, permitirán en el futuro una mejor
51
diferenciación regional. La agregación ha conducido a la consolidación de los grandes
poblados que, en muchos caos, serán los núcleos políticos posteriores (Lizcano,
1995:409). Corresponde a las fases 0 y I de F. Nocete (1994:277-287), el período IV de
Montefrío (Afonso et al., 1996:300-301) y el II de Martos (Lizcano, 1995:291-310) y las
fases VI a III de Carigüela (Arribas y Molina, 1979:126) o, tal vez, sólo desde la V.
Notas
1. En este contexto la búsqueda de una secuencia continua en cada una de las cuevas
sin tener en cuenta posibles abandonos ha llevado a una hipótesis de división de
Andalucía en tres áreas en base a la presencia de microlitos geométricos (Asquerino,
1992:34). Si la presencia o ausencia de éstos puede tener no sólo origen cultural sino
funcional y, probablemente, cronológico (Martínez y Aguayo, 1984:35, 35 n. 32), no
debemos olvidar que a su presencia, testimonial según la autora, en la Cueva del
Nacimiento de Pontones o en Valdecuevas, se suma su localización en Las Montalvas
(Baeza, Jaén) y Centenares (Begíjar, Jaén) (Pérez, 1994:104) por lo que el mantenimiento
de la opción cultural obligaría a una multiplicación de esas tres regiones.
2. Cabe, por ejemplo, pensar en un envejecimiento de las series del Neolítico Inicial y el
Neolítico Medio, sobre todo si tenemos en cuenta las dataciones que se han obtenido
recientemente para el denominado Neolítico A de La Cueva de los Murciélagos
(Zuheros, Córdoba) desde mediados del V Milenio b.c. (Gavilán et al., 1996:325) pese a
que la descripción de los materiales (Gavilán et al., 1996:324) no permite suponer una
importante presencia de cerámicas impresas a peine. En cualquier caso, frente a los
modelos que hemos criticado aquí, los autores optan, prudentemente, por una
adscripción de tal Neolítico A al Neolítico Medio (Gavilán et al., 1996:326).
3. El hecho de que no exista una correlación perfecta entre los niveles excavados por M.
Pellicer y los documentados recientemente por L.G. Vega y su equipo y la forma
lenticular de los depósitos como resultado de la proliferación de hogares no tiene por
qué multiplicar las fases estratigráficas (Vega et al., 1997:72), dado que, como en
Montefrío, muchos hogares debían ser contemporáneos, lo que si podría modificar los
límites de estas fases.
4. E incluso hasta la XI donde se documenta también, al menos, un fragmento de
cerámica impresa a peine (Navarrete, 1976a:lám. CXXXVIII:7).
Bibliografía
AFONSO, J.A. (1993): Aspectos técnicos de la producción lítica de la Alta Andalucía y el Sureste,
Tesis Doctoral, Univ. Granada.
AFONSO, J.A., MOLINA, F., CÁMARA, J.A., MORENO, M., RAMOS, R., RODRÍGUEZ, Mª.O. (1996):
Espacio y tiempo. La secuencia en Los Castillejos de Las Peñas de Los Gitanos (Montefrío,
Granada), I Congrés del Neolític a la Península Ibérica. Formació e implantació de les comunitats
agrícoles (Gavà-Bellaterra, 1995). Actes. Vol. 1. (J. Bosch, M. Molist, Orgs.), Rubricatum 1:1, Gavà,
1996, pp. 297-304.
52
ARRIBAS, A., MOLINA, F. (1979): El poblado de "Los Castillejos" en Las Peñas de los Gitanos
(Montefrío, Granada). Campaña de excavaciones de 1971. El corte número 1, Cuadernos de
Prehistoria de la Universidad de Granada. Serie Monográfica 3, Granada, 1979.
ARTEAGA, O., RAMOS, J., ROOS, A.-M., NOCETE, F. (1993): Balance a medio plazo del "Proyecto
Porcuna. Campaña de 1991, Anuario Arqueológico de Andalucía 1991:II, Sevilla, 1993, pp. 295301.
ASQUERINO, Mª.D. (1984): Espacio y territorio en el Neolítico del Noreste de Jaén, Coloquio
sobre distribución y relaciones entre los asentamientos 3 (Teruel, 1984). Arqueología Espacial 3 Del
Epipaleolítico al Bronce Medio, Teruel, 1984, pp. 31-40.
ASQUERINO, Mª.D. (1990): Informe-memoria sobre la campaña de excavación de 1987 en la
Cueva de los Mármoles (Priego de Córdoba), Anuario Arqueológico de Andalucía 1987:II, Sevilla,
1990, pp. 375-379.
ASQUERINO, Mª.D. (1992): Epipaleolítico y Neolítico en el Alto Guadalquivir, I Jornadas Históricas
del Alto Guadalquivir. La Prehistoria (Quesada, Mayo, 1991), Ayuntamiento de Quesada,
Quesada, 1992, pp. 33-52.
ASQUERINO, Mª.D., LÓPEZ, P. (1981): La Cueva del Nacimiento: un yacimiento neolítico en la
Sierra de Segura, Trabajos de Prehistoria 38, Madrid, 1981, pp. 107-133.
CÁMARA, J.A. (1997): Bases teóricas y metodológicas para el estudio del ritual funerario en la
Prehistoria Reciente del sur de la Península Ibérica, Tesis Doctoral, Universidad de Granada, 1997.
CARRASCO, J., MEDINA, J. (1983): Excavaciones en el complejo cavernícola de "El Canjorro"
(Jaén). Cueva 3. XVI Congreso Nacional de Arqueología (Cartagena 1982), Zaragoza, 1983, pp.
371-381.
CARRILERO, M., MARTÍNEZ, G. (1985): El yacimiento de Guta (Castro del Río, Córdoba) y la
Prehistoria Reciente de la Campiña Cordobesa. Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de
Granada 10, Granada, 1985, pp. 1987-223.
CARRIÓN, F., CONTRERAS, F. (1983): La Cueva de Malalmuerzo (Moclín, Granada). Un yacimiento
Neolítico Antiguo en la Alta Andalucía, XVI Congreso Nacional de Arqueología (MurciaCartagena, 1982), Zaragoza, 1983, pp. 65-70.
GAVILÁN, B. (1984): La Cueva de la Murcielaguina de Priego (Córdoba). Análisis de un
asentamiento neolítico, Coloquio sobre el Microespacio 2 (Teruel, 1986). Arqueología Espacial 8,
Del Paleolítico al Bronce Medio, Teruel, 1984, pp. 17-30.
GAVILÁN, B. (1985): Aspectos del Neolítico del Sureste de Córdoba. Resumen de la Memoria de
Licenciatura, Ifigea II, Córdoba, 1985, pp. 213-216.
GAVILÁN, B. (1990): La Cueva de Huerta Anguita de Priego de Córdoba. Análisis de los
materiales prehistóricos, Antiquitas 1, Priego de Córdoba, 1990, pp. 12-17.
GAVILÁN, B., VERA, J.C., PEÑA, L, MAS, M. (1996): El V y el IV Milenios en Andalucía Central: la
Cueva de los Murciélagos de Zuheros (Córdoba). Recientes aportaciones, I Congrés del Neolític a
53
la Península Ibérica. Formació e implantació de les comunitats agrícoles (Gavà-Bellaterra, 1995).
Actes. Vol. 1. (J. Bosch, M. Molist, Orgs.), Rubricatum 1:1, Gavà, 1996, pp. 323-327.
LIZCANO, R. (1995): Las comunidades del Neolítico Final en el Alto Guadalquivir, Tesis Doctoral,
Univ. Granada, 1995.
LIZCANO, R., CÁMARA, J.A., RIQUELME, J.A., CAÑABATE, Mª.L., SÁNCHEZ, A., AFONSO, J.A.
(1991-92): El Polideportivo de Martos. Estrategias económicas y símbolos de cohesión en un
asentamiento del Neolítico Final del Alto Guadalquivir, Cuadernos de Prehistoria de la
Universidad de Granada 16-17, Granada, 1991-92, pp. 5-101.
LÓPEZ, M., SORIA, M. (1978): El yacimiento prehistórico del "Cortijo de Amelia" (La Carolina,
Jaén), Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada 3, Granada, 1978, pp. 117-134.
MALUQUER, J. (1975): Un yacimiento prehistórico en Hornos de Segura (Jaén), Noticiario
Arqueológico Hispánico (Prehistoria) 3, Madrid, 1975, pp. 287-305.
MARTÍ, B., CABANILLES, J.J., BERNABEU, J., FUMANAL, P., DUPRÉ, M., HERNÁNDEZ, M., BADAL, I.,
GRAU, E., VENTO, E. (1987): El Neolític Valencià. Els primers agricultors i ramaders, Servei
d'Investigaciò Prehistoròrica de la Diputació de València, València, 1987.
MARTÍNEZ, G., AFONSO, J.A. (1998): Las sociedades prehistóricas: de la Comunidad al Estado, De
Ilurco a Pinos Puente. Poblamiento, economía y sociedad de un pueblo de la Vega de Granada (R.
Peinado, Ed.), Diputación Provincial de Granada, Granada, 1998, pp. 21-68.
MARTÍNEZ, G., AGUAYO, P. (1984): El Duende (Ronda), yacimiento epipaleolítico al aire libre,
Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada 9, Granada, 1984, pp. 9-37.
MOLINA, F. (1983): La Prehistoria, Historia de Granada I. De las primeras culturas al Islam, (F.
Molina, J.M. Roldán), Granada 1983, pp. 11-131.
NAVARRETE, Mª.S. (1976a): La Cultura de las Cuevas con cerámica decorada en Andalucía
Oriental, Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada Serie Monogr. 1, Granada, 1976.
NAVARRETE, Mª.S. (1976b): La Cultura de las Cuevas con cerámica decorada en Andalucía
Oriental, Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada 1, Granada, 1976, pp. 59-73.
NAVARRETE, Mª.S. (1986): Las comunidades neolíticas de la Alta Andalucía, Homenaje a Luis
Siret (1934-1984), Consejería de Cultura, Sevilla, 1986, pp. 109-118.
NAVARRETE, Mª.S., CAPEL, J. (1977): La cueva del Agua de Prado Negro (Iznalloz, Granada),
Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada 2, Granada, 1977, pp. 19-62.
NAVARRETE, Mª.S., CAPEL, J. (1980): Algunas consideraciones sobre la cerámica a la almagra del
Neolítico Andaluz, Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada 5, Granada, 1980, pp.
15-34.
NAVARRETE, Mª.S., CARRASCO, J. (1978): Neolítico en la provincia de Jaén, Cuadernos de
Prehistoria de la Universidad de Granada 3, Granada, 1978, pp. 45-66.
54
NAVARRETE, Mª.S., MOLINA, F. (1987): Le processus de nélithisation et les débuts de la
sédentarisation en Haute-Andalousie, Premières communautés paysannes en Méditerranée
Occidentale. actes du Colloque Internacional du Centre National de la Recherche Scientifique
(Montpellier, 1983), (J. Guilaine, J. Courtin, J.-L. Roudil, J.-L. Vernet, Dirs.), Centre National de la
Recherche Scientifique, Paris, 1987, pp. 645-651.
NAVARRETE, Mª.S., CARRASCO, J., CAPEL, J., GAMIZ, J., ANÍBAL, C. (1983): La Cueva "CV-3" de
Cogollos-Vega (Granada), Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada 8, Granada,
1983, pp. 9-70.
NAVARRETE, Mª.S., CARRASCO, J., GAMIZ, J., JIMÉNEZ, S. (1985): La Cueva de Los Molinos
(Alhama, Granada), Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada 10, Granada, 1985,
pp. 31-65.
NAVARRETE, Mª.S., JIMÉNEZ, S., CARRASCO, J., GAMIZ, J. (1987-88): La Cueva "CV-3" de
Cogollos-Vega (Granada). II. Nuevos materiales, Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de
Granada 12-13, Granada, 1987-88, pp. 9-34.
NAVARRETE, Mª.S., CAPEL, J., LINARES, J., HUERTAS, F., REYES, E. (1991): Cerámicas Neolíticas de
la provincia de Granada. Materias primas y técnicas de manufacturación, Monográfica Arte y
Arqueología 9, Granada, 1991.
NOCETE, F. (1994): La formación del Estado en Las Campiñas del Alto Guadalquivir (3000-1500
a.n.e.), Monográfica Arte y Arqueología 23, Univ. de Granada, Granada, 1994.
PÉREZ, C. (1994): La evolución del poblamiento [Recursos Culturales (M.L. Alvárez, C. Casas, P.
Molina, C. Pérez)], Inventario de recursos de la Comarca de La Loma, Colección Patrimonio
Cultural y Natural 4, Fundación Cultural Banesto, Madrid, 1994, pp. 103-123.
RAMOS, U., AFONSO, J.A., CÁMARA, J.A., MOLINA, F., MORENO, M. (1997): Trabajos de
acondicionamiento y estudio científico en el yacimiento de Los Castillejos en Las Peñas de los
Gitanos (Montefrío, Granada), Anuario Arqueológico de Andalucía 1993:III, Sevilla, 1997, pp. 246252.
SÁEZ, L., MARTÍNEZ, G. (1981): El yacimiento neolítico al aire libre de La Molaina (Pinos Puente,
Granada), Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada 6, Granada, 1981, pp. 17-34.
ZAFRA, N., PÉREZ, C. (1993): Excavación arqueológica de emergencia en el yacimiento del Cerro
de Los Horneros. Pedanía de Las Escuelas. Baeza, 1991. Anuario Arqueológico de Andalucía
1991:III, Sevilla, 1993, pp. 258-264.
Karst en Andalucía. J. J. Durán y J. López Martínez (Eds.), pp. 63-84. Instituto Tecnológico Geominero de España, 1998,
Madrid.
55
Descargar