Anuncio Público del Plan de Protección y Atención Integral de la

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Anuncio Público del Plan de Protección y Atención Integral de la Primera
Infancia
16 de abril de 2013
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Excelentísimo Sr. Presidente de la República Dominicana, Licenciado Danilo
Medina
Honorable Dra. Margarita Cedeño de Fernández, Vice Presidenta de la
República
Honorable Sra. Cándida Montilla de Medina, Primera Dama de la República
Honorable Lic. Gustavo Montalvo, Ministro de la Presidencia
Honorable Lic. José Ramón Peralta, Ministro Administrativo de la Presidencia
Honorable Dr. Freddy Hidalgo, Ministro de Salud
Honorable Lic. Josefina Pimentel, Ministra de Educación
Honorable Dr. Pedro Luis Castellanos, Director de Programas Especiales del
Ministerio de la Presidencia
Distinguidos invitados e invitadas
Para el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia –UNICEF- es un honor
participar es esta ceremonia de presentación del Plan de Protección y Atención
Integral de la Primera Infancia. En nombre de mi equipo permítame agradecerle la
invitación y felicitarlo por incluir los derechos de la primera infancia entre las
prioridades de su gobierno.
El art. 6 de Convención sobre los Derechos del Niño consagra el derecho intrínseco
a la vida de todos los niños y niñas y la obligación de los Estados de garantizar su
supervivencia y desarrollo.
Utilizar la Convención, como hace “Quisqueya sin miseria”, como el marco de
referencia de las políticas públicas implica un cambio sustantivo en la manera como
nos acercamos a la infancia, ya que la Convención marca el paso de una visión
basada en las necesidades a otra, basada en los derechos. Las necesidades se
satisfacen, no implican obligaciones para otros, no son necesariamente universales,
pueden ser jerarquizadas y cubiertas a través de programas caritativos y
asistenciales. Por el contrario, los derechos siempre conllevan responsabilidades y
obligaciones de los Estados, son universales y no pueden depender del grupo social
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de pertenencia ni de la distancia de los servicios sociales. Los niños y las niñas son
titulares de los derechos en todas las situaciones.
Un buen comienzo en la vida es determinante del desarrollo de las capacidades
cognitivas, creativas, comunicativas y emocionales de las personas. Las
investigaciones neurológicas demuestran que a los 3 años el 90% del cerebro se ha
desarrollado, por lo que la primera etapa de vida constituye la base fundamental de
todo desarrollo y aprendizaje posterior.
Pero ¿cómo se asegura a los niños y las niñas un buen comienzo en la vida?
Logrando que la mujer embarazada reciba la atención prenatal necesaria, que
desde el momento del parto, madre e hijo cuenten con cuidados médicos de calidad
y que su salud y nutrición sean vigiladas, que todos los niños y niñas sean inscritos
de forma oportuna en el registro civil y que sus familias y las comunidades cuenten
con la información y los recursos adecuados para estimularlos y educarlos. Significa
que todos los niños y niñas tienen acceso al agua potable y al saneamiento decente
y que son protegidos contra la violencia, el abuso, la discriminación y el abandono.
La pobreza y la desigualdad comienzan al momento de nacer, pero se puede evitar
que se perpetúen. Se ha demostrado que invertir en los primeros años de vida es
una oportunidad con amplios márgenes de ganancia a futuro porque reduce
progresivamente las diferencias en cuanto a logros y oportunidades. Por ello,
podemos afirmar que la inversión en primera infancia fomenta la equidad y la justicia
social y promueve la productividad económica y la cohesión social. Por otro lado, se
trata de una inversión con altos retornos para un país:
1. Reduce la mortalidad infantil y asegura la supervivencia de los niños y niñas
2. Potencia el desarrollo cognitivo y emocional
3. Favorece la asistencia y permanencia en la escuela
4. Mejora el desempeño escolar y reduce el abandono
5. Mejora la salud y la calidad de vida
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6. Disminuye los gastos sociales derivados de la atención a los trastornos de
salud y la prevención de la delincuencia.
La inversión en la primera infancia también contribuye a garantizar los derechos
de las mujeres. La disponibilidad de servicios adecuados para la primera infancia
aumenta las oportunidades de las mujeres de acceder a trabajos remunerados de
tiempo completo, al mercado de trabajo formal, a la vida pública y a otras
actividades de su interés.
En América Latina y del Caribe se han logrado importantes avances en educación
primaria, alcanzándose coberturas casi universales. Sin embrago, persisten aún
grandes disparidades en atención a la primera infancia y en educación inicial.
Un reciente informe del Banco Mundial1 señala que los países de la OCDE invierten
en la primera infancia el doble que la mayor parte de los países de América Latina
en términos del porcentaje de su producto interno bruto, y, de aquellos, Noruega,
Finlandia y Suecia son los que más invierten en el cuidado de los más pequeños.
Estos tres países forman parte del grupo que mejores resultados obtienen en el
Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA).
A pesar de ello, cada vez son más los países que, con enfoques predominantes de
salud, educación o combate a la pobreza, están desarrollando intervenciones
multisectoriales en primera infancia con base familiar y comunitaria
En ese sentido, Chile es un buen ejemplo de países que han desarrollado políticas
y un plan nacional para la atención a la Primera Infancia. El Sistema de Protección
Integral, denominado Chile Crece Contigo tiene como misión acompañar, proteger y
apoyar integralmente a todos los niños, niñas y sus familias desde el primer control
de gestación hasta su ingreso en el primer nivel inicial de educación. Ofrece
servicios e intervenciones de carácter universal en salud, educación preescolar,
fortalecimiento familiar y programas especiales para aquellos niños y niñas que
presenten alguna discapacidad, junto con un subsidio familiar desde el 5 mes de
gestación y hasta que el niño o niña cumpla los 18 años, para los hogares situados
en el 40% más vulnerable de la población nacional. Esta iniciativa se ejecuta desde
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The Promise of Early Childhood Development in Latin America and the Caribbean , Emiliana Vegas and Lucrecia
Santibáñez, 2010 World Bank.
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el Ministerio de Salud a través de sus 29 Servicios de Salud y de la Red Comunal
Chile Crece Contigo. El programa ha logrado reducir la mortalidad infantil a 7 por
1.000 nacidos vivos.
En Cuba, desde 1992, se implementa el programa Educa a Tu Hijo. Se trata de
un modelo de atención educativa, no institucional, desarrollado en todo el país para
atender a los niños y niñas entre 0 y 6 años que por diversas razones no tenían
acceso a centros infantiles. El Ministerio de Educación cubano, junto con el Centro
de Referencia Latinoamericano para la Educación Preescolar y en estrecha
coordinación con el Ministerio de Salud y otras instituciones como el Instituto de
Deporte y la Federación de Mujeres Cubanas, por mencionar algunas, diseñaron
este programa comunitario para atender y capacitar a las familias, protagonistas
fundamentales del desarrollo de los niños y las niñas, con la participación activa de
actores comunitarios y de organismos sociales, tanto en zonas urbanas, rurales
como de montaña. Este modelo se ejecuta en varios países de América Latina.
En Brasil, la iniciativa de protección integral de los niños de 0 a 6 años, Brasil
Cariñoso, dirigida por el Ministerio de Desarrollo Social y Lucha contra el Hambre,
combina apoyo económico y un refuerzo de servicios de salud y educación para las
familias pobres. Se desarrolla en el marco del programa “Brasil Sin Miseria” y
consta de subsidios familiares, acompañamiento familiar, atención a la salud desde
las Unidades Básicas de Salud y guarderías y prescolares para los niños de 0 a 48
meses. Se estima que 8.1 millones de niños y adolescentes saldrán de la pobreza y
con ellos sus padres y hermanos llegando a un total de 16.4 de brasileños.
UNICEF ha promovido el desarrollo integral de la primera desde hace más de tres
décadas en todo el mundo y entre los aprendizajes de nuestra cooperación
podemos destacar que:
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Los países con políticas de primera infancia exitosas han combinado
modalidades institucionales con otras no formales, de base comunitaria,
involucrando a la familia de manera activa.
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Las políticas tienen más impacto cuanto más integradas y multisectoriales
son las intervenciones, articulándose con los programas de protección social
de alivio a la pobreza, los servicios de salud desde la etapa prenatal, de
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seguridad alimentaria y nutricional y de estimulación sicomotora, cognitiva y
socioemocional.
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Los efectos positivos de estas políticas se observan no sólo en el buen
comienzo a la vida, sino en etapas posteriores en relación a una menor
deserción
escolar,
mayor
autoestima,
mejores
competencias
en
la
lectoescritura y las matemáticas y menor déficit de atención.
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En la vida adulta también se aprecia una mayor capacidad para integrarse a
la vida social y laboral, aumentando sus niveles de productividad.
En República Dominicana, UNICEF ha apoyado la creación y funcionamiento de la
Mesa Consultiva de Primera Infancia, integrada por instituciones públicas y
organizaciones sociales. La Mesa formuló los
primeros Lineamientos de una
Política de Atención a la Primera Infancia, en coherencia con la Estrategia Nacional
de Desarrollo, y en la actualidad está realizando el análisis económico de la
implementación de la política.
Quiero reiterarles nuestro compromiso de seguir apoyando, en el marco del
programa de cooperación 2012-2016, los esfuerzos del gobierno, de la sociedad
civil y del sector privado para implementar este ambicioso Plan y lograr que, pronto,
TODOS los niños y niñas que nacen en la República Dominicana, sin distinción de
ningún tipo, tengan asegurado un buen comienzo en la vida. Existen, como hemos
visto, buenas experiencias en la región y estamos a su disposición para fortalecer la
cooperación y alimentar el conocimiento nacional con lo que hemos aprendido de
otros países.
Los adolescentes dominicanos que participaron junto a otros niños del mundo en la
Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 2002,
reclamaron a los representantes de los gobiernos que las “únicas promesas que
valen son las que se cumplen”. Es posible que algunos de aquellos adolescentes
sean jóvenes padres y madres que hoy recuerden que entendimos su mensaje, que
queda mucho por hacer, pero que van a ser protagonistas con sus propios hijos del
Plan de Protección y Atención a la Primera Infancia, porque se ha pasado de las
promesas a los hechos.
¡Felicitaciones y éxito!
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