Louis Braille, inventor del alfabeto universal de los invidentes

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MINISTÈRE DES AFFAIRES ÉTRANGÈRES ET EUROPEENNES
N° 3 - enero 2009
Louis Braille, inventor del alfabeto universal de los invidentes
El mundo de los invidentes celebra este
año el bicentenario del nacimiento de Louis
Braille (4 de enero de 1809- 6 de enero de 1852),
creador de la escritura que lleva su nombre. Con
las nuevas tecnologías, el braille ofrece hoy más
que nunca un mejor acceso a la información
escrita.
En 1812, un niño de tres años jugaba en el
taller de su padre, cerca de París. Mientras se
divierte jugando en hacer agujeros en el cuero, se
hace daño en un ojo. Al rascarse continuamente la
herida, termina infectándose los dos ojos hasta
que se queda completamente ciego. De esta tragedia personal nacería un invento revolucionario, el
braille. Escolarizado en el instituto real de jóvenes invidentes de París, el joven Louis aprende a leer
mediante caracteres en relieve, el sistema entonces vigente.
Muy rápidamente, Braille se interesa por el nuevo método de lectura presentado por el oficial
Charles Barbier de la Serre. En realidad se trata de una adaptación del proceso de escritura nocturno
utilizado por el Ejército. Louis Braille, un verdadero superdotado, comprueba muy pronto los límites
de este método. El invento de Barbier se basa en contar puntos y representa sonidos y no el alfabeto.
No hay gramática, ni puntuación ni escritura matemática o musical. Braille dedica todo su tiempo libre
a mejorar el sistema de Barbier.
En 1829 aparece la primera obra de Braille: Proceso para escribir las palabras, la música y el
canto por medio de puntos para invidentes. Tras algunas mejoras, el método definitivo aparece en
1837.
Tuvo que pasar largo tiempo hasta que el braille se impusiera como referencia universal. "Se
extendió gracias a la actividad de asociaciones como la American Foundation for the Blind o Once en
España", explica Jean-Marie Cierco, presidente de la Comisión de Evolución del braille francés. "Estas
asociaciones estaban conectadas y probaron el braille, que resultó ser el mejor sistema. Su uso se
desarrolló al mismo tiempo que las escuelas para ciegos. No obstante, hubo que esperar a la
celebración del Congreso internacional de naciones europeas en 1878 para que el braille fuera
reconocido como el mejor sistema y fuera adoptado en todo el mundo".
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El sistema de braille devolvió la dignidad a los invidentes, elevando su inventor a algo más que
un genio. "Louis Braille es un inventor, pero también es el benefactor de los invidentes de todos los
idomas", observa Maurice Dangaye, responsable pedagógico de un importante instituto para ciegos del
continente africano. "Los invidentes tienen un lazo especial con Braille", añade Gérard Colliot,
presidente de la asociación Valentin Haüy, uno de los principales organismos de defensa de los
deficientes visuales. "Es el hermano mayor, el creador del alfabeto. Hasta entonces, se había reducido
a los ciegos a la mendicidad. Ser invidente era una maldición".
El braille sigue siendo hoy indispensable. Gracias a este método, las personas invidentes
pueden leer libros, mapas de carreteras, partituras o fórmulas matemáticas, ejercer una actividad
profesional, leer la hora e incluso ser copilotos de aviones, gracias a los mapas en braille. Dicho de
forma más prosaica, este alfabeto permite organizar mejor la vida cotidiana, como por ejemplo
pegando etiquetas en los objetos personales".
Lejos de haberse quedado obsoleto, el braille se ha adaptado perfectamente a las nuevas
tecnologías. "Para seguir un texto en un ordenador, se puede emplear la síntesis vocal, así como leer
gracias a una placa de braille instalada al lado del teclado, como si fuera una regla. Es muy útil para
controlar la ortografía, y la prueba de que el braille es insustituible", explica Gérard Colliot. "En la
actualidad, gracias a las nuevas tecnologías, los invidentes disponen de un mejor acceso a la cultura y
a la información escrita. El problema es que los equipos informáticos son muy caros. En algunos
países existe un verdadero deseo de aprender pero no siempre se dispone de los medios necesarios. Es
un verdadero reto, en una época en la que la imagen prima sobre todo lo demás".
Todavía hoy, Francia lidera los progresos de este método para mejorar la vida de los invidentes.
El Instituto de la Visión, primer centro francés de imvestigación pública y privada sobre las
enfermedades oculares, abrió en París en diciembre de 2008. Reúne cerca de 200 investigadores, que
en su mayoría trabajan en Estados Unidos o en Reino Unido. Dichos equipos internacionales se
interesan sobre todo por la retina artificial. Gracias a una prótesis implantada en el centro de la retina,
los invidentes podrían recobrar la percepción visual.
Nathalie Grigorciuk
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