3° DOMINGO DE CUARESMA 28 de febrero

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3° DOMINGO DE CUARESMA
28 de febrero
1ª Lectura - Ex 3, 1-8a.10.13-15
“Aquí estoy”
2ª Lectura: Corintios 10,1-6.10-12
“el que se cree muy seguro,
¡cuídese de no caer”
Salmo 102:
“El Señor es
compasivo y
misericordioso”
Evangelio: Lucas 13,1-9. La Higuera que no da frutos.
Nuestro Padre Dios no es indiferente. Jamás lo ha sido. Y no es tampoco indiferente
a una pobre higuera que lleva tres años sin dar fruto. Es lo que nos muestra la parábola
de hoy para explicar a gente dura de cabeza, y a veces, de corazón, como son esos que
piensan mal de Dios y de los hombres, y como lo somos nosotros que, se nos puede
comparar con esta higuera estéril. Ella vive, se dedica a lo suyo, ocupa un lugar en el
terreno, pero no da fruto. Es como un cristiano o una cristiana, que piensa en sí mismo
y no en los demás. Gente que no se preocupa de su misión que es ofrecer con su vida
un buen fruto que beneficie a los demás. Ellos, mis hermanos, son los que tienen
derecho a comer de los frutos de mi vida, como de esa higuera, que para eso me ha
creado nuestro Padre Dios.
Ante la infertilidad de tres años, el dueño del terreno piensa, con toda razón, que esa
higuera se secó. O que ya no vale su lugar ni justifica su existencia. Sin embargo, hay
uno que piensa diferente, uno que no es indiferente, uno que es lento en la ira y de
mucha misericordia y que en la parábola está representado en la persona del Viñador.
Este no sólo aboga por la higuera, sino que carga con ella, para soltar la tierra que la
circunda, para cuidarla y echarle buen abono, y esperar sus frutos. Es decir, para esperar
su conversión.
Es una invitación para volver a aprender lo que es la gracia del perdón misericordioso
de Dios que no tiene puesta su vista en nuestro pasado, sino en la nueva oportunidad
que el Viñador le ofrece a esta higuera seca.
El perdón y la conversión son siempre pasos de futuro. Una oportunidad bendita para
que nos encontremos todos y cada uno con el Señor que no es indiferente a nuestra
vida. El Señor que es compasivo y misericordioso. El que me espera y busca – a mí el
primero - para reiniciar nuestro camino a la tierra nueva, a los cielos nuevos, como lo
hizo con su pueblo al librarlo de la esclavitud.
Actitud a Vivir: Conversión a una vida que da frutos
¿Cuáles son los frutos que da tu vida ¿qué otros puedes dar?
“Paciente y misericordioso” esa es la naturaleza de Dios… su bondad prevalece por
encima del castigo y la destrucción” (MV 6)
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