Análisis de TRISTANA, de Benito Pérez Galdós

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Tristana, de Benito Pérez Galdós
~ Análisis de TRISTANA, de Benito Pérez Galdós ~
Estructura
Externa
La obra está dividida en 29 capítulos
Interna
• Además de la estructura narrativa tradicional de introducción – nudo – desenlace,
podemos establecer otra que articula la obra en base a:
• Los cambios, las mutaciones o metamorfosis que experimenta la protagonista a lo
largo de la historia. Son recursos utilizados para dar estabilidad a la inestable
protagonista: una serie de mutaciones la altera incidentalmente sin afectar a su esencia.
Su carácter la inclina siempre al cambio; y eso es lo estable precisamente: su tendencia
al cambio. Aspira a realizarse, a ser como se desea, libre e independiente, y este deseo
sirve de soporte y de amortiguador en los cambios ocasionados por las circunstancias
que la transportan de una fantasía a la siguiente hasta que su vida se quiebra en la
adversidad.
Analicemos en qué consisten estas metamorfosis de la protagonista:
No sabemos casi nada de cómo era Tristana cuando vivían sus padres. Era una <<página
en blanco>> que no tardaría en emborronar don Lope haciéndola su amante.
- Primera metamorfosis de Tristana: Don Lope la transforma de pupila en amante y,
paralelamente, infiltra en ella sus ideas. Por tanto, la posee doblemente, carnal y
psicológicamente. Él fomenta la tendencia a idealizar de Tristana, que es lo que provoca
los siguientes cambios.
- Segunda metamorfosis: La esclava despierta pasados unos meses de sumisión y se
rebela. Quiere ser libre e independiente.
- Tercera metamorfosis: Se enamora de Horacio. Y se establece un conflicto interno:
ser para su amado, centrar en él sus sueños, sin renunciar a la independencia y a la
libertad. Tristana no tarda en lograr armonizar sus ansias de libertad con el amor.
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Tristana, de Benito Pérez Galdós
- Cuarta metamorfosis: Horacio es pintor y, por proximidad y admiración, ella decide
que será una gran pintora. Pensarse artista es consolador, es excitante. La sociedad, en
boca de Saturna, reduce a tres las vías de liberación accesibles a la mujer, pero el arte le
ofrece una salida impensable hasta aquel instante. Sin embargo, se presentan obstáculos
difíciles de superar: problemas de técnica, la necesidad de un largo aprendizaje… ¿No
resultará más fácil ser artista en la escritura o llegar a la sabiduría, dada su afición a
devorar libros y –según cree- para asimilarlos?
- Quinta metamorfosis: Tristana, sin darse cuenta, hace realidad su fantasía. Se
convierte en escritora, pues, en sus cartas a Horacio, muestra aptitudes noveladoras
indiscutibles: 1. Su resistencia a ver la realidad como es facilita el trasvase de lo
cotidiano al orden de lo novelable; 2. Las ilusiones que se hace sobre sí misma, sobre su
proximidad a eminentes figuras literarias favorece la invención.
- Sexta metamorfosis: Quiere ser actriz. Novelará en las cartas, y ante Horacio y don
Lope representará el papel que se asignó a sí misma. Llega después la amputación, que
la obliga a desempeñar el rol de señora coja, nunca <<imaginado por ella>>.
Pintar es crear mediante el color y la línea. Novelar es inventar en la escritura. Actuar en
un escenario es encarnar figuras vivas, equivalentes a las trazadas por el pintor y a las
imaginadas por el novelista. La protagonista cree tener competencia para representar
cualquier papel… y no se equivoca. Tristana persigue un objetivo: liberarse de sus
servidumbres por el trabajo en actividades que juzga a su alcance.
- Séptima metamorfosis: Tras la amputación, queda desprovista del arsenal de ideas
que alardeaba poseer (<<las ideas se me han escapado, como si se echaran a volar>>).
Sus ideas desaparecen en el olvido, donde se pierden las cosas desagradables de la vida
y lo inalcanzable. Y aquí se plantea una duda sobre la protagonista: ¿Se acoge a la fe
religiosa o frecuenta la iglesia para pasar horas y horas en paz, lejos de un hogar sin
aliciente?
- Octava metamorfosis: Aceptación de lo rechazado (don Lope) como negación de la
libertad, meta suprema que le alentó durante tanto tiempo. No resignada, sí indiferente y
como ausente de sí misma, Tristana se casa con don Lope y se acomodan a la
domesticidad y a la grisura.
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Tristana, de Benito Pérez Galdós
¿Es la música una nueva opción buscada por Tristana para alcanzar la libertad? No. La
idea de alternar la pintura con la música es de don Lope. Y, cosa extraña, acaba
convirtiéndose esta vez en pianista semiprofesional que toca en la iglesia cercana a su
casa.
La afición a la repostería tiene connotaciones irónicas: el caduco marido, incapaz ya de
gozar del sexo como en su juventud, disfruta de las delicias preparadas por su mujer.
Narrador
Es un narrador en 3ª persona, omnisciente, que habla y deja hablar: sus reflexiones y
comentarios alternan con lo dicho en diálogos y cartas por los protagonistas.
El narrador es siempre el mismo pero su manera de expresarse, el vocabulario que
emplea, el ritmo de su prosa, etc. varían dependiendo de la circunstancia. Podemos
afirmar que hay al menos dos voces bien diferenciadas en su relato:
- Por un lado, emplea un lenguaje coloquial, propio de las clases populares: <<el
batacazo fue de los más gordos>>, <<cerrar las pestañas>>, etc.
- Por otro lado, su prosa alcanza un alto lirismo en la descripción de paisajes y
en la exposición de ciertas circunstancias: <<se sintió embelesada por el
sentimiento de su independencia>>, <<Madrid enfundado de nieblas>>,
<<soñando
paso a paso o sentaditos en estático grupo>>.
Como veremos más adelante, en algunos casos, el narrador es irónico e incluso recurre a
la parodia para presentar a algunos personajes, especialmente a don Lope.
Personajes
~ Tristana ~
Aparece al principio cosificada: <<fiel imagen de dama japonesa de alto copete>>,
<<toda
ella parecía de papel>>, muñeca <<de puro alabastro>> y, para don Lope, cosa de
su propiedad. Es una criatura creada por él.
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Tristana, de Benito Pérez Galdós
Tristana, novelista → Sus cartas a Horacio revelan la personalidad y el carácter de la
escritora y son fragmentos de una novela personal concebida por su imaginación.
Aptitudes de Tristana para la escritura:
- Imaginación y capacidad de creación: inventa un Horacio suyo y se autoinventa
apropiándose del nombre de Francesca de Rimini, heroína de la Divina Comedia
- Estilo no exento de gracia: altera palabras, deforma nombres propios
- En lo espacial, suprime la distancia
- En lo temporal, contrae y dilata el tiempo según le conviene
~ Don Lope ~
La personalidad de Don Lope presenta dos vertientes contradictorias y
complementarias:
- Por un lado, se presenta a sí mismo como un donjuán, un seductor. Sin
embargo, el narrador lo califica como caduco, machucho y averiado, degradando
y ridiculizando, así, a don Lope en su vertiente donjuanesca.
- Por otro lado, don Lope carece del satanismo del personaje de don Juan
Tenorio y posee rasgos que lo acercan a don Quijote. Entre otras cosas, don
Lope es generoso y un amigo leal. Sin embargo, estos rasgos quijotescos le
arruinan.
Don Lope es un personaje contradictorio, cargado de dicotomías:
- Su voz, a veces, es tierna y, a veces, tonante.
- Se jacta de su experiencia y de su sabiduría en cuanto a las mujeres. No se
equivoca al afirmar que los amores de Tristana y Horacio no durarán. Sin
embargo, achaca la vena literaria de Tristana a un <<hervor insano de la
imaginación>> y no se da cuenta de que fue él mismo el que determinó esa
tendencia de Tristana, al inventarse un nombre y un pasado y al sustituir el
López por Lope y contarle sus aventuras galantes.
~ Horacio ~
Horacio ha sido víctima en el pasado de vejaciones paralelas a las sufridas por Tristana:
negación de libertad, imposibilidad de decidir su propio futuro…
El Horacio de Villajoyosa cada día se aleja más de la figura que Tristana dibuja como
personaje de la novela interior que está viviendo en la escritura. Desecha al Horacio
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Tristana, de Benito Pérez Galdós
real, prosaico y aburguesado, y le sustituye por un Horacio ideal ajustado a sus
designios: <<te invento>>, <<te engrandezco con mi imaginación>>.
Paralelamente, sufre una progresiva decepción con respecto a la protagonista y se da
cuenta de que ha cometido un error de cálculo en su valoración de Tristana.
Evolución de los personajes
En las tres piezas del triángulo amoroso - mujer (Tristana), seductor/marido (don Lope),
amante (Horacio) -, se produce una inversión total de roles desde el principio al final de
la obra.
Al empezar la novela, don Lope ocupa un lugar privilegiado: es el amo, el señor, el
propietario de una cosa llamada Tristana. Es donjuanesco sin satanismo y, en materia de
religión, inclinado al escepticismo. Las convenciones sociales no le doblegan y en
ciertos asuntos su voluntad tiene fuerza de ley. Al final, la situación es opuesta: el fuerte
es débil, el tirano cede a la voluntad de su antigua víctima, se anticipa a sus deseos y la
mima todo lo que le permite su escaso patrimonio. La sociedad le obliga a claudicar: el
enemigo del matrimonio acaba casándose y el escéptico frecuentando la Iglesia y
alabando a Dios. Quien hizo caer a Tristana en la trampa, ha caído a su vez en la trampa
de la sociedad (representada por sus convencionales parientes). Con razón se asombra
de <<no parecerse a sí mismo>>.
Tristana experimenta una inversión paralela: blanca primero, de color turbio después de
la amputación, <<parece de papel de estraza>>. La que al principio es esclava acaba
siendo reverenciada por su antiguo tirano. La rebelde es sustituida por la conforme e
indiferente.
Horacio no aparece ni en los primeros capítulos ni en el cierre de la novela. Su inversión
en carácter y comportamiento, por tanto, se produce en un marco temporal más
reducido: el artista acaba dedicándose a la agricultura; ahuyentado por el idealismo y la
fantasía de su amante se refugia en la seguridad del matrimonio.
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Tristana, de Benito Pérez Galdós
Intertextualidad
● El nombre de Tristana hace referencia a Tristán, el protagonista de la famosa leyenda
artúrica de Tristán e Isolda. Tristán era uno de los miembros de la mesa redonda y
sobrino del rey Mark de Cornualles, ante el cual se comprometió a traer a la princesa
irlandesa Isolda para que esta se casase con el rey. Sin embargo, tras beber por
accidente un filtro amoroso, ambos se enamoraron en el camino y Tristán traicionó a su
señor, incapaz de resistir la pasión. → El nombre de Tristana, por tanto, la predestina al
idealismo y a la pasión.
Tristana se adueña del nombre de Francesca de Rimini, heroína de la Divina Comedia
de Dante, rebajándola con diminutivos familiares: Paca, Frasquita, Panchita, Curra.
● Don Juan López Garrido cambia su nombre por don Lope, nombre que hace
referencia al gran autor del Siglo de Oro, Lope de Vega.
Al mismo tiempo, se presenta a sí mismo como un seductor, como lo es el protagonista
de Don Juan Tenorio.
Y posee el idealismo, la hidalguía y los valores morales de Don Quijote de la Mancha.
● A la misma obra hace referencia el personaje de la madre de Tristana, quien, como
don Quijote, recobra el juicio a punto de morir.
Este análisis de Tristana contiene extractos del realizado por Ricardo Gullón en su introducción a dicha
obra, editada por Alianza editorial.
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