1865-1965: cien años de cooperación internacional

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‫( ﺍﻹﻟﻜﺘﺮﻭﻧﻴﺔ ﺍﻟﻨﺴﺨﺔ ﻫﺬﻩ‬PDF) ‫( ﻟﻼﺗﺼﺎﻻﺕ ﺍﻟﺪﻭﻟﻲ ﺍﻻﺗﺤﺎﺩ ﻓﻲ ﻭﺍﻟﻤﺤﻔﻮﻇﺎﺕ ﺍﻟﻤﻜﺘﺒﺔ ﻗﺴﻢ ﺃﺟﺮﺍﻩ ﺍﻟﻀﻮﺋﻲ ﺑﺎﻟﻤﺴﺢ ﺗﺼﻮﻳﺮ ﻧﺘﺎﺝ‬ITU)
ً‫ﻭﺍﻟﻤﺤﻔﻮﻇﺎﺕ ﺍﻟﻤﻜﺘﺒﺔ ﻗﺴﻢ ﻓﻲ ﺍﻟﻤﺘﻮﻓﺮﺓ ﺍﻟﻮﺛﺎﺋﻖ ﺿﻤﻦ ﺃﺻﻠﻴﺔ ﻭﺭﻗﻴﺔ ﻭﺛﻴﻘﺔ ﻣﻦ ﻧﻘﻼ‬.
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con gran placer mi felicitación a
S umo
las innumerables que ha de recibir
ocos son cien añosfrente a la perennidad
de una civilización. Pero no por ello
el Centenario de la Unión Internacional de
Telecomunicaciones deja de ser una efemé­
rides. Y lo es, no como un trofeo más ganado
en la carrera universal de aniversarios. Lo es
porque marca la primera etapa del caminar
de una idea.
Una idea que honra a cuantos, durante ese
siglo vivido por la Unión, la sembraron y
cultivaron. Una idea venerada hoy en las
Naciones Unidas, de cuyas instituciones
la UIT es la más antigua. Una idea que
puede muy bien ser el comienzo de una
nueva era.
La idea de la cooperación internacional.
S e c r e t a r io G e n e r a l
U n ió n I n t e r n a c io n a l
d e T e l e c o m u n ic a c io n e s
de la
la UIT, organización realmente afortunada
puesto que celebra su Centenario lo mismo
por sus realizaciones — de las que puede con
toda justicia sentirse orgüilosa — que por
los nuevos logros que de ella se esperan.
Dos de las tareas por la UIT iniciadas
hubiesen dejado verdaderamente atónitos a
cuantos se reunieron en París cien años ha
para crear una Unión Telegráfica Inter­
nacional. M e refiero a la asistencia que
presta dotando de redes nacionales de tele­
comunicación a los países en vía de desarrollo
y al aprovechamiento, en beneficio de toda
la humanidad, de las posibilidades de comuni­
cación que ofrece el espacio ultratmosférico.
El Centenario se cumple en 1965 año que —
coincidencia feliz — ha sido designado
Año de Cooperación Internacional por la
Asamblea General de las Naciones Unidas.
Las comunicaciones son indispensables para
la cooperación por ser ésta imposible sin
aquéllas. Aun cuando la U IT sea una
organización estrictamente técnica, la contri­
bución por ella aportada a la cooperación
internacional para el progreso económico y
social de todos los pueblos, pedida en la
Carta de las Naciones Unidas, ha sido muy
valiosa. En vísperas de su segundo siglo de
existencia, deseo todo género de éxitos a
la Unión.
S e c r e t a r io G e n e r a l
N a c io n e s U n id a s
de las
los flancos de las Naciones Unidas, cuyo batallar por
el m añana ha entrado ya en el vigésimo año, se
encuentran sus instituciones especializadas. Cada una
de ellas es, por derecho propio, una organización internacional
y trata, como el nombre que las engloba a todas indica, un
ramo determinado de las necesidades y de la actividad
humanas. En su mayoría nacieron con su actual ser, después
de la creación de las propias Naciones Unidas (verbi gratia,
la UNESCO y la Organización Mundial de la Salud). Otras
pertenecen a generaciones anteriores. La más antigua de
todas (la primera que va a celebrar su Centenario) es la
Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
Quizás parezca esto extraño, pues seguramente no hay
nada que pueda ser más moderno que las telecomunicaciones,
con el télex, con la televisión, con las radiocomunicaciones
que nos permiten adentrarnos por el espacio, y con las
perspectivas de comunicaciones telefónicas por haces de luz.
Y sin embargo, acaso esta yuxtaposición de lo antiguo y
lo moderno no sea tan extraña. Porque, después de todo,
¿ qué es la « telecomunicación » ?
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(enfrente) Estación semafórica :
Claude Chappe presenta su primer
« telégrafo » en 1791 a la población
francesa de Pareé.
(arriba, derecha) Mensajes M o rse:
en el código telegráfico los signos
más sencillos corresponden a las
letras de uso más frecuente.
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(arriba, izquierda) Imagen ancestral:
torre rom ana de señales, vista por un
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A medida que las sociedades humanas se desarrollan y
empiezan a tener conciencia de la distancia, buscan inge­
niosamente el medio de comunicar a través de las vastas
zonas que las separan. Para ello recurren, en su mayor parte,
a mensajeros de uno u otro género; pero usan también otros
métodos acústicos y ópticos: tambores en la selva, fanales
en las costas, señales fumígenas en el horizonte. Estos
métodos, hoy día pintorescos, eran soluciones eminente­
mente prácticas ideadas por la industria del hombre para
salvar los obstáculos que la distancia oponía a su necesidad
fundamental de comunicar. He ahí las primeras teleco­
municaciones.
Desde los albores de la civilización hasta hace poco más
de 100 años, el hombre, en sus esfuerzos por comunicar a
larga distancia, no fue mucho más allá del mensaje escrito,
del tam bor, del fanal y de la señal fumígena. Uno de los
últimos aparatos de fines del siglo XVIII, fue el « telégrafo
óptico » o semáforo del francés Claude Chappe. En la cima
de colinas distantes varios kilómetros, se erigían torres de
señales provistas de aspas móviles. Dando a las aspas
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París, 17-V-1865: jefes de delegación de la prim era conferencia de la UIT. Todo aprobado en 16 sesiones, incluso el
uso del Morse (adaptado más tarde) en las líneas internacionales y una tarifa telegráfica uniforme para casi toda Europa.
Enfrente: Convenio de 1865. Primera página.
distintas posiciones se iban deletreando los mensajes, que
se leían con catalejos en otra torre próxima y se iban retrans­
mitiendo así de torre en torre. El sistema funcionaba
perfecta y rápidamente en los días claros, pero era inútil
con niebla y por la noche.
Los progresos de la electricidad en la primera mitad del
siglo XIX centuplicaron súbitamente la capacidad de logros
prácticos del hombre, y ninguno fue más espectacular que
el invento del telégrafo eléctrico, la primera línea de que se
tiene noticia funcionó en 1837, y Samuel Morse inauguró,
en 1844 la primera línea abierta al público. Su potencialidad
4
CONVENTION.
Sa
e t de
M a j e s t é l ’E m p e re u r d ’A u t r i c h e , R o í d e
B ohém e,
S on A lte s s e
R o y a le l e
H o n g r ie
G ra n d -D u c de
B a d e , S a M a je s té l e R o í de B a y ié re , S a M a je s té l e R oí
d e s B e l g e s , S a M a j e s t é l e R o í d e D a n e m a rk , S a M a j e s t é
l a R e in e d e s E s p a g n e s , S a M a j e s t é l ’E m p e r e u r d e s F r a n ­
j á i s , S a M a je s té l e R o í des H e llé n e s , l a A ^ l l e L ib re d e
H a m b o u rg , S a M a je s té l e R o í d e H a n o v re , S a M a je s té
le
Roí
d ’I t a l i e ,
S a M a je s té l e R o í d es P a y s -B a s ,
Sa
M a je s té l e R o í de P o r t u g a l e t d es A lg a ry e s , S a M a je s té
le
Roí
d e P r u s s e , S a M a j e s t é l ’E m p e r e u r d e t o u t e s l e s
R u s s ie s , S a M a j e s t é l e R o í d e S a x e , S a M a j e s t é l e R o í
de S u éd e e t de N o rw é g e , la
C o n fé d é ra tio n S u is s e , S a
M a j e s t é l ’E m p e re u r d e s O t t o m a n s ,
Sa
M a je s té l e
Roí
DE W uR TEM BERG ,
Egalement animes du désir d’assurer aux correspondances télégraphiques échangées entre leurs Etats
respectifs les avantages d’un tarif simple et réduit,
d’améliorer les conditions actuelles de la télégraphie
internationale, et d’établir une entente permanente
entre leurs Etats, tout en conservan!leur liberté d’action
pour les mesures qui n’intéressent point l’ensemble du
service,
Londres, 1874: Oficina telegráfica central. Treinta años antes, Samuel F. B. Morse envió el primer telegrama público.
(para el comercio, para el recién nacido ferrocarril, en la
diplomacia, en situaciones personales críticas) suscitó
inmediatamente tal oleada de entusiasmo que, en 1849, las
redes telegráficas de los países europeos se habían extendido
hasta los confines nacionales. Y aquí empiezan los pro­
blemas que, dieciséis años más tarde, habían de dar origen
a la UIT.
Al principio, por ejemplo, los telegramas internacionales
tenían que escribirse en una hoja de papel, y un mensajero
tenía que pasarlos por cada frontera que habían de cruzar.
Además, había que repartir las tasas de los telegramas entre
los países que los encaminaban. Estos y otros problemas,
totalmente nuevos en su mayor parte en las relaciones inter­
nacionales, indujeron finalmente al emperador Napoleón III
en 1864, a invitar a una conferencia a los principales países
6
europeos para dar uniformidad al sistema telegráfico in­
ternacional.
Fue en mayo de 1865 cuando se reunieron en París los
delegados de veinte naciones. Entre los Estados represen­
tados figuraban Badén, Sajonia, W urttenberg y la Unión de
Suecia y Noruega. La delegación turca hizo una parte del
viaje a caballo. G ran Bretaña no fue invitada porque sus
servicios telegráficos, contrariamente a los de los demás
países europeos, se hallaban aún en manos privadas. En
París se discutía a la sazón el último libro de Julio Verne,
De la Terre á la Lune, cuyo tema había de tener cierta
importancia práctica, 98 años más tarde, en una conferencia
de la UIT.
El 17 de mayo de 1865 se firmó el Convenio que creaba
la Unión Telegráfica Internacional y sentaba reglas comunes
para el sistema telegráfico internacional de Europa. Se
estableció una tarifa de tasas uniformes (salvo, claro es,
para las regiones más orientales de los Imperios ruso y
turco), y se adoptó el franco oro francés como moneda de
pago para las cuentas internacionales.
Congo, 1963 : 36 expertos de la U IT enseñan telecomunicaciones, télex inclusive, a 400 estudiantes.
7
1850: el rem olcador Goliath
larga en el Canal el prim er cable
telegráfico submarino FranciaInglaterra. Lo escolta el paquete
inglés Widgeon.
1961: carga del cable tras­
atlántico en el Monarch.
A esta histórica conferencia siguió en 1868 la de Viena,
que tomó una decisión de casi idéntica importancia en la
historia de las organizaciones internacionales : crear la sede,
que se fijó en Berna, con una Secretaría denominada Oficina
de la Unión, que empezó con una plantilla de tres ciuda­
danos suizos y estuvo bajo el control del Gobierno suizo
hasta 1947. Este comienzo fue modesto, pero dejó sentado
claramente para lo futuro el principio de que las organiza­
ciones intergubernamentales necesitaban un domicilio y
funcionarios.
D urante el resto del siglo XIX, la Unión siguió adelante
con determinación y fue celebrando conferencias, de más
en más grandes, en las capitales de una Europa de tinte
romántico hoy día perdido. Revisó y reestructuró el Regla­
mento Telegráfico Internacional, prohibió terminantemente
1963: el Long Lines (EEUU) tiende el cable telefónico entre el Reino Unido y Estados Unidos.
9
10
(izquierda) El primer teléfono inventado en 1875
por Alexander G raham Bell.
(centro) Varios discos telefónicos usados en el
mundo. La U IT trabaja en su normalización.
(abajo, izquierda) Chicago, 1893 : Primitivo
locutorio telefónico. U n policía pide socorro en
un accidente.
(derecha) Teléfono sueco de los años veinte,
época en que se introdujo el disco en Europa.
(abajo en esta página) Videoteléfono (aún en
fase experimental) con teclas para llam ar y accio­
nar la pantalla. El abonado elige entre ver o no,
ser visto o no ser visto.
Singapur-Hong Kong
U RR S
Oriente Medio
Argentina
los telegramas contrarios al orden o a la moral públicos,
afrontó sin desmayo problemas jurídicos y económicos y
llegó a preguntarse si la multiplicación del uso de códigos
privados no impondría un esfuerzo demasiado excesivo a
los telegrafistas. En 1885 edicto también reglas interna­
cionales para el teléfono, lanzado en 1876 por Alexander
G raham Bell. La Unión siguió creciendo.
Unos años antes, en 1895 y 1896, las primeras transm i­
siones satisfactorias de telegrafía sin hilos, coronamiento de
decenios de investigaciones y experiencias, habían producido
la que sigue hoy día considerándose la revolución más
E n fren te: torre transmisora suiza moderna.
París, 1898 : primeros experimentos de radiotransmisión en la Torre Eiffel. Los mensajes llegaron a cuatro kilómetros, cerca del Panteón.
12
Julio de 1920: el tenor danés Lauritz Melchior en el estudio de Chelmsford de la Compañía Marconi, dos años antes de nacer la BBC.
grande de la historia de las telecomunicaciones. La inven­
ción de la radio, una de las más gloriosas conquistas de la
ciencia, estará siempre asociada a los nombres de James
Maxwell, Heinrich Hertz, Oliver Lodge, Alexander Popov,
Guglielmo M arconi y Lee De Forest.
La radio, que se empezó por tom ar como una forma
radicalmente perfeccionada de la telegrafía, se extendió por
el escenario internacional con mayor rapidez aún que el
invento de su antecesora, al poner por prim era vez a los
barcos en navegación al alcance de las telecomunicaciones,
e inmediatamente se vio la necesidad de su reglamentación
internacional. Ya en 1902, cuando el príncipe Enrique de
Prusia cruzaba el Atlántico, de regreso de un viaje a Estados
Unidos de América, y quiso enviar al presidente Teodoro
Roosevelt un mensaje de cortesía, surgió un problema
14
altamente ilustrativo de esa necesidad al serle rehusado el
servicio exclusivamente porque el equipo radioeléctrico del
barco no era del mismo tipo ni de la misma nacionalidad
que el de la estación costera. Como consecuencia, en parte,
de este incidente, el Gobierno alemán reunió una confe­
rencia preliminar de radiocomunicaciones en Berlín, en 1903,
donde se preparó el terreno para la Conferencia de R adio­
comunicaciones de Berlín de 1906. Esta última redactó el
primer Reglamento Internacional de Radiocomunicaciones,
sentando en él el principio de la obligatoriedad para las
estaciones radioeléctricas costeras y de barco de aceptarse
mutuamente los mensajes, y adoptando la señal de socorro
SOS.
El problema de la eficacia de las radiocomunicaciones
en el mar no quedaba ni mucho menos resuelto, como se
demostró trágicamente en 1912, cuando, desesperado, el
operador del Titanic, que estaba naufragando, fue incapaz
de comunicar con un barco cercano que hubiera podido
socorrerle, por la sola razón de que el operador de éste no
estaba de servicio por la noche. Sin embargo, se había dado
un paso hacia la solución.
El primer receptor de televisión hecho en Alemania en 1906 con el tubo de rayos catódicos de K. F. Braun.
15
Nueva York, 1890: m araña de hilos telegráficos en el cielo sobre el populoso Broadway, antes de pasar a cables subterráneos.
La primera Guerra Mundial activó considerablemente
el desarrollo de las radiocomunicaciones, y poco después,
en los primeros años veintitantos, nació un nuevo género
de servicio, la radiodifusión. Todo esto planteó un nuevo
p ro b lem a: cómo habían de utilizarse las frecuencias radioeléctricas que sirven de vehículo a las transmisiones para
evitar interferencias perjudiciales entre las estaciones.
Como el uso de las radiocomunicaciones se extiende constan16
Vanghárad, Suecia: antena de radionavegación para aviación civil, cerca de Estocolmo.
temente, es éste un problema que hay que resolver todos
los días, y en el de hoy, al cabo de cuatro decenios y de
muchas conferencias, la administración de las frecuencias
radioeléctricas en el ámbito internacional sigue siendo una
de las responsabilidades más abrumadoras y una de las
tareas más vitales de la Unión. El primer paso se dio en la
Conferencia de Radiocomunicaciones de Wáshington de
1927, atribuyendo bandas de frecuencias a todos los
17
Siguiendo en un mapamundi, gracias a sistemas internacionales especializados de telecomunicación, a la cosmonave tripulada Faith VII (punto brillante)
que acaba de cruzar Zanzíbar en su 16.a órbita. Las estaciones de seguimiento están en un círculo indicador de su alcance.
servicios de radiocomunicación, marítimo y de radiodifusión
inclusive.
En 1932, en M adrid, la organización tomó la medida de
cambiar su nombre por el de Unión Internacional de Tele­
comunicaciones, incluyendo así formalmente en su título
toda la gama de sus nuevas responsabilidades. La radio iba
realmente a abrir una nueva era en las comunicaciones.
Los años treinta y tantos alum braron el desarrollo de la
televisión y del radar. La segunda Guerra M undial acicateó
más aún el progreso tecnológico. La radiodifusión durante
las hostilidades enseñó al m undo de manera elocuente que
para las frecuencias no existen fronteras. No era difícil
percatarse de que en lo futuro se necesitaría un acuerdo
internacional mucho más amplio sobre radiocomunicaciones.
18
De ahí que en 1947 se reunieran en Atlantic City dos
conferencias de la UIT con la intención de engrandecer y
de modernizar la Unión. En virtud de un acuerdo con las
Naciones Unidas, la U IT pasó a ser una institución espe­
cializada, y su sede se trasladó de Berna al ámbito tradi­
cionalmente internacional de Ginebra. Como consecuencia
de las decisiones adoptadas en Atlantic City, la sede de la
UIT alberga ahora al personal de sus cuatro organismos
permanentes : la Secretaría General, la Junta Internacional de
Registro de Frecuencias (IFRB) y dos Comités consultivos
internacionales, conocidos hoy por las siglas de su deno­
minación en francés (CCIR el de Radiocomunicaciones y
CCITT el Telegráfico y Telefónico).
Con el advenimiento de la era espacial la U IT entra en
nueva liza ya que la exploración del espacio ultratmosférico
depende de las radiocomunicaciones. Para hacer frente a
la nueva demanda, la U IT celebró en 1963, en Ginebra, una
Conferencia especial de Radiocomunicaciones Espaciales
que ha atribuido más de 6000 megaciclos (el 15 por ciento
Ginebra, 7-X-1963: 400 delegados de 70 países en la Conferencia mundial de comunicaciones espaciales de la U IT
donde se atribuyeron frecuencias para fines espaciales y se revisaron las secciones pertinentes del Reglamento de
Radiocomunicaciones que rige la explotación en todo el mundo.
19
Centro de capacitación de K uala Lumpur, Malasia, obra Fondo
Especial-UIT.
aproximadamente de la totalidad del espectro de frecuencias
radioeléctricas) para los trabajos espaciales.
Así, pues, este periodo de cien años que iniciaron quienes
querían oír más pronto al extranjero, vienen a cerrarlo
quienes quieren oír más de cerca a las estrellas.
Cien años de cooperación internacional, reflejada en los
Reglamentos por que se rigen la telegrafía, la telefonía y
las radiocomunicaciones en el mundo entero; en la acepta­
ción por los países Miembros de la UIT de las atribuciones
de frecuencias radioeléctricas determinantes de las asigna­
ciones que ellos mismos hacen a sus propias estaciones de
radiocomunicación; en los trabajos de la Comisión del Plan
de la UIT, que está preparando el proyecto de una futura red
mundial en la que los abonados al teléfono podrán llamarse
directa y mutuamente, se encuentren donde se encuentren; en
el Programa de Cooperación técnica de la Unión, que está capa­
citando a los ingenieros de los países nuevos en las técnicas más
modernas, y, en fin, en el simple hecho de ser posible telefonear
ao tropaís o escucharunprogram aextranjeroderadiodifusión.
Cien años de cooperación internacional que han permi­
tido realizar los pasmosos progresos científicos y económicos
de la última centuria y que, en la ininterrum pida sucesión
de sus realizaciones, han hecho de la Unión un prototipo del
sensato futuro colectivo que todos anhelamos.
20
La Casa de la U IT en la Place
des Nations, Ginebra, Suiza, se
inauguró en mayo de 1962. A la
derecha, el Palais des Nations.
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Editado por la División del Boletín, Biblioteca y D ocumentación de la Secretaría General
de la UIT.
ILU STR A CIO N ES : Cubierta - U IT ; 2 (arriba y abajo) - « Les merveilles de la science », por
L. Figuier; 3 - Smithsonian Institute, W áshington, D C ; 4 - Direction générale des télécommunications, Ministére des postes et télécommunications, P arís; 5 - U IT ; 6 - The Illustrated London
News, 12 de diciembre de 1874 ; 7 - Naciones U nidas; 8 (arriba) - The Illustrated London News,
7 de septiembre de 1850 - (abajo) - United Kingdom General Post Office; 9 - Standard Telephones and Cables Limited; 10 (arriba) — American Telegraph and Telephone - (centro,
continuá p. \ \ ) - U IT - (abajo) - G rabado contem poráneo; 11 (arriba) - Dirección General
de Telecomunicaciones de Suecia - (abajo) - Bell Telephone Com pany; 12 - Compagnie des
Lampes, París; 13 - Yves Debraine, Lausana; 14 - The M arconi Company Limited;
15 - Deutsches Museum, M unich; 16 - Western U nion Telegraph Company; 17 - Dirección
G eneral de Telecomunicaciones de Suecia; 18 - N A SA ; 19 - U IT ; 20 - U IT ; Contracubierta U IT ; Cubierta posterior - UIT.
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