HOMOSEXUALIDAD: LO QUE KINSEY DIJO REALMENTE

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HOMOSEXUALIDAD: LO QUE KINSEY DIJO REALMENTE
William H. DuBay
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Cuarenta años después de que el investigador sexual Alfred Kinsey nos contara que el mundo
no está compuesto de dos tipos diferentes de personas, homosexuales y heterosexuales, aún
leemos en los periódicos: “Según Kinsey, uno de cada diez (o uno de cada siete o cinco,
dependiendo de quién escriba el artículo) es homosexual”. Esas declaraciones deben haber
revuelto a Kinsey en su tumba. No sólo nunca hizo tales declaraciones, sino que hizo un
esfuerzo especial por negarlas.
El estudio que Kinsey y sus compañeros publicaron (El comportamiento sexual en el hombre, en
1948, y El comportamiento sexual en la mujer, en 1953) permanece hasta el día de hoy como el
estudio de la sexualidad humana más grande e importante. Basados en 16.000 minuciosas
entrevistas personales del más amplio muestreo de la población general, los estudios de Kinsey
constituyen la mayor parte de lo que se conoce de los comportamientos homosexuales. Kinsey
no fue ni el primero ni el último en observar que lo “homosexual” es una etiqueta que la
sociedad ha inventado para estigmatizar y controlar el comportamiento. Continuamente
condenó la práctica de etiquetar a la gente de homosexual:
“La clasificación del comportamiento sexual como masturbador, heterosexual, u homosexual,
es, por tanto, desafortunada si con ello se sugiere que diferentes tipos de personas buscan o
aceptan cada una solamente un tipo de actividad sexual. No hay nada identificado en la
anatomía o fisiología de la respuesta sexual y el orgasmo que distinga las reacciones
masturbadoras, heterosexuales y homosexuales… (Kinsey et al, 1953:446) Nuestro
pensamiento se aclararía si esos términos pudieran desecharse completamente de nuestro
vocabulario (Kinsey et al, 1948:617).”
“Los hombres no representan a dos poblaciones discretas, la heterosexual y la homosexual…
Sólo la mente humana inventa categorías e intenta encasillar los hechos. El mundo viviente es
un continuo en todos y cada uno de sus aspectos… (Kinsey et al, 1948:639).”
“Es increíble observar cuántos psicólogos y psiquiatras han aceptado este tipo de propaganda, y
han llegado a creer que los hombres y las mujeres homosexuales son otra cosa distinta que
personas que responden a estímulos naturales. En lugar de usar esos términos como
sustantivos que representan a personas, o incluso como adjetivos para describir personas,
pueden usarse mejor para describir la naturaleza de las relaciones sexuales manifiestas, o del
estímulo al cual responde eróticamente un individuo (Kinsey et al, 1948:616-617).”
“Con respecto al comportamiento sexual, ha sido posible mantener esta dicotomía con sólo
ubicar a todas las personas que son exclusivamente heterosexuales en una categoría
heterosexual y todas las personas que tienen algún tipo de experiencia con su propio sexo,
incluso aquellas con la menor experiencia, en una categoría homosexual… El intento de
mantener una dicotomía simple en estos asuntos revela los prejuicios tradicionales que
probablemente se cuelan cuando se trata de la clasificación de un individuo en heterosexual u
homosexual” (Kinsey et al, 1953:468-469)
Al enfatizar la continuidad de las gradaciones entre las experiencias exclusivamente
homosexuales y exclusivamente heterosexuales, Kinsey propuso su escala de puntuación
heterosexual-homosexual, basado en experiencias manifestadas y psicológicas (Kinsey et al,
1948:638-41):
0. Exclusivamente heterosexual
1. Principalmente heterosexual, con contactos homosexuales esporádicos
2. Predominantemente heterosexual, aunque con contactos homosexuales más que
esporádicos
3. Igualmente heterosexual y homosexual
4. Predominantemente homosexual, aunque con contactos heterosexuales más que
esporádicos
5. Principalmente homosexual, con contactos heterosexuales esporádicos
6. Exclusivamente homosexual
Kinsey resumió sus descubrimientos (Kinsey et al, 1948:650-51) sobre la incidencia del
comportamiento homosexual en los hombres estadounidenses de raza blanca con estas
palabras:
“El 37% de los hombres han tenido al menos alguna experiencia homosexual hasta el orgasmo
entre la adolescencia y la vejez. Representa a casi dos de cada cinco hombres que uno puede
encontrarse.”
“El 50% de los hombres que permanecen solteros hasta los 35 años han tenido una experiencia
homosexual declarada hasta el orgasmo, desde el inicio de la adolescencia.”
“El 58% de los hombres pertenecientes al grupo que llega hasta la educación secundaria, el 50%
de educación primaria, y el 47% de los universitarios han tenido experiencias homosexuales
hasta el orgasmo en el caso de permanecer solteros hasta los 35 años.”
“El 63% de los hombres nunca han tenido experiencias homosexuales hasta el orgasmo tras el
inicio de la adolescencia”.
“El 50% de todos los hombres (aproximadamente) nunca han tenido experiencias
homosexuales ni manifiestas ni psíquicas tras el inicio de la adolescencia”.
“El 13% de los hombres (aproximadamente) reaccionan eróticamente a otros hombres sin tener
contacto homosexual desde el inicio de la adolescencia.”
“El 30% de todos los hombres tienen al menos una experiencia o reacción homosexual
esporádica (es decir, puntúan 1-6) durante al menos un periodo de 3 años entre las edades de
16 a 55 años. Representan a un hombre de cada tres entre la población que ha pasado los años
tempranos de la adolescencia.”
“El 25% de los hombres tienen experiencias o reacciones homosexuales más que esporádicas
(es decir, puntúan 2-6) durante al menos tres años entre las edades de 16 a 55 años. En
términos de promedio, aproximadamente un hombre de cada cuatro ha tenido o tendrá esa
experiencia homosexual definida y continuada.”
“El 18% de los hombres tienen al menos tanto de homosexual como de heterosexual en sus
experiencias (es decir, puntúan 3-6) durante al menos tres años entre las edades de 16 a 55
años. Es más de uno de cada seis de la población masculina de raza blanca.”
“El 13% de los hombres tiene más de homosexual que heterosexual (es decir, puntúan 4-6)
durante al menos tres años entre las edades de 16 a 55 años. Es uno de cada ocho de la
población masculina de raza blanca.”
“El 10% de los hombres es más o menos exclusivamente homosexual (es decir, puntúan 5 o 6)
durante al menos tres años entre las edades de 16 a 55 años. Es uno de cada diez de la
población de raza blanca.”
“El 8% de los hombres es exclusivamente homosexual (es decir, puntúan 6) durante al menos
tres años entre las edades de 16 a 55 años. Es uno de cada trece hombres.”
“El 4% de los hombres de raza blanca es exclusivamente homosexual durante toda su vida,
desde el inicio de la adolescencia.”
Los descubrimientos sobre los comportamientos homosexuales de las mujeres son
sensiblemente inferiores pero igualmente impresionantes.
Kinsey desvió nuestra atención de la práctica común de etiquetar como “heterosexual” sólo a
aquellos que son exclusivamente heterosexuales, pero etiquetar como “homosexual” a
cualquiera que haya tenido incluso una experiencia homosexual mínima. “Las personas
identificadas como ‘homosexuales’ en la mayoría de la práctica legal y social”, escribió, “han
puntuado entre 1 y 6 en la escala anterior” (Kinsey et al, 1948:651).
Investigadores del Instituto Kinsey para la Investigación Sexual confirmaron esta importante
observación (Bell et al, 1981:9). Encontraron que los comportamientos sexuales de mil
personas identificadas como gays en el área de San Francisco, puntuaron entre 2 y 5 en la
escala Kinsey, un rango tan amplio como para incluir un tercio completo de la población de
Estados Unidos. Lo que sea que compartan en común las personas identificadas como gays,
claramente no es su comportamiento sexual sino su adopción del papel homosexual.
Kinsey encontró que el alto índice de actividad homosexual entre hombres estudiantes de
secundaria tenía una importancia específica:
“Son los hombres que más a menudo condenan la homosexualidad, más a menudo ridiculizan y
muestran repugnancia por esa actividad, y más a menudo castigan a otros hombres por su
homosexualidad. Con todo, es el grupo con mayor actividad homosexual… Como grupo, estos
hombres pueden negar enérgicamente que sus contactos sexuales no tienen nada que ver con
la homosexualidad; pero el registro total y completo indica que muchos de ellos tienen
reacciones psíquicas hacia otros hombres más fuertes de lo que están dispuestos a admitir.
Cuando no son pagados ellos mismos por dichos contactos, muchos comienzan a pagar a otros
hombres por el privilegio de una relación sexual” (Kinsey et al, 1948:384).
Kinsey mismamente se sorprendió por el alto índice de comportamientos homosexuales en
nuestra sociedad y cuestionó de continuo sus propios datos. Finalmente concluyó:
“Durante un periodo de varios años estuvimos repetidamente asaltados por las dudas de si
estábamos manejando una muestra representativa imparcial de la población total o si una
selección de casos estaba influyendo en los resultados. Sin embargo, en nuestra experiencia,
cada nuevo grupo en el que nos hemos introducido ha proporcionado sustancialmente los
mismos datos. Fuesen las experiencias recogidas en una ciudad grande u otra, fuesen recogidas
en ciudades grandes o pequeñas, o en zonas rurales, proviniesen de una universidad u otra, de
un colegio religioso o de una universidad estatal o de una institución privada, viniesen de una
parte u otra del país, la frecuencia de datos sobre lo homosexual ha sido más lo menos la
misma.”
“Mientras la validez de los datos de todos los desahogos sexuales ha sido probada y vuelta a
probar a lo largo del estudio, se ha dado atención especial al test de lo material en lo
homosexual" (Kinsey et al, 1948:625).
En cuanto a los orígenes de los comportamientos homosexuales, Kinsey, como Freud, encontró
que todas las personas nacen bisexuales y sus actividades sexuales y placeres dependen de una
amplia variedad de causas. Estudios innumerables le convencieron de que cualquier emoción
fuerte puede disparar la excitación sexual. Escribió:
“El panorama es que lo psicosexual emerge de una capacidad fisiológica más generalizada y
básica que deviene sexual como el adulto lo conoce, por medio de la experiencia y los
condicionamientos.” (Kinsey et al, 1953:165).
“Al considerar la fisiología de la respuesta sexual y los antecedentes mamíferos del
comportamiento humano, no es tan difícil explicar porqué un animal humano hace
sexualmente algo en particular. Es más difícil explicar porqué todos y cada uno de los individuos
no se involucran en todo tipo de actividad sexual…” (Kinsey et al, 1953:451)
“Creo que gran parte del comportamiento sexual humano no es más complicado que el gusto o
la falta de gusto de una persona por ciertas comidas, libros, diversiones, o cualquier cosa. En
todo, la asociación es un factor muy importante. Eso significa que lo que una persona hace una
vez por casualidad es evitado o repetido de nuevo, en función del placer derivado de la primera
experiencia (en Pomeroy, 1972:324).
“Este problema es, después de todo, parte del más extenso problema de las elecciones en
general: la elección de la carretera que uno coge, de la ropa que uno lleva, de la comida que
uno come, del lugar en el que uno duerme, y de las otras cosas interminables que uno
constantemente elige. La elección de un compañero en una relación sexual es más importante
sólo porque la sociedad demanda que haya una elección particular en este asunto, y no dicta
con tanta frecuencia la elección personal de comida o de vestido” (Kinsey et al, 1948:661).
En una revisión de los 228 estudios sobre orientación sexual más importantes, hecha en 1983,
el psicólogo John DeCecco y sus compañeros de la Universidad del Estado de San Francisco
encontraron que los investigadores eran incapaces de definir el término, y mucho menos de
proponer una evidencia de su existencia (Shively et al, 1983/84). Este y otros documentos
reforzaron la postura de Kinsey que lo que convierte un acto en homosexual es el objeto de
deseo y no el sujeto. Como Kinsey insistió, “si el término homosexual se restringe como
debiera, la homosexualidad o heterosexualidad de cualquier actividad se hace patente al
determinar los sexos de los dos individuos relacionados” (Kinsey et al, 1948:615).
En resumen, Kinsey nos proporcionó un panorama de la sexualidad humana bastante diferente
de las rígidas categorías de homosexual y heterosexual propagadas en los medios de
comunicación. En cambio, nos facilitó una imagen de una variedad asombrosa de la experiencia
sexual humana, una variedad que, insistió, no tiene parangón en la naturaleza, una variedad
que las solas diferencias fisiológicas no pueden explicar.
Kinsey concluyó su capítulo sobre la homosexualidad en el volumen “Hombre” con este
párrafo:
“Si todas las personas con cualquier rasgo de experiencia homosexual, o aquellas que fueran
principalmente homosexuales, fueran hoy eliminadas de la población, no hay motivo para creer
que la incidencia de lo homosexual en la siguiente generación se redujese considerablemente.
Lo homosexual ha sido una parte importante de la actividad sexual humana desde el albor de la
historia, ante todo porque es una expresión de las capacidades básicas del animal humano”
(Kinsey et al, 1948:666).
William H. DuBay, escritor, vive en Costa Mesa, California. Sus libros incluyen “Gay Identity: The
Self Under Ban”, McFarland, 1987.
Bibliografía:
Bell, A.P., Weinberg, M.S., and Hammersmith, S.K. Sexual Preference: Its Development in
Men and Women.
Bloomington, Indiana: University of Indiana Press, 1981.
Kinsey, A.C., Pomeroy, W.P., and Martin, C.E. Sexual Behavior in the Human Male.
Philadelphia: Saunders, 1948.and Gebhard, P.H. Sexual Behavior in the Human Female.
Philadelphia: Saunders, 1953.
Pomeroy, W.B. Dr Kinsey and the Institute for Sex Research. New York: Harper & Row,
1972.
Shively, M.G., Jones, C., and De Cecco, J.P. "Research on Sexual Orientation." Journal of
Homosexuality 9(2/3), Winter/Spring 1983/84:127-36.
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