SUPERINTENDENCIA DE SOCIEDADES

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220-73787, noviembre de 1998
REF: Sociedad de Responsabilidad Limitada.
Me refiero a su comunicación radicada en esta Entidad con el número 312819, por medio de la cual informa sobre la
situación que se viene presentando con uno de los socios en una compañía de responsabilidad limitada de la cual
usted es poseedora del cincuenta( 50%) por ciento de las cuotas y a su vez desempeña el cargo de representante
legal de la misma.
Manifiesta que uno de los asociados, poseedor del 25% del capital social, es empleado de la compañía y viene
actuando de manera irregular, "situación que degeneró en una incompatibilidad total en la sociedad". Como
consecuencia de la situación que se viene presentando, solicitó en reunión de la Junta Directiva de la compañía que
le compraran o vendieran sus aportes, a lo cual el socio en cuestión entorpeció dicha labor, razón por la cual la
Junta decidió cerrar la sociedad y se voto por su liquidación.
No obstante lo anterior, agrega que "después de la junta y de mirar las implicaciones que el cierre acarrearía no
sólo a los socios sino al personal vinculado ; decidí acceder al(SIC)vender mis aportes y así lo manifesté a dichos
socios en un comunicado por escrito ; éstos a su vez me hicieron saber que no harían caso alguno a dicha
propuesta y que se prosiguiera con el desmonte de la compañía".
En razón de lo anterior, consulta "si en realidad debe sujetarse a esta última Junta Directiva y proceder al cierre o si
cabe la posibilidad de que la Empresa se pueda vender y así perjudicar lo menos posible a todos.
Sobre el particular, es pertinente manifestarle que este Despacho entiende, para el asunto objeto de su consulta,
que en ella se refiere es a la junta de socios y no a la junta directiva, ya que a esta última no le es posible, por
mandato legal, ejecutar decisiones atinentes a reformas estatutarias como lo son la cesión de cuotas sociales y la
disolución de la compañía. Hilvanado lo anterior, es necesario realizar previamente las siguientes consideraciones :
1.- ANIMUS SOCIETATIS.
Cuando unas personas se unen con el propósito de constituir una sociedad o cuando forman parte de ella, tienden a
buscar por encima de cualquier circunstancia el adelantar unas actividades; es claro que lo fundamental es el ánimo
de colaboración y de armonía que debe existir entre los asociados para sacar adelante la empresa en común. Es un
elemento esencial del contrato de sociedad sin el cual no puede hablarse de sociedad.
El contrato de sociedad en los términos del artículo 98 del Código de Comercio es fundamentalmente "un contrato
de colaboración" por cuanto los socios buscan el beneficio económico, de manera conjunta o lo que es lo mismo,
colectivamente.
2..- ACTUACION DE LOS SOCIOS
Una vez constituida una sociedad se forma una persona jurídica distinta a los socios individualmente considerados.
Los socios independientemente de la participación que tengan dentro de la composición del capital de la compañía,
deben actuar conforme a los estatutos y la ley, así como sujetarse a las determinaciones que adopte bien la Junta
de Socios o la Asamblea General de Accionistas, siempre y cuando las decisiones adoptadas en las reuniones se
ajusten a las formalidades correspondientes.
Ahora bien, las personas que ejercen cargos de administración dentro de la compañía, deben velar, como es obvio,
por el normal funcionamiento de la misma y porque las actividades consagradas en su objeto social se desarrollen
ajustándose en un todo a lo estipulado en el contrato. Es claro que lo anterior es predicable tanto para las personas
que son asociadas como para los terceros que desempeñan cargos dentro de la empresa.
3.- CESION DE CUOTAS.
Si por cualquier circunstancia se dan factores que conllevan a que alguno o, algunos de los asociados no deseen
continuar formando parte de la compañía, la ley ha previsto que los socios tienen el derecho de ceder sus cuotas,
pues cualquier estipulación en contrario se tendrá por no escrita, conforme lo establece el artículo 362 del Código de
Comercio.
4.- INTERVENCION DE LA JUNTA DE SOCIOS.
La cesión de cuotas, constituye una reforma estatutaria que debe ser adoptada única y exclusivamente por el
Máximo Organo Social de la compañía, de acuerdo con lo fijado en las normas legales establecidas para tal efecto.
Los requisitos de validez de las reformas son en general, los exigidos para cualquier determinación de la Junta de
Socios, es decir, que su adopción cuente con el número previsto en los estatutos o en la ley, la ausencia de vicios
en el consentimiento, la licitud del objeto y de la causa y que la decisión no contraríe norma imperativa, ni exceda
los límites del contrato social( artículos 190, 899 y 900 del Código de Comercio).
5.- ARTICULOS 363 Y SIGUIENTES DEL CODIGO DE COMERCIO.
Es preciso destacar que las reglas relacionadas con la cesión de cuotas, contempladas en los artículos 363 y
siguientes del Estatuto Mercantil son eminentemente supletivas, es decir, que en los estatutos de la sociedad
pueden fijarse respecto de la cesión de cuotas los procedimientos que más convengan a los asociados,
encontrándose dentro de ellos la libertad de cesión tanto a favor de otros como en favor de terceros.
6.- LAS REFORMAS ESTATUTARIAS LE COMPETEN AL MAXIMO ORGANO SOCIAL.
El Máximo Organo Social de la compañía, llámese Junta de Socios o Asamblea General de Accionistas, reunido
conforme las normas legales y estatutarias pertinentes, es el único cuerpo colegiado facultado legalmente para
realizar una reforma del contrato social y en consecuencia, puede en cualquier momento adoptar la decisión de
disolver la sociedad y la consiguiente liquidación del patrimonio social.
Es preciso tener en cuenta que en general las decisiones que adopte el Organo Rector, gozan de la presunción de
legalidad y generan las consecuencias correspondientes, hasta tanto sean anuladas por autoridad judicial o
administrativa.
Al constituir la decisión anterior una reforma estatutaria, según lo dispuesto en el artículo 158 del Código de
Comercio, esta tendrá efectos entre los asociados desde cuando se acuerde o pacte conforme a los estatutos.
No obstante, los asociados pueden reversar la decisión inicialmente adoptada, siempre y cuando observen las reglas
previstas para las reformas del pacto social.
Es de anotar que reunida la Asamblea General de Accionistas o Junta de Socios con sujeción a lo establecido en las
leyes y los estatutos en cuanto a convocación y quórum y tomadas las decisiones con los votos requeridos para tal
efecto, estas obligan absolutamente a todos los asociados, aún a los ausentes o disidentes( artículo 188 ibídem).
7.- LA JUNTA DIRECTIVA NO PUEDE ADOPTAR REFORMAS ESTATUTARIAS.
El artículo 187 del Estatutos Mercantil establece de manera clara y categórica que "La junta o asamblea ejercerá las
siguientes funciones generales, sin perjuicio de las especiales propias de cada tipo de sociedad:
1.
Estudiar y aprobar las reformas de los estatutos(....)".
Al respecto, la Superintendencia de Sociedades ha expresado que "...Aunque la Junta Directiva no ha merecido
especial regulación en cuanto a las funciones que le competen y más bien se ha dejado al arbitrio de los asociados
su determinación, cabe afirmar que, por ser un órgano administrativo y colaborador de los representantes legales,
su actividad se circunscribe a lograr el cumplimiento de los fines para los cuales se constituyó la sociedad; para lo
cual puede, salvo disposición estatutaria en contrario, ordenar que se celebre o ejecute cualquier acto o contrato
comprendido en el objeto social, al tenor de lo dispuesto por el artículo 438 de la misma obra".
"Por eso se dice que la Junta Directiva es un órgano intermedio entre la asamblea y los representantes legales,
porque si bien puede asesorar a la primera, no está capacitada para tomar las medidas que a ella competen, salvo
delegación expresa de la ley ; y, si bien puede ordenar que sea celebrado cualquier acto o contrato en desarrollo del
objeto social, no representa ella misma a la sociedad".
"Entonces, es insostenible la tesis que la Junta Directiva puede introducir reformas estatutarias así se refieran a
aquellas estipulaciones que no traten asuntos de fondo para adecuarlas al texto legal, ya que el artículo 187 de
nuestro ordenamiento mercantil atribuye esta facultad, exclusivamente a la Asamblea General de
Accionistas".(DOCTRINAS Y CONCEPTOS JURIDICOS-1995. Superintendencia de Sociedades, pagina 290 y 291).
En este orden de ideas y ubicados dentro de los parámetros atientes al tema que nos ocupa, con relación a su
inquietud podemos afirmar :
Si la decisión de disolver y liquidar la sociedad, fue tomada por la Junta de Socios conforme lo fijado en los
estatutos y en la ley, la misma es obligatoria para todos los asociados, aún los ausentes o disidentes no obstante lo
cual si aún no se ha formalizado puede modificarse si así lo considera el citado órgano social. Es nítido que la Junta
Directiva no tiene tal atribución, amén de la posibilidad de poner a consideración del máximo órgano una propuesta
en tal sentido, para que ella se pronuncie sobre el particular.
En consecuencia, como asociada de la compañía y representante legal de la misma y de no mediar modificación
alguna al respecto, habrá de estarse a la determinación adoptada y proceder a realizar los actos tendientes a la
liquidación del patrimonio social en los términos de los artículos 222 y siguientes del código citado.
Valga anotar, la inmensa preocupación que le causa a la Superintendencia de Sociedades, de ver como por
actuaciones originadas en discrepancias entre los asociados de una compañía, y no medir estos las consecuencias
de las mismas, en muchas ocasiones dan al traste con una empresa generadora de empleo, en perjuicio no solo de
los asociados sino de los terceros en general.
En los anteriores términos se ha dado contestación a su consulta, no sin antes manifestarle que los efectos del
presente pronunciamiento, son los descritos en el artículo 25 del Código Contenciosos Administrativo.
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