TEMA 3.- EL DESEO DE DIOS, LA REVELACIÓN Y LA FE

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TEMA 3.- EL DESEO DE DIOS, LA REVELACIÓN Y LA FE
DOCUMENTO DE APOYO
¿Por qué late en el hombre el deseo de Dios?
Dios mismo, al crear al hombre a su propia imagen, inscribió en
el corazón de éste el deseo de verlo. Aunque el hombre a
menudo ignore tal deseo, Dios no cesa de atraerlo hacia sí,
para que viva y encuentre en Él aquella plenitud de verdad y
felicidad a la que aspira sin descanso. En consecuencia, el
hombre, por naturaleza y vocación, es un ser esencialmente religioso, capaz de
entrar en comunión con Dios. Esta íntima y vital relación con Dios otorga al hombre
su dignidad fundamenta. (Compendio nº 2)
A.- Explicación de términos y frases:
“Deseo de Dios”: Se trata del anhelo más profundo
“Comunión con Dios”: Vocación última que Dios da al ser humano; es la participación
en la vida divina, la plenitud humana que el hombre va buscando.
“Dignidad”: El hombre merece aprecio y estima, esto es, posee dignidad, precisamente
porque posee esta vocación con Dios.
DESEO DE DIOS. Desde la prehistoria misma, el hombre ha dejado huellas de su
insaciable sed de Dios. Desde los albores de la historia, los seres humanos se han
manifestados religiosos. Las pinturas rupestres no dejan de ser toscos intentos de
acercamiento a lo divino: petición de éxito en la caza, de fecundidad para la familia y el
ganado, de vida más allá de la muerte para los difuntos. Cuando los hombres vivían en
cuevas o en chozas de paja y barro, de las que no nos queda ningún vestigio, ya
elevaban monumentos a los dioses y túmulos funerarios de piedra, que todavía hoy
perviven. En el trasfondo de las pinturas rupestres encontradas en las cuevas,
subyace un impulso casi intuitivo de un anhelo de trascendencia que ha estado en la
profundidad del alma humana desde siempre.
El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido
creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios
encontrará el hombre la verdad y la dicha que no deja de buscar (CIC,27)
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Pero esta "unión íntima y vital con Dios" (GS 19,1) puede ser olvidada, desconocida e
incluso rechazada explícitamente por el hombre. Tales actitudes pueden tener
orígenes muy diversos (cf. GS 19-21): la rebelión contra el mal en el mundo, la
ignorancia,la indiferencia religiosas, los afanes del mundo y de las riquezas (cf. Mt
13,22), el mal ejemplo de los creyentes, las corrientes del pensamiento hostiles a la
religión, la creencia en la ciencia y la tecnología.
EL HOMBRE ES CAPAZ DE DIOS
A partir de la Creación, esto es, del mundo y de la persona
humana, el hombre, con la sola razón, puede con certeza
conocer a Dios como origen y fin del universo y como sumo
bien. (Compendio nº 3)
Explicación de términos y frases:
“Luz de la razón” La inteligencia humana, que ilumina la vida de las personas porque
les hace comprender quienes son, el mundo en el que viven y como deben
relacionarse con él y con los demás.
“Certeza” Conocimiento seguro sobre algo, es lo contrario a la duda.
“Creación” No sólo es el momento el origen del mundo, sino del universo entero en su
conjunto, que posee un orden y unas leyes que le hacen inteligente e inteligible.
El hombre siente el deseo de Dios en su propia finitud, ese sentido mortal que ve en su
vida, existe en él una constante crisis o tensión ante su realidad perecedera, así como
en su imperfección, sintiendo el deseo de lo infinito, de lo absoluto, de lo perfecto, sed
de Dios, deseo de trascender el espacio y el tiempo de su vida.
El hombre por ser creado a imagen de Dios puede conocer a Dios, principio y fin de
todas las cosas, mediante la luz natural de la razón humana a partir de las cosas
creadas.
El conocimiento natural de Dios no es más que la certeza de su existencia, que se
expresa y observa en su propia naturaleza. Por el don de la razón humana el hombre
puede conocer a Dios. Dios habita en el hombre y el hombre habita en Dios. En las
plantas, animales, ríos, mares, paisajes, ideas, en la existencia de todo ello encuentra
el hombre la primera prueba de la existencia de Dios
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El hombre descubre ciertas vías o argumentos convincentes de que Dios existe. Estas
vías parten del mundo material y de la persona humana para concluir que Dios debe
existir. El mundo y el hombre no tienen su origen y su fin en sí mismos. Las pruebas de
la existencia de Dios disponen a la fe y ayudan a ver que la fe no se opone a la razón
humana.
a) El mundo: "A partir del movimiento y del devenir, de la contingencia, del orden y de
la belleza se puede conocer a Dios como origen y fin". (Rom 1, 19-20). Dios nos habla a
través de su obra, del mundo.
b) El hombre: "Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del bien moral,
con su libertad y la voz de la conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el
hombre se interroga sobre 'la existencia de Dios". El ansia de felicidad y de eternidad
tiene su origen en Dios y no se explican sin la existencia de Dios.
La Santa Iglesia, nuestra madre, mantiene y enseña que Dios, principio y fin de todas
las cosas, puede ser conocido con certeza mediante la luz natural de la razón humana a
partir de las cosas creadas” (Vat I Ds 3004; Vat II, DV 6).
. El hombre tiene capacidad porque ha sido creado “a imagen de Dios” (Gen 1, 26) Sin
está capacidad el hombre no podría acoger la Revelación de Dios sin embargo, en las
condiciones históricas en que se encuentra el hombre experimenta muchas
dificultades para conocer a Dios con la sola luz de su razón, por esto hombre necesita
ser iluminado por la Revelación de Dios.
DIOS SE REVELA A LOS HOMBRES
Dios, en su bondad y sabiduría, se revela al hombre. Por medio de
acontecimientos y palabras, se revela a sí mismo y el designio de
benevolencia que él mismo ha preestablecido desde la eternidad en
Cristo en favor de los hombres. Este designio consiste en hacer partícipes de la vida
divina a todos los hombres mediante la gracia del Espíritu Santo, para hacer de ellos
hijos adoptivos en su Hijo Unigénito.(Compendio nº 6)
A.-Explicación de términos y frases
“Revelación”: Es la manifestación de Dios a los hombres. Dios ha querido, a través de
su obrar en nuestra historia, descubrirnos (es decir, quitarnos el «velo» que nos
impedía ver lo que estaba oculto) quién es Él y cómo es Él.
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“Vida divina”: Es el modo de vida más perfecto y feliz. Se da entre las Personas de la
Trinidad y los hombres estamos llamados a participar de ella. ¿Cómo? Conservando
cada uno nuestra individualidad y, a la vez, viviendo en la más profunda comunión con
Dios y con los hermanos.
* Es Dios el que decide descubrir su rostro al hombre. De no ser así, el hombre no
podría haber averiguado nunca cómo es Dios en su intimidad.
* Este descubrirse de Dios o revelación se ha realizado en nuestra historia a través de
hechos y de palabras para que los hombres sintamos la cercanía de Dios.
* Esta cercanía de Dios se muestra de modo sublime en el hecho de que Dios nos ha
invitado a formar parte de su familia adoptándonos como hijos.
La revelación de Dios no es entonces otra cosa que la invitación que Dios nos hace para
que seamos sus hijos siguiendo el modelo de Jesucristo, el Hijo.
RESUMEN DE LAS ETAPAS DE LA REVELACIÓN
l. Por amor, Dios se ha revelado y se ha entregado al hombre. Ha dado respuesta a las
cuestiones que el hombre se plantea sobre el sentido y la finalidad de su vida.
2. Dios se ha revelado al hombre comunicándole gradualmente su propio Misterio
mediante obras y palabras.
3. Dios habló a nuestros primeros padres y, después de la caída, les prometió la
salvación y les ofreció su alianza.
4. Dios selló con Noé una alianza eterna entre Él y todos los seres vivientes.
"Establezco, pues, mi alianza con vosotros: nunca más será exterminada toda carne
por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra". (Gn 9, 11)
5. Dios eligió a Abraham y selló una alianza con él y su descendencia. De él formó a su
pueblo, al que reveló su ley por medio de Moisés. Lo preparó por los profetas para
acoger la salvación destinada a toda la humanidad.
6. Dios se ha revelado plenamente en su Hijo, Jesucristo, en quien ha establecido su
alianza para siempre. No habrá ya otra Revelación.
La plena y definitiva etapa de la Revelación de Dios es la que Él mismo llevó a cabo
en su Verbo encarnado, Jesucristo, mediador y plenitud de la Revelación. En cuanto
Hijo Unigénito de Dios hecho hombre, Él es la Palabra perfecta y definitiva del Padre.
Con la venida del Hijo y el don del Espíritu, la Revelación ya se ha cumplido
plenamente, aunque la fe de la Iglesia deberá comprender gradualmente todo su
alcance a lo largo de los siglos.
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«Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene
otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que
hablar» (San Juan de la Cruz) (compendio nº 9)
LA TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN
Dios «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al
conocimiento de la verdad» (1 Tm 2,4), es decir, de Jesucristo. Es
preciso, pues, que Cristo sea anunciado a los hombres, según su
propio mandato: «Id y haced discípulos de todos los pueblos» (Mt
28,11). Esto se lleva a cabo mediante la Tradición Apostólica
(compendio nº 11)
B.- Explicación de Términos y Frases:
“Voluntad salvífica universal”: Voluntad firme de Dios de extender la salvación a todos
y cada uno de los hombres.
“Conocimiento de la verdad”: Esta verdad imprescindible es Jesucristo, que trae la
Buena Noticia de esa voluntad divina
La Tradición Apostólica es la transmisión del mensaje de Cristo llevada a cabo, desde
los comienzos del cristianismo, por la predicación, el testimonio, las instituciones, el
culto y los escritos inspirados. Los Apóstoles transmitieron a sus sucesores, los
obispos, y, a través de estos, a todas las generaciones hasta el fin de los tiempos todo
lo que habían recibido de Cristo y aprendido del Espíritu Santo. (Compendio nº 12).
Explicación de términos y frases
“Tradición”: Entrega o traspaso de algo ya descubierto, vivido y adquirido, que una
persona o una generación hace a otra persona o a la siguiente generación.
“Testimonio”: Declaración solemne de haber visto u oído algo ante un tribunal de
cualquier tipo.
“Institución”: Cualquier relación humana (social, de trabajo, afectiva, religiosa) que
perdura, organizada, más allá de las personas que la fundaron: la familia, los ritos
sociales, la parroquia, un club de fútbol, etc.
La Tradición Apostólica es el proceso de transmisión del cristianismo puesto en
marcha por los Apóstoles.
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Este proceso es complejo y comprende variadas acciones y mediaciones.
La Tradición es apostólica porque, iniciada por los Apóstoles, ha sido guiada por
los sucesores de ellos, los obispos.
El contenido u objeto de la Tradición Apostólica es lo que aquellos recibieron
de Cristo y del Espíritu Santo.
La Tradición Apostólica se realiza de dos modos: con la transmisión viva de la Palabra
de Dios (también llamada simplemente Tradición) y con la Sagrada Escritura, que es
el mismo anuncio de la salvación fuente divina: constituyen un solo sagrado depósito
de la fe, del cual la Iglesia saca su propia certeza sobre todas las cosas reveladas.
(Compendio nº 14)
El depósito de la fe ha sido confiado por los apóstoles a toda la iglesia. Todo el
Pueblo de Dios, con el sentido sobrenatural de la de la fe, sostenido por el Espíritu
Santo y guiado por el Magisterio de la Iglesia, acoge la revelación divina, la
comprende cada vez mejor, y la aplica a la vida(compendio nº 15)
. Explicación de términos o frases:
“Tradición”: en este número significa solamente tradición oral o viva, no Tradición
Apostólica, pues dentro de esta última está la Escritura.
“Depósito de la fe”: Lo que la Iglesia cree y confiesa sobre Jesucristo, que ella misma
no puede alterar
LA TRADICIÓN APOSTÓLICA HA SIDO CONFIADA A LA IGLESIA
El depósito de la fe ha sido confiado por los Apóstoles a toda la iglesia. Todo el
pueblo de Dios, con el sentido sobrenatural de la fe, sostenido
por el Espíritu Santo y guiado por el Magisterio de la Iglesia,
acoge la revelación divina, la comprende cada vez mejor, y la
aplica a la vida. (Compendio nº 15)
La interpretación auténtica del depósito de la fe corresponde
sólo al Magisterio de la Iglesia, es decir, al Sucesor de Pedro, el
Obispo de Roma, y a los obispos en comunión con él. Al
Magisterio, el cual, en el servicio de la Palabra de Dios, goza
del carisma cierto de la verdad, compete también definir los dogmas, que son
formulaciones de las verdades contenidas en la divina Revelación; dicha autoridad se
entiende también a las verdades necesariamente relacionadas con la Revelación.
(Compendio nº 16)
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