Proyecto de recuperación de bosques de ribera e

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LOS BOSQUES DE RIBERA, FUENTE DE VIDA PARA NUESTROS RÍOS (Proyecto de recuperación de bosques de ribera en España) Hoy día y en el marco de una creciente demanda ambiental de la sociedad, es prioritaria la recuperación de los bosques de ribera cuyo deterioro llega ya al 80%. La Fundación Natura encamina sus actuaciones en el ámbito forestal hacia las riberas fluviales ya que constituyen espacios ricos en biodiversidad. La pérdida del estado ecológico natural Los ríos españoles son los ecosistemas acuáticos que más han sufrido la degradación de su estado ecológico. La desaparición física del sistema, provocada por la canalización de los ríos y destrucción del bosque de ribera y su represamiento en embalses son las principales causas de la deterioración del hábitat. Además, la destrucción de humedales por especulación del suelo sigue siendo todavía un problema en España a pesar de la legislación que los protege. Motivos para la conservación de las riberas La visión parcial del funcionamiento de los ríos ha condicionado la gestión del agua en España durante muchos años, limitándose a la construcción de grandes obras hidráulicas. Las razones presentadas a continuación, para la restauración y conservación de las riberas, son motivos más que suficientes para su consideración: Razones ecológicas El sistema radical de esta vegetación, junto a la acumulación de materiales por sucesivas avenidas y desbordamientos, va formando cornisas y oquedades para peces, mamíferos acuáticos y numerosos invertebrados, constituyendo refugios necesarios para los ejemplares de mayor edad (ej. truchas) o limitantes para algunas especies (ej. nutria). El aporte de materia orgánica de la ribera al cauce es en muchos tramos la principal fuente de energía para el inicio de las cadenas tróficas en el medio acuático. Cuando falta esta vegetación se reducen considerablemente determinados grupos de macroinvertebrados, y cambia la composición de las comunidades acuáticas. La calidad de las aguas puede verse muy mejorada si existe un bosque ripario que actúa de filtro para los nutrientes, impidiendo su incorporación a las aguas del cauce, y retrasando su eutrofización. También la presencia del bosque sombrea el cauce, y con ello disminuye la temperatura de las aguas, con lo que mejora su contenido en oxígeno disuelto. Enmarcado en la estrategias europea, estatal y autonómica La Directiva Marco del Agua (2000/60/CE) establece que los ríos europeos deben restablecer su estado ecológico el año 2015. Esta directiva, de obligado cumplimiento por todos los países europeos representa uno de los mayores logros para la conservación y un reto para todos. Razones hidrológicas La principal función hidrológica que cumplen es la de almacenamiento, formando parte de la llanura de inundación. En general las zonas más próximas a los cauces presentan unas condiciones muy favorables para la retención de agua y sedimentos. Disminuye la velocidad de las escorrentías o aguas de inundación, favoreciendo su infiltración y la recarga de los acuíferos. La presencia de la vegetación contribuye a la estabilidad de las orillas a través de su sistema radical, disminuyendo el riesgo de erosión por la acción de la corriente. Razones sociales Son muy recientes las tragedias de Biescas o de Badajoz, en las que se pone de manifiesto el gran riesgo de asentamientos urbanos, recreativos o de cualquier otra índole, ubicados en zonas “usurpadas” al dominio de las aguas, que éstas recuperan periódicamente causando grandes daños y la pérdida de vidas humanas. Razones éticas Los fundamentos de la conservación de las riberas, como de los restantes ecosistemas naturales, deben de asentarse sobre este planteamiento ético, de respeto y armonía del hombre con el medio, asegurando su permanencia para generaciones futuras. Razones económicas El retraso en la formación de avenidas, la recarga de acuíferos, la estabilización de las orillas, la retención de sedimentos y nutrientes, etc., como funciones de las riberas, tienen claramente un beneficio económico, suponiendo un enorme ahorro en inversiones para el mantenimiento de los cauces, y una riqueza natural de agua, suelo, vegetación y fauna riparia. Mantener los ríos año tras año en situaciones contrarias a su dinámica fluvial requiere gastos de mantenimiento periódicos, que con el paso del tiempo resultan muy costosos, y siempre contrarios al concepto de sostenibilidad. La Cuenca hidrográfica como unidad ecológica Las aguas que circulan o se almacenan en los continentes se originan a partir de la lluvia, la precipitación es, pues, el origen de nuestros ríos, lagos o la mayoría de humedales. El relieve o la geomorfología conforman otro elemento clave en la definición de la forma y funcionamiento de los ecosistemas acuáticos. Todas las aguas que corren o se acumulan en una zona geográfica que va a dar a un mismo río forman parte de la cuenca hidrográfica. La cuenca hidrográfica es pues una unidad natural dentro del paisaje y debería por ende ser la unidad de gestión básica de los recursos acuáticos. Las riberas cumplen una función muy positiva y clave en el funcionamiento hidrológico de las cuencas vertientes. Las unidades de gestión del agua en España se han basado, desde hace años, en las cuencas naturales, aunque por motivos prácticos, las cuencas medias o pequeñas se han agrupado en varias unidades de gestión. Existen 10 grandes unidades de gestión en España que incluyen: ‐ Las cuencas únicas: Ebro, Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir y Segura ‐ Agrupaciones de cuencas: Norte, que agrupa todas las de la cornisa cantábrica más las de Galicia Cuencas Internas de Cataluña, que agrupa las cuencas mediterráneas catalanas desde el Pirineo hasta el Ebro Júcar, incluye este río, el río Turia y algunas mediterráneas hasta el Ebro Sur, que agrupa las cuencas que vierten al mar desde el Segura hasta Huelva. Propuesta de proyectos de reforestación de bosques de ribera Año 2005 – 2008 
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