El Jardín de los Cerezos, la apuesta teatral de Héctor

Anuncio
53
LATERCERA Domingo 10 de marzo de 2013
Cultura&Entretención
El Jardín de los Cerezos, la
apuesta teatral de Héctor
Noguera para este año
R Estrena en junio en el Teatro
Camino. Es el segundo Chéjov de
su vida, tras Las tres hermanas.
R Actúan sus hijas Amparo y Emilia,
Marcelo Alonso, Cristián Campos y
Claudia Cabezas, entre otros.
Estefanía Etcheverría
FOTO: AGENCIA UNO
Ha estado en más de 150
obras, pero Héctor Noguera
jamás ha actuado en una escrita por Anton Chéjov. Y
seguirá así, porque aunque
este año su único proyecto
teatral es montar un texto
del dramaturgo ruso, sólo lo
hará desde el rol de director.
El jardín de los cerezos es
su gran apuesta, una que tiene dimensiones de clásico y
de un amplio elenco de 14
actores que incluye a Amparo Noguera, Marcelo Alonso,
Claudia Cabezas, Cristián
Campos, Ricardo Fernández
y Emilia Noguera. “Es demasiado compleja la dirección de esta obra para además actuar. Son muchos
personajes y se hace complicado estar adentro y afuera.
Siempre tengo ganas de actuar, pero prefiero no hacerlo para instalarme en la
dirección con los puntos que
me han estado rondando
hace tiempo”, dice.
Chéjov sin pinta de Chéjov.
Esa es la meta y desafío de
Noguera para este montaje
que se estrenará el 6 de junio
en el Teatro Camino. “Hay
muchos clichés de lo que se
supone que es Chéjov, de lo
que sería el estilo chejoviano, todo muy falso”, cuenta,
explicando de lo que quiere
huir. Y no es que no vaya a
respetar el texto original es-
de la jerarquía social y económica. “No contiene respuestas, pero tiene síntomas
y alertas”, cuenta. Pero no
sólo le interesan los valores
del texto, sino que además
sus tonteras: “Es importante mostrar las estupideces
que decimos todos los días,
porque si fuéramos capaces
de escucharnos el mundo
sería un lugar mejor”.
Aunque faltan casi tres meses para el estreno, Noguera ya tiene características
claras para el montaje. En
escena la obra debería ser
coral, realista “con algunas
escapadas” y cambiante,
porque el director ve en cada
uno de sus cuatro actos la
necesidad de cambiar de ritmo y tipo de actuación.
crito en 1904, sino todo lo
contrario.
Noguera espera llevar a escena el humor con que el
dramaturgo retrataba la decadente sociedad rusa en los
estertores del zarismo. Que
la seriedad, grandilocuencia y reverencia que suelen
aparecer como reflejos condicionados al oír el nombre
de Chéjov, sean reemplazadas por el tono de frivolidad
en que sus personajes se refugian mientras su mundo
de privilegios se hace añicos.
“Es un desafío muy grande
lograr esa liviandad de un
comportamiento trivial hasta el absurdo, pero que implica una tragedia interior
de preguntarse para qué estar vivo”.
En El jardín de los cerezos
la tragedia es la de una familia aristócrata de provincia
que desangra su fortuna
hasta arriesgar sus bienes. Y
el riesgo se convierte en hecho, mientras ellos no hacen
nada para evitarlo. “Los personajes son un conglomerado humano que dice que
va a hacer lo contrario a lo
que hace. Es una parte central de la obra y un elemento cómico que todos quieran
hacer algo y que a nadie le
resulte”, cuenta.
La obra se sitúa en Rusia en
un momento de quiebre entre el siglo XIX y el XX. Es ese
proceso histórico, en parte,
lo que atrae al director. Para
él, ciertos valores que nacieron entonces explican
mucho de la sociedad en que
vivimos hoy, como la importancia creciente del rol
de la mujer, la concepción
del tiempo en relación al dinero o la reestructuración
Proyecto mayor
La idea original era otra.
Noguera quería estrenar El
jardín de los cerezos el año
pasado y que la obra marcara el principio de una trilogía con grandes textos que
retrataron sociedades en
cambio. Le seguiría Seis personajes en busca de un autor, del italiano Luigi Pirandello, y Hedda Gabler, del
noruego Henrik Ibsen. Pero
no consiguió el fondo al que
postuló y el proyecto se aplazó. Este año tampoco ganó el
fondo, pero decidió hacerla
igual. “Estamos rompiendo
el chanchito”, asegura. b
Descargar