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Un alegato… www.redrentabasica.org Un alegato republicano por la Renta Básica
El republicanismo ofrece una persuasiva orientación para la configuración política de los mercados. Una
renta básica podría ser la base para una economía republicana y democrática que liberase a todos los
ciudadanos y ciudadanas de la mercantilización del trabajo y aumentase el poder de negociación de los
trabajadores.
No existe tal cosa como “la economía de mercado libre”. Los mercados se presentan de
muchas y diversas maneras, y su naturaleza es una cuestión de opción política. Decir que un
mercado se encuentra configurado políticamente es exponer lo obvio, dicho de otra manera,
cualquier mercado es, primero, político, y luego, económico. Un mercado libre no existe en el
mundo real más allá de los libros de texto de economía estándar o -tal vez, paradójicamenteen la prevaricación de los políticos que niegan su componente político, precisamente, por
razones políticas.
Así pues, si los mercados son irreductiblemente políticos, necesitamos plantearnos qué valores
deberían guiar su construcción política.
Pero, ¿qué republicanismo?
1 Un alegato… www.redrentabasica.org A menudo se habla de republicanismo como si fuera una suerte de tradición de filosofía y
pensamiento político homogénea. Sin embargo, pueden identificarse tres tipos de
republicanismos:
- Republicanismo histórico democrático
- Republicanismo histórico oligárquico (o antidemocrático)
- Neorepublicanismo académico 0
En las tradiciones griega y romana, los nombres de Efialtes, Pericles, Protágoras y Demócrito
se vinculan a la corriente democrático-plebeya, mientras que Aristóteles y Cicerón abanderan
la versión antidemocrática u oligárquica. Estas variantes también se encuentran en el mundo
moderno. La forma democrática aspira a la universalización de la libertad republicana –fiel a su
raíz etimológica de “república”, res publica- en la cual el interés público (del latín antiguo
poplicus: que pertenece al pueblo) automáticamente implica a todas las personas. El tipo
antidemocrático, como siempre ha venido haciendo de una manera o de otra, efectivamente
excluye de la vida civil y política a las personas carentes de propiedades, dejando el monopolio
del poder en las manos de un sempiterno reducido círculo de propietarios ricos. Cada uno a su
manera, Marsilio de Padua, Maquiavelo, John Locke, Rousseau, Kant, Adam Smith, Jefferson,
Madison y Marx han sido nombres vinculados al renacimiento del republicanismo moderno.
La tradición republicana demócratica se remonta a Atenas, al 461 a. n. e., con el triunfo de un
programa democrático revolucionario abanderado por los pobres libres de la polis. Dicho
programa puede resumirse en tres puntos capitales:
1) Redistribución de la tierra
2) Supresión de la esclavitud por deudas.
3) Sufragio universal y también una remuneración suficiente (misthon) para los cargos
públicos.
Durante un período de tiempo, esta democracia griega también concedió la libertad de
expresión en el ágora a mujeres y a esclavos. Democracia, demokratia, significaba el gobierno
del demos, de la gente común.
Por el contrario, la tradición republicana oligárquica y por ende antidemocrática rechazó, por
diversas razones, universalizar la propiedad. Tanto las formas democráticas como las
antidemocráticas veían la “propiedad” (los medios para la existencia) como un bien necesario
para la libertad, con la diferencia de que los antidemócratas excluían a los no-propietarios del
derecho a la ciudadanía; mientras que los demócratas defendían que la república debía
introducir medidas que aseguraran a todos los ciudadanos una independencia material.
Por último, el tercer tipo de republicanismo es lo que podríamos llamar “neorepublicanismo
académico moderno”, representado, inter alia, por Quentin Skinner, J. G. A Pocock y, quizás
especialmente, por Philip Pettit. La obra de Pettit ha resultado influyente en tanto que ha sabido
dar una mayor difusión a los aspectos básicos del republicanismo. No obstante, tiende a
difuminar la relación entre propiedad y libertad republicana, así como entre propiedad y
democracia al centrarse, en su lugar, en la ausencia de dominación y en la interferencia
arbitraria por parte de otros, ya sean individuos o grupos, incluyendo el Estado. Y es aquí
donde yace una diferencia crucial con el republicanismo histórico, para el que el origen de la
vulnerabilidad y de la interferencia arbitraria es la ausencia de la independencia material que la
propiedad conlleva. Si se pasa por alto la esencial naturaleza material del papel histórico de la
propiedad, y la capacidad de dominar de los propietarios, entonces la noción de “dominación”
se diluye y, lo más importante, queda despojada de su naturaleza institucional.
El papel de la Renta Básica
Autores republicanos tan dispares como Aristóteles y Robespierre, o Cicerón y Kant
compartían, al menos, dos convicciones:
1)
Las personas que no disponen del “derecho a la existencia” garantizada debido a la
falta de propiedades no son ciudadanos por derecho propio (sui iuris), sino que viven a
2 Un alegato… 2)
www.redrentabasica.org merced de los demás. Estas personas no son capaces de cultivar o incluso de ejercer
sus virtudes cívicas, ya que tal dependencia a otro grupo las sujeta a un régimen ajeno
(alieni iuris), haciendo de ellas, por lo tanto y a todas luces, “sujetos alienados”.
La libertad republicana puede extenderse a muchos (la democracia plebeya
preconizada por los republicanos demócratas) o a unos pocos (la forma plutocrática de
los republicanos oligárquicos), pero siempre se basa en la propiedad y en la
independencia material que de ella se deriva. Tal libertad no puede sostenerse si la
posesión de la propiedad es tan desigual y tan polarizada en su distribución que un
puñado de individuos se encuentra en posición de desafiar a la república. Esta élite
siempre superará con éxito, de no quebrarse esta situación, cualquier oposición de la
ciudadanía, hasta el punto de imponer su propia concepción del bien público.
Está claro que para que un mercado republicano-democrático funcione, el problema de la
desigualdad en la distribución de la propiedad debe ser superado. La Renta Básica es una
medida que puede superar este problema. Como pago garantizado, incondicional y regular a
todo ciudadano –lo ideal sería por encima del umbral de la pobreza- la Renta Básica podría así
convertirse en el cimiento de una política económica que buscara garantizar la existencia
material de la población entera. La renta básica es una medida política con muchas
derivaciones no tan solo políticas sino sociales, culturales y éticas. Llegados aquí, nos
centraremos en dos puntos: (a) el poder de negociación de la clase obrera, y (b) la
desmercantilización del trabajo.
En las economías capitalistas, las personas que no poseen o bien tierras o bien medios de
producción se ven obligadas a vender su fuerza de trabajo en el mercado laboral, bien al
propietario de la tierra o bien al de los mencionados medios de producción, también conocido
como “empleador”. Esta situación se ha descrito como la mercantilización de la fuerza de
trabajo. Puede ocurrir que algunos trabajadores tengan sus medios de subsistencia cubiertos
más allá del mercado, gracias a uno u otro mecanismo de prestación social. En ese caso, su
fuerza de trabajo está desmercantilizada. Deberíamos, por tanto, hablar de diferentes grados
de mercantilización (o desmercantilización) de la fuerza de trabajo. La Renta Básica ejercería
un efecto sustancial sobre ello, al proveer, como mínimo, de la cantidad que permitiría “la
libertad para no ser empleado” 0.
Además, la Renta Básica reforzaría la capacidad de negociación de los trabajadores en el cara
a cara con los empresarios 0. Estando su seguridad garantizada por la Renta Básica, ningún
trabajador se vería obligado a aceptar un puesto sean cuales fueren sus pésimas condiciones.
Si los trabajadores descontentos de hoy día negocian en situaciones límite, lo hacen a
sabiendas de que los propietarios pueden reemplazarlos por máquinas o por otros trabajadores
en paro de los que llenan las filas del ejército de reserva industrial. Comienzan las
negociaciones sabiendo de antemano que su subsistencia depende directamente y casi
exclusivamente del salario pagado por los individuos que se sientan al otro lado de la mesa.
Las relaciones laborales en el marco del capitalismo son extremadamente asimétricas, y más
aún en el marco de la presente crisis económica. La protección ofrecida por el pago regular de
la Renta Básica pondría a muchos trabajadores en la situación de poder rechazar puestos
indeseables de forma convincente y eficaz. Representaría, en el caso de huelga, una especie
de caja de resistencia incondicional e inagotable. La balanza de poder resultante permitiría a
los trabajadores considerar comprometerse con formas alternativas de trabajo que les
permitieran aspirar a niveles más altos de satisfacción personal.
En una república democrática alternativa, el poder debe descansar en el pueblo. Forma parte
del interés público (republicano) garantizar y proteger los mecanismos institucionales que
buscan afianzar una sociedad equilibrada en que la democracia sea disfrutada por todos y
cada uno. La Renta Básica es uno de esos mecanismos. Cada vez más movimientos sociales y
partidos políticos están comprendiendo que una Renta Básica ayudaría a combatir algunos de
los efectos sociales más perniciosos de la crisis así como a estimular la economía desde la
base. Ahora, en el segundo aniversario del 15-M, que en el 2011 llevó a cientos de miles de
personas a las calles de varias ciudades catalanas y españolas, las manifestaciones se
suceden y ya se han destacado seis reivindicaciones ciudadanas. Una de ellas es la Renta
Básica. Con vistas al futuro, el compromiso con una renta básica podría consiguientemente
convertirse en un importante componente de la configuración política –republicana- de los
mercados que garantizaría los medios de existencia de toda la población.
3 Un alegato… www.redrentabasica.org (Este artículo fue publicado en la serie Democratic Wealth de Open Democracy, www.opendemocracy.net)
Notas:
(1) Antoni Domènech y Daniel Raventós, “Property and Republican Freedom: An Institutional Approach to Basic
Income”, en Basic Income Studies, vol. 2, núm. 2, enero 2008. Versión online en:
http://www.degruyter.com/view/j/bis.2008.2.2/bis.2008.2.2.1090/bis.2008.2.2.1090.xml. En castellano:
http://www.nodo50.org/redrentabasica/descargas/Toni-Dani.pdf.
Ver también Daniel Raventós, Basic Income: The Material Conditions of Freedom, (London, Pluto Press, 2007)
capítulo 3. Versión castellana: Las condiciones materiales de la libertad (Barcelona, El Viejo Topo, 2007).
(2) Carol Pateman, “Democratizing Citizenship: Some Advantages of a Basic Income”, en B. Ackerman, A. Alstott y
P. Van Parijs (eds.), Redesigning Distribution (London-New York, Verso, 2006).
(3) Erik Olin Wright, “Basic Income as a Socialist Project”, en Basic Income Studies, núm. 1, 2006.
Traducción para www.redrentabasica.org y www.sinpermiso.info: Betsabé García Álvarez
Daniel Raventós es profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del
Comité de Redacción de sinpermiso y presidente de la Red Renta Básica. Es miembro del comité científico de
ATTAC. Su último libro es ¿Qué es la Renta Básica? Preguntas (y respuestas) más frecuentes (El Viejo Topo,
2012). Julie Wark es autora del Manifiesto de derechos humanos (Barataria, 2011) y miembro del Consejo Editorial
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