“La película Elle es mucho más que una mujer enamorada de su

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LATERCERA Domingo 21 de agosto de 2016
Sociedad
Cultura
SIGUE EN PAG. 62 R
Isabelle Huppert
Actriz francesa:
“La película Elle
es mucho más
que una mujer
enamorada
de su violador”
R La protagonista de la elogiada Elle, que
Sanfic estrena la próxima semana, se
refiere a la provocativa cinta de Paul
Verhoeven (Bajos instintos).
R La premiada actriz de Claude Chabrol y
Raúl Ruiz defiende el filme, uno de los
favoritos de la crítica en Cannes 2016.
Rodrigo González M.
La provocación es el arma preferida del director holandés Paul
Verhoeven. Durante toda su vida
ha puesto el dedo en la llaga, la bala
en el objetivo impensado y la cara
en la circunstancias más difíciles.
Cuando la corrección política decía que en Holanda había que hacer meditativas películas de arte y
ensayo, Verhoeven creaba propuestas tan violentas que las autoridades de su país decidieron quitarle la subvención económica.
Cuando en Norteamérica todos comulgaban con el gobierno de Ronald Reagan, el holandés disfrazó
de ciencia ficción a Robocop (1987),
un filme que atacaba a los empresarios con todas sus letras. Finalmente, en plenos años 90, fue tildado de machista, pornógrafo y
fascista por Bajos instintos (1992),
Showgirls (1995) y Starship troopers (1997), respectivamente. Ahora, a los 78 años, acaba de encontrar la unánime aprobación crítica con Elle, su primera película
rodada en francés, protagonizada
por Isabelle Huppert. El filme es
parte de la programación de Sanfic y se dará los días sábado 27 y domingo 28.
La doble ganadora del premio a
Mejor Actriz en Cannes (en 1978 y
en 2001) era una de las favoritas de
la prensa especializada para repetir el logro en Elle, que se estrenó
en mayo en el encuentro francés.
La película no obtuvo distinciones en Cannes, pero si logró el
prestigio para desplazarse por diferentes festivales del mundo y,
de paso, ir postulándose entre los
largometrajes imperdibles del año.
Basada en la novela O... (2002) del
francés Philippe Djian, Elle es un
thriller explosivo y frontal que par-
te sin disgresiones: a la elegante
ejecutiva Michèle Leblanc (Isabelle Huppert), la violan en su propia
y lujosa casa. Tras la escena, la
mujer yace en el suelo y en sus labios se dibuja una mueca ambigua.
El resto de la historia es la búsqueda que emprende Michèle por hallar a este violador que viste de negro y es enmascarado. Desde su
estreno, Elle recibió elogios por
sus diálogos corrosivos, por la interpretación de Huppert y por el
creativo descaro de Verhoeven.
También la atacaron por lo habitual: machista, violenta, amoral.
En diálogo con los medios acreditados en Cannes, Isabelle
Huppert enarbola la bandera de
Paul Verhoeven, el holandés errante que pasó de Amsterdam a Hollywood y de California a París.
“Con Paul Verhoeven pasa lo mismo que con John Ford. Todo el
mundo piensa que Ford es el típico director de derecha, de los grandes valores patriotas americanos.
Pero hace poco vi Las uvas de la ira
(su película de 1939 basada en la
novela de John Steinbeck, sobre
granjeros durante la Depresión) y
me encuentro con todo lo contrario, con una película que más bien
es la clásica cinta de izquierda, con
un fuerte contenido social. Entonces, me parece que no es tan fácil
etiquetar”, dice Huppert.
“Paul Verhoeven, por ejemplo,
siempre es tildado de misógino,
pero a mí me parece todo lo contrario. Me acuerdo que su película Delicias turcas (1973) fue calificada como de soft porno y en Francia sólo se dio en esos cines. Pero
la cinta no era eso. O, por lo menos,
mucho más que eso. El único medio que la defendió en Francia en
ese momento fue la revista Charlie Hebdo, que la consideró una
RR Isabelle Huppert es Michèle Leblanc en la película Elle, de Paul Verhoeven. FOTO: OUTNOW.
SOBRE RAUL RUIZ
“Era un gran hombre...
Entregaba estímulos
diversos para ser asimilados
en el set como si se tratara
de una acción de pintura”.
obra maestra y llamó a Paul Verhoeven un gran director. Lamentablemente desde esos tiempos ha
permanecido la imagen de Verhoeven como un cineasta machista.
Es una descripción superficial y si
alguien la aplica a Elle, sin siquiera ver la cinta, caerá en la trampa
de decir que el largometraje es sobre una mujer que se enamora de
su violador. Hay mucho más misterio que esa simple noción”, enfatiza Huppert, conocida también
por La ceremonia (1995) y La profesora de piano (2000), de Claude
Chabrol y Michael Haneke, respectivamente.
¿Habría que tener más imaginación al ver la película?
Creo que no debe ser observada
siempre en términos realistas. Hay
fantasía, como en varios de los libros de Philippe Djian. Muchas
veces su obra pone en evidencia
pensamientos, reflexiones inconfesables. No se trata de preceptos
acerca de cómo se deban comportar las mujeres. Y lo que hace
Verhoeven fue traspasar esta his-
toria a la pantalla.
¿Qué le atrajo del guión?
Bueno, era absolutamente perfecto. Con una buena cantidad de ironía aportada por el propio autor de
la novela, que participó en el
guión, pero también por Paul
Verhoeven . Creo que hay una gran
mezcla de ambigüedad y de suspenso: lo primero lo acerca a una
película europea y lo segundo a
una producción clásica de Hollywood.
¿En la película hay también algo
de comedia?
Yo diría que más bien es ironía.
Verhoeven siempre trató de ir un
paso más adelante para darle un
tono a toda la película. No es una
ironía linda ni amable, sino que
más bien insolente. Es muy raro
encontrar esa cualidad.
Usted está en casi todas las escenas...
Efectivamente, por eso es tan buena (risas). Apenas hay un pequeño pasaje en que no aparezco y es
cuando hablo con mi hijo y la cámara muestra brevemente el departamento de él. Participar en
toda las escenas de esta manera es
casi como pintar un cuadro. Es un
acercamiento impresionista al
cine, creando tomas de manera
puntillista, paso por paso, minuto por minuto. El resultado final
fue que me sentía absolutamente
dueña del personaje. Soy ella.
¿Puede Elle ser un comentario
de la sociedad francesa actual?
Probablemente. He escuchado que
muchos periodistas hablan de una
escena en particular, cuando hago
la cena de Navidad en casa, y la
comparan con las películas de
Claude Chabrol. Creo que en la
película se muestra una manera de
ocultar ciertas verdades, que es
típicamente francesa: una forma
de crear secretos que es propia de
nosotros. Me acuerdo que eso también me lo hizo notar un periodista estadounidense cuando presentamos este año L’avenir de Mia
Hansen-Love, en el Festival de
Berlín (filme que también estará
en Sanfic). En una parte mi personaje le dice a su esposo que hubiera
preferido que éste jamás le confesara su infidelidad.Probablemente eso no pasaría en una cinta americana. Sin ánimo de generalizar,
creo que eso es muy francés.
¿Como recuerda La comedia de
la inocencia, donde fue dirigida
por Raúl Ruiz?
Fue maravilloso. Era un gran
hombre y tenía un nivel de fantasía increíble. Es curioso, pero siendo muy diferente a Paul Verhoeven, creo que hay cosas comunes:
ambos son capaces de entregarte
elementos, señales y estímulos
aparentemente diversos y azarosos para que uno los asimile a su
manera. Estar en un rodaje así es
como una acción de pintura, a lo
Jackson Pollock.b
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