Sobre escritura de Entrega de Legado

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-314
—
Sobre escritura de Entrega de Legado
No
es
necesaria
su
inscripción
en
el Registro de
Traslaciones de Dominio
Publicamos
a
continuación
una
documentada
consulta de los muy estimados colegas Mario
L. Duran Rubio y Julio R. Bardallo, y la con
testación a la misma hecha por el Dr. Joa
quín Secco Illa, ex Profesor de Derecho Civil
de nuestra Facultad
y
destacado jurisconsulto.
Bn ambos trabajos se defiende la tesis de que
no es \necesa,ria la inscripción en el Registro de
Traslaciones de Dominio de la escritura de en
trega de legado de especie cierta y determinada.
Montevideo,
Doctor
Joaquín Secco
20
de
junio
de 1941
.
Illa.
Presente.
De mi consideración:
Una observación, o tal vez más claramente expresado una "insinua
ción", del señor escribano don Pablo Isetta, a una escritura de entrega de
legado, autorizada por el suscrito escribano, con motivo del asesoramiento
técnico solicitado a dicho profesional, por la Gerencia del Banco de Cobran
zas, Locaciones y Anticipos, de acuerdo con las normas corrientes de di
cha Institución, me obligan a rogarle un pronunciamiento expreso, en su
doble calidad de Presidente del Directorio de aquel Banco y en especial,
de abogado ilustre y respetable.
Antecedentes
A) Por escritura que autorizó en esta capital el escribano Osear Al
Silva, el 4 de enero de 1939, la señora P C. S. P. de L. U.,
berto
—
solemne
testamento
otorgó
315
—
abierto, legando,
entre otras
"Comumda,d de los Dominicos" los solares de
mino Maldonado y que
tidos en venta.
a
la fecha de
Fa.llecida la testadora,
B)
sus
su
disposiciones, a la
poseía en el Ca
terreno que
fallecimiento, estuvieran
albaceas doctor
José
prome
María Duran Gua
y; señor don Joac[uín- Reyes Lerena,- resolvieron, atendiendo) reiterados
pedidos de la Comunidad citada, hacerle entrega del legado referido, ponién
dola en posesión de los solares de terreno comprendidos en la manda, a cu
ní,
efecto, solicita.ron del suscrito escribano, la redacción
yo
la respectiva escritura.
-
-
y autorización de
■
,
„'.-.—:.,.
..
C) Esta se otorgó el 26 de .mayo del año en curso, siendo testigo ins
trumental, el Asesor Letrado de la Comunidad, doctor Dardo' Regules, a
quien el suscrito interrogó, sobre la necesidad o conveniencia, que en su muy
ilustrado criterio, podía existir en la inscripción de la copia de dicha escri
tura,
en
el
Registro
de Traslaciones de Dominio-.
-Contestó aquel letrado, que en su co-ncepto no creía necesaria la ins
cripción,- coincidien.do así con mi criterio, que le había adelantado,, antes de
interrogarlo.
Presentados todos los antecedentes al Banco de Cobranzas, Lo
como administrador y mandatario de la "Comunidad
de los Dominicos", la Institución los elevó para su estudio, al escribano de
D)
caciones, y Anticipos,
la
misma,
señor don Pablo Isetta.
Este funcionario observa, según manifestaciones del señor Geren
te, don Joaquín Reyes Lerena, con quien me entrevisté, que la escritura por
mí autorizada, de entrega de legado, no se había inscripto en el Registro de
E)
Traslaciones de Dominio, siendo ((ue el Banco Hipotecario del Uruguay, opo
ne reparos a todo documento o título, relativo a bienes raíces, que no lleven
aquella inscripción.
,:
F) Quiero aclarar así mismo, que previamente él señor Isetta me en
trevistó, para aclarar algunas dudas que le imponía dicha escritura, entre
ellas, la relativa a la inscripción referida y después de mantener con este
colega; una prolongada conferencia, creí haberle convencido de las razones
.
-
■CfUe
me-
habían conducido
a
la solución tomada.
Finalmente debo agregar que, el legado de que se trata es de es
cierta
pecie
y determinada, como podrá Ud. apreciarlo, por la copia de la
escritura adjunta, circunstancia de fundamental importancia, en el proble
G)
resolver.
ma
a
me
lo
permita.,
la.
inscripción
Paso ahora
zar
a
las
exponer, con toda la brevedad que tan delicada cuestión
de orden legal que tuve en cuenta, para no reali
razones
citada.
-
316
-
Análisis lecjal del problema planteado.
—
legados de especie cierta
Los
y
determinada
dejando de lado los legados de género y de especie en los cua
propiedad se adquiere por el "modo" tradición y mediante enajena
ción de los herederos, al beneficiario, en cumplimiento de las disposiciones
del testador, en los legados de especie cierta y determinada, la propiedad de
las cosas que ellas comprenden, pasa insta,ntáneamente al legatario, desde la
muerte del testador, según lo dispone claramente el art. 937 del Cód. Civil.
(En este sentido su situación jurídica es idéntica a la del heredero. Art.
Creo que,
les la
1039 del Cód.
Civil)
.
Difiere sin embargo de la de éste (sin entrar
a
considerar otras dife
no adquiere la
rencias),
legatario
cosas o bienes, sino que debe solicitarla del heredero o
^'posesión"
del Albacea, cuando éste se halle autorizado para darla, o sea, cuando tiene
la "tenencia" de los bienes de la sucesión. (Art. 938 y 980 del C: Civil).
Muy interesante doctrinariamente, resulta la discusión, sobre si la "po
sesión" a que alude dicho .artículo 938 es la jurídica o la simple "tenencia',
física, material.
en
de
que el
de las
especie
cierta y
determinada,
Los antecedentes de nuestro Código Civil, entre otros el Código Fran
Proyecto de Florencio García Goyena, el Código Argentino,, se incli
el
cés,
nan a
no
dudarlo,
en
el
primer sentido.
El legCí\tario debe pedir shmpre la posesión, en el sentido jurídico-.
En igual forma se pronuncia entre nosotros, él doctor Alvaro Guillot,
en
sus
notables comentarios al
Código Civil.
prueba, abona la indiscuti
ble conveniencia, de la escritura pública, para acreditar auténticamente, fe
hacientemente,, la entrega y posesión de las cosas legadas.
Una importante y
No dudo de
to del
una
no
desatendible razón de
cuestión de hecho,
acreditarse por
do tiene conexión directa con bienes
dominio,puede
como
la
posesión, precioso atribu
cualc[uier medio probatorio; pero cuan
inmuebles, no puede entregarse al pro
fesional que deba autorizar escrituras relativas a éstos,
privados o una relación de hechos, para que,
mentos
aprecie y tenga por cumplido
ga y posesión de los legados
un
requisito
tan
un
manojo
como
interesa,nte
un
como
de docu
Juez, los
la entre
.
bles.,
La celeridad y en especial, seguridad de las transacciones sobre inmue
exigen sólida y clara titulación.
En
atención
a
las
partí de esta base cierta:
especie cierta y determinara, no tiene
en forma auténtica, la posesión dada
legatario
razones
expuestas,
La escritura de entrega de legado de
otra finalidad, que la de documentar
voluntaria y conscientemente al
.
-
317
-
El Registro de Traslaciones de Dominio de nuestro país.
que deben llevar
—
Documentos
inscripción
Creado por la ley 30 de junio de 1855 y reorganizado por la de 18 de
mayo de 1880, que constituye hoy su plataforma jurídica,, no perdió por
ello sus tan consabidos y archirrepetidos vicios originales. ¡Bien sabemos
nosotros escribanos, que no es más que una Oficina de Contralor de Impues
Universitario y recaudadora de derechos de inscripción!
Ni aún esmerándose pudo darse peor organización a un
debía ser la base de toda la contratación sobre bienes raíces.
to
Se ha probado hasta el cansancio, que no es
de los derechos reales constituidos sobre aquellos
lutamente efectos
tal,
jurídicos,
Registro
que
un complemento esencial
bienes, ni les quita abso
ni llena ni ha llenado
jamás la finalidad elemen
Dominio, para evitar las
pretendía cuando se discutía su
de servir de índice de las trasmisiones de
"ventas dobles",
creación
como
campanudamente
se
.
Claro está que estas
sagrada de los mandatos
poderosa.s
judiciales;
razones,
no
pueden
anular la fuerza
pero rebuscadas y, por
tanto viciosas
pueden obligar a quienes lealmente, diría aún estoica
mente, cumplen en estos duros tiempos,, el noble apostolado del notariado-,
nunca bastantemente exaltado,, como decía recientemente^ uno de nuestros
más jóvenes y capacita.dos Jueces de lo Civil, el doctor A. Osvaldo Santi
ni. (Revista de la Asociación de Escribanos, mayo de 1941, N' 5, p. 184).
Fuera de aquellos casos en que la ley ordena preceptivamente la ins
cripción de determinados documentos en el Registro de Traslacioiies de Do
minio, no hay ni puede ha.ber otros, que deban cumplir igual requisito.
Crear otros casos -por analogía o por razones de conveniencia "a" o
"b" o por un noble pero inútil fin de llenar los va,cíos legales, es un bonito
pasatiempo o "hob-by", que no puede tener más. alcance, que el de fijar
una norma de conducta para quien los inventa,
pero imponerlos a otros pro
fesionales, obligarlos a proceder en igual sentido, es tomarse facultades le
gislativas e implica un desacato a las normas de nuestra Constitución.
El artículo I**, de la ley 30 de junio de 1855,, ordenaba la inscripción
"de las escrituras de venta, permuta y donación de toda clase de propiedades raíces". Escueta enunciación, que ni siquiera com^jrendía todos los
contratos nominados hábiles para tra.nsferir el dominio, (adjudicación de
pago), quedando excluidos todos los innominados,, los relativos a consti
tución de derechos reales sobre los mismos bienes, particiones, y un sin fin
de actos jurídicos relacionados con el dominio o sus desmembramientos.
A paliar los muchos defectos, de esta improvisación, que fué ley, se
encaminó la del 18 de mayo de 1880, que aún nos rigel; pero con poco más
fortuna que la primera, derogada expresamente por su artículo 22
El artículo i", de esta segunda ley,, reproduciendo los mismos casos de
la primera, agrega : "las escrituras de división de bienes raíces entre con-
interpretaciones,
no
"
.
—
"
dueños
"
.0
socios .....'. escrituras
318"-—
o
públicos
instrumentos
de
partición
he-
derechos hereditarios y toda otra escritura pública
reditaria,
que importe traslación de dominio a cualquier titulo que sea"
La Comisión designada por el Superior Gobierno de la República, en
cesión de
"
.
1889, para "la corrección, complementación y
reimpresión del Código Civil de acuerdo con la letraiy espíritu de las levolun
yes dictadas con posterioridad a. .él", pese a su limitado cometido,,
taria o involuntariamente, agregó nuevos casos de Registro obligatorio, al
pretender reproducir en el art. 1664. actual, el art.. 1° de la ley 18 de ma
decreto de 6 de noviembre de
"
"
yo de 1880.
1664, en la edición de 1868, donde llevaba el
pertinente, N" i' : "La venta de bienes inmuebles, ser-
En efecto, dicho
N'
"
1625, decía
lo
en
art.
de uña sucesión hereditaria no se considera perno se haya otorgado escritua pública"
La Comisión citada., agregó a continuación de esa disposición': "Será
censos, y la
'vidúmbres,
"
íécta ante la
"
mientras
ley,
además nece.mria
sit inscripción en el Registro respectivo, para que surefecto"
Estas "reformas", quedaron, sancionadas por la ley 19 de setiembre
de 1893. Dos nuevos casos se agregan pues, a los enumerados por la ley
18 de mayo de 1880, fo. constitución de servidumbtes y censos. (El legis
lador habla de "venta").
"
'
"
tan
.
_
lo expresa acertadamente el doctor Celedonio Nin y Sil
constituyen
jurídico,, antieconómico, extraño por
completo a -nuestras costumbres y que ha sido reemplazado con ventaja,
El
censo, como
"un vetusto instituto
va,
"
"por
la
nota 451
hipoteca, ^debiera suprimirse
clel
Código"
Código Civil, pág. 568
.
Finalmente él artículo 68,
,
apartado III de la' Carta Orgánica del Banco
inscripción en el Registro de Trasla
las escrituras. públicas por las c|ue se otorga título se
cada propiedad, de las varias que puede comprender
Hipotecario del Uruguay,
ciones de
parado
un
o
título
Con
Dominio, de
de
"aparte"
cualquiera.
esta variedad
de disposiciones, puede
preceptivamente registrables :
de los documentos
'
I-
enorme
Venta de bienes inmuebles.
art.-
2'
ordena la
1664.
N' I, Cód
{Art. i", ley
Civil).
Permuta de bienes inmuebles.
'
(ídem)
6"
o.
instrumentos
públicos
18 de
Mayo de
'
1880 y
■
•
.
3' Donación de bienes inmuebles. (ídem).
4'' División de bienes raíces entre condueños
5" Escrituras
-
formarse el cuadro
o
socios.
(ídem)..
(ídem).
de .partición hereditaria.
Cesión de derechos hereditarios o como dice la primiCra parte -del inc1664 del Código Civd "venta de una sucesión heredita
.-1" del art.
ria''
(ídem)
.
■■-:-.:■■
—
319
—
'7' Constitución de servidumbres. (Art. 1664, N' i, Cód. Civil).
Censos. (ídem).
de Título "aparte"
Formación
g"
co Hipotecario de]
Uruguay).
8'
(Art. 68, Carta Orgánica
del Bari-
.
Toda otra escritura
10°
cualquier título
que
pública
sea
que
importe Traslación
de Dominio
a
.
Pa,rte final de los arts. i', ley 18 de Mayo de 1880 y 1664, N'
Civil.
Tiene la virtud esta enunciación final, de comprender todos los
i
del
Código
jurídicos capaces de transferir el dominio y aún
pretación, los constitutivos de derechos reales
forzando
un.
poco
su
actos
inter
.
La escritura de eiitrega de legado, cuando éste es de especie ciertai y de
terminada,, nó está comprendida en ese cuadro, ni importa traslaciónl de do
minio,
ni sirve para acreditarla.
El Banco
Hay un respeto
Uruguay.
de!
Ese criterio
amenaza
nos,
No
Uruguay
inmoderado
a
y
sus
resoluciones y
opiniones
las resoluciones del Banco
Hipotecario
exagerado de nuestros profesionales Escriba
tranquilidad a que somos acreedores, cuando
preceptos legales y debe ser combatido y desterrado
temeroso
y
seriamente la
oblamos dentro de los
de una buena vez.
Uruguay
del
Hipotecario
posible que razonemos con el criterio del Banco Hipotecario del
y aún nos sometamos a él, cuando sin ninguna razón valedera, dic
es
legales,, obligatorias para todos los que tienen que caer
un Estado miniatura, dentro del Estado.
órbita,
No sé si en el caso que expongo, hay o ño criterio formado en los se
ñores Asesores Letrados de ac[uella Institución.
Pero conozco un caso muy similar, que puede dar una idea, de como se
razona allí, m'uchas veces: Se planteó incidentalmente, la procedencia o im
procedencia de la inscripción de la sentencia de prescripción, en el Registro
de Traslaciones de Dominio, o mejor dicho del testimonio de la misma. Y
se opinó así : "La explicación de que en la práctica se admita, el testimonio
(instrumento público) de la sentencia de prescripción y su inscripción en
el Registro de Traslaciones de Dominio es la siguiente : conw la prescripción como acción es admitida por nuestra jurisprudencia desde fecha relativamente reciente y muy posterior al Código Civil, este no pudo contemplar en su art. 1664 el caso de los testimonios mencionados, por lo
ta
en
verdaderas normas
como
su
si fUera
"
"
"
"
"
"
"
cual el
uso
ha tolerado
circunstancia de qiie
esa
desiñación del derecho estricto
.
Prueba esto la
algunos Juagados (Civil f), se exija la reducción
de la sentencia a escritura pública para su inscripción" En el original só
lo se subrayaron las palabras "ha tolerado".
en
"
.
—
hay
nos
320
—
Se admite que es un "uso", una "desiñación del derecho estricto", pero
que inscribir para que el Banco acepte el testimonio o por lo menos no
hagan hacer la "calesita,"
No encuentro otra
legas: "queda
explicación
que la c[ue
jocosamente dan algunos
co
m'ás lindo"
abogado de nuestro foro y por añadidura. Asesor Letrado
República Oriental del Uruguay, ha dado cumplida respues
ta a este criterio. (Revista de la Asociación de Escríbanos, Mayo de 1941.
N' 5- pág- 174, 175 y
,176)
Las resoluciones y opiniones del Banco Hipotecario del Uruguay no
pueden tener, digo, ser un complemento de los Códigos Civil y de Comer
cio, ni pueden tener más valor que el de una simple opinión particular.
Desgraciadamente tienen un arma temible pa,ra imponerlas, con la mis
ma fuerza de una norma legal: "Tanto el Banco como el solicitante de un
préstamo, pueden sin expresión de causa, antes de firmarse la, escritura,
desistir de la operación, sin que tal hecho dé lugar a reclamo ni, a indemnización alguna"
(Art. 64, parte 11 de la Carta Orgánica).
La solución a este serio problema, la dará el Colegio de Escribanos.
Mientras tanto, la unidad gremial, podrá paliar no obstante esta situación :
Un ilustre
del Banco de la
■
"
"
"
CONCtUSION
Creo, a pesar de mi extensa pero modesta argumentación, que he pro
bado la razón que me asistió,, para no inscribir la escritura de entrega de
legado, objeto de este informe y que en copia simple acompaño.
Espero sin embargo, con mal disimulada ansiedad, su respuesta doctor
Secco Illa, venera,do Maestro de muchas generaciones de profesionales, cu
ya indiscutible autoridad jurídica, está por encima de toda consideración.
I,amento muy de veras,
bles
no
haberme
discípulos.
Ruégole así mismo, cualquiera
sea
podido
en
contar entre sus
definitiva
su
opinión a este
Escribanos,
daría
a
la Revista de la Asociación de
Muy respetuosamente
y
.S. S.
pecto,
ra su
me
autorice
a
innumera
publicación.
Julia R. Bardallo..
res
pa
—
321
Dictamen del Dr.
~
Joaquín Secco
Illa
Montevideo, julio
Señores Mario Duran Rubio y
Presente.
Muy
señores míos
-
Julio
8 de 1941.
R. Bardallo.
■
:
Contesto la consulta que ustedes se han servido hacerme y que interpre
tando la carta de ustedes concreto así : "La ciitreg'a por el heredero o por el
albacea en su caso, de un legado de especie cierta v determinada (en el ca
so. Varios solares divididos según plano' y prometidos en venta por el cau
sante en vida) debe hacerse necesariamente en escritura pública
y debe ser
ésta inscrita en el Registro?
'
'
Es sabido que
uñ principio expresó de nuestra legislación concordante
reglas tradicionales del derecho, establece que : "El legatario no pue
de -ocupar por su propia autoridad la cosa legada, sino que debe pedir su
entrega y posesión -al heredero o albacea cuando' éste se halle autorizado pa
ra ello (artículo 938 del Código Civil)"; pero ninguna disposición -de ese
Capítulo dedicado a las Mandas y Legados, ni ninguna otra, determinan
que la entrega y posesión en favor del legata.rio se haga en tal O' cual forma
especial.
Por lo tanto; si nuestra ley rio ha hecho de la entrega de los legados
un acto sometido á determinadas
solemnidades, en defecto de las cuales el
legatario no puede adquirir la posesión de su legado y ejercer todos los de
rechos qué de ello -derivan, debe" decidirse que se cumple fielmente con la
disposición del artículo antes citado, haciendo entrég-a y dando posesión al
legatario del legado, mediante cualcjuierá dé las formas de entrega del de
recho común, sin que sea, indispensable la escritura pública y menos aún la
inscripción en el Registro.
Eso es lo que tuve oportunidad de enseñar tiempo atrás en mis cla
ses sobre Sucesiones
y que recogidas, taquigráficamente durante el curso del
1927,, fueron publicadas en la "Revista Jurídica", órgano del Centro' de Es
tudiantes de Derecho, números correspondientes a los meses de octubre
diciembre de 1929,, págs. 306, 326 y especialmente 328 y 329.
Los legados pueden ser de muy diversa especie; pueden legarse cosas
corporales o incorporales como derechos, créditos, etc.; pueden legarse co
sas muebles o inmuebles
; pueden legarse cosas detenninadas en su género o
ciertas y en especie. En tddos esos casos, sin excepción
alguna, rije el prin
cipio que acaba de expresarse, esto es : no hay solemnidad de clase alguna
impuesta por nuestra ley, sino que la entrega y posesión se regula por el
derecho común. No importa que el legado de
especie cierta y determinada
con
las
'
-
-
sea
Las
se
ley todos los
ninguna excepción.
inmueble. Para la
un
to que no ha creado
322
—
casos
son
iguales desde
el
momen
del derecho común para la entrega, como para la posesión,
legisladas en el Título de la Tradición, que aunque colocado
normas
encuentran
adquirir (artículo 705), no siempre trasmite el domi
otros requisitos .artículos 769 y 775 ). Ahora bien, la
entrega, igual que la toma de posesión, puede ser real o simbólica (arts.
759 y 674) ; puede hacerse por la aprehensión corporal y quedar a la dispo
sición o por cualquiera de los medios fictos que contempla el Código (arts.
760 y sigtes. y 763 y sigtes-).
La entrega de un legado según ese concepto, puede revestir en los ca
sos concretos -distintas form.as. Si se trata de un crédito, por ejemplo, el
heredero deberá hacer la cesión del mismo al legatario; si se "trata de un
objeto mueble, dándolo lisa y llanamente al beneficiario de la disposición;
si se trata de dinero ,pagando en esa misma especie como cualquier otro
pago; si se trata de un fundo o de un inmueble determinado, poniendo al le
gatario en posesión del mismo o entregando simplemente el título.
Conviene distinguir aquí dos cosas distintas que suelen confundirse, a
saber: lo que es de esencia para la validez jurídica del acto, de lo que es de
simple conveniencia para la prueba. No trato aquí de establecer normas res
pecto de lo segundo, sino fijar la posición legal respecto del punto prime
ro. En ningún caso, ni aun tratándose del
legado de un inmueble cierto y
determinado, se debe exigir una escritura como condición indispensable para
la validez de la entrega, sin que por ello importe negar la conveniencia de la
escritura o cualquier otro medio auténtico, por ejemplo, la constancia ju
dicial al simple efecto de la más fácil justificación y probanza en su caso.
Con escritura o sin ella, el legatario, una vez puesto en posesión de su lega
do, estaría revestido de todos los derechos correspondientes para hacerlos va
ler en todos los casos ya que, según es sabido, mientras aquel requisito no se
cumple el legatario no puede ejercer por sí derecho ,ní acción alguna,, a di
ferencia del heredero que por disposición de la ley
y sin ningún requisito
previo representa al causante y le sucede en la propiedad y posesión desde
el momento de su muerte (arts. 776 y 1039).
Resumiendo. La entrega de un legado, aunque se trate de
especie cier
ta y determinada, aunque se trate de un inmueble no es un acto solemne en
nuestro derecho. En los actos jurídicos, a imitación de los
contratos, sólo
hay solemnidad cuando están sujetos a la observancia de ciertas formalida
des especiales de manera que sin ellas no producen
ningún efecto civil (art.
1252); a falta de esas formalidades se .mirarán como no ejecutados o cele
brados y su prueba no puede suplirse por ningún otro medio
(art. 1578).
Nada de ello ocurre en el problema que nos ocupa. No se podría
impugnar
la validez, ni atacar de nulidad la entrega del legado, desde
que no se ha
bría "producido omisión de algún requisito o formalidad que las
leyes pres
criben para el valor de ciertos actos o contratos", como dice el art. 1560.
entre
nio si
los Modos de
no
,
concurren
—
323
—
Aunque lo dicho me parece claro, creo conveniente traer a colación al
gunas legislaciones extrangeras que confirman la conclusión.
El Código Civil Argentino, Título XVII, del libro IV. sobre los lega
dos, establece como el nuestro, que: "el legatario no puede tomar la cosa
legada sin pedirla al heredero o albacea encargado de cumplir los legados"
y agrega en otra disposición siguiente : "la entrega vo-luntaria que quiere ha
cer el heredero del legado, no está sujeta a ningttna forma; puede hacerse
por cartas o tácitamente por ejecución del legado" Machado, en su Tra
.
tado de Derecho Civil, comentando este último artículo que es el 3770, se
pregunta: ¿cómo debe hacerse la entrega de la cosa legada? y dice: "la en
trega voluntaria del heredero no está sujeta a ninguna formalidad, es de
podrá hacerse por cualquiera de los medios autoriza,dos por el dere
adquirir la posesión" (tomo 10, págs. 173 y 175)
Como se vé, el Código Argentino es más explícito que el nuestro y dice
expresamente lo que en el nuestro es preciso deducir del silencio del legis
lador, aunc[ue el resultado sea idéntico.
El Código Francés, por efecto de lo dispuesto en sus artículos 1004,
1006, loii y 1014, a semejanza de nuestro artículo 938 ya citado, no permi
te al legatario universal que es nuestro heredero instituido, si hay herederos
con reserva; ni a! legatario a título universal que es nuestro heredero de
cuota; ni al legatario a título singular que es nuestro legatario propiamente
dicho, tomar posesión del respectivo legado-; y es en este punto que ofrece con
nuestra legislación una diferencia, por cuanto se entiende que ese pedido de
entrega debe hacerse judicialmente, en tanto que entre nosotros no existe
tampoco tal exigencia. Pero, respecto de la entrega propiamente dicha, no
impone que se haga con arreglo a determinadas formali-dades y mucho me
nos en escritura pública, aunque se trate de inmuebles.
Planiol y Ripert, en su Tratado de Derecho Civil, dedica un capítulo
entero a estudiar la entrega de los legados y después de examinar cómo los
legatarios deben pedirla y sus respectivos efectos, dicen -que lo más frecuen
te es que, habiendo acuerdo con el heredero, la entrega se haga espontánea
mente sin ma,yores formalidades. Por ejemplo, "el pedido de entrega y la
aceptación puede hacerse por cartas misivas y aún verbalmente", reserva he
cha de la prueba"; "ésta puede resultar de una presunción derivada del pago
del lega.do". Agrega que la jurisprudencia admite que "cjue la toma de po
sesión por el legatario sin dirigirse al heredero equivale a demanda y en
trega tácitas si el heredero conoce esa situación". (Tomo 5', pág. 683.
Idéntica doctrina sostienen Baudry Lacantinerie y Colin, en su Trata
cir,
que
cho para
-
do de Derecho Civil cua,ndo afirman que : "Si las personas a las cuales de
be pedirse la entrega, consienten en ejecutar de buen grado la disposición
testamentaria,
deberá
pedir
el
la
legatario obtendrá una entrega amistosa; en caso contrario
entrega judicial"; agregando que: "La entrega amistosa re-
-
324
—
sea de la tradición hecha voluntariamente en
de la autorización dada de tomar posesión del
provecho del legatario,
objeto legado, sea asi
mismo de todo acto que implique esa autorización; y tal podría ser, por ejem
plo, el hecho, para el heredero, de dejar al legatario conservar sin protesta
durante un cierto tiempo, la posesión del objeto legado que ya tuviera en su
poder a la muerte del causante". (Donaciones entre vivos y Testamentos,
tomo 2', pág. 256)
sulta
sea
.
ca
De lo expuesto se deduce que si no es indispensable la escritura, públi
para la validez de la entrega del legado, aunque se trate de especie cierta
determinada, aunque se trate de inmuebles-, tampoco
inscripción en el Registro.
Dijimos antes que entre heredero y legatario pueden
y
es
indispensable
la
convenir para dar
le mayor solemnidad a la entrega o para asegurar la facilidad de la prueba
o porque así se les ocurre sin dar razón, hacer una escritura -de
entrega del
legado. Nada puede impedirlo y hasta en ciertos casos puede ser convenien
te; pero tal escritura no hay por qué inscribirla.
Se ha hecho caudal para
en
exigir el registro de la disposición contenida
1664 del Código, en la cual, a,demás de imponer la escritura
además el registro, para que se consideren perfectas y surtan efec
el artículo
pública
y
tos las ventas de bienes
hereditaria
inmuebles, servidumbres,, censos y de una sucesión
establece que la disposición relativa al registro es también
las escrituras públicas de divisiones de bienes raíces entre condue
—
aplicable a
o socios;
ños
se
de permuta
o donaciones de toda clase de imnuebles; a las
públicos de partición hereditaria; a las de cesión
de derechos hereditarios; y en general, a toda escritura pública que importe
traslación de dominio a cualquier título que sea
Ahora bien, esa disposición nada tiene que ver, ni comprende nuestro
caso. Desde luego, cuando se trata de un
legado de especie cierta el legata
rio adquiere la propiedad por ministerio de la ley con todas sus consecuen
escrituras
o
instrumentos
.
cias ; hace suyos los frutos no sólo los futuros, sino los
pendientes a la muer
te del causante; la pérdida, aumento, deterioro corren desde entonces
por
su cuenta (artículo
973). Su dominio sobre el bien legado no está subor
dinado a ningún título, ni al registro,, porque proviene de la ley. Su modo
de
adquirir no es la Tradición y eh Registro, sino otro específicamente dis
tinto que es la Sucesión (artículo 105). Tradición y Sucesión son dos mo
dos diferentes que se rijen por reglas distintas: la Tradición para que sea
válida requiere título hábil y otras condiciones (artículos 769 y 775); en
cambio
de la
en
las sucesiones el derecho deriva del Testamento y en su
y en los Testamentos se dispone a título universal
propia ley,
rencia y
a
título
particular
o
legados (artículos 778
y
780)
.
defecto,
o
de he
—
325
—
Esta afirmación es tan clara que de admitirla se incurriría en el ab
surdo. En efecto, si el a.rtículo 1664 fuera
aplicable, según se_ pretende, para
la entrega de los legados de especie cierta, tendríamos
que admitir que mien
tras no se otorgara la escritura de
entrega y se hiciera la inscripción, el le
gado no tendría validez, porque
inmuebles, división de bienes
de
hereditarias
es
decir
en
eso
es
lo que
1664. Sería
una
exigencia
piedad desde
de tal especie, da al legatario
la muerte del testador.
na
evidente contradicción
La circunstancia de que el
gada,
quemo
tera el
antes
problema Una cosa
demostrado, no
.
en
los
de venta
casos
do-naciones, particiones
en el referido artículo
el artículo 937 que, sin ningu
de especie cierta la plen-a pro
con
legatario
no
como se
dice
pueda
ocupar por sí la cosa le
el Derecho Francés, no al
es la propiedad
y otra la posesión, la cual, según
está sujeta a solemnidad de especie
alguna.
tenga la "saisine"
lo he
ocurre
comunes, permutas,
todos los casos enumerados
en
El consabido artículo 1664, pues, ni por
su texto, ni por su
origen,, ni
propio alcance, no puede aplicarse nada más que a los casos concre
tos de verdadera excepción en él
mencionados, entre los cuales no debe com
prenderse la entrega de legados, aun en los casos en que herederos y le
gatarios convengan en darles autenticidad mediante una escritura.
por
su
IV
I
Réstame para terminar, decir dos palabras más sobre la manera cómo
puede hacerse la entrega del legado de especie cierta y determinada cuando
la especie es un inmueble. Esa entrega puede hacerse de varias maneras:
puede hacerse, una vez abierta la sucesión y exhibido el testamento no im
pugnado, por la simple entrega del bien y de su título a fin de que el
legatario entre al goce de sus frutos desde la muerte del testador, como
lo manda la ley; puede hacerse mediante escrito firmado en común
y agre
gado a los autos sucesorios con lo que se daría fecha cierta y suficiente au
tenticidad; puede hacerse entregando el título con nota del Actuario con la
debida constancia,; puede hacerse entregando el título y el certificado de las
resultancias de autos,, etc.
En ninguno de esos casos y otros
de la especie cierta, aunque sea un
y
semejantes,
inmueble, ni la
desconocida, ni
posesión del mismo, podría ser
de contienda si la hubiere,, estaríamos
caso
barse
según las reglas
cindible.
del derecho
común,
en
su
condición de
legatario
efectividad de la entrega
atacada de nulidad. En
presencia de un hecho a pro
pero la escritura
no
sería
impres
He partido del supuesto de tratarse de
especie cierta y además determi
nada, por ejemplo, tal casa, tal terreno, tal fundo. Si en cambio se tratase
del legado de una parte indivisa de tal casa, de tal
terreno, de tal fundo; y
como consecuencia de la indivisión entre dos
o más legatarios o el
legata
rio y el
heredero, fuera necesario proceder a la partición correspondiente
—
para la
326
—
entrega del legado confome la voluntad del causante, entonces esta
un caso distinto. No por razón de la entrega
simplemente
ríamos delante de
legado, sino por el hecho superviniente y posterior a la sucesión, o sea,
por la necesidad de resolver la indivisión; entonces la escritura de división
sería indispensable, así como la inscripción en el registro. Como he dicho,
del
tal
caso
un
caso
do
en
para
sería
distinto;
ordinario de
el artículo
no
sería
un
caso
de entrega simple de legado, sino
clara y expresamente comprendi
partición hereditaria,
1664 comentado.
Dejando así contestada la consulta de Uds. y quedando
cualquier aclaración, los saluda atentamente.
a
las órdenes
/. Secco Illa.
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