ACERCA DE "TE DOY MIS OJOS" Y LOS MALTRATADORES, por

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ACERCA DE "TE DOY MIS OJOS" Y LOS MALTRATADORES,
por Luis Bonino y Jorge Corsi.
Desde un punto de vista cinematográfico, la película Te doy mis ojos, de Iciar Bollaín, resulta impecable. La
dirección y las actuaciones no dejan lugar a dudas de que estamos frente a una acabada muestra de muy
buen cine. Sin embargo, tenemos que señalar que la forma en que es expuesto el tema de la violencia masculina contra las mujeres (llamada de género) nos obliga a algunas precisiones, especialmente en lo que respecta a las intervenciones profesionales e institucionales que aparecen en la película y que es preciso cuestionar, para evitar que sean vistas como modelo a seguir.
En primer lugar, la responsabilidad de cualquier institución o profesional que tome contacto con un caso de
violencia de género como el que desarrolla el guión es, antes que todo, poner en marcha medidas
de protección para la víctima. En lo que va del año, en España ya se pueden contar más de 70 mujeres que
han muerto como consecuencia de la violencia masculina en la pareja y muchos de ellas son atribuibles a fallos en los sistemas de protección legal y social.
También la protagonista de la película podría haber muerto sin que quienes tomaron conocimiento de su caso
(el psicólogo que atendía a su marido o el policía que le comenzó a tomar la denuncia) hicieran nada para activar las redes de apoyo social e institucional a la víctima o los mecanismos judiciales existentes, y eso ya no
puede ser hoy aceptable. En segundo lugar, en lo relativo a lo que en la película se describe como método para la rehabilitación de los maltratadores, quedarse con la imagen caricaturesca de lo que allí se muestra, llevaría a pensar, con toda razón, que son absolutamente inútiles y peligrosos los esfuerzos por lograr un cambio en estos hombres.
Quienes llevamos más de diez años trabajando en estas rehabilitaciones, y hemos publicado el primer libro en lengua castellana
sobre el tema (Violencia Masculina en la Pareja, Editorial Paidós, 1995), sabemos que el camino hacia el cambio masculino no puede hacerse a costa de la mujer, dejándola expuesta a soportar la violencia -como si fuera un campo de pruebas- hasta que el hombre quiera y pueda cambiar , y sabemos que este cambio no consiste solamente en aprender métodos para el control de la ira, ya
que en ese caso estaríamos suponiendo que la violencia de género se origina en un déficit en la capacidad de controlar la ira, cuando, como bien muestra el protagonista masculino, es una expresión del deseo de dominio y control sobre las mujeres. En este sentido, es notable la diferencia entre un programa meramente técnico como el que se muestra en la película y uno que adopte un punto
de vista basado en la perspectiva de género, tal como se instrumenta en los centros pioneros de Canadá, EEUU, Escandinavia,
Francia o Australia .
El primero se limitará a la implementación de procedimientos tendientes al control de la conducta agresiva, mientras que el segundo
centrará su objetivo en lograr una revisión profunda de las ideas sexistas -esas que hacen creer al hombre que tiene derecho a maltratar a su mujer, y que ella tiene el deber de aguantarlo-, así como de los estereotipos de género que están en la base de los comportamientos a modificar.
Creemos que actualmente estas dos cuestiones no pueden desconocerse. La violencia seguirá cobrando sus
víctimas mientras no haya eficaz protección a las víctimas y no abordemos (también desde el ámbito de la
rehabilitación) modificaciones profundas en el sistema de creencias sexistas que sigue rigiendo las relaciones
entre mujeres y hombres,
Luis Bonino y Jorge Corsi
[email protected]
Luis Bonino es psicoterapeuta. Director del Centro de la Condición Masculina de Madrid y coordinador del Programa Psivar para
atención de Hombres en crisis. Socio del Proyecto europeo 2002-2004 "Evaluación de programas y servicios europeos para hombres violentos"
Jorge Corsi es psicólogo. Catedrático de la Universidad de Buenos Aires. Profesor del Master Interdisciplinario en Estudio e Investigación sobre Violencia Doméstica de la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha publicado varios libros sobre el tema y desde 1990
dirige programas de rehabilitación de maltratadores en Buenos Aires. Es supervisor del Centro de la Condición Masculina de Madrid.
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