el reto de educar mltiples

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EL RETO DE EDUCAR MÚLTIPLES
¿Cómo es educar a gemelos y trillizos? No se puede comparar con la
educación de hijos de varias edades. Vuestros hijos pasan al mismo tiempo por
las mismas fases, lo cual tiene sus consecuencias, tanto positivas como
negativas.
Trataré primero varios aspectos de su relación. Esta ya da mucho de sí y
nos dará la oportunidad de tratar diversos temas, como las peleas, los celos, la
competitividad, la solidaridad y otros.
Su relación es única y especial desde ya la misma concepción. Sabemos
por las ecografías cómo se acurrucan en el útero, cómo se acarician y también
cómo compiten y se pelean por el mejor sitio. Desde el principio hay tanto amor
como desamor en su relación. También sabemos cómo notan y perciben la
presencia del otro. Seguramente viven una sensación del nosotros. Lo
sabemos por los estudios de gemelos de los que uno murió, por ejemplo
durante el embarazo o después del parto. En el otro, el superviviente, queda
una sensación de vacío, de pérdida. Muchas veces es un bebé que llora mucho
y que necesita la cercanía del cuerpo de su mamá para estar bien. Es
importante que sepamos que existen recuerdos intrauterinos y que el hecho de
haber convivido con un hermanito en el seno materno deja una secuela en el
otro. Esto también implica que los padres deben contar al gemelo superviviente
sobre la presencia del otro en caso de que éste muera.
Pero afortunadamente en la mayoría de los casos todo suele ir bien: los
bebés nacen sanos, crecen y en torno al cuarto mes empiezan a sonreírse el
uno al otro. Más tarde empiezan a quitarse juguetes, a tirarse del pelo, a
morderse, etc. Como los múltiples viven en una estrecha convivencia, es
normal que estas conductas entre ellos sean más frecuentes e incluso más
vehementes que entre otros hermanos. No pocos padres se asustan de estas
situaciones.
Por ello he aquí unas pautas para sus peleas:
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Acepta sus peleas como algo inherente a su convivencia.
Entiende su estadio madurativo: el niño hasta los 30 meses no entiende
bien el concepto del ‘yo’; los gemelos tardan incluso un poco más,
porque ellos desarrollan primero el sentido del ‘nosotros’. Quiere decir
que no saben que hacen daño al otro, sólo defienden lo que quieren
tener. Y por tener la misma edad, siempre quieren lo mismo. Además: a
esta edad suelen imitarse continuamente (es un modo de aprender), por
lo que quieren lo mismo que el hermano.
Los niños utilizan un lenguaje corporal en vez del verbal: mordiscos,
empujones, gritos, patadas, etc. A partir de los 3 años es cuando
empiezan a mostrar su enfado con palabras.
Sepárales de vez en cuando. Pasan mucho tiempo juntos y lógicamente
se molestan el uno con el otro. Pues, uno puede gatear por el suelo,
mientras el otro está un rato en el parque, etc.
Pautas para las peleas para cuando tengan más edad:
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Enséñales a utilizar los juguetes por turnos (con el reloj de cocina).
Dales un nombre para el dolor (por ejemplo ¡ah!) y enséñales a darse
besos. También es bueno enseñarles a utilizar palabras cuando no
quieren algo (¡no!) en vez de morder.
No actúes como juez. Deja que cada uno te cuente su versión. Muchas
veces esto ya es suficiente.
No i+ntervén a la primera. A veces lo solucionan por sí solos. Si no, tu
atención puede convertirse en el motivo de sus peleas.
También hay otra cara a esta relación tan especial: la empatía y la
solidaridad. Los estudios demuestran que los gemelos a los dos años tienen un
grado de empatía sorprendente, si se compara con otros niños. Por ejemplo: a
una madre con gemelos se llevó con uno de sus niños a una sala aparte; el
otro se quedó solo por un momento. Al volver a estar con la mamá, éste lloraba
y estaba intranquilo, porque lo pasó mal. Lo curioso es que el otro, que se
quedó todo el tiempo con la mamá, también se mostró intranquilo por ver a su
hermanito tan afectado.
Pronto aprenden a colaborar y trabajar juntos; el juego social se da antes en
ellos, mucho más que en otros niños; mientras éstos aún juegan el juego
paralelo, los gemelos o trillizos ya empiezan con el juego imitativo y
representativo (‘tú eres la mamá y yo el bebé’).
La competitividad está en general más presente en los múltiples por tener la
misma edad. Es comprensible: se comparan entre ellos y como tienen la misma
edad, no es nada agradable ser ‘inferior’ al otro. También depende del carácter:
algunos niños son más competitivos que otros. En general los varones lo son
más que las niñas por el alto nivel de testosterona en su sangre; es la hormona
responsable de este sentimiento y que está a su punto álgido entre los 4 y 6
años; luego disminuye, pero sigue siendo más alto que en las niñas. Los trucos
aconsejables:
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No les compares y menos aún delante de ellos
Destaca las cualidades de cada uno
Quita importancia cuando ellos se comparen y digan cosas como ‘yo sé
la tabla de uno y tú no’. Hazles ver que cada uno tiene sus puntos
fuertes.
En caso de mucha competitividad opta por clases separadas. Luego
trataré el tema de la escolarización.
La dominancia en su relación es otro tema para tratar. ¿Siempre se da? A
pesar de que la gente cree que sí, no es cierto. No siempre se da entre los
gemelos ni entre los trillizos. Entre los idénticos es frecuente que vayan
cambiando sus roles; a veces es uno el que tira del carro, y en otras etapas es
el otro. O lo hacen, muy astutos, según sus cualidades; por ejemplo uno es el
líder en el área mental, mientras el otro lo es en el de las manualidades. Y algo
curioso: puede que uno sea el dominante; es el quien siempre decide. Por lo
menos esto es lo que parece. Pero cuando están separados (por ejemplo uno
en casa de los abuelos o estudiando en el extranjero) se observa que el otro es
tan dominante y líder como su hermano. Quiere decir: en realidad los dos
disponen de la misma cualidad, pero como no lo pueden demostrar a la vez,
uno asume el liderazgo, mientras que el otro, teniendo los mismos dones, los
‘aparta’ por el bien de su convivencia. O como me decía una gemela: ‘Como
mi hermana gemela siempre tiene la palabra, me callo, porque difícilmente
podemos hablar a la vez. Pero sin ella soy igual de habladora’.
En los mellizos, que suelen tener caracteres más dispares entre si, puede
haber uno con más madera de liderazgo. Es cierto. Y puede que al otro ‘lo lleve
de remolque’. En este caso es importante que se relacionen con otros niños
para que cada uno pueda desarrollar todo su potencial. Esto puede ser, de
nuevo, un motivo para clases separadas. También hay parejas de mellizos y
trillizos en las que ninguno de los dos (o tres) domina sobre el otro (u otros).
En las parejas niño/niña, es más frecuente que sea ella la que lleva la voz
cantante. Esto me lleva a contaros un descubrimiento interesante: una
psicóloga de la Universidad de Utrecht descubrió que hay cierta influencia
hormonal entre los bebés en el útero. Ella comparó parejas formadas por
mellizas con otras, formadas por niño y niña y observó que el nivel de la
hormona testosterona es más alto en las niñas de estas parejas que en las de
parejas de mellizas. La testosterona es la hormona que hace que se formen los
órganos sexuales en el bebé varón, pero también hacen que la estructura del
cerebro del niño sea distinta a la de la niña. No tenemos una estructura igual. Y
curiosamente la de la niña, que comparte el útero con su hermanito varón, está
bajo esa influencia lo cual hace que ella de mayor tenga cierta dominancia en
las relaciones (es un líder), se interese por las ciencias exactas (más bien típico
de los chicos) y que el comienzo de la menstruación se dé en un momento más
tardío.
La dependencia: entre los múltiples hay una mayor dependencia que entre
hermanos de distintas edades. Es normal y lógico. Por ejemplo cuando son
bebés, suelen dormir mejor estando juntos. Y los hospitales aprovechan esta
característica poniéndoles juntos en la incubadora, ya que así su crecimiento
es mucho más rápido. Se descubrió por casualidad gracias a dos gemelitas
prematuras. La más pequeña de las dos no salió adelante y los médicos no
sabían qué hacer para salvarla. Finalmente la pusieron con su hermana y ante
su gran asombro empezó a estabilizarse y aumentar de peso. Su respiración se
volvió regular y su estado de salud mejoró con creces. A partir de aquella
experiencia muchos hospitales optan por poner a los gemelos juntos. En caso
de trillizos intentan ir turnando a los bebés para que los tres se aprovechen de
su presencia.
La dependencia también la observamos en los primeros años; lógicamente
pasan mucho tiempo juntos y comparten sus juegos. Y aunque vayan a la
guardería o al colegio, no suelen hacer tantos amigos íntimos como otros
niños. ¡Ya tienen un fiel amigo en casa! Por ello suelen empezar a formar
amistades y traer amigos a casa más tarde. Esto en sí no es motivo para
preocuparte, porque los múltiples gracias a su estrecha convivencia suelen ser
muy sociables y no pocas veces populares dentro del grupo de clase.
En cuanto a una posible dependencia entre ellos conviene aplicar unas pautas
especialmente para múltiples:
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Emprende actividades con cada uno por separado desde bien pequeño.
Por ejemplo, llevar a uno al médico, no los dos a la vez. Este tiempo
exclusivo es importante tanto para la madre como para el niño. Les
ayuda en la adquisición del sentido del ‘yo’ (para ello necesitan
momentos de soledad).
Acostúmbrales a un rato exclusivo con la mamá y el papá (mimos).
Muchas veces ellos se empujan y no toleran que el otro reciba besos,
porque los dos (tres) los piden al mismo momento. Hasta cierta edad es
muy difícil darles mimos a cada uno individualmente, pero se les puede
explicar que para cada uno hay un rato.
Establece un día para cada uno a partir de los 3 ó 4 años. Se trata de
asignar un día a cada uno. Como suelen pelearse siempre por las
mismas cosas, este sistema evita muchos roces (por ejemplo: quién da
la comida al conejo, quién puede sentarse al lado de la ventana del
coche, quién saluda primero a mamá o papá, quién es el primero en
enseñar su dibujo). Lógicamente él que tenga el día asignado, tiene el
privilegio de ser el primero para estos momentos. Se anota el sistema
mediante colores en una hoja o calendario (cada niño tiene su propio
color).
Otro aspecto de su relación: el bloque contra los padres. ¿Qué hacer
cuando los dos o tres se encaprichan en algo y utilizan su fuerza
conjuntamente? Desde luego, los padres de gemelos (o más) deben utilizar
una fuerza mayor, ya que inculcarles normas es más complicado. Y ¿cómo
evitar que formen un bloque contra vosotros? Ellos suelen apoyarse y ayudarse
mutuamente. Consejos:
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Háblales a cada uno individualmente. En grupo se sienten menos
aludidos.
Apela a la responsabilidad de cada uno.
Llámales siempre por su nombre, evitando el término ‘gemelos’ o
‘vosotros’. Pide lo mismo a los familiares y amigos.
No des por sentado que lo quieren todo por igual
No busca la educación igualitaria sino una acoplada al carácter de cada
uno.
También quiero tratar el tema de la relación de trillizos: ¿cómo se llevan tres
niños de la misma edad? Tres es un número difícil. Con tres hay más peleas,
porque hay más deseos, más ideas y más diversidad. Pero si los tres juegan
bien, también es mayor gozo. Nunca olvidaré la escena de cuatro niñas
jugando a princesas; eran trillizas más una hermana menor y por la mañana
con sus papás aún durmiendo y yo de visita, jugaban por lo menos una hora
pacíficamente a ‘princesas’. Fue un gozo verlas y oírlas negociar. Pero claro,
siempre llega ese momento, tan temido por los padres, en el que estalla la
guerra. Y este momento se da con más frecuencia en familias con tres
pequeños, donde cada uno aún es un ser egocéntrico (lo son todos los niños
en sus primeros años de vida).
Se puede crear ‘el rincón del silencio’: si uno quiere hacer algo solito o ya no
quiere juntarse con los otros dos, ocupa este lugar. Los otros no pueden
molestarle, esto está prohibido.
A veces dos congenian bien y uno se queda algo apartado. Esto es
difícil. Podéis intentar organizar actividades, como ir con mamá, en la que se
junta este niño ‘solitario’ con uno de los dos. O quizás tenga un hobbie que
comparta con otro hermano mayor como un deporte. Hay que ser creativo. O
quizás ponerle en clase con uno de ellos y el otro por separado. También es
cierto que hay trillizos en los que estos roles van cambiando.
¿Cómo es la relación entre los trillizos cuando dos son idénticos y uno
es mellizo? (trillizos dizigóticos). Si los tres son del mismo sexo, el mellizo
puede sentirse apartado (la situación es más llevadera al haber diferentes
sexos, porque ya por ello cada niño tiene su propia identidad). A veces incluso
físicamente, porque sus hermanos se parecen mucho y él no. O bien al nivel
psíquico, porque el mellizo nota que sus hermanos comparten más emociones
y vivencias entre si que con él. Su intimidad es más fuerte. Vi esta situación en
unas trillizas de diecisiete años con las que tuve una entrevista; la melliza me
dijo que sus hermanas siempre querían estar juntas y que no sentían esta
misma inquietud con ella, algo que le entristecía. Le expliqué que seguramente
tenía que ver con su origen biológica. Esto le sorprendió mucho (siempre les
habían dicho que las tres eran de óvulos diferentes) pero al mismo tiempo esta
información le ayudó. Entendía por fin que había una explicación para ello y
que en realidad no tenía que ver con ella como persona. En otras palabras a
vosotros, los padres que se encuentren en esta situación, os aconsejo observar
bien si se dan estas vivencias y, en caso necesario, explicarles la causa.
Por fin el tema del colegio: juntos o no.
Curiosamente hay un cambio en la sociedad: antes se destacaba la
unidad entre gemelos. Todo igual: ropa, clases, peinado, hasta a veces los
nombres (Rosa Ana y Rosa María). En los años 60 empezó a haber más
atención para la individualidad y el desarrollo propio de cada niño. Acorde con
esta tendencia se vio importante distinguir a los gemelos: ropa distinta, un
peinado diferente y hasta clases separadas. La sociedad actual tiende a
destacar lo individual de cada gemelo sin tener en cuenta su relación y sus
necesidades emocionales. Separar a gemelos a una edad temprana (antes de
los 3 ó 4 años) en la que aún no tienen adquirido el sentido del ‘yo’ no es
pedagógico ni aconsejable. Incluso puede causarles un trauma. Para tomar una
decisión, hay que tener en cuenta varios factores:
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La edad: los gemelos y trillizos deben empezar juntos la escolarización.
Por lo tanto no hay que separarles en la guardería, porque supondría
una doble separación (de la madre y del hermano gemelo). No hay
motivos para ello. No pocas veces resulta ser incluso traumático.
La zigosidad (el origen biológico de los niños): los idénticos tienen más
necesidad para estar juntos. Hay que respetarlo y entenderlo.
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Su relación: hay que observar bien cómo se llevan. En algunos casos,
cuando hay mucha competitividad, dependencia, uno arrastra al otro, o
los dos se encierran en sí mismos u otros motivos más, es conveniente
buscarles aulas distintas (pero nunca antes de los 3 años y en los
idénticos preferiblemente a una edad mayor).
En la ronda de preguntas hablamos extensamente de este tema. Quiero
hacer hincapié en que vosotros como padres no debéis aceptar que se separen
a vuestros hijos sin motivo aparente. Recoged toda la información disponible y
tened presente que no hay evidencia científica de que separar a los gemelos
de clase les ayude en el proceso de la autonomía e individualización. En ello
influyen muchos más factores (para más información: www.coksfeenstra.info).
En caso de preguntas,
www.partosmultiples.net
podéis
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