Abril 07, Nacimiento del cine 1.- Nacimiento del Cine. 1.1. Edison: el

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Abril 07, Nacimiento del cine
1.- Nacimiento del Cine.
1.1. Edison: el kinetosopio y el kinetógrafo. Hasta 1890, se buscaba más el desarrollo de
la fotografía más que el de la cinematografía. Este interés se modificó cuando Thomas
Alva Edison construyó el taller Black Maria, en West Orange, Nueva Jersey, que se
convirtió en los laboratorios donde realizaba sus experimentos sobre imágenes en
movimiento y llegó a ser el primer estudio de cine del mundo.
Thomas A. Edison necesitaba un aparato que grabara imágenes para acompañar a su
fonógrafo, entonces encomendó la tarea a William K. Dickson, quien estudió los trabajos
de Muybridge y Marey, para desarrollar un sistema que “grabara” a una velocidad
constante, sincronizando la velocidad de obturación de la cámara con el movimiento del
rollo de celuloide.
Edison se había interesado en las posibilidades de la fotografía en movimiento después de
oír una conferencia de Muybridge in West Orange. Los experimentos de Edison con fotos
en movimiento, bajo la dirección de William Kennnedy Laurie Dickson, se iniciaron en
1888 con un intento de grabar las fotografías en cilindros de cera similares a los usados
para hacer las primeras grabaciones fonográficas. Dickson hizo un avance mucho mayor
cuando decidió usar la película de celuloide de George Eastman. El celuloide era resistente
y podía fabricarse en largos rollos y se convirtió en un medio excelente para la fotografía
en movimiento que requería grandes longitudes de película. Este invento se dio a conocer
como el Kinetógrafo, patentado en 1894.
Entre 1891 y 1895, Dickson tomó muchas películas de 15 segundos usando la cámara de
Edison, o Kinetógrafo.
Pero Edison decidió no proyectar las películas al público, en parte porque los resultados
visuales eran inadecuados y en parte porque pensó que las imágenes en movimiento
tendrían poco aprecio del público.
Dickson también inventó el Kinetoscopio, el mecanismo de proyección de las cintas
grabadas en los Kinetógrafos. En 1894 se abrió el primer local de Kinetoscopios, donde el
acceso a 5 máquinas se cobraba a 25 centavos de dólar por persona. El Kinetoscopio
contenía unos 15 metros de película en un bucle interminable que el espectador —
individual— podía ver a través de una pantalla de aumento. El artefacto se ponía en
marcha introduciéndole una moneda que activaba el motor eléctrico y ofrecía una
visualización de unos 20 segundos.
1.2. La exhibición de la Fotografía en movimiento Una vez que la fotografía pudo captar las
secuencias de una acción, se tenía que resolver otro problema: cómo exhibir esas fotos para que
se pudiera percibir la ilusión del movimiento.
Se considera que el primer aparato para exhibir imágenes en movimiento, a nivel comercial, es el
kinetoscopio que fue desarrollado entre 1889 y 1892 por William Kennedy Laurie Dickson,
colaborador de Thomas Alva Edison y cuya patente fue registrada por Edison. Este aparato es una
combinación de varios elementos donde intervinieron diversos protagonistas. Salvador Nájar lo
narra así:
En 1888, Edison consiguió algunas de las famosas fotos de Eadweard Muybridge y se las mostró a su
joven asistente William Kennedy Laurie Dickson (1860-1935). Después, Edison y Dickson conocieron a
Marey en Europa y éste accedió a mostrarles el aparato proyector que el mismo Marey había
inventado para exhibir las fotos de una larga tira de película que pasaba irregularmente dando saltos
a través de la lente del proyector (Nájar, 2008, p. 37).
De suerte que el kinetoscopio está basado en los trabajos de Muybridge y Marey, y proviene del
ingenio de Dickson. Dickson retoma la idea de la cinta perforada que ya habían utilizado Leprince,
Firese Green y Reynaud. El mérito original de Dickson es el uso de la cinta con formato de 35
milímetros que se impone como estándar en la filmación del cine analógico y que era fabricada
por la empresa Eastman. También logra que esa cinta corra en forma intermitente con el uso
adecuado de las perforaciones en la orilla de la película. Esta forma de correr la cinta lograba que
la imagen en movimiento se viera con mayor calidad.
Antes de que el kinetoscopio saliera al mercado, aparece un aparato de corta vida. Este aparato se
denominó kinetófono que era la suma de dos equipos fabricados en los laboratorios de Edison: un
kinetoscopio conectado al sonido de un fonógrafo con cilindro de cera. A partir del 6 de octubre de
1889, con el kinetófono, Edison se adelantaba a su tiempo pues ya aparecía el esbozo de un cine
sonoro rudimentario.
Sin embargo, Edison comete un error en la visión de negocios al dar marcha atrás en la exhibición
a grupos y decide hacer exhibiciones individuales. Nájar continúa su narración:
Pero, pensando en hacer un mejor negocio, Edison no quiso seguir exhibiendo ante grupos sus vistas
dinámicas y sonoras de unos cuantos metros de longitud, sino que ordenó que unieran los dos
extremos de cada una de ellas y las introdujeran como bandas sin fin en unas cajas o máquinas
tragamonedas llamadas kinetoscopios de un modo general, aunque, ya con sonido, su nombre más
apropiado era kinetófonos. Cada aparato individual tenía su visor de vidrio de aumento. Los
kinetoscopios salieron al mercado en 1893 (Nájar, 2008, p. 37).
Así como se cuestiona la autoría de los inventos kinetógrafo y kinetoscopio patentados por Edison,
aunque su desarrollo se atribuye a Dickson, del mismo modo hay autores que sostienen que el
autor intelectual de la máquina y el nombre «cinematógrafo » pertenecen a León G. Bouly.
Léon Guillaume Bouly (1872- 1932) diseñó la cronofotografía, que patentó en 1892 con el nombre de
«Cinematógrafo Léon Bouly», al que llamó simplemente cinematógrafo al año siguiente, nombre
definitivo que se utilizó desde entonces y llegó a nosotros. Utilizó películas sensibles a la luz sin
perforaciones (que había usado Reynaud y eran apenas conocidas con las presentaciones coetáneas
del quinetoscopio de Edison y Dickson), por lo que era necesario avanzar con un dispositivo que
ocasionaba numerosas sacudidas. Bouly no pagó durante un tiempo la renta de la patente, la palabra
«cinematógrafo» quedó libre y fue aprovechada por los hermanos Lumière y patentada a su nombre
(Valladares Sánchez, 2010, pp. 45-46).
El cine, al principio, trabajaba tanto en la captura como en la exhibición por medio de manivelas
que variaban el ritmo de secuencia en las escenas. Cuando se estandariza la captura y exhibición
de imágenes en veinticuatro cuadros por segundo y se realizan ambas operaciones a través de
sistemas automatizados, es entonces que las escenas simulan mejor la ilusión de la realidad.
1.3. El cinematógrafo (o ¿cronofotografía?) de los hermanos Lumière
Como culminación de los inventos dedicados a la captura de la imagen en movimiento, es obligado
mencionar la cámara- proyector registrada por los hermanos Lumière y cuya primera patente data
del 13 de febrero de 1895, (Sadoul, 1964). Cabe aclarar que, en ese primer registro de pa tente, no
se usa el término «cinematógrafo » con el que generalmente se identifica el invento de los
Lumière. La expresión que más se acerca a la descripción del invento es cronofotografía, término
con el que se mencionaba en ese entonces la actividad dedicada al manejo de la imagen con
movimiento. El mismo Louis Lumière confirma que no se usó la denominación cinematógrafo en el
registro de patente:
Nuestra primera patente, depositada el 13 de febrero de 1895, no había adoptado un nombre
particular. Se hablaba solamente de un «aparato para la obtención y la visión de pruebas crono
fotográficas». Muchas semanas después elegimos el nombre de cinematógrafo (Sadoul, 1964).
Esta etapa, que relata la aparición de los primeros equipos destinados a la captura de imágenes en
movimiento, concluye con la presentación de la cámara- proyector de los hermanos Augusto y
Louis Lumière ante los asistentes al Congreso de Fotografía de Lyon el 12 de junio de 1895. Este
congreso fue organizado por la empresa de los Lumière. El congreso se realizó en Neuville-surSaône, una pequeña población que está a 18 kilómetros de la ciudad de Lyon, ciudad donde vivían
los Lumière. El espectáculo central del congreso fue la exhibición de la película titulada: Le
débarquement du Congrès de Photographie à Lyon que había sido filmada el día anterior. En ese
cortometraje, los congresistas pudieron contemplar su propia imagen al cruzar el pequeño puente
de madera colocado entre la embarcación y el malecón de Lyon. Este hecho los impresionó
tremendamente y dio mucho de qué hablar (Ortiz Suárez, 2012, p. 84).
Anteriormente, los hermanos Lumière ya habían realizado otra presentación, la primera en que se
utiliza el nuevo equipo de cine inventado de los Lumière. Esta primera exhibición sucede el 22 de
marzo de 1895, durante la conferencia que ellos dictan acerca del desarrollo de la industria
fotográfica en Francia. Es durante esta primera presentación cuando se exhibe el corto conocido
como La salida del personal de los talleres (Ortiz Suárez, 2012, p. 84). Curiosamente, la tercera
exhibición es la que se registra como punto oficial de la invención del cine, el 28 de diciembre de
1895.
[El principal mérito industrial de] la innovación técnica aportada por el cinematógrafo consistió en
reunir los tres eslabones fundamentales de la producción de un film. Así, al permitir captar vistas
sobre una larga cinta flexible, tirar copias positivas de las mismas por contacto y proyectar las
imágenes sobre una pantalla –con el concurso de una potente fuente de luz–, el cinematógrafo se
convertirá, desde el primer aparato construido en octubre de 1895 por el ingeniero Jules Carpentier
en el modelo a seguir por quienes pretendieran crear un equipo competitivo que manejara
fotografías animadas (F. J. Frutos Esteban, 2008, marzo, pp. 12-13).
2. La llegada del cine mudo a México.
El 28 de diciembre de 1895 en Francia, el Cinematographe Lumière había iniciado sus
primeras exhibiciones en París en el gran café “Boulevard de Capucines”. La gran
aceptación que el medio tuvo entre las personas que lo vieron por primera vez, fue el
interés de un público masivo acomodado en butacas, como se realizaba en los teatros.
El Cinematógrafo llegó de Francia en los tiempos del presidente Porfirio Díaz, en agosto de
1896 y su llegada fue en la misma época y del mismo modo que llegó a todas partes del
mundo.
Es así que retomando varios aspectos del teatro se crean las primeras salas de cine, en
donde la gente empieza a ser acomodada en butacas y frente a éstas se encuentra la
pantalla, que transmitía las imágenes en movimiento y detrás de las personas era
colocado el novedoso invento, el Cinematógrafo.
Pero en México ya se conocía antes de la llegada del invento de los hermanos Lumière, un
aparato, aunque diferente, un poco semejante, que transmitía imágenes animadas, y este
era un invento del norteamericano Thomas Alva Edison, el cual era conocido con el
nombre de Kinetoscopio, pero a diferencia del invento de los hermanos Lumière en este
sólo se podían ver las imágenes en forma individual.
“Durante más de treinta años, el cine sería ofrecido por lo general como lo vio el primer
público de los Lumière, mudo y en blanco y negro, pese a los intentos de dar al nuevo
espectáculo, desde un principio sonido y colores y sólo a partir de la primera mitad del
siglo XX, otro invento la televisión, propondría un nuevo modo masivo no teatral de
admirar las imágenes en movimiento”.
Los hermanos Lumière concibieron su invento como una derivación de la fotografía, nunca
pensaron que su creación sería tan bien aceptada y con el paso del tiempo evolucionaría
tanto hasta llegar al cine de nuestros días.
Para dar a conocer el nuevo invento los hermanos Lumière mandaron representantes
armados de proyectores, aparatos, tomavistas, cintas fílmicas y películas vírgenes, en el
caso de México los enviados fueron C.J Bernard y Gabriel Veyre, siendo nuestro país el
único de Latinoamérica en que los operadores de los Lumière realizaron una serie de
películas como en: Francia, Inglaterra, España, Italia, Túnez, Alemania, entre otros.
Las primeras películas realizadas en México fueron hechas tomando como actor principal
al presidente Porfirio Díaz, en una monta que realizaba en el Palacio de Chapultepec. Esto
favoreció aún más al nuevo invento, ya que además de mostrar personajes de la vida
cotidiana, presentaba a grandes personalidades y actos solemnes.
La llegada del cine a México atravesó por una etapa de conflictos, tanto políticos como
sociales que para 1910 daría pie a la Revolución Mexicana.
“La competencia con los Lumière llevó a Edison a patentar un invento de Thomas Arman,
el Vitascopio, para proyectar también sus películas en pantalla. El repertorio del
Vitascopio fue conocido en México en 1896, pero los enviados de Edison sólo filmaron, al
parecer una película mexicana: El lazador mexicano.” (García Riera, 1987)
Para 1897 los hermanos Lumière concluyeron sus demostraciones en el extranjero y a
partir de entonces se dedicaron a la venta de aparatos y copias de las cintas que sus
enviados habían tomado en los países que habían visitado.
Al mismo tiempo, estos exhibidores se convirtieron en productores, al darse cuenta del
interés que podían tener en cada localidad las vistas tomadas ahí mismo.
Estas primeras vistas están catalogadas como “cine documental” por ser un simple reflejo
de la realidad, todavía sin argumento y sin edición.
Otro tipo de cine que se dio en México fue el cine de ficción, éste emplea un argumento,
al modo del teatro.
En 1898 se inició como realizador un exhibidor mexicano, el Ingeniero Salvador Toscano.
Otros exhibidores y realizadores mexicanos de la época fueron Gildardo Becerril y su
hermano (1899), Francisco Sotarriba (1910), Gonzalo T. Cervantes, Augusto Veniere y
Enrique Brust (1905), Arturo Gómez Castellanos, los hermanos Sthal y los hermanos Alva
(1916).
En octubre de 1899, Salvador Toscano filmó una versión muy abreviada de Don Juan
Tenorio, también se filmaron cuadros sobre episodios nacionales como Cuauhtémoc,
Benito Juárez, Hernán Cortés, Hidalgo y Morelos.
3.- El cine documental
El cine documental, por ser tomado desde donde se desarrollaba la Revolución, en varia
ocasiones puso en riesgo la vida de quienes lo hacían, ya que estos se encontraban
filmando en los campos de batalla y podrían ser un blanco, pero esto no fue un limitante
ya que fueron muchos los documentales que se realizaron de este conflicto y todos de
gran calidad.
“Al principio, este cine tendió a conciliar el prurito de objetividad con el halago a quien fue
visto como el sustituto democrático del dictador Díaz, el presidente Francisco I Madero,
cuya aparición en la pantalla provocaba el aplauso entusiasta del público.”
Los cineastas norteamericanos fueron también unos de los principales productores del
cine documental en México, ya que a estos les interesaba el captar la Revolución a través
de imágenes en movimiento. Estos documentales, que divulgaron una clara idea de lo que
estaba pasando, eran titulados por ellos mismos como por ejemplo el largometraje
Barbarous México (1912).
“Los documentales mexicanos realizados con menos recursos que los norteamericanos, no
tuvieron en el extranjero una difusión comparable con la de estos, sin embargo, el público
del país los acogió con un interés excepcional, buscaba en ellos no tanto la ilustración de
algo sabido como noticia misma, sino la información capaz de dar sentido a un cúmulo de
comunicaciones impresas, contradictorias e insuficientes.”
Por ese motivo el cine documental viene y tiene tal aceptación entre la gente, ya que
mostraba las imágenes de lo que verdaderamente estaba sucediendo, lo contrario a lo
que pasaba con la prensa que decía lo que estaba sucediendo o también existía otra que
sólo contaba lo que convenía y esto hacía que la gente se confundiera y que no supiera
con certeza qué era lo que estaba pasando en la Revolución. El cine documental vino a
satisfacer la necesidad de información, a través de películas tomadas desde donde se
estaban desarrollando la Revolución. Muchos de estos documentales son muy fuertes
porque muestran tal y como sucedieron las cosas.
Hoy en día la mayor parte de estos documentales mexicanos sobre la Revolución han
desaparecido o se han mantenido inaccesibles para el público en general.
Uno de los largometrajes que fueron editados años después de la Revolución y han
permitido un conocimiento parcial del hecho en este terreno es la película de Carmen
Toscano: Memorias de un mexicano.
4.- El cine trashumante.
En lo que se refiere a salas de exhibición, el público y la censura, el cine en México no tuvo
una historia diferente a la de los demás países. Después de los años iniciales en que su
éxito fue favorecido por la curiosidad, se da el cambio de siglo y el cine desemboca en una
suerte de decadencia prematura. Al saciarse la novedad y, por las limitaciones de
repertorio, el cine se ve forzado a convertirse en trashumante 1897-1910.
Los trashumantes tomaban las “vistas” de cada población a que llegaban, las revelaban en
la noche y al día siguiente las exhibían al asombrado público, que incrédulo, se veía
reflejado sobre una tela de manta.
(http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n56/pmatute.html). El objetivo era dar a
conocer a distintos públicos el nuevo invento. De esta forma, el cine llega a las ferias de
pueblo se mete en las carpas y sustituye a los teatros ambulantes y al circo.
5.- Primeras películas sonoras
A nivel internacional, se considera a The Jazz Singer (1927) como la primera película
sonora. El hijo del cantor de una sinagoga de Nueva York se traslada a Los Ángeles en
busca de fama y fortuna como músico popular tras ser descubierto por su padre cantando
jazz en bares. Varios años después, ayudado por una actriz, alcanza el éxito en Broadway.
Las películas sonoras llegaron a México en 1929, mismo año en que se llevaron a cabo los
primeros experimentos de sincronización entre imágenes y sonido en nuestro país. La era
del cine silente llegaba a su fin y el saldo no era positivo para el cine mexicano. A pesar de
decenas de esfuerzos, no había sido posible crear una industria cinematográfica nacional
capaz de competir con la cada vez más poderosa industria del celuloide hollywoodense.
A pesar del estado de las cosas, el país vio aumentar en poco tiempo la efervescencia
alrededor del cine y sus posibilidades. La llegada del cineasta soviético Sergei Eisenstein
en 1930 entusiasmó a un buen número de personajes de la élite cultural mexicana
interesados en el cine como fenómeno artístico. Por otra parte, y sin relación directa con
la filmación de ¡Que viva México! (1930-1932), el distribuidor Juan de la Cruz Alarcón
formó en 1931 la Compañía Nacional Productora de Películas, asociado con el director
Gustavo Sáenz de Sicilia y el periodista Carlos Noriega Hope, entre otros.
Santa (1931). El resultado inmediato de esta alianza sería Santa (1931), la primera cinta
mexicana filmada con sonido óptico y la que inauguraría la etapa industrial en el cine
mexicano.
El compadre Mendoza (1933). El segundo de los tres clásicos de Fernando de Fuentes
sobre la Revolución Mexicana —junto con El prisionero trece (1933) y Vámonos con
Pancho Villa (1935)—. Esta película solo fue ampliamente difundida hasta 1os años
sesenta cuando se convirtió en un clásico del cine mexicano. Georges Sadoul, quien visitó
México a principios de los sesenta, vio en la cinta a uno de los grandes logros del cine
mexicano. Los cineclubes se encargarían de difundir la cinta y la llegada del video
contribuiría a ampliar su difusión.
La mujer del puerto (1933). La figura de Andrea Palma apoyada lánguidamente en el
quicio de una puerta mientras Lina Boytler canta "vendo placer a los hombres que vienen
del mar..." ha alcanzado proporciones míticas. Película de altibajos, filme curioso que
alcanzó pronto la categoría de clásico del cine mexicano. Como Santa, La mujer del puerto
es una historia protagonizada por una prostituta, subgénero del melodrama mexicano sin
equivalente en otras cinematografías nacionales. Este tipo de mujeres encarnan una
compleja red de arquetipos enraizados en la tradición y las costumbres sociales de
México, dignos de un sesudo análisis psicoanalítico.
Janitzio (1934). Inaugura el género costumbrista y del paisaje. Zirahuén, un pescador del
lago de Pátzcuaro, Michoacán, lucha contra los especuladores que pretenden invadir su
área de trabajo. La situación se complica cuando Zirahuén es encarcelado por órdenes de
Manuel, quien desea a Eréndira, la novia del pescador.
Vámonos con Pancho Villa (1935). Durante la Revolución Mexicana, un grupo de valientes
campesinos, conocidos como los "Leones de San Pablo" se unen al ejército de Pancho
Villa. Después de algunas batallas, con más derrotas que victorias, el grupo original es
reducido a dos: Tiburcio Maya y el joven “Becerrillo”. Una epidemia de viruela se desata
entre la tropa y “Becerrillo” cae enfermo. Villa ordena a Tiburcio matar al joven e incinerar
su cuerpo. Desencantado, Tiburcio abandona la Revolución y regresa a su pueblo.
El reconocimiento a este clásico del cine mexicano llegó varias décadas después de su
menospreciado estreno. A principios de los sesenta, la crítica y el movimiento
“cineclubero” mexicano rescataron a este film del olvido.
En 1973, la filmoteca de la UNAM localizó un final alternativo que era desconocido y que
estaba en una copia de 16 milímetros muy deteriorada. Vámonos con Pancho Villa volvió a
ser noticia en 1982, cuando se transmitió por televisión una versión hasta entonces
desconocida, que incluía un final en el que Pancho Villa regresa por Tiburcio Maya y le
pide que vuelva a combatir en su tropa. Al negarse, Villa mata a Tiburcio, su mujer y su
hija, y se lleva a su pequeño hijo a la Revolución. Se ignora si este final fue censurado, o si
el propio De Fuentes decidió eliminarlo por encontrarlo innecesario o demasiado cruel.
URL de final alternativo: https://www.youtube.com/watch?v=hgvSOU7ULjM
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