Este multicell solo lleva 90 como ancho, 0 como alto y los textos. Su

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Este multicell solo lleva 90 como ancho, 0 como alto y los
textos. Su altura, no tendrá restricciones de ningún tipo se
incrementará lo necesario para que quepa todo el texto con la
la fuente y tamaño previstos. Si no se desactiva la opción por
defecto SetAutoPageBreak(true) insertará de forma
automática nuevas páginas hasta completar la inclusión del
texto. En este ejemplo puede verse esa circunstancia
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los
de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo
corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los
viernes, algún palomino de añadidura los domingos,
consumían las tres partes de su hacienda. El resto della
concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas
con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se
honraba con su vellori de lo más fino. Tenía en su casa una
ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba
a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el
rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro
hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco
de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la
caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada o
Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores que
deste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se
deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a
nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un
punto de la verdad.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los
de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo
corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los
viernes, algún palomino de añadidura los domingos,
consumían las tres partes de su hacienda. El resto della
concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas
con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se
honraba con su vellori de lo más fino. Tenía en su casa una
ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba
a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el
rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro
hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco
de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la
caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada o
Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores que
deste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se
deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a
nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un
punto de la verdad.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los
de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo
corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los
viernes, algún palomino de añadidura los domingos,
consumían las tres partes de su hacienda. El resto della
concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas
con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se
honraba con su vellori de lo más fino. Tenía en su casa una
ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba
a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el
rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro
hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco
de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la
caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada o
Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores que
deste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se
deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a
nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un
punto de la verdad.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los
de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo
corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los
viernes, algún palomino de añadidura los domingos,
consumían las tres partes de su hacienda. El resto della
concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas
con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se
honraba con su vellori de lo más fino. Tenía en su casa una
ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba
a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el
rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro
hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco
de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la
caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada o
Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores que
deste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se
deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a
nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un
punto de la verdad.
Este multicell solo lleva 90 como ancho, 0 como alto, los
textos y un borde consecuencia de haber incluido true (1)
como cuarto parámetro (fill=1). Como ln=1 (valor por
defecto) aparecerá justo debajo de la celda anterior.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los
de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo
corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los
viernes, algún palomino de añadidura los domingos,
consumían las tres partes de su hacienda. El resto della
concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas
con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se
honraba con su vellori de lo más fino. Tenía en su casa una
ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba
a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el
rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro
hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco
de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la
caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada o
Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores que
deste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se
deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a
nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un
punto de la verdad.
Este multicell solo lleva 90 como ancho, 0 como alto, los
textos y un borde. He cambiado el punto de inserción
mediante el método setXY al punto 105,40.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los
de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo
corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los
viernes, algún palomino de añadidura los domingos,
consumían las tres partes de su hacienda. El resto della
concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas
con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se
honraba con su vellori de lo más fino. Tenía en su casa una
ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba
a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el
rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro
hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco
de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la
caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada o
Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores que
deste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se
deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a
nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un
punto de la verdad.
A h o r a
n o s
h e m o s
s i t u a d o
e n
1 0 5 , 2 1 5 .
H e m o s
a g r e g a d o
l a
o p c i ó n
c e n t r a d o
y
h e m o s
p u e s t o
c o l o r
d e
f o n d o
a
l a
c e l d a .
O b s e r v a
q u e
p e s e
a
q u e
l a
a l t u r a
e s
c e r o
s e
e s t i r a
p a r a
c o n t e n e r
t o d o
e l
t e x t o .
L a
l e t r a
s e
s e p a r a
m u c h o
p o r
a c c i ó n
d e
s e t F o n t S p a c i n g ( 2 )
y
q u e
l o s
c a r a c t e r e s
s e
a m p l i a n
h o r i z o n t a l m e n t e ,
c o n
l a
l ó g i c a
d i s t o r s i ó n ,
p o r
e f e c t o
d e l
s e t F o n t S
t r e t c h i n g ( 1 3 0 )
tengo 5.5 de alto.
En la celda anterior configuré una
altura de 5.5 mm. Por esa razón
esta nueva celda, en la que
El reseth=0 de la celda anterior
desactiva la interlínea de 5.5 mm.
previamente activada por ese
paramétro igual a 1
pondré altura cero, y reseth=0
aparecerá con una interlinea de
igual valor que la altura de la
celda anterior.
En un lugar de la Mancha, de
cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha mucho tiempo
que vivía un hidalgo de los de
lanza en astillero, adarga antigua,
rocín flaco y galgo corredor. Una
olla de algo más vaca que
carnero, salpicón las más noches,
duelos y quebrantos los sábados,
lentejas los viernes, algún
palomino de añadidura los
domingos, consumían las tres
partes de su hacienda. El resto
della concluían sayo de velarte,
calzas de velludo para las fiestas
con sus pantuflos de lo mismo,
los días de entre semana se
honraba con su vellori de lo más
fino. Tenía en su casa una ama
que pasaba de los cuarenta, y una
sobrina que no llegaba a los
veinte, y un mozo de campo y
plaza, que así ensillaba el rocín
como tomaba la podadera.
Frisaba la edad de nuestro
hidalgo con los cincuenta años,
era de complexión recia, seco de
carnes, enjuto de rostro; gran
madrugador y amigo de la caza.
Quieren decir que tenía el
sobrenombre de Quijada o
Quesada (que en esto hay alguna
diferencia en los autores que
deste caso escriben), aunque por
conjeturas verosímiles se deja
entender que se llama Quijana;
pero esto importa poco a nuestro
cuento; basta que en la narración
dél no se salga un punto de la
verdad.
En un lugar de la Mancha, de
cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha mucho tiempo
que vivía un hidalgo de los de
lanza en astillero, adarga antigua,
rocín flaco y galgo corredor. Una
olla de algo más vaca que
carnero, salpicón las más noches,
duelos y quebrantos los sábados,
lentejas los viernes, algún
palomino de añadidura los
domingos, consumían las tres
partes de su hacienda. El resto
della concluían sayo de velarte,
calzas de velludo para las fiestas
con sus pantuflos de lo mismo,
los días de entre semana se
honraba con su vellori de lo más
fino. Tenía en su casa una ama
que pasaba de los cuarenta, y una
sobrina que no llegaba a los
veinte, y un mozo de campo y
plaza, que así ensillaba el rocín
como tomaba la podadera.
Frisaba la edad de nuestro
hidalgo con los cincuenta años,
era de complexión recia, seco de
carnes, enjuto de rostro; gran
madrugador y amigo de la caza.
Quieren decir que tenía el
sobrenombre de Quijada o
Quesada (que en esto hay alguna
diferencia en los autores que
deste caso escriben), aunque por
conjeturas verosímiles se deja
entender que se llama Quijana;
pero esto importa poco a nuestro
cuento; basta que en la narración
dél no se salga un punto de la
verdad.
Recortará el texto a la altura establecida Recortará el texto a la altura establecida Recortará el texto a la altura establecida
en maxh (decimocuarto parámetro) ya en maxh (decimocuarto parámetro) ya en maxh (decimocuarto parámetro) ya
que stretch=0 /undécimo parámetro)
que stretch=0 /undécimo parámetro)
que stretch=0 /undécimo parámetro)
En un lugar de la Mancha, de cuyo
nombre no quiero acordarme, no ha
mucho tiempo que vivía un hidalgo de
los de lanza en astillero, adarga antigua,
rocín flaco y galgo corredor. Una olla de
algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los
En un lugar de la Mancha, de cuyo
nombre no quiero acordarme, no ha
mucho tiempo que vivía un hidalgo de
los de lanza en astillero, adarga antigua,
rocín flaco y galgo corredor. Una olla de
algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los
sábados, lentejas los viernes, algún
palomino de añadidura los domingos,
Reducirá, si es necesario, el tamaño del texto para encajarlo en altura máxima
(stretch=1)
Reducirá, si es necesario, el tamaño del texto para encajarlo en altura Reducirá, si es necesario, el tamaño del texto para encajarlo en
máxima (stretch=1)
altura máxima (stretch=1)
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha
mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga
antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero,
salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los
viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes
de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo
para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se
honraba con su vellori de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba
de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de
campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la
edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco
de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la caza. Quieren
decir que tenía el sobrenombre de Quijada o Quesada (que en esto hay alguna
diferencia en los autores que deste caso escriben), aunque por conjeturas
verosímiles se deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a
nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la
verdad.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no
ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero,
adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más
vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los
sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los
domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della
concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus
pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se honraba con su
vellori de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los
cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de
campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera.
Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de
complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador
y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de
Quijada o Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores
que deste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se deja
entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a nuestro
cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la
verdad.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de
lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.
Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches,
duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún
palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes
de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas
de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los
días de entre semana se honraba con su vellori de lo más fino.
Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una
sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y
plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera.
Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de
complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran
madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el
sobrenombre de Quijada o Quesada (que en esto hay alguna
diferencia en los autores que deste caso escriben), aunque por
conjeturas verosímiles se deja entender que se llama Quijana;
pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la
narración dél no se salga un punto de la verdad.
Con autopadding true se aplica el espacio previsto, establecido
mediante setCellPadding por los cuatro márgenes de la celda
Con autopadding true se aplica el espacio previsto, establecido
mediante setCellPadding por los cuatro márgenes de la celda
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha
mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga
antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que
carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados,
lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos,
consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo
de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo
mismo, los días de entre semana se honraba con su vellori de lo más
fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una
sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que
así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de
nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco
de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la caza.
Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada o Quesada (que en
esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben),
aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se llama
Quijana; pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la
narración dél no se salga un punto de la verdad.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de
lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.
Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches,
duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún
palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes
de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas
de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los
días de entre semana se honraba con su vellori de lo más fino.
Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una
sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y
plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera.
Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era
de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran
madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el
sobrenombre de Quijada o Quesada (que en esto hay alguna
diferencia en los autores que deste caso escriben), aunque por
conjeturas verosímiles se deja entender que se llama Quijana;
pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la
narración dél no se salga un punto de la verdad.
Con autopadding false no se aplica el espacio previsto ni en la parte
superior ni en la inferior de la celda. Si se hace por la izquierda y la
derecha
Con autopadding false no se aplica el espacio previsto ni en la
parte superior ni en la inferior de la celda. Si se hace por la
izquierda y la derecha
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no
ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero,
adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más
vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los
sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los
domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della
concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus
pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se honraba con su
vellori de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los
cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de
campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera.
Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de
complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador
y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de
Quijada o Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores
que deste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se deja
entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a nuestro
cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la
verdad.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de
lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.
Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches,
duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún
palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes
de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas
de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los
días de entre semana se honraba con su vellori de lo más fino.
Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una
sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y
plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera.
Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de
complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran
madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el
sobrenombre de Quijada o Quesada (que en esto hay alguna
diferencia en los autores que deste caso escriben), aunque por
conjeturas verosímiles se deja entender que se llama Quijana;
pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la
narración dél no se salga un punto de la verdad.
Con autopadding true se aplica el espacio previsto, establecido mediante
setCellPadding por los cuatro márgenes de la celda
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho
tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín
flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más
noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de
añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della
concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de
lo mismo, los días de entre semana se honraba con su vellori de lo más fino. Tenía
en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los
veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la
podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de
complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de
la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada o Quesada (que en
esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben), aunque por
conjeturas verosímiles se deja entender que se llama Quijana; pero esto importa
poco a nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la
verdad.
Con autopadding false no se aplica el espacio previsto ni en la parte superior
ni en la inferior de la celda. Si se hace por la izquierda y la derecha
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho
tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín
flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún
palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su
hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las
fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se honraba con
su vellori de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los
cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y
plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de
nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco de
carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir
que tenía el sobrenombre de Quijada o Quesada (que en esto hay alguna
diferencia en los autores que deste caso escriben), aunque por conjeturas
verosímiles se deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a
nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la
verdad.
En un lugar de la Mancha, de cuyo
nombre no quiero acordarme, no ha
mucho tiempo que vivía un hidalgo de
los de lanza en astillero, adarga antigua,
rocín flaco y galgo corredor. Una olla de
algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los
sábados, lentejas los viernes, algún
palomino de añadidura los domingos,
consumían las tres partes de su hacienda.
El resto della concluían sayo de velarte,
hola mundo
Soy el primero
Yo soy el segundo
Lo cierto es que aun no estoy bien depurado. El
html aveces se me atraganta. No me
desprecies por eso. Soy dócil en los cambios
Creci y cambié
de imagen
tipográficos.
1.1
2.1
1.2
2.2
y
form ll. Esto
s
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a
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Entre las llamadas a los métodos StartTransform y
StopTransform he incluido Translate(100, -20) antes del
Multicell. Esto hará que se translade la posición de la celda 100
unidades horizontales y -20 verticales a partir de la posición de
la esquina superior izquierda especificada por el SetXY(10,35)
previo
Entre las llamadas a los métodos StartTransform y
StopTransform he incluido SkewX(-15) antes del Multicell.
Esto hará que el rectangulo se transforme en un paralelogramo
cuyo vertice superior izquierdo mantiene la posición indicada
por SetXY(10,65) y cuyos lados verticales sufren un giro de
-15 respecto a su posición original manteniendo su alineación
inicial los horizontales
En
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Entre las llamadas a los métodos StartTransform y
StopTransform he incluido ScaleX(150) y ScaleY(130) antes
del Multicell. Esto hará que la celda, manteniendo su esquina
superior izquierda en el punto indicado en SetXY(10,105) se
amplie horizontamente en un 150% y verticalmente en el 130%
ahora por la esquina inferior izquierda de la celda volteada.
de la posición especificada por SetXY() que será ocupada
espejo vertical (volteo). La imagen aparecerá ahora por encima
StopTransform he incluido MirrorV() que producirá un efecto
Entre las llamadas a los métodos StartTransform y
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Entre las llamadas a los métodos StartTransform y
StopTransform he incluido MirrorP() que producirá un efecto
espejo horizontal y espejo vertical. La imagen aparecerá ahora
a la izquierda de la posición especificada por SetXY() posicion
que será será ocupada ahora por la esquina inferior derecha de
la celdavolteada.
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Mi porcentaje de opacidad es
20 %
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