Condenado a un año y nueve meses de cárcel por hacerse

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Condenado a un año y nueve meses de cárcel por hacerse
pasar por odontólogo en Las Palmas de Gran Canaria
(EUROPA PRESS – 22 DE MAYO DE 2009)
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha
condenado a un año y nueve meses de prisión a Augusto Díaz
Hidalgo, por delitos de intrusismo, lesiones y estafa al haberse hecho
pasar por odontólogo para trabajar en una clínica dental de Las
Palmas de Gran Canaria desde diciembre de 2000 hasta mayo de
2003, periodo en el que ocasionó el "fracaso" en la colocación de
ocho implantes y un "defectuoso diseño de la prótesis" de una cliente.
La sentencia, dada a conocer el pasado 22 de mayo por el Tribunal
Superior de Justicia de Canarias, condena también al acusado a
indemnizar a la perjudicada en 39.000 euros más la cantidad que se
determine en ejecución de sentencia por el importe y gastos que le
ocasione a la afectada el tratamiento de implantología para reparar
los daños sufridos, debiendo detraerse de la suma total la cantidad
entregada en su día por dicha perjudicada y que asciende a la
cantidad de 11.768,99 euros.
Así, la Sala considera probado que, sin hallarse formalmente
inscrito en corporación profesional alguna, el acusado --mayor de
edad y sin antecedentes--, pese a carecer de la titulación idónea para
ejercer como licenciado en medicina y cirugía y doctor en las
especialidades de odontología y estomatología, y, por tanto, "sin
tener la necesaria habilitación subsiguiente, por hallarse los estudios
cursados pendientes de la preceptiva homologación en España, vino
desarrollando y realizando directamente al menos en el periodo
comprendido entre los meses de diciembre de 2000 y mayo de 2003,
todos los actos propios y exclusivos del ejercicio médico como
profesional de las especialidades mencionadas".
De este modo, ostentó "la representación legal y administración y
gestión tanto formal como material, respecto del Centro Dental San
Bernardo dedicado, a prótesis y ortodoncia en general, que giraba
también bajo las designaciones Clínica Dental y Centro Canario
Odontológico Nuestra Señora del Carmen SL, siendo esta entidad la
verdadera titular del establecimiento físico sito en Las Palmas de
Gran Canaria". Así, atendió a una mujer, ante la que el acusado se
presentó e identificó como "especialista médico titulado".
"Falto de todo cuidado"
La mujer se puso en manos del acusado, que con ánimo de
"enriquecerse ilícitamente", realizó "por sí mismo y sin intervención
de titulado alguno, todos los actos propios del ejercicio médico
(exploración, diagnóstico y tratamiento) para la realización de hasta
ocho implantes dentales osteointegrados a lo largo de un total de 36
consultas o asistencias, incluyendo las intervenciones quirúrgicas
correspondientes", por las que, al término, la paciente abonó al
acusado un total superior a 15.000 euros por todos los conceptos.
El ejercicio descrito, sin embargo, "falto de todo cuidado, diligencia o
elementales precauciones debidas adoptar, no se ajustó a la 'lex artis'
propia de la especialidad, ya la totalidad de los ocho implantes
realizados acusaron signos de fracaso temprano, y efectivamente dos
de ellos hubieron de ser repuestos, y finalmente siete fracasaron en
modo definitivo".
A ello coadyuvó, según la sentencia, "el defectuoso diseño de la
prótesis, que ocasionó a su vez un deficiente ajuste de la oclusión, y
la falta completa de higiene que propiciaba el faldón de falsa encía, la
realización de curetajes en forma absolutamente inapropiada, y para
terminar, la falta de todo seguimiento del proceso para corregir en el
momento apropiado sus fallas".
Dificultades de masticación
La resolución añade que "el fracaso completo del proceso descrito
evidenció la inutilidad completa de la prótesis para el fin pretendido,
y ocasionó dificultades de masticación a la paciente e infecciones e
inflamaciones bucales generalizadas y continuas, un síndrome
disfuncional ATM, trastornos ansiosodepresivos que precisaron el
adecuado tratamiento psiquiátrico, la pérdida completa de los
importes pagados al acusado, la necesidad de afrontar el coste
económico de un nuevo proceso de implantología, y la definitiva
pérdida de masa ósea en los maxilares afectados, al tener
necesariamente en cuenta para los futuros implantes".
Además, la Sala detalla que "no consta en cambio fehacientemente
acreditado que para los actos descritos, el acusado hubiese de alterar
o en cualquier caso manipular por sí y directamente el contenido de
soporte documental alguno, ni que fuera del caso descrito", Díaz
Hidalgo "se anunciase públicamente y ante todos como especialista".
Por todo ello, la Audiencia le condena como autor criminalmente
responsable de los delitos de intrusismo, lesiones y estafa, con la
concurrencia de la circunstancia atenuante de reparación del daño
efectuado o disminuir sus efectos, a la pena aceptada por el acusado.
Un año de inhabilitación
En concreto, por el delito de intrusismo, multa de seis meses a razón
de una cuota diaria de ocho euros; por el delito de lesiones, la pena
aceptada de tres meses de prisión e inhabilitación especial por tiempo
de un año para el ejercicio de la profesión de médico odontólogo o
estomatólogo y cualquier oficio relacionado con ella; y por el delito de
estafa a la pena, igualmente aceptada, de un año y seis meses de
prisión, multa de seis meses a razón de una cuota diaria de ocho
euros o el apremio personal legalmente procedente en caso de
impago y al pago de las costas procesales.
En cuanto a la responsabilidad civil el acusado indemnizará a la
perjudicada en la cantidad de 39.000 euros más la cantidad que le
ocasione a la perjudicada el tratamiento de implantología para
reparar los daños sufridos, debiendo detraerse de la suma total la
cantidad entregada en su día por dicha perjudicada y que asciende a
la cantidad de 11.768,99 euros.
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