INDICE Vida y obra de Lope De Vega. Peribañez y el comendador

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INDICE
• Vida y obra de Lope De Vega.
• Características del teatro de Lope De Vega.
• Análisis de algunos versos de la obra Peribañez y el comendador, donde se describe el tema del amor.
• Breve resumen de la obra, centrando los rasgos característicos.
• Comentario de un capitulo del libro Una escuela habitable de Manuel Ferrer.
1.VIDA Y OBRA DE LOPE DE VEGA
La biografía de Lope De Vega es interesante no sólo por los diferentes sucesos que vivió, sino también porque
deja huella en su obra literaria, quedando bien claro en su lírica, muchas veces manifestación poética de sus
numerosas y apasionadas relaciones amorosas. Varias de las mujeres de su vida aparecen en sus poemas
ficticios: Zaida, Filis, Belisa, Camila, Luscinda, Amarilis, Dorotea... Amores en los cuales no faltan los
hechos más variopintos: raptos, matrimonios, relaciones con mujeres casadas, procesos de difamación,
destierros, hijos, muertes, desengaños...
Todo lo cual, añadido a su inmensa fama literaria, le creó una aureola popular que lo convirtió en uno de los
individuos más conocidos de su tiempo.
Nacido en Madrid en 1562 dentro de una familia modesta, realizó diversos estudios y pronto se dedicó a la
literatura, que le proporcionó apreciables rendimientos económicos. Sirvió a varios nobles (duque de Alba, y
duque de Sessa), a los que no dudó en adular.
En 1558 es condenado al destierro por ciertos versos difamatorios que publicó; parte de los ocho años que
duró dicho destierro los pasó en Valencia, ciudad por entonces de intensa vida teatral, y cuya la influencia de
los importantes autores valencianos fue considerable en su posterior obra.
La personalidad de Lope es compleja: gallardo, pasional, atrevido, voluble, inconstante, cínico, venal,
halagador cortesano, vitalista, etc...
Su lugar preeminente en la sociedad madrileña se su tiempo, especialmente en la literaria, lo sitúa en el
ambiente de amistades, rencillas y rencores de los escritores de la época. Contó con numerosos seguidores y
admiradores, pero también con muchos enemigos. Aunque admiraba a Góngora, lo criticó e instigó las pullas
de sus discípulos contra el poeta cordobés, quien a su vez zahirió también a Lope. Tampoco fueron buenas sus
relaciones con Cervantes y , posiblemente, fue el promotor del apócrifo Quijote de Avellaneda.
Se casó dos veces, enviudó otras tantas y vivió con otra mujeres.
La muerte de uno de sus hijos, Carlos Félix, le llevó a ordenarse sacerdote en 1614. No obstante, en 1616 se
enamora de Marta de Nevares, una joven casada, y sin miedo al escándalo vive con ella. Pero mas tarde Marta
enfermó (ciega y loca) y los últimos años de la vida de Lope fueron penosos. Cuidó a Marta, pero pasó por
dificultades económicas puesto que sus obras tenían ya menos éxito, y sufrió graves desengaños con algunos
de sus hijos. Sigue escribiendo y en sus textos se aprecian las preocupaciones por las que pasa en este tramo
final de su vida. Marta muere en 1632 y Lope tres años después.
Lope de Vega cultivó la mayor parte de los géneros literarios de su tiempo. Como ya se ha indicado, fue
excelente poeta lírico y épico. Escribió también diversas obras en prosa siguiendo variados modelos
narrativos: un libro pastoril próximo aún al idealismo renacentista, la arcadia (1598); otra narración pastoril
de carácter religioso y que apunta cierta visión pesimista del mundo, Los pastores de Belén (1612); una novela
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bizantina de complicadas aventuras, pero cuyos sucesos transcurren sin salir de tierras españolas, El peregrino
en su patria (1604); cuatro novelas cortas al estilo italiano, novelan a Marcia Leonarda (1621−1624),
dedicadas a su último amor, Marta de Nevares, Marcia Leonarda, cuya presencia es constante en los relatos,
como si fuera ella su única destinataria. Con todo, su obra en prosa más notable es La Dorotea (1632),
relacionada con La Celestina, es también una extensa obra dialogada, escrita no para ser representada, sino
leída. Para muchos es la obra maestra de su autor, más allá de sus coyunturales éxitos teatrales, de los que a
veces renegaba Lope, quien se consideraba escritor dotado para más altos vuelos. Es La Dorotea un texto que
hay que considerar al otro lado de otros compuestos en el tramo final de la vida del escritor, textos que, como
ya vimos para el caso de la poesía lírica, aparecen traspasados por la amargura, la decepción y la melancolía.
Lope, ya anciano, rememora en La Dorotea episodios de su biografía − sus amores juveniles con Elena Osorio
−, difundiendo el presente con el pasado y la vida con la literatura y venciendo el paso del tiempo por el hecho
mismo de preservarlo en la memoria y en el texto literario. De todos modos no hay duda de que para la
historia literaria, Lope De Vega cumplió un papel fundamental, sobre todo, como dramaturgo, por su
presencia central en la creación del modelo teatral de la comedia nueva. Sus ideas dramática fueron expuestas
en el arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609). Se trata de un discurso académico escrito en
endecasílabos sueltos, que se vio convertido en un auténtico y polémico manifiesto literario. En él, de forma a
veces equivoca y no extenta ironía, se indican las características que deben reunir las obras teatrales de la
época.
Pero es, desde luego, en la practica donde Lope De Vega fija claramente su modelo teatral. Fue escritor
fecundísimo. Él dice hacer compuesto mil quinientas comedias, de las que hoy se conservan cerca de
cuatrocientas. Por el hecho mismo de la extensión de esta producción dramática, sus comedias son bastantes
irregulares. Muchas se limitan a reiterar esquemas, prefijados, pero en otras, por el contrario, alcanza la cima
del género. La enorme variedad temática hace que sea muy difícil clasificar tantas obras. Son notables las
comedias de enredo y costumbres como la dama boba, el perro del hortelano, servir a señor discreto, la moza
de cántaro, la villana de Getafe, las bizarrías de Belisa... En ellas la intriga es fundamental y el ambiente, ya
urbano (comedias de capa y espada), ya rural.
Un grupo muy importante lo constituyen los dramas de honor campesino, con el tipo de villano libre y digno,
el labrador rico y cristiano viejo, que se enfrenta, en ocasiones, a un noble, un comendador, que le ha
deshonrado: Fuente Ovejuna, Peribañez y el comendador de Ocaña, El mejor alcalde, el rey, El villano en su
rincón. Estas comedias de ambiente rústico escenifican la ruptura de la armonía rural, pero, una vez
establecida la paz, contribuyen a exaltar la sociedad monárquica y señorial, en la que el rey, siempre respetado
por sus vasallos, termina haciendo justicia: castiga el abuso de poder del noble y repone la honra del
campesino, con lo que quedan así incólumes tanto la propiedad como el orden vigente. Si ya en las obras
anteriores abundan los elementos trágicos, en algunas otras éstos están muy acentuados.
Se puede hablar entonces de dramas trágicos, como serían El caballero de Olmedo o El castigo sin venganza,
esta última escrita en los años postreros de la vida de Lope, representativa también de este desengañado ciclo
lopesco final, y en la que compite con calderón en gravedad y profundidad psicológica, pero sin abdicar de las
peculiaridades de su estilo.
2. CARACTERÍSTICAS DEL TEATRO DE LOPE DE VEGA
Los rasgos característicos de las obras teatrales de Lope son, como buen creador del género narrativo, los ya
explicados de la comedia nueva: mezcla de comedia y tragedia, quebrantamiento de las unidades clásicas,
división de las obras en tres jornadas, polimetría, personajes tipificados...
Particularmente significativo en las comedias lopescas el uso de elementos de carácter lírico procedentes de la
poesía tradicional. Lope, poeta lírico y dramático, esmalta sus comedias de canciones y ritmos populares.
Los elementos de tipo tradicional o popular se encuentran frecuentemente mezclados con otros creados por el
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propio Lope, por lo que a veces es difícil determinar que pertenece a la tradición y que es original del autor.
Las canciones populares que suelen encontrase son muy variadas en formas y géneros: canciones de amor, de
trabajo, de fiestas y juegos, jocosas, danzas o bailes, lírica, etc...
La importancia de las canciones tradicionales en las comedias de Lope trasciende, sin embargo, con mucho,
su propia abundancia, pues cumplen un decisivo papel tanto desde el punto de vista dramático − argumental,
como desde el escénico, y son en muchas ocasiones la base estructural y argumental en que la obra está
apoyada. Así, pueden servir para crear un clímax cómica, como la canción que se reitera en Las paces de los
reyes y Judía de Toledo, o un clímax trágico, como ocurre con la canción que anuncia el protagonista en El
caballero de Olmedo.
Ahora bien, esta importancia de la canción tradicional hay que entenderla también dentro de un mundo que
revaloriza todo lo popular que tiene de aparentemente intemporal, de reivindicación de un mundo feliz previo
a las perturbaciones sociales, de propaganda del campo y de la tierra como lugar incontaminado y , claro es, el
fondo se trata de una defensa de la sociedad nobiliaria, basada en la propiedad rural, en la que cada uno ocupa
su lugar preestablecido sin dejar por ello de ser feliz.
Y de aquí la presencia de escenas de boda, de bautizo, de romería, celebraciones de homenaje y de
bienvenida, fiestas de primavera o del verano, danzas, canciones de faenas del campo, cuadros aldeanos...
Toda ellas edificantes imágenes de una sociedad idílica, en la que no caben preocupaciones ni conflictos.
En cuanto al lenguaje de las comedias de Lope, se ajusta al gusto del variado público de los corrales. Pero
cumple con el precepto que postula el propio Lope para la comedia nueva, de adecuarse a las situaciones y
personajes.
Pese a que polemizó con Góngora en defensa de una lengua natural, clara y sencilla, no deja de haber en sus
obras, en ocasiones, cierta complejidad lingüística. Al fin y al cabo, Lope es escritor de un tiempo en que
conceptismo y culturalismo dominaban la vida literaria y, para el teatro, reconoce también en el arte nuevo
que las sutilezas lingüísticas y los recursos retóricos son necesarios, particularmente en la creación de las
situaciones de enredo, bien características de las comedias.
3. ANÁLISIS DE ALGUNOS VERSOS DE LA OBRA PERIBAÑEZ Y EL COMENDADOR DE OCAÑA,
DONDE SE DESCRIBE EL TEMA DEL
AMOR.
[...]Casilda, mientras no puedas
excederme en afición,
no con palabras me excedas.
Toda esta villa de Ocaña
poner quisiera a tus pies,
y aun todo aquello que baña
Tajo hasta ser portugués
entrando en el mar de Español
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el olivar mas cargado
de aceitunas parece
menos hermoso, y el prado
que por el mayo florece,
sólo del alba pisado.
No hay muesca que se afeite
que no te rinda ventaja,
mi rubio y dorado aceite
conservado en la tinaja,
que me cause más deleite
ni el vino blanco imagino
de cuarenta años tan fino
como tu boca olorosa:
que como el señor de rosa
le huele al villano el vino.
[...]
[...] Reina pues que tan dichosa
Te hará el cielo, dulce esposa,
Que te diga quien te vea:
La aventura de la fea
Pasóse a Casilda hermosa [..]
(páginas 50, 51,52)
Peribáñez hace una comparación de su amada Casilda con los olivares mas cargados, lo cual para ellos es un
tesoro puesto que viven de ello, pero para Peribañez Casilda es mucho más valiosa que todas las riquezas y
campos que él pueda poseer; ya que ninguno de los bienes del campo iguala en valor a Casilda, que para él es
la mejor compañía y ayuda en cualquier época, queriéndola por encima de todo.
[...] Pues yo ¿cómo te lo diré?
lo menos que miro en ti
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que lo mas del alma fue?[...]
(página 52)
En estos versos, Casilda le dice a Peribañez que para ella lo más importante que él tiene es su alma, más que
sus riquezas o su físico.
En el análisis de las dos anteriores estrofas, vemos que ambos han expresado sus deseos amorosos, cada uno
distinto del otro, y con lo dicho podemos observar un amor muy fuerte que les une.
[...] ¡Oh, que mal [el mal]se emplea
en quien es la flor de España!
¡Ah gallardo caballero!
¡Ah valiente lidiador! [...]
(página 61)
En esta escena vemos el concepto en que Casilda tiene al Comendador. En estos momentos Casilda socorre al
comendador que ha sido malherido por un toro, en una de las corridas de las fiestas.
[...] Hoy pasa
todo el humano tesoro.
Estuve muerto en el suelo,
y como ya lo creí
cuando los ojos abrí,
pensé que estaba en el cielo.
Desengañadme, por Dios;
que es justo pensar que sea
cielo donde un hombre vea
que hay ángeles como vos. [...]
(página 63)
En esta estrofa el Comendador, estando en casa de Peribañez le declara a Casilda lo que siente por ella;
describiendo su fatal accidente y cuando despierta de éste, cree que esta en el cielo ya que se encuentra con
una mujer tan bella (Casilda) y le dice que es como un ángel de los del cielo.
[...] ¿sois la novia por ventura?
No por ventura, si dura
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Y cree este mal después
Venido de mi ocasión.
¿qué vos estáis ya casada?
Casada y bien empleada
pocas hermosas lo son,
pues por eso yo he tenido
la ventura de la fea.
[aparte]
(que un tosco villano sea
de esta hermosura marido)
[...]
diamante en plomo gastado
¡dichoso al hombre mil veces
a quien tu hermosura ofreces!
No es él el bien empleado
Yo lo soy comendador
yo lo soy comendador [...]
(página 63−64)
En estas estrofas hemos podido destacar algo trascendental de la obra, un dialogo entre el comendador y
Casilda.
Cuando el comendador le pregunta a Casilda si está casada, y ella le responde que si. El comendador se siente
celoso por aquel hombre tan afortunado que se ha casado con ella, y lo llama tosco villano, diciéndole que
dichoso el hombre mil veces a quien tu hermosura ofreces; pero ella le responde que la afortunada es ella por
estar casada con Peribáñez. Podemos asegurar que el comendador está muy enamorado de Casilda ya que éste
al saber que está ya casada rabia de celos.
[...] En peligro esta mi vida
por un pensamiento loco [...]
(página 66)
El Comendador dice que su vida está en peligro por el dolor que le va a producir su enamoramiento.
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Casilda mi amor merece
Satisfacción de mi amor
[...] Ya estamos en nuestra casa,
su dueño y mío ha de ser;
ya sabes que la mujer
para obedecer se casa;
que así se lo dijo Dios
en el principio del mundo;
que en eso estriban, me fundo,
La paz y el bien de los dos,
espero amores de ti
que ha de hacer gloria mi pena [...]
(página 66)
Peribañez le explica a casilda que él le dará todo su amor, pero que ella también tiene que darle amor a el, y
hacerle feliz, y ahora que están casados ella debe obedecerle puesto que de eso se trata el matrimonio.
[...]¿qué ha de tener para buena
una mujer?[...]
[...] amar y honrar a su marido
es letra de este abecé,
siendo buena por la B
que es todo el bien que te pido,
hárate cuerda la C,
la D dulce, y entendida
la E, y la F en la vida
firme, fuerte y de gran fé.
La G grave, y para honrada
la H, que con la I
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te hará ilustre, si de ti
queda mi casa ilustrada.
Limpia serás por la L,
y por la M maestra
de tus hijos, cual lo muestra
quien de sus vicios se duele.
La N te enseña un no
a solicitudes locas
que estreno, que aprenden pocas,
Está en la N y la O.
La P te hará pensativa,
la Q bienquista, la R
con tal razón, que destierre
todo locura excesiva
solícita te ha de hacer
de mí regalo la S,
la T tal que no pudiese
hallarse mejor mujer.
La V te hará verdadera,
la X buena cristiana,
letra que en la vida humana
has de aprender la primera.
Por la Z has de guardarte
de ser zelosa, que es cosa
que nuestra paz amorosa
puede, Casilda, quitarte. [...]
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(página 67−68)
Casilda le pregunta a Peribañez que tiene que hacer para hacerle feliz, y para que se le considere una buena
esposa. Y este le recita un abecé que es un curioso método para memorizar cualidades y virtudes que casilda
debía de adoptar para que se le considerara buena esposa y mujer, y sería una buena forma para manifestarle
el amor que ella siente hacia Peribañez. Cada palabra del abecé empieza por una de las letras del alfabeto.
Casilda le respondió que se las estudiaría para cumplir todas aquellas virtudes de ese abecé y con ello hacerle
feliz.
[...] antes yo me huelgo di;
que quiero aprender de ti.
La primera letra es A,
Que altanero no has de ser;
Por la b no me has de hacer
Burla para siempre ya.
La C te hará compañero
en mis trabajos; la D
Dadivoso, por la fe
con que regalarte espero.
La F de fácil trato
La G galán para mí,
La H honesto, y la I
sin pensamiento de ingrato.
Por la L liberal
y por la M el mejor
marido que tuvo amor,
porque es el mayor caudal,
Por la N no serás
necio, que es fuerte castigo;
Por la O sólo conmigo
todas las horas tendrás
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Por la P me has de hacer obras
de padre; porque quererme
en la obligación que cobras.
Por la R regalarme,
y por la S servirme,
Por la T tenerte firme,
Por la V verdad tratarme;
Por la X con abiertos
brazos imitarla ansí.
Y como estamos aquí
estemos después de muerto. [...]
(página 68−69)
Peribañez también quiso que Casilda le hiciera un abecé para servirla y hacerle feliz.
La frase que más llama la atención es la última, en la que le dice que estarán juntos hasta una vez muertos,
señal de que quiere estar con él, y que ella quiere que él esté con ella hasta el final de sus días.
[...] ¿en qué ha de para esto?
Cuando se siente mejor,
la melancolía
y se queja sin dolor;
suspiros al aire envía
mátenme si no es amor. [...]
Leonardo, el criado del Comendador, crea un monólogo en el cual se da cuenta de que el comendador está
enamorado, debido a la actitud que este tiene.
Hermosa labradora,
más bella, más lucida,
que ya del sol vestida
la colorada aurora;
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Sierra de blanca nieve,
que los rayos de amor
vencer se atreve;
Parece que cogiste
con esas blancas manos
en los campos lozanos,
que el mayo adorna y viste,
cuantas flores agora
céfiro engendra en el regazo a flora
yo vi los verdes prados
llamar tus plantas bellas,
por florecer con ellas,
de su nieve pisados,
y vi de tu labranza
nacer el
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