La política fiscal discrecional en tiempos de crisis

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Presupuesto y Gasto Público 59/2010: 83-102
Secretaría General de Presupuestos y Gastos
© 2010, Instituto de Estudios Fiscales
La política fiscal discrecional en tiempos de crisis
FRANCISCO DE CASTRO
ESTHER GORDO
JAVIER J. PÉREZ
Banco de España
Recibido: marzo 2010
Aceptado: mayo 2010
Resumen
La efectividad de las medidas de política fiscal discrecional depende de un amplio conjunto de factores, alguno de
los cuales pueden variar ostensiblemente a lo largo del ciclo económico. Ello daría lugar a que los multiplicadores
fiscales se modifiquen en el tiempo. La profundidad y características de la crisis actual, con la generalización de res­
tricciones a la concesión de crédito, aconsejaron la adopción de importantes paquetes de estímulo fiscal en un amplio
conjunto de países que parecen haber teniendo efectos positivos a corto plazo sobre la actividad y el empleo. Sin em­
bargo, el deterioro sufrido por las finanzas públicas podría generar dudas sobre su sostenibilidad en el largo plazo.
De hecho, el contexto de inestabilidad surgido tras la crisis fiscal de Grecia ha agotado el margen para implementar
paquetes de estímulo adicionales imponiendo la necesidad de emprender programas de consolidación fiscal.
Palabras clave: Efectividad de la política fiscal, multiplicadores, estímulo fiscal, consolidación.
Clasificación JEL: E62, H30.
Abstract
The effectiveness of discretionary fiscal policy measures depends on a number of factors, some of which can vary
substantially over the economic cycle. This fact would lead to time-varying fiscal multipliers. The depth and charac­
teristics of the current economic crisis, along with the spread of credit constraints, made advisable the adoption of si­
zeable fiscal stimulus packages in a wide set of countries. Such stimulus packages seem to have entailed positive ef­
fects on economic activity and employment in the short-term. However, the worsening of fiscal positions might cast
doubts about their sustainability in the long-term. The wave of iustability caused by the fiscal crisis in Greece has ex­
hausted the leeway for implementing additional fiscal stimulus programmes with the need for fiscal consolidation
programmes showing up.
Key words: Effectiveness of fiscal policy, multipliers, fiscal stimulus, consolidation.
Clasification JEL: E62, H30.
1.
Introducción
La dimensión que amenazaba alcanzar la recesión y la rapidez con que se propagó al
conjunto de las economías propició que las autoridades de numerosos países desplegaran
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Francisco de Castro, Esther Gordo y Javier J. Pérez
respuestas de política económica sin precedentes y en diversos ámbitos, con el propósito de
evitar la posibilidad de que surgiera un círculo vicioso entre el deterioro de la actividad real
y la situación financiera. Así, junto a las medidas destinadas a normalizar el funcionamiento
de los mercados financieros, en julio de 2009 prácticamente todos los países de la Unión
Europea y las principales economías de la OCDE habían presentado paquetes fiscales de es­
tímulo de la demanda más o menos ambiciosos para el período 2008-2010. Las economías
emergentes también se fueron sumando a estas directrices a lo largo del año, a medida que se
confirmaba la precariedad de su situación 1.
A pesar del carácter general que ha tenido la respuesta de política fiscal, su implemen­
tación no ha estado exenta de controversia tanto en lo que se refiere a la magnitud como a la
composición de los planes de estímulo. Este debate se ha visto alentado por la diversidad de
los factores que inciden sobre la efectividad de la política fiscal, que comprenden tanto las
características estructurales de las economías —tales como el grado de apertura o las carac­
terísticas de sus sistemas financieros—, como otros elementos relacionados con las condicio­
nes cíclicas y con la situación de las finanzas públicas. Este último elemento cobra una im­
portancia crucial en el momento actual, ante el deterioro de las finanzas públicas que han
registrado la mayoría de las economías como consecuencia del empeoramiento de la situa­
ción económica que ha supuesto la activación de los estabilizadores automáticos y de la mag­
nitud de las respuestas discrecionales adoptadas. En este sentido, el debate, especialmente en
Europa, se ha orientado, especialmente, tras los episodios de inestabilidad en los mercados
de deuda soberana que tuvieron su origen en la crisis fiscal de Grecia, a la necesidad de con­
siderar medidas fiscales de signo contractivo.
Este artículo trata de ofrecer una perspectiva global del debate sobre la efectividad de
las medidas discrecionales de impulso fiscal y de los dilemas a que se enfrenta esta política
en la actualidad. Para ello, en primer lugar se resumen los principales argumentos teóricos y
la evidencia empírica existente sobre la capacidad estabilizadora de la política fiscal discre­
cional, prestando una atención especial a cómo los resultados de esta literatura pueden extra­
polarse a una crisis económica tan profunda y extensa como la actual. En segundo lugar, se
ofrece una cuantificación de las principales medidas de política fiscal aprobadas desde el año
2008 en Estados Unidos y los países de la zona euro y se evalúan sus posibles efectos sobre
la actividad económica en 2009 y 2010. En tercer lugar, y desde un punto de vista general, se
presenta la evidencia disponible acerca de los efectos sobre el crecimiento económico que
han tenido las estrategias de consolidación fiscal puestas en marcha en el pasado en algunos
países. Finalmente se presentan las principales conclusiones.
2. Los factores que determinan la efectividad de la política fiscal
discrecional y la evidencia empírica
2.1.
Las características institucionales y de los agentes
La valoración de los economistas sobre la efectividad de la política fiscal discrecional
ha experimentado un cambio muy profundo durante las últimas décadas. El activismo fiscal
La política fiscal discrecional en tiempos de crisis
85
de los años sesenta y setenta, con base en las teorías de corte keynesiano, fue seguido de una
valoración más escéptica de sus efectos, que tenía su sustento teórico en los modelos neoclá­
sicos. Como se sabe, los modelos keynesianos tradicionales incorporan el supuesto básico de
que los agentes toman sus decisiones de consumo e inversión en función de su renta corrien­
te. En este contexto, la política fiscal resulta efectiva, al menos a corto plazo, al afectar a la
renta disponible real de los agentes, aunque a medio plazo, este aumento de la actividad po­
dría provocar incrementos de los precios y una reacción de la política monetaria que acabaría
atenuando los efectos de la política fiscal.
En contraste, los modelos macroeconómicos más recientes (neoclásicos y neokeynesia­
nos) incorporan el supuesto de que los agentes toman sus decisiones de gasto en base a su
renta permanente, que incorpora no sólo la renta actual sino también las expectativas futuras
de renta y riqueza. En este contexto, ante un aumento permanente del gasto público, los
agentes privados incrementarían sus niveles de ahorro, reduciendo en consecuencia su de­
manda, con el fin de hacer frente a los aumentos de la carga fiscal que habrán de producirse
en un futuro para financiar la actual política expansiva (en líneas generales este efecto ha ve­
nido a llamarse «Equivalencia Ricardiana», véase Barro, 1974). En consecuencia, la política
fiscal discrecional sería poco efectiva, pudiendo provocar incluso efectos negativos sobre la
actividad si los aumentos futuros de impuestos afectaran a las expectativas de los agentes de
manera que se distorsionase la capacidad productiva de la economía hoy. Esto es lo que se ha
dado en llamar «efectos no keynesianos» de la política fiscal (véase Giavazzi y Pagano, 1990).
El resultado de esta literatura sobre la no efectividad de la política fiscal, no obstante, se
basa en un conjunto de supuestos muy restrictivos, como son la existencia de precios y sala­
rios flexibles, mercados de capitales perfectos, altruismo inter-generacional, agentes raciona­
les, que toman sus decisiones con información perfecta y en horizontes infinitos, y ausencia
de impuestos distorsionadores. La evidencia empírica aportada en los últimos años pone en
tela de juicio el cumplimiento de estos supuestos. En concreto, un canal para la efectividad
de la política fiscal en el corto plazo vendría de la consideración de que los consumidores y
las empresas son heterogéneos en cuanto a sus posibilidades de acceso al crédito, y por tanto
en sus posibilidades de sustituir consumo hoy por consumo futuro. En la economía habría
hogares «ricardianos», pero también otros cuyas decisiones de gasto dependerían en mayor
medida de la renta corriente, como consecuencia de su incapacidad para endeudarse (véase
Mankiw, 2000 ó Blanchard, 1985).
En este contexto se enmarcan los desarrollos más recientes de los modelos macroeco­
nómicos (modelos neokeynesianos o de nueva síntesis neoclásica) que incorporan de mane­
ras diversas el supuesto de que una proporción de la población se encuentra sujeta a restric­
ciones de financiación y, en consecuencia, determina sus niveles de consumo e inversión en
función de su renta corriente (ver por ejemplo Galí, Lopez-Salido y Vallés, 2007). La propor­
ción de hogares sujeta a restricciones de financiación dependerá, entre otras cosas, de las
condiciones cíclicas de la economía y del porcentaje de hogares desempleados, lo que puede
provocar que los multiplicadores fiscales, esto es, la respuesta de la actividad económica a
los impulsos de gasto, se modifiquen en el tiempo 2.
Pero además de la sensibilidad de los agentes ante las variaciones de la renta corriente,
existen otros muchos factores que condicionan la efectividad de la política fiscal. En primer
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Francisco de Castro, Esther Gordo y Javier J. Pérez
lugar, características estructurales como el tamaño de la economía, el grado de apertura y de
integración financiera y el régimen de tipo de cambio condicionan de manera notable la ca­
pacidad de la política fiscal 3. En general, el aumento en la integración comercial observado
en los años recientes ha aumentado el riesgo de que una parte importante de los impulsos fis­
cales se filtren rápidamente al exterior a través de las importaciones. Por ello, en situaciones
de crisis económica global, la coordinación de las políticas fiscales discrecionales resulta
conveniente, al traer consigo una mayor efectividad de las medidas en todas las economías
involucradas (véase el anejo 1, donde se ilustra mediante simulaciones del modelo macroe­
conómico NIGEM las ventajas asociadas a la coordinación de los estímulos de gasto). Por su
parte, la integración financiera disminuye también la potencia de la política fiscal, al reducir
las restricciones de financiación de los agentes.
En segundo lugar, la efectividad de la política fiscal depende también de las condicio­
nes monetarias y financieras que prevalecen en la economía, que condicionan la magnitud de
los efectos de desplazamiento que la política fiscal puede ejercer sobre la actividad privada
(crowding-out). Por ejemplo, en un entorno de baja inflación y crecimiento, la política mone­
taria podría tener mayor margen para acomodar los posibles efectos alcistas que la política
fiscal puede ejercer sobre los tipos de interés, con lo que el desplazamiento de la actividad
privada, resultaría más limitado.
En tercer lugar, aunque las expansiones fiscales propician un aumento de la demanda y
de la actividad a corto plazo, la magnitud de estos efectos dependerá de la reacción de la
oferta y, por consiguiente, del grado de rigidez nominal y real de la economía. Por ejemplo,
Galí, Lopez-Salido y Vallés (2007) estiman un modelo de equilibrio general con rigideces
nominales, donde muestran que la política fiscal podría ser efectiva aún cuando los consumi­
dores mantengan un comportamiento coherente con la equivalencia ricardiana, siempre y
cuando existan rigideces en el proceso de formación de precios que impidan su ajuste rápido
hacia el nuevo equilibrio. Las características institucionales del mercado de trabajo también
influyen sobre la capacidad de la política fiscal para modificar la actividad económica, al in­
cidir sobre la intensidad de la reacción de la oferta de trabajo ante cambios impositivos.
2.2.
El diseño de los planes de estímulo
Además de todas las consideraciones anteriores, las propias características de los pla­
nes de estímulo condicionan su efectividad, lo que añade una complejidad adicional al dise­
ño óptimo de las medidas de estímulo de gasto.
En primer lugar, existen retardos sustanciales desde que la economía se ve afectada por
una perturbación hasta que se hace un diagnóstico adecuado de la situación, se deciden las
medidas fiscales que se consideran apropiadas y, finalmente, se perciben sus efectos sobre la
actividad económica. Por ello, las autoridades económicas deben ser extremadamente cuida­
dosas para evitar que los efectos de una medida determinada puedan comenzar a percibirse
cuando la economía ha iniciado una recuperación. La preferencia por la introducción de me­
didas con un rápido impacto, frente a otras cuyo diseño y aprobación requiere un período de
La política fiscal discrecional en tiempos de crisis
87
tiempo más dilatado, como los proyectos de inversión pública, dependerá de la duración es­
perada de la recesión o desaceleración económica.
En segundo lugar, la duración de las medidas puede influir también en la magnitud de
su impacto. El argumento básico en contra de los estímulos de carácter transitorio se sustenta
en la teoría de la renta permanente: dado que los estímulos fiscales temporales tienen un im­
pacto muy reducido sobre la renta permanente de las familias (esto es, el valor descontado de
los ingresos que reciben a lo largo de su vida), su efecto sobre la actividad será muy reduci­
do. Aun así, determinados recortes impositivos de carácter transitorio pueden resultar muy
efectivos al afectar a la relación intertemporal de sustitución, esto es, a la relación existente
entre el precio o coste del consumo presente y del consumo futuro (por ejemplo, una reduc­
ción transitoria en el IVA). Además, la preferencia por el diseño de medidas temporales se
encuentra también relacionada con la necesidad de evitar el riesgo de que un impulso fiscal
de carácter permanente pueda acabar generando desconfianza sobre la sostenibilidad de las
finanzas públicas a medio y largo plazo.
También puede resultar conveniente localizar el estímulo fiscal en las empresas y hoga­
res con mayores dificultades para acceder a los mercados de crédito, dada su mayor propen­
sión a gastar cualquier impulso adicional de renta. Las ayudas sectoriales, en cambio, no es­
tán exentas de polémica ya que resulta complejo dirigirlas hacia determinados sectores
cuando el conjunto de la economía se encuentra inmerso en una crisis de carácter global.
Adicionalmente, se debe ser especialmente cuidadoso para que estas ayudas a sectores espe­
cíficos no distorsionen las condiciones de competencia, el funcionamiento de los sistemas
fiscales y, en el caso concreto de los países de la UE, las normas de funcionamiento del mer­
cado único europeo.
En cuanto al tamaño del impulso fiscal, la necesidad de adoptar medidas discrecionales
será tanto menor cuanto mayor sea la potencia de los estabilizadores automáticos. Además,
cabe tener en cuenta que la transferencia automática de renta del sector público al resto de la
economía a través de esta vía no se encuentra afectada por los retardos en la implementación
de la política fiscal que afectan a las políticas discrecionales y normalmente sus efectos se di­
rigen hacia los individuos con mayor propensión a gastar la renta corriente, ya que las presta­
ciones por desempleo tienen una elevado peso en ellos. En cualquier caso, incluso entre las
economías desarrolladas existen grandes diferencias en el tamaño de los estabilizadores
automáticos que reflejan discrepancias en la progresividad de los sistemas fiscales y en la co­
bertura y extensión de los sistemas de protección social. Por ejemplo, el flujo automático de
renta del sector público hacia los hogares y las empresas provocado por un deterioro del 1%
en la tasa de crecimiento del PIB se estima en 0,5 puntos de PIB para el agregado del área del
euro, 0,43 en el caso de España, y entre 0,25 y 0,34 puntos en el de Estados Unidos [Girouard
y André (2005)].
Otro aspecto relevante es la composición del estímulo fiscal. Como se verá posterior­
mente con más detalle, la evidencia empírica muestra que a corto plazo los multiplicadores
del gasto público son, en general, superiores a los de los impuestos. En cambio, a medio pla­
zo, los multiplicadores asociados a aumentos permanentes del gasto público son práctica­
mente nulos, mientras que algunas rebajas de impuestos sobre el trabajo y las empresas pue­
88
Francisco de Castro, Esther Gordo y Javier J. Pérez
den tener efectos positivos sobre el crecimiento a medio plazo, al incidir sobre la oferta de
trabajo y la acumulación de capital productivo.
Finalmente, un elemento crucial a la hora de determinar la efectividad de la política fis­
cal, es la necesidad de lograr que el estímulo sea coherente con otros objetivos de política
económica y, muy especialmente, que no suscite dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo
de las finanzas públicas, que podrían acabar limitando la propia efectividad del estímulo.
Esto es así porque, en caso de que los agentes aprecien que esos riesgos son elevados,
aumentarán sus tasas de ahorro por motivo precaución, propiciando un retroceso del gasto
privado que tenderá a amortiguar los efectos iníciales de la expansión fiscal. Además, se pro­
duciría un aumento de las primas de riesgo y de los tipos de interés a largo plazo que acaba­
rían afectando negativamente a la inversión privada. La magnitud de estos riesgos dependerá
de la cuantía del impulso fiscal, de la situación de partida de las cuentas públicas (referida no
sólo al saldo público inicial, sino también a los niveles de deuda y a todos los pasivos contin­
gentes asociados, entre otras causas, al envejecimiento de la población) y de la existencia de
otros desequilibrios macro-financieros. En esta línea, el hecho de que las finanzas públicas
de muchos países se encuentren muy deterioradas en 2008-2009 como consecuencia de la
adopción de programas de estímulo fiscal y la actuación de los estabilizadores automáticos,
limitaría la efectividad de posibles estímulos fiscales adicionales en 2010.
En relación estrecha con lo anterior, la literatura académica señala también que la efec­
tividad de las medidas discrecionales depende de cómo se comuniquen. Si los paquetes fisca­
les se anuncian de manera clara y creíble, incluyendo una estrategia de consolidación en el
medio plazo, pueden aumentar su efectividad. En caso contrario pueden contribuir a aumen­
tar la incertidumbre agregada en la economía y llegar a tener efectos negativos sobre la acti­
vidad (Hoon y Phelps, 2008).
Muchas de las consideraciones anteriores se han utilizado para justificar que el Plan de
Recuperación Económica Europea aprobado en diciembre de 2008, en el que se establecie­
ron los principios básicos que debían seguir los países miembros de la UE a la hora de dise­
ñar medidas para hacer frente a la crisis, resaltara la necesidad de que las medidas de estímu­
lo fiscal fuesen oportunas, transitorias y localizadas (timely, temporary and targeted, en
terminología anglosajona) y adaptadas a las necesidades específicas de cada país, para tener
en consideración las posibles diferencias en la situación fiscal de partida o en la potencia de
los estabilizadores automáticos. Con todo, dada la magnitud de la crisis, no han faltado opi­
niones a favor de un estímulo rápido, sustancial y sostenido (sizeble, sustained and speedy).
En cualquier caso, una duración mayor de la esperada de la recesión o una fase prolongada
de crecimiento económico reducido en la fase de recuperación, condicionarían el uso tradi­
cional de estos calificativos en el debate más reciente, ya que un estímulo fiscal sustancial y
sostenido resultaría difícilmente compatible con el reajuste de las cuentas públicas necesario
para devolver a una senda sostenible a las finanzas públicas.
La política fiscal discrecional en tiempos de crisis
89
2.3. La evidencia empírica sobre la efectividad de la política fiscal
discrecional
La multitud de factores que inciden sobre la efectividad de la política fiscal justifican
que los multiplicadores de la política fiscal dependan de las características de los países, de
las condiciones económicas y financieras que prevalecen en la economía y de la naturaleza
de las medidas adoptadas. Por ello, no debe sorprender que la evidencia empírica disponible
acerca de la efectividad de la política fiscal sea objeto de discusión y que las estimaciones so­
bre el tamaño de los multiplicadores fiscales se sitúen en un rango amplio.
La literatura empírica ha seguido dos metodologías diferentes para cuantificar los efec­
tos de la política fiscal: los modelos macroeconómicos y los modelos VAR estructurales. En
general, la estimación de los multiplicadores fiscales a partir de modelos macroeconómicos
se encuentra muy condicionada por los supuestos de partida relativos a la proporción de ho­
gares sujetos a restricciones financieras, la regla de reacción de la política monetaria, la exis­
tencia o no de reglas fiscales y los mecanismos de formación de expectativas. El empleo de
VAR estructurales permite soslayar esta limitación, aunque esta metodología se enfrenta a la
dificultad de aislar los cambios en las variables de política fiscal de carácter discrecional de
otros relacionados con el ciclo económico. Blanchard y Perotti (2002) sugieren un procedi­
miento para superar dicha dificultad que en la actualidad constituye la práctica habitual en
este tipo de estudios. Con todo, la mayoría de los trabajos realizados se centra en Estados
Unidos debido a las limitaciones de la información trimestral sobre las cuentas públicas dis­
ponible para muchos países. Más recientemente, Burriel et al. (2009) obtienen estimaciones
de los multiplicadores fiscales para el conjunto del área del euro, empleando una nueva base
de datos estimada en Paredes, Pedregal y Pérez (2009).
En el Cuadro 1 se resumen los principales resultados que se extraen de algunos de estos
trabajos basados en la metodología VAR. Como se puede apreciar, los multiplicadores fisca­
les son, en general, positivos, lo que refrenda la idea de que una expansión fiscal tiene efectos
positivos sobre la actividad económica a corto plazo. Además, los resultados que obtienen
Burriel et al. (2009) empleando una misma metodología para Estados Unidos y la UEM, re­
vela que los multiplicadores fiscales son similares en ambas áreas, especialmente en el caso
de los impulsos de gasto. La persistencia de los efectos varía mucho según los estudios anali­
zados si bien, en la mayoría de los casos, transcurridos cuatro años no se obtienen efectos
significativos.
Por otra parte, la mayoría de los estudios obtienen multiplicadores inferiores a la uni­
dad, lo que pone de manifiesto la existencia de importantes efectos de expulsión del gasto
público sobre el gasto privado. En este sentido, los trabajos que analizan los efectos de la po­
lítica fiscal sobre el consumo y la inversión privada obtienen, en general, que ésta tiene efec­
tos positivos sobre el consumo, mientras que el impacto sobre la inversión privada resulta ne­
gativo 4.
Por su parte, en el Cuadro 2 se ha tratado de sintetizar los resultados obtenidos en algu­
nos de los trabajos basados en modelos macroeconómicos estructurales. Las conclusiones
que se pueden extraer son las siguientes:
90
Francisco de Castro, Esther Gordo y Javier J. Pérez
Cuadro 1
Los efectos de la política fiscal sobre el PIB según los modelos VAR estructurales
Multiplicadores (a)
Corto plazo (b)
Largo-medio plazo (c)
AUMENTO DEL GASTO PÚBLICO
Estados Unidos
Perotti (2002) 1980-1997
Burriel et al. (2009) 1980-2007
0,26
0,91
–1,05
0,19
Área del euro
Burriel et al. (2009) 1980-2007
0,87
0,02
Alemania
Heppke-Falk et al. (2006) 1974-2004
1,21
0,38
España
De Castro y Hernández de Cos (2008)
1,31
0,26
–0,27
0,06
–1,22
1,11
0,63
0,74
–0,38
–1,51
REDUCCIÓN DE IMPUESTOS NETOS
Estados Unidos
Perotti (2002) 1980-1997
Burriel et al. (2009) 1980-2007
Área del euro
Burriel et al. (2009) 1980-2007
Alemania
Heppke-Falk et al. (2006) 1974-2004
Fuente: Elaboración propia.
a) El multiplicador mide el cambio en el PIB ocasionado por un cambio en los impuestos o en el gasto público de
1 pp de PIB.
b) La respuesta a corto plazo es la correspondiente al cuarto trimestre a partir del momento en que tiene lugar el
shock.
c) En general, las respuestas a largo y medio plazo (20 trimestres salvo para el caso de Alemania, que se refieren a
12 trimestres) no resultan significativas.
● A corto plazo se aprecia que los multiplicadores del gasto público son, en general,
superiores a los de los impuestos, lo que apuntaría a que una parte de la inyección fiscal realizada a través de estos últimos se destina a incrementar el ahorro privado. En
general, los multiplicadores asociados a medidas de gasto se aproximan a la unidad,
mientras que los de los impuestos se sitúan, en promedio, por debajo del 0,5.
● En cambio, a medio plazo, los multiplicadores asociados a aumentos permanentes
del gasto público pueden resultar incluso negativos, en algunos modelos donde los
agentes anticipan la necesidad de incrementar los impuestos en el futuro. Por el contrario, los multiplicadores asociados a rebajas de los impuestos sobre el trabajo y las
empresas aumentan a medio plazo, ya que éstos pueden suponer un incentivo para la
oferta de trabajo y la acumulación de capital que amplía el potencial de crecimiento
de la economía.
● Por lo que respecta a la composición del gasto público, los multiplicadores de la inversión pública resultan, en general, similares o superiores a los del consumo público y sus efectos perduran más en el tiempo, al aumentar el stock de capital produc-
91
La política fiscal discrecional en tiempos de crisis
Cuadro 2
Efectos de la política fiscal sobre el PIB en algunos modelos macroeconómicos(a)
Multiplicadores
de corto plazo (b)
Multiplicadores
de largo plazo
Media
Mínimo
Máximo
Media
Mínimo
Máximo
Aumento de
Consumo Público
Inversión pública
Transferencias de renta a familias
0,9
0,8
0,3
0,2
0,0
0,1
1,7
1,2
0,5
0,5
0,9
0,4
–0,2
–0,4
0,1
1,6
1,1
0,8
Recorte de
Impuesto sobre la renta
Impuesto de sociedades
Cotizaciones sociales
Impuestos indirectos
0,2
0,2
0,4
0,2
0,1
0,1
0,0
0,1
0,6
0,3
1,2
0,5
0,3
0,7
0,6
0,2
0,1
0,3
0,2
0,1
0,5
1,3
1,0
0,3
Fuente: Elaboración propia en base a Bouthevillain et al. (2009).
a) Los modelos que se emplean son: el modelo INTERLINK de la OCDE, el NAWM (New Area Wide Model) del
BCE, el modelo NIGEM, el modelo QUEST de la Comisión Europea, el MULTIMOD del FMI y otros modelos
de los bancos centrales nacionales.
b) El multiplicador mide el cambio en el PIB ocasionado por un cambio en los impuestos o en el gasto público de
1 pp de PIB.
tivo de la economía. No obstante, los proyectos de inversión pública pueden tener
un carácter diverso y no todos ellos son susceptibles de generar efectos sobre el
crecimiento a largo plazo. Además, el diseño y aprobación de este tipo de proyectos requiere, en general, un plazo más dilatado. Por su parte, las transferencias a las
familias suelen llevar asociados menores multiplicadores fiscales, aunque la evidencia sugiere que éstos aumentan de manera notable cuando las ayudas se localizan en las familias de menor renta y/o con mayor propensión a gastar su renta corriente.
● En cuanto a los recortes impositivos, la disminución generalizada del impuesto sobre la renta o del impuesto de sociedades suele llevar asociada multiplicadores reducidos a corto plazo. En el caso del impuesto sobre la renta, esto es así porque dados los niveles actuales de progresividad, el aumento de la renta afectaría en mayor
medida a los hogares de rentas altas, sobre los que tiene más incidencia el impuesto, con mayor propensión al ahorro (véase Argimón, de Castro y Gómez, 2007). De
igual manera, en el caso del impuesto de sociedades, la medida no beneficiaría a las
empresas que presenten pérdidas. De ahí la necesidad de que éstas medidas tengan
un carácter selectivo, si se pretende lograr una efectividad elevada. Por su parte,
aunque los multiplicadores asociados a los recortes de impuestos indirectos son reducidos, hay evidencia que muestra que los incentivos transitorios a la compra de
bienes de consumo duradero tienen efectos significativos a corto plazo, al suponer
un adelanto de las decisiones de gasto. De acuerdo con la evidencia empírica, las
rebajas de las cotizaciones sociales no son menos efectivas a corto plazo y además
su impacto perdura y tiende a incrementarse en el tiempo, dados sus efectos sobre
la oferta de trabajo.
92
3.
Francisco de Castro, Esther Gordo y Javier J. Pérez
La política fiscal en la actual crisis financiera y global
Todas las consideraciones y la evidencia empírica que se han presentando hasta el
momento se refieren a períodos normales. Pero dada la excepcionalidad de la situación vi­
vida desde finales de 2008, con descensos generalizados e intensos de la actividad y de los
niveles de empleo y distorsiones en el funcionamiento de los mercados financieros, existen
algunos argumentos adicionales en relación a la efectividad de las políticas fiscales discre­
cionales que se deben analizar.
En primer lugar, los posibles efectos de expulsión o crowding-out que se podrían pro­
ducir vía precios o tipos de interés son ahora de menor magnitud dada la intensidad de la re­
cesión y el hecho de que la política monetaria también está reaccionando de forma expansi­
va. En segundo lugar, la proporción de hogares sujetos a restricciones financieras, cuyas
decisiones de consumo guardan una estrecha relación con la renta corriente, puede elevarse
durante las fases de desaceleración cíclica y, de manera excepcional, en situaciones como la
actual crisis financiera. Por tanto, las medidas discrecionales orientadas a estos colectivos
tendrían mayor probabilidad de ser efectivas a corto plazo. Por último, las filtraciones que se
producen a través del comercio exterior también pueden ser más moderadas, ya que el carác­
ter global de la recesión ha llevado a que sean muchos los países que han introducido medi­
das discrecionales de estímulo de la demanda.
Pero también hay factores de riesgo que pueden limitar la efectividad del estímulo fis­
cal. En primer lugar, el elevado grado de incertidumbre existente y, sobre todo, la necesidad
de reducir los elevados niveles de endeudamiento de algunos hogares y empresas podrían
propiciar que el estímulo se traslade en mayor medida hacia el ahorro privado. En segundo
lugar, como ya se ha comentado, existe el riesgo de que la efectividad de la política fiscal
acabe siendo limitada si, por su magnitud, los estímulos afectan a la confianza de los agentes
sobre la sostenibilidad a medio plazo de las finanzas públicas.
La experiencia de otros episodios de crisis financiera revela que éstas acaban teniendo
un impacto muy significativo sobre el nivel de la deuda pública de los países involucrados,
debido tanto a la activación de los estabilizadores automáticos y a la implementación de otras
medidas discrecionales de estímulo de la demanda, como al impacto sobre las cuentas públi­
cas de las operaciones de saneamiento y rescate del sistema financiero (véase Reinhart y Ro­
goff, 2008). La Comisión Europea (2009) estima que las crisis financieras registradas en el
pasado supusieron, en promedio, un incremento de la deuda pública de 20 pp del PIB en los
países afectados, que perdura en torno a 4 años y medio. En este contexto la política fiscal
expansiva podría contribuir al aumento de las primas de riesgo soberanas, dificultando así la
financiación de la inversión privada. De hecho, existe una amplia evidencia que muestra que
los niveles esperados de déficit y de deuda públicos tienen un impacto significativo sobre los
tipos de interés a largo plazo, como por ejemplo, Ardagna (2009) o Laubach (2009). En con­
creto, este último autor estima que un punto de aumento del déficit, en porcentaje del PIB, in­
crementaría en torno a 25 puntos básicos los tipos de interés a 6 o diez años; el mismo resul­
tado se obtiene para un incremento de la deuda pública de 3-4 pp.
Por ello, en esta situación resulta todavía más necesario que la magnitud del estímulo
fiscal sea diferenciada, se adapte a la situación de partida de los distintos países y tome en
La política fiscal discrecional en tiempos de crisis
93
consideración el impacto contracíclico que de manera automática proporcionan los estabili­
zadores automáticos. Un aumento de la percepción del riesgo de insostenibilidad de las
finanzas públicas por parte de los agentes económicos puede dar lugar a comportamientos ri­
cardianos, lo que limitaría la efectividad de los estímulos de carácter fiscal. En este sentido,
si se partiese de una situación fiscal muy deteriorada de forma que los agentes económicos
percibiesen claros riesgos de insostenibildad, estímulos fiscales adicionales podrían incluso
generar efectos contractivos sobre la actividad.
En el apartado siguiente se analizan las principales características de los planes de estí­
mulo que se han llevado a cabo en las economías desarrolladas, y las pautas que puede aca­
bar adoptando en el futuro cercano, dada la experiencia histórica disponible para recesiones
anteriores.
3.1. Algunas características generales de los planes de estímulo fiscal
para 2009 y 2010
Como se ha dicho, la mayoría de los países han introducido medidas de estímulo de la
demanda desde que se inició la actual crisis financiera. Diversos organismos internacionales
han llevado a cabo un análisis comparado de estas medidas (véase OCDE, 2009; FMI, 2009
y Comisión Europea, 2009), que para el conjunto de las economías desarrolladas se situarían
en torno al 4% del PIB de la OCDE para los años 2008-2010. No obstante, estos planes difie­
ren mucho en intensidad siendo más ambiciosos en Estados Unidos (donde las medidas su­
peran el 5% del PIB) que en Europa, si bien en esta última área el impulso fiscal procedente
de los estabilizadores automáticos es mucho mayor. Dentro de esta área, el conjunto de las
medidas se aproximaría al 3-4% del PIB en España y Alemania, mientras que en Francia se
situarían en torno al 1% del PIB y en Italia serían prácticamente nulas [véase Capítulo 2 del
informe anual del Banco de España (2009)]. En general los países que presentaban mayores
niveles de endeudamiento público han tendido a establecer planes de estímulo más modes­
tos. También se aprecia una correlación inversa entre la magnitud de esos planes y el tamaño
de los estabilizadores automáticos.
En cuanto a la composición de los planes, la mayoría de los países han establecido pla­
nes muy diversificados, que comprenden un amplio conjunto de recortes de impuestos y coti­
zaciones sociales, de incentivos a la inversión y de transferencias de renta que en general se
dirigen hacia los segmentos de la población más afectados por la crisis. Un hecho destacable
es que en todos los países se ha apreciado un cambio en la composición de los planes, con­
forme se iba constatando la persistencia de la crisis. Así, si en un principio diversos países
habían hecho descansar su estrategia en reducciones de impuestos (Estados Unidos o Alema­
nia, por ejemplo), las medidas más recientes parecen apoyarse cada vez más en incrementos
de la inversión pública, que llevan asociados, de acuerdo con la evidencia empírica mencio­
nada con anterioridad, mayores multiplicadores fiscales a corto plazo.
Por lo que se refiere al impacto que estos paquetes fiscales podrían haber tenido en la
actividad económica en 2009, y se espera que tengan en 2010, las estimaciones que ofrecen
algunos organismos internacionales difieren notablemente en función de los modelos y de
94
Francisco de Castro, Esther Gordo y Javier J. Pérez
los supuestos que se emplean en las simulaciones y que se refieren, por ejemplo, a la reac­
ción de la política monetaria o a la proporción de hogares que se encuentran sujetos a restric­
ciones de financiación. Por ejemplo, la OCDE estima que el conjunto de los planes habría te­
nido un impacto del 0,5% del PIB de esta área en 2009 y 2010. Por su parte, la Comisión
Europea, estima que el conjunto de las medidas adoptadas en la UE podría tener un impacto
próximo al 0,75 pp del PIB de la UE en 2009 y al 0,3 pp en 2010. En el anejo 2 se ofrecen es­
timaciones alternativas que se obtienen con un modelo VAR estructural estimado en Burriel
et al. (2009).
En el caso de los Estados Unidos, las estimaciones son también dispares. Entre otras,
resulta interesante resaltar las cuantificaciones realizadas por Romer y Bertstein (2009) y
Cogan et al. (2009), en el marco de una disputa metodológica entre los autores de ambos tra­
bajos. En el primer artículo, los autores cuantifican el impacto de los planes fiscales adopta­
dos (ver anejo 1 para una cuantificación) en 3,7 puntos del PIB y la creación de más de 3,5
millones de puestos de trabajo. Estas estimaciones han sido severamente criticadas por Co­
gan et al. (2009), sobre bases metodológicas; así, estos autores, utilizando técnicas de mode­
lización menos sensibles a los supuestos de partida, estiman un impacto sobre el PIB y el em­
pleo equivalentes a un sexto de las estimaciones de Romer y Bertstein (2009) en ambos
casos.
Por último, Cwik y Wieland (2009) analizan exclusivamente los efectos de los incre­
mentos de gasto mediante el empleo de cinco modelos macro-econométricos que emplean
instituciones internacionales como el BCE, la Comisión Europea, el FMI y obtienen multi­
plicadores inferiores a la unidad tanto en el caso de la UE como en el de Estados Unidos ya
que el aumento del gasto público tendría un efecto negativo sobre la demanda privada en la
mayoría de las estimaciones realizadas.
3.2. Las estrategias de consolidación presupuestaria en la salida
de la crisis
El conjunto de estas medidas, y muy especialmente, la actuación de los estabilizado­
res automáticos, está suponiendo un deterioro muy significativo de los déficits presupues­
tarios. En este sentido, las previsiones más recientes de la Comisión Europea sitúan el défi­
cit de Estados Unidos por encima del 14% del PIB en 2010, y en el 6,5% para el promedio
de la zona del euro. Estas previsiones suponen que la deuda pública ascendería al 84% del
PIB en ese mismo año en el conjunto de la zona euro, frente al 66% observado en 2007
(véase Gráfico 1), mientras que en Estados Unidos la deuda pública se aproximaría al
100% del PIB.
Como se observa en el Gráfico 1, estos niveles de deuda como porcentaje del PIB no
tienen precedente en las últimas tres décadas en muchos países Europeos. El incremento de
la deuda pública ha roto una tendencia: en países como Alemania, Italia o Grecia, la ratio de
deuda se encontraba estabilizada tras el esfuerzo de consolidación motivado por la creación
de la Unión Económica y Monetaria, mientras que en otros países como Irlanda, España u
Holanda se había reducido drásticamente en la última década.
95
La política fiscal discrecional en tiempos de crisis
Gráfico 1.
Evolución de la deuda pública en el área del euro
% PIB
140
120
100
80
60
40
20
0
1975
ALEMANIA
1980
1985
1990
ITALIA
1995
2000
2005
2010
EURO ÁREA (16 PAÍSES)
GRECIA
% PIB
140
120
100
80
60
40
20
0
1975
1980
ESPAÑA
1985
1990
1995
HOLANDA
2000
2005
2010
IRLANDA
Fuentes: Eurostat. Para los años 2009 y 2010, previsiones de la Comisión Europea.
Este deterioro de las finanzas públicas en conjunción con el posible impacto negativo
que está teniendo la crisis financiera sobre el crecimiento potencial de la economía, con los
compromisos de gasto asociados al envejecimiento de la población y con el aumento de los
pasivos contingentes derivado de las operaciones de rescate de las entidades financieras, su­
gieren que el margen de maniobra para hacer frente a impulsos fiscales adicionales se ha
agotado en la mayoría de las economías desarrolladas. Pero todavía más importante que la
96
Francisco de Castro, Esther Gordo y Javier J. Pérez
constatación de este hecho resulta la búsqueda de estrategias de salida que tengan un menor
coste en términos de crecimiento, lo que supone uno de los retos más importantes a los que
se enfrentan las economías desarrolladas en la actualidad.
En este sentido, resulta relevante revisar las principales conclusiones de los estudios
que han tratado de analizar los efectos e implicaciones de episodios de consolidación fiscal
que han afrontado en el pasado algunos países. En general, estos estudios se enfrentan a la di­
ficultad de aislar los efectos que se derivan directamente del proceso de consolidación, ya
que en numerosas ocasiones éstos han formado parte de una estrategia más amplia de refor­
ma estructural de la economía, orientada a aumentar su potencial de crecimiento. Además,
como se comentó anteriormente, los efectos de la política fiscal dependen de otros muchos
factores. Pese a ello, los resultados más sólidos sugieren que, bajo determinadas circunstan­
cias, las estrategias de consolidación pueden tener un coste reducido en términos de creci­
miento, e incluso en algunos trabajos se detectan experiencias de consolidación fiscal que
han tenido efectos expansivos o no-Keynesianos [véase Giavazzi y Pagano (1990) y Ardagna
(2009)]. Esto es así porque el descenso de los tipos de interés a largo plazo que se deriva de la
estrategia de consolidación y el aumento de la riqueza asociado a los menores impuestos es­
perados propiciaría un aumento del consumo y de la inversión privadas, que podrían llegar a
compensar el retroceso de la demanda pública.
Según estos trabajos, existen una serie de factores que parecen resultar determinantes
en cuanto al éxito de los procesos de consolidación fiscal. En general, las estrategias de con­
solidación con mayor éxito incorporaban medidas que estaban orientadas principalmente a la
contención del gasto público. Las experiencias basadas en aumentos impositivos han sido, en
líneas generales, menos persistentes y menos exitosas (véase Alesina y Ardagna (1998)),
aunque como es obvio la dimensión de los déficits puede requerir la elección de un conjunto
más amplio de instrumentos. Asimismo, los programas de consolidación con menores costes
en términos de crecimiento han sido ambiciosos y permanentes y, muchas ocasiones se en­
contraban enmarcados dentro de planes de reforma global a medio plazo.
4.
Conclusiones
La intensidad de la actual crisis económica ha reanimado el debate sobre el papel de la
política fiscal como instrumento de estabilización de la economía. Como se describe en este
artículo, la efectividad de las medidas de política fiscal discrecional depende de un amplio
conjunto de factores, tales como el tamaño de la economía, el grado de apertura y de integra­
ción financiera, el régimen de tipo de cambio, las condiciones monetarias y financieras, la
importancia de las rigideces nominales y reales y la proporción de agentes económicos suje­
tos a restricciones de financiación. Algunos de estos elementos pueden variar ostensiblemen­
te a lo largo del ciclo económico, lo que puede provocar que los multiplicadores fiscales se
modifiquen en el tiempo.
Debido a lo anterior, en general, el uso discrecional de la política fiscal como elemento
de estabilización macroeconómica suscita una gran controversia y la evidencia empírica dis­
La política fiscal discrecional en tiempos de crisis
97
ponible ofrece estimaciones muy dispares sobre los multiplicadores asociados a las distintas
medidas fiscales.
Con todo, la profundidad y características de la crisis actual, con la generalización de
restricciones a la concesión de crédito, aconsejaron la adopción de importantes paquetes de
estímulo fiscal en un amplio conjunto de países. Las estimaciones realizadas parecen mostrar
que estos planes fiscales están teniendo efectos positivos a corto plazo sobre la actividad y el
empleo, contribuyendo a atenuar los efectos de la contracción de la demanda privada. Sin
embargo, los elevados déficits públicos y el rápido crecimiento de la deuda podrían generar
dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas en el largo plazo, especialmente cuan­
do los efectos derivados del envejecimiento poblacional empezarán a sentirse con gran inten­
sidad en las próximas décadas en muchos países.
En consecuencia, el deterioro experimentado por las finanzas públicas en muchos paí­
ses sugiere que el margen para implementar paquetes de estímulo adicionales se ha agotado.
Más bien, parece aconsejable diseñar y, en algunos casos, implementar decididos programas
y compromisos de consolidación fiscal futura, que contribuyan a establecer un marco trans­
parente para la toma de decisiones de los agentes y a sentar las bases para un crecimiento es­
table. En este sentido, un importante conjunto de trabajos orientados al análisis de las expe­
riencias de consolidación fiscal pasadas, encuentran que las medidas encaminadas a contener
el crecimiento del gasto público propician una mejora más duradera de las cuentas públicas y
podrían tener un menor coste en términos de crecimiento y empleo, aunque en situaciones de
marcado deterioro de las cuentas públicas, la corrección de estos desequilibrios puede reque­
rir también que los cambios se extiendan a algunas figuras impositivas.
Anejo 1.
Los spillovers internacionales de la política fiscal 5
Desde distintas instituciones se ha puesto énfasis en la necesidad de coordinar los pa­
quetes de estímulo fiscal a escala internacional, para optimizar su impacto sobre la actividad
económica 6. El principal argumento para justificar esta necesidad radica en la existencia de
filtraciones de los estímulos fiscales de un país hacia la actividad de otras economías, que se
produce mayoritariamente a través de las importaciones. La potencia de este canal dependerá
del grado de apertura de las economías y de la elasticidad de las importaciones frente al PIB.
Además, este canal se puede ver reforzado si el impulso fiscal es exitoso y genera una apre­
ciación del tipo de cambio. Si estas filtraciones son importantes, una mayor coordinación fis­
cal puede permitir que cada gobierno individualmente tenga que realizar un menor esfuerzo
fiscal para lograr una meta determinada de estímulo económico, lo que moderaría algunos
efectos indeseables de la política fiscal, como un mayor incremento del déficit público que
redunde en mayores tipos de interés, o distorsiones propias de la modificación de los instru­
mentos fiscales, como por ejemplo, los tipos impositivos.
En este anejo se trata de cuantificar estos efectos indirectos de filtración de estímulos
fiscales. Para ello, se ha realizado un ejercicio de simulación con el NIESR Global Econome­
tric Model (NiGEM) 7, que es un modelo macroeconométrico de corte neokeynesiano con
agentes que actúan de acuerdo con sus expectativas racionales sobre el valor futuro de las va­
98
Francisco de Castro, Esther Gordo y Javier J. Pérez
riables económicas. En concreto, en la simulación se trata de capturar los impactos de los pa­
quetes fiscales introducidos por las principales economías desarrolladas 8 a partir de octubre
de 2008 como respuesta a la crisis financiera de escala global. El análisis se limita a las eco­
nomías desarrolladas porque el NiGEM no dispone de un sector público lo suficientemente
desarrollado para las principales economías emergentes, como China, la India, Rusia o Bra­
sil. El período de impacto estudiado se centra en los años 2009 y 2010, que es donde se con­
centra el grueso de los paquetes fiscales. Al mismo tiempo, los paquetes se modelizan no
sólo teniendo en cuenta su importe, sino también su composición, distinguiendo entre inver­
sión pública, impuestos a personas y empresas y transferencias directas. Adicionalmente, se
adoptan dos supuestos que son fundamentales para lograr una mayor efectividad de la políti­
ca fiscal y que son coherentes con lo que se viene observando en la realidad: i) la política mo­
netaria es acomodaticia durante el período de vigencia de las medidas fiscales (2009 y 2010),
lo que implica que los tipos de interés de corto plazo no reaccionan ante las variaciones de la
demanda agregada inducidas por el impulso fiscal; ii) los gobiernos tampoco implementan
sus reglas de solvencia fiscal durante dicho período, permitiendo que sus cuentas públicas
entren en déficit.
La Tabla A.1 recoge los resultados del ejercicio de simulación. El impulso estimado so­
bre el crecimiento del PIB durante el período 2009-2010 es moderado a la luz del tamaño de
los distintos paquetes fiscales: oscila entre 0,5 pp en el área del euro y 2 pp en EEUU, situán­
dose España en un término intermedio. En otros términos, los multiplicadores fiscales aso­
ciados a este esfuerzo fiscal se sitúan entre 0,3 y 0,6 —siendo esta última cifra la referida a
España—, resultados que se pueden catalogar como modestos, en línea con los trabajos más
pesimistas sobre la efectividad de la política fiscal, como por ejemplo Cogan et al. (2009).
Asimismo, el incremento adicional en la tasa de crecimiento asociado al efecto simultáneo
de los paquetes fiscales en varios países (el spillover internacional) es, en general, reducido
en términos absolutos, de apenas una o dos décimas. No obstante, en términos relativos, los
impactos sobre el PIB asociados a la coordinación de las políticas fiscales representan en
tono al 30-50% del impacto total del estímulo en las economías más abiertas, como España,
el área del euro y, sobre todo, el Reino Unido, donde el spillover estimado supone un 50%
del estímulo fiscal total en 2009.
En conclusión, los resultados del sencillo ejercicio de simulación que se ha realizado
permiten extraer varias lecciones. En primer lugar, se confirma la conveniencia de coordinar
las políticas fiscales en las economías más abiertas, donde la cuantía de los spillovers inter­
nacionales es más importante. En economías más cerradas, como Japón y EEUU, el tamaño
de estos spillovers sería mayor de poder introducir en la simulación los paquetes fiscales de
las principales economías emergentes, que son más relevantes para su actividad. Otro resul­
tado que hay que resaltar es que los multiplicadores asociados a los impulsos fiscales simula­
dos son pequeños. Una parte de la explicación radica en no haber podido introducir las medi­
das de política fiscal de una parte importante del mundo, hacia la cual se ha filtrado una parte
del estímulo fiscal de las economías modelizadas. Otra parte está relacionada con el diseño
de las medidas, puesto que el efecto sobre el crecimiento de cada instrumento fiscal es dife­
rente —y en ocasiones, notablemente. Los multiplicadores implícitos tanto en el NiGEM
como en la mayoría de modelos de simulación tienden a apuntar que la inversión pública es
99
La política fiscal discrecional en tiempos de crisis
Tabla A.1
Los spillovers internacionales de la política fiscal: impacto estimado de los paquetes fiscales
sobre el crecimiento del PIB a)
Paquete
fiscal
España
Área del euro
Estados Unidos
Japón
Reino Unido
Impacto total sobre el PIB
Spillover internacional
2009-2010
2009
2010
2009-2010
2009
2010
1,4%
1,4%
4,1%
4,4%
1,6%
0,4
0,5
1,0
3,1
0,6
0,4
0,0
1,0
–1,6
0,1
0,8
0,5
2,0
1,5
0,6
0,1
0,2
0,1
0,1
0,3
0,2
0,1
0,0
0,1
0,2
Fuente: Elaboración propia.
a) En diferencia en puntos porcentuales sobre el escenario base. Las cifras de los paquetes fiscales son porcentajes
sobre PIB.
la variable con un mayor impacto sobre la actividad con diferencia, debido a su doble ver­
tiente de estímulo vía demanda nacional y vía capacidad productiva. No obstante, pese a que
esta variable ha sido la más importante en el diseño de los paquetes fiscales considerados, es­
tos también incluían otros instrumentos menos efectivos, como las transferencias directas a
las familias y empresas, lo que ha contribuido a recortar el multiplicador fiscal total.
Anejo 2.
Efectos de la política fiscal en el área del euro: un modelo
SVAR 9
La evaluación de los efectos de las medidas de política fiscal discrecional se encuentra
sujeta a una elevada incertidumbre. Gran parte de la evidencia sobre los multiplicadores fis­
cales se obtiene a partir de modelos macro-econométricos de corte keynesiano y otros de
equilibrio general, donde los resultados se encuentran fuertemente condicionados por los
propios supuestos de partida: mecanismos de formación de expectativas, regla de reacción de
la política monetaria, porcentaje de hogares sujetos a restricciones financieras, etc. Para sos­
layar esta limitación, en los años recientes diversos trabajos han seguido una vía alternativa
para analizar los efectos de la política fiscal, que se basa en la estimación de modelos VAR
estructurales. El trabajo seminal de Blanchard y Perotti (2002) y su propuesta de identificar
las perturbaciones (shock) fiscales discrecionales a partir de la información sobre las estruc­
turas impositivas y su respuesta a la actividad económica constituye la manera de proceder
habitual en esta literatura.
En este contexto se enmarca el trabajo realizado recientemente por Burriel et al. (2009)
que aplica la metodología de Blanchard y Perotti (2002) para el conjunto del área del euro 10
y Estados Unidos. Los resultados que obtienen revelan que los efectos de los impulsos de
gasto son similares en ambas áreas, con multiplicadores inferiores a la unidad. La persisten­
cia de los efectos es aproximadamente de dos años en ambos casos y, posteriormente, los
efectos no son significativos. Por su parte, las modificaciones de los impuestos netos llevan
100
Francisco de Castro, Esther Gordo y Javier J. Pérez
asociados menores multiplicadores (de 0 a 0,3), tanto en el área del euro como en los Estados
Unidos.
Con este modelo se ha realizado un ejercicio de simulación donde se trata de ofrecer
una estimación alternativa de los efectos de las medidas de estímulo aprobadas por estas eco­
nomías desde el estallido de la crisis financiera hasta mediados de 2009 (nótese que la cuan­
tificación de las medidas fiscales es idéntica a la realizada en el anejo 1). Como se puede
apreciar, según los resultados de este modelo, el impacto acumulado sobre el crecimiento de
la actividad de la zona del euro ascendería a un 0,7% del PIB, mientras que en Estados Uni­
dos sería del 1,7%. Estos resultados son ligeramente superiores a los que se obtienen con el
modelo NIGEM (0,5%), que se presentan en el anejo 1. En cambio, en el caso de la zona del
euro resultan algo inferiores a los que obtiene la Comisión Europea, de un 1% del PIB acu­
mulado en el período 2009-2010 [Comisión Europea (2009)]. Los resultados que se obtienen
para Estados Unidos se encuentran en línea con el consenso de estimaciones disponibles.
Tabla A.2
Impacto estimado de la Política Fiscal en el área del euro: un modelo SVAR a)
Paquete fiscal
Zona euro
Estados Unidos
Impacto total sobre el PIB
2009
2010
2009
2010
0,8%
1,3%
0,5%
2,7%
0,6%
0,7%
0,1%
1,0%
Fuente: Elaboración propia.
a) En diferencia en puntos porcentuales sobre el escenario base. Las cifras de los paquetes fiscales son porcentajes
sobre PIB.
Notas
1. Alberola y Gutiérrez del Arroyo (2009) ofrecen una perspectiva global sobre las medidas de apoyo financiero y
fiscal adoptadas en las economías desarrolladas y emergentes, desde un punto de vista cuantitativo y comparado.
2. Tagkalakis (2008) analiza el vínculo entre la situación económica y la fracción de agentes económicos restrin­
gidos y no restringidos en el mercado de crédito, y encuentra evidencia para el conjunto de la OCDE de que el
porcentaje de consumidores restringidos aumenta en los momentos de crisis económica, lo que apoyaría la hi­
pótesis de que los multiplicadores fiscales podrían ser más elevados en recesiones que en expansiones.
3. La extensión del modelo IS-LM a una economía abierta (modelo Mundell-Fleming) muestra que, además
del grado de apertura, el impacto de la política fiscal depende también del grado de movilidad del capital y
del régimen del tipo de cambio. En países con tipos de cambio fijos y movilidad perfecta de capital, la po­
lítica fiscal resultará plenamente efectiva, ya que la política monetaria deberá acomodar cualquier impulso
fiscal, para mantener estables el tipo de interés y el tipo de cambio. En cambio, en economías con tipos de
cambio flexibles y escasa movilidad de capital, la política fiscal no resultaría efectiva, ya que el estímulo
fiscal se vería compensado por un aumento de los tipos de interés que acabaría propiciando una aprecia­
ción del tipo de cambio.
4. No obstante, cuando el estímulo fiscal se instrumenta mediante incentivos que inciden directamente sobre el
coste de uso del capital, la inversión puede presentar una respuesta positiva, especialmente si éstos tienen ca­
La política fiscal discrecional en tiempos de crisis
101
rácter transitorio y se enfocan hacia el impulso de nuevos proyectos de inversión en lugar de reducir el coste de
uso del capital ya instalado (véase por ejemplo, Auerbach and Hassett, 1992).
5. Este anejo ha sido elaborado por José Manuel Montero, de la Dirección General del Servicio de Estudios, y
Fernando López y Galo Nuño, de la Dirección General Adjunta de Asuntos Internacionales.
6. Véase, por ejemplo, Freedman et al. (2009).
7. Este modelo ha sido desarrollado por el National Institute of Economic and Social Research (NIESR, Londres).
8. EEUU, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, España e Italia.
9. Este anejo ha sido elaborado por Pablo Burriel y Daniel Garrote, de la Dirección General del Servicio de Estudios.
10. La ausencia de información trimestral sobre las cuentas públicas del conjunto del área del euro para un período
de tiempo suficientemente largo ha limitado hasta fechas recientes la realización de trabajos en esta área. En el
trabajo de Burriel et al. (2009) se emplea una nueva base de datos estimada por Paredes, Pedregal y Pérez
(2009) a partir de los datos de caja mensuales y trimestrales disponibles para las Administraciones Públicas,
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