Guión literario sobre el recorrido

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ZUZTARRETATIK OINEZ: ETXEBARRI
KUKUZAHARRETIK KUKUTXORA
Etxebarri es un pueblo nuevo con ecos del pasado, que durante los últimos 60 años ha vivido una importante
transformación. Comenzaremos nuestro recorrido delante de la iglesia de San Esteban, para, poco a poco,
recorrer el barrio de Kukullaga en su totalidad, en busca de la cría del cuco. En nuestro camino, de abajo
hacia arriba, pasaremos por Zintuduri, Arestuinagusipe, Kortazarreta y Ameztui. Luego, ya de vuelta,
volveremos a cruzar el parque de Kukullaga, para regresar al punto de partida. Llenemos de aire los
pulmones, pues tenemos por delante un arduo camino lleno de cuestas.
Etxebarri es un municipio perteneciente al Gran Bilbao, que se encuentra aproximadamente a kilómetro y
medio de la capital vizcaína. Las localidades limítrofes son Bilbao, Galdakao, Zamudio y Basauri. El nombre
originario del municipio era el de Anteiglesia de San Esteban de Etxebarri, pero hoy en día se utiliza el
nombre oficial abreviado: Etxebarri.
Hasta mediados del siglo XX la agricultura era la actividad principal del municipio. Sin embargo, ahora, los
nuevos tiempos han transformado por completo la localidad, dejando a un lado las abarcas para calzarse
zapatitos de charol. La industrialización trajo consigo la apertura de varias empresas importantes en el
municipio: Arcelor Mittal, Metacal, o todas aquellas ubicadas en el polígono industrial Lezama-Legizamon.
Desde entonces, el crecimiento de Etxebarri ha sido progresivo y continuado. En un principio, abrió sus
puertas a miles y miles de personas que vinieron a Euskal Herria en respuesta a la oferta de trabajo entonces
existente. Bitoriano Gandiaga escribió lo siguiente en uno de sus poemas: 'Espaina irauli da Kantauri aldera.
Mesetako urak, Andaluziakoak, Espaina guztikoak sartu dira uholez, euskal ibarretara. - Ibarrera, azkar
ibarrera, denok ibarrera, itotzen ari bait da euskaldun arima'. (España se ha volcado hacia el Cantábrico. Las
aguas de la Meseta, de Andalucía y de toda España inundan los valles vascos. –¡Todos a los valles, que el
espíritu vasco se ahoga!).
Pero hoy en día, el crecimiento de Etxebarri responde a otras razones: por un lado, su cercanía a Bilbao; y
por otro, la llegada del metro.
Etxebarri se divide en tres zonas. Por un lado, están las tierras en torno a los meandros del río Ibaizabal: a
pesar de ser la zona industrial principal, también acoge el ensanche de la localidad. Por otro lado, está el
polígono industrial de Lezama-Legizamon; y por último, el barrio de San Antonio; es decir, Kukullaga, la zona
superior de la carretera N-634.
Nosotros, tomaremos la iglesia de San Esteban como punto de partida. Esta iglesia es, sin duda, el
monumento patrimonial más importante de Etxebarri. Una construcción bien bonita, ¿no os parece? Fue
construida por Daniel de Escondrillas, allá por el año 1895. A posteriori, fue Manuel María Smith el que le dio
la imagen que actualmente conocemos.
Junto a la iglesia se encontraba la ermita de Santa Ana, derribada en 1963, aduciendo que impedía el paso.
Se volvió a levantar en 1990, junto al puente que une el centro de Etxebarri con el polígono Legizamon. Para
la construcción de la nueva ermita se utilizó piedra del caserío Kukullagatorre.
El cementerio, a su vez, también ha sufrido varios cambios de ubicación. Durante cierto tiempo, el cementerio
de Vistalegre estuvo en la pequeña elevación detrás de la actual parroquia, donde hoy encontramos el parque
Montículo. La entrada de piedra y la puerta de hierro se han conservado en buen estado; al igual que el
panteón de los Amezola.
Detrás de este espacio verde está el parque Kebrantezarra, de la década de los 60. Situado en un entorno de
mucho tránsito, allí se recogían en primavera las fresas más sabrosas.
Siguiendo nuestro camino, cruzaremos la pasarela de la N-634 para llegar a la parte posterior del caserío
Plazagana, conocido también como Txatoana, debido a que vivía en el un hombre apodado Txato.
Antes de que se construyera la actual carretera, la llanura que se ubicaba frente al caserío Plazagana
albergaba el Ayuntamiento de Etxebarri, la plaza del pueblo, la escuela y la plaza de toros. El nombre del
caserío, Plazagana, es debido, precisamente, a que se construyó en la parte superior de dicha planicie.
Tomaremos ahora la calle Santa Marina, camino por donde antaño se conducían los féretros. También era el
camino a Gernika, el cual, naciendo en el caserío Plazagana, y pasando al lado del caserío Kulullagatorre –
ubicación actual del ambulatorio– iba hasta la antigua iglesia de San Esteban. ¡Así es, efectivamente! En sus
orígenes, la antigua iglesia estaba en el barrio de Kukullaga, pero la cambiaron de sitio, para levantar la que
conocemos hoy en día.
Aquí no aparece ningún kukuzahar (cuco viejo); aun así, si reparamos en los nombres de los caseríos y
terrenos adyacentes: Eleizakoetxe, Eleizondo, Eleizbarrena, Eleizazarra, Eleizaoste, Eleizgoiena… nos indican
que la iglesia estuvo en este paraje.
El entorno ha cambiado mucho, y no queda casi nada de lo anterior. En la década de los 50 fueron miles las
personas que vinieron a trabajar a Etxebarri. Personas que, careciendo de vivienda, se vieron en la necesidad
de construir cientos de txabolas y refugios en Kukullaga. A la hora de poner nombre al barrio, optaron por el
patrón local: San Antonio. Además, la gran mayoría de los caseríos del entorno fueron derribados
(Etxebarrigoiti, Etxezarreta, Iturrikoerrota, Kukullaga, Kukullagatorre y Txikerra). Así fue como, poco a poco,
se fue creando el actual barrio de San Antonio.
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Llegados a Zintuduri, hagamos una pequeña parada para disfrutar de las hermosas vistas que desde aquí
tenemos del municipio. Aquí encontraremos, a su vez, la iglesia de San Antonio de Padua. Poco después de su
inauguración en 1962, se colocaron los asientos y las losas, a modo de trabajo vecinal. Antes de que se
levantara esta iglesia, el párroco ofrecía misa al aire libre o en la vieja escuela, altavoz en mano.
Por otro lado, aquí encontramos un pequeño parque muy querido por los ciudadanos, corazón de la
celebración de las fiestas de San Antonio, y lugar de encuentro para infinidad de actividades que se realizan
en la localidad.
Siguiendo nuestro camino, enseguida llegamos al lado del caserío Olaeta. Nombre éste que nos evoca el ruido
de las palancas de los mineros, el martilleo de los ferrones… el hierro que fluye por las venas de los Olaeta.
Tomamos calle arriba por Santa Marina, por el sendero a la derecha de la puerta verde de hierro, y pronto
llegaremos al hospital.
Este es el camino que nos conducía antaño a Zamudio; atravesando bosques, y atajando por caminos que
cruzan Zintuduri, Arestuitxikerra y Debaldekotroka, llegamos a Kurubiolanda. ¿Escucháis el zumbido de las
avispas? En Kurubiolanda se encuentra el mojón que delimita Etxebarri con Galdakao, Zamudio y Bilbao. Se
colocó en la década de los 40.
Continuamos por el camino que va por detrás del hospital de Santa Marina, para tomar, a unos doscientos
metros, el camino que encontraremos a nuestra derecha. No tardaremos mucho en llegar al merendero de
Kortatxueta. Este paraje era conocido antes como Kortatxikieta. Se trata de un lugar tranquilo, idóneo para
pasar el día entre amigos o con la familia, tanto en verano como en invierno; cuando el sol aprieta fuerte, nos
ofrece una sombra agradable; asadores y mesas por doquier, y un riachuelo a mano, para saciar la sed.
En Etxebarri abundan los topónimos con el nombre korta: Kortanagusieta, Kortatxikieta, Kortazarreta… y
todos ellos están en esta zona. Cabe señalar que korta, sel, no hace referencia a la cuadra de los caseríos,
sino al lugar que se construía en los montes para el ganado. Dichos seles son, en su mayoría, prados
circulares que cuentan con un mojón o piedra cenizal en el centro. Se situaban en bosques comunales, en
lugares apropiados para el ganado. De ahí le viene el nombre, por lo tanto, a este lugar.
Dejaremos Kortatxikieta para tomar, a nuestra derecha, el camino que nos llevará a Ameztuigane. En este
tramo divisamos el monte Ganguren, con sus antenas electrónicas, a modo de ojos y oídos divinos, que nos
indican lo que tenemos que decir y hacer en todo momento. Muy cerca de nuestro recorrido se encuentra
Eperlanda, el que fuera parque de atracciones. Parque que, hoy en día, ha perdido todo su atractivo.
El nacimiento del río Ameztui se encuentra en el bosque del mismo nombre; y su recorrido delimita las
localidades de Galdakao y Etxebarri, hasta llegar al punto donde se une al río Nervión. A su paso por distintos
puntos, el río toma el nombre del sitio en cuestión: río Altzaga, río Mixertu, río Jaga... Es más, en la zona de
Jaga también se nombran el río Errekasolo y el río Iturriondo, nombres éstos últimos –Errekasolo e
Iturriondo– correspondientes a terrenos pertenecientes a Jaga. El río Ameztui sigue su camino, monte abajo,
hasta llegar a Errekarte, punto donde se esconde bajo el subsuelo, hasta llegar a Jaga.
Según cruzamos los bosques de Ameztui y Pagadoi, gozaremos de hermosas vistas tanto del pueblo como del
resto del valle. Abrid los pulmones y respirad fuerte, aprovechando el aire limpio del lugar. Si hiciera falta, allí
mismo se encuentra el río Tortasena, donde podremos refrescarnos del sudor del camino. Pronto llegaremos
al caserío Gomezena.
Y desde este punto, ya por carretera asfaltada, bajaremos entre prados y huertas hasta llegar al caserío
Tortasena. Puede que nos encontremos con algún campesino novato, desherbando zarzales o echando maíz a
las zarzas. ¡Quién sabe!
Un poquito más adelante, a la izquierda, encontraremos la entrada a los caseríos Larragan y Larraganbarri.
Larragan, construida en los 50, fue conocida por el hecho de tener horno. Hoy en día, aún podemos encontrar
restos de cenizas, pero, por desgracia, ya no queda ni rastro de aquel olor a maíz tostado.
Cuesta abajo, a nuestra izquierda, se encuentra la presa. En este lugar se unen los ríos Ameztui y Tortasena.
Aquí están el polideportivo y el nuevo cementerio, así como la zona de recreo denominada “La Presa”,
provista de asadores, asientos, etc.
Un poquito más adelante está Jaga. Antaño estaban aquí la casa Iturrikoerrota y la fuente de Jaga, con su
lavadero, y el puente homónimo. Se trata del lugar donde se une Etxebarri con Galdakao y Basauri, y donde
se reunían los campesinos del barrio de Kukullaga cada vez que iban a por agua o a hacer la colada. En
aquellas charlas no faltaban críticas y/o cotilleos vecinales, y consejos para los niños y niñas que por allí
merodeaban: −¡Kukutxo, límpiate esas orejas mugrientas! −¡Pero si todavía oigo bien, ama! En este mismo
parque de Kukullaga es donde nació el sonriente Kukutxo, en el regazo de los Kukuzahar.
Cruzamos el parque, y andando a la par de la carretera, camino a la pasarela para viandantes, podemos
observar el caserío Kukullaga, justo al otro lado. Donde antaño hubo 3 caseríos, uno al lado del otro, hoy en
día solo uno de ellos se mantiene en pie. Se mantiene en pie, sí, pero con el tejado agujereado, y a medio
caer.
Si seguimos hacia adelante, y cruzamos el puente, llegaremos al punto de partida. Etxebarri ha sufrido una
transformación notoria en los últimos 60 años. De todos modos, mediante este recorrido hemos podido
conocer algo mejor aquel bonito pueblecito de antes de la industrialización. Ahora es un nuevo pueblo que
mantiene los ecos del pasado.
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