Poder Judicial de la Nación DELITOS DE LESA HUMANIDAD

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Poder Judicial de la Nación
DELITOS DE LESA HUMANIDAD. EXCEPCIÓN
DE
FALTA
DE
ACCIÓN.
QUERELLANTES.
INTERVENCIÓN EN CAUSAS RELACIONADAS
CON DELITOS DE LESA HUMANIDAD.
ORGANIZACIONES,ASOCIACIONES,UNIVERSI
DAD
Y
SECRETARIA
DE
DERECHOS
HUMANOS. LEGITIMACIÓN PARA ACTUAR A
TENOR DEL ART. 84 DEL CPPN. REMISIÓN
A LO RESUELTO EN EXPTE.4859.ALCANCE
ASIGNADO
A
LA
EXPRESIÓN
PERSONA
PARTICULARMENTE OFENDIDA.
PODER JUDICIAL DE LA NACIÓN
// Plata,1 de septiembre de 2009.R.S.3 T.67
f* 130
Y VISTO:
Este expediente n° 5247/III, caratulado “B., G. s/
opone excepciones”, procedente del Juzgado Federal n° 3 de La
Plata, Secretaría Especial;
Y CONSIDERANDO:
I- Que contra la resolución…mediante la cual el
señor Juez de grado decidió no hacer lugar a las excepciones
de falta de acción interpuestas por la doctora G. B., la
nombrada presentó el recurso de apelación….
II- 1. Al expresar sus agravios, sostuvo que el a
quo incumplió lo establecido en el artículo 84 del Código
Procesal
Penal
al
no
expedirse
sobre
las
solicitudes
efectuadas por las organizaciones “Central de Trabajadores
Argentinos” (C.T.A.), “Asociación de Docentes Universitarios
La
Plata”
Universitarios
(A.D.U.L.P.),
La
Plata”
“Asociación
(A.T.U.L.P.)
de
y
Trabajadores
Secretaría
de
Derechos Humanos de la Nación, y señaló irregularidades en la
presentación de dos letrados, en carácter de apoderados de la
“Asociación Abuelas de Plaza de Mayo” (A.A.P.M.). Consideró
la recurrente que tales cuestiones obstaculizan formalmente
la
intervención
de
las
partes,
pero,
sin
embargo,
el
instructor no se expidió sobre ellas.
2.
Por
organismos que
otra
lado,
refirió
intervienen en
que
algunos
de
los
la causa –detallados en su
escrito- no revisten la calidad de “particularmente ofendido”
que
exige
el
artículo
82
del
ritual
para
poder
ser
constituidos en carácter de querellantes. En ese sentido,
sostuvo que las entidades cuestionadas vinieron al proceso
por
su
propio
interés
y
no
a
favor
de
un
individuo
en
particular que presente alguna vinculación con el delito en
sí, incumpliendo
de este
modo
un requisito que consideró
esencial para ser legitimado en dicho carácter.
Subsidiariamente, puso de resalto que no surge de
los estatutos presentados por “A.D.U.L.P.”, “A.T.U.L.P.” y
“Asamblea
Permanente
por
los
Derechos
Humanos
La
Plata”
(A.P.D.H.) el propósito de litigar en procesos penales; y que
en los casos de la “C.T.A.”, la “A.A.P.M.” y la “Universidad
Nacional de La Plata” (U.N.L.P.) no se puede determinar tal
extremo, dado que no se ha acompañado dicho instrumento.
Según
afirmó
la
recurrente,
en
el
decisorio
en
crisis no se trataron estas cuestiones, pese a haber sido
planteadas previamente.
3. Por último, la defensa de A. D. manifestó su
discrepancia con la decisión del a quo de no apartar al
Secretario de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y
Derechos Humanos de la Nación del rol que se le confirió.
A partir de lo expuesto, la recurrente solicitó que
se haga lugar al planteo de falta de acción que originó la
formación de este legajo.
III- Cuestión previa
Según sostuvo la doctora G. B., las falencias que
presenta
el
auto
apelado
–detalladas
al
reproducir
su
Poder Judicial de la Nación
agravios en el
Considerando anterior- llevan a
dictar su
anulación.
Sin
embargo,
los
suscriptos
no
comparten
tal
postura. Ello así, toda vez que en el resolutorio se han
desarrollado los
motivos que
llevaron al Juez
de primera
instancia a decidir del modo en que lo hizo, tal como lo
prevé el artículo 123 del ritual. Las partes podrán discrepar
con el criterio del magistrado y verse agraviadas por ello,
pero
dicha
opiniones
circunstancia
que
tendrá
constituye
adecuada
una
diferencia
respuesta
al
tratarse
de
la
apelación.
IV- 1. Ahora bien, con relación a la primera de las
cuestiones planteadas por la recurrente debe destacarse que
las
organizaciones
denominadas
“C.T.A.”,
“A.D.U.L.P.”
y
“A.T.U.L.P.” presentaron sus escritos donde requirieron ser
legitimadas como querellantes mientras las causas 15.680/01
“Schiffrin, Leopoldo Héctor s/dcia.”, 5.168/04 “Raffo, José
Antonio y otros s/desaparición forzada de personas” y 3672/04
“Camps,
Ramón
s/desaparición
forzada
de
personas”
se
encontraban acumuladas a la causa de la que este legajo se
deriva -actualmente registrada con el n° 2/SE y caratulada
“Crous, Félix Pablo s/ denuncia”-.
Días
después
de
que
dichas
organizaciones
solicitaran su legitimación, el instructor ordenó, en virtud
de una serie de razones que invocó en su decisorio, desglosar
y formar causas por separado respecto de cada uno de los
expedientes identificados en el párrafo anterior…..
Siendo
presentaciones
que
los
quedaron
originales
agregadas
a
de
la
las
causa
mencionadas
n°
3672/04
(luego 1/SE), fue allí donde el Juez de grado se expidió en
los términos del artículo 84 del ritual, legitimando como
querellantes
a
las
asociaciones
en
cuestión….
En
consecuencia, no habiéndose impugnado, en esa oportunidad,
tal decisión, corresponde desechar en este aspecto el planteo
de la recurrente.
2. La defensa también consideró incumplida la manda
de aquella norma procesal con respecto a la Secretaría de
Derechos Humanos de la Nación.
En ese sentido debe ponderarse que, pese a no haber
sido resuelta la presentación que efectuó dicho organismo el
5 de mayo de 2006, desde esa fecha tuvo intervención en la
causa, sin que se halla objetado su calidad de querellante,
la cual quedó plasmada en diversas constancias agregadas al
expediente….
De
este
modo,
restringir
la
participación
del
querellante en el proceso, vulneraría seriamente, a juicio
del
Tribunal,
el
derecho
a
ser
oído
que
garantiza
la
Convención Americana sobre Derechos Humano en su artículo 8,
inciso
1°.
Consecuentemente,
la
crítica
aquí
analizada
tampoco prosperará.
3. Finalmente cabe señalar que, contrariamente a lo
que indicó la defensa,…del principal se encuentra agregado el
poder
otorgado
a
los
doctores
G.
K.
y
C.
W.
T.
para
intervenir en la causa como apoderados de la organización
denominada “A.A.P.M.”.
V-1. Por otra parte, la doctora B. cuestionó que
las
agrupaciones
“A.P.D.H.”,
“A.D.U.L.P.”,
“A.T.U.L.P.”,
U.N.L.P.” y “A.A.P.M.” revistan la calidad de particularmente
ofendido que exige el artículo 82 del ritual, sustentando su
crítica en que no representan a ningún particular que se
vincule con los delitos investigados (ver Considerando II,
punto 2, primer
párrafo). Sin
embargo los argumentos que
brindó no logran conmover la postura que viene adoptando esta
Sala
en
materia
de
legitimación
para
asumir
el
rol
de
querellante.
En efecto, el criterio amplio que en ese sentido
sostiene el Tribunal, ha llevado a precisar, en el marco de
causas en las que se investigan hechos calificados -a la luz
del derecho de gentes y por el contexto en el que ocurrieroncomo
delitos
de
lesa
humanidad,
el
standard
de
Poder Judicial de la Nación
“particularmente
ofendido”
que
consagra
la
regulación
procesal.
Con
relación
a
ese
tema,
los
suscriptos
se
han
pronunciado al resolver el legajo n° 4859/III,(1) resultando
conveniente transcribir, aquí, algunos párrafos de aquella
decisión.
“…(l)a cuestión consiste en determinar el alcance
que
se
le
asigne
a
la
expresión
persona
particularmente
extenso
debate.
ofendida”.
“El
tema
cuenta
con
un
Clariá
Olmedo compendia la situación en estos términos: ‘quién está
en
condiciones
de
querellar
en
forma
conjunta
con
el
ministerio fiscal es, esencialmente, el sujeto pasivo del
delito incriminado, y puede constituirse en el proceso, ya
sea iniciando él mismo el ejercicio de la acción (querella) y
ya introduciéndose con posterioridad, o sea en el proceso ya
iniciado mediante cualquiera de los otros actos permitidos
por la ley (Tratado de Derecho Procesal Penal, Buenos Aires,
Ediar, 1962, tomo II, p. 345). Y continúa: ‘La jurisprudencia
-un
amplio
Carlos
panorama
J.
de
Rubianes,
la
cuestión
‘Estudio
ofrece
el
jurisprudencial
trabajo
de
sobre
la
querella de acción pública’, en ‘Jurisprudencia Argentina’
1959-II-47- ha tenido algunas oscilaciones en cuanto a la
extensión de la titularidad del querellante, pero en general
se ha inclinado por ser estricta, considerando como tal sólo
a la persona que ‘de modo especial, singular, individual y
directamente resulta afectada por el daño o peligro que el
delito comporte’; no se aparta, pues, de la noción del sujeto
pasivo del delito, es decir del titular del bien jurídico
tutelado
por
la
norma
penal,
que
aparece
violado
por
el
supuesto hecho delictuoso motivo del proceso. Con ello queda
excluido todo otro perjudicado o simple damnificado, si a su
vez no reúne aquella condición (op. cit., p. 345 y 346)”.
“Estas ideas condujeron a distinguir la noción de
ofendido de la de damnificado. Ofendido ‘es el titular del
bien
jurídico
tutelado
que
el
hecho
delictuoso
ataca
poniéndolo
en
peligro
o
destruyéndolo’;
damnificado,
en
cambio, ‘es quien por ese hecho sufre un perjuicio por la
disminución o destrucción de un bien suyo tutelado por la ley
y apreciado económicamente’ (Clariá Olmedo, op. cit., p. 321,
nota 106)”.
“Pero el criterio de limitar la legitimación sólo
al titular del bien jurídico protegido por la norma penal como consecuencia de ideas renovadas sobre el acceso a la
justicia, el rol de la víctima en el proceso y la creciente
influencia de los tratados y convenciones internacionales en
el derecho interno- se ha ido debilitando no sólo en el
pensamiento
de
los
autores
sino
en
la
jurisprudencia
vernácula”.
“En este orden de ideas se ha señalado que ‘la
invocación del bien jurídico protegido para determinar la
legitimación procesal activa no resulta una pauta definitoria
puesto que no se ha de excluir la protección subsidiaria de
otros
bienes
garantidos;
siempre
que
derive
un
perjuicio
directo y real, quien lo sufre se encuentra legitimado para
ejercer el rol de querellante’ (D’Albora Francisco J., Código
Procesal Penal de la Nación. Anotado. Comentado. Concordado,
sexta edición, Buenos Aires, LexisNexis-Abeledo-Perrot, 2003,
tomo I, p. 197)”.
“En esta misma tendencia se han pronunciado con
estos términos concluyentes: ‘La fórmula ‘ofendido por el
delito’
no
vedará
el
acceso
al
procedimiento
penal
de
aquellas personas o asociaciones que, sin poder verificar
exactamente
que
son
portadoras
individuales
y
únicas
del
interés o bien jurídico protegido por la norma supuestamente
lesionada, puedan, según el objeto de la asociación o según
la naturaleza del bien jurídico concretamente vulnerado o
puesto en peligro, demostrar, en el caso concreto, que ellos
sufren una disminución de sus derechos a raíz del delito
investigado
o
les
alcanza
el
daño
o
peligro
ocasionado
hipotéticamente por él’ (Maier, Julio B. J., Derecho Procesal
Poder Judicial de la Nación
Penal, Buenos Aires, Editores del Puerto, 2003, tomo II, p.
669)” (ver, de esta Sala, T° 60 F° 133 del 10-7-2008).
En similar sentido, la Sala Segunda de la Cámara
Criminal y Correccional Federal
de la Capital
Federal ha
sostenido que “… (e)l criterio
amplio adoptado por ambas
Salas de esta Cámara también incluye la posibilidad de que
organizaciones
(gubernamentales
como parte querellante cuando
hechos
ilícitos
asociación”.
o
mismo
puedan
en la causa
relacionados
El
no)
con
Tribunal
la
constituirse
se
investiguen
actividad
hizo
de
hincapié
la
en
dos
cuestiones que consideró centrales a los efectos de evaluar
la participación de una organización como parte querellante:
“En primer término, la organización debe tener una reconocida
trayectoria
en
defensa
de
los
derechos
que
pretende
representar. En segundo lugar, el objeto procesal de la causa
debe
versar
sobre
organización”
(ver
cuestiones
causa
25.766,
de
interés
“Acosta,
para
Jorge
dicha
Eduardo”,
reg. n° 27.626 del 2-11-2007, y sus citas).
Bajo estas pautas, y teniendo en cuenta lo que se
desprende
de
la
documentación
acompañada,
el
Tribunal
considera que no corresponde apartar de este proceso a las
organizaciones
denominadas
“A.D.U.L.P.”…
“A.T.U.L.P.”…,
y
“A.P.D.H.”….
2. Sentado ello, debe señalarse que G. A. A., en
representación de “U.N.L.P.”, al motivar su solicitud de ser
tenido
por
querellante
en
esta
causa,
se
remitió
a
la
presentación que efectuó el 18 de septiembre de 2008 en el
marco del expediente n° 1/SE del Juzgado Federal n° 3 de esta
ciudad, y a la documentación que aportó en esa oportunidad.
Se pudo constatar, asimismo, que esta última se
encuentra conformada, entre otras cosas, por una resolución
de la Dirección del Consejo Superior que data del 19 de
diciembre de 2007, en cuyo Considerando se consignó que el
Estatuto
Universitario
no
contempla
expresamente
como
principios básicos en la vida de la democracia universitaria
el respeto de los derechos humanos….
Pese a ello, atendiendo a los argumentos que se
invocaron en dicho documento, vinculados con el arraigo de
dicha temática en la historia de la Universidad Nacional de
La Plata y a
lo establecido con relación a los fines y
objetivos de la política educativa nacional en la Ley 26.206
–artículo 11, inciso “c”-, tampoco en este caso se hará lugar
a la pretensión de la defensa.
3. Asimismo, teniendo en cuenta lo establecido en
el apartado 1 del Considerando IV y la postura adoptada por
el
Tribunal
en
lo
relativo
a
la
legitimación
de
organizaciones para actuar como querellantes en causas como
la presente –Conf. apartado 1 del presente Considerando-, es
preciso que, una vez devuelto este legajo a su origen, se
arbitren los medios necesarios a los efectos de incorporar a
esta
causa
los
estatutos
de
las
asociaciones
denominadas
“A.A.P.M.” y “C.T.A.”.
VI- Tampoco tendrán acogida las críticas efectuadas
por la defensa
respecto de la
decisión del a
quo de no
apartar a la Secretaría de Derechos Humanos.
1. En ese sentido, debe tenerse en cuenta lo que
sostuvo la Sala Segunda de la Cámara de Casación Penal en
cuanto a que “… la ley 17.516 regla la capacidad de ser
querellante del Estado ya que, como persona jurídica, tiene
la capacidad de estar en juicio y constituirse como tal.
Estos es así, a partir de lo dispuesto en el artículo 1° de
la mencionada ley…”.
Dicho Tribunal destacó además, refiriéndose también
a ley 17.516, que “… (e)n esa misma línea, en su artículo 4°
dispone que ‘El Estado podrá asumir el carácter de parte o
querellante en todos los casos en que esté comprometido el
orden público o el interés público, y particularmente cuando
se cometan delitos contra la seguridad de la Nación, los
poderes públicos y el orden constitucional…’”, y agregó que
el
decreto
nacional
N°
990/93,
Anexo
III,
“…dispone
las
acciones que puede realizar la Secretaría en cuestión, entre
las que estipula ‘Realizar el impulso y seguimiento procesal
Poder Judicial de la Nación
de las causas que versen sobre derechos humanos…’” (ver causa
10.093
“Donda,
Adolfo
Miguel
s/
recurso
de
casación”,
registro n° 13.629 del 5-12-2008, y su cita).
2. A lo expuesto debe adunarse, que no se comparte
el
argumento
de
la
recurrente
que
gira
en
torno
a
una
supuesta superposición de los roles que desempeñan tanto la
Secretaría de Derechos Humanos como el Ministerio Público
Fiscal.
En ese sentido, la nombrada señaló que “… ambos son
entes estatales
que pretenden
ejercer la acción penal en
contra del imputado, permitiéndosele así al Estado una suerte
de doble vía en el ejercicio de la acción…”. Sin embargo, más
allá
de
lo
que
pueda
pretensiones
que
puedan
inferir
tener
la
defensa
dichos
acerca
organismos
de
en
las
este
proceso, lo cierto es que no surge de la normativa que regula
sus funciones y facultades una superposición como la alegada.
Sobre
el
punto,
el
Tribunal
de
Alzada
en
el
precedente citado ha señalado que “…entre la intervención de
la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación como parte
querellante y el Ministerio Público, cabe advertir sobre la
distinta
índole
Mientras
que
ejercen
de
los
actuación
los
representantes
obligatoriamente
delitos (art. 5
de
la
órganos
del
Ministerio
persecución
del C.P.P.N.),
mencionados.
pública
la Secretaría
Público
de
los
de Derechos
Humanos de la Nación ejercita de modo facultativo la misma
acción pública, aunque limitada en sus requerimientos, pues,
por
ejemplo,
instrucción,
no
ni
puede
asumir
la
formular
delegación
el
de
requerimiento
una
de
instrucción,
funciones que el Código Procesal Penal de la Nación reserva
exclusivamente para el Ministerio Fiscal (cfr. arts. 180,
186, 188, 195 y 196 del C.P.P.N.), sino que tan sólo actúa
como querellante conjunto en los términos del artículo 82,
segundo párrafo, de dicho código, y esa calidad no se compara
con la de acusador público” (ver el precedente citado, de la
Sala II de la Cámara Nacional de Casación Penal).
En virtud de lo expuesto, se RESUELVE:
I- NO HACER LUGAR al planteo de nulidad interpuesto
….
IIDEBIENDO
el
CONFIRMAR
instructor
la
resolución
proceder
del
que
obra
modo
agregada…,
indicado
en
el
Considerando V, apartado 3.
Regístrese,
hágase
saber
y
devuélvase.Firmado:
jueces sala III Dres. Carlos Alberto Vallefín, Carlos Alberto
Nogueira y Antonio Pacilio.
Ante mí: Dr.Nicolás Alejandro Saccone.Secretario.
NOTA (1):se transcribe a continuación:
QUERELLANTE.DELITOS
DE
LESA
HUMANIDAD
LEGITIMACIÓN.ACCESO A LA JUSTICIA.ROL DE LA VÍCTIMA.
NORMATIVA
INTERNACIONAL
C.N.).DEBILITAMIENTO
DEL
(ART.
75
INC.
22
CRITERIO
DE
LIMITAR
LA
LEGITIMACIÓN SÓLO PARA EL TITULAR DEL BIEN JURÍDICO
PROTEGIDO POR LA NORMA.LA CONDICIÓN DE HIJOS DE LA
VÍCTIMA
ES
SUFICIENTE
PARA
ACTUAR
EN
CALIDAD
DE
QUERELLANTES.
PODER JUDICIAL DE LA NACIÓN
// Plata, 10 de julio
Rtro.S.3 T.60 f*133/135
de 2008.
Y VISTO:
Este expte. 4859/III “Dr. S. O. B. s/ excepción de falta
de acción en favor de I. M. S. J.” procedente del Juzgado
Federal n° 3 de esta ciudad, Secretaría Especial.
CONSIDERANDO:
I- Que el…, defensor de I. M. S. J., interpuso…recurso
de apelación contra la resolución…mediante la cual el a quo
no hizo lugar a la excepción de falta de acción planteada…
por dicho letrado.
En su escrito de apelación el recurrente sostuvo que
corresponde
apartar
a
H.
M.
y
J.
G.
T.
del
rol
de
querellantes que se les confirió en relación a los hechos que
Poder Judicial de la Nación
damnificaron a J. T. -padre de ambos-, toda vez que no se
encuentran abarcados por ninguno de los supuestos previstos
en el artículo 82 del Código Procesal Penal de la Nación.
Señaló además que ninguna de las garantías contenidas en los
tratados
internacionales
decisorio
derogan
citados
expresas
por
el
instructor
disposiciones
en
procesales
su
de
nuestro país, y que debe respetarse, en favor de su asistido,
la garantía del debido proceso legal y los principios que la
integran.
II- Planteada de este modo la cuestión cabe adelantar
que el Tribunal -por las razones que se desarrollarán- no
comparte el criterio del recurrente y considera, en cambio,
que H. M. T. y J. G. T. deben continuar interviniendo como
querellantes en este proceso.
1. De las constancias de la causa surge que durante la
última
dictadura
militar
(1976-1983)
el
señor
J.
T.
fue
detenido en su domicilio por policías de la Provincia de
Buenos
Aires,
privado
ilegítimamente
de
su
libertad
y
sometido a reiteradas sesiones de tortura y a condiciones
inhumanas
de
vida
y
alcanzada
por
este
Tribunal
procesales
de
varios
alojamiento.
al
imputados
Esta
conclusión
decidir
en
el
las
fue
situaciones
incidente
3782/III
correspondiente a esta causa.
Recobró
posteriormente
su
libertad
y
falleció
años
después, el 11 de noviembre de 1999.
2. Ahora bien, una serie de circunstancias, ajenas a él,
le
impidieron,
mientras
querellante
en
el
responsables
de
aquellos
estuvo
proceso
con
donde
hechos:
querellante- entró en vigencia
a)
vida,
se
intervenir
investiga
esa
figura
recién con la
como
a
los
-la
del
sanción del
nuevo código en septiembre de 1991 -ley 23.984-, b) entre los
años 1986 y 1987 se dictaron las leyes 23.492 y 23.521 que
impidieron el juzgamiento de los delitos de lesa humanidad
cometidos
durante
el
último
gobierno
de
facto,
c)
el
fallecimiento de T. se produjo antes de la sanción de la ley
25.779 -ocurrida el 3 de septiembre de 2003- que declaró
insanablemente nulas las leyes antes citadas.
3. En este contexto fue que sus hijos –H. M. y J. G. T.se
constituyeron
colaborar
de
en
parte
forma
querellante,
activa
en
el
pretendiendo
esclarecimiento
así
de
los
sucesos que perjudicaron a J. T., así como del juzgamiento y
castigo de quienes, de una u otra manera, intervinieron en
aquéllos.
4. Precisamente,
con relación
a
estos últimos
es de
destacar que los hechos referidos fueron calificados por este
Tribunal, a la luz del derecho de gentes y por el contexto en
el que ocurrieron, delitos de lesa humanidad (ver entre otras
causa
n°
4427/III,
caratulada
“T.,
E.
A.
s/inc.
apel.
prórroga prisión preventiva”, Tomo 53 Folio 6 del 4-6-07) y
que
en
incidentes
donde
se
investigan
delitos
de
esas
características, siguiendo el criterio amplio que en materia
de legitimación
para asumir
el
rol de querellante vienen
adoptando distintos tribunales federales del país (ver, entre
otros, in re
2007
y
sus
causa n° 25.766 “Acosta”reg. 27.626 del 2-11citas,
de
la
Cámara
Criminal
y
Correccional
Federal de la Capital Federal, Sala II), ha precisado el
standard
de
“articularmente
ofendido”que
consagra
la
regulación procesal.
5. En efecto, el artículo 82 del Código Procesal Penal
de la Nación gobierna la decisión del punto. Esta norma, en
lo que aquí interesa, dice: “oda persona con capacidad civil
particularmente
ofendida
por
un
delito
de
acción
pública
tendrá derecho a constituirse en parte querellante y como tal
impulsar el proceso, proporcionar elementos de convicción,
argumentar sobre ellos y recurrir con los alcances que en ese
Código se establezcan”
Como se desprende de su lectura la cuestión consiste en
determinar el alcance que se le asigne a la expresión persona
particularmente ofendida.
Poder Judicial de la Nación
5.1. El tema cuenta con un extenso debate. Clariá Olmedo
compendia
la
situación
en
estos
términos:
“uién
está
en
condiciones de querellar en forma conjunta con el ministerio
fiscal
es,
esencialmente,
incriminado,
y
puede
el
sujeto
constituirse
en
pasivo
el
del
proceso,
delito
ya
sea
iniciando él mismo el ejercicio de la acción (querella) y ya
introduciéndose con posterioridad, o sea en el proceso ya
iniciado mediante cualquiera de los otros actos permitidos
por la ley”(Tratado de Derecho Procesal Penal, Buenos Aires,
Ediar, 1962, tomo II, p. 345). Y continúa: “La jurisprudencia
-un
amplio
Carlos
panorama
J.
de
Rubianes,
la
cuestión
“Estudio
ofrece
el
jurisprudencial
trabajo
de
sobre
la
querella de acción pública”, en “Jurisprudencia Argentina”
1959-II-47- ha tenido algunas oscilaciones en cuanto a la
extensión de la titularidad del querellante, pero en general
se ha inclinado por ser estricta, considerando como tal sólo
a la persona que
de modo especial, singular, individual y
directamente resulta afectada por el daño o peligro que el
delito comporte ; no se aparta, pues, de la noción del sujeto
pasivo del delito, es decir del titular del bien jurídico
tutelado
por
la
norma
penal,
que
aparece
violado
por
el
supuesto hecho delictuoso motivo del proceso. Con ello queda
excluido todo otro perjudicado o simple damnificado, si a su
vez no reúne aquella condición” (op. cit., p. 345 y 346).
Estas
ideas
condujeron
a
distinguir
la
noción
de
ofendido de la de damnificado. Ofendido “es el titular del
bien
jurídico
poniéndolo
en
tutelado
peligro
que
o
el
hecho
destruyéndolo”;
delictuoso
ataca
damnificado,
en
cambio, “es quien por ese hecho sufre un perjuicio por la
disminución o destrucción de un bien suyo tutelado por la ley
y apreciado económicamente” (Clariá Olmedo, op. cit., p. 321,
nota 106).
5.2. Pero el criterio de limitar la legitimación sólo al
titular del bien jurídico protegido por la norma penal -como
consecuencia
de
ideas
renovadas
sobre
el
acceso
a
la
justicia, el rol de la víctima en el proceso y la creciente
influencia de los tratados y convenciones internacionales en
el derecho interno- se ha ido debilitando no sólo en el
pensamiento
de
los
autores
sino
en
la
jurisprudencia
vernácula.
5.3. En este orden de ideas se ha señalado que "la
invocación del bien jurídico protegido para determinar la
legitimación procesal activa no resulta una pauta definitoria
puesto que no se ha de excluir la protección subsidiaria de
otros
bienes
garantidos;
siempre
que
derive
un
perjuicio
directo y real, quien lo sufre se encuentra legitimado para
ejercer el rol de querellante" (D´Albora Francisco J., Código
Procesal Penal de la Nación. Anotado. Comentado. Concordado,
sexta
edición,
Buenos
Aires,
Lexis´Nexis-Abeledo-Perrot,
2003, tomo I, p. 197).
En esta misma tendencia se han pronunciado con estos
términos concluyentes: “La fórmula
no
vedará
el
acceso
al
´ofendido por el delito¨´
procedimiento
penal
de
aquellas
personas o asociaciones que, sin poder verificar exactamente
que son portadoras individuales y únicas del interés o bien
jurídico
protegido
puedan,
según
el
por
la
objeto
norma
de
supuestamente
la
asociación
lesionada,
o
según
la
naturaleza del bien jurídico concretamente vulnerado o puesto
en peligro, demostrar, en el caso concreto, que ellos sufren
una disminución de sus derechos a raíz del delito investigado
o les alcanza el daño o peligro ocasionado hipotéticamente
por él” (Maier, Julio B. J., Derecho Procesal Penal, Buenos
Aires, Editores del Puerto, 2003, tomo II, p. 669).
5.4.
condición
Bajo
de
estas
hijos
pautas
de
una
el
Tribunal
víctima
-ya
no
duda
fallecida-
que
la
de
los
delitos antes referidos, es suficiente para legitimarlos a
actuar bajo el rol de querellantes.
6.
Esta
principios
conclusión,
establecidos
por
en
lo
los
demás,
se
ajusta
instrumentos
de
a
los
derecho
internacional que, a partir de lo dispuesto por el artículo
75 inciso 22 de la Ley Fundamental, pasaron a formar parte
del
bloque
de
constitucionalidad
y
que,
en
lo
que
aquí
Poder Judicial de la Nación
interesa, garantizan el derecho al debido proceso y a la
tutela judicial efectiva (conf. artículos 8 de la Declaración
Universal
de
los
Derechos
Humanos,
14.1
del
Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, 8.1 y 25 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos y XVIII de la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre).
En este orden de ideas, cabe añadir finalmente, que la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos en cuanto a que
“...las garantías a la tutela judicial efectiva y al debido
proceso imponen una interpretación más justa y beneficiosa en
el análisis de los requisitos de admisión a la justicia, al
punto que por el principio pro actione, hay que extremar las
posibilidades de interpretación en el sentido más favorable
al acceso a la jurisdicción...”, y a que “... el principio de
la
seguridad
especificidad
justicia...”
jurídica
en
(ver
los
impone
una
obstáculos
Informe
mayor
para
105/1999,
caso
claridad
acceder
10.194,
a
y
la
Narciso
Palacios, Argentina, del 29-9-1999).
III-
En
consecuencia,
las
consideraciones
precedentes
constituyen -en la inteligencia de esta Sala- razones serias
que no autorizan a apartar del rol de querellantes a H. M. y
J. G. T..
A partir de los expuesto, el Tribunal RESUELVE:
CONFIRMAR la resolución…en todo cuanto decide y ha sido
materia de apelación.
Regístrese,
notifíquese
y
devuélvase.Fdo.Jueces
Sala
III.Dres.Carlos Alberto Vallefín.Antonio Pacilio.
Ante mí:Dr. Nicolás A. Saccone.Secretario.
NOTA:Se deja constancia que el señor Juez Doctor Carlos A.
Nogueira
no
suscribe
la
presente
por
hallarse
licencia.Conste.Dr. Nicolás A. Saccone.Secretario.
en
uso
de
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