Entrando a Canaán, la Tierra Prometida: Un Recorrido Sacramental para recibir nuestra Herencia de Misericordia. para personas sufriendo espiritualmente después del aborto Manual de Recursos Una Misión de Esperanza y Curación Nacida del Espíritu Santo y desarrollada conjuntamente por Las Hermanas de la Vida y Theresa Bonopartis Entrando a Canaán, la Tierra Prometida: Un Recorrido Sacramental para recibir nuestra Herencia de Misericordia. para personas sufriendo espiritualmente después del aborto Una Misión de Esperanza y Sanación Nacida del Espíritu Santo y desarrollada conjuntamente por Las Hermanas de la Vida y Theresa Bonopartis Manual de Recursos 2010 Diseño de la portada: Entrando a Canaán por las Hermanas de la Vida. © 2004. Derechos reservados. Derechos de reproducción © 2004 por Las Hermanas de la Vida y Theresa Bonopartis El texto de este manual de recursos puede reproducirse entero o en parte sin alteración ni cambio por las diócesis y seminarios Católicos sin permiso necesario, siempre y cuando dichas reproducciones incluyan la nota: Reproducción (fragmento) de Entrando a Canaán, la Tierra Prometida: Un Recorrido Sacramental para recibir nuestra Herencia de Misericordia por las Hermanas de la Vida. © 2004. Las Hermanas de la Vida y Theresa Bonopartis, Bronx, New York. Derechos reservados. Para contactar a las Hermanas de la Vida que llevan este ministerio usar los correos electrónicos [email protected] y con la autora Theresa Bonopartis [email protected] Citas Bíblicas se han tomado de EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS: La Biblia (Traducción argentina) 1990 Derechos de reproducción © Libreria Editrice Vaticana. Se usan con permiso. Derechos reservados. © 2010 Traducción al Español: Constanza Mueller correo electrónico permanente: [email protected] Ningún cambio puede hacerse a la versión en Español sin el permiso por escrito tanto de sus autores como de la traductora. Esta traducción se ha hecho posible por el generoso esfuerzo de la Oficina de Vida Familiar y Respeto a la Vida de la Arquidiócesis de Nueva York. Los autores piden a los usuarios no editar este manual, sino comunicarse con ellos por cualquier necesidad que tengan. El Manual en forma física estará listo en edición española en corto plazo, a través de las Hermanas de la Vida y de Lumina en Nueva York. Comuníquese con nosotros: Oficina de Vida Familiar y Respeto a la Vida de la Arquidiócesis de Nueva York (hablamos Español): Christina Schuerger (646) 794-3187 [email protected] Copias de este Manual pueden comprarse a través de las Hermanas de la Vida y de Theresa Bonopartis. Hermanas de la Vida: Villa Maria Guadalupe Retreat House, 159 Sky Meadow Drive, Stamford, CT 06903 tel: (203) 329-1492 fax: (203) 329-1495, http://sistersoflife.org Theresa Bonopartis: Lumina/Hope & Healing After Abortion, 1955 Needham Ave, Bronx NY 10466, tel: 1-877-586-4621, [email protected], www.postabortionhelp.org, Dedicación Esta misión nació, en parte, de mi hijo Josué que ahora está “vivo en El Señor”. No nos hemos conocido en esta tierra, pero estamos íntimamente conectados en el Corazón Eucarístico de Jesús. ¡Sabes que te amo! Te dedico este manual, tanto a ti como a todos los nonatos. Le agradezco a tantos maravillosos sacerdotes, llenos de fe, que han otorgado su tiempo y corazón a este trabajo: Padre Mariusz Koch, C.F.R., Padre George Stewart y especialmente al Padre Conrad Osterhaut, C.F.R. por guiarme infaliblemente a través de los años. Le agradezco a las mujeres y hombres que han caminado a través de esta misión, por abrir sus corazones y permitirnos entrar, y a todos quienes vendrán en el futuro. Es un privilegio conocerles y será un privilegio en el futuro. Sobre todo, quiero agradecer a las Hermanas de la Vida, quienes son verdaderamente hermanas para mí, por abrir sus corazones y hogares a aquellos que han tenido un aborto, ya que han hecho la esperanza del paraíso finalmente posible para muchos. ¡Les mando mi amor! Finalmente, quiero agradecer a la Misericordia directamente, que en Su bondad pagó el precio de nuestros abortos para que pudiéramos compartir la eternidad con Él y con nuestros hijos nonatos. -- Theresa Bonopartis ¿Qué puede haber en un nombre? Tanto del ministerio “Entrando a Canaán” fue un milagro para mí y sigue siéndolo. Me siento como una testigo solamente, a quien Dios bendijo ricamente para revelar Su deseo de que este ministerio comenzara. Tanto de lo que sucedió en sus inicios fluyó a partir de Su gracia, nació verdaderamente del Espíritu Santo, y Las Hermanas de la Vida y yo tan sólo lo materializamos. Quizás una de las evidencias más grandes de la gracia divina estuvo en el nombramiento. Se nos había pedido escribir un manual para el trabajo de sanación espiritual post-aborto que habíamos estado llevando, tanto a las Hermanas de la Vida como a mí, pero no teníamos un nombre que darle. Así comenzamos a rezarle a Dios pidiendo que nos revelara cómo deseaba Él que se llamara. Como fue a menudo en este trabajo, se nos reveló como muchos otros aspectos del ministerio, durante nuestro rezo ante el Sagrado Sacramento. Al llevar nuestra Hora Sagrada y pensar sobre todo tipo de cosas y para nada ya en el nombre, de repente apareció muy claramente “Entrado a Canaán” y recuerdo haber pensado: “¿Pero qué significa eso Dios mío? ¿De qué manera cabe con la sanación post-aborto?” Sabía yo que Canaán era la tierra prometida, pero no tenía la menor idea de cómo esto podía tener algo que ver con este ministerio. Decidí entonces ir a casa y leer la historia sobre el recorrido de los Israelitas. Al leer los libros de la Biblia sobre esta odisea, entendí que tenía mucho sentido que fuera este el nombre. Para los Israelitas, el viaje a Canaán estuvo lleno de tribulaciones y pruebas, quisieron darse por vencidos innumerables veces porque no podían vencer sus tentaciones y enfrentar las muchas luchas que tenían que librar. Algunos abandonaron el viaje, otros rindieron pleitesía a dioses falsos, pero algunos perseveraron y confiaron en la promesa de Dios, que les decía que no debían temer, que Él estaría con ellos siempre, aún si no sentían o veían Su presencia, y que llegarían a la Tierra Prometida. Estos versos Bíblicos eran tan reminiscentes del recorrido de la sanación post-aborto que tuve que sonreír… ¡claro, “Entrando a Canaán”! Como los israelitas, tantas veces nosotras las personas con estrés post traumático producto de un aborto estamos tentadas a darnos por vencidas y a abandonar nuestro camino de sanación, queremos dar la vuelta y negar lo sucedido, queremos alabar a dioses falsos y creer las mentiras del diablo. No confiamos en que el Señor está con nosotros, pero si perseveramos Sus promesas se hacen realidad, como se hicieron realidad Sus promesas a los israelitas. Pero mi asombro con Dios no se detuvo allí. Al terminar de leer los pasajes me sobrecogió una admiración enorme al notar el nombre del libro de la Biblia en el que de hecho los Israelitas entran a Canaán. El libro es Josué. Es el mismo nombre que le había dado veinte años atrás a mi hijo abortado. Era como si Dios hubiese planeado todo desde el principio, y no había duda alguna sobre el nombre que debía tener este ministerio. “Así fue como el Señor les entregó a los israelitas todo el territorio que había prometido darles a sus antepasados; y el pueblo de Israel se estableció allí. El Señor les dio descanso en todo el territorio, cumpliendo así la promesa hecha años atrás a sus antepasados. Ninguno de sus enemigos pudo hacer frente a los israelitas, pues el Señor entregó en sus manos a cada uno de los que se les oponían. Y ni una sola de las buenas promesas del Señor a favor de Israel dejó de cumplirse, sino que cada una se cumplió al pie de la letra.” Josué 21: 43-45 ---Theresa Bonopartis Introducción “Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada”. (Jn 6:12) Con estas palabras de Cristo, el Cardenal John O´Connor dirigía a las Hermanas de la Vida en un ministerio de reverencia hacia mujeres y hombres que sufren espiritualmente después de la tragedia del aborto. Quienes han pasado por el aborto están esperando una palabra de invitación, especialmente de los sacerdotes y las consagrados religiosos de la Iglesia para que “¡Regresen a Casa!”. A través de los retiros sacramentales que describimos en este libro, esa invitación se ha extendido desde el año 1996. El sufrimiento post-traumático es la anécdota que no se relata con respecto al aborto. Aunque el verdadero, espantoso y devastador fenómeno del síndrome post-aborto ha sido reportado por quienes lo sufren, hasta hace poco casi todos los profesionales en medicina y psicología, tanto como los grupos académicos que los representan, han ignorado el sufrimiento humano asociado con la práctica del aborto. Hay literalmente millones de mujeres y hombres que, solos y abandonados, sufren algunas de las consecuencias psicológicas y espirituales más serias debido al desprecio actual por la vida y la sexualidad humanas que son en verdad sagradas. Entrando a Canaán: Un Recorrido Sacramental para Recibir Nuestra Herencia de Misericordia es un manual para retiros espirituales. El libro que tienes en las manos, creemos que es el trabajo del Espíritu Santo. Cientos* de mujeres y hombres, sufriendo de las heridas emocionales, relacionales y espirituales del aborto, han participado en nuestros retiros. Son ellos, y no somos nosotros, quienes proclaman que la sanación que no habían podido lograr – a veces por años o décadas—se encuentra sólo en Jesucristo, a través de su Cuerpo Místico en la Tierra y en el poder de los Sacramentos. Nuestra co-autora, Theresa Bonopartis, es una amiga muy apreciada y colaboradora de nosotras las Hermanas de la Vida. Theresa tiene una posición esencial en el diseño eterno de Dios para esta misión de sanación. Es reconocida nacionalmente como portavoz para las mujeres y los hombres que sufren espiritualmente después del aborto. Sus talentos y su corazón entregados a los demás encuentran muchas avenidas. Theresa es actualmente la Directora de Lumina: Esperanza y Sanación después del Aborto, un ministerio Post-Aborto de Good Counsel, Inc. en la ciudad de Nueva York. Además de oradora, escribe y ayuda a conectar grupos a través de la comunidad ProVida. La generosa presencia de Theresa para aquellos que sufren, y su testimonio sobre el poder de la gracia de Dios para sanar la hacen una elocuente mensajera de la esperanza y la curación espiritual después del aborto. Desde nuestros años iniciales han sido Theresa y otras mujeres y hombres que han llegado con las Hermanas de la Vida buscando medicina espiritual, y sólo ellos, quienes nos han enseñado la estremecedora verdad acerca de la grandeza y belleza de la misericordia de Dios y su perdón. Hemos trabajado tan de cerca juntas que a menudo es imposible distinguir las intuiciones de Theresa y de nuestras tantas participantes en los retiros de las intuiciones de las Hermanas de la Vida – a cada paso hemos buscado rendirnos a las instigaciones del Espíritu Santo de Dios. Por lo tanto, en donde este trabajo presente fallas, será debido a nosotros que es en quienes se ha encomendado este material, y tenemos defectos. En donde este trabajo toma vuelo, ¡se debe elogiar a Dios por ello! Madre Agnes Mary, S.V. Ph.D., Superiora Hermanas de la Vida Nueva York, Dia de Acción de Gracias, noviembre 2003 * Nota: Desde sus inicios en el año 1996 este ministerio Entrando a Canaán ha servido a miles de personas. --Theresa Bonopartis (2010) El Sacerdote y los Retiros Espirituales Entrando a Canaán Hay tan solo unas cuantas palabras que pueden expresar mis sentimientos cuando formo parte de los retiros de sanación con las Hermanas de la Vida, Theresa Bonopartis y las mujeres y hombres que han elegido abortar a sus bebés. Sin embargo, estas pocas palabras son aún inadecuadas porque estos días son tan profundamente espirituales, emocionales, hermosos –mientas permanecen terriblemente llenos de dolor– que la descripción de estas experiencias es totalmente superficial o parece contradictoria. Algunas palabras que vienen a la mente son: hecho humilde, deslumbrado, agradecido, y devastado. Es en estos días que la dolorosa realidad e implicaciones del pecado y la inconcebible misericordia de Dios coinciden tan clara y poderosamente. La presencia de un sacerdote en estos días y fines de semana para sanar es obviamente esencial para la celebración de la Santa Eucaristía y el Sacramento de la Reconciliación. Sin embargo, hay una presencia simbólica del sacerdote que es también importante aún siendo menos obvia. El sacerdote de alguna manera es la presencia simbólica de la Iglesia –autoridad y reconocimiento de ella– y, estando en fidelidad con Cristo, trae en el nombre de la Iglesia la verdad con misericordia y compasión. Los Días de Sanación son ocasión para enfrentar la terrible verdad del aborto, de la elección de abortar y de la responsabilidad de la decisión, a menudo después de muchos años de no querer reconocerla. Y la verdad debe decirse y de alguna manera la verdad debe ser aceptada y acogida si se va a sanar. Jesús nos dice que es la verdad la que nos libera. Lo que es maravilloso de Jesús es que Él se revela a sí mismo como la Verdad y también Él se revela a sí mismo como la Misericordia. ¡En Cristo, la Verdad y la Misericordia son una! ¿Cuál es la verdad más obvia acerca del aborto? ¡Ciertamente la matanza de un niño! Pero la verdad también es que las mujeres y los hombres involucrados son víctimas también. Son víctimas de la gran mentira de que el aborto no es “gran cosa” o de que es un asunto a elegir, o de que no hay otra solución, etc. La verdad es que ¡hay tantas mujeres que han sido forzadas, engañadas, o presionadas a tener un aborto por sus amantes, esposos, padres, amistades, el gobierno y los doctores! Las escuelas, los medios de comunicación, la prensa, las películas, la cultura en la que vivimos en esto nos miente. Y las víctimas de esa gran mentira no son solo los bebés sino también las madres, los padres, las abuelas y abuelos, los amigos y la familia: ¡sí… todos nosotros! Añadiendo a esta tragedia está el hecho de que a menudo quienes son responsables de la verdad dentro de la Iglesia fallan al no denunciarla o al hablar de ella sin convicción. El papel del sacerdote es hablar con verdad del horror del aborto y al mismo tiempo hablar con verdad de la misericordia de Dios, infinita y no merecida. Decir la verdad con amor no es comprometer esa verdad, sino es proclamar la buena nueva: que Cristo se convirtió en el pecado, nuestro pecado, cada pecado, aún el del aborto, y que Él sufrió y murió para traer perdón y misericordia. Es maravilloso este privilegio del sacerdote para articular la maravilla de la misericordia de Dios, y más notablemente maravilloso es que la trae y hace presentes a hombres y mujeres que desesperadamente necesitan de Su misericordia por la decisión de abortar. ¡Y claramente la verdad libera! Nunca he conocido a más convincentes y articulados apóstoles de la vida que aquellas mujeres y aquellos hombres, que a pesar de la terrible mentira del aborto, han aceptado la infinita misericordia de Dios. Padre Mariusz Koch, C.F.R. “Rezamos con la esperanza que los millones de mujeres (y hombres) que han sido victimizados (por el aborto) sabrán que sus vidas no han terminado con la vida de sus bebés, que la misericordia de Dios es ilimitada, que Él aún les ama y quiere sanarles y ayudarles a levantar los pedazos y empezar sus vidas de nuevo.” —Cardenal John O’Connor Antes de la fundación de la Hermanas de la Vida en 1991, estuvo en la mente del fundador, el Cardenal John O’Connor, que esta nueva comunidad religiosa establecida de manera única para la protección de la vida humana, tendría una misión destinada para quienes han tenido un aborto. A través de la providencia de Dios, desde el primer día de la existencia de la Comunidad, las Hermanas de la Vida y Theresa Bonopartis han sido “Hermanas en Cristo”. Uno puede decir que las Hermanas y Theresa se han “desarrollado” juntas. Las Hermanas de la Vida y Theresa han trabajado como “un corazón y una mente en Cristo” al desarrollar una misión de esperanza y sanación en este ministerio Entrando a Canaán, la Tierra Prometida. A través del testimonio y el aliento de la vida consagrada de las Hermanas, aquellos victimizados por el aborto están invitados a regresar a casa, a la Iglesia. A través del testimonio de sanación de Theresa y la inmensurable fe que tiene en el amor y misericordia de Dios, quienes participan reciben la esperanza de que sanar es posible. Como lo dice Theresa a todos quienes sufren espiritualmente después del aborto: “Tienen que creer que Su misericordia y amor son más grandes que cualquier pecado que han cometido y tienen que confiar en Sus promesas. Él nunca los va a decepcionar. Yo lo sé, porque yo soy un milagro de Su misericordia.” Es también a través del conocimiento y experiencia en orientación psicopedagógica que Theresa es capaz de guiar a otros en su recorrido hacia la sanación. Nacido del Espíritu Santo, Entrando a Canaán es un regalo dado por el Señor a todos quienes están llamados a ser instrumentos de sanación, y mas que nada, a todos aquellos que buscan sanar. Es con gran alegría y agradecimiento que compartimos este regalo. Es con un gran sentido de fe y esperanza que, con la gracia de Dios, incontables hombres y mujeres serán sanados y renovados a través de la misión Entrando a Canaán, la Tierra Prometida. Metas Entrando a Canaán tiene como meta acompañar a quienes han tenido un aborto por un recorrido sacramental hacia la verdadera Tierra Prometida del Corazón de Jesús y el descubrimiento allí de un herencia de misericordia, libertad y paz. Fundamental en esta misión, y para todos lo que participan en ella, es la convicción de que cada persona, independientemente de lo que ha hecho o de cómo se siente, debe ser apreciada y amada como reflejo inimitable del amor de Dios. Es Su amor el que lleva a cada persona a la sanación, y cada camino de sanación es tan irrepetible como la persona en él. Quienes se unen a esta caravana de fe encuentran esperanza y confianza en el hecho de que los facilitadores no tienen expectativas predeterminadas con respecto a ellos, ni de ninguna persona que viene al retiro Entrando a Canaán. Sin importar cuanto requiera su sanación, independientemente de las batallas peleadas, ganadas o perdidas, tienen un lugar donde estar a salvo y una comunidad de personas que los comprende y a los que pueden recurrir en tiempos de necesidad, que van a estar allí para ellos incondicionalmente, para ayudarles a encaminarse a sanar de verdad, con paciencia y amor. Para quienes sufren espiritualmente del aborto, el miedo a ser juzgados y a la condenación a menudo los mantiene distanciados de la sanación que pueden tener en Jesús, aunque, la primera meta para cualquier persona empezando este recorrido de sanación post-aborto es el desarrollar una relación íntima con el Señor. La experiencia de Su divino amor aplasta esos miedos y vierte confianza en los corazones de aquellos que buscan sanar y que terminan por reconocer que es Jesús mismo el que lo desea y los llama a completar su sanación. Quienes han trabajado en Entrando a Canaán han visto como Dios trabaja, de manera tan irrepetible con cada persona, para traerla a ella o a él a un lugar en el que pueda romper las paredes de la negación a reconocer su responsabilidad y para poder ver honestamente la experiencia y los sucesos alrededor el aborto. Sólo en el tiempo adecuado, que es diferente para cada persona, puede ser el evento en sí tratado correctamente. Este respeto tangible a los tiempos del Espíritu Santo en sanar es esencial para permitir que los efectos emocionales, espirituales y a veces físicos del aborto sanen profundamente. Una vez que las piezas que se desprendieron de sus vidas comienzan a unirse de nuevo, quienes llevan el yugo del aborto son capaces de gradualmente reconocer y abrigar su vocación de maternidad y paternidad – una vocación que viene con la concepción del bebé – al desarrollar una relación espiritual con sus hijos perdidos a través del aborto. Metas Generales para cada Participante: Desarrollar mi relación personal con Jesucristo, o renovarla. Poder observar mi propia experiencia del aborto con honestidad para llegar a una sanación verdadera. Desarrollar una comprensión del impacto del aborto en mi vida. Desarrollar una relación personal con mis hijos perdidos a través del aborto. El Corazón del Nuevo Testamento: Jesús y María “Una vez que la imagen de Jesús misericordioso se exhibió sobre el altar durante la procesión de Corpus Cristi, cuando el sacerdote expuso el Sagrado Sacramento, y el coro comenzó a cantar, los rayos de la imagen perforada de la Sagrada Hostia se esparcieron por todo el mundo. Entonces escuché estas palabras: ‘Estos rayos de misericordia pasarán a través de ti, como han pasado a través de esta Hostia, y se difundirán por todo el mundo.’ Al escuchar estas palabras, una profunda alegría invadió mi alma.” — Santa Faustina Kowalska Diario de Misericordia Divina JESÚS Principalmente un trabajo espiritual de la misericordia de Dios, Entrando a Canaán, la Tierra Prometida reconoce que la verdadera sanación del aborto, o de cualquier pecado, solo puede venir a través de la persona de Jesucristo. Sólo Él, como Hijo de Dios que se ha hecho a Sí mismo nuestro hermano y que fue crucificado para nuestro beneficio, es capaz de entrar en la herida de nuestro corazón y llevarse a Sí mismo todo nuestro dolor, aislamiento y la angustia del pecado personal. “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo…” Es Su gracia la que contiene la herida y penetra al corazón llenándolo de paz. Dos de los medios más poderosos para recibir esta gracia del amor de Dios son los Sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía, que son siempre parte de los días y fines de semana de Esperanza y Sanación Entrando a Canaán. “(Cristo), nuestro Dios y Señor, se ofreció a Dios Padre una vez por todas, muriendo como intercesor sobre el altar de la cruz, a fin de realizar para ellos (los hombres) una redención eterna. Sin embargo, como su muerte no debía poner fin a su sacerdocio, en la última Cena, "la noche en que fue entregado", quiso dejar a la Iglesia, su esposa amada, un sacrificio visible (como lo reclama la naturaleza humana), donde sería representado el sacrificio sangriento que iba a realizarse una única vez en la cruz cuya memoria se perpetuaría hasta el fin de los siglos y cuya virtud saludable se aplicaría a la redención de los pecados que cometemos cada día.” (Catecismo de la Iglesia Católica, #1366) El Sacramento de la Reconciliación En el Sacramento de la Reconciliación, la persona recibe la gracia del perdón de Jesucristo, que se presenta en la persona del sacerdote. La gracia de la reconciliación nos da la fortaleza para salir de las profundidades de la angustia hasta la cima de la esperanza de sanar. Esta gracia sacude los efectos espirituales del pecado y ayuda a sanar las heridas que permanecen en el corazón mucho tiempo después de que el pecado del aborto se ha perdonado. En la confesión el Señor nos entrega lo que promete, sanarnos, hacernos libres y darnos la paz. Después de la absolución, el pecado del aborto ha sido verdaderamente “removido” y nueva vida se vierte al alma. El perdón de Cristo en la confesión estimula el proceso entero de la sanación, parte de la cual es llegar a conocer a Dios como Padre amoroso y misericordioso. A través de la compasión del sacerdote-confesor, la persona que viene a este retiro espiritual tiene la oportunidad de enfrentar la realidad del pecado y reconocer sus implicaciones. Después de enfrentar la verdad, uno es capaz de empezar a perdonarse a sí mismo, una tarea mucho más difícil que la de aceptar el perdón de Dios, pero ciertamente es un regalo que Él espera que recibamos como parte de Su propio perdón. “Cristo es herido por nuestros pecados personales. Se hecha nuestros pecados encima. De otra manera, el Sacramento de la Penitencia, el sacramento de levantar los pedazos (de nuestra alma) sería imposible. Nuestro ir a la confesión sería un gesto vacío. Sería un ejercicio de terapia, el verter nuestros problemas a un ser humano meramente.” —Cardenal John O’Connor, julio 4, 1996 El Sacramento de la Eucaristía La Eucaristía, la presencia real de Jesucristo entre nosotros, es la fuente de una fortaleza que no se encuentra en ningún otro lado en la Tierra. Su poder de sanación no puede explicarse con palabras. Cuando una persona participa en el Santo Sacrificio de la Misa, recibe la Eucaristía y hace adoración al Sagrado Sacramento, Jesús puede alcanzar la esfera personal de ese corazón humano y suavemente revelar Su propio Corazón de amor incondicional y misericordia. La participación en el Santo Sacrificio de la Misa permite a cada persona en el retiro “compartir de manera única en los sufrimientos de Cristo”(2 Cor 1:5) Al ofrecer a Cristo los sufrimientos personales, tantos que ha traído el aborto, estos mismos sufrimientos se transforman en un medio poderoso de gracia en unión con Cristo. En las palabras de Su Eminencia el Cardenal John O’Connor “El mundo no se da cuenta aún del inmenso poder del sufrimiento – que puede ser unido al sufrimiento de Cristo en la Cruz y obrar milagros casi increíbles.” Al Recibir la Eucaristía – el verdadero Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesús – en nuestro corazón y en nuestro cuerpo permitimos al Cirujano Divino sanar nuestras heridas más profundas en maneras que solo Él, Dios en persona, puede sanar. Al Hacer Adoración al Sagrado Sacramento la persona se presenta, independientemente de lo rota que pueda sentirse, ante el Rey de Reyes y ante Su trono de gracia y misericordia, donde puede recibir el amor puro y la paz de Él. Comoquiera que uno se presente ante el Señor, ya sea con rezos y suplicaciones, con agradecimiento o alabanzas y adoración, el conocimiento del amor personal y la guía personal del Señor se confirman y renuevan, la fe se ensancha y la esperanza se aviva. MARIA Es Jesús quien sana el corazón. Es Maria, nuestra Madre celestial, mediadora de toda gracia, quien nos toma de la mano y nos lleva con su Hijo. Como Madre de Jesús y como nuestra propia madre, ella sabe las alegrías y los pesares de la maternidad. ¿Quien mejor que Maria para ayudarnos a construir una relación con Jesús y con nuestros hijos perdidos a través del aborto? Entrando a Canaán ha adoptado a Nuestra Señora de Chestohova como patrona de la misión. En el siguiente testimonio, Theresa Bonopartis explica como Nuestra Señora de Chestohova llegó a tener significado relevante para ella a manera personal y, a través de sus experiencias, para esta misión. (image of Chestohova) Todo comenzó hace unos años. Estaba en un Congreso del Rosario durante un fin de semana en Massachusetts y cada mañana íbamos a la iglesia local a celebrar Misa. Fue allí cuando la vi por primera vez. Recuerdo que pensé que se veía tan extraña, esta Virgen de Chestohova, con su cara negra y con cicatrices en las mejillas y el cuello. Le pregunté al sacerdote de la parroquia acerca de ella ya que no tenía conocimiento del icono. Él mismo no sabía mucho, excepto que era de Polonia, así que me prometí preguntarle a una amiga de Polonia sobre ella cuando regresase a casa. Mi amiga también sabía poco así que tuve que esperar para llegar a comprender esta misteriosa imagen de Nuestra Señora. Como seis meses después, fui a confesarme en una parroquia vecina, me sentía muy deprimida en esa temporada, luchando con muchas dificultades, y más que nada en una batalla por sanar espiritualmente después de un aborto que tuve cuando era adolescente. Aunque habían pasado muchos años y estaba muy entregada a la fe, aún pasaba por períodos de desesperación. No parecía poder percibir el perdón de Dios. No podía sentirlo en las profundidades de mi alma. El sacerdote en el confesionario había recién regresado de una peregrinación en Polonia, y como penitencia me dio una Novena de tres días a la Virgen de Chestohova. No se porqué exactamente, pero no me detuve después de tres días. Los rezos a esta Virgen se quedaron como parte de mi rezo diario, sin saber aún mucho de ella. Me sentía atraída a ella. Ella me estaba tratando de comunicar algo, esta Madre de Misericordia, y confié en su intercesión a través de la imagen, que de alguna manera tenía un gran impacto sobre mí. Después de hacer un poco de investigación aprendí varias cosas acerca del icono. A veces de le llama a esta imagen la Madonna Negra, y se cree que fue pintada por San Lucas. Muchos milagros han sido asociados al icono, que ha sido movido varias veces y que han salvado de la destrucción durante el sitio de Jerusalén. Santa Elena lo movió dándoselo a su hijo Constantino El Grande que erigió una iglesia en Constantinopla dedicada al Sagrado Nombre de María —allí el icono se hizo muy famoso. Mucha gracia y milagros recibieron quienes allí rezaron ante él. Fue durante el reino de Casimir El Grande que el icono llegó a Polonia siendo colocado en el Castillo de Belz, que fue atacado posteriormente por los Tártaros. El arco de un guerrero tártaro entro en la capilla y golpeó el cuello de la Virgen, haciendo una marca que hasta el día de hoy permanece. Se han hecho muchos intentos de restauración en el icono, pero no importa que se intentara, o cuántos artistas cubrieran las cicatrices, aparecerían de nuevo. Es obvio que Nuestra Señora en esta instancia está exponiendo algo, y cuando me di cuenta de esto, comprendí lo significativo que era el icono en mi vida. Nuestra sociedad trata desesperadamente de cubrir las cicatrices que deja el aborto. Se rehúsa a reconocer lo verdadero que es el sufrimiento conectado con el aborto, y aún en las mejores circunstancias, los sentimientos de quienes lloran la muerte del hijo o hija perdido, a menudo no se consideran justificables. Aún en la Iglesia estos sentimientos son a menudo evitados por sacerdotes de buenas intenciones que le dicen a quienes sufren que deben “olvidarse de eso”; “ya recibiste el perdón”; “está en el pasado”. Pero las heridas continúan reapareciendo y gritan por ser escuchadas. Ha sido una lucha para mí, pero a través de mucha oración, psicoterapia, y la devoción a la Divina Misericordia de Dios, he encontrado la paz. Sanar ha sido más que nada una batalla espiritual con Satanás. Estoy segura de que Satanás estaba tratando de mantener su poder sobre mí, abalanzando sus mentiras ante mí a cada momento. Pero con un psicoterapeuta entrenado, con dirección espiritual y con incesante oración, llegó la sanación. Allí en la Cruz con nuestro Amado Jesús, se me dio la gracia necesaria y el único amor suficientemente profundo para sanar mis heridas. Allí en la Cruz encontré la paz con mi hijo, paz con Dios y paz conmigo misma. “Jesús, confío en ti”, esto debe vivirse en el alma, para poder sanar de la atrocidad de aborto. Debemos afianzarnos de él en las profundidades de la angustia y en todos los tormentos que vivimos durante el proceso de sanación. ¡Debes creer! Su Misericordia y Amor son mucho más grandes que cualquier pecado que hayas cometido. ¡Y confía en Sus promesas! Él nunca te va a defraudar. Lo sé, porque yo soy un milagro de Su Misericordia. En agradecimiento por mi sanación, decidí hacer una peregrinación al Santuario de la Divina Misericordia en Stockbridge, Massachusetts. ¿Cómo podría expresar mi gratitud? Cuando entré en la capilla en Stockbridge no me sorprendió ver una ventana de vidrio cortado de la Virgen de Chestohova. Fue entonces que comprendí que fue ella la que me llevó hasta su Hijo y a la sanación. También llegué a saber por primera vez que el Papa Juan Pablo II tenía una devoción a la imagen de la Divina Misericordia (Sta. Faustina Kowalska) y también a la Virgen de Chestohova. Lloré pensando en cómo debe él rezar por nosotros, sus hijos, a través de esta devoción. Yo misma debo haber sido atraída a estas devociones por sus rezos. Pensé acerca de la gran devoción del Papa y acerca de mi consagración a La Virgen. Le agradecía a Dios por el Papa. Le agradecí a Dios por la Virgen, que siempre nos acerca a su Hijo, y por Jesús que en Su Infinita Misericordia se apiadó de mí, una pobre pecadora, y me levantó hasta Su Persona y me permitió sentir la profundidad de Su amor y misericordia… un amor que nos espera a todos y cada uno de nosotros, sin importar la gravedad de nuestro pecado. Theresa Bonopartis 1990 El Sufrimiento Post-Aborto El Síndrome Post-Aborto es un desorden de tensión post-traumática que comúnmente viven las mujeres que han tenido uno o más abortos. A través del proceso de negación, una mujer bloquea el proceso natural de llorar la muerte de su hijo o hija y a menudo niega su responsabilidad en el aborto. La negación o supresión bloquea el proceso de sanación y la posibilidad de perdonarse a sí misma y a los demás. El trauma normalmente se manifiesta en un quiebre en las funciones psicológicas, físicas o espirituales. (J. Denton Collins) Sin estar consciente de la existencia de la tensión y ansiedad Post-Aborto, muchas mujeres y hombres se sienten solos en sus combates interiores que parecen no estar relacionadas con el aborto pero que en efecto son síntomas de este estrés. Cuando una persona comienza a comprender el impacto y los efectos que el Síndrome Post-Aborto ha tenido en su vida, él o ella se vuelve capaz de identificar y adoptar maneras de sobreponerse a los combates interiores. Palabras de Sabiduría en Asistir a las Personas Sufriendo Espiritualmente del Aborto… Reconoce el verdadero valor que le toma a una persona comenzar este camino de sanación post-aborto asistiendo a un retiro espiritual Reafirma la verdad del amor y la misericordia que tiene Dios por él o ella Provee un espacio seguro donde él o ella pueda expresar lo que sea que sienta, tanto lo bueno como lo malo Haz todo esfuerzo por escuchar bien No menosprecies la seriedad del aborto Reconoce la realidad de su dolor Ofrece continuo aliento Indica el progreso que ves en su sanación ¡REZA por ellos! Esta es una sanación emocional pero es también un feroz combate espiritual. Síntomas del Síndrome Post-Aborto Sentimientos de Culpa Tristeza Ira o enojo Pesadillas Adicciones Vergüenza Abandono / Pérdida Ansiedad Abuso del alcohol / drogas Pensamientos suicidas Inhabilidad para intimar Negación Problemas sexuales Inhabilidad para perdonar a los involucrados Desórdenes alimenticios Oración del Ministerio Oh Jesús Misericordioso, te agradecemos el privilegio de cuidar de quienes han tenido un aborto. Te pedimos que protejas nuestro ministerio. Mantenlo libre de todo lo que pueda dificultar el traer a otros Tu misericordia y Tu perdón. Mantenlo libre de todo mal. Ayúdanos, ante todo, a ser verdaderamente desinteresados para guiar a quienes nos envías. No permitas que nuestros sentimientos o emociones sean medida del éxito que tengamos sino sólo nuestra confianza y amor por Ti, sabiendo que si cuidamos de otros sin egoísmo, sino verdaderamente para hacer Tu voluntad, Tú nunca nos decepcionarás. Jesús, no permitas que Te estorbemos, Tú eres el único y verdadero médico del alma. Sabiendo que no podemos hacer nada sin Tu gracia Guíanos en la dirección de Tu voluntad Deseando nada más y nada menos. Te pedimos estas cosas a través de Tu Santa Madre María bajo el nombre de Nuestra Señora de Chestohova. Amen. Visión general de la Misión Entrando a Canaán, la Tierra Prometida, consiste en lo siguiente: El Llamado: Respuesta Inicial a la Gracia Comenzando el Recorrido: Días Mensuales de Oración y Sanación Luchando los Combates: Reuniones Mensuales La Tierra de Leche y Miel: Fines de Semana de Esperanza y Sanación Celebración: Reuniones Especiales El Llamado: Respuesta Inicial a la Gracia Para muchas mujeres y hombres sufriendo espiritualmente después del aborto, el primer paso en buscar ayuda llega por medio de una llamada telefónica: en esta misión, es usualmente una llamada para inscribirse en el Día de Oración y Sanación o en un Fin de Semana de Sanación. Hacer esa llamada es un acto personal en el que la persona reconoce su necesidad de sanar y de obtener ayuda. Esta iniciativa de llamar es la única manera de comenzar la verdadera sanación. Ese reconocimiento, en la forma de una simple llamada telefónica, en verdad requiere de mucha valentía. Siempre que sea posible, los facilitadores de los retiros deberán recibir las llamadas telefónicas. Así podrán prepararse más concretamente y rezar para apoyar a quienes asisten a esos Días —y también tendrán una conexión personal con esas personas a quienes conocerán al llegar a la casa en donde se llevará a cabo el retiro. La conversación telefónica inicial puede ser, para quien llama, una introducción al ambiente de la Misión, y para el facilitador, una oportunidad de evaluar las necesidades de la persona y la mejor manera de comenzar a ayudarle. En la página 20 mostramos el Formato de Admisión que usamos y que puede usarse como guía para esa conversación telefónica inicial. Dependiendo de la naturaleza de la conversación y de la voluntad o habilidad de la persona que llama, puede o no ser necesario, o sabio, guiar la conversación para que todas las preguntas sean contestadas. Habrá quienes no estén aún listos para comenzar el curso establecido para sanación, o para quienes discusiones en grupo no serían beneficiosas, por lo que esas personas deben ser invitadas a reunirse individualmente con uno de los facilitadores. Se alienta enérgicamente a los facilitadores a escribir una nota breve a cada persona que se inscribe al retiro. Además de un expresivo agradecimiento por su llamada, la nota debe animar a la persona, comunicar que el facilitador anhela conocerle en persona, y confirmar la fecha del retiro. Cuando se acerca la fecha del retiro muchas personas se sentirán tentadas a cancelar su reservación. Para apoyarles en su resolución, se hacen llamadas personales una semana antes del retiro a cada una de las personas inscritas. Los facilitadores deben animar y una vez más, expresar ese anhelo de conocerles pronto en persona. Forma de Admisión Entrando a Canaán Nombre:_________________________________________________Fecha:__________________ Dirección:_______________________________________________________________________ Teléfono:__________________________Se envió tarjeta de bienvenida:___________________ 1. ¿Cómo supiste de este retiro de sanación?___________________________________________ 2. Conversación inicial sobre su aborto en el pasado: a. ¿Hace cuánto tiempo tuviste el aborto?______________________________________________ b. ¿Tuviste alguna complicación? ¿De qué tipo?________________________________________ ________________________________________________________________________________ c. ¿Sabe alguien acerca de tu aborto?__________________________________________________ d. ¿Cómo te ha afectado el aborto? ansiedad ataques de pánico pensamientos impertinentes miedo deseo por un bebé como expiación depresión ideas de suicidio culpabilidad vergüenza miedo a los hombres/ al embarazo dificultad para perdonar a los demás/ a ti mismo(a) desordenes alimenticios/ del sueño pesadillas abuso del alcohol/ drogas promiscuidad otros: _________________________________________________________________________ 3. ¿Dónde buscas apoyo emocional o ayuda práctica? esposo miembros de la familia amigos la Iglesia un Sacerdote 4. Indicadores de dificultad emocional a. ¿Has pensado alguna vez hacerte daño a ti misma(o)?____¿Hace cuánto tiempo?____________ b. ¿Estás viendo a un psicoterapeuta? __________________________________________________ c. ¿Se te ha tratado profesionalmente por algún problema psicológico?_______________________ Por favor explica: _________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________ Notas Exclusivas del Examinador: ¿Existen señales de… depresión desórdenes de personalidad / psicosis ansiedad ideas de suicidio turbaciones hablar demasiado hablar muy poco embarazo? 1. Motivación y expectativas sobre el grupo:____________________________________________ 2. ¿Es posible que esta persona sea autoritaria, dominante o agresiva?_______________________ 3. ¿Tienes la impresión de que esta persona será capaz de mantener confidencialidad? _________ ________________________________________________________________________________ Otros comentarios:_________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________ Entrando a Canaán, la Tierra Prometida: El Día de Oración y Sanación “Yo estaré contigo como estuve con Moisés: no te dejaré ni te abandonaré. Sé valiente y firme…No temas ni te acobardes, porque el Señor, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas.” Josué 1:5-6, 9b Entrando a Canaán, la Tierra Prometida: El Día de Oración y Sanación Fe Esperanza Amor Como los Israelitas que viajaron durante cuarenta años antes de alcanzar la Tierra Prometida, quienes han vivido el aborto a menudo “deambulan en el desierto” del sufrimiento durante años. La decisión de participar a un Día de Oración y Sanación comienza su marcha hacia la sanación y requiere dar un salto de esperanza y mucha valentía. Para alguien que ha estado en el desierto del sufrimiento post-aborto, responder a la invitación de un Día de Oración y Sanación es una gracia: gracia de fe en la promesa de un Dios lleno de amor, y es una gracia de la esperanza en que Su promesa de amor es real, personal y esta llena de perdón. Asistir al Día de retiro permite plantar nuevas semillas de Fe, Esperanza y Amor. También alimenta el deseo que tenemos de sanar y anima a nuestro corazón en el camino hacia la integración. Fe: Por el miedo, ansiedad y vergüenza conectados con el aborto, quienes vienen a un Día de Oración y Sanación han hecho un poderoso acto de fe. Al participar confían y creen —aún cuando pueden no comprenderlo del todo. Muchos de sus más grandes miedos se alivian conforme progresa el Día de retiro, dándoles mucha mayor confianza para tomar decisiones con fe en el futuro. Esperanza: Escuchar los testimonios de otros que han pasado por el aborto y que han sanado ayuda a validar los sentimientos de la persona, su auténtica aflicción, y además trae esperanza a para comenzar el recorrido hacia la integración. A través del Día de retiro, estos hombres y mujeres aprenden que no están solos, no están solos en la experiencia del aborto, no están solos en las terribles repercusiones que trae, no están solos en los muchos sufrimientos que le siguen y tienen en silencio, y no están solos ahora al recoger los fragmentos de sus vidas. Aquí, comienzan a recibir las herramientas necesaria para responder a las turbadoras áreas afectadas de sus vidas en conexión con el aborto. Amor: Servidos con un amor incondicional en el Día de Oración y Sanación a pesar de su pecado del aborto – y aún a causa de él – quienes participan en el retiro comienzan a recibir esa verdad fundamental de la Caridad: la reverencia por el ser humano. Aquí comienzan a ver el misericordioso amor que Dios tiene por ellos – inicialmente este amor se vive reflejado en las personas que facilitan el Día de retiro. Gradualmente reciben más profundamente ese amor personal que el Señor les tiene, y comienzan a amar a los demás con Su amor, que es incondicional, puro y liberador. Es entonces que ellos también se convierten en instrumentos para la sanación de otros. El Día de Retiro de Oración y Sanación El Día de Oración y Sanación ofrece un ambiente seguro, lleno de amor y oración para que quienes asisten puedan comenzar su camino de sanación. El tema del día viene del mensaje de la Divina Misericordia (Sta. Faustina Kowalska): “Jesús, confío en ti.” La meta de todo el proceso de Entrando a Canaán es la sanación, pero la meta del Día de Oración y Sanación es que cada persona se vaya con la esperanza de que sí es posible que ella o él llegue a sanar. Ambiente Físico Para ayudar a crear un espacio de quietud y para preservar la confidencialidad del retiro, se lleva a cabo en un espacio exclusivo, donde no hay ninguna otra actividad o evento simultáneos. Las únicas personas presentes que no son participantes en el retiro forman el equipo de trabajo básico. Equipo de Trabajo Básico El equipo de trabajo básico para el Día de Oración y Sanación incluye: 1. Sacerdotes: Puesto que la misión está fundada en los sacramentos, es imperativo que haya sacerdotes activamente presentes y con un corazón abierto a quienes han tenido un aborto. Estos sacerdotes celebran la Misa, escuchan confesiones, y dan dirección espiritual. 2. Consejero(a): Es crucial tener a alguien que comprende el Síndrome Post-Aborto y que tiene experiencia en orientación psicopedagógica como parte del equipo básico de trabajo. Él o ella será instrumental en dirigir a otros a continuar avanzando en su sanación. 3. Testigo: Esta persona da testimonio de su sanación, y reconoce los efectos reales que el aborto tuvo en su vida. Su testimonio es un signo vital de la esperanza que tienen quienes aún están sufriendo y participan ahora en el retiro. Esta persona es capaz de “estar” con los participantes de manera única. 4. Facilitadores de apoyo: Los facilitadores ofrecen apoyo y aliento a través del Día de retiro y están atentos a las necesidades de los participantes. Nota: Es importante tener un número pequeño de facilitadores, de otro modo si son muchos pueden abrumar a los participantes. Un equipo de dos o tres facilitadores debe ser adecuado para 10 participantes. Preparativos y Cómo Acomodar la Atmósfera del Día El ambiente físico de la casa en donde se ofrece el retiro debe ser suficientemente simple para que los participantes se sientan cómodos, y suficientemente bello para que todos sepan que están en un lugar especial. 1. La Entrada Una mesa con los siguientes materiales debe colocarse a la entrada de la casa del retiro: a. Programa del día b. Tarjetas de oración “Jesús, confío en ti” y librillos de la Divina Misericordia (Sta. Faustina Kowalska) c. Rosarios d. Identificadores auto-adheribles y marcadores 2. Capilla Decorada con simplicidad, lo único que se debe añadir a la Capilla es una imagen grande de la Divina Misericordia (Sta. Faustina Kowalska). La Divina Misericordia debe estar visible desde todos los asientos de la Capilla – quizás deba estar en frente del altar. Cajas de pañuelos desechables deben colocarse en los asientos. 3. Salón de Discusiones Es importante que las sillas y sillones en este “salón para discusiones” se coloquen frente a frente, para permitir que todas las personas presentes se sientan parte del grupo. Un televisor portátil y equipo para video deben estar ambos a la vista de todos. El video “Queridos Niños”* debe estar listo para verse fácilmente. Cajas de pañuelos desechables de fácil acceso deben colocarse generosamente a través del salón. 4. Área de Alimentos Porque muchas de las personas que asisten estarán nerviosas, y la atmósfera del retiro esta diseñada para ayudar a hacerles sentir en confianza, se deben usar platos relativamente lindos aunque no de porcelana muy fina. Porque la comida del mediodía es la que se ofrece, el decorado debe ser casual, quizás usando un adorno en el centro de la mesa y servilletas de tela de un color que coordine. 5. Cuartos de Reconciliación Cuartos más pequeños y privados se preparan para que cada uno de los sacerdotes escuche confesiones y dé dirección espiritual a los participantes. Los nombres de los sacerdotes deben colocarse fuera del cuarto en cada puerta y una lista para reservar tiempo se pone sobre una mesa que los participantes pueden ver fácilmente. Pañuelos desechables deben estar a la mano en los cuartos de reconciliación. * El video “Queridos hijos” en DVD está disponible en http://www.vidahumana.org/catalog/abortion_catalog.html Día de Oración y Sanación Horario Resumen En las páginas que siguen se explica con mayor detalle cada componente del Día de Oración y Sanación. Aunque se sugieren tiempos para el horario, en realidad, cada sección debe ser flexible y suficientemente libre para permitir que el tiempo cubra las necesidades de quienes asisten al retiro. Los facilitadores deben anticipar que la sesión de la mañana y a veces la de la tarde se pueden extender más de los planeado. Antes de las 9:00 a.m. Oración del Equipo Básico de Trabajo/ Reunión informativa lugar: donde el equipo elija 9:00 a 9:30 a.m. Llegada entrada o recepción 9:30 a.m. Presentaciones Capilla 9:45 a.m. Testimonio Capilla 10:45 a.m. Descanso área de alimentos 11:00 a.m. Video y discusión salón de discusiones 12:30 p.m. Almuerzo área de alimentos 1:30 p.m. Exposición del Sagrado Sacramento y Meditación con las Sagradas Escrituras Capilla Sacramento de la Reconciliación (continúa hasta la Misa) cuartos de reconciliación 2:00 p.m. Compartiendo Las Sagradas Escrituras salón de discusión 4:00 p.m. Santo Sacrificio de la Misa Capilla 5:00 p.m. Despedida Un Día de Oración y Sanación: los detalles Antes de las 9:00 a.m. Oración del Equipo de Trabajo Antes de comenzar el retiro, el equipo de trabajo se reúne para orar juntos y rogar a Dios por su bendición y sus gracias de sanación durante este Día y para todas las personas que estarán presentes. Durante ese tiempo, se repasa la información que se tiene sobre cada persona que participará, orientando la conversación hacia ciertas necesidades anticipadas (por ejemplo, múltiples abortos, etc.) 9:00 – 9:30 a.m. Llegada Aunque el primer paso que se toma al ir a un retiro espiritual es la inscripción telefónica, el segundo paso es llegar físicamente al lugar del retiro. Ambas acciones parecen simples, pero para una persona sufriendo, estos pasos hacia la libertad y la sanación pueden ser monumentales. A menudo no se toman estas acciones por miedo. Para facilitar este proceso, uno de los facilitadores da la bienvenida a cada persona que llega, desde fuera del lugar de encuentro, y la acompaña hasta la puerta, donde una segunda persona del equipo básico de trabajo la espera. Teniendo en cuenta la quietud y gentil atmósfera deseada durante el Día de retiro, el facilitador saluda cálidamente a cada persona y le asiste en acomodarse, le da un programa del día y le invita a la Capilla. Nota para el equipo de trabajo: normalmente no todos los inscritos llegarán. 9:30 – 9:45 a.m. Presentaciones Presentación Preliminar La bienvenida oficial la da el facilitador principal —en la Capilla— en cuanto se tiene suficiente certeza de que todas las personas que van a participar ya han llegado. También se da suficiente tiempo para que se perciba el espíritu del día. La presentación debe incluir: i. Reconocimiento de la valentía que toma llegar al Día de Oración y Sanación y un agradecimiento a cada persona por responder a Dios por esa gracia que les otorgó para que tuvieran valentía. ii. Decir claramente que este día está dedicado a ellas, que están a salvo, y que pueden expresar sus sentimientos si así lo desean. iii. Se hace una suave invitación a que compartan su historia personal en algún momento del día. iv. Con delicadeza y claridad se menciona que es necesario y esperado que guarden confidencialidad en todo. Este énfasis en la confidencialidad ayuda a construir confianza y permite también que haya libertad para que todos hablen abiertamente. Presentación del Sacerdote Después de la bienvenida oficial, el sacerdote que está más involucrado en el Día de Retiro es presentado por el facilitador principal. Además de hablar un poco de sí mismo, y su participación en Entrando a Canaán, el sacerdote alienta a quienes están allí para sanar y les da la bienvenida de parte de la Iglesia. Ayuda cuando puede hablar brevemente acerca de la gracia de la sanación que viene del Sacramento de la Reconciliación y menciona que este sacramento está disponible todo el día. Presentación de la Persona que da Testimonio de Sanación La manera en que el facilitador principal anuncia a la persona que da testimonio se determina de manera individual, dependiendo de lo que la persona prefiera que se diga sobre ella. 9:45 a.m. Un Testimonio de Sanación Este testimonio personal es dado por una persona que tuvo un aborto y que claramente ha vivido una sanación espiritual, o que ha progresado mucho en su camino de sanación de tal manera que ya no le es doloroso a ella o a otros el que se hable de esto públicamente. Relata los eventos que le llevaron al aborto, la experiencia del aborto en sí, y más significativamente, cómo la sanación ha venido a través de una experiencia personal de la misericordia de Jesucristo. Con este testimonio, todos los presentes se dan cuenta de que comparten un muy hondo sufrimiento común. Cada persona presente se hace consciente de que ella o él no está ya más a solas con ese profundo dolor del aborto y sus consecuencias, y llega a sentir una nueva esperanza de llegar a sanar en Cristo, y se hace capaz de participar con libertad y solidaridad así como de sentir confianza en quienes están allí para ayudarle. 10:45 a.m. Descanso después del Testimonio Se dan unos momentos de silencio para absorber el testimonio, y el facilitador principal invita a todos al área de alimentos para descansar brevemente y tomar algo ligero. Este espacio social, siendo informal, estará naturalmente lleno de presentaciones personales, servirá de desahogo y hará fluir la comunicación dentro del grupo. 11:00 a.m. Video “Queridos Niños” Ya estando más familiarizados con los demás y con los facilitadores, quienes asisten van a la Sala de discusiones donde el facilitador principal da una introducción breve del video de 30 minutos titulado “Queridos Niños”, ya listo para verse en una televisión. Esta introducción debe ser corta, simplemente diciendo que el video incluye testimonios y vivencias de sanación de hombres y mujeres que han tenido un aborto. Después del video, los facilitadores brevemente ofrecen sus reacciones generales frente al sufrimiento de quienes aparecen en el video —y después abren la discusión a los participantes para que comiencen a hablar de sus propias experiencias. Si es posible, todos deben de tener la oportunidad de hablar, aunque si el grupo es muy grande puede no ser posible o si alguien no desea hablar. A través de la discusión, el psicoterapeuta y/o quien da testimonio deben confirmar y aclarar los comentarios que se han hecho, usando su conocimiento de psicoterapia para responder apropiadamente a las emociones y experiencias que se han expresado por los presentes. Ningún participante en el retiro debe jamás ser presionado a hablar. La duración exacta de cada discusión depende del número y el nivel de participación de los presentes, sin embargo esta deberá estar dentro del rango de una hora a hora y media para ofrecer después el Almuerzo. 12:30 – 1:30 p.m. Almuerzo Teniendo en cuenta que la intención es llevar una atmósfera relajada al mismo tiempo que se comunica en todo detalle la dignidad de cada persona que viene al retiro, se ofrece un simple pero sabroso almuerzo, si es posible tipo buffet. El menú es ligero, de sopa hecha en casa, ensalada y embutidos, y le sigue un postre simple, como son los ‘brownies’. Aunque otras personas pueden preparar los alimentos anticipadamente, los facilitadores serán quienes los sirven a cada participante, y luego les unirán para comer juntos, asegurándose de que haya privacidad para todo el que esté presente. 1:30 – 2:00 p.m. Exposición del Sagrado Sacramento/ Meditación Sintiéndose reanimados por una comida deliciosa y un poco de conversación, se invita a los participantes de nuevo a la Capilla para un alimento espiritual. El sacerdote ofrece un breve vistazo a la gracia y el poder de la Adoración Eucarística, y una explicación introductoria de esta forma de culto. Antes de la exposición del Sagrado Sacramento, él u otro facilitador lee en voz alta un pasaje de las Sagradas Escrituras escogido con anticipación e impreso para que lo pueda leer cada persona presente. Después de la exposición el sacerdote se retira a los Cuartos de Reconciliación y ofrece el Sacramento de la Reconciliación que puede prolongarse tanto como sea necesario. Dado el pasaje y las preguntas como corolario para guiar su meditación personal (ver los librillos anexos), se anima a quienes vienen al retiro a escribir sus reflexiones, para facilitar el compartirlas más adelante. Dos pasajes Bíblicos que funcionan bien son: 1. Juan 4: 1-30 (Jesús y la Mujer Samaritana) y preguntas 2. Mateo 15: 22-28 (La Mujer de Canaán) y preguntas Al concluir el período de meditación, usualmente de 30 minutos, las Alabanzas Divinas se recitan y se cubre el Sagrado Sacramento. Como el Sacramento de la Reconciliación usualmente está en progreso, el facilitador es quien cubre el Sagrado Sacramento. 1:45 – 4:00 p.m. Sacramento de la Reconciliación En este Sacramento, Jesucristo perdona a los individuos de sus pecados personales y les restaura en Su amistad y en Su Iglesia. Esta reconciliación y este amor tienen como efecto la más profunda y esencial sanación en la persona. Con Su inimaginable amor por cada uno de nosotros, Jesús ha pagado ya el precio por nuestros pecados en la Cruz y ahora está sediento por reunirse con nosotros a través de este Sacramento. Él espera para llevarnos en Sus brazos hasta El Padre y para de nuevo otorgarnos Su vida y fortalecer nuestras almas. Solo Jesús, de quien “brotan ríos de agua viva” (Jn 7:38) puede traernos de regreso al torrente de gracia que es Su amor. Porque este Sacramento tiene un papel crucial en el proceso de sanación interior, el número de sacerdotes que sirven al retiro debe ser suficiente permitir que cada participante tenga la libertad de pasar tanto tiempo como le sea necesario en el confesionario. Porque la gracia presente en este Sacramento muchas veces libera esa primera expresión de quebranto y de tristeza que ha sido enterrada durante tanto tiempo después del aborto, muchos pasarán más de una hora con el sacerdote. 2:00 p.m. Compartiendo las Sagradas Escrituras Después de la reposición del Sagrado Sacramento —y mientras quienes vienen al retiro continúan usando el Sacramento de la Reconciliación individualmente— los demás son invitados al Salón de Discusiones, esta vez para llevar una meditación común y comenzar a hacer conexiones entre la experiencia del aborto y su relación con Dios. Aunque se fomenta que compartan sus experiencias, nadie es forzado a hablar. Las Sagradas Escrituras que se eligen para la meditación enfatizan la misericordia de Dios y la dulzura de Jesús hacia los pecadores. En el curso de la discusión, los facilitadores ayudarán a quienes vienen al retiro a reconocer que Jesús les ofrece esta misma misericordia y dulzura a ellos, en sus circunstancias particulares y personales. 4:00 a.m. – 5:00 a.m. El Santo Sacrificio de la Misa El Santo Sacrificio de la Misa se celebra al final del Día de Oración y Sanación, idealmente después de que todos han tenido la oportunidad de confesarse. La Misa es la manera más poderosa de sanar para cualquier Católico, es la “fuente y cima” (Lumen Gentium, 11) de toda vida Cristiana y el regalo que nos permite unirnos a todos quienes ahora “viven en el Señor”. (Evangelium Vitae, 99) La Reconciliación es el reestablecer la amistad con Dios en Cristo, y acercando de nuevo a la persona con todos los miembros de la Iglesia, abriéndole para participar completamente en la comunidad. Esta reunión es más obvia con el regalo que se tiene de poder recibir la Sagrada Eucarística en un estado de gracia. En la Sagrada Comunión, Jesucristo el Médico Divino, entra en cada persona a verter Su amor y gracia, a sanar heridas interiores y a cumplir Su promesa de permanecer con nosotros siempre, hasta el fin del mundo. Lecturas Bíblicas: Primera Lectura: 1 Jn 1:5- 2:2 (Caminemos en la Luz) Salmo Responsorial: Ps 51:1-4, 10-12, 15 Evangelio: Lc 7: 36-50 (Una mujer pecadora unge a Jesús) Aunque otras Misas pueden usarse, se sugiere celebrar “la Misa del Perdón”. Las oraciones de la Misa (por ejemplo, la Oración de Entrada, Oración Eucarística, etc.) pueden tomarse de la Colección de Misas de la Sagrada Virgen Maria bajo el título “Santa Maria, Reina y Madre de Misericordia.”) En el curso de la Misa, se invita a los participantes a dos actos tangibles para rememorar a sus hijos abortados. Rosas: Antes de que la Misa comience, se coloca un jarrón ante una gran imagen de la Divina Misericordia (Sta. Faustina Kowalska) en la Capilla y cada participante recibe una rosa por cada uno de sus hijos perdidos a través del aborto. Después de la Comunión, se toca música instrumental serena, y el sacerdote invita a los participantes a acercarse al frente, uno a uno, a presentar sus rosas a Nuestro Señor como una manera de encomendarle sus hijos a Cristo. Se les anima a tomar todo el tiempo que necesiten. Se arrodillan ante la imagen y orando colocan las rosas en el jarrón. Se debe tener muchas rosas adicionales ya que durante el curso del día las mujeres pueden revelar que han tenido múltiples abortos. Se debe tener un jarrón que sea suficientemente grande para contener todas las flores adicionales, así esas mujeres no se sentirán avergonzadas al dificultárseles colocar varias rosas dentro. Libro del Inmaculado Corazón de María: Cada centro de retiro debe tener un libro en blanco con la imagen del Inmaculado Corazón de María u otra imagen de la Santísima Madre. Se coloca en una mesa al lado del altar con una veladora. Se invita a los participantes a escribir los nombres de sus hijos en este libro después de que han colocado sus rosas en el jarrón. Al grabar el nombre de sus hijos en el libro del Inmaculado Corazón de María, los participantes encargan a sus hijos abortados a los cuidados de la Madre de Jesús. Con el cuidado necesario para la confidencialidad de las mujeres, de ser posible, este libro se puede dejar en la Capilla para que las mujeres lo consulten y recen frente a él cuando lo deseen. Esta última parte de la Misa no debe apurarse. Es de mucha ayuda para las mujeres y hombres presentes tener unos minutos para sí mismos —después de que ofrecen las rosas y graban los nombres en el libro— para poder asimilar lo que ha sucedido. Esta reflexión puede hacerse tanto en silencio como con música instrumental suave de fondo. Cartas pequeñas de la misma imagen de la portada del Libro del Inmaculado Corazón de María se distribuyen a todos los presentes. Guiados por el sacerdote, todos juntos rezan en voz alta con la oración inscrita en el reverso: O Inmaculado Corazón de María, Madre de Misericordia, tú confiaste en Dios y abriste tu persona entera a recibir las gracias que necesitaste para dar a luz a Jesús, tu Hijo y nuestro Salvador Misericordioso. Sabemos que nuestros hijos están bajo tus cuidados, sostenidos por los mismos brazos que sostuvieron al Infante Jesús y amados por tu Inmaculado Corazón. Mantennos a salvo bajo tu manto, María, y guíanos siempre hacia tu Hijo para que a través de tu Inmaculado Corazón podamos llegar al Sagrado Corazón de Jesús y compartir la vida eterna con nuestros hijos alabando a Dios por siempre por la Misericordia y el Amor que Él nos ha mostrado. Amén. 5:00 p.m. Despedida En el intercambio de despedidas, los facilitadores proveen a los participantes con información para las Reuniones de seguimiento y ofrecen otros materiales útiles sobre la problemática de síndrome post-aborto. Los facilitadores anotan los números telefónicos y direcciones de quienes estén interesados en recibir información sobre las próximas Reuniones y otras oportunidades para continuar sanando. Se anima a los participantes a intercambiar números telefónicos entre ellos. Las Reuniones: Luchando los Combates en el Trauma Post-Aborto El Señor dijo a Josué: “¡No temas ni te acobardes! Reúne a todos los combatientes y prepárate para subir contra Ai. Yo te entrego al rey de Ai, a su pueblo, su ciudad y su territorio.” Josué 8:1 Las Reuniones: Luchando los Combates en el Trauma Post-Aborto Cada mes, las mujeres y hombres que han comenzado su camino de sanación tanto en uno de los Días de Oración y Sanación o en un Retiro Espiritual de Esperanza y Sanación, se reúnen en el centro de retiro a orar y a discutir asuntos específicos relacionados con el Síndrome Post-Aborto. Estas Reuniones mensuales consisten de media hora de meditación ante el Sagrado Sacramento seguidas por una discusión compartida que dura una o dos horas, dependiendo de la participación o el nivel de interés de los presentes. Aunque hay dos o tres facilitadores en cada Reunión, y al menos un psicoterapeuta profesional entre ellos, muchas veces los participantes se ayudan unos a otros a reconocer y a pasar las diferentes fases de esta sanación ya que están en diferentes estadíos de ese recorrido. Las Reuniones proveen una oportunidad para que estas mujeres y hombres formen una comunidad entre ellos, donde pueden enfrentar sus miedos juntos y ayudarse mutuamente en obtener las herramientas necesarias para identificar y responder a puntos de dificultad y “conectores del aborto”, los cuales son eventos, sonidos, personas, lugares y cosas que parecen ordinarios pero que evocan una desproporcionada respuesta en la persona, por su asociación directa o indirecta con la experiencia del aborto. Todas las Reuniones comienzan en la Capilla, donde una gran imagen de la Divina Misericordia (Sta. Faustina Kowalska) se muestra de manera visible para todos. Conforme arriban, los participantes reciben una hoja con un pasaje Bíblico relacionado con el tema post-aborto del día (ej: la negación). Primero se usa en una meditación privada durante la Adoración y después para la discusión en grupo, la hoja contiene un pasaje Bíblico y preguntas relevantes encaminados a guiar la meditación y discusión. Después de la bienvenida todos van a la Reunión y un facilitador lee el pasaje Bíblico en voz alta. El Sagrado Sacramento se expone (con la música y canciones usuales para su exposición, etc.) durante media hora de meditación en silencio, y después se cubre. Los participantes van a la Sala de Discusión, donde las sillas se han colocado ya de manera que todos se sientan incluídos en la discusión. Aunque los facilitadores inicialmente usan las preguntas como guía, la discusión debe fluir de manera natural, especialmente cuando las mujeres y hombres se han familiarizado entre ellos y se sienten más cómodos para hablar. La Reunión termina al concluir la discusión en grupo. Temas de la Reunión y Lecturas Bíblicas 1. El Amor de Dios Lecturas: La profundidad del Amor de Cristo: Efesios 3:14-21 Confianza: Eclesiástico 2:6 Por la Gracia de Dios somos salvados: Efesios 2:4-10 2. La Negación Lecturas: Pedro niega a Jesús: Marcos 14:66-72 Judas traiciona a Jesús: Mateo 26:14-16 La sanación del hombre ciego: Mateo 9:27-31 Reconociendo el pecado: Salmo 32:3-5 3. Ira / Perdón Lecturas: Perdonar setenta veces siete: Mateo 18:21-35 Perdona como Dios te ha perdonado: Efesios 4:31-32 4. Vergüenza y Humildad Lecturas: La mujer encontrada en adulterio: Juan 8:1-11 Preocupación por lo que piensan los demás: Proverbios 29:25 La altivez antes de la caída: Proverbios 16:18-19 El Magnificat: Lucas 1:46-55 5. Duelo Lecturas: Raquel ya no tiene duelo: Jeremías 31:15-17 Duelo: Jeremías 31:15, 1 Tesalonicenses 4:13-14, 18 Día de las Madres: El Evangelio de la Vida, No. 99 6. Gratitud / Misericordia / Nueva Vida Lecturas: La limpieza de diez leprosos: Lucas 17:11-19 El Señor se deleita en Su pueblo: Sofonías 3:14-19 El Señor tiene misericordia para su pueblo: Sabiduría 11:22— 12:2 El hijo prodigio: Lucas 15:11-32 Gratitud: La Fe a prueba de fuego: 1 Pedro 1:3-9 Un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra: Revelaciones 21:3-4 7. María, Madre de Misericordia Lecturas: Nuestro Defensor El Memorare Salve Regina El Amor de Dios “Estaba segura de que yo había cometido el pecado imperdonable” “Me sentaba en la parte de atrás de la iglesia sintiendo certeza de que las paredes se iban a caer sobre mí y que tenía yo un letrero vistoso en la espalda que decía que yo había matado a mi hijo.” “Creía que estaba yo expulsada para siempre. ¿Qué pecado podía ser peor que matar a tu propio hijo? La mayor parte de los hombres y mujeres que han pasado por el aborto viven con un peso encima al creer que han cometido “el pecado imperdonable”. Que Dios Todopoderoso querría y escogería perdonarles y amarles es incomprensible. Por esta razón, el primer requisito para sanar en quienes sufren los efectos espirituales del aborto es una experiencia del amor personal que el Dios Padre tiene por uno como Su hijo o hija, aún cuando estemos arruinados por el pecado. ¿Es incomprensible esto? Sí. ¿Es verdad esto? Sí. Cada persona es creada para estar en comunión con Dios y Él desea la realización de ese plan de amor. Para que una persona confíe suficientemente y se atreva a buscar esa comunión necesita valentía: una valentía que solo nos proporcionan el amor y la gracia de Dios. Sólo a través de Él podemos honestamente enfrentar el horror de la experiencia del aborto y solo a través de Él podemos dejarlo atrás y vivir en verdadera reconciliación con Dios y con nuestros hijos. El objetivo del Día de Oración y Sanación es llevar a cada participante a un estado de esperanza a través de la experiencia del amor personal y la misericordia de Dios. La esperanza es alimento necesario para el largo recorrido a Canaán, la Tierra Prometida de sanación y unión con Dios. Este camino continúa durante las Reuniones donde quienes buscan sanar aprenden que, a pesar de los “sentimientos” y reveses, en el recorrido, Dios está con nosotros, trayéndonos hasta la sanación y la paz. El Amor de Dios Efesios 3:14-21 La Profundidad del Amor de Cristo “Por eso doblo mis rodillas delante del Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra. Que él se digne fortificarlos por medio de su Espíritu, con forme a la riqueza de su gloria, para que crezca en ustedes el hombre interior. Que Cristo habite en sus corazones por la fe, y sean arraigados y edificados en el amor. Así podrán comprender, con todos los santos, cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, en una palabra, ustedes podrán conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para ser colmados por la plenitud de Dios. ¡A aquel que es capaz de hacer infinitamente más de lo que podemos pedir o pensar, por el poder que obra en nosotros, a él sea la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por todas las generaciones y para siempre! Amén.” ¿De qué maneras ha mostrado Jesús su amor por mí? ¿Reconozco la cruz como un signo de Su amor por mí? ¿Comprendo que si mi aborto fuese el único pecado en el mundo Él aún hubiese muerto por mí? ¿Trabajo en tener una relación personal con Jesús, pasando tiempo con Él, sabiendo que necesito llegar a conocerlo a Él personalmente? ¿Reconozco honestamente el hecho de que carecía de confianza en Dios al abortar a mi hijo? ¿Puedo comenzar a aceptar Su perdón, y confiar en Él ahora? ¿Sé que Jesús es el verdadero sanador? ¿Puedo unir esta cruz con la Suya? ¿Reconozco que estas Reuniones son un regalo de Dios y un signo de Su amor por mí? ¿Dónde debo seguir? ¿De qué manera me pide Dios continuar este camino de sanación? Confianza Eclesiástico 2:6 “Confía en Dios, y Él vendrá en tu ayuda, endereza tus caminos y espera en Él.” ¿Le entrego mi vida a Dios para que Él me cuide? ¿Estoy confiando, permitiéndole a Él que me guíe para sanar? ¿Busco en oración Su guía en mis decisiones? ¿Cómo? ¿Rezo para tener valentía para enfrentar mi aborto con honestidad? ¿Creo verdaderamente en Su gran amor por mí, o son tan sólo palabras? ¿Tengo fe en Su habilidad y deseo de sanarme a mí y a los que amo? ¿Cómo proceder? El Amor de Dios Efesios 2:4-10 Somos Salvados por la Gracia de Dios “Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo –¡ustedes han sido salvados gratuitamente!– y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo. Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús. Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe. Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.” ¿Siento que puedo “compensar” por mi aborto? ¿Trato de hacerlo? ¿Estoy haciendo demasiado? ¿Me siento culpable cuando no hago algo que pienso debo hacer? ¿De qué maneras puedo acercarme a Dios? ¿Qué resoluciones reales puedo tomar con este fin? ¿Qué significa para mí el ser “salvada(o) por la gracia de Dios”? ¿Cómo debo proceder? ¿De qué maneras me pide Dios continuar este camino de sanación? Negación “Trabajaba tanto en hacer que mi aborto no me molestara que era agotador.” “Pensaba que estaba loca. Sabía que me molestaba mi aborto, pero como nadie habla de eso, pensaba que yo era la única persona que sufría de esta manera, así que no le mencionaba mis sentimientos a nadie. Uno se siente medio muerto así. Es una medida de superviviencia.” “Yo estaba a favor del aborto completamente. Cuando miro a las mujeres defendiendo el aborto sé que podría ser aún una de ellas, pero por la gracia de Dios, ya no soy una de ellas.” “De alguna manera tenía que justificarlo todo.” El trauma del aborto y los eventos que lo circundan no puede sobreestimarse. Para la mayor parte de las personas, el pensar en ello es tan horroroso que la reacción más espontánea es levantar barreras de negación dentro de nuestra mente, protegiéndonos del dolor de la realidad. Esta negación se manifiesta de numerosas maneras que no son saludables y sólo se puede sobreponer a ellas en la experiencia del auténtico amor de Dios en Cristo. A través de la fraternidad y educación recibidas en las Reuniones, y con una creciente relación con Dios en la oración, los participantes llegan a reconocer Su presencia y Sus bendiciones diarias. Llegan a ver que el amor de Dios nunca abandona a nadie cuando cae en el pecado, y aún así jamás justifica ni niega la gravedad del pecado. Su amor ve a cada persona en su verdadera identidad como hijo o hija de Dios, y continúa elevándonos a los altos principios de esa identidad. Sólo este amor le permite a una persona enfrentar la verdad de su aborto, la verdad de quienes estuvieron involucrados en el aborto, y confiar más allá del miedo de que ver la verdad le hará daño a esas personas. En una atmósfera de confianza, y a su propio paso, pueden comenzar a romper las barreras de su negación y enfrentar la verdad porque el Señor ha dicho: “la verdad os hará libres.” (Jn 8:32) Negación Marcos 14:66-72 Pedro niega a Jesús "Mientras Pedro estaba abajo, en el patio, llegó una de las sirvientas del Sumo Sacerdote y, al ver a Pedro junto al fuego, lo miró fijamente y le dijo: «Tú también estabas con Jesús, el Nazareno». El lo negó, diciendo: «No sé nada; no entiendo de qué estás hablando». Luego salió al vestíbulo. La sirvienta, al verlo, volvió a decir a los presentes: «Este es uno de ellos». Pero él lo negó nuevamente. Un poco más tarde, los que estaban allí dijeron a Pedro: «Seguro que eres uno de ellos, porque tú también eres galileo». Entonces él se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre del que estaban hablando. En seguida cantó el gallo por segunda vez. Pedro recordó las palabras que Jesús le había dicho: «Antes que cante el gallo por segunda vez, tú me habrás negado tres veces». Y se puso a llorar.” ¿Cómo fue mi negación similar a la de San Pedro? ¿Qué me motivó a negar mi dolor? ¿Miedo? ¿Egoísmo? ¿el instinto de conservación? ¿Ira? ¿A dónde puedo proceder con esto? ¿Cómo puede mi honestidad llevarme a sanar más? Negación Mateo 26:14-16 La traición de Judas “Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: «¿Cuánto me darán si se lo entrego?». Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.” Mateo 27:3-5 Muerte de Judas “Judas, el que lo entregó, viendo que Jesús había sido condenado, lleno de remordimiento, devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: «He pecado, entregando sangre inocente». Ellos respondieron: «¿Qué nos importa? Es asunto tuyo». Entonces él, arrojando las monedas en el Templo, salió y se ahorcó.” ¿Cómo fue que Judas traicionó a Jesús? ¿Sabía que Jesús iba a ser condenado a muerte? ¿Qué lo hizo cambiar de parecer? ¿Cómo es que esto tiene relación con mi aborto? ¿Cuál fue la reacción de los principales sacerdotes hacia Judas arrepentido? ¿Cómo se relaciona esto con el aborto en nuestra sociedad? ¿Qué otra cosa pudo haber hecho Judas? ¿Cuál fue su pecado? ¿Qué puedo hacer de manera diferente en mi vida ahora? ¿Cómo proceder desde aquí? ¿De qué maneras me pide Dios que siga este camino de sanación? Negación Mateo 9:27-31 Dos ciegos reciben la vista “Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: «Ten piedad de nosotros, Hijo de David». Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: «¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?». Ellos le respondieron: «Sí, Señor». Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Que suceda como ustedes han creído». Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: «¡Cuidado! Que nadie lo sepa». Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.” ¿Creo que Jesús puede sanarme? ¿Quiero sanar? ¿O quiero mantenerme al margen porque no quiero dejar algunos de mis comportamientos que se han vuelto familiares y cómodos? ¿Estoy lista para verme honestamente a mí misma? ¿Pido por esto en oración? ¿Crece poco a poco mi confianza en la misericordia que tiene Jesús por mí? ¿Dónde puedo avanzar con esto? ¿Cómo puedo sanar aún más con lo que aprendí hoy? Negación Salmos 32:3-5 Reconociendo Nuestra Culpa ante Dios “Mientras me quedé callado, mis huesos se consumían entre continuos lamentos, porque de día y de noche tu mano pesaba sobre mí; mi savia se secaba por los ardores del verano. Pero yo reconocí mi pecado, no te escondí mi culpa, pensando: «Confesaré mis faltas al Señor». ¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado!” ¿De qué manera estoy dejando atrás la negación? ¿En qué manera estoy dejando atrás mi auto-justificación? ¿Temo verme a mí misma(o)? ¿Temo encontrar la ira de los demás? ¿Cuáles son los beneficios de confesar mi pecado del aborto? ¿Cómo es que Satán me mantiene en su red a través de la negación? ¿A dónde puedo llegar con esto? ¿Cómo me invita Dios a que yo sane más profundamente este mes? Ira “Estaba llena de ira y enojo y no sabía porqué. Necesitaba admitir que estaba enojada por mi aborto y comenzar a enfrentarlo, sólo entonces me fue posible dejar de desplazar mi ira.” “Recuerdo cuando me dijeron que yo no mostraba misericordia por los demás. Me atemorizaba mucho enfrentar mi propia ira ya que mis padres me hicieron abortar a mi hijo. Me había aferrado a la ira durante muchos años. Tuve que tener la voluntad de soltar esa ira, antes de poder sanar.” “¿Ira? Jamás hubiera admitido a eso. Encontraba excusas por todo y por toda persona.” La ira es la respuesta más humana ante la injusticia, o ante lo que parece una injusticia. Muchas de las personas que sufren espiritualmente después del aborto creen que no tienen derecho a estar enojadas porque ellas son responsables por la injusticia de ese aborto. Pero la ira sigue allí, a menudo hirviendo muy adentro, un enojo que necesita ser nombrado por lo que es: enojo consigo misma(o), con la familia, y las amistades que incitaron, o forzaron el aborto, con los doctores o enfermeras involucrados, con la sociedad, etc. La ira contra el aborto es legítima. La verdad es que la sociedad nos ha mentido sobre el aborto y más aún nos hemos mentido a nosotros mismos acerca del aborto. En el curso de estas Reuniones, las mujeres y los hombres participantes logran reconocer la presencia de la ira, que es señal de que comienzan a trabajar con las emociones que rodean al aborto, para soltarlas y dejarlas disolver. Enfrentar la ira no significa culpar a otros por la decisión de abortar —significa aceptar la responsabilidad personal y, al mismo tiempo, reconocer la responsabilidad de otros que pueden haber tenido un papel en la decisión, con el fin de integrar la verdad. Enfrentar la ira abre el camino al perdón de nosotros mismos y de otros, con el humilde conocimiento de que toda persona humana es débil, de que podemos enviciarnos, y de que todos necesitamos de la misericordia de Dios. Aunque no hay pasajes Bíblicos que directamente tratan sobre esta ira, las meditaciones sobre la ira se guían en pasajes sobre el perdón, el lugar de descanso último para toda ira. Perdonar “Necesitaba reconocer que tenía que perdonarme a mí misma(o) así como a otros que estuvieron involucrados en mi aborto. Para mí, perdonarme a mí misma(o) fue lo más difícil.” “Aprendí que el perdón es una decisión que tomamos. Nunca había pensado en ello de esta manera. Necesita uno decidir perdonar, a veces una y otra vez.” “Tenía que permitirme sentir la ira antes de ser capaz de moverme hacia el perdón. Era difícil para mí enfrentar la ira que tenía por las personas. Pensaba que al admitir mi ira no estaba entonces amando a los involucrados, cuando en realidad tenía que pasar a través de esos sentimientos para entonces ser libre para perdonar.” La respuesta cristiana ante la ira justificable es nunca vengar ni guardar rencor, sino perdonar. En el caso del aborto, la ira puede sentirse contra muchas personas, y más profundamente contra uno misma(o). En la lucha por comprender y entregarse a la esperanza de sanar, la decisión de perdonar a cada persona involucrada en el aborto (al padre del bebé, la familia, los amigos, doctores y otro personal en la clínica, a uno misma) tiene que hacerse, incluso repetidamente. Muchas de las personas que participan en estas Reuniones necesitarán recordatorios de que cuando se afianzan a la ira no son capaces de perdonar, y la falta de perdón los paraliza dentro de la experiencia del aborto,. Parte de la razón por la cual el perdonar es difícil es el darse cuenta con dolor de que alguien me ha herido, defraudado, y a menudo era alguien a quien yo amaba, o alguien que aún me ama. Una de las cosas que frecuentemente escuchamos aquí es: “No siento ira contra nadie, yo escogí libremente.” A menudo, quienes han tenido un aborto tienen miedo a admitir su ira contra alguien asociado al aborto y que también necesitan perdonar a esa persona, piensan que tenerle ira sería como desplazar la responsabilidad a esa persona. No puede uno estar motivado a culpar cuando se reconoce la fragilidad de otros, y se les ama más allá de sus fragilidades. Una mirada honesta a la realidad de lo que pasó nos permite un más completo entendimiento de las dinámicas que llevaron al aborto, y nos lleva a un perdón más genuino de los involucrados. Normalmente la última persona en ser perdonada, y con mucha mayor dificultad, es ella misma, o él mismo. Para perdonarse a sí mismo uno tiene que aceptar un regalo de Dios que sólo puede recibirse con las manos abiertas. Todo debe ser entregado a Él, incluyendo el control como respuesta a lo que “estuvo fuera de su control” en la experiencia del aborto. La necesidad de control es real, y disminuye sólo bajo la luz de un creciente amor por Dios, y de un conocimiento del interés de Dios y de Su amor por ella o él, a pesar de sus abortos. El perdón nunca es fácil y no va a ser fácil para ellos. Es importante fomentar que perseveren en pedir la gracia divina para perdonar, aún cuando sientan que es imposible perdonar, porque esta gracia es un regalo de Dios. Este regalo eventualmente llegará a través de la oración, pero nadie debe tener la expectativa de que será inmediato. Deben andar seguros de que el tener dificultad para perdonar no es razón para sentirse desalentados. Perdonar Mateo 18:21-35 Perdonar setenta veces siete “Entonces se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?». Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo". El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: "Págame lo que me debes". El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: "Dame un plazo y te pagaré la deuda". Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: "¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?". E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos».” Me han herido y esta ira es real. ¿De qué maneras se me ha dado la gracia para enfrentar esta ira? ¿Cómo me ha ayudado esa gracia? ¿Puedo pensar en algunas partes de esta ira que no he enfrentado honestamente? El no ser capaces de perdonar nos amarga. ¿A quién no he podido perdonar? ¿Puedo rezar por aquéllos a quienes tengo dificultad de perdonar? ¿Lo hago? ¿Estoy consciente de que rezar por estas personas me abre el corazón al regalo del perdón? ¿Creo en que el perdonar es una parte integral del proceso de sanar? ¿En qué maneras puedo reconocer mi ira y trabajar hacia el perdón? Perdonar Efesios 4:31-32 Perdona, como Dios te ha perdonado a ti “Eviten la amargura, los arrebatos, la ira, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. Por el contrario, sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo.” ¿Tengo la voluntad de perdonar a los involucrados en mi aborto como Dios me ha perdonado a mí? ¿Los acepto como son, como Dios me acepta a mí? ¿Reconozco que todos somos pecadores y necesitamos la misericordia de Dios? ¿Me doy cuenta de que el perdón es una decisión que debo tomar, de nuevo, una y otra vez? ¿A dónde me debo dirigir ahora? Vergüenza / Orgullo vs. Humildad “Estoy paralizada por el miedo de que los demás se enteren aunque pienso que todos lo saben ya.” “Aún no puedo creer que hice esto, continúo sondeando en mi interior para aclarar esto. ¿Cómo pude hacer tal cosa?” “Puedo aceptar el perdón de Dios pero no sé si podré jamás perdonarme a mí misma por lo que he hecho.” “Jamás le dije a nadie de mi aborto, me sentía demasiado avergonzada.” Echar una mirada al pecado personal es horrible. Cuando el pecado es el aborto, el miedo de sus implicaciones y la incredulidad de que “yo” haya podido hacer esto, son sobrecogedores. Una de las preguntas más grandes del corazón humano es “¿Quién soy?” El pecado nos hace temer la respuesta a esa pregunta. Nos hace creer que hay algo terrible que no sabemos de nosotros mismos y nos dice que esa “característica oculta” nos llevará al último rechazo y condenación de los demás. Sin embargo, esta pregunta de quiénes somos está en la raíz de la paz, al centro de la sanación. Para entender quiénes somos debemos ver nuestros pecados, no importa qué tan graves sean, no importa lo doloroso que sea verlos. San Pablo nos dice: “Lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que detesto, eso hago.” (Rm 7:15) Esta es la condición humana. Todos estamos rotos – nadie debe sorprenderse al aprender que son capaces de pecar, y de que tiene una necesidad desesperada de la misericordia y el perdón de Dios. Por eso vino Jesús al mundo, para encargarse de lo que nadie más podía lograr. Sanar nunca viene de nuestro merito personal, es un regalo de Dios y Su más grande deseo. La respuesta a la pregunta ¿Quién soy? no está en nuestros pecados sino en nuestra redención. Jesús ha respondido a todos nuestros miedos con Su amor en la Cruz. Ningún pecado es mayor que Su amor. Ver nuestros pecados bajo Su luz nos lleva a reconocer Su inmenso, y eterno amor por cada uno de nosotros y la increíble dignidad que dicho amor implica. Rehusar la misericordia de Dios o rehusar perdonarnos a nosotros mismos es un acto de orgullo ante un amor personal tan inmenso. Es una declaración ante Dios de que nosotros discernimos mejor que Él. Aunque es difícil, quienes han tenido un aborto deben decidir ver su pecado y perdonarse a sí mismos con un acto de voluntad, sabiendo y confiando en los medios de Dios en vez de en los propios. Vergüenza vs. Humildad Juan 8:1-11 La mujer encontrada en adulterio “Jesús fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a el. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles. Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?». Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra». E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?». Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante».” ¿Cómo se debe haber sentido esa mujer al ser expuesta ante la multitud? ¿Qué semejanza hay con mis propios sentimientos acerca del aborto? ¿Y la multitud, cómo se sentía? ¿Qué le enseñó Jesús a la mujer con su comportamiento? ¿Qué creo que Él pensaba? ¿Cómo se aplica esto a mi aborto? ¿Qué significa esto en mi recorrido de sanación? ¿A dónde me dirijo desde aquí? Vergüenza vs. Humildad Proverbios 29:25 Preocupación por lo que piensan los demás “El miedo tiende al hombre una trampa, pero el que confía en el Señor se pone a salvo.” Hay un miedo paralizante de que “se llegue a saber” y esto es parte de la vergüenza del aborto. ¿Cómo me ha afectado este miedo en la vida? ¿Porqué es “peligroso” para mí? ¿Cómo me enfrento a esto? ¿Me preocupa más que “se entere” alguien en particular? ¿Y porqué? ¿Alguna vez he hablado de mi aborto con personas a quienes me atemorizaba decirles? ¿Cómo resultó esto? ¿Resultó de otra manera de lo que esperaba? ¿Qué relación tiene el confiar en Dios con el problema de la vergüenza? ¿Será que confiar en Dios significa decirle a todo el mundo acerca de mi aborto? ¿A dónde me dirijo ahora? ¿Cómo me pide Dios que continúe mi camino de sanación? Vergüenza vs. Humildad Proverbios 16:18-19 El Engrandecimiento Antes de la Caída “Antes de la catástrofe está el orgullo, y antes de la caída, el espíritu altanero. Más vale ser humilde entre los pobres que repartir el botín con los orgullosos. El orgullo siempre debe estar bajo control. Se enfoca en sus propios sentimientos. Está centrado en sí mismo.” ¿Cómo fue que el orgullo tuvo parte en mi aborto? — No necesito a nadie más… — No quiero que nadie sepa que los necesito… — Me siento avergonzada… — No quiero que nadie sepa de mi “error” de estar embarazada… El orgullo nos daña. — Nos estorba en buscar ayuda. — Nos lleva a no perdonar. — Nos conduce a negar la verdad. — Nos impide compartir nuestras luchas. Para sanar necesitamos admitir nuestro orgullo. Requiere el contemplar a Dios en vez de a nosotros mismos. ¿Cómo fue el orgullo un factor en mi aborto? ¿Qué puedo hacer para cambiar los hábitos de orgullo que tengo para llegar a sanar? Vergüenza vs. Humildad Lucas 1:46-55 El Magníficat: el cántico de María “María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque Él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».” Vergüenza Se estima uno mismo – centrado en uno mismo. Estamos sorprendidos de que hemos podido pecar. No queremos que nadie se entere de lo “malas” que somos. Falso orgullo. Miedo a ser juzgados. Falta de confianza en la misericordia y el perdón de Dios. Humildad Se estima a Dios más que a nadie – uno está centrado en Dios en vez de en sí mismo— se busca seguir la voluntad de Dios. Conociendo mi pecado, sin estando sorprendido por ser pecaminoso. Consciente de que soy nada sin Dios. Sabiendo que todo el bien que hago viene de Dios. Sin la gracia todos somos capaces de cualquier pecado. Conociendo la bondad de Dios y Su misericordia, se que de Él proviene todo bien. No me llevo el crédito de las buenas cosas en mi vida, le doy crédito a Dios, y solo a Él. La gracia nunca es merecida sino que es un regalo de Dios que Él desea darnos. La humildad nos abre a la gracia de Dios, en vez de tratar de controlarnos a nosotros mismos, nos ponemos en sus manos. La humildad le permite a Dios trabajar en nosotros. (Es importante enfatizar que la dificultad para confiar en Dios es el resultado de nuestras heridas personales.) El duelo de nuestra pérdida Reconciliación con nuestros hijos “Siempre pensaba que cuando yo muriera mi hijo estaría allí para condenarme. Ahora sé que mi hijo desea nada menos que Dios me perdone completamente y que yo llegue a vivir en el paraíso con él.” “Mis hijos no eran reales para mí. No podía soportar pensar en ellos como niños. Ahora, les rezo diariamente y estoy consciente de que ellos han sido instrumentales en mi camino a la sanación.” “Cuando El Evangelio de la Vida salió a la luz, rápidamente busqué cualquier mensaje para las mujeres que han tenido abortos como yo. Fue un consuelo saber que mis hijos están “ahora viviendo en el Señor” y que “nada se ha perdido de manera definitiva”. Me da el incentivo de vivir mi vida de la manera que Dios ha planeado. Quiero estar con ellos.” Uno de los más grandes tormentos para las mujeres y hombres que han tenido un aborto es pensar en el destino de sus hijos, dónde están ahora, y la pregunta de si se les ha negado una vida con Jesús en el cielo. El Papa Juan Pablo II contestó estas preguntas en El Evangelio de la Vida al declarar: “Tu también serás capaz de pedir perdón a tu hijo que ahora está viviendo en el Señor.” (no. 99) Es un consuelo tremendo y un apoyo en el camino a sanar el escuchar estas palabras llenas de esperanza de nuestro Santo Padre declarando que estos pequeñitos están ante el rostro de Dios. Con esta esperanza, sin embargo, viene otro, terrible, miedo para el padre o madre de un niño abortado: el pensamiento de enfrentar a ese niño después de la muerte. Las mentes de estos padres y madres a menudo están llenas de palabras de condenación de sus hijos no natos. Sus hijos, sin embargo, están viviendo en el misericordioso amor de Jesús y unidos a Él – no desean nada más que ver a sus padres reconciliarse con Dios y sanar. En la misma sección El Evangelio de la Vida, el Papa nos recuerda que en las relaciones humanas fundadas en Cristo, “nada se ha perdido de manera definitiva.” En verdad, la Resurrección y la promesa de vida eterna del Señor, han hecho posible la reconciliación – aún ahora—entre la madre o padre y sus hijos no natos, perdidos al aborto. La oración es el comienzo de esta reconciliación. Al orar especialmente ante el “velo” entre el cielo y la tierra, el Sagrado Sacramento de la Eucaristía, las almas se reúnen en Cristo y pueden crecer en amor y en conocimiento del otro. Nuestro duelo Jeremías 31:15-17 Raquel llora a sus hijos “Así habla el Señor: ¡Escuchen! En Ramá se oyen lamentos, llantos de amargura: es Raquel que llora a sus hijos; ella no quiere ser consolada, porque ya no existen. Así habla el Señor: Reprime tus sollozos, ahoga tus lágrimas, porque tu obra recibirá su recompensa –oráculo del Señor– y ellos volverán del país enemigo. Sí, hay esperanza para tu futuro –oráculo del Señor–: los hijos regresarán a su patria.” ¿Qué sentí el Día de la Madre? ¿Me permití sentir mi duelo y comprender que este es un sentimiento normal? El Señor dice: “El dolor que has tenido tendrá su recompensa.” ¿Entiendo mi tristeza como una fuente de gracia que viene de Dios, que quiere que sane? ¿Creo que traerá la recompensa que deseo? ¿Reconozco esperanza en mi futuro, sabiendo que estoy en manos de Dios que me ama? ¿En verdad creo que mi hijo o mis hijos están con Dios? ¿A dónde me dirijo desde aquí? Con las enseñanzas que he adquirido hoy, ¿de qué manera me pide Dios que continúe mi camino de sanación? El Día de la Madre Jeremías 31:15 “Así habla el Señor: ¡Escuchen! En Ramá se oyen lamentos, llantos de amargura: es Raquel que llora a sus hijos; ella no quiere ser consolada, porque ya no existen.” 1 Tesalonisenses 4:13-14, 18 “No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza. Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él… Consuélense mutuamente con estos pensamientos.” Celebrado en honor a la maternidad, el Día de la Madre, es un “detonador del aborto”, un evento que magnifica la pérdida causada por el aborto. Es a menudo un día tremendamente difícil para las mujeres que cargan el dolor del aborto. En las Reuniones que tenemos el día anterior al Día de las Madres, la meditación se centra en María, la Madre de Misericordia, que conoce bien el dolor y la tristeza de perder a un hijo. Su hijo murió por nuestros pecados, y aún así se encuentra en el Tratado de la Verdadera Devoción la Santísima Virgen que “…ella misma hubiera clavado a Jesús en la cruz por nuestra salvación si hubiese sido esa la voluntad de Dios.” En Su amor por nosotros, Jesús se permitió sufrir el horror de la cruz. En su amor por nosotros, y su deseo de que conozcamos la alegría de Dios en la salvación, Maria aceptó con voluntad el destino de Jesús, que se hizo, interiormente, el suyo también. Ella sabe bien que la maternidad y la paternidad son vocaciones que inician en la concepción y existen para siempre. Cada niño concebido es para siempre el hijo de su madre y de su padre. Aunque los niños que han muerto al aborto no viven en esta tierra, hay razón para tener esperanza y confiar en que están vivos, viviendo en Cristo, bajo los cuidados de la más perfecta Madre, que los ama con un amor sin mancha. La discusión incluye diferentes maneras de lidiar con el Día de la Madre y formas en las que ciertas personas han memorado a sus hijos. Después de la discusión, se alienta a los participantes a entregarse en oración a María, la Santa Madre, pidiendo su asistencia y consuelo, para sanar y para obtener la gracia de llevar una vida virtuosa. En este período de oración, se invita a los participantes a pedirle a María que interceda con Jesús para que puedan obtener la paz y la consolación. — ¿Le he pedido perdón a María por abortar a mi hijo o a mis hijos? ¿Creo que es ella es verdaderamente mi madre, lista a perdonarme y a ayudarme a sanar? — ¿Creo que mi hijo o mis hijos están con Jesús? — ¿Qué visión tengo de cómo están con Él ahora? — ¿Cómo me hace sentir esto? — ¿Me todo el tiempo suficiente para agradecer a Dios el regalo de la vida eterna de mi hijo o de mis hijos? Dedica un poco de tiempo para meditar sobre el pasaje de El Evangelio de la Vida, no. 99 que dice que “nada esta perdido de manera definitiva y tu hijo está ahora viviendo en el Señor.” Piensa en tu hijo con Jesús y María y reconoce que tu hijo vive con ellos y que puedes reunirte con ellos algún día. El Evangelio de la Vida 99. Quisiera dar unas palabras para todas las mujeres que han tenido un aborto. La Iglesia sabe que hubo muchas cosas que influenciaron tu decisión, y sabe que en muchos casos fue una decisión dolorosa e incluso devastadora. La herida en tu corazón puede no haber sanado aún. Ciertamente lo sucedido fue y sigue siendo terriblemente injusto. Pero no te abandones al desaliento. Trata en vez de comprender lo que sucedió y enfrentarlo honestamente. Si no lo has hecho aún, entrégate con humildad y confianza al arrepentimiento. El Padre de misericordias está listo para darte Su perdón y Su paz en el Sacramento de la Reconciliación. Llegarás a comprender que nada está definitivamente perdido y también podrás pedir perdón a tu hijo o hija, que ahora vive en el Señor. Con la amistad, consuelo y ayuda expertas de otras personas, y como resultado de tu propia experiencia tan dolorosa, puedes ser una de las más elocuentes defensoras del derecho de todos a la vida. A través de tu compromiso con la vida, al aceptar el nacimiento de otros niños o al dar la bienvenida y cuidar a los que más necesitan la cercanía de alguien, te convertirás en promotora de una nueva manera de ver la vida humana. Gratitud / Misericordia / Nueva Vida “Hace treinta años tuve un aborto. Este ‘proceso médico’ es una injusticia horrorosa en contra de mujeres y bebés. Después de sentir durante años que yo no merecía el perdón de Dios, conocí a las Hermanas de la Vida. Mi esposo me alentó a que asistiera a sus Reuniones. Es aquí que siento el amor, la misericordia y el perdón de Dios. El 22 de enero, fui a la Marcha Pro-Vida con personas que se manifiestan en contra del aborto. Sentí tal paz y gratitud a Dios por llevarme a este evento.” “Permite que el Señor te dé su paz—lo hará.” “Puedo sentir alegría de vivir otra vez. La terrible oscuridad que viví por años se ha ido y la paz de Cristo me ha llenado. ¡Gracias!” “Nunca pensé que podría sentir alegría otra vez. No fue fácil trabajar para comprender mi aborto, pero como me dijeron al llegar, es más fácil que andar cargando con la culpabilidad y la vergüenza por el resto de mi vida. ¡Me da tanto gusto haber encontrado a las Hermanas de la Vida! Dios es bueno. No hay pecado que Él no pueda perdonar se una persona está realmente arrepentida y busca vivir una nueva vida en Él. Lo hemos visto hacer milagros en las vidas de las mujeres que van por este camino con nosotras hacia la Tierra Prometida en el Sagrado Corazón de Jesús. La extensión de Su amor y misericordia son verdaderamente sobrecogedoras. Es un privilegio pararse al pie de la Cruz con quienes vienen a Jesús a través de esta misión, sabiendo que después de la Cruz siempre sigue la Resurrección. Santa Teresa de Lisieux decía: “Todo es gracia”. Hasta la gratitud, nuestra precaria manera de reconocer las increíbles cosas que Dios hace por nosotros, es un regalo de Él. Al permitir que nuestros ojos se abran a las muchas maneras en que Él nos ayuda diariamente, y al elevar esas cosas y bendiciones en agradecimiento a Él, nuestros corazones y ojos se abren a recibir más de Su bondad, más de su vida y amor. Incluso nuestro agradecimiento se convierte en otra forma para que Dios vierta Sus bendiciones en nosotros. ¡Toda alabanza sea al Señor! Gratitud Lucas 17:11-19 (Reina-Valera 1960) Diez leprosos son limpiados “Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pesaba a través de Samaría y Galilea. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!». Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». Y en el camino quedaron purificados. Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano. Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?». Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado».” ¿De qué estoy agradecida? ¿Cuáles son algunas de las bendiciones que Dios me ha dado? ¿Me tomo el tiempo necesario para notar las bendiciones que Dios me da cada día? ¿Me acuerdo de darle gracias a Él por estas bendiciones? ¿Reconozco la bondad de Dios hacia mí—Su entereza, Su amor? ¿Pienso en las bendiciones que tengo al ser parte de estas Reuniones? ¿Le agradezco a Dios por su llamado a que yo sane? ¿En qué maneras puedo hacerme más agradecida en la vida? Cómo puedo expresar de mejor manera en mi oración el agradecimiento que le tengo a Dios? Misericordia Sofonías 3:14-19 El Señor se Regocija en Su Gente “¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal. Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta. Yo aparté de ti la desgracia, para que no cargues más con el oprobio. En aquel tiempo, yo exterminaré a todos tus opresores, salvaré a las ovejas tullidas, reuniré a las descarriadas, y les daré fama y renombre en todos los países donde tuvieron que avergonzarse.” ¿Tengo miedo aún del castigo de Dios o confío en Su misericordia? ¿Sigo afianzándome de mi culpabilidad o de mi vergüenza o creo en verdad “El Señor tu Dios está contigo” y que Su poder me ha dado victoria? ¿Rechazo la tentación de llenarme de vergüenza, en la humildad de saber que soy una pecadora y que tan sólo Su gracia me salva? ¿Actúo como si Dios me ha perdonado? (Recuerda, la fé no tiene nada que ver con nuestros sentimientos.) ¿Estoy humildemente consciente de que solo la misericordia de Dios puede sanarme, o estoy aún contando conmigo misma? ¿Estoy consciente de que se me ha dado una nueva vida? ¿Le doy gracias a Dios por esta nueva vida a diario? ¿Creo en que Dios “se regocija” en mí como uno de Sus hijas que ha regresado a Su refugio? ¿A dónde me dirijo? Con lo que he comprendido hoy, ¿en qué manera me pide Dios que continúe mi camino de sanación? Misericordia Sabiduría 11:22 – 12:27 El Señor Tiene Misericordia de Su Gente “El mundo entero es delante de Tí como un grano de polvo que apenas inclina la balanza, como una gota de rocío matinal que cae sobre la tierra. Tú te compadeces de todos, porque todo lo puedes, y apartas los ojos de los pecados de los hombres para que ellos se conviertan. Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho, porque si hubieras odiado algo, no lo habrías creado. ¿Cómo podría subsistir una cosa si tú no quisieras? ¿Cómo se conservaría si no la hubieras llamado? Pero tú eres indulgente con todos, ya que todo es tuyo, Señor que amas la vida, porque tu espíritu incorruptible está en todas las cosas. Por eso reprendes poco a poco a los que caen, y los amonestas recordándoles sus pecados, para que se aparten del mal y crean en ti, Señor.” ¿Confío en Dios en medio de la oscuridad, sabiendo que Él me quiere y me cuida aún si no siento su presencia? ¿He vivido alguna conexión con mi aborto, enlazando el terrorismo o las noticias con mi experiencia del aborto? ¿Puedo distinguir cuáles emociones y razonamientos pertenecen a mi aborto y cuáles a las noticias? ¿Sé que aún cuando el pecado y la maldad están presentes en el mundo, Dios sigue estando conmigo? ¿Puedo ver que así como Dios permitió con mi aborto, los sucesos actuales a nivel nacional, local y familiar, el dolor y tragedia en ellos son un llamado a regresar a Él y una oportunidad para cambiar mi vida, para traer un bien a partir del mal? El Señor está constantemente llamándonos a regresar a Él por Su gran amor por nosotros y a pesar de nuestro pecado. ¿Estoy haciendo un esfuerzo para vivir de acuerdo a Sus leyes? ¿Cómo puedo de manera más profunda entregarle mi vida a Él? ¿Hacia donde me dirigo? Misericordia Lucas 15:11-32 El Hijo Pródigo “Jesús dijo también: «Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte de herencia que me corresponde". Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!". Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros". Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo". Pero el padre dijo a sus servidores: "Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado". Y comenzó la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. El le respondió: "Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero y engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo". El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: "Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!". Pero el padre le dijo: "Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado"».” El Primer Hijo ¿Cómo me identifico con el hijo menor que se llevó su parte de la herencia y la malgastó? ¿Cómo relata mi relación con Dios y mi experiencia del aborto? ¿Antes de mi aborto conocía a Dios aunque fuera poco? ¿Después del aborto? ¿Ahora? El Segundo Hijo ¿Cómo me identifico con el hijo mayor? ¿Me recuerda a ciertas personas que me han juzgado? ¿A quién? ¿Me relaciono con la inhabilidad de perdonar a otros que tomaron parte en mi aborto? ¿Siento que si Dios me ama y me perdona a mí, cómo podría Él perdonarlos a ellos considerando el dolor que causaron al ser parte de mi aborto? ¿A quién tengo más dificultad de perdonar? ¿A mi familia? ¿A mis amigos? ¿Al doctor que ejecutó el aborto? ¿Me es doloroso pensar que Dios los ama a ellos como me ama amí? ¿Puedo extenderles la misericordia que yo he recibido? El Padre ¿Veo al padre como un signo de Dios? Él es bueno, misericordioso y amoroso con ambos de sus hijos Nos llama a crecer en amor, a pensar como Dios piensa ¿Creo que Él “mataría al becerro gordo” por mí? ¿Hacia dónde me dirijo desde aquí? Con lo que he entendido hoy, ¿en qué manera me pide Dios que continúe mi camino de sanación? Gratitud 1 Pedro 1:3-9 La fé a prueba de fuego “Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, que ustedes tienen reservada en el cielo. Porque gracias a la fe, el poder de Dios los conserva para la salvación dispuesta a ser revelada en el momento final. Por eso, ustedes se regocijan a pesar de las diversas pruebas que deben sufrir momentáneamente: así, la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza, de gloria y de honor el día de la Revelación de Jesucristo. Porque ustedes lo aman sin haberlo visto, y creyendo en él sin verlo todavía, se alegran con un gozo indecible y lleno de gloria, seguros de alcanzar el término de esa fe, que es la salvación.” Las virtudes de la fé y la esperanza son difíciles bajo cualquier circunstancia, y aún más difíciles para quienes, a través de la experiencia del aborto, hemos sido traicionados por las personas a quienes amamos. El crecer robustamente en la fé y en esperanza muchas veces sucede después de haber tomado pasos certeros para entregarse a Dios; una vez que ese acto de fé y esperanza pasa, es más fácil entender que Dios realmente es confiable y podemos darle a Él nuestras luchas futuras con mayor confianza. Las pruebas que tenemos en camino a sanar después del aborto son difíciles de vivir y dolorosas. Es más fácil negar el dolor o ignorarlo. Otras veces el dolor está constantemente presente en nuestro corazón y en nuestra mente. En cada caso, toma tiempo poder enfrentarlo con fé y esperanza, y toma tiempo aprender cómo y cuándo hacerlo. ¿Cómo he podido avanzar en fé y en esperanza? ¿En general? ¿Con respecto a mi sanación? ¿Pongo esos asuntos delicados o temas duros post-aborto “en una caja cerrada”? ¿Puedo verlos con honestidad en las Reuniones, consciente de que estoy en un buen lugar para hacerlo? Si no es así, ¿qué obstáculos tengo para enfrentar estos asuntos delicados o temas duros? ¿Cómo puedo vencerlos? Si lidio con esos asuntos delicados o temas duros en las Reuniones, ¿qué puedo compartir con los demás para que se animen a llegar a hacerlo también? El pasaje Bíblico arriba dice que nuestra fé es “más preciosa que oro puro que ha sido probado a fuego”. ¿Qué me está tratando de enseñar Dios en este pasaje? ¿Cómo puedo crecer en fé y esperanza? Nueva Vida Apocalipsis 21:3-4 Un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra “Y oí una voz potente que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios entre los hombres: él habitará con ellos, ellos serán su pueblo, y el mismo Dios estará con ellos. El secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó».” ¿Cómo es mi vida en Dios ahora? ¿Considero a Jesús cuando tomo decisiones? ¿Creo que mi hijo está con Dios y también quiere que yo sane? ¿Confío en que si vivo una buena vida estaré con mi hijo por toda la eternidad? ¿Cómo puedo crecer en esta determinación? ¿En qué maneras me pide Dios que continúe mi camino de sanación a partir de lo que aprendí hoy? María, Madre de Misericordia: Nuestra Defensora El Memorare Acuérdate amorosa Virgen María, que nunca se ha oído decir que uno sólo de cuántos han acudido a tu protección, implorado por tu ayuda o solicitado tu intercesión, ha sido desamparado. Inspirado con tal confianza acudo a ti, oh Virgen de las virgenes, madre mía. A ti vengo, me presento ante ti, arrepentida de mis pecados y llena de dolor. ¡Oh Madre del Verbo Encarnado!, no desprecies mis peticiones, antes bien en tu misericordia escúchalas y respóndeme. Amén. ¿Reconozco a María como mediadora de todas las gracias y como mi defensora? ¿Tengo confianza en su amor por mí y en que desea mi salvación? ¿Medito sobre la Madre de Dios sabiendo que ella sabe lo que es estar embarazada y en una situación difícil? ¿Le agradezco por hacer dicho que “sí” a Dios y por su papel en mi salvación? ¿Reconozco que ella sabe lo que es perder a un hijo y que ella comprende mi dolor? ¿Le he encomendado mi sanación a ella, sabiendo que ella siempre me guía hacia su Hijo? ¿Me he colocado bajo su protección? ¿Le he dicho que estoy arrepentida de haber escogido abortar a mi hijo y he pedido participar en su humildad? ¿He colocado a mi hijo en sus brazos para que ella lo cuide? ¿Le agradezco el que ha obtenido tantas gracias para mí? ¿Cómo puedo crecer en devoción a María? María “Soy tuya y todo lo que tengo te pertenece, o Jesús, el más amoroso, a través de María tu Más Santa Madre”. Tratado de la Verdadera Devoción a María de San Luis María Grignion de Montfort Dios te Salve, Reina y Madre Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura, y esperanza nuestra. ¡Dios te salve! A ti clamamos los desterrados hijos de Eva a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lagrimas. ¡Ea! pues, Señora, Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, ¡oh clementisima!, ¡oh piadosa!, ¡oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén. ¿Qué sentimientos tengo acerca de la Madre de Dios? ¿Veo obstáculos para crecer en mi relación con la Santísima Madre? ¿Cómo puedo vencerlos? ¿Le pido a ella que me ayude con ellos? ¿Reconozco a María como mi defensora ante Dios? ¿La veo como mi Madre? ¿Confío en su amor y en su misericordia? ¿He colocado a mi hijo (mis hijos) bajo su manto sabiendo que ella está cuidando de ellos? ¿Reconozco que su Hijo fue crucificado por todos nuestros pecados (incluyendo mi pecado del aborto) y que ella se conformó a la voluntad de Dios para que yo pudiera ser perdonada? ¿Le pido a ella guía teniendo confianza en que ella me llevará a su Hijo? La Tierra de Leche y Miel: Retiros Espirituales de Esperanza y Sanación Josué 24:31 “Israel sirvió al Señor mientras vivió Josué, y durante toda la vida de los ancianos que le sobrevivieron y que habían experimentado las obras del señor en favor de Israel.” La Tierra de Leche y Miel: Retiros Espirituales de Esperanza y Sanación De Viernes por la tarde a Sábado por la mañana, los Retiros Espirituales de Esperanza y Sanación ofrecen una oportunidad sostenida de sanación para quienes han comenzado el proceso de sanación post-aborto. En el espíritu de recolección que se vive con el silencio, quienes asisten al retiro enfrentan sus experiencias de aborto y los resultados de peso en sus vidas con honestidad en la presencia del Sagrado Corazón de Jesús Eucarístico, que se tiene expuesto todo el fin de semana en el altar de la capilla. Al vivir el poder de sanación de Jesús en la Eucaristía, Él revela Su gran amor y los alberga en Su misericordia. La suavidad y gentileza que se lleva ayuda a quienes están en el retiro a confiar en Su amoroso interés por cada uno y les invita a deshacerse del peso tan grande que de sus pecados y heridas en el Sagrado Corazón, para ser consumido por Su amor y sanado en Su vida. Aunque fin de semana puede permitir un incremento exponencial en materia de sanación, el proceso no se completa en unos días normalmente. Cada individuo sana a su propio tiempo y en el tiempo que Dios manda, con espacio otorgado para una respuesta a la gracia y a la asistencia que recibe. La sanación puede tomar poco o mucho tiempo según Dios lo permite – Él es el Cirujano. Porque el tiempo que toma sanar es tan individual y variado, la equipo de trabajo en esta misión camina con cada una de estas personas a través del año, ofreciendo apoyo, educación continua sobre el síndrome post-aborto y guía espiritual. Ambiente Físico El retiro espiritual se lleva a cabo en un lugar exclusivo, donde no hay ningún otro evento o actividad al mismo tiempo, para asegurarse del silencio y la confidencialidad de cada persona que participa. Los únicas presentes que no participan son el equipo de trabajo que facilita el retiro y los adoradores de la Presencia Eucarística de Cristo. Equipo de Trabajo El equipo de trabajo para el Fin de Semana de Esperanza y Sanación incluye: Sacerdotes Puesto que la misión es basada en los sacramentos, es imperativo que haya sacerdotes activamente presentes y con el corazón abierto hacia personas que han tenido un aborto. Estos sacerdotes celebran la Sagrada Misa, oyen confesiones y ofrecen dirección espiritual. Psicoterapeuta Es crucial que haya alguien que comprende el síndrome post-aborto y tiene experiencia en psicoterapia para formar parte del equipo de trabajo. Esta persona es instrumental en dirigir a las personas hacia su sanación. Testigos Sus testimonios, dados entre las conferencias de quien dirige, ofrecen a quienes participan pruebas de experiencia y motivación para sanar. Aunque quienes dan estos testimonios son casi siempre mujeres, y se ha hecho notar esto en el sumario, se puede perfectamente incluir a hombres que han vivido la sanación después del aborto. Facilitadores de apoyo Estos facilitadores de apoyo ofrecen aliento a través del día y se mantienen atentos a las necesidades de quienes participan. Adoradores Al menos dos personas del equipo de trabajo estarán en adoración en la capilla ante nuestro Dios Eucarístico a través del fin de semana. Participantes de otros Fines de Semana de Esperanza y Sanación previos, o religiosos consagrados pueden estar presentes para adorar durante el fin de semana. Entran y salen de la capilla sin llamar la atención. Se les dirá a los participantes desde el Viernes que están en las oraciones continuas de ellos y de la presencia de los adoradores. Hacer el ambiente para el fin de semana 1. Capilla Para la devoción, y los recordatorios tangibles de las realidades espirituales durante el Fin de Semana, dos objetos suplementarios se ponen en la Capilla. Adicionalmente, es bueno tener cajas de pañuelos faciales desechables en cada banca. a. Calvario (adaptado del Viñedo de Raquel) A la derecha del altar hay un gran crucifijo en alto, al pié de la Cruz hay cajas de diferentes tamaños que, escondidas bajo una tela de color beige, evocan un paisaje de colinas. Piedras de diferentes tamaños y formas y velas encendidas del santuario cubren las “colinas¨. Una almohada o cojín para arrodillarse se coloca al pié de la Cruz para orar ante el crucifijo. A un lado se pone un canasto pequeño con plumones de marcar. b. Capilla Mariana A la izquierda del altar, el Libro del Inmaculado Corazón de María, con los nombres de los niños que han muerto abortados se muestra prominentemente en un pedestal o estrado con una veladora encendida. Hay también una mesa con velas pequeñas, una para cada mujer que viene al retiro. Hay un canasto cerca con un letrero que dice: “Arroja tu carga aquí.” Es en este canasto donde eventualmente las mujeres arrojarán su piedra y se llevarán una vela para usar más adelante. c. Imagen de la Divina Misericordia (Sta. Faustina Kowalska) Antes de que las mujeres regresen a la Capilla el Domingo por la mañana, la escena de la crucifixión se cambia por una de esperanza en el Señor resucitado, reemplazando el cricifijo por una imagen de la Divina Misericordia (Sta. Faustina Kowalska). Se colocan flores alrededor. Al concluir la Sagrada Misa, se encienden las velas que recibieron y cada mujer coloca la suya frente a la imagen de la Divina Misericordia justo en el lugar donde estaba la piedra que recogieron el Viernes por la noche. 2. Mesa de Entrada Una mesa directamente afuera de a Capilla se mantiene limpia para mostrar meditaciones y versos de la Sagrada Escritura aplicables a cada conferencia que se presenta el Fin de Semana. Por ejemplo: la conferencia del Sábado por la mañana incluye temas de pecado, misericordia y perdón. Se tiene una hoja para anotarse para hacer su confesión y para pasar tiempo en Capilla en adoración. También hay guías para la confesión. 3. Sala de DiscusiónCon sillas cómodas y sillones en un círculo para que puedan verse las personas mutuamente, esto ayuda a la dinámica de la discusión del Sábado por la noche. La Sala de Discusión está disponible durante todo el fin de semana para que lo usen los participantes en sus tiempos libres. Ciertamente, pueden escoger la privacidad de sus cuartos de estadía para leer en silencio y reflexionar. Cajas de pañuelos faciales desechables deben están a la mano. Hay una mesa con folletos de información sobre el Síndrome Post-Aborto, lecturas espirituales, rosarios e información sobre eventos futuros. Hacer el ambiente para el fin de semana 4. El Comedor El Comedor debe reflejar la dignidad de cada participante, permitiéndoles disfrutar de sus alimentos en silencio “con el Señor” en una atmósfera de belleza sencilla. Este es un lugar donde los participantes pueden vivir tangiblemente el respeto y el amor que se les da, muchos participantes han recordado el tratamiento tan especial que se les dio en el comedor decorado especialmente para ellos y en los alimentos preparados y presentados con cariño y cuidado, para ellos. Las mesas deben adornarse con flores, velas y algunas frases inspiradoras en todos los alimentos. La cena a luz de vela del Sábado debe presentarse con mantel formal (sugerimos lino blanco), servilletas de tela y platos de porcelana. Arreglos florales y velas deben usarse para esa cena también. Comida Con excepción de la cena al estilo buffet del Viernes, y la última comida del Domingo, los alimentos se llevan a cabo en silencio. Música Música instrumental suave se toca durante los alimentos. Se sugiere que sean himnos Marianos o Eucarísticos para los alimentos del Sábado. El desayuno del Domingo debe ser acompañado por música alegre y llena del Espíritu de Dios. Servicio Con excepción de la cena del Sábado, que se sirve en platos preparados, cada alimento se lo sirve el mismo participante y se presenta en forma de buffet. Dos personas del equipo de trabajo sirven la cena del Sábado. Bebidas Café, té, jugos naturales, fruta y una variedad de alimentos ligeros deben estar disponibles en la zona del comedor durante todo el fin de semana. Horario del Retiro Espiritual de Fin de Semana Viernes por la Noche: Llegada y Registro 5:30 a 7:30 p.m. Los participantes llegan entre las 5:30 y las 7:30 p.m. Como se hace en el Día de Oración y Sanación, un facilitador los recibe afuera del edificio al llegar y les acompaña a la puerta, donde otros facilitadores los saludan y asisten con sus pertenencias para ir a sus cuartos de estadía. Después de asegurarse de que el participante tiene todas sus necesidades personales cubiertas para el fin de semana, se le invita al comedor para una cena ligera a estilo buffet. Los alimentos deben ser comúnes, como ensalada de pasta y pan, fruta y una variedad de bebidas. Los facilitadores que no están ocupados en la entrada da la bienvenida en el comedor y presentan a cada persona con otras que ya están allí. 7:45 p.m. Una vez que todos los participantes han llegado y están en el comedor, el facilitador principal oficialmente da la bienvenida a todos. Las presentaciones personales deben incluir lo siguiente: — Expresar agradecimiento por su participación — Brevemente presentar a quien dirige el retiro espiritual, que puede hablar o no hablar en ese momento — Asegurarles que están a salvo en ese espacio, comenzando a vivir un período de tiempo destinado especialmente a ellas y para ellas. Claramente enunciar la expectativa de confidencialidad. — Explicar el significado de un retiro en silencio, que comienza después de la primera conferencia. En forma única, El Señor le ha dicho a cada una de esas personas “Ven conmigo y descansa un poco”. Cada una se ha salido “del mundo” y de sus preocupaciones para estar con Jesús con el particular propósito de recibir mayor sanación y renovarse en un más profundo entendimiento del amor personal que Dios tiene para ella. El silencio interior, que crece a partir del silencio verbal, literalmente permite que se abra un “espacio” para Dios en el corazón de la persona. En una manera singular el silencio permite que Él comunique Su misericordia y amor. Horario del Retiro Espiritual de Fin de Semana Con respecto al silencio: — alentamos a las personas a ser pacientes consigo mismas (muchas no habrán jamás estado en un retiro en silencio) — sugerir que si en algún momento necesitan hablar, un facilitador estará encantado de hablar con él o ella Distribuir los programas y horarios para el fin de semana. Repasarlos, punto a punto, para que los participantes puedan prepararse mentalmente para el ritmo del fin de semana y preguntar cualquier cosa que necesiten antes de que comience el silencio. Con respecto a la adoración Eucarística, mencionar: — La adoración comienza inmediatamente después de la Sagrada Misa del Sábado por la mañana y concluye antes de la Misa del Domingo. — Todos están invitados a orar ante la Presencia Eucarística del Señor en cualquier momento, día o noche — Se alienta a todos a tomar ventaja de la adoración de 24 horas que se lleva en la capilla para desarrollar su intimidad con Jesús – ¡es el Corazón Eucarístico de Jesús el que sana nuestros corazones! — El equipo de trabajo estará orando en rotación a través de las horas del retiro, adorando e intercediendo ante el Señor para que su abundante gracia pueda entregarse a quienes están participando en el retiro. Esto se ofrece especialmente garantizando que el Dios Eucarístico no se deje a solas en ningún momento. Conferencias: Todas las conferencias se llevan a cabo en la Capilla y con la excepción de la primera, que se dá en su totalidad por quien dirige el retiro espiritual, se dividen en dos partes. La primera parte de cada conferencia la da el director y la segunda la da alguien que ha sanado espiritualmente después del aborto. Una lectura Bíblica relacionada con el tema escogido precede a cada conferencia. 8:00 p.m. Primera Conferencia (Sacerdote) Juan 8:1-11 La Mujer Encontrada en Adulterio En esta conferencia introductoria, el sacerdote conecta la experiencia de la mujer adúltera con las mujeres y hombres presentes. La suavidad y gentileza de Jesús hacia la mujer en la Sagrada Escritura es la misma que Él tiene para todo los que han pasado por el aborto. Después de esta conferencia, el sacerdote explica que así como Jesús liberó a la mujer adúltera de sus pecados, Él también desea liberarles a ellas y a ellos del pecado del aborto y de la pena y las heridas que le acompañan. Dirigiendo su atención a la Escena del Calvario a la derecha del altar les explica la presencia de las rocas al pié de la Cruz, rocas que representan las diferentes cargas que cargamos después del aborto: la vergüenza, culpabilidad, la ira, incapacidad de perdonar y muchos otros. Notando la variedad de tamaños de las rocas, invita a cada mujer a tomar su tiempo esa noche para encontrar la roca que más representa su conflicto interior. Una vez que ha escogido una, la persona carga esa roca a todos lados a donde va durante el curso del fin de semana: al comedor, a su cuarto, a la Capilla durante la oración, ¡inclusive al baño! Si la persona desea dibujar su carga interior, sus problemas interiores, o dibujarlos, puede hacerlo con marcadores que se encuentran en el canasto junto al “Calvario”. El Director explica que durante el fin de semana, podrán sentirse liberadas de esas cargas representadas en las rocas. En ese punto, pueden colocar la roca en la gruta que simula una “tumba” junto a la capilla del Inmaculado Corazón de María a la izquierda del altar principal. En lugar de la roca, la persona debe entonces tomar una de las velas en la capilla, representando la Resurrección y su recepción de la luz de Cristo. Aunque se llevan la vela al momento de dejar su roca, no deben encender la vela hasta el Domingo, cuando todas se encienden a la vez durante la Misa final. El Sacramento de la Confesión se hace disponible después de esta primera conferencia. Sábado 7:45 a.m. El Santo Sacrificio de la Misa seguido por la Exposición del Sagrado Sacramento Esta misa diaria es simple y opcional para las personas que participan en el retiro. Antes de la Exposición del Sagrado Sacramento, el director explica el significado y el poder de la adoración Eucarística en la misma manera en que se hizo durante el Día de Oración y Sanación (ver página 22). Después de la Exposición, dos miembros del equipo de trabajo estarán en la Capilla adorando a Nuestro Señor a través de todo el fin de semana. 8:30 a 9:15 a.m. Desayuno Buffet Un desayuno básico pero substancial se ofrece a manera de buffet después de la Misa en el comedor, donde un miembro del equipo de trabajo está presente para asegurarse de que las necesidades especiales de cada persona puedan resolverse. Música instrumental o Canto Gregoriano se toca durante este alimento en silencio. 9:30 a.m. a 10:30 a.m. Conferencia #2 Parte A Reconocimiento del Pecado (Mujer) Después de saludar a cada persona con palabras de aliento, como debe hacer al principio de cada conferencia, el facilitador principal les dirige hacia el Programa para leer el pasaje Bíblico seleccionado: Salmo 32: 3-7 “Mientras me quedé callado, mis huesos se consumían entre continuos lamentos, porque de día y de noche tu mano pesaba sobre mí; mi savia se secaba por los ardores del verano. Pero yo reconocí mi pecado, no te escondí mi culpa, pensando: «Confesaré mis faltas al Señor». ¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado! Por eso, que todos tus fieles te supliquen en el momento de la angustia; y cuando irrumpan las aguas caudalosas no llegarán hasta ellos. Tú eres mi refugio, tú me libras de los peligros y me colmas con la alegría de la salvación.” Después de leer el pasaje en voz alta, el facilitador presenta a una mujer que ha vivido la sanación después de un aborto para que hable de su experiencia personal y como se relata con el pasaje Bíblico. La persona que da testimonio debe conocer bien a las personas del equipo de trabajo y haber progresado significativamente en su sanación al punto de estar lista para hablar en público. Incluidos en esta conferencia, y llevados a un nivel personal con su historia personal están los fenómenos post-aborto conectados con el reconocimiento del pecado: — un reconocimiento personal de las consecuencias del pecado (los efectos de ese pecado en su vida) — negación e inhabilidad de admitir su pecado, y los sentimientos asociados con la negación — su admisión del pecado cometido, y los sentimientos asociados con ese admitir y reconocerlo — haciendo la conexión entre esos sentimientos y su sanación a través de una relación personal con Dios en Cristo. Parte B La Misericordia de Dios y Su Perdón (Sacerdote) Lectura: Sabiduría 11:22-12:2 “Tu inmenso poder está siempre a Tu disposición, ¿y quién puede resistir a la fuerza de tu brazo? El mundo entero es delante de Tí como un grano de polvo que apenas inclina la balanza, como una gota de rocío matinal que cae sobre la tierra. Tú te compadeces de todos, porque todo lo puedes, y apartas los ojos de los pecados de los hombres para que ellos se conviertan. Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho, porque si hubieras odiado algo, no lo habrías creado. ¿Cómo podría subsistir una cosa si tú no quisieras? ¿Cómo se conservaría si no la hubieras llamado? Pero tú eres indulgente con todos, ya que todo es tuyo, Señor que amas la vida, porque tu espíritu incorruptible está en todas las cosas. Por eso reprendes poco a poco a los que caen, y los amonestas recordándoles sus pecados, para que se aparten del mal y crean en ti, Señor.” El sacerdote director completa esta conferencia dando instrucción a fondo sobre el pecado y la misericordia como los entiende la Iglesia. La misericordia de Dios, cuyos efectos culminan con el perdón completo de todos los pecados y la restauración de la vida y la amistad con Dios a través de la Sangre de Cristo, no minimiza la gravedad del pecado. El pecado tiene sus consecuencias en la persona. Los pecados graves tienen consecuencias graves en el espíritu, las emociones y el cuerpo de quien participa en él. Sólo Dios puede perdonar el pecado; solo Dios puede cargar el peso del pecado de otra persona. Y Dios, en Su amor infinito y personal nos ama a cada uno de nosotros, y envió a Su único Hijo, Dios verdadero y hombre verdadero, a aceptar la carga y las consecuencias de nuestros pecados en la cruz. Ahora es asunto de confiar en Su promesa de Misericordia y creer con fé en Su gran poder para que podamos decir “echaste tras tus espaldas todos mis pecados.” Isaías 38:17. 10:30 a 11:30 a.m. Tiempo libre para rezar, caminar y descansar Durante este tiempo el sacerdote está disponible para confesiones y dirección espiritual 11:30 a 12:30 Conferencia #3 (Mujer) Parte A Orgullo / Vergüenza y Humildad Lectura: Efesios 2: 4-10 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo –¡ustedes han sido salvados gratuitamente!– y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo. Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús. Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe. Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.” Después de que un facilitador lee en voz alta esta pasaje Bíblico, la segunda persona que da testimonio es presentada e invitada al podium. Como la primer conferencista, ella da una interpretación personal del pasaje, basada en su experiencia de sanación después del aborto. Su plática debe incluir: — Cómo su recorrido de sanación ha sido un camino de fé — La necesidad de dejar atrás el orgullo para “permitir” a Dios sanarnos — Sobreponerse a la vergüenza — La necesidad de humildad al reconocer y aceptar la sanación como un regalo de Dios Parte B El Sacramento de la Reconciliación El Director del Retiro guía hacia la segunda parte de esta conferencia, que incluye una enseñanza a fondo sobre el Sacramento de la Reconciliación: ¿De donde viene? ¿Qué significa? ¿Cuáles son sus efectos? Incorporado a su plática está una explicación de las gracias y fortalezas que se reciben a través del Sacramento de la Reconciliación. (ver notas sobre el Sacramento de la Reconciliación en la sección de este manual para el Día de Oración y Sanación, página 22) 12:30 a 1:30 p.m. Comida a estilo buffet Los participantes en el retiro son invitados a tomar un alimento en silencio en el comedor durante cualquier momento de la hora que transcurre. 1:30 a 3:00 p.m. espiritual. Los sacerdotes están disponibles para confesiones y guía Dependiendo del número de participantes, puede ser útil que los otros sacerdotes además del director estén disponibles para confesiones. 3:00 a 4:00 p.m. Conferencia #4 nota: A diferencia de las otras conferencias, esta es guiada primero por el director sacerdote y después por la persona que da testimonio. Parte A El Olvidar de Dios (Sacerdote) Lectura: Ezequiel 36: 25-28 “Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.” El sacerdote da el verdadero mensaje lleno de esperanza de la nueva vida que ofrece Cristo. Tan a menudo el mantra que repite en su mente una y otra vez la persona que ha pasado por el aborto es “nueva vida para todos, pero no para mí.” Pero en realidad, debe ser sí, nueva vida – PARA TI, sobreponiendo todo pecado. No podemos abaratar el poder de Dios en Cristo, ni Su Sacrificio en la cruz, tan poderoso que literalmente cubre TODOS nuestros pecados con Su sangre, Su amor, Su vida. Solo Jesús puede hacer esto, y Él se ha identificado con nosotros, nos ha levantado hasta Su cuerpo, la Iglesia, para que nos encontremos de nuevo a nosotros mismos en Él. Cuando el Padre nos mira, Él ve a Jesús, Su Hijo Amado, herido y rechazado, golpeado y crucificado. Puesto que, hasta en los más grandes momentos de Su agonía humana, Jesús nunca Se separó del amor del Padre, el Padre puede verter vida y amor en las heridos de Cristo dentro de nosotros hasta que Jesús se levanta triunfante en nosotros como Él hizo el Domingo de Resurrección. Hasta que esa resurrección interna se realice, Él suavemente y continuamente nos acerca a cada uno al albergue de Su Corazón, hacia el perdón, la luz y la paz. En Él, nos hacemos nuevos. San Pablo recuerda a la gente en la carta a los Corintios “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.” (2 Cor 5:17) Parte B Permitirle a Dios que Nos Ame (Mujer) Lectura: Isaías 53:1-5 “¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído y a quién se le reveló el brazo del Señor? El creció como un retoño en su presencia, como una raíz que brota de una tierra árida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos. Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada. Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. El fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados.” Después de que un facilitador lee este pasaje, una tercera persona que da testigo de sanación es presentada. Ella habla de su experiencia acerca de cómo pudo moverse interiormente al punto de aceptar que la enseñanza de la Iglesia sobre la misericordia es realidad. Su plática debe incluir la experiencia de: — Realizar el amor personal de Dios — La diferencia entre “saber” sobre ese amor y permitirse estar abierta a recibirlo — Su creciente conciencia de que Jesús carga las aflicciones y los sufrimientos de su aborto — Como ha podido permitirle a Jesús que cargue el peso encima de ella, tanto como una obligación y como un acto de humildad ante Él. 4:00 a 4:30 p.m. la Reconciliación Tiempo libre, oportunidad para el Sagrado Sacramento de (Las participantes en el retiro también pueden tomar esta oportunidad para escribir una carta pidiendo perdón a sí mismas) 4:30 p.m. Hora Sagrada con Oficio Divino de Vísperas y Rosario El Oficio Divino de Vísperas de Domingo, la Oración de la Iglesia que corresponde al Crepúsculo de la Tarde, está impreso en el programa del retiro para que toda persona pueda seguirlo con facilidad. 6:00 p.m. Cena a la Luz de las Velas Esta cena es preparada y servida especialmente como medio para expresar el amor y respeto que tenemos para quienes participan en el retiro. El comedor debe presentar la cena de manera propiamente formal. Este alimento, tomado en silencio mientras se toca música suave de fondo, se presenta en platos de porcelana para cada persona presente y es servido por dos personas del equipo de trabajo. El menú no está determinado, pero debe ser presentado de manera hermosa y debe ser delicioso. Cada detalle debe ser atendido para que quienes están presentes sientan y vivan la verdad de que valen la pena de ese notorio esfuerzo y de que cada una, cada uno es amado. 7:30 a 9:30 p.m. Grupo de Discusión Esta discusión compartida, en el Salón de Discusión, se tiene en un punto del fin de semana cuando la mayor parte de las participantes desearán, y estarán listas para hablar. En cada caso, todos deben ser invitados a contribuir a la discusión. La dinámica de cada discusión que se comparte es diferente, así que no se tiene un formato planeado. La guía y dirección de esta discusión se encomienda al Espíritu Santo, quien ha estado trabajando poderosamente en los corazones de cada una de las participantes a través del fin de semana. Durante este tiempo, las participantes tienen libertad de hablar sobre cualquier cosa que tengan en su corazón, pueden involucrarse en compartir su respuesta a las conferencias y a tratar con diferentes asuntos del post-aborto. Cada participante debe ser alentada a compartir lo que ha experimentado al escoger y cargar su piedra por todos lados. Algunas podrán haber ya entregado su piedra, pero es importante que no haya expectativa alguna de que se haga entrega esa piedra en ningún punto de este fin de semana. Y quizás, en verdad, alguien quiera llevarse su piedra a casa, lo cual está perfectamente bien. La sanación y la entrega de dolores muy profundos no puede forzarse. La esperanza de Entrando a Canaán, es que cada participante reconocerá gradualmente que El Señor le encuentra dondequiera que esté en su recorrido de sanación, y le ama dondequiera que esté, como sea que se sienta. La comunidad y los facilitadores aman y alientan a cada momento. Esta aceptación incondicional es la que eventualmente permitirá que emerja la confianza necesaria para entregar todas nuestras piedras de carga al Señor. Generalmente, la discusión que se comparte es muy intensa esta noche, y es útil para las participantes se puedan “relajar” después con algunas bebidas refrescantes en el Comedor. Las mujeres usualmente hablan durante un largo rato, y el silencio se resume en la mañana. Cambio en la Capilla (ver página 77) Cambiar la escena de Jesús en la Cruz por el Jesús resurrecto (la imagen de la Divina Misericordia revelada a Sta. Faustina Kowalska). Nota Especial: Puede haber participantes que no han inscrito el nombre de su hijo en el libro del Inmaculado Corazón de María aún, y se les da la oportunidad de hacerlo asistidas por algún miembro del equipo de trabajo después de la discusión, si así lo desean. Las participantes son invitadas y alentadas a pasar un rato con El Señor expuesto en el Sagrado Sacramento durante la noche. Domingo Desayuno Continental 7:30 a 8:30 a.m. El desayuno del Domingo se sirve al estilo buffet y se acompaña con música instrumental alegre, alentadora y llena del Espíritu. 8:30 a 9:30 a.m. Tiempo libre / Confesiones Los facilitadores tendrán un fuerte sentido de cómo cada participante está ya en este punto del retiro. Con base en esa percepción, los miembros del equipo de trabajo determinan si dar una conferencia más o si el mensaje de esa conferencia de “Amar y Perdonarnos a Nosotros Mismos como Hijas e Hijos de Dios” será tan solo incluido en la homilía de la Misa. 9:30 a.m. Conferencia #5 Amando y Perdonándonos a Nosotros Mismos Como Hijas e Hijos de Dios (Mujer) Lectura Bíblica: Efesios 1:3-10 Bendiciones espirituales en Cristo “Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en Su presencia, por el amor. El nos predestinó a ser Sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de Su voluntad, para alabanza de la gloria de Su gracia, que nos dio en Su Hijo muy querido. En Él hemos sido redimidos por Su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de Su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento. Él nos hizo conocer el misterio de Su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.” A menudo mucho tiempo después de que El Señor y Su Iglesia nos ha perdonado el pecado del aborto en el sacramento de la confesión, la persona aún no puede perdonarse a sí misma o a sí mismo. Después de leer este pasaje en voz alta, la testigo, que habla primero, habla de la dificultad de perdonarse a sí misma, además de otros asuntos más prácticos. Esta conferencia debe hablar de: — los asuntos de trasfondo que nos llevan a desear retener nuestra pesada carga — representación del niño — recordatorio de la presión que se vive para “renunciar” a nuestro hijo a través del aborto — algunas mujeres sienten que no “merecen” soltar esa pesada carga — la necesidad de llorar la muerte de nuestros hijos de manera real y completa, la necesidad de permitirnos sentir nuestra ira, y la necesidad de darle suficiente tiempo a estos procesos. — la verdad de la presencia de Dios que está con nosotros y su amor por nosotros independientemente de donde estemos en este proceso. — información práctica y concreta para seguir en el camino de sanación; llamar cuando necesiten hablar con alguien, regresar a las Reuniones, leer y educarse sobre el síndrome post-aborto, la importancia del rezo. En la segunda parte de esta conferencia el sacerdote puede escoger dialogar con los participantes antes de la Misa o puede desear incluir sus comentarios en la homilía. En la Misa él habla sobre la importancia de perdonarnos a nosotros mismos y que la libertad para perdonarse a sí mismo es una gracia y regalo de Dios, y una parte muy importante, significativa, en la sanación. Nota para después de la discusión: María tuvo miedo cuando el Arcángel San Gabriel le rindió pleitesía ya que pensó que era una decepción. Su humildad no le permitía sentirse digna de alabanza. María nunca dudó en la divina providencia, en el poder de Dios para ayudarle en toda circunstancia. Tuvo que huir varias veces con San José que le esta nota se incluye como cita de comentarios de la teóloga Helen Dilworth, madre de 2 hijas y madre adoptiva de 6 hijos e hijas en Nueva York. 11:00 a.m. Procesión de Sanación Reposición del Sagrado Sacramento El Santo Sacrificio de la Misa Procesión y Reposición: Después de leer la historia de la mujer con hemorragias que sana después de tocar el borde del manto de Jesús (Lucas 8:40-48), el sacerdote invita a quienes participan a reflexionar sobre la necesidad de sanar el alma, y les invita a imaginarse en el lugar de la mujer con hemorragias, que se encuentra a sí misma en la presencia de Jesús. Caminando hacia Él, se extiende a tocarle con un acto de fé, diciendo “Si tan sólo pudiera tocar el borde de Su manto, estaré sanada…”. Conforme las participantes entregan sus cargas a Jesús en oración, el sacerdote hace una procesión con el ostensorio y se detiene frente a cada persona. Las participantes son invitadas a extenderse y tocar el manto de Jesús, el velo humeral, y se les alienta a pedirle directamente a Jesús, en el silencio de sus corazones, que sane sus heridas. Durante la procesión se toca música suave. El Santo Sacrificio de la Misa: Música majestuosa se canta a través de la Misa de Domingo, usualmente la Misa del día, que se celebra con alegría y agradecimiento por las gracias recibidas en el curso del fin de semana. Quienes participan en el retiro son alentados activamente para que sigan en el camino de sanación. En el curso de la homilía, el sacerdote puede ahondar en el tema de la última conferencia, si no se dio, o puede continuar en el tema o hablar sobre lo significativo que es el rendir (o moverse hacia el rendir) nuestras piedras de carga. Prendiendo las velas: Antes de cerrar la oración de la Misa, el sacerdote se refiere a las gracias que recibe durante el retiro y explica que la luz recibida representa a Cristo, la Luz del mundo. Usando una veladora encendida ante el libro del Inmaculado Corazón de María, el sacerdote enciende una mecha , y con ella, encuende la vela de la persona más cercana que participa en el retiro. A su vez, ella enciende la vela de la siguiente persona que participa en el retiro, y así sucesivamente. Después de que cada persona ha “recibido la luz de Cristo”, una a una, colocan sus velas frente a la imagen de la Divina Misericordia. Este acto simboliza la libertad que se recibe al rendir sus cargas y conflictos a Jesús y a María. Las participantes en el retiro pueden llevarse las veladoras a casa como un recordatorio tangible de la luz de Cristo que está con ellas y en ellas. Si una persona no ha rendido su piedra aún, debe asegurársele que la oportunidad de rendirla y de recibir la veladora de la luz de Cristo, está siempre disponible para ella, en cuanto se sienta lista. 1:00 p.m. Buffet de Brunch Este alimento durante el cual se permite hablar, se convierte en un momento hermoso para pasarla juntos entre quienes han compartido este recorrido en el fin de semana de retiro. El sacerdote director y todos en el equipo de trabajo se unen a las mesas a comer con los demás. Las personas salen del retiro directamente después del Brunch. Celebraciones: Reuniones Especiales “Por lo tanto, teman al Señor y sírvanlo con integridad y lealtad; dejen de lado a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del Río y en Egipto, y sirvan al Señor.” -Josué 24:14 Celebraciones: Reuniones Especiales Las Reuniones Especiales dividen el año y ofrecen oportunidades para que las participantes de retiros anteriores se reúnan en un diferente formato para tomar nota de su proceso de sanación y para construir amistades y hermandad. Se lleva a cabo una Reunión Especial con duración de un día en el período de Adviento y una Reunión Especial que incluye la estadía nocturna en el verano, usualmente en Junio o Julio. La Reunión de Adviento lleva un tema Mariano o de Adviento (asociado con Nuestra Señora de Guadalupe, 12 de diciembre) para la discusión y las meditaciones. Dos rasgos particulares de estas Reuniones Especiales son el tema que tiene enfoque en la Estación litúrgica en vez de un asunto del síndrome post-aborto y también incluye el Sagrado Sacramento de la Misa, que se hace posible por su formato de día entero. La Reunión de Verano incluye una noche, y se llava a cabo preferentemente en el campo donde la belleza de la creación de Dios se convierte en una fuente de sanación. Esta Reunión es muy diferente de las demás por el lugar en que se lleva a cabo y la atmósfera que leva. Después de muchos meses de andar en el camino espiritual a través de los Retiros y Reuniones, las participantes tienen la oportunidad de relajarse juntoas en un ambiente edificante. El ambiente y la hermandad no solo renuevan a cada participante en el retiro sino que permite que cada una recibe gracias especiales para mirar atrás sobre este año que ha transcurrido en sanación. Las siguientes páginas incluyen ejemplos de los programas de las Reuniones de Adviento y Verano. Adviento Programa de la Reunión 9:30 a.m. Arribo 10:00 a.m. Exposición del Sagrado Sacramento Meditación Bíblica Capilla 10:30 a.m. Compartiendo las Sagradas Escrituras Salón de Discusión 12:00 p.m. Almuerzo 1:30 p.m. Reflexión de Adviento dada por el Sacerdote Capilla 2:15 p.m. Confesiones / Dirección Espiritual / Tiempo Libre 3:00 p.m. El Santo Sacrificio de la Misa Capilla Adviento Mateo 2:1-12 La visita de los sabios de Oriente “Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo». Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. «En Belén de Judea, –le respondieron–, porque así está escrito por el Profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel"». Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje». Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino. “ — Cuando los Tres Reyes comenzaron su viaje, no sabían a dónde los llevaría. Siguiendo la luz de la Estrella, andaban en una confianza absoluta, en una esperanza firme. El recorrido hacia la sanación es un camino de confianza en el Señor. ¿Cómo puedo relacionarme con los Tres Sabios a través de mis propias experiencias o sentimientos? — Los Tres Sabios tuvieron que combatir al maligno Herodes, que trató de engañarlos diciéndoles que deseaba alabar a Jesús. ¿Qué similaridades veo entre esto y el debate sobre el aborto en la sociedad actual? — Herodes se sintió amenazado por el nacimiento de Jesús. Temió que se le restaría algo de su poder. ¿Cuáles son algunas de las cosas que hacen que la gente se sienta amenazada, de tal manera que llegan al aborto? ¿Qué amenaza sentí yo? — Las Sagradas Escrituras dicen que cuando los Tres Sabios vieron al niño encontraron la alegría y la paz. ¿Ha aumentado o disminuido mi paz desde que comencé este proceso de sanación? ¿En qué formas? Como parte de esta Reunión, los participantes en el retiro reciben un adorno de Navidad que asegura una tarjeta en blanco. Durante el curso del día, los participantes rezan sobre el regalo de Navidad que le darán a Jesús. Escriben lo que ofrecen de regalo en la tarjeta y al final del Santo Sacrificio de la Misa, con el que se cierra el día, reciben una invitación para colgar los adornos en un árbol de Navidad justo afuera del Santuario. — ¿Qué regalo me gustaría darle a Jesús esta Navidad? Adviento Lucas 2:1-7 Espacio en la posada de tu corazón “En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.” — ¿Cuáles son algunas razones por las que no había lugar en mi corazón en la etapa de mi aborto? — ¿Cuáles eran algunas de las presiones que vivía? — ¿Cómo reaccionaron quienes sabía que yo estaba encinta? — ¿Cómo reaccioné yo? ¿Qué sentimientos vivía? — ¿Qué sentimientos pienso yo que tendría María? — ¿Hay algo similar en nuestras experiencias? — ¿Qué le trajo a María la valentía para actuar tan diferentemente que yo? — ¿Cómo puedo abrir un espacio en la posada de mi corazón para Jesús esta Navidad? — ¿Qué comportamientos y actitudes puedo cambiar? — ¿Qué medidas puedo tomar activamente para dejar espacio en mi corazón para Dios? En esta Reunión, los participantes reciben un corazón con la Sagrada Familia escondida dentro. Al final de la meditación, se les invita a escribir en el corazón de papel las maneras en que tratan de abrir más espacio para Jesús en sus almas. Se coloca un pequeño “establo” afuera del Santuario donde, al final de la Misa que concluye el día, todos pueden colocar sus corazones. La confianza de María y José en Dios El Arcángel San Gabriel le dice a María “no temas”. María tuvo miedo cuando el ángel la saludó con pleitesía ya que pensó que era una decepción. Esa es toda la extensión del miedo de María. Su humildad no le permitía sentirse digna de alabanza. María nunca dudó en la divina providencia, en el poder de Dios para ayudarle en toda circunstancia, ella vivió su vida entera consagrándose en un sí continuo a Su amor y Sus leyes. San José por su lado era un hombre de profunda fé y se dio cuenta de manera inmediata de que su nueva esposa seguía siendo virgen y llena de pureza, y que estaba encinta. San José es el primer cristiano, el primer hombre que reconoce a ese niño en el vientre como el Mesías, quien había ya llegado al mundo para salvar a todos. Pensó en divorciarse de María en silencio para que ella, la gran santa, pudiese vivir con sus padres nuevamente y tener su protección, porque no se sintió digno de estar en la presencia del Mesías, sería como vivir en el Santuario donde ese humilde carpintero no puede vivir. El Arcángel se le aparece a San José para decirle que “no tema”, que Dios le dará toda la fortaleza necesaria para vivir una vida de virtud perfecta siguiendo casado con la Virgen María. Tuvo la Sagrada Familia que huir varias veces y siempre actuaron de manera inmediata para realizar los mandatos de Dios, el Dios de toda la Creación, el Dios de Vida, Misericordia y Amor. Para ahondar nuestra comprensión de la confianza absoluta en Dios, leer los librillos de la Caballeros de Colón de la Serie Veritas: “El Regalo de Ser Mujer” de la Dra. María Fedoroyka y “San José: Nuestro Padre en la Fé” del Padre Federico L. Miller, “Convertirse en un Verdadero Hombre de Dios” del Padre Roger J. Landry, así como el libro “Tratado de la Verdadera Devoción a María” de San Luis de Montfort y la columna electrónica MaryVitamin. (La nota anterior es un resumen de las enseñanzas encontradas en estos escritos.) Adviento Lucas 2:8-19 Los pastores y los ángeles “En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Angel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él». Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado». Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.” -Los pastores estaban en la oscuridad cuando la “Gloria del Señor se les mostró” y se encontraron bañados en luz. Esto los asustó. ¿En qué maneras temo aún el observar mi aborto? ¿Estoy todavía castigándome a mí misma en alguna manera? — El ángel apareció inesperadamente a los pastores. ¿Dónde he encontrado la presencia de Dios de manera inesperada? ¿Quiénes son las personas que me han llevado a Cristo? ¿Busco yo a estas personas? — En la humildad de un niño, los pastores reconocieron su salvación. El infante Jesús no está vestido con riqueza ni puede ser encontrado en un palacio, sino que se encuentra en un pobre pesebre. ¿Puedo reconocer el progreso que he tenido, aún si no es “impresionante”? ¿Puedo ver el trabajo de Dios en mi vida en las cosas pequeñas? — María recordaba todas estas cosas y pensaba profundamente acerca de ellas. Reconocía la grandeza de Dios a pesar de sus retos para dar a luz a Cristo. ¿Le pido ayuda a María para confiar en el Señor como ella hizo? ¿Le pido a María que me guíe hasta Jesús? Adviento Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe Reflexión Basado en el reporte de Don Antonio Valeriano, indio del siglo dieciséis, que escuchó de los labios de San Juan Diego el relato. Era sábado muy de madrugada en el año 1531, unos días antes de diciembre, cuando un indio llamado Juan Diego venía de su pueblo hasta Tlatelolco para presenciar el culto divino y escuchar sobre los mandamientos de Dios. Al llegar junto al cerrito llamado Tepeyacac, amanecía; y oyó cantar arriba del cerro; semejaba canto de varios pájaros muy suave y deleitoso y oyó que le llamaban de arriba del cerrito y le decían: "Juanito, Juan Dieguito." Luego se atrevió a ir a donde le llamaban, muy contento, fue subiendo el cerrillo. Cuando llegó a la cumbre vio a una señora, de sobrehumana grandeza: su vestidura era radiante como el sol. Se inclinó delante de ella y oyó su palabra, muy suave y cortés, cual de quien atrae y estima mucho. Ella le dijo: "¿Juanito, el mas pequeño de mis hijos… Sabe y ten entendido, que yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios por quien se vive: del Creador cabe quien está todo: Señor del cielo y de la tierra. Deseo vivamente que se me erija aquí un templo, para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre, a ti, a todos vosotros juntos los moradores de esta tierra y a los demás amadores míos que me invoquen y en mi confíen; oír allí sus lamentos y remediar todas sus miserias, penas y dolores. Y para realizar lo que mi clemencia pretende, ve al palacio del Obispo de México y le dirás cómo yo te envío a manifestarle lo que deseo, que aquí me edifique un templo: le contarás puntualmente cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que te lo agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás mucho que yo recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Mira que ya has oído mi mandato hijo mío el mas pequeño, anda y pon todo tu esfuerzo." Cuando Juan Diego estuvo en presencia del Obispo Fray Juan de Zumárraga, un Franciscano, el pareció no darle crédito y le respondió; "Otra vez vendrás, hijo mío, y te oiré más despacio. Juan Diego salió y se vino triste, derecho a la cumbre del cerrito, y acertó con la Señora del Cielo, que le estaba aguardando, y le dijo a ella: "Señora, Niña mía, fui a donde me enviaste a cumplir tu mandato, le vi y le expuse tu mensaje al Obispo, pero apareció que no lo tuvo por cierto. Por lo cual te ruego encarecidamente, Señora y Niña mía, que a alguno de los principales, conocido y respetado y estimado, le encargues que lleve tu mensaje, para que le crean; porque yo soy solo un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda.” Le respondió la Santísima Virgen: "Oye, hijo mío el mas pequeño… mucho te ruego, que otra vez vayas mañana a ver al Obispo. Y otra vez dile que yo en persona, la siempre Virgen Santa María, Madre de Dios, te envía." Al día siguiente, domingo, el Obispo, sin embargo, otra vez no le dio crédito y dijo que era muy necesaria alguna señal para que se le pudiera creer que le enviaba la misma Señora del Cielo, y le despidió. Al día siguiente, lunes, cuando tenía que llevar Juan Diego alguna señal para ser creído, ya no volvió. Porque cuando llegó a su casa, a un tío que tenía, llamado Juan Bernardino, le había dado enfermedad, y estaba muy grave. Por la noche, le rogó su tío que de madrugada saliera y viniera a Tlatelolco a llamar a un sacerdote, que fuera a confesarle y disponerle, porque estaba muy cierto de que era tiempo de morir y que ya no se levantaría ni sanaría. El martes, muy de madrugada, se vino Juan Diego de su casa a Tlatelolco y dio vuelta al cerro; pasó al otro lado, hacia el oriente, para llegar pronto a México y que no le detuviera la Señora del Cielo. Pero ella salió a su encuentro a un lado del cerro y le dijo: "Oye y ten entendido hijo mío el mas pequeño, que es nada lo que te asusta y aflije; no se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿No estoy yo aquí?, ¿No soy tu Madre?, ¿No estás bajo mi sombra?, ¿No soy yo tu salud?, ¿No estás por ventura en mi regazo?, ¿Qué mas has menester?. No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que sanó. Sube, hijo mío el mas pequeño, a la cumbre del cerrito; allí hallarás que hay diferentes flores; córtalas, júntalas, recógelas; en seguida baja y tráelas a mi presencia." Y cuando Juan Diego llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tantas varias exquisitas rosas de Castilla, antes del tiempo en que se dan, porque entonces era el mes de diciembre, en que todo lo come y echa a perder el hielo. Las juntó todas y las hecho en su regazo, en los pliegues de su tilma (manto), y las trajo a la Señora del Cielo. Ella las cogió con su mano y otra vez se las echó en el regazo, diciéndole: "Hijo mío el mas pequeño, esta es la prueba y señal que llevarás al Obispo. Tú eres mi embajador, muy digno de confianza.” Juan Diego se puso en camino por la calzada que viene derecho a México; ya contento y seguro de salir bien, trayendo con mucho cuidado lo que portaba en su regazo, no fuera que algo se le soltara de las manos, gozándose en la fragancia de las variadas hermosas flores. Al estar en presencia del Obispo le dijo: "Señor, hice lo que me ordenaste… la Señora del Cielo, Santa María preciosa Madre de Dios …condescendió a tu recado…y al punto lo cumplió; me despachó a la cumbre del cerrillo, donde antes ya la viera, a que fuese a cortar varias flores. Ella me dijo por qué te las había de entregar; y así lo hago, para que en ellas veas la señal que me pides y cumplas su voluntad…Hélas aquí: recíbelas." Desenvolvió luego su manta, pues tenía en su regazo las flores; y así que se esparcieron por el suelo todas las diferentes flores, se dibujó en ella de repente la preciosa imagen de la siempre Virgen Santa María, Madre de Dios, de la manera que está y se guarda hoy en su templo del Tepeyacac. La ciudad entera se agitó y conmovió y vino a ver y admirar la venerable imagen y a ofrecerle oraciones a ella; y siguiendo el mandato que la misma Señora del Cielo dio a Juan Bernardino cuando le restituyó a la salud, la llamaron por el nombre qu ella misma había usado: “la siempre virgen santa María de Guadalupe”. La Virgen María le dijo a Juan Diego que desea que todos “la invoquen y confíen en ella”. ¿Cómo he invocado y confiado en la Virgen María? ¿En qué maneras he llamado a la Virgen María a ayudarme en mi recorrido de sanación? Si no le pedido ayuda, en qué manera puedo comenzar a pedir ahora? El obispo inicialmente no creyó el relato de Juan Diego y lo despidió. ¿Cómo es que esta falta de comprensión se relaciona con mi propia experiencia? ¿Hay personas en mi vida que no me comprenden y no están dispuestas a escucharme? La Virgen María dice: "Oye y ten entendido hijo mío el mas pequeño, que es nada lo que te asusta y aflije; no se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿No estoy yo aquí?, ¿No soy tu Madre?, ¿No estás bajo mi sombra?, ¿No soy yo tu salud?, ¿No estás por ventura en mi regazo?” Las palabras de la Virgen son para cada uno de nosotros. ¿No sentimos la protección de la Virgen María? ¿Cómo puede ella ayudarnos en tiempos de dificultad, cuando otros no comprenden? La Virgen María le dice a Juan Diego: “Tú eres mi embajador, muy digno de confianza.” La Virgen sabía que Juan Diego era digno de confianza, aunque otros no lo sabían y aún cuando él mismo no lo creía. ¿Veo que ella tiene confianza en la sanación que El Señor tiene para mí? ¿Esta realización me ayuda a confiar más a fondo en la sanación que Dios tiene para mí? ¿Cómo? Oraciones de Adviento ¡Aclamados y benditos sean la hora y el momento en que el Hijo de Dios nació de la más pura Virgen María, a la media noche en Belén, en el penetrante frío. Ante esa hora, dígnate Oh mi Dios, a escuchar mi oración, y otorga mis deseos, a través de los méritos de Nuestro Salvador, Jesucristo, y de Su Santa Madre! Amén. Oh Jesús, creo que Tú naciste de la Virgen María y que eres el Hijo de Dios. Tu misteriosa venida está más allá de toda comprensión. Sin embargo, como tu Santa Madre, María, deseo que vengas a mí, porque prometiste que lo harías. Déjame servirte en cualquier manera que yo pueda, y saber que Tú estás conmigo día tras día conforme se desenvuelve mi vida. Aunque te conozco sólo a través de la fé, permite que todo mi ser proclame Tú grandeza, como lo hizo la Virgen María, tu madre, y que mi espíritu se alegre en Tu aceptación de mí. Oh Sabiduría, Santa Palabra de Dios, Jesucristo, sosteniendo todas las cosas en tu fuerte y a la vez tierna mano, ven y muéstranos el camino a la salvación. Amén. -- autor desconocido Reunión Anual de Verano Horario del Fin de Semana Sábado 12:00 PM Santo Sacrificio de la Misa 12:45 PM Almuerzo 1:30 PM Orientación 2:00 PM Adoración Eucarística con Meditación 3:00 PM Discusión en Grupo 4:00 PM Caminata, juegos y alimento ligero 6:30 PM Cena Al Atardecer Fogata y canciones Domingo 6:30 a 8:30 AM Desayuno ligero al estilo buffet 9:00 AM Santo Sacrificio de la Misa 10:30 AM Almuerzo 11:30 AM Compartir gracias recibidas y planes de crecimiento 1:30 PM Partida Meditaciones de Verano Oración de Serenidad Dios mío, otórgame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, la valentía para cambiar las cosas que sí puedo, y la sabiduría para discernir su diferencia. Amén. -— Reinhold Niebuhr ¿Qué he aprendido sobre el sufrimiento después del aborto en este año? ¿Qué cambios en comportamiento he hecho en mi vida? ¿Por cuál de estos cambios estoy más agradecida con Dios? ¿Con qué estoy luchando todavía? (¡Sé honesta, es la única manera de sanar!) ¿Puedo soltar mi control y confiar a Dios mi vida, sabiendo que ahora estoy donde Él quiere que esté? El Amor y la Misericordia de Dios Prevalecen Una Meditación para un Fin de Semana de Verano Preparación para la meditación y la discusión: Necesitarás: — Cartulina grande con tres secciones — Una imagen grande de la Virgen María (de preferencia la misma imagen que está en la portada del Libro de Nombres de los Hijos en el Cielo.) — Una imagen grande de la Divina Misericordia (Sta. Faustina Kowalska) — Una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, dividido en piezas de un rompecabezas, y una imagen de contorno del Corazón en la cual pueden colocarse todas las piezas. — Pegamento En la cartulina grande dividida en tres secciones, arreglar y pegar las imágenes de la siguiente manera: sección izquierda: La Virgen María sección derecha: La Divina Misericordia (Sta. Faustina Kowalska) sección central: Contorno del Sagrado Corazón de Jesús, en el cual caben las piezas del rompecabezas. En el reverso de cada pieza del rompecabezas, se coloca una pregunta de sanación post-aborto con relación a los frutos del Espíritu Santo. En la siguiente página hay una muestra de preguntas que puede usarse para esto. Las piezas desordenadas del rompecabezas se ponen en una caja o canasto. Meditación y Discusión: Justo antes de la Adoración Eucarística, se pide a los participantes del retiro que tomen una pieza del rompecabezas y mediten sobre la pregunta en el reverso. No se les dirá qué figura forman las piezas, sino solamente que son parte de un rompecabezas. Después de la meditación, se trae la cartulina y se coloca en el lugar en donde todos se reúnen para compartir sus meditaciones. Después de que cada persona haya compartido su meditación, encontrará el lugar en el contorno dentro del Sagrado Corazón de Jesús donde cabe su pieza y la pegará en su lugar. Poco a poco la imagen se hace aparente. Después de que completen la imagen, una persona del equipo de trabajo les pregunta cuál es el significado del rompecabezas: que a pesar de lo fracturado que resulta el corazón, Jesús continúa derramando Su amor y misericordia en quienes han tenido un aborto. La imagen se coloca en la Capilla, detrás de las velas, para permitir que se continúe rezando y reflexionando sobre esto durante la velada. Frutos del Espíritu Santo con Preguntas Correspondientes Paciencia: Frecuentemente en la sanación queremos estar mejor YA; le ponemos restricciones de tiempo a Dios. ¿Le estoy permitiendo a Dios que me sane en Su tiempo en vez de en el mío, o estoy dictando cómo y cuándo y debo ser sanada? ¿Confío en que Dios sabe lo que es mejor para mí? Humildad: ¿Estoy entregándome enteramente a Dios en humildad o estoy aún atrapada en no poder creer que yo tuve un aborto? ¿Cómo estoy practicando la humildad en mi proceso de sanación? ¿Pido ayuda cuando estoy en una lucha? Esperanza: Nuestra esperanza Cristiana nos permite confiar en la vida eterna y saber que Dios nos dará la gracia para obtenerla. ¿La virtud de la esperanza me ha habilitado para anticipar una vida con mi hijo en el cielo? Si no es así, ¿qué problema tengo aún con esto? Caridad: ¿Muestro caridad hacia los demás de la manera en que se me ha mostrado a mí en este proceso de sanación? ¿Cómo he propagado el mensaje de la misericordia y sanación que vienen de Dios desde donde estoy en el mundo? ¿De qué maneras puedo ser más caritativa? Fé: La fé es creer y confiar aún cuando no podemos comprender. ¿Cuándo estoy asediada por los demonios de mi aborto, puedo aún sentir confianza en el Señor? ¿Pido ayuda? ¿Confío en que Dios me sigue sanando a pesar de mis sentimientos? ¿Qué ejemplo puedo dar de esto? Perdón: Todas buscamos el perdón de Dios, de nosotras mismas y de nuestros hijos. ¿Soy capaz de dar el perdón que deseo a otros que me han hecho daño? Si no puedo, ¿cómo es que se me dificulta? Justicia: ¿Reconozco que tan sólo Dios puede juzgar a otros? ¿Cómo es que mi aborto me ha hecho ver que los juicios de Dios no son los humanos? Fortaleza: Continuar en esta búsqueda de la sanación después del aborto toma valentía. ¿En qué forma soy más valiente ahora para analizar mi experiencia del aborto? Prudencia: ¿He hecho cambios en mi vida que son beneficiosos para que yo viva como Dios lo pide? ¿Cómo me ayuda esto a sanar? Temperancia: ¿He cambiado mis acciones desde que comencé este recorrido de sanación? ¿Cómo me vuelto más moderada? Pureza: Muchas de nosotros nos embarazamos debido a nuestro estilo de vida. Es difícil cambiar con la cultura que nos rodea hoy en día. ¿Estoy tratando de ser más cuidadosa para no ponerme en situaciones que ofendan a Dios? Si fallo, ¿me doy por vencida o busco a Dios y trato nuevamente? Perseverancia: A pesar del miedo de no estar progresando, ¿continúo confiando en que Dios me está sanando? ¿Me pongo retos para progresar aún cuando me siento desesperada? Consejo: ¿Busco consejo cuando estoy en una lucha y me comunico con quienes pueden ayudarme o me aíslo en mi desesperación? ¿Reacciono de manera diferente a como lo hacía antes? ¿Le ofrezco consejo a quienes veo sufriendo con algo por lo que yo ya pasé? Penitencia: “Tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido.” Estamos llamados a dar sacrificios para que otros sanen y a ayudarles como a nosotros se nos ayudó, aunque cada quien está llamado a ayudar en diferente forma. ¿De qué manera visible o invisible he ayudado a otros? Misericordia: Dios es misericordia. ¿Cómo he visto que Dios ha manifestado Su misericordia hacia mí? ¿Cómo he servido para manifestar la misericordia de Dios a quienes sufren espiritualmente por su aborto? Consolación: ¿Me acerco a Dios en mi sufrimiento o me alejo? ¿Creo que Él está siempre conmigo para consolarme? Sabiduría: Normalmente nuestros abortos sucedieron porque vivíamos de manera opuesta a la voluntad de Dios. ¿Rezo pidiendo comprender la voluntad de Dios en mi vida ahora? Una vez que reconozco esto, ¿trato de seguir y aceptar las maneras de Dios sin importar lo difícil que parezcan? ¿Cómo ha cambiado esto para mí? Amor: El verdadero amor es desinteresado. Es difícil ser desinteresado porque nuestro ego se entromete hasta en nuestras mejores intenciones. ¿Reconozco la sanación como un regalo para mí de un Dios amoroso? ¿Reconozco que sin Él no podría sanar jamás? ¿Le doy este regalo desinteresado a los demás? Honestidad: ¿Soy honesta sobre mis luchas y mis sentimientos? ¿Siento que debo ser perfecta o que debo esconderlos por orgullo, en vez de pedir la ayuda que necesito para sobreponerme a mis problemas? Comprensión: ¿Me doy una paliza a mí misma por decidir abortar? ¿Quiero echarle la culpa a todo el mundo menos a mí misma, o continúo racionalizándolo de una manera u otra? ¿Reconozco que es importante analizar honestamente mi decisión de abortar y pedir a Dios que me dé la fortaleza y valentía para tomar la responsabilidad de mi parte en ello, y perdonar a las otras personas involucradas? ¿Busco comprender verdaderamente mi aborto? Alegría: La alegría viene a mí y sano cuando reconozco que Dios me ha dado un gran regalo liberándome del infierno del aborto. ¿Cómo se ha hecho más aparente mi alegría desde que comencé este camino de sanación? ¿Le manifiesto mi alegría a los demás? ¿En qué forma? Dignidad: Cada ser humano es único, irrepetible y debe ser tratado con dignidad. ¿Creo que debo ser tratada con dignidad, a pesar de mi aborto? ¿Me trato a mí misma con dignidad? Suavidad: Jesús se describe a Sí mismo como manso y humilde de corazón. ¿El pensar en un Dios humilde y compasivo me ayuda a acercarme a Él más fácilmente, o sigo atrapándome en los juicios que tengo sobre Dios? ¿Qué es lo que hago para sobreponerme a esto, y que es lo que puedo hacer? Dominio propio: ¿Me doy cuenta de que aunque las emociones no son ni buenas ni malas, la manera en que decido expresarlas puede ser pecado? No puedo controlar cómo me siento, pero puedo controlar cómo me comporto. ¿Ha aumentado mi realización sobre esto desde que comencé a sanar? ¿Cómo? Meditaciones de San Pío de Pietrelcina “Ninguna alma peregrina puede merecer amar a su Dios, pero cuando esta alma hace todo lo posible de su parte y confía en la divina misericordia, ¿porqué rechazaría Jesús a este espíritu? ¿No nos ha mandado que amemos a Dios de acuerdo a nuestra propia fortaleza? Si le haz dado todo y consagrado todo a Dios, ¿porqué temer?” — ¿Cómo ha crecido mi confianza en la Divina Misericordia de Nuestro Señor desde que comencé este recorrido de sanación? — ¿Qué miedos tengo aún? ¿Qué puedo hacer para cambiar mis miedo por acciones que llevo a cabo confiando en Dios? — Puede ser difícil aceptar que “Ninguna alma peregrina puede merecer amar a su Dios”. Toma humildad y confianza. ¿Cómo se me dificulta esto por mi experiencia del aborto? — ¿Cómo puedo apoyarme en el Espíritu Santo para comenzar a corresponder al amor ilimitado que Dios tiene por mí? “Podremos alguna vez ganarnos el inmenso amor de Dios? ¿Podremos alguna vez corresponder de igual manera a Su ilimitado amor por nosotros? Santa Teresa de Lisieux dijo que todos somos “demasiado pequeños”. San Pablo escribió “No hay nadie que sea incorrupto, ni uno solo”. Y el Padre Pío recuerda a sus hijos espirituales “Las Sagradas Escrituras dicen que nosotros solos no podemos pronunciar el nombre de Jesús sin ser movidos por el Espíritu Santo.” (del libro Una Hora con San Padre Pío) “Así el Señor entregó a Israel todo el territorio que había jurado dar a sus padres. Los israelitas tomaron posesión de él y lo habitaron. El Señor les dio la paz en todas sus fronteras, como lo había jurado a sus padres, y ninguno de sus enemigos pudo resistirles, porque el Señor se los entregó a todos. Ni una sola de las admirables promesas que el Señor había hecho a los israelitas cayó en el vacío: todas se cumplieron.” Josué 21:43-45