antonio machado (1875-1939) - F

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DEPARTAMENT DE LLENGUA
Castellà – 2
ANTONIO MACHADO (1875-1939)
[Retrato – XCVII - p. 59]
En la familia del poeta sevillano se respiraba un
ambiente liberal y culto, marcado por el abuelo paterno, científico y
republicano convencido, y por el padre, de igual ideología y
estudioso de la literatura popular.
El 1833, movida, entre otros motivos, por la oportunidad
pedagógica que suponía la recientemente creada Institución Libre
de Enseñanza, la famillia Machado se traslada a Madrid. Con maestros krausistas como
Giner de los Ríos, los hermanos Manuel y Antonio recibirán una educación basada en la
austeridad, la tolerancia y un estricto sentido ético.
Obligado desde pronto a ganarse la vida, Antonio se dedicó a diversos trabajos,
entre los cuales traductor en París, donde pudo conocer a escritores como Oscar Wilde o
Rubén Darío, de quien fue admirador y amigo.
En 1903 publicó su primer libro de poemas, Soledades, de estética modernista,
ampliado y reeditado en 1907 con el título de Soledades. Galerías. Otros poemas.
Ya desde su primera producción, el ejemplo de Machado puede servir para romper
la falsa oposición entre 98 y Modernismo: su poesía, profundamente ética, no abandonó
nunca una línea de tono nostálgico, levemente melancólico, de rasgos modernistas y
simbolistas. [“He andado muchos caminos”– II - p. 6, “Fue una clara tarde, triste y
soñolidenta“– VI - p. 8, “Era una mañana y abril sonreía” - XLIII - p. 31 y Las moscas –
XLVIII - p. 34]
Necesitado de estabilidad económica, se presentó a oposiciones de cátedra de
francés en institutos de segunda enseñanza, para las que no era precisa ninguna
titulación universitaria; las aprobó y eligió la vacante de Soria, donde empezó a vivir y
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trabajar el curso 1907-08. Allí se enamoró de Leonor, con quien se casó en 1909, cuando
ella contaba tan solo 15 años.
A finales de 1910, la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones
Científicas concedió a Machado una beca en París, adonde Antonio y Leonor se
trasladaron en enero del año siguiente. Fue en setiembre cuando hubo que volver a Soria:
la tuberculosis que en verano había contraído Leonor empeoraba irremediablemente. La
joven compañera del poeta murió en agosto de 1912.
Una noche de verano —estaba abierto el balcón y la puerta de mi casa— la muerte en mi casa entró. Se fue acercando a su lecho —ni siquiera me miró—, con unos dedos muy finos, algo muy tenue rompió. Silenciosa y sin mirarme, la muerte otra vez pasó delante de mí. ¿Qué has hecho? La muerte no respondió. Mi niña quedó tranquila, dolido mi corazón, ¡Ay, lo que la muerte ha roto era un hilo entre los dos!.
[A un olmo seco – CXV - p. 84, “Soñé que tú me llevabas“– CXXII - p. 90, A José María
Palacio– CXXVI - p. 94]
En junio del mismo año, Machado había publicado la primera edición de Campos
de Castilla, libro que mejor conecta con los intereses éticos y críticos del 98. A su vez,
representa el tránsito del intimismo de Soledades a una poesía más objetiva y de cierto
carácter épico, donde se expresa una visión crítica de España a través de Castilla, con su
incultura, su pobreza y su atraso social. Al servicio del hombre y de la historia, son
poemas de dolor por España.
[Un loco – CVI - p. 73, Orillas del Duero – CII - p. 70]
El dolor por la muerte de Leonor mueve al poeta a pedir el traslado al instituto de
Baeza (Jaén), localidad donde no conseguirá nunca sentirse a gusto. El profesor de
francés, que antiguos alumnos recuerdan benévolo, distraído y descuidado, aprovecha los
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siete años que tarda en lograr un nuevo destino (Segovia) para acabar su licenciatura y
estudiar filosofía. Inicia, asimismo, la redacción de textos no poéticos sobre temas
diversos.
En el ámbito poético, son años de crítica a la inercia del conservadurismo español,
de madurez política. [Del pasado efímero – p. 105, Llanto de las virtudes y coplas por la
muerte de don Guido – p. 107, El mañana efímero – p. 110] También de acercamiento a la
copla popular en composiciones breves e intensas que, bajo el epígrafe de Proverbios y
cantares, ya aparecen en reediciones de Campos de Castilla.
[Proverbios y cantares – CXXXVI - p. 112, Parábolas – p. 117]
En esta misma línea se halla Nuevas Canciones (1924), libro breve y heterogéneo
del que había avanzado que sería
“en gran parte de coplas que no pretenden imitar la manera popular -inimitable e
insuperable-, aunque otra cosa piensen los maestros de retórica, sino coplas donde se contiene
cuanto hay en mí de común con el alma que canta y piensa en el pueblo.”
[Los sueños dialogados. “¡Oh soledad, mi sola compañía...!” – CLXIV - p. 163, De mi
cartera – p. 163]
El enorme impacto de la Primera Guerra Mundial y la ilusión con que Machado
recibió la Revolución Soviética contribuyeron a afianzar la reflexión optimista del poeta
respecto a un futuro que veía abierto a nuevas esperanzas.
“Cierto que la guerra no ha creado ideas nuevas -no pueden las ideas brotar
de los puños-; pero ¿quién duda de que el árbol humano comienza a
renovarse por la raíz, y de que una nueva oleada de vida camina hacia la luz,
hacia la conciencia?”
[El Dios ibero– CI - p. 67]
Los trece años que residió en Segovia (especialmente hacia el
final, compaginando su vida de pensión segoviana con estancias en
casa de su hermano José en Madrid) fueron de actividad y compromiso públicos: colaboró
en la fundación de la Universidad Popular de Segovia, en la creación de la Liga Provincial
de los Derechos del Hombre; fue uno de los ciudadanos que izaron la bandera
republicana en el ayuntamiento de Segovia el 14 de abril de 1931...
En Segovia también, en 1928, el amor llamó de nuevo a la puerta del poeta. Se
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trataba de Pilar de Valderrama, cantada por Machado bajo el nombre de Guiomar. Poeta
también, admiradora de la obra de Antonio, esta mujer compartió con nuestro autor un
amor platónico, que consistió en un minucioso protocolo de paseos y encuentros furtivos
en Madrid, y una abundante correspondencia, en su mayor parte, perdida. [“Tu poeta”– p. 185]
A partir de 1924, la producción poética empieza a escasear: publica nuevas
ediciones de Poesías Completas (1928, 1933 y 1936), cada vez con nuevos poemas
añadidos, entre ellos “Canciones a Guiomar”; y con
novedades importantes como los apócrifos Juan de Mairena
y su maestro Abel Martín.
Por una parte, las corrientes poéticas de moda
seguían
caminos
deshumanizados
que
Machado
no
compartía; por otra, fueron años (entre 1926 y 1932) de
creación teatral junto a su hermano Manuel: llegaron a
estrenar media docena de obras, entre ellas Juan de
Mañara y La Lola se va a los puertos.
A partir de 1934, Machado adoptó la prensa y la prosa ensayística como nuevo
vehículo de expresión, firmando con el nombre de su apócrifo Juan de Mairena.
Durante la guerra civil, Machado se convirtió en una de las voces de la conciencia
ética y civil de la República. Volvió de nuevo a la poesía y compuso la veintena de
poemas que conforman Poesías de guerra (“El crimen fue en Granada” y “La muerte del
niño herido”, por ejemplo [p. 198]).
La odisea del poeta fue paralela a la del gobierno de la República:
Madrid, Valencia, Barcelona; finalmente, el exilio. Gravemente enfermo,
pasó la frontera el 27 de enero de 1939 con su madre, su hermano José y
su esposa. La tarde del 22 de febrero, Antonio murió, tres días antes que su
madre, en Colliure, en cuyo cementerio ambos reposan.
Texto extraído y adaptado de Isidor Cónsul, introducción a Antología poética de Antonio Machado, edit. LaGalera (Barcelona, 2008)
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Ni mármol duro y eterno,
ni música ni pintura,
sino palabra en el tiempo.
Nuevas Canciones
Nos quedan por leer los siguientes poemas:
−
De Soledades. Galerías. Otros poemas
. “El limonero lánguido suspende” (VII - p. 11)
. “Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario” (IX - p. 14)
. “Las ascuas de un crepúsculo morado” (XXXII - p. 22)
. “Pasan las horas de hastío” (LV - p. 39)
. “Es una tarde cenicienta y mustia” (LXXVII - p. 48)
–
De Campos de Castilla
. Campos de Soria, VII. “¡Colinas plateadas...”(CXIII - p. 81)
. ídem VIII. “He vuelto a ver los álamos dorados” (p. 82)
.”Allá en las tierras altas” (CXXI - p. 90)
. Otro viaje. “Ya en los campos de Jaén” (CXXVII - p. 95)
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Teniendo en cuenta, especialmente, los poemas que aparecen marcados con numeración
romana, localicemos y comentemos los siguientes aspectos de la lírica machadiana:
1. El interés por los elementos sensoriales, tan característico de los modernistas,
se hace presente en el uso de la sinestesia.
2. Siguiendo con lo sensorial, el cromatismo machadiano se caracteriza por...
3. La identificación del poeta con el paisaje (¿o viceversa?) justifica el uso de
personificaciones.
4. Como otros autores modernistas, Machado ensayó metros poco usuales hasta
ese momento. Comenta una innovación en un poema de Soledades... y otra en uno de
Campos de Castilla.
5. Iniciamos aquí las referencias a los símbolos.
5.1. En primer lugar, el sueño como espacio para la revelación de verdades
que van más allá de la percepción de los sentidos corporales.
5.2. El jardín abandonado como escenario predilecto para las revelaciones.
5.3. El camino como símbolo del tránsito vital.
5.4. El curso de agua simbolizando el paso inexorable del tiempo.
5.5. Los árboles, símbolos del arraigo y del consuelo.
5.6. Los pájaros y las mariposas, como símbolos de libertad.
5.7. Finalmente, los frutos como tentación, deseo.
Podrás, si lo deseas, disfrutar de grabaciones audiovisuales sobre Machado y/o textos del
poeta en http://elmundoenverso.blogspot.com/ (en http://www.materialesdelengua.org/)
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