Un cuento de amor: Lección 1 Parte 1 Había una mujer que se

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Un cuento de amor: Lección 1
Parte 1
Había una mujer que se llamaba Isabel. Isabel estaba deprimida porque estaba soltera.
Soñaba con el novio perfecto. Adoraba los hombres sensibles, maduros y graciosos. Pero no
sabía dónde encontrar el novio perfecto. Primero, fue a la biblioteca y los hombres eran
sensibles y maduros, pero no graciosos. Luego, fue al club de baile y los hombres eran
graciosos, pero no eran ni sensibles ni maduros. Al final, le llamó a su amiga Susana y le gritó ¡Ayúdame, mi amiga!
Su amiga Susana arregló una cita a ciegas con su ex–novio Felipe. La mamá de Isabel le
dijo que fue mala idea, pero no le hizo caso. Cuando conoció a Felipe, vio que era alto, moreno
y guapo. Isabel se preguntó –¿Será él mi novio perfecto? Primero fueron a un restaurante
elegante. Felipe coqueteó con Isabel en todo lo posible. Isabel estaba nerviosa y enrojeció.
ENFOQUES 1: PARTE 1 – LECTURA EXTENDIDA
Había un hombre que se llamaba Pedro. Pedro era inseguro, nervioso y tímido. Era alto
y guapo pero no coqueteaba mucho. A Pedro no le gustaba estar soltero, pero no quería sólo
una mujer normal. Soñaba con la novia perfecta. Para él, la mujer ideal era inteligente, sensata
y moderna. También quería una mujer guapa.
Desafortunadamente, Pedro no sabía cómo encontrar la novia perfecta. Primero, fue al
club atlético, pero él no tenía tantos músculos como los otros hombres. Segundo, fue a una
cantina, pero sólo había muchas mujeres superficiales. Ellas no eran ni inteligentes ni sensatas.
Pobre Pedro pensaba que estaría soltero por mucho tiempo.
Un día, fue a cenar en su restaurante favorito porque tenía hambre. Estaba solo y comía
solo. Vio a una mujer muy guapa que estaba sola también. Se preguntó si estaba soltera.
Estaba muy nervioso y no coqueteaba mucho, pero no quería estar soltero para siempre. Fue a
su mesa y le preguntó:
- Uhh, yo me llamo Pedro. ¿Cómo te llamas?
- Me llamo Blanca. – dijo ella. Blanca vio que Pedro era alto y guapo, pero un poco
tímido. A ella le gustaban los hombres un poco tímidos y sensibles. Su ex–novio era tradicional
y no era ni sensible ni tímido. Él le preguntó si quería comer con él. Ella le dijo que sí.
Blanca y Pedro lo pasaron bien. Después de la cena, Pedro le dijo:
- Este… gracias. Hasta luego.
-¿Quieres mi número de teléfono? Es 543 – 59- 89. Llámame – le dijo Blanca.
-Pues, ¡sí! ¡Gracias! – le gritó Pedro y enrojeció.
Blanca se preguntó si Pedro iba a llamar o no. Ella quería que sí.
Parte 2
Había una mujer que se llamaba Isabel y un hombre que se llamaba Felipe. Un día,
fueron en una cita a ciegas. Isabel quería un hombre sensible, maduro y gracioso. Felipe
parecía ser todo lo que buscaba. Isabel quería salir con Felipe en muchas citas más. La atraía y
lo pasaron muy bien juntos. Isabel pensaba que era el novio perfecto para ella.
Más tarde esa noche, su amiga Susana le llamó para preguntarle cómo fue la cita. Isabel
tenía vergüenza de decirle la verdad. Isabel recordó cómo Susana lloró cuando Felipe rompió
con ella. Usó 398 pañuelos. Dijo que no iba a salir con ningún otro hombre jamás. No quería
que Susana le tuviera celos. Isabel mintió y le dijo que se llevaron fatal y que Felipe se ponía
pesado.
ENFOQUES 1: PARTE 2 – LECTURA EXTENDIDA
Había una mujer muy bonita y graciosa pero sensible que se llamaba Fifi. Ella parecía ser
todo lo que buscaban los hombres. Tenía muchas citas. Pero pronto sus novios se rompieron
con ella porque era demasiada sensible. Lloraba si lo pasaban bien. Lloraba si lo pasaban mal.
Lloraba si todo salió muy mal. Lloraba si todo salió perfecto. Lloraba todo el tiempo. Fifi no
tenía muchas segundas citas porque ella se ponía pesada. Lloraba porque no quería más citas
con esos hombres. Sólo quería conocer a un hombre sensible como ella, un hombre que no
tenía vergüenza de llorar.
Un día, fue a tomar un café en Panera. Un hombre muy guapo le dijo:
- Hola, me llamo Humberto. ¿Quieres salir en una cita conmigo?
- No, no quiero salir en una cita contigo. Humberto es un nombre estúpido – dijo Fifi.
Humberto era un hombre muy sensible. Él no tenía vergüenza de llorar. Humberto lloró.
Humberto recordó la última vez que lloró con una mujer. Ella le dijo que se ponía pesado y
rompió con él. Humberto empezó a salir de Panera. Pero Fifi le gritó:
-¡Humberto! Perdóname, me llamo Fifi. Eres un hombre sensible y yo también soy
sensible. Me gustan mucho los hombres sensibles. Eres el hombre que siempre buscaba. Creo
que vamos a llevarnos bien – dijo Fifi.
Humberto dejó de llorar. Le preguntó a Fifi:
-¿En serio? ¿Te gustan los hombres que lloran? ¡Yo lloro mucho! Puedo llorar más si
quieres.
- No es necesario llorar más. – le dijo Fifi. – Tu ya lloras mucho. Me atrae un hombre que
también es gracioso y maduro. ¿También eres gracioso y maduro?
- ¡Sí! Soy muy gracioso y maduro también. Soy el hombre perfecto para ti – dijo
Humberto. Pero mintió. Era maduro, pero no era nada gracioso.
Parte 3
Había una mujer que se llamaba Isabel que buscaba el novio perfecto. Por fin lo
encontró, pero había un problema. Felipe fue el ex-novio de su amiga Susana. La pareja seguía
saliendo en muchas citas, pero Isabel no se lo dijo a Susana. A Isabel no le gustaba disimular
sus sentimientos, pero no quería lastimar a su querida amiga. Tampoco quería ser mentirosa, y
tenía ganas de decirle la verdad.
Un día, Felipe le invitó a Isabel en una cita especial al parque. Almorzaron con todas las
comidas favoritas de Isabel. Después, Felipe le tomó la mano y le propuso matrimonio. Isabel
gritó -¡Yupi! y se besaron. Pero Isabel se preguntó -¿Cómo le diría la verdad a Susana?
¿Perdería a ella para siempre?
ENFOQUES 1: PARTE 3 – LECTURA EXTENDIDA
Había un hombre que se llamaba Toño. Tenía un problema muy serio. No era mentiroso.
No quería salir con muchas chicas diferentes. No quería lastimar a nadie. Tampoco quería
disimular sus sentimientos. El problema de Toño era que no podía decirle “no” a nadie. ¡Era
imposible para él! Este problema era un problema muy serio.
Un día, Toño tenía ganas de ir al cine. Caminaba por la calle cuando vio a su amiga Elena.
Elena estaba en su clase de álgebra. Ella lo miraba todos los días y soñaba con ser la novia de
Toño. Pero a Toño no le gustaba Elena, solo era una amiga para él. Elena le invitó a Toño a un
restaurante chino. A Toño no le gustaba la comida china, pero dijo que sí. Después de la cena,
Elena le preguntó a Toño:
- ¿Quieres salir conmigo mañana?
Toño no tenía ganas de salir con Elena nuevamente, pero Toño nunca podía decirle “no”
a nadie. Toño le dijo que sí. La próxima noche fueron a la ópera. A Toño no le gustaba la ópera,
pero claro, dijo que sí. Elena le dijo que Carmen era su ópera favorita. Elena le preguntó a
Toño si su ópera favorita era Carmen. Toño odiaba la ópera Carmen, pero le dijo que sí. Elena
pensaba que Toño era el hombre perfecto para ella. Elena pensaba que ella era la mujer
perfecta para Toño, que ellos formaban la pareja perfecta. Toño no sabía por qué seguían
saliendo si sólo hacían cosas aburridas. Pero Toño seguía sufriendo porque no podía decirle
“no” a nadie.
Por dos meses, Elena y Toño seguían saliendo juntos, pero Toño nunca compartía con
Elena sus sentimientos. Elena estaba muy feliz con Toño, pero Toño estaba miserable. Una
noche, estaban en un restaurante muy elegante. Elena le preguntó a Toño si le gustaban las
sorpresas. A Toño no le gustaban nada las sorpresas, pero le dijo que sí. ¿Y sabes qué? ¡Elena
le propuso matrimonio! Toño no tenía ganas de ser el novio de Elena y ¡mucho menos el
marido de ella! ¿Qué debe hacer Toño? ¿Qué debe hacer Elena? ¿Qué piensas que pasó
después?
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