almendro: alta rentabilidad por metro cúbico de agua

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Frutales
Suelos y clima de Ovalle permiten menor consumo hídrico
ALMENDRO: ALTA RENTABILIDAD POR
METRO CÚBICO DE AGUA
Mientras en las regiones de
O’Higgins y Metropolitana la
especie necesita 10 a 11 mil
cubos, en Coquimbo puede
bastar con 7 a 8 mil para regar
una hectárea de almendro.
Además se está avanzando en
el manejo del déficit hídrico
en etapas fenológicas que
lo permiten, y se evalúan
variedades resistentes a
la sequía, según explica el
consultor y docente Carlos Anes.
A
nte la prolongada sequía que
sufre la fruticultura chilena, la
que es aun más grave en Coquimbo, poco a poco el concepto de
rentabilidad por metro cúbico de agua
está reemplazando al cálculo de producción por hectárea.
–Si hay un cultivo que gasta 5.000
m3, versus otro que necesita 10.000
m3/ha/año, ante un ingreso igual de
US$10.000, descontados los costos,
el primero tiene una rentabilidad de 2
dólares/m3, en tanto el segundo solo 1.
En ese entendimiento, muchos proyectos se han ido a fruta seca.
Así lo señala el ingeniero agrónomo,
profesor de la Universidad de La Serena en Ovalle y consultor Carlos Anes,
quien agrega:
–Nogales, almendros y olivos tienen
una rentabilidad muy alta por el uso
del agua en relación a otros negocios,
como paltos o algunas variedades de
uva de exportación.
En particular el caso del almendro es
atrayente, indica el especialista, ya que
el precio ha subido en los últimos años,
de US$4,5 por kilo de pepa que se pagaba hace 4 años hoy los precios están
a productor en promedio del orden de
US$7 a 8,5; encontrándose reportes
de venta de esta temporada incluso
de U$9 para los calibres grandes de almendra, y con rendimientos normales
a altos resulta muy competitivo con el
nogal.
Sep / Oct 2014
El almendro presenta una atractiva rentabilidad por m3 de agua en la Región de Coquimbo. Campo de Agrícola Llano Negro Ltda., de
Roberto Dabed.
A UN BUEN PRECIO SE SUMA LA VENTAJA
DEL MANEJO MECANIZADO
Se trata de un frutal capaz de alcanzar
producciones de 2.200 a 2.500 kg de
pepa al 7º año, explica el entrevistado,
con 2.200 a 2.500 kg, que pueden empinarse hasta 3.000 a 3.200 kg a partir
del 8º año si se dan las condiciones de
agua y nutrición. En las condiciones
de suelo y clima de Ovalle para lograr
estos estándares se requieren unos
7.000 a 8.000 cubos/ha/año. Esto, porque los terrenos son más arcillosos y
por lo tanto más retenedores de humedad que los de la Región Metropolitana
o la de O’Higgins, donde se precisan
10.000 a 11.000 m3/año.
Con un valor por kilo en torno a 7-8 dólares y una producción de 2.500 kg/ha,
se llega a entre US$17.500 y 20.000/ha,
con costos en torno a los US$6.000/
ha. El margen bruto sería de unos
US$11.500-14.000/ha, según el entrevistado, cifra similar a lo que se obtendría con nogales y por sobre opciones
como la uva pisquera o vides para vino,
aunque menores a las variedades de
uva de mesa posicionadas en ciertas
localidades de condiciones favorables,
como Crimson Seedless, Red Globe u
otras con patente. Aun así, el ingeniero
anota a favor de almendros (y nogales)
el hecho de ser mecanizables en cosecha y otras labores, además de un bajo
requerimiento de poda, que se realiza
en primavera-verano.
–La mecanización implica una inversión inicial alta en la preparación del
terreno.
–Sí, pero está considerada en las cifras de costo que mencionamos. Hoy
día la paga el negocio. A mí me consta
particularmente en los proyectos que
asisto, que hay plantaciones de almendros y nogales sobre lo que antes había existido paltos, mandarinos de las
variedades tradicionales, uva de exportación.
SE PUEDE SACAR ADELANTE EL HUERTO
CON UN TERCIO MENOS DE AGUA
Carlos Anes considera que la provincia del Limarí tiene condiciones particularmente adecuadas para el cultivo
del almendro, y la del Choapa para el
cultivo del nogal. Por ello, el Departamento de Agronomía de la Universidad
de La Serena ha estado trabajando en
la fenología de ambas especies para el
mejoramiento de su productividad, en
especial cuando se requiere un manejo
con déficit hídrico:
–Es posible salir adelante con el huerto
reduciendo un tercio de la dotación de
agua de un riego normal en almendros
y nogales –especifica–. En ambas especies los momentos críticos donde no
debiera haber estrés hídrico son la floración y la cuaja, las que en esta zona
ocurren entre agosto y septiembre.
Por lo tanto es muy importante partir
la brotación y floración en almendro y
nogales con el estanque del suelo lleno. De no haber lluvias suficientes, en
pleno receso invernal los agricultores
deben hacer riegos largos, profundos,
a capacidad de campo, con sus sistemas tecnificados. Lo que ocurre en
dormancia es relevante para floración y
cuaja, o sea para el rendimiento propiamente tal de fruta. En postcosecha la
CUADRO 1. Rentabilidad de frutales de la Región de Coquimbo por m3 de agua.
Cultivo
Margen
bruto en US$
Consumo
m3 de agua
US$ por
m3 de agua
Paltos
12.000
12.000
1,00
Cítricos
10.000
11.000
0,91
Uva pisquera
3.000
7.000
0,43
Uva vinífera
2.500
3.500
0,71
Uva de mesa
14.000
8.500
1,65
Almendros
14.000
7.500
1,87
Nogales
18.000
8.500
2,12
3.500
2.500
1,40
Olivos
Frutales
fertilización, hecha entre febrero y marzo, así como los eventos de riego que
se den entonces y en el invierno (junio
y julio), impactan en la diferenciación
floral. Los almendros primero florecen
y luego brotan. Entrar en estas etapas
con los suelos muy secos provoca floraciones alargadas, desuniformes, se
produce mucha caída de flor, bajan los
porcentajes de cuaja, se obtiene fruta
más pequeña y menor rendimiento por
ha. El riego de invierno da una señal,
como si fuera lluvia, que activa el sistema radicular y por lo tanto se induce el
sistema de salida de dormancia de manera que la yema floral florece y cuaja a
expensas de los nutrientes guardados
de postcosecha. Para que esos nutrientes se puedan mover también es importante que el suelo tenga humedad.
Las aguas, producto de la poca recuperación en lluvia o en nieve, se cargan con mayor contenido de sales,
sobre todo en los sectores bajos de
la provincia del Limarí. Asimismo, los
productores están echando mano a
pozos profundos, aguas de quebradas,
de vertientes, que tienen niveles más
altos de sales. Ello afecta el potencial
productivo de estas especies. Por lo
tanto, subraya el ingeniero agrónomo,
los riegos de invierno adicionalmente
permiten lavar los suelos y sacar las
sales fuera del bulbo de humedad de
las raíces.
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(1) Es muy importante llegar con “estanque lleno” a la brotación y floración del almendro; de no haber lluvia, los huertos de almendro
deben regarse en invierno. (2) Yema en botón hinchada. La floración y cuaja son momentos críticos para la productividad del almendro.
(3) Almendro en primer plano, atrás, huerto de paltos cortados a tocón a la espera de que se normalice la disponibilidad de agua en
Limarí.
–¿Cuál es el momento en que se
puede ahorrar agua?
–El estrés hídrico se están haciendo
en la fase 3 de crecimiento del fruto.
Como se trata de frutos secos, no tienen el crecimiento de la pulpa, que es
lo que uno se come en los carozos, por
ejemplo. Tanto el pelón de la nuez como
el de la almendra se deshidratan. Las
bajas de riego se realizan a partir de la
segunda quincena de diciembre y todo
enero y febrero, durante la rajadura de
pelón, cuando la almendra y la nuez ya
se han formado: están tomando peso
por la síntesis de aceite, pero ya el calibre, el volumen, está definido. En esa
fecha hemos bajado hasta dos tercios
del riego. Aplicar un tercio menos de
Desde 1964 cultivando en nuestros propios campos las almendras más dulces
• PROCESOS PRODUCTIVOS INTEGRADOS,
DESCASCARADO, SELECCIÓN Y EMPAQUE
• VENTA DE MAQUINARIA REACONDICIONADA:
- PRELIMPIAS
- DESPELONADORAS
- DESCASCARADORAS
• COMERCIALIZACIÓN
Agrícola Prodalmen Ltda. | Fundo Challay Alto, Huelquén, Paine, Chile
Casilla 263, Correo Buin | Tel. (56) 22821 5583 / 5584 | ahasbun@prodalmen.com
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Frutales
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(4) La variedad española Guara, autofértil, está siendo evaluada por su resistencia a la sequía. (5) La plantación en alta densidad, como la que se observa en el cuartel del fondo, están
cediendo paso a una vuelta a las distancias tradicionales, como la que se observa en primer plano, a 6 x 4 m.
agua, sumando el global, provoca bajas
en la producción, porque la mariposa o
pepa es un poco más liviana, pero obtienes una cosecha interesante.
EL DÉFICIT HÍDRICO NO ES GRATIS, EL
ÁRBOL PASA LA FACTURA
Un aspecto que se está evaluando,
más allá del rendimiento y calidad, es
el efecto que esta práctica puede tener
sobre la temporada siguiente, así como
la influencia de distintos factores, entre
ellos el tipo de suelo, la edad de la plantación, la variedad y el portainjerto. Por
ejemplo, aclara Anes, los huertos adultos se defienden mejor ante la falta de
agua, mientras los árboles jóvenes se
ven más afectados porque tienen un
crecimiento vegetativo vigoroso. Respecto del tipo se suelo, ejemplifica con
los de la serie San Julián (40-45% de
arcilla), ubicados desde el llano de la
parte alta de Ovalle hasta Socos, que
permiten un estrés más intenso, con
un intervalo más prolongado entre
riegos. En cambio el sector colindante con el río Limarí, en la parte baja,
corresponde a suelos más francos,
con bastante porcentaje de limo, más
permeables, por tanto hay que tener
Sep / Oct 2014
particular cuidado con la disminución
del agua y se deben dar riegos más
frecuentes. Aunque en estos dos tipos
de suelo han obtenido el mismo rendimiento y calidad en huertos de igual
variedad y edad, en los suelos más
permeables se ha hipotecado mucho
el crecimiento del árbol.
–Todos estos manejos no son gratis
–enfatiza–, el árbol de alguna manera
pasa la factura. Hay que hacer que esa
factura sea la menor posible y prevenir
que este estrés prolongado temporada
tras temporada no provoque un problema irreversible a la planta.
También están ensayando aplicaciones
de productos hormonales (cyanamida)
para adelantar la floración en Non Pareil y el polinizante Marcona, con el fin
de acortar dicho período fenológico de
modo de consumir menos agua.
–¿Qué se puede decir sobre los portainjertos y variedades?
–Estamos haciendo estudios donde se
ha visto que el uso de duraznos conserveros como patrones, más rústicos
que los habituales Nemagard o Nema-
red en almendro, han mostrado mayor
resistencia al estrés de agua, aunque
se trata de evaluaciones preliminares,
de solo una temporada. En cuanto
a variedades, las más plantadas son
californianas de cáscara blanda: Non
Pareil, Price, Fritz y Carmel, pero estamos probando variedades españolas
con más resistencia al déficit hídrico,
como la Guara, que corresponde a
una de ellas que ha crecido con pocas
tasas de riego. Es autofértil, bastante
rústica, de una almendra dura, distinta
a la cáscara blanda de las californianas,
pero que está teniendo venta comercial. También se está trabajando en un
proyecto con la variedad Independence
que es autofértil de cáscara blanda tipo
Non Pareil.
dente. En 2005 los almendros cubrían
365 ha, de manera que la plantación
se multiplicó más de tres veces en el
periodo. Sin embargo, advierte Anes,
en las últimas dos temporadas el crecimiento prácticamente se detuvo por la
escasez hídrica, sobre todo en Limarí.
En cuanto a diseño de plantación, el
entrevistado indica que la tendencia
está volviendo desde la alta densidad
a las distancias tradicionales: 6-6,5 m
entre hileras x 3,5-4 m sobre la hilera:
400-450 árboles/ha. La alta densidad
significa más esfuerzo en formación,
poda y trabajo de cosecha y se está
UN REGRESO A LAS DENSIDADES
TRADICIONALES
En la región la superficie de almendro,
según el catastro frutícola, era de 1.293
ha, concentrada en la provincia de Limarí, con 1.253 ha, la sexta especie
frutal en cuanto a extensión, apenas
por debajo del nogal (1.662 ha), que se
ubica a su vez tras mandarino, olivo,
palto y uva de mesa, en orden ascen-
Carlos Anes
Frutales
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llegando a los mismos volúmenes productivos, por tanto no ofrece muchas
ventajas, precisa el profesor de la U.
de La Serena. La distancia entre hileras
está determinada por el paso de la maquinaria, y varía un poco dependiendo
del uso de camellón. La formación se
hace en copa tradicional, con alturas de
árbol de 4 a 5 m.
–En almendro se utiliza tecnología
de cosecha americana: remecedora
a piso, secado en el huerto, barrido y
recolección con máquina. También se
emplea shaker con carpa en campos
que por su pedregosidad no se han podido mecanizar. De la carpa el producto
va a bins o carro, se seca en canchas
fuera del huerto y se lleva a plantas de
proceso.
Todas las plantaciones de nogales y
almendros en Limarí se encuentran
en terrenos planos. Ubicarlos en ladera constituiría un gran desafío para la
mecanización, y la cosecha manual de
ambas especies es cara.
El manejo nutricional no presenta diferencias mayores en cuanto a NPK y
microelementos en comparación con
otras zonas productoras.
–Lo que sí hemos visto –especifica el
profesional– en toda la región de Co-
El ingeniero agrónomo Fernando Caimanque, del fundo Tabalí Bajo, propiedad de Juan Sutil, muestra la planta procesadora de
almendras. A la derecha, detalle de la pepa, que se almacena en silos de acopio para luego ser enviada a Santiago, donde se selecciona
y exporta.
quimbo, y especialmente en la provincia del Limarí, es que todo parte antes.
Si bien cosechamos en las mismas fechas que otras zonas tradicionales para
almendras y nogales (desde el 15-20
de febrero y desde el 15-20 de mazo,
respectivamente), nuestra floración se
inicia con una semana de anticipación.
El riego y la nutrición se adelantan. El
entendimiento de lo que ocurre entre
floración, cuaja y división celular, en
agosto, septiembre y la primera quincena de octubre, resulta clave para el éxito
productivo. Estamos haciendo muchas
pruebas y validaciones de productos,
tanto al suelo como foliares, para mejo-
rar la cuaja y la división celular de los frutos. Nuestra fertilización va de agosto a
noviembre. No aplicamos prácticamente nada en diciembre ni enero, y volvemos a fertilizar en postcosecha a fines
de febrero-marzo. Los productos entonces de aplican en las mismas cantidades, pero antes, un poco más rápido.
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