pobreza y desasimiento - v centenario santa teresa de jesús

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TERESA:
P O B R E Z A Y D ES A S I M I E N T O
“En las casas de los ricos, decía con razón Simone Weil, no
hay poesía, se sustituye con el amontonamiento de cosas
hermosas, que a Teresa le chocaban tanto en el palacio de
la duquesa de Alba, en Alba de Tormes. La belleza brilla,
sin embargo, como un relámpago en un rincón
enjalbegado de sus conventillos, donde se ha colocado una
orza o una pequeña femenina zapatilla de esparto” (J.
Jiménez Lozano, Los tres cuadernos rojos, ed. Ámbito
1986, p. 36).
No sólo en la casa de la duquesa de Alba: también en Toledo, en el palacio de doña
Luisa de la Cerda, experimenta Teresa con gozo la libertad que siente frente a todas
aquellas ataduras y esclavitudes del parecer bien y de la honra. Ella va a ser abanderada de
la pobreza como libertad de sí, frente a esas vanidades y ataduras. Sus descalzas, lejos de
las diferencias y privilegios de la Encarnación, tendrán como ideal una pobreza elegante,
sobria, no tacaña, pero sí exigente, marcada por ser medio para el encuentro y la relación
con Cristo pobre.
No podemos enfocar el tema de la pobreza en Santa Teresa con categorías de
nuestro tiempo, haciéndole preguntas inadecuadas. Teresa se centra más en las virtudes
que en el rigor, se funda en la formación y la educación. Opta por la pobreza para
preservar la libertad de sus monasterios. Su sensibilidad es diferente de una pobreza
franciscana, que responde a una época muy concreta de la Iglesia y de la sociedad.
Tampoco hay en Teresa preocupación por las desigualdades, por la injusticia social. El
estilo de sobriedad, desprendimiento y austeridad que ella imprime a sus Carmelos tiene
en el centro de mira el ejemplo de Cristo pobre: “Parezcámonos en algo a nuestro Rey, que
no tuvo casa sino en el portal de Belén, adonde nació y la cruz adonde murió” (Camino de
Perfección 2, 9).
Los tres primeros capítulos del Camino de Perfección son la mejor explicación de
su estilo de pobreza, que se recoge en una expresión: “el fin para que aquí os juntó el
Señor”. (Camino de Perfección 3, 9). Ante los males de la división y las almas que se
pierden, se enciende en Teresa el deseo de darse del todo, “y hacer eso poquito que era en
mí, que es seguir los consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia) con toda la
perfección que yo pudiese, y procurar que estas poquitas que están aquí hiciesen lo mismo”
(Camino de Perfección 1, 2).
1
1.
ITINERARIO BIOGRÁFICO: POBREZA Y DESASIMIENTO
Algunos apuntes del itinerario biográfico de Teresa relacionado con la pobreza:
 Infancia. Teresa evoca un ambiente familiar de bondad y virtudes humanas. Narra
eventos que la forjan en el hogar familiar, también algunos negativos, como cuando
buscaba contentar y era amiga de galas. Cuenta rupturas que la encaminan, como
la muerte de su madre. No habla de su abuelo, el judeoconverso Juan Sánchez de
Toledo, ni del pleito de hidalguía. Recuerda el anhelo de comprar el cielo, “para
siempre, siempre, siempre…” Esta será “la verdad de cuando niña”, (Vida 1, 5; 3, 5)
que se reencenderá ya siendo joven.
 Ambiente de honra y pobreza. La novela picaresca describe el engaño de una
hidalguía de escaparate y una honra presuntuosa, tejida de apariencia. En casa de
doña Luisa de la Cerda, leerá Teresa sus devaneos juveniles por el terreno de la
vanidad como un triste engaño, y un fardo, del que se siente felizmente libre. En
este contexto, surge un afán de pobreza en ocasiones desmedido y sin criterios
claros. En casa de doña Luisa de la Cerda recibe también la visita de María de Jesús,
que fundaría en pobreza el monasterio de Alcalá en el año 1562.
 En la Encarnación. Teresa encuentra distinción de niveles sociales: 30 monjas
tienen título de doñas y hay mucha necesidad económica.
 Frente a esta realidad, Teresa recoge el recuerdo idealizado de los primeros
ermitaños del Carmelo, “aquellos santos pasados” (Camino de Perfección 11,4) y
la pobreza en que vivían. También aprende del consejo de fray Pedro de Alcántara
y de la vida de Santa Clara

Y opta por la austeridad y la sencillez para la reforma que emprende. Así,
recomienda e insiste que las casas sean sobrias, “que no hagan ruido al caerse”
(Camino de Perfección 2,10)
 Ella vive toda su vida en dificultad, enfermedad y persecución. Así son también sus
últimos días: obediencia a Gracián, renuncia a fundar en Madrid; rechazo de sus
hermanas, enfermedad que la llevará al final de sus días en Alba de Tormes,
pidiendo un poco de tierra para ser enterrada.
2.
1577
En este año, en Toledo, se revela de forma privilegiada la simbiosis entre
precariedad y fecundidad, entre pobreza y disponibilidad.
Merece la pena preguntarnos: ¿Es la vida de los santos más fácil que la nuestra?
¿Son seres privilegiados, hechos de otra pasta? ¿Iluminaba Dios sus pasos para facilitarles
y aclararles el camino? ¿Cómo bailaron con sus propios límites?
2
Te invito a releer el prólogo y el capítulo primero del libro de las Moradas desde la
clave de la pobreza exterior e interior, para que te sitúes bien en el suelo real de los
místicos. Solemos leer las historias desde el desenlace, teniendo en nuestra mente el final
feliz. Perdemos así la crudeza y pasión de su itinerario, que discurrió en pobreza y
confianza. No en vano, en un precioso diálogo entre la Santa y el Señor, éste le dijo
palabras tan consoladoras y reveladoras como éstas:
“Díjome una vez, consolándome, que no me fatigase (esto
con mucho amor); que en esta vida no podíamos estar
siempre en un ser; que unas veces tendría hervor y otras
estaría sin él; unas, con desasosiegos y otras, con quietud
y tentaciones, más que esperase en él y no temiese”.
(Vida 40, 18).
Fueron pobres, peregrinos de la fe, desnudos buscadores…
aprendices pacientes en el despojamiento de sí, al que les
animaba el deseo ardiente de arrimarse al Amor en
persona, Cristo. Por él, que se hizo pobre, valdrá la pena
“arriscarlo todo, como un esclavo que por comprar su
libertad, entregara todo lo que tiene, sin dudarlo, por
tornar a su tierra”. (Vida 17, 8),
El 2 de junio de 1577, con 62 años, Teresa comienza a escribir Las Moradas, y
termina el 29 de noviembre del mismo año en Ávila, en San José. ¿Qué está pasando en su
vida, en los alrededores y en los adentros? ¿Cómo se gesta una de las obras cumbres de la
espiritualidad cristiana?
Está siendo perseguida: es reciente el proceso inquisitorial en Sevilla (1575-76),
y ahora ella está en Toledo, prácticamente encarcelada. (cfr. Fundaciones 27, 19). El libro
de la Vida está siendo examinado por la Inquisición. Son calumniadas la comunidad de
Sevilla y el P. Jerónimo Gracián. Está amenazada la Reforma: en junio de 1577 muere el
nuncio Nicolás Ormaneto, que protegía a los descalzos, y su sucesor Felipe Sega apoya a
los que quieren suprimirlos. (Fundaciones, 28, 3).
Física y anímicamente, le resulta difícil escribir de oración: “no me parece me da
el Señor espíritu para hacerlo ni deseo; lo otro, por tener la cabeza, tres meses ha, con un
ruido y flaqueza tan grande que aun los negocios forzosos escribo con pena” (Moradas,
prólogo, 1). Se encuentra enferma y llena de ocupaciones.
En éstas, le mandan que escriba de oración. Y ella, siempre dispuesta a obedecer,
escribe que “la obediencia suele allanar cosas que parecen imposibles, la voluntad se
determina a hacerlo muy de buena gana, aunque el natural parece que se aflige mucho (…)
hágalo el que ha hecho otras cosas más dificultosas por hacerme merced, en cuya
misericordia confío. (Moradas, prólogo,1)
3
Éste es el suelo del místico, un presente nada favorable… real, crudo, difícil. Esta es
la pobreza de materiales con los que la Santa va a edificar el mejor de sus tratados vitales,
su propio castillo interior. Nos ha descrito los cimientos auténticos, los materiales
verdaderos que asegurarán la estabilidad y solidez del edificio.
Se revela en la experiencia de la Santa y en los místicos la sabiduría de quienes no
esperan tiempos mejores para zambullirse en el presente único. No caen en la
‘postergación’. HOY es para ellos el día de la salvación. El Espíritu conecta a los santos con
el ahora, haciéndoles atravesar la rocosidad del presente y asumir la fragilidad de sus
límites, su pobreza, acogiendo a Dios dentro de esa misma realidad ambigua y por salvar,
pero inequívocamente comprometido en ella. La humanidad de Jesucristo será la garantía
de este compromiso del Padre hacia cada uno de nosotros. La fidelidad de Dios en el
corazón de esta pobreza, será el auténtico dogma teresiano.
3.
ALGUNAS CLAVES DE PENSAMIENTO Y DOCTRINA (AL TRASLUZ DE LA
POBREZA)
"Y crean, mis hijas, que para vuestro bien me ha dado el
Señor un poquito a entender los bienes que hay en la santa
pobreza". (Camino de Perfección 2,5).
Algunos de los cimientos de la espiritualidad teresiana son:

La fidelidad y perseverancia de Dios en nuestra búsqueda. “El que tanto me
esperó” (Vida, prólogo 2). La misericordia de Dios entraña toda pobreza humana y
la transfigura. En esta conciencia de los propios límites, la confianza nos puede dar
la clave y abrir la puerta de las riquezas de Cristo para nosotros. Todo el edificio de
la Santa se apoya en las virtudes, y la verdadera experiencia de Dios, si es
auténtica, se traduce en humanidad puesta en obra. Estamos llamados a ser
expertos en humanidad.

“Cuanto más santas, más conversables con las hermanas…” (Camino de Perfección
41, 7). La verdadera espiritualidad nos hace cercanos y humanos. Por tanto, la
pobreza, en esta coherencia, nunca aleja del trato cercano y humanizador.

“No es tiempo de tratar… negocios de poca importancia” (Camino de Perfección 1,
5). Centrar la vida. ““Jamás por artificios humanos pretendáis sustentaros, que
moriréis de hambre, y con razón. Los ojos en vuestro Esposo; él os ha de
sustentar. (Camino de Perfección 2,1)

Invita a vivir la Pobreza como señorío, libertad, dignidad. ¿En qué consiste esta
pobreza que describe en el Camino de Perfección? Veámoslo sintéticamente:
-
Volver con amor apasionado a Cristo
-
No andar buscando contentar a los demás. Sólo a Él
4
-
Pobreza real: en casa, vestidos, palabras

Pobreza interior: no ambicionar. Aceptación de sí mismos. No pedir a Dios regalos
y contentos.

Desear: No rendirse. Deseo de ser de Él. Orar es pelear desde dentro (simbolismo
guerrero).
PRESUPUESTOS DE LA VIDA DE ORACIÓN QUE COMIENZAN CON LA POBREZA
“¿Qué tales habremos de ser? ... Regalo y oración no se compadece”… (Camino de
Perfección 4, 1 y 2)
“Antes que diga de la oración diré algunas cosas que son
necesarias tener los que pretenden llevar camino de
oración y tan necesarios que, sin ser muy contemplativas,
podrán estar muy adelante en el servicio del Señor; y es
imposible, si no las tienen, ser muy contemplativas, y
cuando pensaren lo son, están muy engañadas”.
(Camino de Perfección 2, 1)
Teresa trata de sentar las bases de una auténtica oración y espiritualidad cristiana.
Nos interesan los tres cimientos que están totalmente interrelacionados: amor de unas con
otras, desasimiento y humildad. El amor de unas con otras exige salir de sí hacia el otro,
para aprender a amarle con un amor no interesado ni egoísta. La humildad nos hace
buscar la verdad y ser verdaderos, conectar con el humus de nuestra realidad en los ojos
de Dios. Y el desasimiento, que junto con los dos cimientos anteriores, ilumina
especialmente el camino de la pobreza.
Teresa está obsesionada por ser de Dios. Desatar todos los nudos. “Libres quiere
Dios a sus esposas, asidas a solo él”. (Carta a Ana de Jesús 30 de mayo de 1582).
El desasimiento no es negación, renuncia o ruptura. El desasimiento hace crecer
cuando nace de optar, elegir un bien mayor. Opción de comunión. Podemos desasirnos
cuando reconocemos un Amor que plenifica y desborda. Aquél en quien estamos asidos es
el que nos permite desposeernos de lo que no es. La persona aprende a reírse de sí, recibe
la gracia de desasirse de la futilidad del dinero, ansiado como seguridad y poder, y le sabe
a nada comparado con el sabor y descanso de dejarlo todo y comprar lo que de verdad
importa. Este desprendimiento, capaz de reírse de sí, con humor, es muy propio de Teresa.
“Ríese de sí, del tiempo que tenía en algo los dineros y codicia de ellos, aunque en
ésta nunca creo ­y es así verdad­ confesé culpa; harta culpa era tenerlos en algo. Si con
ellos se pudiera comprar el bien que ahora veo en mí, tuviéralos en mucho”. (Vida 20, 27)
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Pobreza y humor bien juntas, de la mano; pobreza y libertad, pobreza y
humanidad. Pobreza y gratitud, una profunda gratitud caracteriza a Teresa de manera
muy viva. Se siente absolutamente enriquecida por el dador de todo don.
Que el Señor nos conceda este Bien que enriqueció sin comparación la vida de
Teresa de Jesús y la hizo para nosotros ser voz de la mejor de las riquezas y del mejor de
los señores. Amén.
4.
ALGUNOS TEXTOS BÍBLICOS

Mt 5, 1-12 (Las Bienaventuranzas) Lc 6, 20-23

Lc 18, 18-30 (el joven rico)

Lc 9, 57-58

Mt 6, 24 ss
fr. Miguel Márquez Calle
5.
UNAS PREGUNTAS
Para compartir:
- Frente a la tentación actual de acumular cosas, y de aparentar, de vivir de la
imagen, ¿qué propone Santa Teresa? ¿Qué riqueza nos invita a descubrir como
fundamental?
- Frente a las actuales situaciones de desigualdad y de indiferencia ante la pobreza,
¿Qué nos ayuda a descubrir Teresa?
Para reflexión personal:
- ¿Qué límites, qué pobrezas y precariedades siento en mi vida?
¿Cómo las vivo: me paralizan, me desalientan? ¿Puedo ponerlas ante Dios? ¿Cómo
aceptarlas? ¿Cómo puedo caminar, desde la confianza en Dios, con lo que soy y lo
que tengo?
- ¿De qué necesito despojarme, o qué tengo que entregar, para acercarme a Dios, y
a los demás?
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