bifurcados. Para que las Antoceroteas hagan las veces de eláteres

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BOTÁNICA.
bifurcados. Para que las Antoceroteas hagan las veces de eláteres tienen otros órganos (funiculi)
compuestos de una utrícula sencilla, aplastada y culebreada, en la que no existen fibras, aunque
su color da motivo á pensar que la materia que constituye estas fibras se halla esparcida uniformemente en toda la sustancia del folículo. En todas las Riccieas faltan los eláteres.
Esporas, Las esporas no son idénticamente las mismas en toda la familia. En las Jongermannieas
son pequeñas y redondeadas; en las Lejeunieas son ovoides, tiernas y verdes en la juventud y
pardas en la madurez. Cada espora se compone de una túnica ú esporoderme (sporodermium) y de
un núcleo que consiste, según las observaciones de M. Mohl, confirmadas por M. Bischoff, en un
licor homogéneo, cuya consistencia se aproxima á la del aceite, y que como él es incorporable
con el agua. El esporoderme es liso, granuloso, verrugoso ó como herizado de puntillas. Las
esporas se desarrollan á manera de granos de polen en celdillas que primitivamente llenan la
cápsula, mezcladas con esas utrículas que hemos visto transformarse en eláteres.
En cada celdilla ó utrícula se forman regularmente cuatro esporas tetráedras, en las que una
de las caras de la base es una porción de esfera. La celdilla madre está reasorbida en la época de
la madurez de las esporas, y la espora aislada y libre busca el recobrar mas ó menos la forma
esférica por el redondeamiento de sus aristas y de sus ángulos. Su adherencia á los eláteres
parece puramente mecánica.
FLORES MASCULINAS. — La fructificación masculina se compone de involucros, anterideas y
parausos.
Involucros. Cuando existe el involucro de las flores masculinas de las Hepáticas se compone de
hojas que por su destino se llaman perigoniales (folia perigonialia). Estas hojas no difieren de
las caulinarias y rameales ó sufren una modificación que las hace mas ó menos desemejantes. Así
es que donde en su base se fijan al ramo se dilatan en forma de bolsillo ó bolsa, y después su
extremidad se endereza, de modo que parecen y en efecto quedan mas estrechamente empizarradas y apretadas contra el tallo ó el ramo. En el género PLAGIOCHILA es donde principalmente se
halla esta disposición elevada á su mas alto grado. Su reunión forma una espiga dística, la que
cuando la planta continúa á vegetar viene con frecuencia á ocupar el medio del ramo. Esta especie
de inflorescencia masculina se parece bastante á un gatillo cuyas escamas se representasen por
las hojas modificadas.
En las Jongermannieas membranosas hacen veces de involucro escamas foliáceas que nacen
en la misma nervosidad ó mui cerca del medio de la honda. Unas veces estas escamas ocupan la
cara superior (ex. DIPLOLJENA), Ó bien la inferior de la honda (ex. METZGERIA). En todas las demás
especies de esta tribu están absolutamente desconocidas las escamas del involucro.
El sitio que ocupa la inflorescencia masculina varía según los géneros y las especies. En las
Jongermannieas se encuentra cerca de la extremidad de un tallo ó ramo. En los géneros HERPETIUM y MASTIGOPHORA sale del vientre del tallo, así como los ramos femeninos. Como toda cubierta
perigonial falta en las FOSSOMBRONIA y JUNGERMANNIA lanceolata, las anteridias están desnudas en
el dorso del tallo. En el HAPLOMITRIUM Hookeri es fácil de percibir los órganos masculinos en la
axila de las hojas superiores.
Las Marchantieas son notables por su inflorescencia masculina. Esta se halla contenida en discos
sésiles sobre la honda ó en especies de escudos ó quitasoles sostenidos sobre pedúnculos bastante
cortos, lo mismo que las flores hembras. En una especie de Chile he encontrado los órganos
masculinos del género TARGIONIA ya conocidos de Micheli, pero olvidados hace algún tiempo.
Están colocados en especies de innovaciones que se observan por cada lado en los bordes y por
debajo de la honda. Estas innovaciones, en forma de cuerno de abundancia ú obcónicos, salen de
los nervios y están cubiertas por las escamas.
Anteridias. Las anteridias (ANTIIERIDIA) de los Musgos y de las Hepáticas se pueden mejor
comparar á un grano de polen que á las verdaderas anteras de las fanerógamas. A mi modo de
ver, de aquí viene la necesidad de adoptar la expresión con que las designa M. Bischoff, puesto
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Véase Des organes mâles du Targionia i Ann. Se. ñau, 2» ser., Bot., tom. IX, p. 100, feb., 1838.
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