EL ENSAYO MODERNO

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EL ENSAYO MODERNO
CARACTERÍSTICAS
En los años setenta, y a partir de entonces, prolifera la producción ensayística. La madurez de autores y
lectores permite que se divulguen en España corrientes europeas y norteamericanas: el marxismo, la
“contracultura”, la revisión del psicoanálisis o el estructuralismo francés. Nacen editoriales (Anagrama,
Tusquets, Laia) y revistas (Cuadernos para el Diálogo (1963), lugar preferente del ensayismo político e
ideológico de la época, Triunfo (1962) y la nueva época de Revista de Occidente (1963), se multiplican las
traducciones, las colecciones de bolsillo y los premios de ensayo. Poco a poco el ensayo va renunciando, aunque
algunos autores nunca lo abandonan, a su carácter más comprometido para acentuar un uso lúdico que lo
aproxima a la literatura. La meditación ética y estética paulatinamente primará sobre las preocupaciones
ideológicas y políticas, difundidas fuera de los circuitos comerciales. Estas características se han mantenido hasta
la actualidad cuando las iniciativas editoriales propician la prosa reflexiva. El género ensayístico ya no se
circunscribe principalmente al ámbito filosófico, sino que abarca múltiples intereses y su vehículo de difusión
habitual es la prensa diaria y los suplementos culturales de los periódicos, que han cobrado protagonismo. En un
intento de acercarse a los lectores, los ensayos se contagian del estilo periodístico. El género presenta como rasgo
fundamental la libertad formal y, simultáneamente, adopta perfiles creativos y heterodoxos, como los dietarios o
las novelas filosóficas.
Por otra parte, el régimen democrático trajo de inmediato una serie de importantes consecuencias para el
género ensayístico: desaparición de la censura, regreso de los pensadores exiliados y publicación de la obra
completa de estos autores en España.
En definitiva, desde el punto de vista socio-literario cabe destacar tres factores:
a).- En los primeros años se registra un auge del ensayo de carácter histórico y político, que se explica por el
deseo de abordar el fenómeno de la Guerra Civil, sus antecedentes y sus consecuentes desde perspectivas
ajenas a la interpretación franquista.
b).- La creación de nuevas universidades y el espectacular aumento de los que acceden a la enseñanza superior
genera un notable aumento del profesorado universitario, cuyas investigaciones y tesis doctorales dan lugar
a un tipo de ensayismo muy especializado.
c).- Desde finales de los ochenta se produce también una mayor influencia, determinados periódicos en los
sectores sociales más atentos al desarrollo de la ciencia y la cultura. Como consecuencia, el género
ensayístico se acomoda al nuevo vehículo de difusión dando lugar a textos breves, que abordan cuestiones
relevantes y actuales con rigor expositivo y un estilo dotado de alta exigencia estética.
De forma esquemática podemos resumir algunas de las cuestiones de las que se han ocupado los ensayistas en
estas dos décadas:

Recuperación de la razón y el pensamiento frente a una visión religiosa o irracional del mundo.

Exaltación de la libertad frente a las nuevas y viejas formas de opresión.

Recuperación de cierta cultura democrática después de los años de intolerancia impuestos por el
fascismo tras la Guerra Civil. Integración también del pensamiento de los escritores exiliados.

Superación del secular aislamiento intelectual de nuestro país, subrayando la integración española en el
amplio marco de la cultura europea.
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
Reivindicación, en ocasiones extremada, por parte de las autonomías como Cataluña, el País Vasco,
Galicia o Valencia, de su propia identidad, en detrimento de la visión de una España uniforme, heredera
de Castilla, puesta de moda por los escritores del 98.
PRODUCCIÓN ENSAYÍSTICA
En cuanto a la producción ensayística, conviven autores de tres generaciones:
1.- Los de la generación del 36, como Francisco Ayala, Pedro Laín, Xavier Zubiri, María Zambrano, López
Aranguren o Julio Caro Baroja, que publican sus últimas obras en los primeros años de la democracia o
incluso hasta hoy día, como es el caso de Ayala.
2.- Los de la generación de 1956, que comenzaron a publicar en la década del cincuenta, Juan Marichal,
Enrique Tierno Galván, Castilla del Pino, Gustavo Bueno, Manuel Sacristán, García Calvo, Muñón de Lara
o Rafael Sánchez Ferlosio.
3.- A ellos hay que unir una serie de nombres que empiezan a darse a conocer en la década de los sesenta Puede
relacionarse ese grupo con los aires de renovación democrática, ya auspiciados por ensayistas de la
generación anterior. Lo que resulta evidente es que se han incorporado a la vida intelectual del país cuando
la censura estatal es ya historia.
Se pueden detallar algunos datos sobre autores y tendencias, atendiendo a las diferentes especialidades.

En cuanto a la filosofía, a finales de los sesenta comenzaron a traducirse obras de los estructuralistas
franceses (Levi-Strauss, Faucoult, Althuser…) y la producción ensayística de los años siguientes registró esa
influencia en disciplinas como la lingüística, la sociología, la sociología de la educación y la filosofía. El
pensamiento marxista ocupa otra vena importante en autores como Tierno Galván, Gustavo Bueno o Manuel
Sacristán, pero también encontramos esa presencia en autores de las nuevas generaciones. Se ha hablado de la
vuelta a Nietzsche (García Calvo, Savater,…), así como de una sustitución progresiva de la filosofía del
compromiso por temas que parecen más acordes con la llamada modernidad: el poder, la pasión, la felicidad.
Algunos de los filósofos que pueden ejemplificar estas nuevas tendencias son: Eugenio Trías, Xavier Rubert de
Ventós, Antonio Escohotado, Vidal Peña, Fernando Savater, Javier Muguerza, Alfredo Daño…

Junto a los estudios literarios o de crítica textual (José Carlos Mainer, Antonio García Berrio,
Francisco Rico, Santos Sanz Villanueva, José María Díez Borque…), encontramos una crítica literaria que
pone en práctica, según los casos, aparatos de análisis relacionados con el estructuralismo, la semiología y la
estética de la percepción. Isabel Paraíso de Leal, Carmen Bobes, Agustín Vera Luján, José Romera Castillo.
 En historia del pensamiento y crítica social, además de algunos autores que trabajan en especialidades bien
concretas (la economía: Ramón Tamales, Luis Ángel Rojo, Enrique Fuentes Quintana; la sociología: Amando
de Miguel, Luis González Seara, etc.), pueden destacarse aquellos estudiosos del pensamiento español
(Antonio Elorza, José Luis Abellán, Elías Díaz) o de aspectos concretos de la historia cultural de España
(Valeriano Bozal,…)
 Para distinguirlos del periodismo convencional, podemos hablar de periodismo de firma (o periodismo de
ideas si no estuviera tan desvaída la acepción) al referirnos a aquellos colaboradores en la prensa diaria o
semanal que muy a menudo publican también ensayos o literatura de creación. Algunos de esos nombres son:
Antonio Gala, Francisco Umbral, Vázquez Montalbán, Juan Cueto, Manuel Vicent, Vicente Verdú, Maruja
Torres, Rosa Montero, Carlos Luis Álvarez “Cándido” José Oneto, Martín Prieto…
En ellos hay una voluntad de estilo ajustado, sintetizada en formulaciones aforísticas y con un sesgo moralizante
muy acusado: denuncia de la impostura, varapalo a las falsedades de la sociedad, crítica de la vida política
parlamentaria y denuncia de abusos y corrupciones.
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AUTORES REPRESENTATIVOS
Fernando Savater (San Sebastián, 1947)
Destaca por su interés en acercar la filosofía a los jóvenes, con obras como Ética para Amador, Política para
Amador o Las preguntas de la vida; también defiende la cultura popular por expresar la vitalidad juvenil, desde
las novelas de aventuras, los cuentos fantásticos, y los relatos de terror al comic y los juegos de rol. Se confiesa
influido por Nietzsche, Cioran y Spinoza, entre otros. En los setenta se le consideró durante mucho tiempo
discípulo de Agustín García Calvo, pero a partir de 1981 sus caminos se separan ostensiblemente. La filosofía de
Savater es ilustrada y vitalista; su estilo, polémico e iconoclasta.
Propugna una ética del querer en contraposición a una ética del deber. Los seres humanos buscan de manera
natural su propia felicidad y la Ética ayuda a clarificar esta voluntad y mostrar las formas de su realización. Por
tanto la Ética no debe juzgar las acciones por criterios abstractos y ajenos a la felicidad propia.
Su filosofía política ha evolucionado desde el pensamiento negativo libertario, antiprogresista, que mantuvo
en los setenta al individualismo democrático, socialdemócrata, liberal y universalista de su etapa posterior. Desde
coordenadas primero libertarias y luego liberales, se ha opuesto siempre al nacionalismo en general, y, en el
terreno de los hechos, a aquellos partidos que hacen de la exaltación patriótica su seña principal de identidad.
Esta militancia le ha llevado a convertirse en uno de los referentes de un sector de los ciudadanos no
nacionalistas de Euskadi opuestos al nacionalismo vasco, movimiento al que Savater considera excluyente y
decimonónico.
Sin embargo, en lo que respecta a la nación española, se ha decantado como un acérrimo defensor de su
supuesta "indisolubilidad"; de su -también supuesto- carácter "indivisible" y de la constitución española de 1978,
que ampara tales axiomas. Con Javier Sádaba en los ochenta escribió al alimón el libro titulado "Euskadi: pensar
el conflicto", 1987, útil para apreciar cómo ha evolucionado su opinión en lo que se refiere a este tema, que, en la
actualidad, ocupa gran parte de su producción.
El estilo agudo, incisivo, e irónico de Savater se aprecia de manera más evidente en sus artículos
periodísticos, el género que más le gusta escribir. Su Ética para Amador es uno de los libros más leídos de
filosofía.
José Antonio Marina Torres (Toledo, 1939)
Su labor investigadora se ha centrado en el estudio de la inteligencia y el pensamiento divergente, en especial
de los mecanismos de la creatividad artística (en el área del lenguaje sobre todo), científica, tecnológica y
económica. Como discípulo de Husserl se le puede considerar un exponente de la fenomenología española. Ha
elaborado una teoría de la inteligencia que comienza en la neurología y concluye en la ética. Sus últimos libros
tratan de la inteligencia de las organizaciones y de las estructuras políticas.
Como ensayista posee el secreto de la amenidad y el interés y sabe acercar al gran público los grandes temas
filosóficos, adoptando formas genéricas como el diccionario, el dictamen o la novela didáctico-histórica. Como
analista de la actualidad, resulta especialmente interesante su ensayo El misterio de la voluntad perdida, donde
analiza la crisis de este valor en la sociedad y la educación contemporánea.
En su Diccionario de los sentimientos, analiza la visión de éstos que se encuentra implícita en el lenguaje,
descubre que los sentimientos negativos están más ampliamente representados en él que los positivos y plantea la
necesidad de una educación temprana de las emociones.
En Por qué soy cristiano (2005) defiende que existen dos tipos de verdades, las basadas en evidencias
universalizables y las que provienen de evidencias privadas. El cristianismo se inscribe, a su juicio, entre las
segundas. Marina enuncia el Principio Ético de la Verdad que supone que cuando las verdades privadas entran en
colisión con las universales, deben primar las últimas. Detalla cómo se fue dogmatizando el cristianismo en su
largo proceso de institucionalización eclesiástica. Las religiones tienden a hacerse dogmáticas blindando sus
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creencias. Según el autor, es preciso limitar el alcance de las creencias religiosas sin negar su importancia, y
deben defenderse siempre en el campo privado, puesto que cuando una religión se ve amenazada apela a la
libertad de conciencia, pero cuando llega al poder abandona la tolerancia. Lo universalizable son los principios
éticos, no las creencias personales.
Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956)
Destaca sobre todo en el ensayo en la prensa. Es uno de los más prestigiosos jóvenes novelistas españoles.
Además de su brillante producción narrativa, ha reivindicado el papel de escritor comprometido con los
problemas de su tiempo, que manifiesta públicamente su opinión sobre temas de actualidad de forma
independiente y al margen de cualquier ideología partidista. De este modo, en sus habituales colaboraciones
periodísticas ha expuesto con lucidez y contundencia su criterio acerca de cuestiones tan diversas como la
violencia en el cine, el artificioso hermetismo del arte contemporáneo, la barbarie terrorista o los defectos de la
reforma educativa. Sus artículos se han agrupado en forma de libros bajo los títulos de El robinsón urbano,
Diario del Nautilus y la huerta del edén.
Francisco Umbral, nacido como Francisco Pérez Martínez (Madrid, 1932)
Es un periodista, novelista, biógrafo y ensayista español. También escribió un ensayismo muy personal en títulos
como La escritura perpetua (De Rubén Darío a Cela) (1989), Las palabras de la tribu (1994), Diccionario de
literatura (1995), Madrid, tribu urbana (2000) o Los alucinados (2001). En Cela: un cadáver exquisito (2002),
ofrece su personal interpretación del que fue su protector y amigo y en ¿Y cómo eran las ligas de Madame
Bovary? (2003) ofrece una colección de cuarenta semblanzas breves de sus escritores preferidos.
Félix de Azúa (Barcelona 1944)
Es escritor en lengua castellana, es licenciado y doctorado en Filosofía y colaborador habitual de los diarios El
País y El Periódico. En los años ochenta impartió clases en la Facultad de Filosofía de Zorroaga (San Sebastián),
dependiente de la Universidad del País Vasco, y a principios de los noventa fue director del Instituto Cervantes
de París, cargo del que dimitió.
En 1970 fue uno de los integrantes de la antología Nueve novísimos poetas españoles, de Josep Maria Castellet,
junto a poetas como Pere Gimferrer, Vicente Molina Foix o Leopoldo María Panero. Su poesía está considerada
fría y hermética, girando sobre los ejes temáticos del vacío y la nada. En cuanto a su producción narrativa,
destaca por su carácter reflexivo y culturalista, incluyendo fuertes dosis de ironía y sarcasmo, sobre todo en sus
textos más recientes.
Vicente Verdú (Elche, 1942)
Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la
Fundación Nieman de la Universidad de Harvard.
Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura.
Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y
símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores
(Premio Espasa de Ensayo).
En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado
también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar
(finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama
de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama,
2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005).
Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo
funeral (Anagrama, 2009).
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