COMENTARIO DE TEXTO “La Ley de Bases de Reforma Agraria

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COMENTARIO DE TEXTO “La Ley de Bases de Reforma Agraria”:
El comentario de texto “La Ley de Bases de la Reforma agraria” incluye dos documentos diferentes pero
complementarios. El primero es de tipo jurídico-político y hemos considerarlo como una fuente primaria
y de carácter público. El autor final, al tratarse de asuntos legislativos, debe ser las Cortes Españolas,
a partir de una propuesta inicial del gobierno. Ya que el documento está fechado en 1932 se refiere al
gobierno republicano-socialista de Manuel Azaña y, concretamente, a una de sus principales politicas
reformistas, la Ley de Bases de Reforma Agraria (1932)
Las gráficas posteriores son sin embargo una fuente secundaria e historiográfica, recogidas en 2004 en
un libro de Historia de España de Segundo de Bachillerato. Su finalidad es por tanto didáctica, ya que se
dirige en especial al alumnado de este nivel académico. Las gráficas abarcan un periodo más amplio que
el primer documento, ya que, además del Bienio Reformista y parte del Bienio Conservador (la primera
está fechada desde 1932 hasta 31 Diciembre de 1934), la segunda incluye el periodo de gobierno del
Frente Popular, y abarca los meses de marzo a julio de 1936 (hasta el inicio de la Guerra Civil).
Análisis del documento:
El documento en un principio nos ofrece tres de los artículos de la ley cuya intención es informar de que
se va a realizar una expropiacion de tierras con el apoyo del IRA y que procederan de:
- Las que sean ofrecidas por sus propietarios voluntariamente , no sin antes pasar por un exhaustivo
examen del IRA.
- Aquellas tierras en las cuales se denote que no fueron compradas para ser cultivadas sino con fines
especulativos o para percibir su renta.
- Aquellas tierras que se considere que no se aprovechan bien (incultas o mal cultivadas) y que tras esta
expropiacion van a conseguir un mayor grado de rendimiento y de forma permanente.
Mas adelante y centrándonos en la fuente historiográfica, observamos unas tablas comparativas de las
expropiaciones y asentamientos campesinos durante las dos fases de la Reforma Agraria.
La primera tabla nos muestra las expropiaciones y asentamientos realizados en la primera parte de
la reforma durante el gobierno de Azaña. La segunda, la superficie ocupada y las familias asentadas
durante el breve periodo republicano del gobierno del Frente Popular. La tabla comparativa muestra la
contundente diferencia del volumen de tierras expropiadas y de campesinos asentados en los dos periodos
de la Reforma Agraria: 116.837 hectáreas expropiadas en la primera fase y 572.055 en la segunda. Las
familias campesinas asentadas en la primera fase fueron 12.260, y 110.921 lo fueron en la segunda fase.
Estas diferencias se hacen aún más patentes si se considera la diferente duración temporal de las dos fases
de la Reforma Agraria.
Contexto histórico:
Situandonos en el contexto histórico debemos saber que la Reforma Agraria se considera como el
proyecto de mayor envergadura que se realizó durante la Segunda República.
Como objetivos tenia:
a) Aumentar la rentabilidad de la agricultura española que, en 1930, presentaba un índice de 61,
frente a los 180 de Italia o 153 de Francia.
b) Paliar la miseria del campesinado español que representaba la mitad de la población activa
española. De los 8,5 millones de población activa la mitad trabajaba en el campo y de éstos, unos 2
millones eran jornaleros.
c) Redistribuir la propiedad latifundista ya que en regiones como Andalucía, Extremadura o Castilla
el 50% de la tierra estaba en manos de un reducido grupo de propietarios.
La Reforma se puso en marcha a partir de la aprobación, en septiembre de 1932, de la Ley para la
Reforma Agraria, dentro del programa del denominado Bieno Reformista. Pero su aplicación tuvo dos
fases:
En la primera fase fechada entre los años 1932-33 se aprobó esta reforma tras de las discusiones que se
produjeron entre los dos grandes partidos que formaban parte del gobierno de Manuel Azaña: socialistas
y republicanos: el republicano quería respetar la propiedad privada y a los cultivadores directos y, en
caso de expropiación, indemnizaría a los afectados; y el socialista quería más expropiaciones y menos
indemnizaciones. Al final se impuso el modelo más moderado, es decir, el de los Republicanos.
Una vez establecido el criterio sobre las fincas que expropiar, que hemos visto en el articulado de la ley a
comentar, cabían dos actuaciones:
-La primera era la de expropiar y no indemnizar
-La segunda era expropiar, no indeminzar a la nobleza pero sí a todos los demás propietarios
(posición que triunfó)
Una vez hecho esto, se procedía a reasignar las tierras a los campesinos, buscando promover la
explotación colectiva de dichas tierras..
Para organizar todo este proceso se instituyó el citado en el texto Instituto de Reforma Agraria (IRA),
encargado de todas las cuestiones técnicas y legales del proceso.
Cabe destacar que las expropiaciones se realizaban siempre dentro del marco legal, con lo que la lentitud
del
proceso impaciento al campesinado, ya que habían depositado sus esperanzas en la República como
medio para que solucionaran su problema con la tierra.
Los resultados de esta primera etapa no fueron de gran envergadura porque, como hemos visto en las
tablas, se expropiaron menos hectáreas de las previstas y se asentaron menos campesinos de los
deseados. Por otra parte, la respuesta del campesinado más radical fue la ocupación directa de tierras, lo
que obligó a intervenir a las fuerzas del orden de la república, dejando en muy mala imagen al gobierno
republicano-socialista (podemos destacar en especial el famosos caso de Casas Viejas, en Cádiz, pero hay
situaciones similares en Toledo o Badajoz). Respecto a los propietarios, es lógica su férrea oposición a
cualquier tipo de reforma que quisiera menoscabar su situación privilegiada.
Esta primera fase reformista acabó cuando, en el otoño 1933, el gobierno republicano-socialista
dimitió y al presidente, Alcalá Zamora no le quedo más remedio que convocar las elecciones para el
18 de noviembre. El Partido Radical (Lerroux), comenzó a gobernar con el apoyo de la CEDA en el
denominado Bienio Negro o Conservador (1934-36), en el que se enfriaron o contrarrestaron todos los
programas reformistas y, por supuesto, el de la Reforma Agraria.
La segunda fase de la Reforma Agraria comenzó en Febrero de 1936, después de que el Frente Popular
asumiera de nuevo el poder, Acometió de nuevo el proceso con mucha más intensidad. En un clima social
deteriorado, los campesinos se adelantaron a la legalidad y hubo quema de registros civiles y ocupación
ilegal de fincas, que luego se legalizaron, como hacen referencia numérica las tablas comentadas.
Valoración del Documento:
Este documento es muy importante porque habla de uno de los grandes problemas de la Historia de
España: la tierra, esencial por la importancia de la economía agraria en España hasta mediados del siglo
XX, y el acceso a su propiedad.
Debemos hablar de la existencia de latifundios en España ya desde la época romana, aunque otros
acontecimientos históricos fueron los que se encargaron de su consolidación, como la Reconquista y la
consolidación de los señoríos en época Moderna.
Ya desde el pensamiento ilustrado se exigía la necesidad de una Reforma aunque en esa época fue solo
eso, una simple idea. En los gobiernos liberales progresistas de Isabel II se plantea en firme. Estos, sin
embargo, desaprovecharon su ocasión de modernizar el más importante sector económico español con
su reforma liberal, consolidando el poder de los grandes latifundistas e impidiendo a los campesinos el
acceso a la propiedad, creando una auténtica “hambre de tierras” entre ellos y una enorme conflictividad
social que se reflejó en movimientos como el carlismo o el anarquismo.
Sin embargo mejorar la situación en el campo era fundamental teniendo en cuenta el papel principal que
desempeñaba la agricultura en la economía española y que en 1931 todavía la mitad trabajaban en la
agricultura, y la llegada de la República fue una esperanza para conseguirlo.
La reforma Agraria, junto con la reforma religiosa, fueron los proyectos de la República con que más
oposiciones contó en las Cortes, pero que también levantó más ilusiones entre la población española.
Por su lentitud no consiguió satisfacer las altas expectativas que creó entre los jornaleros y arrendatarios
- que tendieron a posiciones más radicales y revolucionarias- mientras que por su aplicación real , en
especial en los latifundios del Sur, provocó la oposición de las clases propietarias. Esta tensión generada
por la situación agraria fue sin duda una de las causas del fin de la República y del inicio de la Guerra
Civil. Durante la Guerra Civil (1936-1939) se impondrán las colectivizaciones en la España republicana.
Con el triunfo de Franco (1939) se derogó esta ley analizada, devolviendo las propiedades a sus antiguos
propietarios.
Alejandro Silva , Julián Cuesta
Retoque final: Mariano Lázaro
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