La Educación en Chile, una trama compleja*

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FRONESIS
Revista de Filosofía Jurídica, Social y Política
Instituto de Filosofía del Derecho Dr. J.M. Delgado Ocando
Universidad del Zulia. ISSN 1315-6268 - Dep. legal pp 199402ZU33
Vol. 18, No. 3, 2011: 449-452
La Educación en Chile, una trama compleja*
Taelí Gómez
Escuela de Derecho
Universidad de Atacama Copiapó – Chile
[email protected], [email protected]
El 11 de agosto de este año 2011, el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, en alocución desde el Palacio Presidencial, anunció el fin de la educación gratuita en la nación suramericana, con estas palabras:
Todos quisiéramos que la educación, la salud y muchas cosas más fueran
gratis para todos, pero yo quiero recordar que al fin y al cabo nada es
gratis en esta vida. Alguien lo tiene que pagar.
Para atender el reclamo de tantos estudiantes, educadores y la sociedad chilena ante lo que se ha calificado de “injusticia sin precedentes”, el
investigador Rolando Navarro ha consultado la opinión de Taelí Gómez,
investigadora y docente de la Universidad de Atacama Copiapo’, Chile.
R.N. Antes de pasar al tema central que nos ocupa (la gratuidad de la
enseñanza), quisiéramos que nos hable de la evolución de la educación en su
país y su estado actual.
T.G.: Cuando José Martí dice “ser culto es el único modo de ser libre”, representa también una aspiración que convoca a un pueblo a conseguirla. Como
proceso es complejo, pues contiene hologramáticamente -como diría Morin-,
la totalidad en cada parte. Es decir, cada acción-argumento, cada paso-retroceso, cada osadía y temor, certezas-incertidumbres, cada demostración y clandestinidad, muestra y demuestra el estado de un país y su contexto.
* Entrevista realizada por el Msc. Rolando Navarro de la Universidad del Zulia.
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La incompatibilidad de un modo de producción basado en el capital,
que instala relaciones entre humanos y de éstos con los no humanos, cualquiera sean sus dimensiones (incluso espirituales), termina por ser descubierta en su perversión.
Chile representa un ejemplo en este sentido, como otros tantos a su
manera. El caso particular, se inscribe en la historia de los movimientos sociales, por la necesidad de una educación gratuita y sin fines lucro. Lo que
expresa el avance cualitativo, que comenzó desde el sentir reivindicativo,
hasta transformarse en una demanda social-integral.
R.N.: ¿Cuáles fueron los esfuerzos en el pasado de los entes gubernamentales para lograr una educación gratuita y sin fines de lucro?
T.G.: La Educación, en todas sus dimensiones, se encuentra invadida
por la realidad que le mencioné anteriormente. Me refiero a un sistema
educativo que, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo
Económico (OCDE), está financiada por una combinación de fuentes públicas y privadas, aunque predomina la financiación privada. De hecho, Chile
figura como el país de la OCDE que más depende de la financiación privada para la educación superior: el 85.4% de la financiación para la educación superior proviene de fuentes privadas. Creado por una Ley Orgánica
Constitucional de Enseñanza para consolidar una Educación primaria y secundaria, que desde la década de los ochenta fuera entregada a la administración de los municipios, agentes privados y algunos subvencionados por
el Estado, que debían competir por la matrícula. También se crean las bases para el surgimiento de las universidades privadas, sin fines de lucro
(entre comillas), demostrándose posteriormente la evasión a esta exigencia
y a su fiscalización. El natural descontento social que ello más tarde provocaría se vio concretado por un movimiento secundario estudiantil –en el
2006-, conocido como la revolución pingüina y que culminó, con una nueva
Ley General de Educación -Nº 20.370-; lo que, al no modificar lo sustancial, afectó la credibilidad de la institucionalidad política, que hoy revive,
entre otros aspectos, en el movimiento social actual.
R.N.: ¿Se trata, entonces de una toma de conciencia ante los dictámenes
de la geoeconomía mundial en simbiosis con el tecnoglobalismo y su reproducción en nuestros países?
T.G.: A nuestro juicio, efectivamente la relación capital-trabajo, implica
una trama más compleja que interrelaciona aspectos socioeconómicos, políticos y epistemológicos y que dialécticamente el movimiento social ha veni-
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do a develar, manifestándose como una síntesis de toma de conciencia. Me
refiero a una la trama económica-social y política institucional.
La Educación, como formación de seres humanos, representa en muchos significados, un medio para reproducir la relación capital-trabajo sobre
la cual se erige. En este sentido, adquiere plena vigencia la mirada unificada entre modo de producción y educación que propone Aníbal Ponce en
su clásico libro La Educación y la Lucha de Clases. Lo ha demostrado la historia con las diferentes estrategias impulsadas para la Educación y sus modelos pedagógicos, dependientes, en última instancia, de las necesidades que
demanda la formación económico-social.
Así, el Estado chileno en sus orígenes republicanos, se planteó el desarrollo de la agricultura, el comercio y la industria. En armonía con ello,
surge la primera Academia, con el impulso de Manuel de Salas, para la enseñanza de la geometría, la aritmética y el dibujo. Es decir, converge sincrónicamente, la validación de un conocimiento basado en la razón y el
método científico, principalmente por ser útil y pragmáticamente transformador, con un Estado que se hace cargo de conducir este proceso, en pos
de una incipiente identidad nacional que sirva a esos objetivos. Lo que inclusive restó valor al conocimiento popular como lo contrapone Domingo
Sarmientos, en la dicotomía civilización y barbarie.
Posteriormente, se mantuvo esta indisoluble dependencia, demostrando que la Educación era un medio al servicio de los requerimientos de
los concretos socioeconómicos e históricos. Pues, ya realizada la instalación
de la Nación, y por la necesidad de impulsar un capitalismo desarrollista
basado en la sustitución de importaciones, se orientó a la formación de los
recursos indispensable para lograrlo; se aumentó la cobertura educacional,
se masificó la educación técnica, y la avanzada universitaria de profesionales para la investigación.
Para concluir con la privatización de la Educación y su legitimación
normativa, que viene impuesto con la fuerza de la dictadura militar, jurídicamente se subsume la Educación -como garantía constitucional-, a un Orden Público Económico, que hace primar el principio de subsidiariedad
del Estado y que traslada la tradición de un Estado docente, a una sociedad
docente. En este sentido, la supremacía constitucional consolida una inversión insostenible. La importancia de la libertad de enseñanza, en lo relativo
a la administración y financiamiento, es tan o más importante que el derecho a la Educación propiamente tal, dado que ni siquiera está garantizado
por el Recurso Constitucional de Protección –artículo 20-, a diferencia de
las distintas expresiones que se objetivan de la libertad en la Educación.
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R.N.: ¿Hay, entonces, una autoconciencia hoy día en Chile?
T.G.: En definitiva, hoy vemos el avance de un estado de autoconciencia, no sólo por la cobertura y gratuidad sino por una Educación de
calidad, y ha venido a quedarse. Pero no con el objetivo de cumplir con
las exigencias de la acreditación, que exige la comunidad económica internacional, con la que Chile pretende relacionarse, como lo fue el paradigma que hace valer la Concertación de Partidos por la Democracia
como Coalición de Gobierno post-dictadura militar-. Por el contrario, la
dialéctica social ha demostrado que los movimientos parciales han acumulado descontentos en sus distintas esferas y han comenzado a conectarse de tal manera que reclaman un salto cualitativo. Pues, desde un movimiento por la educación, hay consensos de superar hacia el significado
movimiento social por la Educación, por el medio ambiente sin contaminación, entre otras dimensiones.
En el mismo sentido, se ha ido recuperando la trama social y solidaria, como unidad de pertenencia a la sociedad y al ambiente, al estilo aristotélico de animal político; existe un nuevo sentir dirigido a recuperase
como relaciones sociales, que la dictadura militar intentó desarticular. Ello
porque no sólo se demuestra con la unidad social actual del movimiento
social estudiantil, sino, además, por la postergación futura de un beneficio
que supera la inmediatez de los actores movilizados.
R.N.: ¿Cuál es el reto de la educación en Chile en este mundo globalizado?
T.G.: Déjame decirte que Chile no escapa a un contexto mundial que
demanda cambios revolucionarios para la sociedad en general y su Educación, pero una que tenga de base la vida, y no su destrucción; que forme
para el desarrollo de fuerzas productivas y no destructivas. En definitiva,
para recuperarnos como seres humanos-no humanos. Debemos hacer una
mirada crítica al conjunto de las relaciones sociales que actualmente nos
arriesgan como humanidad.
Si ser culto es el único modo de ser libre -como dijera Martí-, entonces
conseguir la libertad nos develará el rumbo de una verdadera Educación.
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