El Combate de la Vuelta de Obligado

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ARMADA ARGENTINA
DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS NAVALES
EN DEFENSA DE LA SOBERANÍA ARGENTINA
EL COMBATE DE LA VUELTA DE OBLIGADO
Recreación del combate
A mediados de 1845, el gobierno de la Confederación Argentina mantenía un duro
enfrentamiento con el presidente de Uruguay Fructuoso Rivera. Las sucesivas derrotas
que había experimentado su ejército hacían angustiosa su situación, mientas el
gobernador de Buenos Aires reforzaba su escuadra para lograr un bloqueo total a
Montevideo y alcanzar su rendición.
Pero las gestiones del gobierno uruguayo y de los exiliados antirosistas modificaron el
escenario. Brasil miraba con atención el conflicto, y era previsible su intervención a
favor de Uruguay. La intervención de las potencias de Francia e Inglaterra también era
casi un hecho, con la excusa de apoyar a Rivera, pretendían evitar la expansión de la
hegemonía de Rosas y comerciar con el Paraguay y la provincia de Corrientes,
opositoras al régimen. El enfrentamiento diplomático con la Confederación y la
intransigencia en las negociaciones precipitaron rápidamente los hechos: entre el 2 y el
4 de agosto de 1845, las fuerzas navales europeas se apoderaron de la escuadra patriota,
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comandada por Guillermo Brown, quien cansado y con su salud quebrantada, debió
regresar a Buenos Aires.
Prácticamente dueños de los ríos, franceses e ingleses vieron abiertas las puertas del
Paraná y pensaron que nada podía detenerlos. Así, en noviembre de ese año, zarpó un
convoy comercial compuesto por noventa navíos mercantes y custodiado por once
buques de guerra dotados de grandes piezas de artillería de rápida recarga y cohetes
Congreve. La intención, además, era ocupar los ríos interiores con sus escuadras y
obligar a la “libre navegación” del Plata y sus afluentes, consolidando el comercio con
Montevideo.
El gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, carente de fuerzas navales que
se opusieran a la intromisión extranjera, dispuso que para resistir a la escuadra aliada se
levantaran baterías próximas a San Pedro, provincia de Buenos Aires, en la conocida
Vuelta de Obligado, lugar estratégico en la orilla occidental del Paraná. Esta tarea le fue
asignada al general Lucio Mansilla quien dividió su artillería en cuatro baterías de sur a
norte; la primera nombrada Restaurador Rosas, compuesta por seis cañones ubicada
sobre la barranca a 20 metros de altura. La mandaba el sargento mayor de marina
Álvaro Alzogaray. La siguiente apartada a noventa metros de la anterior y emplazada a
siete metros sobre la playa, fue bautizada General Brown, la componían cinco cañones y
la comandaba el teniente Eduardo Brown (hijo menor del almirante). La tercera batería,
llamada General Mansilla dispuesta sobre el nivel del río, estaba separada de la otra por
cuarenta metros y contaba con tres cañones; la conducía el teniente de artillería Felipe
Palacios. La última, denominada Manuelita, estaba a ciento cincuenta metros de su
vecina más próxima y a diecinueve metros de altura. Contaba con siete cañones navales
y la conducía el teniente coronel de marina Juan Bautista Thorne. Junto a la batería
Manuelita, un ancla afirmaba tres gruesas cadenas que atravesaban el río sostenidas por
24 pontones fondeados y sujetos en la margen opuesta por el bergantín Republicano.
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El combate se inició al amanecer del día 20 de noviembre de 1845, con un intenso
cañoneo y fuertes descargas de cohetes sobre las baterías argentinas. El combate duró
siete horas durante las cuales la intensidad del fuego y la convicción de los defensores
no habían dado espacio para la tregua.
Los aliados europeos tuvieron en la Vuelta de Obligado más de un centenar de bajas y
sus
buques
duramente
fueron
averiados.
Las pérdidas argentinas
alcanzaron
250
muertos y 400 heridos,
los
emplazamientos
con
sus
cañones
quedaron destrozados,
y tanto el Republicano
como los pontones y
demás embarcaciones
fueron destruidos.
La Vuelta de Obligado
Óleo de Hugo Leblán
Los buques que pudieron superar la Vuelta de Obligado se vieron nuevamente
hostigados en el Paso del Tonelero y en la Angostura del Quebracho. La acción bélica
anglo-francesa no fue completa, ya que era prácticamente imposible navegar los ríos
argentinos sin ser atacados desde las orillas. Comprendiendo la inutilidad de las
acciones, los europeos emprendieron su regreso hacia Montevideo.
Al tiempo, las negociaciones diplomáticas y el inusitado apoyo a la figura de Rosas y su
lucha para resguardar la soberanía de los ríos interiores, derivaron el retiro y
reconocimiento de ella por parte de los ingleses en 1847 y de Francia al año siguiente.
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Varias décadas después, a raíz de la iniciativa del historiador José María Rosa y por
medio de la sanción de la Ley Nº 20.770, se instauró el 20 de noviembre como Día de
la Soberanía Nacional, en conmemoración de la batalla de la Vuelta de Obligado. El
decreto Nº 1548, lo declaró feriado nacional.
Por las condiciones en que se dio ese enfrentamiento, por la valentía de los argentinos
que participaron en ella y por sus consecuencias, es reconocida como modelo y ejemplo
de sacrificio en pos de nuestra soberanía.
MAURO FERNANDO FIGUEROA
TENIENTE DE NAVÍO
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