Amarás a Tu Prójimo - Casa de Oracion y Adoracion

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Amarás a Tu Prójimo
Pastora Susie Fernández
Iglesia Casa de Oración y Adoración
27 de febrero del 2013
Mateo 22:39
Y el segundo es
semejante: Amarás a
tu prójimo como a ti
mismo.
Los mandamientos no siempre
inician con un “no”,
• como no matarás, no robarás y
no dirás falsos testimonios.
Algunos mandamientos son
afirmaciones sobre lo que
debemos hacer como honrar a
los padres y santificar el día del
Señor.
Especialmente el mandamiento
del amor,
• el que Jesús reconoció como el
más importante, es una
afirmación. Se dice que amar es
un sentimiento o una emoción,
pero la Biblia dice que es una
decisión. No es una opción, es
un estilo de vida.
Debemos amar con todo
nuestro ser.
• Decimos que debemos amar a Dios por sobre
todas las cosas, pero lo que Jesús dijo es que
debemos amarlo con todo el corazón, con toda
el alma y con todas las fuerzas.
• Hay que amarlo con todo lo que somos, esa es la
verdadera enseñanza, porque no es lo mismo
amarlo sobre todo, que con todo, lo que implica
un compromiso mayor, porque significa que
todo lo que somos y tenemos le pertenece a Él.
Mateo 22:37-38
37 Jesús le dijo: Amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón, y
con toda tu alma, y con toda tu
mente.
38 Este es el primero y grande
mandamiento.
Además, Jesús dijo que debíamos
amar
• a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Esto significa que amarnos también es un
mandato, porque no podemos amar a otros
si nos despreciamos.
• Alguien que no se ama tiene su corazón
vacío y lastimado. Si no te amas, nadie
podrá amarte, porque tú mismo provocarás
rechazo con tu actitud.
Ámate, anímate,
• mírate al espejo y di palabras de
afirmación.
• La gente que necesita
desesperadamente que alguien
los ame, se sienten solos porque
no han aprendido a amarse.
Si realmente te amas,
• no te haces daño, te alejas del dolor y
frustración que provoca el enojo y el
resentimiento.
• Quien se ama, perdona a quien le
ofende, porque la falta de perdón hace
daño, por el contrario, el perdón edifica
y reconforta el corazón de quien lo
otorga.
Jesús dijo: “Por amor a mi,
te perdono”,
• porque no podría decir que nos ama si
no se amara a sí mismo.
• Esto no es una afirmación egoísta, por
el contrario, es una forma de confirmar
que amar es un mandato y que inicia
con el amor que debemos expresarnos
como hijos de Dios.
Isaías 43:25
Yo, Yo soy el que borro
tus rebeliones por amor
de Mí mismo, y no me
acordaré de tus pecados.
El amor que tienes por tu persona
es evidente.
• Cuando te amas, buscas verte y
comportarte bien, te preocupas por tu
presentación y por provocar buena
impresión con tus actitudes. Cuando te
aprecias y reconoces tu valor, no te
entregas a cualquiera que te diga palabras
bonitas, no permites que te humillen, te
deshonren o te manipulen, porque sabes
que eres digno de lo mejor.
Y con esa actitud es fácil
compartir
• el mismo amor y respeto a los demás, porque
buscarás dar a otros lo que quieres recibir.
• Dios dijo que hiciéramos a otros lo que nos
gustaría que nos hicieran. Otros lo dicen al revés,
en negativo: “No hagas lo que no quieres que te
hagan”, pero es mejor plantearlo de forma
positiva, como el Señor lo dice, porque buscamos
ver y hacer lo bueno, en vez de ponerle atención
a lo malo.
En tu matrimonio, asume
las actitudes
• que te gustaría ver en tu pareja. Si quieres que
sea más cariñoso y detallista, si deseas que se
enoje menos y confíe más, comienza tú a vivir
esas cualidades. Haz lo que quieres que te
hagan.
• Si deseas que entre a la casa diciendo: “¡Hola
mi amor! ¿Dónde está mi reina?” Recíbelo con
esos halagos: “¡Hola mi amor, bienvenido, mi
campeón, el rey de este hogar!”
Si quieres que te hablen con dulzura,
• hazlo tú primero. Moldea lo que quieres
recibir porque con esa medida serás
medido.
Lucas 6:38
Dad, y se os dará; medida buena, apretada,
remecida y rebosando darán en vuestro
regazo; porque con la misma medida con que
medís, os volverán a medir.
Jesús dijo: “Amen a sus enemigos”.
• En tu vida son necesarios los amigos y
los enemigos. Necesitamos a quienes
nos forman, ya sea con cariño o con
dureza, a quienes nos dan palabras de
ánimo o aquellos que nos quebrantan.
• Una de las razones por la cuales
tenemos enemigos es para probar que
tenemos la capacidad de amar.
Los enemigos son una prueba.
• Ama a quien habla mal de ti, y
devuelve bien por mal. Hay cuatro
cosas que debes hacer por tu
enemigo: amarlo, bendecirlo, obrar
bien y orar por él. Al hacerlo,
demostramos que somos hijos del
Padre.
Amar a tus amigos no es
extraordinario,
• pero cuando amas a tus enemigos demuestras tu
verdadero valor. Joven, ¿dejarás de saludar a esa
jovencita que ya no es tu novia, a quien decías
amar? Los hombres y mujeres divorciados,
¿hablarán mal de esa persona a quien un día, ante el
altar, juraron amor eterno? Ex socios, ¿hablarán mal
de quienes un día estrecharon sus manos con las
tuyas en busca de un sueño?
• Sin importar la razón de la ruptura de una relación,
debemos perdonar y amar, incluso a quienes alguna
vez nos engañaron y lastimaron.
¿Quiénes son tus enemigos?
• ¿Quiénes son las personas que han
obrado en contra tuya o te han
ofendido? Piensa en ellos, libera tu
corazón del rencor y ora por sus
vidas, llamándolos por su nombre:
“Señor, lo perdono y lo bendigo, y
deseo lo mejor en su vida”.
Procura la oportunidad de hacer algo
bueno por ellos.
• Que tu boca no diga: “Aquel es
quien más daño me ha hecho”,
ahora proclama: “Aquel es a quien
más bien le haré”. Dale gracias al
Señor por Su amor y por la
oportunidad que te otorga para
imitarlo.
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