Descargar el archivo PDF

Anuncio
Zeferino Nandayapa
Formado en tierra de marimba
Israel Moreno
Docente del área de percusiones de la
Escuela de Música del CESA
E
n Chiapas, “tierra de la marimba”, es común
escuchar las comparaciones entre marimbistas, especialmente por este posicionamiento
territorial que existe y que a veces claudica en el
chovinismo, dejando de lado los fundamentos objetivos y olvidando los valores reales que refieren a
ciertos personajes de nuestro estado. Escuchamos,
por ejemplo, a la gente de la costa que siempre defiende a sus grandes marimbistas como “los mejores”, ya sean Danilo Gutiérrez, Víctor Betanzos o
Tito Palomeque, o a los tuxtlecos con sus ídolos: los
Hermanos Gómez. En Carranza aclaman al maestro
Manuel Vleeshower. Todos nos dicen que el maestro tal es mejor que el maestro cual, que además es
el mejor marimbista del mundo. Pero más absurdo
todavía es tratar de comparar a los marimbistas de
diferentes culturas y géneros musicales con los de
Chiapas y Guatemala, y es que no debemos olvidar
que tienen entre sí una competencia histórica por
apropiarse de los mejores marimbistas y marimberos, buscando constantemente, desde hace mucho,
la raíz de la marimba en sus propias culturas.
Yo no sé si el maestro Zeferino Nandayapa fue
el mejor marimbista del mundo, tampoco me interesa saberlo, ni creo que a él le interesara dicho
título (él mismo confería ese galardón a la maestra
Keiko Abe, quien a su vez lo concedía a Zeferino
Nandayapa). Lo que sí me interesa es realizar una
serie de planteamientos, bastante meditados, por
lo que toca a las aportaciones que cada uno de estos grandes músicos (“de lo que no hay duda, es de
que son grandes músicos”) dejaron o van a dejar,
para la historia de la música, a todos nosotros, para
nuestra fortuna.
Cada uno de ellos logró su grandeza porque cruzaron esa línea que, coloquialmente dicho, “separa
del montón a los grandes”. Y es en esa búsqueda de
crecimiento y de concepto artístico (consciente o
inconsciente) donde encontramos nuevas formas
de escuchar la marimba, aportando a la historia y al
desarrollo de este instrumento. Cada uno desde su
forma de vida, desde sus valores, desde su propia historia, desde sus propios elementos musicales, y cada
quien desde su singular corazón. Por ello, pienso que
no hay otro mejor que alguien; cada quien es un sonido propio, un músico singular, un logro en la historia
y un corazón musical.
El maestro Nandayapa fue un músico bien formado. Además de la fortuna de contar con un gran
talento natural, como lo es el “oído absoluto” y su
desarrollo a “relativo absoluto”, aunado a su gran
preparación musical y motivación a crecer rápidamente, obtuvo reconocimiento en el gremio musical. Desde sus inicios en la vida profesional a finales
de la década de los cuarenta e inicio de los cincuenta, cuando se encontraba todavía en Chiapas mos-
13
Zeferino Nandayapa. Formado en tierra de marimba
tró su faceta de líder natural. A los 20 años de edad
ya dirigía su propia orquesta, muy renombrada en
esos años, la Marimba Orquesta “Carta Blanca” de
esa empresa cervecera; en la agrupación participaban músicos de mayor edad y él además elegía acertadamente el repertorio por ejecutar. Esta faceta es
muy importante en los músicos, pues aquellos que
ejercen un liderazgo natural tienen mayores posibilidades de lograr sus objetivos y experimentar
nuevas sonoridades.
En el maestro Nandayapa compaginaron varios aspectos importantes para poder impulsar y
desarrollar un estilo e imagen propios; aspectos
musicales y no musicales. Algunas personas llevan
o nacen con virtudes especiales, “tienen un ángel”,
otros lo llaman suerte, para otros será diversidad
de talentos y habilidades. Así podemos apreciar
desde otra perspectiva la vida del maestro Nandayapa como músico y como persona, y entender
cómo logró abrir un camino difícil de transitar para
los marimbistas en aquel entonces.
Mencionaremos algunas virtudes que, siendo
extramusicales, acompañaban al maestro desde su
infancia: 1) Su apellido, Nandayapa, suena exótico
para los no chiapanecos; podríamos decir que nació
con nombre artístico, un apellido que sobresale automáticamente del común de los apellidos en México
y que pertenece a una cultura muy especial y única,
al grado que, con los años, el apellido Nandayapa remite a muchas personas a la marimba. 2) Personalidad. Siempre fue una persona muy sociable y todos
lo recuerdan riendo, incluso lo hacía cuando tocaba,
aspecto que a las personas les da la sensación de franqueza y confianza para poder relacionarse con un
entorno profesional y no profesional. 3) Liderazgo.
El maestro Nandayapa tenía dotes de un liderazgo
nato, que lo ayudó a proyectar sus ideas y así convertirse en director musical, no sólo de su grupo sino
de varios proyectos; además de que un líder entiende
a los líderes de otras agrupaciones, realiza perfecta-
14
Israel Moreno
mente el papel que un músico debe desempeñar en el
momento que se le requiera, ya sea al frente o como
parte de una agrupación, aspecto que muchos músicos no logran balancear. 4) Virtudes físicas. Zeferino
Nandayapa era zurdo; en aquellos años, los adultos
hacían lo imposible para que se utilizara la mano
derecha, lo que le dio desarrollo y fuerza en ambas
manos, cualidades óptimas para su desempeño instrumental.
Antes de mencionar las virtudes musicales, permitan hacer un paréntesis largo, para relatar una de
las varias anécdotas que acompañaron al maestro
durante su vida. Es una historia que me contó doña
Margot Vargas de Nandayapa, esposa de don Alejandrino Nandayapa Ralda, hermano del maestro
Zefer, que a su vez había sido contada por doña
María de Jesús, la madre del maestro, a la señora
Margot:
Cuando Zeferino era un niño, dormido y de manera inquieta, exclamaba: “No, no,” y después “Sí”.
Estas dos palabras se repetían por espacios. La madre despertó del sueño al niño Zefer, y él le contó
que una señora le decía “que le enseñaría música”, a
lo cual decía que “Sí”, pero la señora agregaba que
“se tenía que ir con ella”, a lo que el niño respondía
que “No”. Zeferino le dijo a su mamá, doña María de
Jesús, que una señora le había enseñado una música muy bonita, pidiéndole que se fuera con ella. La
mamá escuchó con atención la canción que el niño
repetía y trató de mantenerlo despierto para que
don Norberto Nandayapa, papá de Zefer, escuchara la melodía y la escribiera, pero el niño Zefer se
durmió nuevamente. Durante algunos días el niño
Nandayapa estuvo inquieto, tratando de olvidar el
sueño. Doña Mary le llevó a varias iglesias y casas
mostrándole imágenes de algunas vírgenes, preguntándole si alguna de ellas era la señora del sueño,
pero sin mucho éxito. Finalmente el niño Zeferino
un día gritó: “Mami, mami, ahí esta la señora de mi
sueño, la que canta muy bonito”. Señalaba con su
Zeferino Nandayapa. Formado en tierra de marimba
mano hacia un cuadro, y ese cuadro era nada más
y nada menos que santa Cecilia, la patrona de los
músicos. Desde entonces, en la casa de la familia
Nandayapa siempre hubo una imagen de la santa.
Al hablar de las virtudes musicales del maestro,
podemos mencionar algunas como:
1) Su oído absoluto, habilidad que desarrolló y
combinó efectivamente con el entrenamiento del
oído relativo, logrando escuchar todo lo que escribía en un arreglo y poder tener control total al dirigir una agrupación.
2) La flexibilidad para desarrollar una gran velocidad en la ejecución, con lo que consiguió imponer un estilo nuevo en el uso de las cadencias y
puentes melódicos en las obras clásicas y popurrís,
estilo en el que avanzó casi solo, por la segunda mitad del siglo XX.
3) Ser zurdo le brindó un manejo eficaz en la
independencia de las baquetas, pues el acompañamiento armónico de la marimba en la mano izquierda y realizando melodías en la mano derecha
lo hicieron llevar técnicamente el repertorio de marimba a un nuevo nivel.
4) Disciplina por el estudio. Recordemos que el
maestro, cuando llegó a la ciudad de México, sólo
contaba con la primaria; ahí estudio la secundaria,
en la escuela nocturna, además de estar estudiando
en el Conservatorio Nacional de Música.
5) Motivación de crecimiento. Nunca estuvo
quieto en una agrupación, siempre fue invitado a
participar en infinidad de proyectos, desde tocar
con los hermanos Domínguez, hacer música para la
radio, música para el cine, promovió también que
compositores de la talla de Carlos Chávez miraran
a la marimba con posibilidades de ser tomadas en
cuenta en el nuevo repertorio de la música contemporánea de México. En los años en que Chiapas no
figuraba en el mapa político de proyectos de México, y la gente no sabía ni siquiera donde quedaba
nuestro estado.
Israel Moreno
Estas virtudes, entre otras, fueron las que hicieron de Zeferino Nandayapa un ser peculiar.
Un maestro que trascendió, que no sólo estaba
preocupado por hacer buena música, sino que luchaba por abrirle un espacio a la marimba. La versatilidad con la que contaba le generó un reconocimiento real en el medio musical de México. Al
estudiar con maestros que estaban en “su época de
oro” como Rodolfo Halffter, Blas Galindo y Carlos Chávez, se impregnó de toda esta sabiduría y
respiró del ambiente que se vivía con la música
sinfónica, la de cine y los grandes intérpretes de la
radio. Fue multinstrumentista, virtud que le daba
otro estatus en el medio como ejecutante. Contaba con excelente lectura musical y el oído absoluto; era un músico de alta confiabilidad. Por eso era
invitado a tocar con las mejores agrupaciones del
momento. Su destreza en la velocidad le dio rienda a la imaginación de Carlos Chávez, para que
éste escribiera Tambuco, una de las obras de percusión más importantes en el repertorio mundial.
Llevó la marimba al escenario de la orquesta sinfónica, como un instrumento más en la sección de
percusiones y más adelante como el instrumento
solista de la orquesta. Acciones que ningún otro
marimbista de su generación realizó. Tampoco los
marimbistas en Chiapas, ni aquellos que, como él,
emigraron de Chiapas a la ciudad de México. Siguieron sus pasos en el Conservatorio Nacional,
pero no tuvieron el empuje que tuvo Zeferino para
ir siempre más allá de los estándares establecidos en el momento. Estrenó obras en México de
compositores extranjeros, como el Concierto para
marimba y vibráfono de Darius Milhaud (Marsella
1892-Ginebra 1974), y realizó sus propias obras y
adaptaciones para orquesta sinfónica. Incursionó
en la fusión musical y trabajó en nuevos esquemas
de ensambles musicales.
Con su agrupación “Marimba Nandayapa”, logró
sostener de manera holgada a su familia; es más, nos
15
Zeferino Nandayapa. Formado en tierra de marimba
atreveríamos a decir que económicamente le fue muy
bien. Cuidó detalles que van desde la presencia y el
aspecto personal de sus músicos en el escenario (situación que muchos músicos dejan de lado), y lo más
importante: cuidaba cada detalle de la música por ejecutar. Como buen artista, buscaba la perfección. Logró que su grupo fuera el más visto en televisión, conquistando un espacio no sólo para la marimba, sino
también dando a conocer en ese medio en los años 70,
la existencia de una región llamada Chiapas y un instrumento tradicional que era muy mexicano, que no
era el mariachi, ni el arpa jarocha; mostró otros zapateados y sones mexicanos, y otra manera de escuchar
la música clásica con sus adaptaciones de obras de
Bach, Mozart y varios más, para marimba.
Zeferino fue el marimbista que más países recorrió como embajador de la cultura musical de
México. Le dio a la marimba de Centroamérica un
posicionamiento que hasta entonces había sido
subestimado y discriminado por el medio musical
de la marimba clásica. Mostró a los marimbistas
clásicos que la marimba de Chiapas contaba con
los elementos suficientes para lograr la excelencia
musical, aunque el instrumento fuera tecnológicamente menos desarrollado; la llevó sonido a sonido,
hasta convertirla en la Marimba Mexicana, e hizo
que tuviera un lugar más notorio que las de los países de Centroamérica.
Cuando muchos se refieren a Zeferino Nandayapa como el mejor marimbista que ha dado nuestro país, les pregunto cuáles son los criterios en que
se basan para emitir este juicio. La mayoría no sabe
qué contestarme con certeza. Dicen unos que llevó
la marimba a la orquesta sinfónica, lo cual es cierto, y otros, porque tocaba muy rápido; algunos, que
tenía gran carisma.
No sé si fue el mejor marimbista de México,
pero si aseguro que su trabajo fue el más trascendente, el principal legado que dejó a las futuras generaciones de marimbistas.
16
Israel Moreno
Zeferino Nandayapa es, a mi criterio, el marimbista más importante de México en el siglo XX:
ŪŪ Primero en estrenar una obra de Carlos Chávez.
ŪŪ Primer marimbista solista en una Orquesta Sinfónica en México.
ŪŪ Primero en estrenar una obra para marimba y orquesta de un compositor extranjero.
ŪŪ Primero en arreglar para orquesta sinfónica.
ŪŪ Primero en componer para orquesta sinfónica.
ŪŪ Primera agrupación de marimba en consolidarse
en televisión.
ŪŪ Primero en fusionar la guitarra eléctrica y otros
instrumentos con la marimba.
ŪŪ Primero en tocar con seis baquetas piezas para
“Marimba Solo”.
ŪŪ Primero en componer piezas para “Marimba
Solo”.
ŪŪ Primero en tocar en el PASIC.
ŪŪ Primero en dar conferencias, sobre el tema de la
marimba, en Estados Unidos.
ŪŪ Primero en dar conferencias sobre marimba en
Europa.
ŪŪ Primero en tocar con la Orquesta Filarmónica de
Londres.
ŪŪ Primer marimbista en tocar en el Carnegie Hall.
ŪŪ Primer marimbista en ganar la medalla de la
ONU.
ŪŪ Primer marimbista en obtener el Premio Nacional de Artes.
Trataré un aspecto que me parece interesante: el
reconocimiento a la Marimba Nandayapa y en especial a Zeferino, logrado en Chiapas. No fue algo
inmediato; de hecho, el reconocimiento por el medio “no musical” llegó más pronto que el disciplinario, el de los marimbistas. Durante los años 70, el
maestro Zeferino contaba con una gran audiencia
en Chiapas; en la ciudad de México, sus apariciones en televisión y radio eran muy frecuentes. Sus
Zeferino Nandayapa. Formado en tierra de marimba
contrataciones para tocar eran constantes, tenía
mucho trabajo, tanto en presentaciones artísticas
como conciertos, y también mucho trabajo cuando
amenizaba eventos, su mayor ingreso económico.
Digamos que estaba en plena vida musical activa
y con viajes al extranjero. Sobrevivió a la crisis de
la marimba en los años 80 donde la música “tecno”
acaparó el mercado; los teclados y sintetizadores
desplazaban a los grupos tradicionales y a las grandes orquestas. Pero, por alguna razón, su influencia
musical no existía de manera visible o notable en el
estado donde nació.
Existen músicos que transitan entre dos o más
estilos o géneros muy definidos en el medio musical, pueden ser variables y transitables desde varias
perspectivas; una es, por ejemplo: quienes pueden
perfectamente transitar entre la música clásica y el
jazz, o la música popular y comercial y el folclor, o
alguna otra variante entre estos géneros. Para estos
músicos que suelen ser muy talentosos y además
con mucho conocimiento musical, a veces este hecho es un factor que los relega de una definición o
“catalogación” que el entorno les asigna para reconocerlo dentro de un género.
Por ejemplo, al compositor Mario Ruiz Armengol (1914-2002), quien por haber tenido un estilo
personal como músico y haber compuesto música
que puede ser popular, pero al mismo tiempo clásica o en algunos momentos jazz, se le negaron muchas oportunidades de poder tener mejor reconocimiento del entorno artístico e institucional por
varios años, y muy tarde el medio entendió su gran
valor. Lo mismo sucedió con Hilario Sánchez del
Carpio, a quien esa virtud de poder transitar fácilmente entre varios estilos y géneros musicales no le
daba cabida en proyectos, becas, reconocimientos
y espacios en la docencia de la música profesional.
No eran músicos cien por ciento clásicos, como
para estar en un conservatorio dando clases o tener acceso a los apoyos económicos del FONCA u
Israel Moreno
otras instituciones; tampoco eran músicos cien por
ciento tradicionales, como para tener acceso a espacios y apoyo propicios y reconocimiento. Fueron
músicos que, a pesar de ser quizá más completos
que algunos músicos especialistas en un género, el
reconocimiento del gremio y las instituciones llegó
demasiado tarde o nunca llegó.
El maestro Nandayapa estuvo, para mi gusto, en
esa línea; sin embargo, su perseverante y constante
actividad musical no dio cabida al olvido o a la indiferencia. Fue un músico que podía transitar de la
música popular contemporánea al folclor, y del folclor a la fusión y de la fusión a la música clásica.
También, por alguna razón, este perfil de músicos no ejerce una influencia notable o a corto plazo en su entorno. La pregunta es: ¿por qué?; quizá
porque los estudiantes o músicos de un medio, por
decir el clásico, buscan, como mencioné en la introducción, una figura ideal que los motive, o inspire
a crecer, entonces en los años 50, 60, 70, Don Zefer
no podía ejercer una influencia real en los estudiantes de música clásica de México, pues ellos buscaban la influencia de los músicos especialistas en las
orquestas sinfónicas, o de la música contemporánea del momento. Por supuesto que sí era admirado por estos músicos. Don Zefer era reconocido por
sus compañeros de gran talento de la generación
del conservatorio, como Carlos Luyando, —timbalista de la Sinfónica Nacional, a quien Stravinsky
dijo que no había escuchado un timbal cantar, en
sentido de su gran musicalidad—, o como Homero Valle —también de la Sinfónica Nacional y
profesor de percusiones de la Escuela Nacional de
Música y el Conservatorio Nacional—, y los demás
compañeros del grupo Percusionistas de México, con
quienes, por cierto, estrenó Tambuco. Pero ellos enfocaban su trayectoria en otros intereses musicales
y, de alguna manera, quienes fueron sus estudiantes también admiraban a Zeferino Nandayapa pero
no seguían sus pasos.
17
Zeferino Nandayapa. Formado en tierra de marimba
En el ámbito de la marimba chiapaneca, tanto
en Chiapas como en la ciudad de México, sucedía
algo similar. Sus contemporáneos en Chiapas como
Danilo Gutiérrez, Manuel Vleeshower, Victor Betanzos, Ricardo Sánchez y otros más labraban su
propio camino en la búsqueda de su propio sonido,
el cual afortunadamente lograron, para dar esa gran
diversidad a la música de marimba; sin embargo,
músicos como Danilo y Vleesowher lograron mucha influencia en el medio marimbístico rápidamente, debido a que tenían un estilo muy definido,
lo cual hace de alguna manera más fácil ejercer esta
influencia en los músicos que buscan desempeñarse en esa línea.
Con los músicos que emigraron al DF, sucedió
algo similar. Marimbistas como los Aquino, Daniel
García Blanco, los Mecateros, Beto Moreno, entre
otros, buscaban lo propio; sin embargo, por el hecho de ser “pocos marimbistas en la ciudad”, pues
todos se conocían muy bien en el medio, era común
que el maestro Nandayapa ocupara a muchos de
ellos para sus actividades, hecho que más tarde si
ejerció cierta influencia. El maestro Nandayapa llegó a trabajar con los hermanos Domínguez, quienes
siempre fusionaron los sonidos de la marimba con
otros instrumentos, obteniendo un sonido muy peculiar. Don Zefer lo supo y aceptó esta influencia
en su búsqueda. Así siempre fue marcando la pauta
para sonar musicalmente fresco y actualizado a los
años en que realizaba sus grabaciones. Con la competencia por sobrevivir en el mercado de discos de
marimba que se manejaba desde la ciudad de México, los marimbistas radicados allá, entraron en
esta dinámica profesional de competir con la Marimba Nandayapa, y así podemos escuchar que los
elementos musicales que proponía el maestro Zefer
eran utilizados más adelante por los otros grupos,
como los Mecateros o la Marimba de los Hermanos
Aquino, sus principales competidores en la gran
ciudad.
18
Israel Moreno
Pero no fue sino hasta la década de los 80, cuando la influencia del maestro Zeferino Nandayapa
empezó a hacerse notar. En la ciudad de México,
en el Conservatorio, la Escuela Nacional de Música y otras que contaban con nuevas generaciones
de músicos que buscaban algunas otras influencias, además de que su hijo Norberto estudiaba
en el Conservatorio. Esto ayudó a que el maestro
estableciera nuevamente una relación con los músicos clásicos; por otra parte, en la ENM, emergía
con mucha fuerza la Orquesta de Percusiones de la
UNAM, proponiendo la música nueva para los ensambles de percusión; y así, retomando a Chávez
con la obra Tambuco y otras obras como HP Caballos
de vapor, donde surgirían los nuevos músicos que,
al tratar de tocar estas partituras, entendieron el
grado de complejidad técnica y el alto nivel marimbístico con el que contaba Nandayapa. Entonces, el nivel de percusiones en México era por fin
capaz de entender a un marimbista de la talla de
Don Zefer; ahora se hacía consciente, en un grupo
mayor de estudiosos de la marimba clásica, la importancia de Nandayapa en la música de percusiones de México.
En Chiapas, curiosamente, sucedía algo similar. Iniciaban los legendarios concursos estatales
de marimba, donde Zeferino Nandayapa y otros
músicos de su generación eran los jurados indiscutibles. Daba inicio una era de la marimba en
Chiapas que será un parteaguas, en la manera de
seleccionar el repertorio y además en el momento
en que las marimba-orquesta estaban afectadas por
la aparición de los teclados eléctricos. Los jóvenes
marimbistas encontraban una motivación de crecimiento en estos concursos. Así fue como, con la
nueva competencia generada y la búsqueda de este
perfeccionamiento en la ejecución, estos jóvenes
miraron hacia Nandayapa, preguntándose cómo se
podían realizar nuevos arreglos, buscar mejorar sus
adaptaciones de la música clásica y generar virtuo-
Zeferino Nandayapa. Formado en tierra de marimba
sismo, todo esto explorado por Zeferino 30 años
antes aproximadamente.
Es finalmente en la era de los años 90, cuando
el maestro Nandayapa se convierte en el baluarte y
símbolo de marimba para las nuevas generaciones,
se convierte en el modelo a seguir por los estudiantes de marimba. Los estudiantes de percusiones en
los años 80, hoy profesores muchos de ellos, comprenden el valor musical de Zeferino Nandayapa.
Estudiantes que en los años 90 se distribuyeron
por todo el país para ocupar las plazas de percusionistas de las nuevas orquestas sinfónicas, como en
Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes, Acapulco
y Monterrey, entre otras, y las ya existentes como
las de Xalapa y la ciudad de México, ocuparon además los puestos de docencia en universidades y escuelas de música a lo largo del país. Es en la década
del 90 cuando los jóvenes marimbistas chiapanecos
que crecieron motivados por los concursos estatales infantiles y juveniles de marimba, ven como un
ejemplo a Zeferino; son ellos los que toman su influencia y buscan de él los valores que fue creando
a lo largo de los años en la ejecución del instrumento; lo imitan, lo siguen, le copian, lo admiran,
lo fotografían y, sobre todo sus arreglos musicales
se vuelven estándares del nuevo repertorio de esa
generación de quienes hoy son los profesores de
marimba en Chiapas y estados aledaños como Tabasco, Oaxaca y Campeche.
En este periodo con que finaliza el siglo XX,
Zeferino Nandayapa sale avante en el reconocimiento de su trayectoria musical. Obtiene el reco-
Israel Moreno
nocimiento de los “clásicos”, los “tradicionales”, los
jazzistas, los multinstrumentistas, de los percusionistas clásicos del mundo, de aquellos que crecen
tocando el repertorio de Keiko Abe, pero también
Nandayapa les es admirable. Recibe también la valoración de los norteamericanos que durante años
menospreciaron el valor de la marimba tradicional,
y se reposiciona junto con sus hijos en el medio musical de México, como solistas activos en la música
sinfónica. En esa década recibe el Premio Chiapas,
el Premio Nacional de Ciencias y Artes, y publica
su método de marimba.
Hoy en día, los nuevos grupos tienen en su repertorio los arreglos y composiciones musicales
de Nandayapa, y muchos estudiantes no le conocieron, pero lo admiran y saben de su importancia y su legado. Hoy el apellido Nandayapa hace
referencia inmediata a la palabra marimba como
si fuese un sinónimo, y quizá hoy tener el apellido
hasta sea oportunidad de ejercer la profesión musical, abriendo puertas que les heredó el maestro
Zeferino. Esperamos que quienes porten el apellido Nandayapa y decidan incursionar en la música
sean conscientes del compromiso musical que a su
vez les fue heredado.
Al final de estos puntos de reflexión, después de
escribir todas estas páginas y de analizar todo lo
que en ellas he dicho, me atrevo a decir y me interesa sostener, finalmente, que Zeferino Nandayapa es
uno de los mejores y más grandes marimbistas que
han habido en Chiapas y México y uno de los más
grandes del mundo.
19
Descargar