2001 20º Tema 1ª Sección El acompañamiento

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20º Tema
1ª Sección El acompañamiento pianístico. Características de la escritura pianística
propia de los distintos estilos históricos. Aplicación al acompañamiento
escrito e improvisado de melodías dadas.
La época del bajo continuo
La historia del piano como instrumento acompañante se inicia con el nacimiento del
estilo monódico o melodía acompañada que caracteriza el primer periodo del Barroco.
Cuando Monteverdi compone sus Madrigales acompañados con el basso continuo, la
tecla todavía no destaca entre los instrumentos acompañantes. El instrumento
eminentemente polifónico del conjunto instrumental es el laúd. Las dificultades de
afinación de éste provocan que el clave ocupe su lugar.
Desarrollando el Madrigal de concierto nace la Ópera. El bajo continuo reviste de
mayor importancia en los recitativos que representan el estilo monódico puro.
El creciente interés por el clave de los compositores barrocos se ve demostrado por una
amplia literatura para este instrumento y que llegará a su cima en el Clave bien
temperado de Bach confirmando el sistema temperado.
Por otro lado, sigue siendo el instrumento acompañante, principal ejecutor del bajo
continuo. El bajo continuo acompaña a todos los géneros barrocos, sin embargo,
adquiere mayor protagonismo acompañando a los instrumentos solísticos en la Sonata.
El bajo continuo consiste en un bajo cifrado sobre el cual el clavicembalista improvisa
los acordes indicados por el cifrado. El papel de éste no se limita a la mera
armonización: se forman diferentes estilos de bajo continuo que permiten la
ornamentación del acompañamiento siempre cuando apoya y enfatiza la melodía del
solista. Los movimientos fugato de la Sonata posibilitan, incluso exigen una ejecución
contrapuntística de parte del acompañante. El acompañamiento forma parte de una
práctica interpretativa para la cual la improvisación es un recurso importante.
El acompañamiento clásico
Según fue creciendo la literatura para el teclado, se perfeccionó la construcción del
mismo y en el siglo XVIII el clave fue sustituido por el piano de mecanismo
perfeccionado, sonido matizado y registro amplio. Por otro lado, los cambios en la
sociedad, el nacimiento de la burguesía, aficionada a las nuevas músicas de danza al
piano aceleraron la evolución del instrumento.
El nuevo estilo que levantó el interés del público por la música y específicamente por el
piano se caracteriza por su sencillez y elegancia: el fraseo simétrico, patrones rítmicos
marcados, melodías elaboradas de motivos de corto aliento mediante la variación y el
desarrollo motívico, el orden funcional de los acordes y nuevos patrones de
acompañamiento en forma de figuraciones armónicas como el bajo Minué y el bajo de
Alberti, siendo éste último representante del nuevo estilo.
El piano se convierte en un medio imprescindible de entretenimiento en los hogares
burgueses para interpretar danzas, Liedes, Sonatinas.
A la medida que se evoluciona el estilo clásico, el acompañante adquiere cada vez más
protagonismo cambiando su papel subordinado al del dialogante.
El protagonismo del piano en la época del Romanticismo
Sin duda alguna, el piano es el mayor protagonista del Romanticismo musical. Es el
compañero del compositor en su soledad pero también en su esplendor: le acompaña en
el acto de creación al igual que en los salones de la aristocracia o en la sala de concierto.
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A través de la música pianística, el compositor enseña su lado más íntimo al igual que
exhibe su genio y virtuosidad.
Esta exhibición pianística conduce al renacimiento de la improvisación: los
compositores-pianistas como Liszt, improvisan para su público sobre cualquier tema
que éste le pide: se establece el género de Paráfrasis.
También los géneros camerísticos presumen de una parte pianística elaborada. El
pianista llega a ser protagonista de igual rango al del solista. Es cuando realmente nace
el término de música de cámara.
La evolución de la escritura pianística demuestra una gran variedad desde Beethoven
hasta Liszt. La principal preocupación de los compositores románticos es de descubrir
nuevos recursos para aumentar la expresividad cada vez más matizada. Las nuevas
texturas pianísticas se caracterizan por la extensión del ámbito sonoro en todos los
niveles y en particular en el de la melodía, el bajo y el acompañamiento armónico. La
melodía se extiende mediante contener cada vez más figuraciones armónicas que se
traducen en saltos grandes. También el cambio de registro es frecuente. El bajo se
extiende mediante los redoblamientos desde la duplicación por la octava hasta el
doblamiento por acordes incluido el cambio de disposición del acorde sobre una misma
nota del bajo. Los patrones del acompañamiento pianístico experimentan una evolución
vertiginosa: desde el bajo de Alberti se llega al diseño: la figuración armónica contiene
cada vez más ornamentaciones sobre las notas del acorde, se enriquece con
redoblamientos y se extiende sobre varias octavas explorando los registros más graves
nunca utilizados antes y, a veces llega a los registros agudos entretejiendo, incluyendo o
sustituyendo la melodía o colocándose encima de ella.
Es el acompañamiento armónico que produce mayor variedad y que caracteriza el estilo
particular de los compositores románticos. Mientras Mendelssohn, Schubert o Chopin
mantienen la separación tradicional de melodía y acompañamiento, Schumann y
Brahms los confunden.
Las nuevas técnicas de melodía acompañada producen texturas novedosas cuya
elaboración asemeja a la instrumentación orquestal. El nuevo acompañamiento participa
en la formación del carácter de la pieza que nunca antes ha llegado a formar contrastes
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tan fuertes dentro de la obra o sección de la obra. Nacen las piezas y Variaciones de
carácter que se ven fortalecidas por las referencias literarias que señalan un contenido
descriptivo de la música: nace la música programática que enfatiza el discurso
dramático de la misma. La evolución del instrumento mismo posibilita una evolución de
la técnica pianística. El desarrollo de la gran orquesta influye en el enriquecimiento de
colores y texturas en el piano. Concuerda con este fenómeno la expansión del sistema
tonal al sistema cromático.
El piano en el Lied romántico
El acompañamiento pianístico adquiere una vital importancia en la literatura del Lied.
El Lied tiene doble papel: ofrece pequeñas obras de menor dificultad técnica para los
aficionados burgueses. Por otra parte, representa el lado más íntimo del compositor
romántico. Los Liedes de Schubert representan la cumbre de la obra de este compositor.
También destacan en la de Brahms y Schumann. El Lied es poesía entonada. Su base
literaria le vincula con la música programática. Por otro lado, se manifiesta el
acercamiento a la música popular, a su forma estrófica.
La vuelta al texto como determinante de la formación musical posibilita el tratamiento
libre de la misma investigando, cómo romper las formas preestablecidas estáticas
heredadas del clasicismo.
El papel del piano es, en primer lugar, de crear el atmósfera que dominará en el Lied: la
idea principal aparece en el primer motivo acompañante el cual será la fuente del
desarrollo de la melodía. A menudo, el texto inspira un elemento sonoro que describa
una imagen: el galope del caballo, el ruido del torno, las olas del arroyo etc. Sin
embargo, estos elementos no se limitan a un efecto aislado, sino se convierten en
símbolos musicales que forman la base para el posterior desarrollo de los contenidos
garantizando la coherencia de la obra. La expresión del texto no se limita a los símbolos
sonoros. El compositor sigue libremente el contenido del texto empleando recursos
como la aceleración, disminución o interrupción del discurso musical, el cambio
dinámico o de tesitura, la modulación y cambio de modo etc. dando un sentido más
profundo a las palabras. A menudo, es la música que convierte una alegoría poética en
una imagen empírica.
Los textos más amplios y abundantes de imágenes requieren formas más amplias que
utilizan varias ideas y fragmentan la obra en escenas dramáticas diferentes. Esta forma
determinada únicamente por el texto vuelve a los principios de la forma motética
convirtiéndola en forma de Balada en sentido de un monodrama musical. Aquí, el
contraste es más importante que la coherencia por un elemento común. La variedad de
las formas del Lied manifiesta que el principio organizador es la expresión.
La escritura pianística del Impresionismo
Mientras el Romanticismo produce materiales cada vez más virtuosísticos y sonoridades
más fuertes, tanto en el piano como en la orquesta, la literatura pianística del
Impresionismo prefiere las sonoridades atenuadas moviéndose en torno a la dinámica
“piano, pianissimo”. Sin embargo, la textura sigue ganando de densidad. Por un lado, se
aprovechan de la evolución del propio instrumento y la técnica pianística mediante
- la utilización cada vez más matizada de los pedales de prolongación y de
sordina,
- la variedad de ataque,
- una escala dinámica más matizada.
Por otro lado, prosigue el empleo de las técnicas introducidas por el Romanticismo
mediante
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la generalización del doblamiento por acordes o mixtura tanto de la melodía
como del acompañamiento,
- la expansión de la textura en el espacio sonoro,
- aplicación de tremolo, arpegios rápidos,
- subdivisión del material en múltiples voces y registros.
Se encuentran las correspondientes técnicas también en la orquestación impresionista.
La escritura pianística en estilos posteriores
Mientras algunos compositores del siglo XX siguen componiendo en estilo de melodía
acompañada, las nuevas músicas se caracterizan por el redescubrimiento de la técnica
contrapuntística que suspende la jerarquía entre melodía y acompañamiento. Los efectos
percusivos y tímbricos adquieren gran importancia. Por otro lado, el piano se incorpora
en la gran orquesta y en otros conjuntos instrumentales como uno más, a menudo con
papel percusivo.
La música contemporánea introduce nuevas técnicas para conseguir nuevos timbres:
- pulsando las cuerdas del piano,
- produciendo clusters con las palmas o brazos,
- modificando el timbre mediante objetos de diferente material metidos entre las
cuerdas del piano (Piano preparado – Cage).
También nacen nuevos géneros como el jazz donde el piano recobra su protagonismo
como acompañante rítmico-armónico junto con la improvisación que es una
característica elemental de esta música.
Tipos de acompañamiento
Durante su evolución, el acompañamiento pianístico cumplió dos funciones diferentes:
- concepción melódica que origina y adapta los acordes a la melodía. Los géneros
más destacados de este origen son el Lied y la Sonata barroca y clásica.
- concepción armónica que improvisa melodías sobre esquemas armónicos
preestablecidos. Caracteriza los géneros variativos (Chaconne, Passacaglia,
Folia, Variaciones) y el jazz.
Sin embargo, melodía y armonía están en relación interactiva influyéndose mutuamente.
Prueba de ello, que en las variaciones el patrón melódico puede causar modificaciones
en el esquema armónico. Por otra parte, la melodía clásica se ajusta al orden funcional
de los acordes.
Aplicación al acompañamiento escrito e improvisado de melodías dadas
La condición imprescindible para la elaboración de un acompañamiento es el
conocimiento de la armonía, en primer lugar la armonía tonal funcional, las reglas del
movimiento armónico y melódico para el enlace correcto de los acordes.
Por otro lado, cualquier forma de creación de acompañamiento requiere la comprensión
de la melodía dada. Ésta puede producirse mediante un análisis previo o, cuando el
acompañante posee los conocimientos necesarios sobre la forma, la armonía y el
lenguaje musical y es capaz aplicarlos rutinariamente, de forma inmediata.
El procedimiento para la elaboración del acompañamiento comprende:
- la identificación del estilo,
- el análisis armónico de la melodía: la identificación de las notas reales y
extrañas mediante el contenido tonal de los intervalos y los giros melódicos,
- los giros melódicos también manifiestan su contenido armónico mediante la
articulación, acentuación, ritmo armónico subyacente,
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la selección del tipo de acompañamiento a base del estilo y el carácter de la
melodía.
La realización al escrito permite una elaboración más detallada con elementos
contrapuntísticos imitativos, ornamentaciones más abundantes y una armonización más
matizada.
La improvisación acostumbra a la visión global y práctica y una economía de recursos.
El objetivo principal en este caso es de apoyar y enfatizar la melodía acompañada.
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