Biodiversidad de Chile

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JARDINES BOTÁNICOS
SEBASTIÁN TEILLIER
LA CONSERVACIÓN EX SITU DE LAS PLANTAS CHILENAS
La conservación ex situ se define como “la conservación
de componentes de la diversidad biológica fuera de sus hábitat naturales” (Convenio Internacional para la Conservación
y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica (CBD) aprobado en la Conferencia de Río, celebrada en 1992).
El objetivo primario de la conservación ex situ es apoyar a la conservación de un taxón amenazado, de su diversidad genética y de su hábitat. Para el caso específico de las
plantas, el objetivo es conservar la diversidad de especies y,
además, su variabilidad genética.sLas formas de materializar
este tipo de conservación son principalmente los bancos de
semillas, los jardines botánicos y las colecciones de germoplasma bajo cultivo; además, existen otras técnicas como el
cultivo in vitro.
La conservación ex situ se debe considerar como una situación transitoria, de apoyo para lograr la recuperación del
número de individuos en vida silvestre y la diversidad genética de las poblaciones.
En nuestro país, las actividades de conservación ex situ
para las plantas se realizan principalmente en los jardines
botánicos y en los centros de conservación de semillas. Un
factor nuevo, comúnmente no considerado entre las formas
tradicionales de este tipo de conservación, es la creciente introducción de especies de flora nativa en parques y jardines
públicos y privados del país.
JARDINES BOTÁNICOS
Los jardines botánicos nacieron como lugares de exposición y cultivo de especies de plantas. Más tarde jugaron un
papel clave en la aclimatación de las especies que se iban
descubriendo en el Nuevo Mundo, y adquirieron un rol importante desde el punto de vista económico. A partir del siglo
XXI cumplen un papel muy importante en el campo de la
conservación de las especies.
Los jardines botánicos son colecciones de plantas vivas
que difieren de otros jardines y parques porque están destinados a generar conocimiento sobre las plantas con el fin
de apoyar su conservación y utilización en la agricultura, la
horticultura y la floricultura.
El primer jardín botánico en Chile lo creó Rodulfo Amando Philippi en la Quinta Normal de Santiago. La idea de establecer en Santiago un jardín de estas características data de
1853, cuando Philippi fue nombrado profesor de botánica y
de zoología de la Universidad de Chile y se le dio también
Jardín Botánico del Desierto. Fotos: Archivo fotográfico JBD.
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Biodiversidad de Chile, Patrimonio y Desafíos
Jardín Botánico de la Universidad Austral de Chile. Foto: Archivo fotográfico Relaciones Públicas, UACh.
el encargo de formar y de dirigir un jardín botánico. Un decreto del gobierno, de enero de 1876, ordenaba a la Sociedad Nacional de Agricultura que entregara a Philippi, en su
calidad de director del Museo Nacional de Historia Natural,
un terreno suficientemente grande en la Quinta Normal para
el establecimiento de un jardín botánico. En mayo de 1883,
Philippi entregó la dirección del jardín botánico a su hijo, Federico. Hasta entonces se mantenían en cultivo 1.437 especies; un año más tarde, la colección se había incrementado
a 2.196 especies. Muchas plantas raras e interesantes se cultivaban en los conservatorios del jardín botánico: helechos,
cactáceas y orquídeas y, en 1887, incluso plantas de té.
El jardín servía de exposición permanente, apoyaba la
docencia de la Universidad de Chile e intercambiaba semillas con otras entidades similares del mundo. En febrero de
1896 renunció Federico Philippi y se nombró como sucesor
a Juan Soehrens, que había ingresado el 9 de noviembre de
1886, como primer jardinero. Con el retiro de este, en 1922,
comienza el principio del fin del jardín botánico.
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Jardines botánicos en actividad
En nuestro país existen los siguientes jardines botánicos
activos: el Jardín Botánico Nacional, en Viña del Mar; el de
la Universidad Austral, en Valdivia; el Skottsberg, en Punta
Arenas; y el de Hualpén, en Concepción.
El Jardín Botánico Nacional
Este jardín fue establecido en 1951, teniendo como base
el parque El Salitre, creado por Pascual Baburizza y empezado a construir en 1918. En 1951 fue traspasado al Fisco y
denominado Jardín Botánico Nacional.
Desde 1951, el Jardín Botánico Nacional (JBN) se ha
ocupado principalmente de la conservación de las especies
vegetales de la zona centro-sur del país y del archipiélago
Juan Fernández.
Los objetivos del JBN son mantener colecciones de plantas bien documentadas; realizar investigación científica,
con énfasis en la biología de la conservación y técnicas de
propagación de plantas; jugar un papel preponderante en la
Capítulo IV: El Hombre y la Biodiversidad
conservación de especies; llevar a cabo programas de educación; y fomentar la educación no formal sobre el mundo
vegetal.
El Jardín Botánico Nacional es un parque de 22 ha, donde crecen más de 280 especies de árboles; además, posee
una colección de 670 cactáceas pertenecientes a unas 60
especies y una colección de plantas del archipiélago Juan
Fernández, con 578 individuos de 53 especies endémicas
del archipiélago. También existen colecciones de cactus centroamericanos, plantas suculentas, plantas medicinales y especies del género Fuchsia. En total se cultivan 779 especies,
de las que cerca de un 40 por ciento son nativas, casi todas
amenazadas. Cabe destacar que el JBN posee una de las pocas colecciones mundiales documentadas de Sophora toromiro, el toromiro, un arbusto extinto de la Isla de Pascua.
En el ámbito de la educación ambiental, el JBN tiene un
programa en el que se imparten cursos al aire libre para niños
de educación básica. También se realizan visitas guiadas.
El Jardín Botánico de la Universidad Austral
Está ubicado en Valdivia, en el campus Isla Teja de la
Universidad Austral. Fue creado en 1957 y tiene unas 11
ha. Posee varias secciones: la sección sistemática, con sistemática de Angiospermas y Gimnospermas; una sección
de plantas medicinales y tóxicas; una sección de cultivos
agrícolas anuales, con huertos demostrativos; un jardín de
plantas en peligro de extinción; y una sección ecológica,
cuyo objetivo era representar los ecosistemas característicos
de la región: bosque temperado, bosque pantanoso, plantas
andinas y turberas. El jardín posee un herbario con unos
15 mil ejemplares y publica cada dos años un catálogo de
semillas.
De acuerdo con los antecedentes disponibles (Ramírez,
2003), este jardín atraviesa por momentos en que la mantención se ha hecho difícil, lo que compromete la existencia
de varios jardines temáticos, especialmente aquellos de los
bosques pantanosos y de las turberas. Ante la falta de recursos materiales, el jardín es manejado actualmente por la
universidad con criterio de parque.
Jardines botánicos en proyecto
Hay, al menos, tres proyectos de creación de jardines botánicos: Chagual, en Santiago; el del Desierto, en Antofagasta,
y el recientemente inaugurado de la Universidad de Talca.
Jardín botánico Chagual
La creación de este jardín botánico está a cargo de la
Corporación Chagual, integrada por el ministro de Vivienda
y Urbanismo, el alcalde de la Municipalidad de Vitacura y
los directores del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA), del Parque Metropolitano de Santiago, de la
Fundación Chile y de la Corporación del Patrimonio Cultural.
Se funda con el objetivo de crear un jardín botánico y un
centro cultural dedicados a la exhibición, conservación, estudio e investigación de la flora de la zona de clima mediterráneo de Chile, para contribuir al desarrollo de una cultura
con capacidad para valorar la naturaleza y las comunidades
de vegetación de ese territorio.
El Jardín Botánico Chagual estará ubicado en el Parque
Metropolitano y dispone de 33,9 hectáreas. Aspira a ser un
proyecto ecológicamente sustentable, tanto en su diseño
arquitectónico y paisajístico como en la gestión de sus recursos.
El plan maestro incluye, entre otras, las siguientes colecciones vivas: un espacio destinado a recrear la vegetación de
Chile mediterráneo entre las cuencas de los ríos Choapa y
Biobío; un área de representación de la vegetación de tipo
mediterráneo de otras partes del mundo como la cuenca del
mar Mediterráneo, Australia, Sudáfrica y California; un jardín
filogenético de plantas vasculares; un jardín de plantas nativas
amenazadas de extinción; un jardín de plantas endémicas de
Chile mediterráneo; y uno destinado a homenajear a los botánicos que exploraron y describieron las plantas de la zona.
Se ha finalizado la fase de diseñar el plan maestro del
proyecto; actualmente comienzan las actividades para gestionar el financiamiento. La construcción se realizará por
etapas.
Recientemente el Gobierno del Chile le confirió el Sello
Bicentenario.
Jardín Botánico del Desierto
Su objetivo es proporcionar beneficio cultural y estético a
la comunidad regional de Antofagasta y estimular el estudio,
la educación, protección y conservación de estos recursos
genéticos nacionales. El proyecto fue elaborado por la dirección del Instituto del Desierto (INDES, de la Universidad
de Antofagasta), unidad académica creada para contribuir
al estudio de los recursos naturales renovables del desierto
de Atacama. El sitio seleccionado se encuentra en el borde
oriental del campus Coloso de la universidad, en un sector
de aproximadamente 4.600 m2.
El proyecto dispone en exhibición, o en etapa de adaptación en vivero, a representantes de cerca de 35 géneros de
la flora regional.
BANCOS DE SEMILLAS
Existen varias iniciativas para la formación y mantención
de bancos de semilla en el país. Estas se encuentran bajo la
tutela de instituciones como el Instituto de Investigaciones
Agropecuarias (INIA), la Universidad de Chile y la Universidad de Concepción. Entre las iniciativas, destacamos dos
de ellas.
Proyecto Intihuasi
Como una forma de contribuir a los esfuerzos de conservación de la flora de Chile, el INIA junto al Royal Botanic
Garden Keiw del Reino Unido (RBG Kew), desarrolla desde
fines de 2001 un programa de largo plazo para colectar y
conservar en bancos de semillas la diversidad genética de
las plantas nativas de Chile, particularmente de las especies
endémicas y las que están en riesgo de extinción en las zonas
desértica y mediterránea de Chile, entre los 18 y 38 grados
sur. Este proyecto es parte de un esfuerzo mundial denominado Millennium Seed Bank Project del RBG Kew e institucio565
Biodiversidad de Chile, Patrimonio y Desafíos
Jardín Botánico Nacional. Foto: Archivo fotográfico JBN.
nes de otros países cuyo fin es conservar, en un plazo de diez
años, el 10 por ciento de la flora mundial, especialmente la
de las zonas áridas.
El proyecto está centrado en las áreas de colecta y conservación de semillas, en la investigación en la biología de
las semillas, en la creación de bases de datos con información sobre las especies colectadas y en la capacitación. En
un período de cinco años, se pretende colectar semillas de
unas 150 especies por año. Además de colectar muestras representativas de especies raras, vulnerables y en peligro de
extinción, también se están colectando semillas de las especies endémicas y de las nativas con potencial uso forrajero,
ornamental o alimentario. Las muestras de semillas están
siendo depositadas, para su conservación a largo plazo, en el
banco base de Vicuña (Región de Coquimbo) y un duplicado
en el banco de semillas del RBG Kew (Reino Unido).
CESAF
El Centro de Semillas y Árboles Forestales de la Universidad de Chile (CESAF) se encuentra en la Facultad de Ciencias
Forestales, en el campus Antumapu (Santiago). Se dedica a la
colección, mantención y venta de semillas de árboles forestales nativos y exóticos. Publica las “Notas del CESAF” como
una labor de difusión de sus actividades.
LA INTRODUCCIÓN DE LA FLORA NATIVA
AL PAISAJISMO
La introducción de flora nativa de Chile al paisajismo en
nuestro país representa, aunque no esté reconocida oficialmente como tal, una forma de conservación ex situ.
El reconocimiento del valor ornamental de la flora de
Chile data de muy antiguo; muchas expediciones, especialmente de botánicos ingleses, tenían por objeto buscar plantas con valor ornamental para llevarlas a Gran Bretaña e intentar su cultivo.
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De este modo, en las enciclopedias de plantas ornamentales europeas y norteamericanas se pueden encontrar hasta
120 plantas nativas de Chile y países vecinos. Muchas de
ellas se han cultivado en nuestro país sin saber que eran nativas.
En los últimos quince años, sin embargo, se busca introducir flora nativa al paisajismo, en el diseño de espacios
verdes privados y públicos. La tendencia es hacer jardines
y parques más sustentables y cada vez más acordes con las
condiciones climáticas correspondientes a los sitios donde se establezcan. Esta tendencia a usar plantas nativas en
nuestro país ha tenido un doble beneficio. Por un lado, dar
valor a la flora nativa como fuente de plantas ornamentales,
lo que ha llevado a iniciar proyectos de “domesticación”
de especies “promisorias” como por ejemplo los “huillis”
del género Leucocoryne (alliáceas); y por otro, ampliar el
área de conservación fuera de la naturaleza (ex situ) de
muchas especies. Algunas plantas extintas en la naturaleza, como Sophora toromiro (fabáceas), o muy amenazadas,
como Berberidopsis corallina (berberidopsidáceas), se han
salvado de su extinción biológica por ser cultivadas como
ornamentales. Se espera que mediante la introducción al
paisajismo otras especies amenazadas como Gomortega
keule (gomortegáceas), Myrcianthes coquimbensis (mirtáceas) o Nothofagus alessandrii (nothofagáceas) tengan la
misma oportunidad.
Bibliografía
Ramírez, C. 2003. “La visión de un jardín botánico en el siglo XXI: la
experiencia del jardín botánico de Valdivia”. Chagual 1: 16-19.
Página derecha: Jardín Botánico de la Universidad Austral de Chile.
Foto: Archivo fotográfico Relaciones Públicas, UACh.
Capítulo IV: El Hombre y la Biodiversidad
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