LA IGLESIA CONTRIBUYE A CREAR UNA SOCIEDAD MEJOR

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LA IGLESIA CONTRIBUYE A CREAR UNA SOCIEDAD MEJOR
Queridos diocesanos:
El domingo, 18 de noviembre se celebra en nuestras parroquias el DÍA DE LA
IGLESIA DIOCESANA. Es una jornada para que todas y cada una valoréis lo que sois
y lo que hacéis. En nuestra Diócesis de Plasencia, 203 comunidades parroquiales
celebráis ese día de fiesta, al que os animo que invitéis a sumarse a todos, cualquiera
que sea la distancia a la que estén de vuestra vida comunitaria. Esta fiesta la hacemos a
lo largo de nuestra geografía tan bella, rica, plural y, ojalá que también se pueda decir
de ella, tan santa. La hacemos hombres y mujeres en situaciones humanas y sociales
muy diversas, y en las que muchos, en este año tan especial y duro de crisis, están
pasando por grandes dificultades. En efecto, estamos, como sabéis, en realidades muy
distintas, pero todos sintiéndonos, con gratitud al Señor, que nos ha ofrecido el don de
pasar por la puerta de la fe, miembros de la misma Iglesia y, por tanto solidarios los
unos con los otros, y abiertos a todos los que nos necesiten, aunque no compartan con
nosotros fe y vida.
El lema de este año para la Jornada del Día de la Iglesia diocesana es: “La
Iglesia contribuye a crear una sociedad mejor”. Ayuda a tu parroquia, ganamos
todos. Por experiencia sabéis que esta afirmación es muy cierta. De un modo u otro,
esto lo comprobáis cada día, precisamente en nuestras parroquias, que, por ser espacios
en los que se vive, se anuncia, se reza y se celebra la fe, son siempre ámbitos de
humanización. En la medida que se puede, todas las necesidades de la persona humana
se atienden con especial esmero en el seno de nuestras comunidades cristianas.
No me refiero solamente a la atención de las necesidades materiales y al servicio
a los más desfavorecidos, que gracias a Dios, se hace en todas las parroquias con
especial solicitud, por muy pequeñas y sencillas que sean. Esa es su acción más
llamativa y creíble, entre todo lo que se hace por construir una sociedad mejor. Pero el
objetivo de servir a la persona y a la sociedad lo hace la Iglesia también en otras muchas
acciones: los catequistas ponen en el corazón de nuestros niños y jóvenes valores,
aprendidos en el Evangelio, que enriquecen la vida de la sociedad; la fraternidad de
nuestras comunidades cristianas, expresada sobre todo cuando compartimos la
celebración de la Eucaristía, nos aproxima a la fuente fecunda de la que mana un mundo
mejor, más digno y más justo, y que no es otra que el corazón mismo de Jesucristo; el
servicio a una conciencia santa que ama y perdona y que quiere poner bondad en la
vida, es un maravilloso servicio al bien común de la humanidad; el consuelo a los
enfermos, con compañía y ayuda espiritual, enriquece la vida de los seres humanos
cuando se sienten más frágiles y necesitados; la educación en los colegios católicos y la
enseñanza de la religión ponen en las entrañas de la sociedad bienes y valores
inapreciables.
En fin, qué os voy a decir que no sepáis; pues todos vosotros, de un modo u otro,
contribuís, desde la fe compartida en vuestras parroquias, a crear esa sociedad mejor. En
efecto, todo lo hacemos entre todos: El Obispo, animándoos a vivir la fe como pastor de
la Iglesia diocesana; los sacerdotes con su servicio a la vida cristiana en el corazón de
nuestras ciudades y pueblos; los religiosos, enriqueciendo a la Iglesia con su entrega al
Señor a favor de los hombres; los seglares dando siempre la talla allí donde se les
necesita, sobre todo en medio de las realidades concretas en las que se mueve su vida.
Todos somos la Iglesia, todos mostramos en la Iglesia el rostro de Cristo, todos desde el
compromiso de nuestra fe hacemos una sociedad mejor.
No me olvido de la segunda parte del lema: Ayuda a tu parroquia, ganamos
todos. Es muy directo y concreto. Una vez más se nos dice: siéntete miembro vivo y
activo en tu parroquia, porque en ella tú eres muy necesario. Colabora con generosidad
y ganarás muchos: cuánto más te des a los demás, más tendrás, más te enriquecerás. En
efecto, colaborando ganamos todos nada más y nada menos que una sociedad mejor. En
realidad el lema de este día de la Iglesia diocesana es una invitación a que no nos
olvidemos de la responsabilidad que todos en la Iglesia tenemos con el bienestar y el
progreso del mundo. Por eso es necesario que todos tengamos claro que la fe nos sitúa
en la “plaza pública” de nuestros pueblos y ciudades, y allí, colaborando codo con codo
con todos los demás, nos invita a implicarnos en la tarea de construir una sociedad
mejor.
Con mi afecto y bendición.
+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Plasencia
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