El poder de la nicotina

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El poder de la nicotina
RODRIGO CÓRDOBA GARCÍA
EL PAÍS - 15-03-2005
Renfe ha prohibido el consumo de tabaco en trayectos de
menos de cinco horas y los responsables de la empresa se han
ocupado de formar al personal para atender las posibles crisis
de ansiedad, irritabilidad y conflicto entre los fumadores. Si la
nicotina no fuera una sustancia con marcados efectos
cerebrales, ¿para qué haría falta todo este montaje? La nicotina
es un producto tres o cuatro veces más adictivo que la heroína o
la cocaína (que ya es decir). La capacidad adictiva de una droga
no depende de que sea legal o ilegal, cara o barata, fácil o difícil
de encontrar. Depende sencillamente del intervalo de tiempo
que transcurre entre el instante en que se consume y la
percepción de sus efectos en el cerebro. Debido a que la
nicotina se inhala en forma de gases a través de los pulmones,
sólo transcurren 10 segundos desde la calada hasta que se nota
el impacto cerebral. Este escaso tiempo es muy reforzador,
dado que el fumador adicto tiene una sensación de bienestar y
de tranquilidad, mientras que si se retrasa unas horas la
siguiente dosis siente todo lo contrario.
Según la Asociación Americana de Psiquiatría, los
criterios científicos de adicción a la nicotina son dos: consumo
diario de nicotina durante varias semanas, y aparición de
cuatro o más de los siguientes trastornos cuando se suspende el
consumo durante 24 horas o más: falta de humor, insomnio,
irritabilidad, frustración o enfado, ansiedad, dificultad para
concentrarse, intranquilidad, disminución de la frecuencia
cardiaca e incremento del apetito.
La adicción a la nicotina es tan intensa que personas con
graves enfermedades siguen fumando. Por ejemplo, vuelven a
fumar la mitad de los operados de cáncer de pulmón, el 38% de
los que sufren infarto de miocardio, el 40% de los
laringuectomizados y el 30% de los pacientes con
oxigenoterapia domiciliaria.
La dependencia es psicobiológica y está favorecida por el
entorno social. Los fumadores utilizan el tabaco como
estrategia para afrontar todo tipo de situaciones, tanto positivas
como negativas, para trabajar, estudiar, comunicarse,
descansar, recibir malas noticias, etcétera. Estos factores
psicológicos llegan a evocar respuestas similares a los efectos
farmacológicos de la nicotina porque los procesos
neuroquímicos de adicción y abstinencia están asociados
intensamente a todo tipo de situaciones.
El proceso del síndrome de abstinencia comienza a las 24
horas, suele adquirir más intensidad a lo largo de la segunda
semana sin fumar y suele durar hasta entre seis y ocho
semanas, aunque en algunos casos persiste durante años de
forma más atenuada e intermitente. Sin embargo, es más difícil
resistir fumando unos pocos cigarrillos que sin fumar ninguno.
La explicación a esta paradoja reside en la densidad de
receptores de nicotina presentes en el cerebro del fumador.
Después de un tiempo sin fumar basta un cigarrillo o incluso
una calada para despertar a todos estos receptores cerebrales,
que empiezan a pedir nuevas y repetidas dosis como un nido de
polluelos hambrientos.
La industria tabaquera siempre ha negado públicamente
que la nicotina sea adictiva pero internamente ha reconocido
que la adicción es la razón primaria por la que la gente continúa
fumando. En los juicios del Estado de Minesota contra las siete
principales tabaqueras, todos los directivos negaron bajo
juramento este hecho. Sin embargo, a partir de esos juicios, los
tribunales obligaron a las compañías a poner a disposición
pública sus documentos internos. En estos documentos,
disponibles en Internet, se puede ver que la industria conocía
perfectamente el poder adictivo de la nicotina desde hace ¡más
de 40 años! Se puede leer, por ejemplo, lo siguiente: "La
nicotina es adictiva. Estamos entonces en el negocio de vender
nicotina, una droga adictiva" (Addison Yaeman, Brown &
Williamson, 1963). Y esto otro: "El cigarrillo no debe
interpretarse como un producto, sino como un sistema. El
producto es la nicotina. Piense en el cigarrillo como
dispensador de una dosis de nicotina". (Científico de alto rango.
Industria Tabaquera, 1972). Y esto: "La gente fuma por
diferentes razones. Pero la razón principal es introducir
nicotina dentro de su organismo. La nicotina es una sustancia
nitrogenada fisiológicamente activa similar a la quinina, la
cocaína, la atropina o la morfina" (científico de Philip Morris,
sin fecha). Y esto: "El cigarrillo es un sistema de administración
de una droga que tiene una ventaja muy, muy significativa para
el público: la rapidez. Diez segundos después de comenzar a
fumar, la nicotina ya está disponible en el cerebro. Después de
esto, el cliente obtiene un impacto instantáneo, dándole a
entender que el cigarrillo es activo. El sabor también es
perceptible inmediatamente lo que se añade a la sensación
anterior. Otras drogas como el cannabis, las anfetaminas o el
alcohol son más lentas y su efecto más dependiente del estado
de ánimo" (Científico de British American Tobacco, sin fecha).
Normalmente quien mejor conoce un producto es aquel
que lo fabrica. ¿Vamos a dudar de los propios fabricantes
cuando negamos el poder adictivo de la nicotina? No hay peor
ciego que el que no quiere ver.
Rodrigo Córdoba García es presidente del Comité
Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT).
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