Artículo en PDF - Revista Historia

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ilustración europea, dispensándonos del examen de sus titulas, disperuándanos del proceder analitico, único medio de adquirir verdaderos conocimicntos, no encontrará muchos sufragios en la Universidad", Aspiraciones
que en otra ocasión, cuajaron en un llamado a nuestro entender sin paralelo
en la España o el Portugal de la primera mitad del siglo XIX: "jóvenes clUlenos aprended a i"~ar por vo.totroa mismOl, aspirad a la independencia de
,K'IlSlImiellto, Esa es la primera filosofía que debemos aprender de Europa",
Se comprende la importancia que tendría un pronunciamiento de Al,"'arez de Morales sobre la significación de la Ilustración Católica en la renovaciÓn de la universidad e.~paliola, que él conoce mejor que ninguno. Sobre todo por 10 que toca a sus repercusiones tardías, en la primem mitad
del s,iglo XIX. En esta época en modo alguno son los anhelos de renovación
monopolio de los liberales. Con todas las reservas a que obliga la imprecisión de este calificativo, los liberales más bien navegan en este sentido y
en las primcras décadas COn un marcado acento ideológico. De ahí que
parezca preferible hablar de temprano liberalismo en lugar de liberalismo
democfiÍtico (11, 5) en esta (opoca, y malil.ar, si no dejar de lado, la carac·
terización del complejo entrccruzarse doctrinal '1 político en términos de
liberalismo y resistencia ultramontana. La propia exposición del aulor, mi·
nuciosa y pormenorizada invita a ello.
Bemardino Braoo Ura
Héctor Herrera Ca;as: LAs
I\ELACIO:<.'f:S INTER.'<ACIONALt:$ DEL !MPEfIlO BI-
Centro de
Estudios Bizantinos y Neohelénicos de la Universidad de Chile,
1972.
ZA."ISO DU1\A.''TE LA ÉPOCA DE LM CI\A.... DES INVASIONES.
Esta obra, presenlada y aprobada como tesis doctoral en la Universidad de Burdeos, esta concentrada temáticamente en la dramática época del
Bajo Imperio, cuyos hitos son los reinados de Constantino y Justiniano:
época que ya desde sus alias de estudiante apasion6 al autor, q~e ha tra·
bajado moÍS de quince años, con e¡Cmplar fidelidad, en un trabajo de tan
dificil elaboración, dadas las dreunstancias. La obra se sitúa en la perspectiva de la historia de las rdaciones intenJacionales, una disciplina m\ly dest.u::ada del,lrO de la hbtoriografia reciente, en la medida en que ha abandonado la sequl'dad y esquematismo de la antigua historia diplomática.
Herrera enfoca su objeti\'o desde dos puntos de \'ista, estrechamente aso·
ciados: el de la historia politica de imperios y pueblos, y el de las ideas o
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nociones que figuran en las relaciones internacionales como leitmotiv o
como supuestos.
Entre los temas contenidos en la historia política y territorial, se destaca fuertemente por el autor el contenido de la noción de "frontera", estudiado aquí en las provincias danubianas del imperio y en las provincias asiáticas. En el siglo IV, el "limes" asiático es un espacio vivaz y lleno de movilidad, que no sirve solamente a una función defellSiva, sino dentro del cual
circulan múltiples influencias y contactos religiosos, comerciales, etc.; y en
cuyo frente más exterior se anudan toda clllse de situaciones de alianza, dependencia, guerrillas fronterizas endémicas, etc. En el siglo VI, en cambio,
esa frontera se ha "envejecido", la función capital es ahora la defensa, corporizada en un imponente .~istema de fortificaciones. El movimiento de Bizando se dirige entonces hacia la reconquista del Occidente, en la frontera oriental se marca un compás de espera que durará hasta comienzos del
siglo VII, cuando las campañas de Heraclio contra los Persas y en seguida
el tremendo avance musulmán produzcan tina inmensa movilización en todo
ese espacio. lIerrera ha confeccionado un muy valioso mapa auxiliar, que,
sobre el cuadro geográfiC6l del imperio, representa las grandes vías romanas, pistas caravaneras, rutas marítimas, fronteras avanzadas e internas,
reinos dependientes. zonas de innucncia, líneas seguidas por los pueblos
invasores. El aspecto más importante del libro lo constituye, a nuestro juicio,
el tratamiento de las ideas, representaciones y sentimientos bizantinos que
intervienen en las relaciones internacionales con la Persia Sassánida, con
Jos estados limítrofes aliados (Armenia, sobre todo), y con el inmenso conjunto de poblaciolles "bárbaras" que presionan desde todos los puntos cardinales.
Los párrafos dedicados a la teoTÍa del poder imperial muestran cómo, a pesar de la marea aparentemente devastadora de las invasiones, y del
constante peligro persa, Bizancio se mantuvo firme en la afirmaci6n de la
m¡stica imperial, del poder universal benefactor. del mito de la eternidad
de Roma, reforzado por la nueva teología cristiana de Eusebio de Cesárea
y de otros padres del siglo I\', que postubron el carácter providencial del
dominio romano. Herrera subraya, sin embargo, que en esta época de su
historia, el imperio es todavía lo suficientemente fuerte y capaz de fle~bi­
lidad para no hacer de esas nociones una mera ideología impotente, sino
que sabe afrontar los hechos más graves y aparentemente desesperantes,
di\'idir a sus ('n!'migos, convertir a jefes bárbaros en asociados con los más
honrosos titulas, ensayar en todas sus formas la política de los "foederati",
do los "socii", los "amiri", manteniendo siempre la superioridad del imperio, al menos como una ficci6n significativa. Los documentos diplomáticos,
las epístolas, el arte oficial. el ceremonial palatino, mantienen la idea in-
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conmo,ibl~ d~ la superioridad romana, qu~ no se destruye a pesar de todas
las negociaciones, efJuilibrios y rennnda~. "Habría (lile hablar -dice Jean
Cage. citad.o aquí- de una politka mística, impuesta por la necesidad de
salvar las ficciones cuasiteológkas sobre las cuales reposa el imperio". "Los
tratados concluidos con los bdrbaros -dit'e Herrera- no son claudicaciones;
el pago de tributos no es serial de dehilidad; I,IS contraclicdones no son perjurios; las guerras no son manifestaciones de apetito por el botín, las deficiencias hum:lnas y los error(>5 no son irreparables ... ". Esta convergencia
do una teología)' mitología imperi;¡les inmóviles. con una politica realista, es
propiamente el tema del libro de lIerrera, el nudo histórico que atrae su
illtere:s a tra\'és de todas las vicisitudes.
l'n,¡ línea importante dentro de la eJ.\boraciÓfl es la de la Simbología
política, AClldiendo a fuentes narrativas, pUsticas y doctrinal~, señala cómo los retratl)'l imperiale<;, la~ insignias del poder, el cer{'monial de recepeión de embajadas, etc., ~e prf"itan par;¡ tOO,¡ clase de transferencias afee.
tivas, mlsticas )' rdigiosas, 'lue colorean 1.1 noción de imperio.
Confront;índose con un investlgador italiano, Paradisi, llega Herrera a
la conclusión de que los títulos de hermandAd y filiación, muy usados por
los empeTlldores bizantinos, particularmente en relación con los empcradore~ pers;lS, no son una mer,. intensificación de la "amicitia" romana, relación con Estildos de menor rango, sino 'Iue estas relaciones de parentesco
espiritual lonnan una esfera distinta)' de más alta signíficación, un ordenamiento del cosmos politico, que se anhela trascendente y de duración
inconmovible. La titulación, por fonnularia que sea a la ponre, tiene originariamente un sentido trascendente, y apunta a la idea de 'lue el Imperio
esta englobado en una red de conexiones 'lue se extiende más allá del territorio y de los súbditos que domina de hecho, por vía de ufflltemldad",
"amistad", )' diversos otros pActOS. Más allá de la dominación está la Hcgemonla, como figura jurídica eminente.
POOrlamos extendemos sobre olflls nociones de que trata el libro: la
sumisión de los embajadores asimilada a la de los vencidos; lA primitiviza.
ción de diversas relaciones internacionales, en pleno Imperio ultracivilizado;
motivos iconogdficos; fonoas de vasallaje internacional, Pax Augusta y Pax
Chrisliana; el rol del cristiani~IIIO en la expansión imren:.); el ~istellla de
obsequios, honores y subsidios a los principes aliados; la formación "profesional" del diplomático bizantino, etc. Pero creemos haber dado )'3 una idea
suficiente de la obra.
La lista de fuentes y de la liteflltura posterior merece una mención, no
sólo por su ri'luez'l, sino por'lut' el autor 1,. ha hecho preceder de \lna
"Presentación de la Bibliografía", en 'lue deslinda críticamente lo 'lue debe
a los grandes investigadores r{'cientl"~, y lo 'lue separa su tratamiellto del
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de 5U! predecesores. Creemos un excelente hábito del investigador, y que
benericia grandemente a un libro, el que la bibliografía no se limite a ser
UII registro alfabéticamente ordenado.
La única objeción que creemos que podría hacerse al libro es la ralta
de un índice analítico, no de los nombres, sino de las materias abordadas,
que fadlitase una aprehensión mb rápida de aspeetos y problemas que no
se man¡(¡eslan en absoluto a través del Sumario, natmalmente muy breve.
La obra de Herrera, en todo caso, ('5 una realización muy excepcional dentro
de la hi~toriograHa latinoamericana, por el tipo de interés histórico que ella
revela, y por la rara erudiciÓn ron que la investigación ha sido llevada a
",bo.
Mario C6ngora
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