VITAMINA C El primero en descubrir sus propiedades fue, en 1753

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VITAMINA C
El primero en descubrir sus propiedades fue, en 1753, un médico escocés llamado
James Lind. Si buscamos en los libros de historia, veremos que en aquella época,
cuando los navegantes se hacían a la mar, contaban con unas raciones de alimentos
que comprendían carne en salazón, galletas y agua. Con cierta frecuencia se veían
aquejados de debilidad, encías inflamadas o sangrantes, se les caían los dientes, se
les hinchaban las articulaciones, se les volvían a abrir la heridas que ya habían
cicatrizado y, en la mayoría de los casos, acababan muriendo. El escorbuto ( el
nombre de esa enfermedad) era la causa más frecuente de las muertes en el mar.
Lind aseguraba que el remedio para esa enfermedad era el zumo de lima y, siguiendo
sus recomendaciones, los navegantes empezaron a llevar cargamentos de limas para
sus largas singladuras. Sin embargo, las investigaciones acerca de la vitamina C no se
llevaron a cabo hasta el siglo XX.
La vitamina C, conocida también como ácido ascórbico o ascorbato ( es frecuente ver
estas denominaciones en las etiquetas de los productos alimenticios), es una vitamina
muy delicada y que puede destruirse por la acción del calor, el aire y la luz. También la
afectan mucho los venenos y ciertos productos contaminantes tales como el humo del
tabaco. Otra de sus propiedades es que es soluble en agua. De todas estas
características se deduce que el cuerpo no puede almacenarla durante mucho tiempo
y que necesitamos ingerirla diariamente a través de los alimentos y la bebida, una
característica que compartimos únicamente con las cobayas, los monos y los
murciélagos frugívoros de la India, pues todos los demás mamíferos sintetizan esta
vitamina en su propio organismo, a partir de glucosa.
Metabolismo
La vitamina C se conoce también como ácido ascórbico o ascorbato. Es una
cetolactona débilmente ácida de seis carbonos que se oxida fácilmente a ácido
dehidroascórbico el cual, a su vez, puede metabolizarse para formar treonato de
ácidos aldónicos.
El cuerpo transforma naturalmente parte de la vitamina C ingerida en metabolitos
como el treonato, el lixonato y el xilonato. El funcionamiento real de estos metabolitos
a nivel celular ha sido objeto de numerosas investigaciones científicas. Investigadores
de la Universidad de Columbia proporcionaron evidencia que relacionaba el transporte
del ácido ascórbico con el transporte de glucosa. En varios experimentos in vitro
cuidadosamente controlados, los investigadores de la Universidad de Misisippi
observaron que el treonato cálcico aumentaba la captación celular de ácido ascórbico
de una forma dependiente de la dosis.
Dado que el ácido ascórbico pierde electrones tan fácilmente, es un buen agente
reductor y, por tanto, un antioxidante excepcional en las reacciones intra y
extracelulares. El ascorbato reduce el peróxido, los radicales hidroxilo y otros
oxidantes reactivos. Además, el producto oxidado ácido dehidroascórbico puede ser
reducido, lo que hace posible su reutilización.
La mayoría de los mamíferos sintetizan el ascorbato de la glucosa. Sin embargo los
seres humanos y otros primates, carecen de la enzima final, la oxidasa gulonolactona,
en la vía biosintética del ascorbato.
La vitamina C es esencial para la prevención del escorbuto. Participa en el enlace
cruzado del colágeno; la síntesis de la carnitina; la síntesis de las hormonas
suprarrenales y las aminas vasoactivas; el metabolismo microsomal de los fármacos;
el metabolismo del hierro; el metabolismo de los folatos; la actividad de los leucocitos y
la resistencia a la infección; y la cicatrización de las heridas.
El ascorbato también se acumula en la corteza suprarrenal, los ovarios, los testículos y
el páncreas, así como en las células de defensa del huésped tales como los linfocitos
beta, los linfocitos T y las plaquetas.
Formas:
Ácido Ascórbico
Fabricado a partir de carbohidratos como el maíz, el arroz, el azúcar de remolacha, la
raíz de tapioca o la palmera de sagú. Puede combinarse con minerales como el calcio,
el sodio, el magnesio y el cinc para reducir la acidez.
Ascorbato Cálcico USP
Fabricado por combinación del ácido ascórbico y el carbonato cálcico utilizando
disolventes químicos tales como alcohol o acetona.
Vitamina C “Esterificada”
Fabricada por un proceso químico utilizando disolventes químicos tales como alcohol o
acetona. Un ejemplo es el ascórbil palmitato (6-O-palmitoil-L-ácido ascórbico).
Éster C
Un complejo de vitamina C patentado que contiene un ascorbato mineral no ácido y
metabolitos C, incluyendo el treonato. Se fabrica mediante un proceso basado en agua
sin utilizar disolventes químicos.
Absorción, depósitos y excreción:
En el estómago e intestino (en el segmento superior), desde donde pasa a la sangre
prácticamente del 80-90% del contenido en la dieta. Como suplemento es mejor la
dosis fraccionada (3 veces al día) y, mejor todavía, los comprimidos de liberación
lenta. El alcohol disminuye la absorción.
Ampliamente distribuida por los tejidos, su más amplia concentración se halla en las
suprarrenales, el humor acuoso y cristalino, los músculos y el tejido adiposo. Tenemos
un depósito de 1,5 g. Su concentración en plasma es de 1,2 mg/100 cc. Atraviesa la
placenta para cubrir las necesidades del feto.
Con el aporte dietético habitual el riñón la retiene toda. Se empieza a excretar a partir
de los 150 mg/d, si no hay déficit. De una dosis de 1.000 mg se excreta un 20% a las 6
horas, si no hay déficit.
Depende del estado de salud y de las necesidades: los esquizofrénicos empiezan a
excretar a partir de 1.500-2.000 mg, lo que prueba que sus necesidades son mucho
más elevadas.
Se excreta como ácido oxálico y como oxalatos, lo que puede producir problemas
renales.
Características:
 Muy sensible a los OXIDANTES.
 Al OXÍGENO: con solo pelar una naranja, ya se pierde vitamina c, y esta pérdida
aumenta mucho más al desgajarla o exprimirla. Al cortar una verdura u hortaliza
con un cuchillo, ya se pierde; la pérdida es mayor cuanto más pequeño el
pedazo. Los bioflavonoides la protegen de la oxidación.
 Al CLORO: las aguas muy cloradas destruyen la vitamina C.
 Al COBRE: por ejemplo, de las tuberías del agua. El aumento de la cupremia
provoca una disminución de la vitamina C.
 Al OZONO.
 La destruye el CALOR: un vegetal cocinado puede perder hasta el 40% . es mejor
una cocción rápida a alta temperatura que una cocción lenta.
 La destruye la LUZ. Hay perdidas al dejar verduras en remojo.
 La destruye la CONSERVACIÓN y el ALMACENAMIENTO. El jugo de naranja de
supermercado ha perdido el 20%, las latas de conserva han perdido el 40%. Las
pérdidas por almacenamiento se producen por acción enzimática. En su estado
natural (en los alimentos) va acompañada de una enzima, la oxidasa del ácido
ascórbico. Mientras la planta está viva, ambos se mantienen separados, pero al
cosecharla se rompe la estructura celular, liberando la enzima, que destruye la
vitamina. A más tiempo de recolección, mayor es la pérdida vitamínica. Las
verduras pueden perder hasta el 30% a las 24 horas de las cosecha. La patata
recién cosechada: cruda 30 mg, pelada y hervida 18 mgrs y asada con piel 24 mg.
A los 6 meses de cosechada: cruda 10 mg, pelada y hervida 6 mg y asada con piel
8 mg.
 En la CONGELACIÓN se puede perder el 30-40%.
 La PASTEURIZACIÓN de la leche la elimina casi por completo, por ello se aconseja
como precaución introducir en la dieta los zumos de fruta fresca. En los lactantes no
será necesario si la madre amamanta al niño, ya que la leche de madre tiene cuatro
veces más vitamina C que la leche de vaca.
 Fumar un cigarrillo destruye entre 25 y 100 mg de vitamina C.
 El monóxido de carbono la destruye. Los habitantes de ciudades contaminadas
deberían tomar suplementos de vitamina C.
 Las mujeres que toman la píldora anticonceptiva necesitan más.
 Los que toman aspirinas porque triplica la eliminación de la vitamina C.
Sinergias
Como antioxidante, con las vitaminas A y E y con el selenio. En su acción circulatoria
con los bioflavonoides.
Aumentará su eficacia con los bioflavonoides, el calcio y el magnesio.
Fuentes Dietéticas
Se encuentra en todos los vegetales, en especial en los muy coloreados (rojos y
verdes), en todas las frutas y verduras, sobre todo crudas y en menor grado cuando
están cocidas. Las más ricas son las frutas ácidas ya que el ácido es un factor de
estabilidad para la vitamina C (grosellas, agrios, frambuesas, arándanos, fresas).
También la contienen la mayoría de las frutas exóticas (kiwi, mango, guayaba). En
menor medida la poseen el plátano, la uva y el higo.
En mg/100 g:
 Lácteos: leche materna (4), de vaca (2), yoghurt (1-2), queso (0-1).
 Carnes (0), pollo (3), hígado (20-35).
 Pescados (0-2), un huevo (0), aceite (trazas).
 Frutas: bayas de acerola (1.500-15.000), escaramujo (1.200-1.500), grosella (200),
guayaba (250), kiwi (100), papaya (70), limón (55), naranja (50), pomelo (40),
mandarina (30), melón, chirimoya (25), arándano, piña (20).
 Verduras: alfalfa germinada (180-200), perejil (170), pimiento (140), bróculi (120),
coles (50-100), hinojo (90), coliflor (70), berro (65), espinaca (50), acelga (40),
tomate (25), patata (20).
 Frutos secos: castaña, cacahuete (25), pistacho (7), almendra, avellana (3).
 Legumbres: (0-2), cereales (0), levadura (trazas), algas (10-30).
Foto de cítricos
¿Podemos presentar carencias en vitamina C?
La respuesta sería no, de dejarnos llevar por la afirmación de que necesitamos solo 60
mg. de vitamina C al día. Luego explicaré las razones por las que semejante
aseveración es una estupidez. Pero primero recordemos algunas razones por las que
pueden verse incrementadas las necesidades de esta vitamina:
 Por falta de aporte, especialmente en los ancianos.
 Por disminuir la absorción: diarreas, aclorhidria, gastrectomías, enterostomías.
 Aumento de las necesidades diarias, es una HIPOVITAMINOSIS muy frecuente,
especialmente en: ancianos, embarazadas y lactantes, en los enfermos internados
durante mucho tiempo en hospitales, en los operados, en los que sufren estrés
crónico, fumadores, alcohólicos, drogadictos, los que viven en ambientes
contaminados, los consumidores habituales de fármacos, los que toman dietas muy
carnívoras, de poco vegetal y mucha conserva, los que se alimentan de fast food.
 En los lactantes criados con leche artificial puede haber carencia si la leche no está
enriquecida y no se consumen zumos de frutas (gingivitis, dolores óseos, fragilidad
capilar).
Síntomas carenciales
Encías sangrantes (sobre todo al lavarse los dientes), después aparece la gingivitis y
más tarde la piorrea. Hematomas, petequias, roturas de capilares. Astenia y anorexia.
Disminución de la resistencia a las infecciones. Retrasos en la cicatrización: arrugas
prematuras. Reblandecimiento ósea, anemia ferropética. Fuga ósea del calcio y
fósforo, incluso aunque el aporte sea suficiente, ya que el lecho del colágeno es
demasiado débil para retenerlos). Hiperglucemia, disminución de la síntesis del tejido
conjuntivo, anemia ferropénica, disminución de la formación de la tirosina y atrofia del
cuerpo amarillo del ovario.
El nivel habitual de vitamina C en el plasma sanguíneo es de 1-2 mg/100 ml; 0,5
mg/100 ml es normal, aunque algo bajo. La dosificación más útil es la que se
comprueba en los glóbulos blancos donde el contenido normal es de 16 mg/100 ml y
un nivel inferior de 1mg/100 está considerado patológico.
El test de sobrecarga es administrar de 2-3 g de vitamina C y analizar la cantidad que
hay en la orina al cabo de 48 horas. Si no hay carencia, se encuentra más del 75% de
la dosis administrada.
Si hay carencia de aporte, el nivel en la sangre desciende a los pocos días, el de los
glóbulos blancos en algunas semanas y los signos clínicos aparecen al cabo de 5-6
meses.
ESCORBUTO (típica avitaminosis): dolores musculares y articulares, anorexia y
pérdida de peso, gran debilidad muscular, osteoporosis y osteomalacia, gingivitis con
gingivorragias (las encías tapan el diente, están muy rojas, se infectan y huelen).
Hemorragias, petequias en piernas y muslos, apatía e irritabilidad, muerte por fallo
cardíaco o por hemorragias internas; los que no fallecen de inmediato, sufren
sofocaciones, llagas, contracción de piernas, estreñimiento total, caída de los dientes
espontáneamente y, finalmente, muerte con atroces dolores.
Hay que distinguir dos tipos de escorbuto. El primero es el escorbuto del recién nacido
o del niño, llamado enfermedad de Barlow, puede pasar desapercibido porque no
suele ser extremo. Aparece en los lactantes alimentados exclusivamente con leche
esterilizada, conservada o en polvo. Suele presentarse a los seis meses de
contraerse, primero hay hemorragias subcutáneas en muslos o piernas, hay dolores
musculares, el niño llora al moverlo. Si no tiene dientes, la gingivitis no es tan evidente.
La señal más clara es el dolor de los huesos, sobre todo en las extremidades
inferiores, que pueden aparecer incluso hinchadas. Es típica la posición de las piernas
algo flexionadas sobe el tronco a causa del dolor. Pero cede con facilidad con la
ingesta de zumos de frutas frescas, crudas y leche natural sin hervir.
También se puede relacionar con la hipovitaminosis C del niño algunas anemias
hipocromas, la interrupción del crecimiento, los púrpuras, la insuficiencia suprarrenal,
la fatiga muscular, la inapetencia, los trastornos digestivos y los retrasos locomotores.
El segundo es el escorbuto del adulto. En este caso existen síntomas cardiovasculares
con taquicardia, tensión baja, gran agotamiento y molestias cardiales que pueden
llevar a la muerte. En el escorbuto grave hay hemorragias cerebrales, alteraciones de
los órganos como atrofia de la hiel, de los riñones, del hígado, vómitos de sangre,
evacuación de sangre negra y fiebre alta. Esta enfermedad es muy rara, no lo son
tanto los estados de hipovitaminosis que pueden consistir en una menor resistencia a
las infecciones, gingivitis, caries y piorrea.
Los esquimales rara vez sufren de escorbuto, excepto cuando adoptan el régimen del
hombre blanco, ya que en su alimentación incluyen una gran variedad de carnes
viscerales de sus presas y musgos. Además, acostumbran a consumir la carne cruda
o poco hecha, aprovechando al máximo su contenido vitamínico.
¿Cuánta vitamina C necesitamos?
En Gran Bretaña, la dosis diaria recomendable es de 30 mg. (al menos hasta hace
poco tiempo). En los Estados Unidos es mayor: 60 mg. En Rusia es de 200 mg. Si
fuéramos un animal de laboratorio al que intentasen mantener en óptimas condiciones,
lo más probable es que nos dieran una dosis 50 veces superior a la recomendada
para los seres humanos. ¿A qué se deben todas estas discrepancias? Todo depende
de lo que se pretenda conseguir.
Las DDR oficiales de Gran Bretaña y los Estados Unidos corresponden a las
concentraciones mínimas que se consideran suficientes para prevenir el Escorbuto.
Dicho de otra manera, si tomamos 30 o 60 mg. De vitamina C al día, nos aseguramos
de que, durante cierto tiempo, tendremos reservas de vitamina C como para evitar el
escorbuto.
Las experiencias realizadas por el doctor Emil Ginter, de Checoslovaquia, con cobayas
( que tampoco son capaces de sintetizar su propia vitamina C), revelaron que aquellos
ejemplares a los que se habían suministrado cantidades de vitamina C lo
suficientemente elevadas como para alcanzar concentraciones próximas al nivel de
saturación vivían mucho mejor que las que tenían una menor concentración
(Prevention magazine, Understanding Vitamins and Minerals, Rodale Press, Emmaus,
Pennsylvania, 1984). El primer grupo tuvo menos problemas de colesterol y de piedras
en la vesícula biliar que el segundo, cuando ambos estuvieron sometidos aun régimen
que provocaba la aparición de cálculos biliares. Las cobayas que recibieron grandes
dosis de vitamina C disfrutaban de una salud mucho mejor que aquellas que
solamente recibían la cantidad indispensable para evitar el escorbuto.
La mayoría de los animales necesitan una concentración de vitamina C próxima al
nivel de saturación para poder mantener una salud óptima. Cada vez hay más
especialistas que creen que este nivel de saturación de vitamina C también debería
ser habitual en el hombre. De hecho, era la norma cuando nuestra especie vivía
exclusivamente en los trópicos. Por lo tanto, a la cuestión de cuánta vitamina C
necesitamos habría que contestar que la suficiente para asegurar una concentración
óptima en todos nuestros tejidos. Es decir, que si deseamos mantenerse en un estado
de salud superior al que supone limitarse a evitar el escorbuto, debemos ingerir unas
cantidades notablemente superiores a las DDR de 30 y 60 mg recomendadas por las
autoridades británicas o norteamericanas respectivamente. El doctor w. M. Ringsdorf,
de la University of Alabama, opina lo siguiente ( Understanding Vitamins and Minerals):
...si usted desea vivir una vida libre de infecciones, si desea mejorar su salud y
reforzar su sistema inmunológico, si desea una óptima concentración de triglicéridos
en la sangre, entonces deseará también ingerir unas dosis diarias de vitamina C muy
superiores a las DDR.
Pauling basó sus cálculos en la cantidad de vitamina C que sería capaz de sintetizar
una cabra de 70 kg de peso, equivalente al de un ser humano, y el valor resultó ser de
13.000 mg al día. Pero si en vez de la cabra nos basásemos en el ratón, el equivalente
humano sería de 9.000 mg al día. Basándonos en el conejo, obtendríamos solamente
350 mg. Si partiésemos de los niveles de saturación de estos animales para calcular
el nuestro, probablemente obtendríamos también unos valores muy diversos.
El doctor Gintner analizó los propios tejidos humanos para averiguar cuál sería su
«máxima capacidad» ( Understanding Vitamins and Minerals). Descubrió que este
valor debería ser de unos 5.000 mg (aproximadamente 64 mg/kilo). Por lo que
conocemos acerca del metabolismo y la absorción de la vitamina C, se deduce que la
cantidad que deberíamos ingerir a diario para mantener una concentración óptima es
de 200 mg.
Pero incluso esta cantidad puede que sea insuficiente para muchos individuos. De
entrada, porque presupone que las reservas de vitamina C ya están aun nivel de
saturación y que lo único que se precisa es mantener estas reservas. Una persona
cuyo nivel sea inferior a los 5.000 mg es probable que, para empezar, necesite ingerir
mayores dosis de vitamina para conseguir elevar sus niveles hasta el punto óptimo.
Tampoco será suficiente para aquellas personas con niveles muy bajos, como los
fumadores (cuyo DDR ya habrá ascendido por encima de los valores normales ), los
ancianos, diabéticos, personas sometidas a estrés, alérgicos o toxicómanos. Además,
también puede haber causas genéticas o ambientales que hagan que una persona
requiera dosis superiores para alcanzar el nivel de saturación. Por último, las
concentraciones de vitamina C en sangre no son necesariamente un buen indicador
de si hay o no concentraciones suficientes en otras partes del cuerpo. Recordemos,
por ejemplo, que las concentraciones de vitamina C en los ojos suelen ser de 30 a 50
veces superiores alas de la sangre.
Quizá sea necesario establecer algún tipo de normativa. Por ejemplo, se podría
analizar la cantidad de vitamina C necesaria para reducir las concentraciones de
colesterol en la sangre. La doctora Constance Leslie, patóloga del Pinderfields
Hospital, Wakefield, en Yorkshire, Inglaterra, lo ha comprobado en sí misma (Better
Nutrition for Today's Living, agosto de 1990). Comprobó que cuando ingería un gramo
diario de ácido ascórbico (vitamina C) su concentración de Colesterol en sangre
disminuía de 230 a 140. Cuando interrumpía las tomas, la concentración volvía a ser
de 230. Repitió la experiencia con algunos pacientes del hospital y obtuvo similares
resultados.
Hace cuarenta o cincuenta años, los precursores de las investigaciones en el campo
de la nutrición ya se dieron cuenta de que habría que establecer las necesidades de
una vitamina en función de la función biológica que desarrolla. Pero no tenían ni idea
de cómo se podrían efectuar estas mediciones. Desde hace mucho tiempo se sabe
que el organismo excreta los excesos de vitamina C que no necesita. Sin embargo,
podría medirse la cantidad de vitamina C que se expulsa con la orina. Si no aparecen
rastros de vitamina C, podría deducirse que esa persona ha metabolizado toda la
vitamina C ingerida, o que su organismo presenta un estado carencial. De todos
modos, hará falta bastante tiempo y numerosas investigaciones antes de que los
expertos se pongan de acuerdo acerca de cuál es exactamente la cantidad de
vitamina C que necesitamos. De lo que no se duda es de que las cantidades
recomendadas de 60 mg. son en cualquier caso insuficientes.
LINUS PAULING Y LA VITAMINA C EN DOSIS ALTAS
Linus Pauling publicó su primera obra sobre la vitamina C y el cáncer, alcanzando la
suficiente resonancia como para provocar una polémica en torno a este tema. La idea
de tratar a los enfermos restableciendo su equilibrio fisiológico mediante sustancias
naturalmente presentes en el organismo, era de vanguardia e iba en contracorriente
de la concepción habitual: una enfermedad se cura con medicinas. Razonando sobre
el desinterés de la medicina convencional por las constataciones evidentes entorno a
la vitamina C Pauling escribió:
Podemos preguntarnos por qué médicos y autoridades en nutrición se muestran tan
poco entusiastas respecto a una sustancia de la que se ha señalado, hace más de 40
años, que disminuía las afecciones debidas al resfriado en un 31 por ciento, a
condición de ser tomada de forma regular en cantidades diarias relativamente débiles.
Muchos factores han contribuido a esta falta de entusiasmo. Cuando se busca un
medicamento para combatir una enfermedad, se ponen en marcha muchos medios
para encontrar uno que sea eficaz al cien por cien. (Debo confesar que no comprendo
por qué Cowan, Diehl y Baker no repitieron su experiencia utilizando dosis diarias
mayores de vitamina C.) A pesar de una toxicidad sumamente baja, al parecer
predominaba la idea de que el aporte de vitamina C debía mantenerse lo más bajo
posible. Es una actitud muy adecuada con los medicamentos, en cuanto a sustancias
que no están presentes normalmente en el cuerpo humano y que tienen casi siempre
una toxicidad muy elevada, lo que no se aplica a la vitamina C. Otro factor ha sido,
probablemente, la falta de interés por parte de las compañías farmacéuticas para una
sustancia natural, que se obtiene aun precio bajo y que se puede fabricar sin
necesidad de licencia especial. jQué pena! Porque aquí tenemos una sustancia capaz
de eliminar el resfriado de la existencia humana.
Aunque podemos discrepar y puntualizar ciertas afirmaciones de Pauling,
especialmente en lo referente a megadosis de 18 gr. a 200 gr. al día, por lo demás, la
experiencia de Pauling sobrepasa en mucho la de sus detractores. Tal como el
expreso reiteradamente y hemos comentado, las necesidades de cada cual son
diferentes según su herencia, su modo de vida, su enfermedad, etc.
El Dr. Alain Bondil en el libro El Método Kousmine se refiere a la acorde integración de
las experiencias de Pauling en la metodología Kousmine:
La doctora Kousmine comprendió muy pronto el interés de los trabajos de Pauling.
Aconseja a sus pacientes graves las megadosis de vitamina C que recomienda
Pauling. En efecto, la experiencia le ha hecho comprobar que los enfermos no sólo
soportan muy bien los 10 g diarios de vitamina C, sino, y sobre todo, que se sienten
mejor. Nos ha enseñado a aconsejar la vitamina C, y es corriente prescribir de 2 a 5 9
diarios a los enfermos depresivos, con estrés, con infecciones crónicas del árbol
bronquial o infecciones del tracto urinario, etc.
Por ejemplo, la dieta, la higiene intestinal y la vitamina C son un trío extraordinario
para el tratamiento del resfriado. Por otra parte, he podido comprobar personalmente
que las encías que sangran al lavarse los dientes, mejoran con mucha rapidez al
consumir al menos un gramo de vitamina C cada día.
En contra de las ideas que se oyen aquí o allí, no se ha comprobado ningún efecto
desagradable en nuestros enfermos, con excepción de una mayor o menor tolerancia
gástrica, aunque no hay olvidar que se trata de dosis altas. Para esos enfermos, un
medio de esquivar el problema es reemplazar el ácido ascórbico por ascorbato de
sodio A veces, los enfermos acusan una aceleración del tránsito intestinal, lo que es
una bendición para los estreñidos crónicos. Basta con reducir la dosis para que todo
vuelva a sus cauces normales sin mayores problemas.
Algunas personas son extraordinariamente sensibles ala vitamina C y no pueden
soportar ni siquiera 1 gramo al día. ¿Se trata de una verdadera hiperreacción, o tan
sólo de un efecto psicológico? En estos casos prescribimos dosis homeopáticas de
vitamina C, asociándola con otras vitaminas. 1 Parece que de esta manera se
consiguen también excelentes resultados.
Por último, algunos señalan riesgos de cálculos urinarios, que se verían favorecidos
por el estado de acidificación provocado por la ingestión de vitamina C en dosis altas.
El problema no se presenta tomando ascorbato de sodio, pero hay que verificar que no
se tome con algún medicamento que tenga contraindicado la administración de sodio
(como la cortisona). Debemos añadir que nuestra alimentación actual es en sí misma
muy acidificante ( exceso de productos animales, azúcar re finada, alimentos
refinados). Es, por tanto, evidente que no es deseable acentuar un estado de
desequilibrio orgánico preexistente, pero hay que precisar que la doctora Kousmine
evita este riesgo vigilando y corrigiendo el equilibrio del pH urinario aconsejado por
ella. Los enfermos que tratamos con patologías importantes -algunos desde hace
muchos años- no han presentado hasta ahora ningún efecto secundario a estas
megadosis de vitamina C.
En resumen, lo que si podemos asegurar es que los 60 – 200 mg./día recomendados
como dosis diaria, son a todas luces insuficientes. Si hablamos de dosis óptima
tendriamos que rondar los 1000 mg. al día, como mantenimiento y de varios gramos al
día si se trata de una persona inmunodeprimida o con una patología crónica o
degenerativa. De cualquier manera, debe ser un profesional cualificado,
preferiblemente uno que domine la Nutrición Oromolecular, el que determine la
cantidad adecuada a cada caso.
TOXICIDAD
Hay una amplia evidencia que indica que el consumo de vitamina C es seguro, incluso
a ingestas mucho más elevadas que la DDR. No se han observado efectos
secundarios en ensayos controlados de suplementos de vitamina C incluso cuando se
habían administrado dosis altas de vitamina C durante varios años. Las pocas
referencias de la bibliografía que sugieren efectos adversos de dosis altas de vitamina
C son ampliamente sobrepasadas por el gran número de ensayos clínicos en los que
no se ha observado ninguna reacción adversa.
Al producirse una ingesta excesiva, el ácido ascórbico absorbido es excretado en su
mayor parte en la orina. Sin embargo, sólo una pequeña cantidad de la vitamina C de
la dieta se metaboliza a oxalato independientemente del nivel de ingesta. Es decir, la
relación con los cálculos de oxalato en el riñón es muy baja.
Los efectos secundarios que, aun admitiéndose que son anecdóticos, se refieren
comúnmente como resultado de la ingestión del ácido ascórbico ordinario son el
malestar gástrico y la diarrea. Estos efectos se deben a la acidez de la vitamina C
ordinaria y pueden reducirse o eliminarse con ascorbatos minerales no ácidos.
ESCORBUTO de “rebote”. Puede aparecer al dejar de tomar bruscamente una dosis
alta que se ha ingerido durante mucho tiempo. Hay que dejar de tomarla
paulatinamente. Puede ocurrir en una madre gestante que toma dosis altas que el hijo
presente síntomas ligeros de escorbuto.
Si la persona está tomando dicumarol (Sintrom) es preferible no sobrepasar los 500
mg./día, ya que en dosis superiores puede disminuir el efecto de los anticoagulantes.
No es una posibilidad frecuente, pero es mejor tenerla en cuenta.
Pueden aparecer diarreas a partir de los 3-7 g/d, lo que significa saturación de
vitamina C. esto no supone ningún riesgo, simplemente hay que reducir la ingesta a la
cantidad en que desaparezca la diarrea.
Si tomamos más de 1 g diario de vitamina C, tomar 400 mg de magnesio si hay
tendencia a formar cálculos renales de oxalato de calcio, ácido úrico o cistina. Otra
alternativa es tomarla en forma alcalina como el ascorbato sódico (está tamponada
con bicarbonato), o el ascorbato de calcio.
Mejor tomar pequeñas dosis que una dosis única grande ya que el cuerpo sólo puede
absorber cierta cantidad durante un periodo de tiempo dado.
FUNCIONES BIOLÓGICAS DE LA VITAMINA C
SÍNTESIS DEL COLÁGENO
Su función es la de "cemento" intercelular y ocupa el 30% de toda la proteína corporal.
Mantiene la salud y estructura de: cartílagos y ligamentos, huesos, dientes y encías,
piel y músculos, endotelio vascular. El Colágeno está formado por GLICINA,
PROPOLINA e HIDROXIPROLINA. La hidroxiprolina sólo se encuentra en el
Colágeno. La vitamina C es imprescindible para la síntesis de la Hidroxiprolina a partir
de Prolina. Un déficit de vitamina C = déficit de síntesis de Hidroxiprolina. Se formará
el colágeno pero al faltarle la Hidroxiprolina será débil y se romperá con facilidad. En
un estudio de 10 años de duración en 411 mujeres, publicado en 1996 en el Journal of
Arthritis and Rheumatism, los investigadores demostraron que dosis de 140-2000 mg.
de vitamina C parecen enlentecer la progresión de la osteoartritis manteniendo la
pérdida del cartílago al mínimo.
SOBRE LA CICATRlZAClÓN
La capacidad de curación de las heridas y fracturas depende de la cantidad de
colágeno, que a su vez depende de la vitamina C. En las FRACTURAS la
recuperación depende de calcio+vit C. En CIRUGÍA se ha comprobado que en el
operatorio y en el postoperatorio hay disminución de vitamina C en plasma, lo que
sugiere que se concentra en el lugar de la herida. Se recomienda en caso de úlceras
varicosas.
EN OXIDACIÓN/REDUCCIÓN
- En las reacciones químicas por las cuales se pierde o se gana un Hidrógeno. Forman
parte de muchas reacciones del metabolismo: síntesis de aminoácidos y de
neurotransmisores, síntesis de corticoides y de la hormona tiroidea.
- Interviene en la absorción del hierro. Facilita el paso de ion férrico a ferroso,
necesario para poder absorber el Fe. En la naturaleza del Fe se halla como ferroso y
como férrico. En los alimentos tenemos: hierro-Hemo, en las carnes y Hierro-NoHemo, en los vegetales.
La vitamina C reduce el hierro férrico de los alimentos vegetales (hierro- No-Hemo) a
hierro ferroso, que será la forma en que será absorbido. La vitamina C no tiene ningún
efecto sobre la absorción del hierro-Hemo (ferroso). Las sales inorgánicas de Fe son
como el hierro-No-Hemo (férricas) y necesitan la vitamina C para su absorción. El
hierro-aminoquelado es como el hierro-Hemo y su absorción no se modifica con la
vitamina C (no precisa C para su absorción).
SOBRE LOS MUSCULOS y EL DEPORTE
En el MUSCULO:
- Para la contracción muscular se precisa la presencia de la CARNITINA, aminoácido
no-esencial, que se halla presente en las carnes y que el organismo sintetiza a partir
de la Lisina, con la participación imprescindible como co-factor de la vitamina C. Al
disminuir la Carnitina gastada por el esfuerzo, aparece la fatiga. En el Escorbuto grave
la muerte sucede por un fallo cardíaco por falta de Carnitina, ya que esta introduce
ácidos grasos como combustible para la contracción del miocardio.
- Transporta los ácidos grasos al interior de las mitocondrias, donde serán
transformados en energía para la contracción muscular.
- Los ancianos deficitarios en vitamina C tienen una gran debilidad muscular. Al
suplementarlos con vitamina C, aumenta la Camitina y ganan fuerzas.
En el DEPORTE:
Al dar 1 gr./vitamina C disminuye la frecuencia cardiaca en 8-10 pulsaciones. Esto
significa una mayor capacidad funcional, una mejor economía cardiaca. Más sangre
bombeada por latido, es decir, una mayor capacidad de distribuir nutrientes y oxígeno,
con un menor gasto energético.
Por un lado, tenemos los efectos de la vitamina C sobre la Camitina. Por otro, la
vitamina C aumenta la cantidad de ácidos grasos en plasma, es decir, que habrá más
combustible disponible para el músculo. Por este mecanismo, se ahorra Glucógeno.
Estas dos acciones tienen gran importancia en el ejercicio prolongado. La mayor
capacidad cardiaca también es por aumento de las hormonas del stress, (Adrenalina y
Nor-Adrenalina), propiciada por la acción de la vitamina C.
SOBRE EL COLESTEROL
- En cobayas privados de vitamina C se produce: gran aumento de colesterol y rápido
desarrollo de placas ateromatosas. Aumento de la tendencia a formar cálculos biliares
de colesterol.
- Estudios humanos han demostrado que a menor cantidad de C en plasma, mayor
aumento de colesterol y grasas. Al dar vitamina C, disminuye el colesterol, si está
previamente elevado. Su acción es por aumentar la conversión de colesterol en Ácidos
Biliares. La vitamina C aumenta la excreción de Ácidos Biliares por las heces. Estudios
muestran que 1 gr/día disminuye el colesterol en 6 semanas.
- La vitamina C aumenta el HDL-colesterol
DÉFICIT DE VITAMINA C es un factor en el aumento de enfermedades
CARDIOCIRCULATORIAS.
- La vitamina C actúa de varias maneras en la prevención de estos problemas: si hay
colesterol elevado y suplementamos con vitamina C, ocurre que: aumenta la
producción hepática de Citocromo P450 , que transforma el colesterol en ácidos
biliares y bilis. Acelera la producción del Condrotín-Sulfato-A que actúa como
"cemento" protector de la pared vascular. Al disminuir el Condroitín- Sulfato-A se daña
o se debilita la pared arterial, propiciando la aparición de placas ateromatosas. Se ha
visto que tratamientos con Codroitín-Sulfato-A disminuye en un 80% las muertes por
un nuevo infarto en pacientes que ya han sufrido uno anteriormente. El CondroitínSultato-A también se halla en los CARTíLAGOS, siendo su déficit un factor importante
en la aparición de artrosis. La VITAMINA C tiene una buena acción sobre la artrosis. El
Colágeno también es un factor de protección del endotelio vascular.
- En estudios dietéticos se ha visto que dietas altas en colesterol y que, además, sean
ricas en VITAMINA C acaban por producir una disminución del colesterol. Si en esta
dieta se inducía un déficit de vitamina C (cocinando las verduras y frutas), se producía
un aumento del colesterol. Los vegetarianos tienen un 75% menos de enfermedades
coronarias.
SOBRE LA CIRCULACIÓN
- Como la vitamina E, es un factor de protección circulatoria, por varios motivos:
- Disminuye el colesterol, evitando las placas ateromatosas. Refuerza el endotelio
vascular y capilar. Disminuye el riesgo de coagulación y, por tanto, de trombosis. Tiene
una acción antihemorrágica. Es de utilidad en el tratamiento de las arañas vasculares
y de los capilares rotos.
SOBRE EL CORAZÓN
Se ha visto que el nivel de VITAMINA C disminuye hasta el riesgo de escorbuto entre
las 6 y las 12 horas después de haber sufrido un infarto. Estudios sugieren que se
halla concentrada en el corazón para ayudar a reparar la herida del miocardio. En un
estudio en 119 pacientes con cardiopatía que fueron sometidos a angioplastia en el
Departamento de Cardiología de la Universidad de Tokai en Kanagawa, Japón, se
encontró que los pacientes que tomaron 500 mg. de vitamina C después de la cirugía
tenían una tasa de estenosis recurrente del 24% en comparación con una tasa del
43% en aquellos que no recibieron vitamina C.
EN INMUNIDAD: DEFENSAS E INFECCIONES
Desarrolla una acción antiinfecciosa (parece que controla la síntesis de los
anticuerpos) y es antitóxica respecto de los venenos químicos y toxinas bacterianas.
- En general, aumenta las DEFENSAS y equilibra el sistema inmunitario. Aumenta la
MOVILIDAD de los Neutrófilos (Quimiotaxis). Previene la pérdida de la respuesta
quimiotáxica de los neutrófilos. Una vez se ha respondido a un estímulo quimiotáxico
les disminuye mucho la capacidad para dar una nueva respuesta. Es decir, no
responde tan bien al 2° estímulo, a menos de que no se hallen saturados de vitamina
C. Para ello se precisan de 1,5-2 grs/día de vitamina C.
- Aumenta la FAGOCITOSIS: los microorganismos activan la formación de anticuerpos
por los linfocitos. Los anticuerpos activan a una sustancia llamada Complemento, que
atrae a los fagocitos para que destruyan a los gérmenes. Esta reacción de inmunidad
depende de la capacidad del fagocito de llegar al germen y la capacidad de fagocitar.
La vitamina C produce un aumento de: la velocidad del desplazamiento del fagocito, la
capacidad de fagocitar y la capacidad de los linfocitos para producir anticuerpos.
Podemos ver las infecciones crónicas como si los fagocitos tuviesen una baja
movilidad (disminuida la quimiotaxis).
- Aumenta la producción de Ig M, anticuerpos de la 1ª línea de defensa
- Aumenta la producción de INTERFERÓN: la célula atacada por un virus
desencadena la producción de interferón, que es una señal de alarma que pone en
marcha las defensas. Es la 1ª señal de defensa frente a virus y cáncer. El interferón
activa a los Macrófagos, que fagocitan virus y células cancerosas.
- Aumenta la producción de GAMMA-GLOBULINAS, que requiere la presencia de
vitamina C y de Cisteína.
* Importante el uso de la vitamina C en: enfermedades infecciosas y víricas; en el
paludismo. Alergias. Enfermedades de autoagresión inmunitaria: esclerosis múltiple,
artritis, cáncer y SIDA.
* Sobre los RESFRIADOS: en un estudio con 8.000 personas: 4.000 tomaban 1 gr/día
de fondo y 3 gr/d al inicio del resfriado. 4.000 con un placebo. Se vio que no había
diferencias entre ambos grupos en cuanto al número de personas que cogen el
resfriado, pero se constató que: el grupo que tomaban vitamina C tuvo una
disminución del 20-30% en cuanto a la duración e intensidad del resfriado y un 33%
menos de pérdidas laborales. Disminuye la frecuencia, duración e intensidad de las
enfermedades del frío.
* En los riesgos de HEPATITIS POST-TRANSFUSIONAL:
Se ha estudiado que 2 gr/día es una media preventiva en un preoperatorio que se
piensa que puede haber una transfusión. También como tratamiento preventivo
después de una transfusión. En un estudio con 1.000 pacientes se logró erradicar en
un 100% la incidencia de hepatitis post-quirúrgica con dosis de 2 grs/d de vitamina C.
* EN LAS INFECCIONES URINARIAS:
Especialmente en la infección con Escherichia Coli.
Un estudio demostraba un completo éxito en el tratamiento de la poliomielitis con dosis
de 30-50 gr/d vía endovenosa. Eficaz en el tratamiento de: sarampión; parotiditis,
orquitis, neumonía vírica, herpes zóster y encefalitis.
SOBRE EL CÁNCER
Hay relación entre menor consumo de la vitamina C y mayor incidencia de cáncer.
Estudios en Japón revelan que un aumento de vitamina C en la dieta de 25 mgrs/d a
150 mgrs/d produce una disminución del 60% en la aparición de cáncer. El nivel de
vitamina C es un factor determinante en el desarrollo de resistencias frente a
carcinógenos. El paciente de cáncer tiene muy elevadas las necesidades de vitamina
C.
- Acción de la VITAMINA C en el CANCER: aumenta la eficacia del sistema
inmunitario; aumenta la inmunocompetencia. Detoxifica e inhibe la acción de los
carcinógenos. Ayuda al colágeno en su acción de encapsular el tumor.
- DETOXIFICA las Nitrosaminas: se forman a partir de los nitratos y se relaciona con
cáncer de: esófago, estómago, colon, vejiga. Los nitratos de la comida, por acción
bacteriana, se transforman en nitritos; éstos se hallan presentes en conservantes de
carnes, embutidos ahumados, etc. Los nitritos, combinados con aminas (producto de
la digestión proteica) se transforman en Nitrosaminas, potentes cancerígenos.
La vitamina C detoxifica al organismo de: los nitritos y de las nitrosaminas ya
formadas. Esta acción sólo es posible si se hallan juntos en el estómago la vitamina C
y los nitratos. Se ha calculado que necesitamos 2 grs/d para protegernos. Cuanto más
nitrato en la comida, mayor la necesidad de vitamina C. Es importante la relación
vitamina C/Nitritos: en cánceres de estómago inducidos por nitritos (en animales) se ve
que: 1/1 protege al 37% de animales, 2/1 protege al 74%,4/1 protege al 93%.
- Se sabe que al disminuir el Ácido Clorhídrico se produce un aumento de
nitrosaminas. La aclorhidria y las resecciones de estómago provocan un aumento de la
tendencia al cáncer.
- Es un protector del CÁNCER de VEJIGA: un metabolito de la degradación del
Triptófano, el llamado Acido Hidroxiantranílico es un potente cancerígeno de la vejiga.
La vitamina C excretada por la orina inactiva al Ácido Hidroxiantranílico, evitando así
su acción cancerígena.
- Protege del CÁNCER de INTESTINO por la posible desactivación de los
cancerígenos de la dieta.
SOBRE LA INMUNOCOMPETENCIA EN EL CÁNCER
La inmunocompetencia es la capacidad del sistema inmunitario de destruir células
tumorales o de rechazar trasplantes. Los responsables son los linfocitos y su
capacidad inmunocompetente depende de su nivel de saturación de vitamina C.
Estudios con cobayas muestran que pueden aceptar y no rechazan trasplantes. Quiere
decir que tienen una inmunidad baja. Si se saturan los linfocitos con vitamina C se va a
producir el rechazo con rapidez. En humanos, una dosis de 5-10 grs/d producen un
espectacular aumento de la inmunocompetencia.
- Estudios con animales han llegado a la conclusión de que la vitamina C previene la
mutación a células malignas y de que puede sanar a células mutantes antes de que se
transforme en tumor. Los estudios confirman la acción preventiva y sanadora de la
vitamina C en los primeros estadios de la evolución tumoral.
- Estudios con pacientes terminales (Dr. Cameron): 100 pacientes con 10 grs/día: se
encontraron mejor, con más apetito, mayor energía y una disminución del dolor.
Supervivencia de 293 días. 100 pacientes sin vitamina C: supervivencia de 38 días.
Varios estudios confirman que dosis altas de vitamina C consiguen: aumentar la
duración y calidad de vida en pacientes terminales, además de la espectacular
disminución del dolor.
- Estudios con cultivos de células de leucemia mostraban que al añadir vitamina C al
cultivo se producía una disminución del 25% en la extensión de las células malignas.
- Es bastante eficaz en el MELANOMA, produciendo inhibición del crecimiento celular
que logra reducir el tumor en un 50% de su extensión. Resulta más eficaz si se añade
cobre.
DETOXIFICANTE Y ANTI-CONTAMINACIÓN
Su acción se produce al neutralizar tóxicos por una acción intrahepática, excretar
tóxicos por el riñón e impedir aparición o neutralizar a los radicales libres.
- Protege de los METALES TÓXICOS, ayuda a eliminar plomo por vía renal. Protege
de la toxicidad de los INSECTICIDAS.
- Protege de la intoxicación por BENZENO (disolvente). Dosis altas de VITAMINA C
disminuyen en un 57% la mortalidad por benzeno (animales).
- Protege de los efectos negativos del TABACO. Fumadores de 1 paquete diario tienen
entre 25-40% menos de vitamina C que los no fumadores, 1 cigarrillo destruye de 25 a
40 mgrs de Vitamina C. Los fumadores deberían de consumir por lo menos el doble de
vitamina C. La vitamina C es un antídoto de la nicotina y del acetaldehído, que se halla
en el humo. En este caso, la combinación más interesante de desintoxicación sería: C,
B1 y Cisteína.
- Protege del ALCOHOL. El hígado desintoxica el alcohol transformándolo en
CO2+Agua, pero esta reacción sólo desintoxica el 5% del alcohol ingerido. eI resto se
transfom1a en acetaldehído y el hígado lo desintoxica a costa de un gran consumo de
B1, de C y de minerales. Un bebedor moderado debería de consumir, sólo para su
alcohol, 1 gr/dia de vitamina C.
- Protege del CLORO, que entre otros problemas, ataca a los hematíes e impide la
utilización del hierro (Fe) por los hematíes.
- Protege de las RADIACIONES de RAYOS X. Estudios en ratones, muestran que la
vitamina C ralentiza la división celular de modo que la radiación tiene menos
posibilidades de afectar a la división celular. En trabajadores expuestos se considera
que la dosis de protección es de 10 grs/día.
- En la ADICCIÓN a la HEROINA y DROGAS. Desintoxica y tiene acción sobre la
ansiedad y el ansia por la droga. De 2 a 6 grs/d.
- Protege de los EFECTOS SECUNDARIOS de los FARMACOS. Su acción básica es
por estímulo de los sistemas desintoxicantes del hígado. Es necesario considerar que
la mayoría de fármacos aumentan las necesidades de VITAMINA C.
ACCIÓN ANTIOXIDANTE
- Evita la oxidación de los Ácido Grasos Poliinsaturados en las membranas celulares,
en este sentido su acción es parecida a las vitamina A y E.
- Tiene una acción de neutralizar a los Radicales Libres. Es un factor
ANTIENVEJECIMIENTO.
- Protege al Acido Fólico de la oxidación y es necesaria para transformarlo en su forma
biológicamente activa: el Ácido Folínico.
OTROS ESTUDIOS DE INTERÉS
Estudios clínicos realizados por los Drs. Ewan Cameron y Linus Pauling mostraron
que, en pacientes con cáncer terminal que fueron suplementados con 10 gramos por
día de vitamina C, sobrevivieron un tiempo significativamente más largo que pacientes
semejantes que no tomaron suplementos de esta vitamina, presentando un retroceso
del tumor en algunos pacientes con cáncer de pulmón, páncreas, intestino delgado,
cólon, mama o riñón. Además, los pacientes también obtuvieron un mayor bienestar,
mejoró su apetito, aumentando su agilidad mental y su fuerza física, requiriendo menor
cantidad de drogas analgésicas. El Dr. Abraham Hoffer ha aportado resultados
semejantes en pacientes de cáncer empleando un régimen que incluye 12 gramos por
día de vitamina C, así como vitamina E, vitaminas del grupo B, beta-caroteno, selenio
y otros minerales.
Un grupo de científicos dirigidos por el Dr. Mark Levine en el Instituto Nacional de
Salud Americano, presentó los resultados de su estudio sobre la ingesta de vitamina C
en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias con el título, “Farmacocinética de la
vitamina C en voluntarios sanos: “Evidencia para un recomendable consumo
dietético”. Su cuidadoso estudio concluyó diciendo que, la cantidad diaria
recomendable para la vitamina C de 60 mg por día, debía ser aumentada a 200 mg
por día, exactamente la misma recomendación propuesta por el Dr. Linus Pauling casi
veinte años atrás.
Otro trabajo efectuado por los Drs. Ewan Cameron y Linus Pauling en Scotland, el Dr.
Abraham Hoffer en Canadá, y los Drs. Fukumi Morishige y Akira Murata en Japón, han
mostrado que la vitamina C podría ser una valiosa herramienta coadyuvante al
tratamiento convencional del cáncer.
National Cancer Institute, en una conferencia histórica celebrada en septiembre de
1990 a la que asistieron multitud de científicos de todo el mundo, lo resumió de la
siguiente manera: “Siguen acumulándose evidencias de que la vitamina C posee
numerosos efectos biológicos, incluyendo algunos que pueden estar relacionados con
la prevención del cáncer”. “Los datos presentados ha conseguido reconsiderar la
importancia de esta sustancia en acontecimientos fisiológicos y clínicos”. En febrero de
1992, Gladys Block (Universidad de California en Berkley), pidió a otros científicos que
enviaran una petición a la FDA para que ésta, considerara la posibilidad de conceder a
la información sobre la acción de la vitamina C contra las cardiopatías, un status de
“afirmación oficial”, indicando que la evidencia sugería que la vitamina C y otros
antioxidantes, son protectores contra el cáncer y las cardiopatías.
La “chapuza” de Padmore
Es probable que a quien ha leído toda esta presentación sobre la vitamina C le asalten
dudas sobre la veracidad de las alegaciones expuestas si ha escuchado o leído
algunos de los artículos que en los últimos años han aparecido con el objetivo de
desprestigiar las bondades de esta vitamina. Uno de los estudios que más revuelo
levantó y a raíz del cual personalmente tuve que realizar más aclaraciones en mis
series de conferencias sobre la Nutrición Ortomolecular, resultó ser lo que se pudiera
denominar la “chapuza” de Padmore. Esto es lo menos que se puede decir, ya que
incluso cabría platearse que otros fines oscuros pudieran mover a un grupo de
científicos a desacreditar de tal manera una vitamina QUE NUNCA HA MATADO A
NADIE mientras todos los años mueren cientos de miles de personas por el uso y
abuso de ciertos fármacos, eso sin contar los efectos iatrogénicos con los que millones
de pacientes medicados tienen que convivir. No tengo nada en contra de la medicina
convencional, cuando es aplicada con criterio y vocación. Pero estas dos
características no deben de ser muy abundantes si tenemos en cuenta que la propia
OMS (Organización Mundial de la Salud) ha reconocido que con menos del 10% de
los fármacos que se comercializan se tendrían cubiertas todas las necesidades
“reales” de la población.
Presento a continuación un breve resumen del pseudo estudio susodicho y la réplica
por parte del Instituto Linus Pauling.
El estudio fue publicado en la revista inglesa de carácter científico “Journal Nature” en
abril de 1.998. Ian Podmore y sus colaboradores advirtieron que una suplementación
de vitamina C causa daño genético en humanos y, por consiguiente, podría causar
cáncer. El estudio involucró a 30 voluntarios sanos a los que se administró un placebo
durante seis semanas, seguidos de un suplemento de 500 mg de vitamina C por día
durante otras seis semanas, y finalmente no tomaron ni placebo ni vitamina C durante
otras siete semanas.
Se tomaron muestras de sangre de los voluntarios, a intervalos de tres semanas
durante los periodos de administración de placebo y de la suplementación con
vitamina C, y de nuevo al final del estudio. Se extrajeron células de la serie blanca
(linfocitos), y se analizaron dos indicadores diferentes del daño oxidativo en el DNA: 8oxoadenina y 8-axoguanina. Durante la fase de placebo no hubo cambios en los
niveles de 8-oxoadenina ni de 8-oxoguanina. Sin embargo, con el suplemento de
vitamina C, el nivel de 8-oxoadenina aumentó, indicativo de incremento del daño
oxidativo del DNA, mientras que el nivel de 8-oxoguanina disminuyó, indicativo de
disminución del daño oxidativo del DNA. Los autores concluyeron que una dosis diaria
de 500 mg de vitamina C exhibía propiedades oxidantes en humanos, que causan
daño genético, aunque a dosis inferiores a 500 mg por día, predominarían los efectos
antioxidantes de la vitamina C.
Los datos del estudio, sin embargo, provocan la aparición de
más preguntas de las que se responden. ¿Qué es más
importante: el efecto benéfico de la vitamina C como factor
antioxidante, es decir, la acción antioxidante del bajo nivel
de 8-oxoguanina producido por la ingesta de vitamina C, o el
adverso efecto oxidante del creciente nivel de 8oxoadenina?, ¿Tiene realmente la suplementación de
vitamina C influencia sobre otros niveles?, ¿Cuáles son las
consecuencias biológicas de la disminución de la 8oxoguanina y el aumento de la8-oxoadenina?.
Un respetable grupo de científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts ha
mostrado que la 8-oxoguanina tiene un poder mutagénico mucho mayor que la 8oxoadenina, que mediante la 8-oxoguanina hay, por lo menos, una probabilidad diez
veces superior que con la 8-oxoadenina de causar daños genéticos que podrían
desencadenar cáncer. Por consiguiente, este estudio indica que la suplementación de
vitamina C es realmente beneficioso, porque las ventajas obtenidas con la disminución
de los niveles de la 8-oxoguanina tienen mucha más importancia que los efectos
adversos del aumento de los niveles de 8-oxoadenina. Además, el estudio de
Podmore es defectuoso, pues en él se aprecian importantes errores en varios
aspectos:
- En primer lugar, el plan del estudio es muy pobre, y de hecho, inaceptable
para las normas empleadas por la FDA par evaluar la eficacia y seguridad de una
droga. El estudio no era ni aleatorio ni a doble-ciego; los voluntarios y los científicos
conductores del estudio, conocían qué suplementos estaban utilizando en cada
momento. Este hecho puede afectar al comportamiento de los voluntarios y,
posiblemente a la interpretación de los datos por los científicos. Además, a pesar de
las demandas de los autores, el estudio no fue placebo-controlado, pues la
administración de un placebo requiere que el voluntario desconozca que lo es, y debe
existir un grupo de control al que se le administre el placebo y que forme parte del
grupo suplementado con vitamina C, sin conocerlo.
En este estudio, no existía ningún grupo de control que tomara placebo
simultáneamente con el grupo suplementado con vitamina C. Cuando se analizan las
muestras, debe haber una diferencia entre los dos grupos si es que la vitamina C
produce algún efecto. Se requiere también, durante todo el periodo que dura el
estudio, un grupo placebo para comparar los resultados con los del grupo
suplementado y explicar así, cualquier cambio significativo debido a otros factores.
Esto no se hizo. ¿Cómo podemos determinar pues, si un aumento o disminución en
los niveles de 8-oxoguanina se deben a la variabilidad del ensayo o refleja realmente
los cambios ocurridos en los voluntarios?.
- En segundo lugar, los autores utilizaron un método llamado “espectometría de
masas-cromatografía de gases”, para medir los niveles de 8-oxoguanina y de 8oxoadenina. Se sabe que al emplear este método ex-vivo es muy frecuente la
contaminación por cuerpos extraños, lo cual significaría que el aumento de 8oxoadenina podría haber tenido lugar durante la preparación de la muestra y en los
procedimientos analíticos realizados tras la toma de muestra de los sujetos. Por
consiguiente, los autores informaron de unos niveles de 8-oxoguanina mucho más
elevados que los que se obtendrían actualmente, por métodos mucho más exactos.
La mayoría de los expertos en este campo
informa sobre un número de lesiones sobre la
cadena del DNA muy inferior a lo que
Podmore y sus colaboradores presentan,
debido a la exclusión de elementos
contaminantes por utilización de otros
métodos. Existe una probabilidad muy alta,
de que los niveles de 8-oxoguanina medidos
por Podmore, aumentaran tras la extracción y
preparación de las muestras. Los autores
dejaron
de
tomar
las
precauciones
necesarias para prevenir la oxidación exvivo
en su estudio, y como resultado, sus datos no
son interpretables.
Otra objeción ha sido la elevada por el Dr. Mark A. Levine, jefe de la Sección de
Nutrición Molecular de la Clínica del Instituto Nacional de Diabetes, Aparto Digestivo y
Enfermedades Renales. El Dr. Levine, uno de los más reconocidos expertos sobre el
metabolismo de la vitamina C, dio cuenta de que el nivel de vitamina C en el plasma
de los 30 voluntarios sanos en el estudio Podmore, era de 50 micromoles al principio
del estudio, antes de ingerir cualquier suplementación de vitamina C. Este nivel en el
plasma se ha mostrado equivalente al nivel máximo de esta vitamina presente en los
linfocitos. ( Publicado en los Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias de
1996). Por lo tanto, una suplementación de 500 mg por día de vitamina C, no podrían
aumentar más allá el nivel de esta vitamina en los linfocitos. ¿Cómo, entonces, podría
la vitamina C influir sobre la oxidación del DNA en estas células, si el nivel de vitamina
C no se alteró?. Desgraciadamente, los autores del estudio de Podmore no midieron la
vitamina C de los linfocitos en los voluntarios.
El estudio de Podmore y sus colaboradores y su conclusión de que la ingesta de
vitamina C en cantidades superiores a 500 mg por día es perjudicial, se basa en
supuestos no probados, un diseño del estudio inaceptable, y una metodología muy
inexacta. Los datos que presentaron no avanzan ni explican la capacidad oxidativa ni
antioxidativa de la vitamina C, y la advertencia de sus autores sobre los suplementos
con esta vitamina son injustificados. Cientos de estudios científicos avalan que la
vitamina C ayuda a reducir el riesgo de cáncer y tiene beneficios importantes para la
salud, más allá de prevenir el escorbuto. Mediante estudios adicionales será probable
encontrar más beneficios. Además, el valor del ascorbato como antioxidante para la
salud está más que defendido con pruebas por cientos de estudios bioquímicos,
celulares, epidemiológicos, fisiológicos y nutricionales.
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