Cristianos y musulmanes

Anuncio
Cristianos y musulmanes
Patio de la mezquita de
Salih Talai (El Cairo,
Egipto)
Nombre: Cristianos y musulmanes
Inicio: Año 1000
Fin: Año 1299
Siguientes:
Musulmanes
Imperio Bizantino
Las Cruzadas
La Reconquista en España
A lo largo de la Plena Edad Media se producirán
continuos enfrentamientos entre musulmanes y
cristianos, siendo las cruzadas su máxima
expresión. Pero a lo largo de este tiempo no sólo
se producen enfrentamientos en Tierra Santa donde se creó de forma efímera el reino de
Jerusalén- sino que será la Península Ibérica una
Alminar de la Kutubiya de
Marrakech (Marruecos)
de las regiones donde se observen mayores
encuentros entre ambos, encuentros que también
se manifiestan en el terreno cultural, político o
Minarete de la Gran
Mezquita de Alepo (Siria)
social. La Reconquista española alcanzará a lo
largo de los siglos XII y XIII su máximo apogeo.
También el Imperio Bizantino tendrá estrechos
Caballeros cristianos y
musulmanes
contactos con el mundo islámico a lo largo de los
siglos XI, XII y XIII, viviendo un periodo de
decadencia que finalizará con la conquista otomana
en 1453. A pesar de esta crisis se mantendrá como
un excelente foco de cultura clasicista que seguirá
siendo fuente de referencia. El Mundo Islámico
perderá el auge alcanzado con los omeyas y
Fernando III el Santo
abassíes en centurias pasadas e iniciará una
descomposición interna que dará lugar a la
creación de nuevos dominios islámicos como los
almorávides y almohades o los turcómanos de Asia
Menor.
Partida de Godofredo de
Buillon a Jerusalén
Guerreros cristianos
defendiendo Jerusalén
Jerusalén vista desde el
monte de los Olivos
Pontificado e Imperio
Capitel del claustro del
Nombre: Pontificado e Imperio
Inicio: Año 1000
Fin: Año 1300
Siguientes:
Relaciones entre los siglos XI y XII
La lucha por el dominium mundi
Triunfo de la Plenitudo Potestatis
Apogeo y crisis de la política Staufen
monasterio de Santo
Domingo de Silos (Burgos)
Las relaciones entre el poder temporal representado por el Emperador- y el poder
espiritual -en manos del Pontificado- serán intensas
durante los siglos XI-XIII. La mayor parte de estas
Claustro de Moissac
(Francia)
relaciones estarán caracterizadas por el
enfrentamiento, luchando por el dominium mundi,
especialmente Federico Barbarroja y Alejandro III.
El III Concilio de Letrán en 1179 se presentó como
un gran triunfo de la perseverancia de Alejandro III.
El prestigio alcanzado por la institución conciliar
tutelada por los Papas era incuestionable. Los 18
años de pontificado de Inocencio III supondrán el
Cabeza de Cristo
procedente de Auvergne
(Francia)
triunfo del pontificado -Plenitudo Potestatis- ante el
cúmulo de elementos negativos con los que se
enfrentó. El triunfo de la política papal se pondrá de
manifiesto en la convocatoria del IV Concilio de
Letrán, cuyos objetivos serán afianzar la reforma y
promover la cruzada. La primera mitad del siglo XIII
Campesinos trabajando
conoce el último capítulo de la gran prueba de
fuerza entre Pontificado e Imperio. Tres Papas
(Honorio III, Gregorio X e Inocencio IV) y un
monarca (Federico II) serán los principales
protagonistas del drama, poniéndose de manifiesto
el apogeo y la crisis de la política Staufen cuya
culminación será el Gran Interregno.
Facistol procedente de
Alspirbasch
Virgen de Mosjo
Federico I Barbarroja
Monarquías occidentales
Aguamanil germánico
Nombre: Monarquías occidentales
Inicio: Año 1000
Fin: Año 1299
Siguientes:
Bases ideológicas
Medios del poder real
Francia e Inglaterra
Las Monarquías del flanco sur
Tras momentos de esplendor, el Sacro Imperio
vivió un prolongado declive. El mayor beneficiario
Cubierta del "Libro de
Pericopios de Enrique II"
de él serían los Estados situados en su flanco
occidental: las llamadas "monarquías feudales" de
las que Francia e Inglaterra son modelos clásicos.
Reyes, nobleza y organismos de carácter
representativo (Cortes en la Península Ibérica,
Negociación de la rendición
de una ciudad sitiada
Estados Generales en Francia, Parlamento en
Inglaterra) constituyen el trípode político sobre el
que estas monarquías descansan. El que cada uno
de ellos aspirara a extender su esfera de influencia
será causa de numerosas tensiones desde el siglo
XIII hasta el ocaso del Medievo. Hacia el año 1000
las relaciones exteriores de los príncipes europeos
era cuestión de familia o de los intrincados lazos de
naturaleza feudovasallática. Tres siglos más tarde,
puede hablarse ya de un verdadero esbozo de
Caballero cruzado rezando
política internacional que preside las relaciones
entre los grandes poderes territoriales que han
fraguado en Occidente.
Arquero inglés
Lanzas y alabarda
hispánicas
Nuevas fronteras cristianas
Guerrero escandinavo
Nombre: Nuevas fronteras cristianas
Inicio: Año 1000
Fin: Año 1300
Siguientes:
Europa Báltica
Expansión alemana
Europa Central
Península Balcánica
Rusia
Negociación de la rendición
de una ciudad sitiada
Las condiciones creadas por las segundas
invasiones y la desarticulación del Imperio
carolingio dieron lugar a un nuevo orden político, en
el que se integraron definitivamente normandos,
húngaros y eslavos. Estos formarán sus Estados y
fijarán sus límites a tenor de la expansión del
cristianismo, bajo la atenta mirada de los dos
imperios. El germánico extendería su influencia
Hirdman vikingo
religiosa, político, cultural... sobre los pueblos del
norte y centro de Europa. Con la formación de los
nuevos reinos y principados, la Cristiandad
Caballero normando
occidental alcanzaría los máximos limites de
expansión. Por su parte, el Imperio Bizantino haría
lo mismo sobre los eslavos orientales y los
asentados en los Balcanes. Los pueblos, que en el
periodo anterior habían sido una amenaza para la
Cristiandad, se incorporaron a ella de forma
permanente y constituyeron la barrera que detuvo
Escenas de la vida del
primer obispo
metropolitano de Moscú
Santos Sergio y Baco
el golpe del asalto siguiente: la invasión mongola
del siglo XIII.
Virgen de Vladimir
Renacimiento agrario, mercantil y urbano
Campesinos trabajando
Nombre: Renacimiento agrario, mercantil y urbano
Inicio: Año 1000
Fin: Año 1300
Siguientes:
Expansión agraria
Nuevas fuerzas sociales y económicas
Revolución comercial
Renovación de las ciudades
A pesar de considerar tradicionalmente la época
medieval como un momento de crisis, durante la
Mujeres recogiendo
cilantro
Plena Edad Media se pone de manifiesto un
importante renacimiento agrario, mercantil y
urbano. Se producirá una expansión agraria -
Transporte y trabajo de
ramas de boj
gracias a los avances tecnológicos, a las nuevas
roturaciones y colonizaciones- que afectará a la
inflexión demográfica y al desarrollo de una nueva
geografía agraria, aunque el crecimiento también
tenga sus contradicciones y su momento de fin. La
aparición de nuevas fuerzas sociales y económicas
se manifiesta con fuerza en la importante
revolución comercial que se llevará a cabo en esta
época, definiéndose nuevas áreas comerciales,
abriéndose más ferias y mercados, poniendo en
circulación nuevas y más potentes monedas y
activando un amplio mercado crediticio que
afectará especialmente a las ciudades. No en balde
la Plena Edad Media será el momento de la
Vendimia
renovación de las ciudades, adquiriendo la urbe
importantes funciones económicas, apareciendo
nuevas estructuras sociales y produciéndose
Barcos
episodios de solidaridad y conflictividad.
Pago de gabelas
Madurez de la sociedad feudal
Batalla de Azincourt entre
ingleses y franceses
Hombre vareando una
encina
Nombre: Madurez de la sociedad feudal
Inicio: Año 1000
Fin: Año 1300
Siguientes:
Fundamentos del sistema feudal
Cronología de la feudalización
Señores y campesinos
Franquicias y libertades campesinas
Revolución burguesa
La Iglesia en el feudalismo
La Península Ibérica
Crisis del feudalismo
La interpretación más convencional y clásica del
feudalismo basa su explicación en: las relaciones
entre señores y vasallos en la sociedad rural poco
evolucionada; la descentralización de las
jurisdicciones, como consecuencia del
debilitamiento del poder civil; la aparición de los
feudos, que absorben alodios de campesinos
Página del Breviario de
Monteramey
libres, y el predicamento ideológico de una
"sociedad trifuncional". La de los "milites" que
guerrean y defienden al cuerpo social, los
"bellatores"; los "oratores" o clérigos, que atienden
las necesidades espirituales de la sociedad cuya
salvación tiene encomendada; y los "laboratores", o
trabajadores de la tierra, que producen para
Caballero en traje de armas
procedente de la catedral de
Estrasburgo
alimentar y sostener materialmente a los otros dos
grupos ociosos económicamente. Pero el
feudalismo es, además, o por encima de los
aspectos jurídico-institucionales e ideológicofuncionales, un "modo de producción" en una
sociedad que, con un bajo nivel tecnológico, sólo
se permite unidades reducidas de producción
agraria en las que la fuerza de trabajo tiene como
base la familia campesina. Familia que, si es
Construcción de una
catedral gótica
acomodada, puede poseer pequeñas propiedades
trabajadas en común o con ayuda de terceros, y si
no es el caso termina entregando sus bienes a un
señor a cambio de protección y cobertura fiscal,
pasando a depender personal y jurídicamente del
mismo. Pero si en el campo la unidad de
producción se base en la fuerza de trabajo familiar,
en las ciudades es la familia menestral y el taller
artesano lo que conforma dicha unidad de
producción, basada en la fuerza de trabajo familiar
con sus aprendices y oficiales correspondientes;
por lo que al hablar de feudalismo no hay por que
excluir, por sistema, al ámbito urbano del
multiforme espacio europeo de los siglos XI al XIII.
En la sociedad feudal, las relaciones de producción
son las fundamentadas entre los grandes
propietarios rurales y la masa de campesinos en
diferentes grados de dependencia. Se trata de
relaciones de producción en las cuales el
excedente de la renta campesina se extrae a través
de exacciones, multas, derechos jurisdiccionales y
prestaciones de trabajo personal que constituyen la
renta feudal de la clase dominante. Clase
dominante que conforma la superestructura
política, ya sean señores, dignidades eclesiásticas
(señoríos laicos o clericales) o incluso las llamadas
monarquías feudales, manifestando su poder a
través de las jurisdicciones Contrariamente a la
clasificación de los tres órdenes, que tiene un
soporte más ideológico que práctico, entre los
grandes señores se encuentran los de condición
laica y también los obispos, abades y
establecimientos religiosos, que se integran en el
estamento de los poderosos señores feudales,
pues tienen igualmente dominios con el mismo
sistema de explotación. Interrelación que se
extiende también al poder monárquico y su
vinculación con los nobles, como ha destacado Ch.
Petit-Dutaillis en su clásico y fundamental libro
sobre "La monarquía feudal en Francia e
Inglaterra". De ahí que, como señala R. Hilton, en
dicha sociedad feudal había latente un conflicto de
clases que iba a aflorar a través de
enfrentamientos, revueltas y levantamientos
campesinos. Pero en el caso de las ciudades la
pregunta es si existe contradicción entre el hecho
urbano y la feudalidad, y si las clases urbanas no
encajaban en el seno de la sociedad feudal.
Porque, por un lado, los artesanos iban a
desarrollar unos esquemas sociales contrapuestos
a los feudales y, por otro, parece que fueron tanto
los pobres y marginados como la burguesía
mercantil quienes amenazaron continuamente el
sistema. Acaso la solución sea considerar que el
feudalismo es un fenómeno múltiple, poliforme y
heterogéneo -pudiéndose hablar de variantes
regionales y hasta de cultura y civilización,
excediendo la cronología medieval y la geografía
europea-, pero con unos signos de identidad
homologables en toda circunstancia y condición,
centrados en el secuestro de las libertades y de la
autoridad civil, el dominio del excedente de la renta
campesina y la acaparación de poder territorial y
jurisdiccional en detrimento de la autoridad pública.
Sin embargo, si antes del siglo X encontramos
elementos prefeudales, protofeudales e, incluso,
para algunos autores, ya plenamente feudales,
nadie duda de que los siglos de la plena Edad
Media fueron en Europa los de la madurez de la
sociedad feudal. O más bien de las sociedades
feudales, por el polimorfismo antes apuntado,
sociedades que exigieron de los campesinos una
parte cada vez mayor del excedente, después de
haber satisfecho los productores su inmediata
necesidad, con idea de asegurarse los señores una
renta añadida a la propia y comerciar con ella en
los mercados locales, algunos controlados por los
mismos señores, a cambio de la obtención de
elementos propios de su estirpe y condición:
armas, tejidos, joyas o suelo urbano. Y si en
principio los derechos campesinos fueron
entregados en especie, poco a poco se
transformaron en renta en moneda que iba a sufrir
con mayor desajuste los efectos de las variaciones
de los precios y la devaluación a partir del siglo XIII.
En lo que respecta a la ciudad, la definición de M.
Postan como una isla en medio de un mar feudal,
siguiendo en esta apreciación a Pirenne, debe
matizarse, pues hubo elementos importantes del
feudalismo en las ciudades de esta época. Los
historiadores del fenómeno urbano han tendido a
concentrar su atención en aspectos concretos materiales y sociales- de las ciudades, sin atender
al reflejo que las estructuras de la sociedad feudal
tuvieron en ellas, ya fuera desde el punto de vista
socio-económico o ideológico. Muchas ciudades de
mercado y muchos burgos ofrecen en alguna etapa
de su evolución comercial componentes propios de
la sociedad feudal. Así, pequeñas concentraciones
mercantiles se asemejan a los feudos sin dejar de
ser urbanas, pues una parte de la población se
dedica permanentemente al intercambio de bienes
y servicios, siendo modestos comerciantes los que
atienden a los campesinos que acuden al mercado
para obtener dinero efectivo de sus productos, y
menestrales o artesanos quienes surten dicho
mercado elaborando objetos que adquieren los
campesinos. Durante los siglos del crecimiento y la
expansión muchos campesinos adquirieron
mercancías ofrecidas por los artesanos y
productores urbanos y, antes de que en el siglo XIV
las dificultades lo impidieran, compraron y
vendieron después de satisfacer rentas e
impuestos al poder señorial y fiscal. Desde luego,
la estructura social de estas pequeñas urbes
distaba mucho de la que presentaban ciudades de
mayor envergadura, pues disponían de artesanos
de poca monta y albergaban en su recinto a
campesinos humildes que vivían en ellas con el
trabajo de la tierra. En estas ciudades reducidas, ni
el capital comercial era significativo ni existían
monopolios en manos de mercaderes poderosos ni
los artesanos representaban un grupo social
dominante en el poder administrador de las
mismas. De hecho ni los menestrales ni los
comerciantes podían ser nombrados magistrados
porque el regimiento comunal lo ostentaban los
señores laicos o eclesiásticos, o el príncipe en su
caso. Pero el fenómeno global del feudalismo es
suficientemente complejo y requiere un tratamiento
que aborde la totalidad de la cuestión a través de
los diversos elementos que lo componen, las
diferentes situaciones que lo animan y las formas
que lo acompañan en su manifestación de poder y
notoriedad.
Religiosidad en la Plenitud Medieval
Iglesia de Paray-le-Monial
(Francia)
Nombre: Religiosidad en la Plenitud Medieval
Inicio: Año 1000
Fin: Año 1300
Siguientes:
Ordenes religiosas
Religiosidad de los laicos
Herejías e Inquisición
En la Plena Edad Media se produce un significativo
auge de la religiosidad. En las órdenes religiosas
se viven aires de reforma, en un principio en Cluny
Iglesia de San Saturnino de
Toulouse (Francia)
y posteriormente con San Bernardo y el Cister.
También aparecen órdenes militares y hospitalarias
fruto de las Cruzadas que tienen su momento de
esplendor en estas fechas. El clero secular también
manifiesta un importante proceso de renovación al
igual que las órdenes mendicantes -dominicos,
Iglesia de San Vicente de
Cardona (Barcelona)
franciscanos, espirituales y órdenes menores-. El
espíritu religioso reformista afectará de igual
manera a los laicos, adquiriendo una gran
Iglesia de San Pedro de
Roda
importancia los sacramentos y nuevas formas de
culto y piedad. Sin embargo, estos aires reformistas
en ocasiones se alejarán de la ortodoxia
provocando diversas corrientes heréticas comunales, mesiánico-milenaristas, antijerárquicas,
a favor de la pobreza- siendo la más conocida el
catarismo. La reacción eclesiástica no se hizo
esperar y la represión del catarismo traerá consigo
la creación de la Inquisición.
Catedral de Santiago de
Compostela (Galicia)
Renacimiento cultural del siglo XII
Imágenes del Manuscrito
Harley
Nombre: Renacimiento cultural del siglo XII
Inicio: Año 1100
Fin: Año 1200
Siguientes:
Medios, métodos y materias
Escuelas catedralicias y municipales
Escuelas de San Victor y Chartres
Abelardo y los Universales
La recuperación de Aristóteles
Las universidades
A principios del siglo XI Occidente no presentaba
en apariencia signos que pudieran hacer previsible
Arzobispo inglés
predicando
la gran eclosión cultural de las dos siguientes
centurias. Los únicos centros descollantes,
producto de la ya agotada renovación otónida, eran
una serie de monasterios y escuelas episcopales
situadas casi siempre en el núcleo central europeo.
En el Imperio, abadías como Corvey, Saint Gall y
Gandershein y obispados como Metz, Verdún,
Miniatura francesa
Colonia, Worms y, sobre todo, Bamberg, eran sin
excepción el resultado del patrocinio de las
dinastías sajona y sálica. En Italia destacaban los
cenobios de Montecassino y Bobbio y las escuelas
urbanas de Pavía, Ravena, Novara, Parma y
Roma. Aunque tímidamente, en otros centros
Búsqueda de hierbas
medicinales
situados más al sur -Nápoles, Salerno, Amalfi-,
comenzaban también a circular ciertas
traducciones árabes y griegas. Dato éste que se
repetía en algunos puntos de la Península Ibérica,
como los monasterios de Ripoll y Vich, centros de
recepción de obras matemáticas y astronómicas
orientales. Respecto a Francia, merecen la pena
destacarse los monasterios de Fleury, San Marcial
Estatua dedicada a
Averroes en las murallas de
Córdoba
de Limoges y Bec, así como la sede episcopal de
Reims, a cuya escuela estuvieron ligados Gerberto
de Aurillac -Silvestre II (muerto en 1003)-, una de
las principales figuras del renacimiento otoniano, y
su discípulo Fulberto, sin duda el principal
intelectual de su tiempo. Fulberto, que llegaría a ser
obispo de Chartres entre 1006 y 1028, es
considerado con razón el creador de la prestigiosa
Retrato romántico de
Avicena
escuela catedralicia de dicha ciudad. La reforma
monástica, lejos de modificar este mediocre
panorama, no hizo sino reforzarlo. Los nuevos
cenobios, así como los de antigua fundación
ganados al espíritu reformista, se inclinaron
abiertamente por el retorno a las ocupaciones
estrictamente religiosas. Este comportamiento,
ejemplificado en Cluny, fue incluso superado por el
Cister, que excluyó de manera explícita las labores
de enseñanza de sus monasterios. De este modo,
aunque mantenidas con relativa vitalidad a lo largo
del siglo XI, las funciones docentes desaparecieron
de los monasterios desde principios de la siguiente
centuria, en lo que fue también un verdadero
traspaso de las actividades culturales desde el
campo a la ciudad. El llamado Renacimiento del
siglo XII no fue en la práctica sino la expresión, en
el plano de la cultura, de un cambio mucho más
profundo acontecido en Occidente. La maduración
del orden feudal, unida a un crecimiento sostenido
de la economía y de la población, permitió en
efecto no ya solo consolidar el ámbito geográfico
europeo, sino ampliarlo incluso en un creciente
contacto con las civilizaciones islámica y bizantina.
Más en concreto, esta pujanza se manifestó en el
despertar de las ciudades, focos de desarrollo de
una nueva clase social -la burguesía- ligada a
formas también novedosas en los campos artístico,
intelectual, religioso y de las mentalidades. Junto a
las ciudades, la reforma gregoriana será otro de los
elementos de referencia básicos para entender el
apogeo del siglo XII. Un resultado más de estos
cambios fue el de la aparición del intelectual. Con
este término los hombres de la Edad Media no
aludían tanto a una categoría profesional, que se
designaba con multitud de vocablos (litteratus,
magister, professor, etc.), cuanto a una cualidad de
tipo inmaterial. El intelectual era, en efecto, un
individuo que cultivaba y, al tiempo, vendía el
producto de su saber. Aunque comúnmente al
servicio de la Iglesia y los poderes laicos, los
intelectuales constituían una nueva categoría
sociológica y no eran por ello fácilmente
clasificables en la condición tradicional de los
"oratores", por más que la mayoría de ellos fuesen
jurídicamente clérigos. A diferencia de éstos el
intelectual no consideraba el oficio de pensar ligado a otras actividades como la docencia y la
escritura- como un simple medio de llegar a Dios,
sino como un fin en sí mismo. De hecho, el estudio
de las diversas "auctoritates", a menudo imitadas
servilmente, perseguía un solo ideal: llegar más
lejos que las anteriores generaciones. Por eso, en
palabras de Bernardo de Chartres (muerto en
1130), los intelectuales se consideraban "enanos
subidos sobre hombros de gigantes". Su ámbito
natural era, por supuesto, la ciudad, centro de
todas las inquietudes de renovación de la época, e
incluso lugar físico de asentamiento de las nuevas
instituciones culturales. De ahí que haya podido
afirmarse, con razón, que "el intelectual de la Edad
Media nace con las ciudades" (Le Goff).
La crisis de la Baja Edad Media
Trabajos del campo
Nombre: La crisis de la Baja Edad Media
Inicio: Año 1300
Fin: Año 1500
Siguientes:
Interpretación de la crisis
Una crisis global
Crisis socio-económica y espiritual
Trastornos demográficos
El mundo rural
Ciudades, artesanía y comercio
Conflictos sociales
La expresión "crisis de la Baja Edad Media", u otras
similares, como "gran depresión", está firmemente
asentada en la historiografía contemporánea. Con
Vendimia
ella se elude a la presencia, lógicamente en la
época de referencia, de una serie de
manifestaciones de muy diversa naturaleza que
trastocaron la evolución seguida por la sociedad en
el tiempo que le precedió. Tradicionalmente se ha
Recolección de espinacas
puesto el acento en los aspectos demográficos,
económicos y sociales de la mencionada crisis. El
retroceso experimentado por la población europea,
particularmente a consecuencia de la difusión de
las epidemias de mortandad, la caída de la
producción, ante todo en el medio rural, las bruscas
Recolección de coles
alteraciones de los precios y de los salarios y,
finalmente, la acentuación de las tensiones
sociales, que alcanzaron cotas desconocidas,
Musicos medievales
serían las manifestaciones más llamativas de la
crisis. En cuanto a su cronología, aunque varía
lógicamente de unas regiones a otras, se sitúa
grosso modo en los siglos XIV y XV, con especial
referencia a la primera de las centurias citadas. De
Banquete medieval
ahí que en ocasiones se haya hablado, sin más, de
la crisis del siglo XIV. En todo caso parece un
hecho comprobado que la crisis ya estaba presente
en el occidente de Europa, aunque de forma
todavía incipiente, en el entorno del año 1300. Pero
fue en el transcurso de la decimocuarta centuria
Recolección de melones
cuando la crisis se generalizó, lo que explica que
estuviera en su fase aguda alrededor del año 1400.
De ahí, por ejemplo, que la obra colectiva, editada
hace unos años por los profesores alemanes
Ferdinand Seibt y Winfried Eberhard, y que recoge
las ponencias presentadas por destacados
especialistas en un seminario que trató sobre dicho
tema, lleve por título "Europa 1400. Die Krise des
Spätmittelalters" (1984) (hay traducción castellana,
con el titulo "Europa 1400. La crisis de la Baja Edad
Media", en Edit. Crítica, del año 1993). La
interpretación de la crisis es, no obstante, un
problema sumamente complejo. Como en tantas
otras ocasiones, a propósito de cuestiones
históricas controvertidas, puede decirse que han
corrido ríos de tinta y que ha habido opiniones para
todos los gustos, llegando algunos historiadores
incluso a negar que hubiera crisis en la época final
de la Edad Media. Ahora bien, partiendo de lo que
juzgamos un hecho incontrovertible, la realidad de
la crisis bajomedieval, es preciso destacar la
existencia, como mínimo desde los años treinta del
siglo XX, de un intenso debate historiográfico sobre
el particular. En el mismo se han utilizado,
básicamente, dos modelos teóricos de referencia,
el "malthusiano", por una parte, y el "marxista", por
otra. También se ha discutido si la crisis revelaba la
decadencia de un sistema o si, por el contrario,
suponía el anuncio de la próxima génesis, por
supuesto difícil, de un nuevo mundo. En otras
palabras, nos encontraríamos con la dialéctica
entre una crisis depresiva o una crisis de
crecimiento. Mas lo cierto es que en los últimos
años se ha puesto especial énfasis en contemplar
la mencionada crisis no sólo desde el prisma socioeconómico, sin duda el privilegiado en la tradición
historiográfica, sino también desde otras
perspectivas. Algunos historiadores han puesto de
relieve el impacto ejercido por la gran depresión
europea de los siglos XIV y XV en ámbitos de la
actividad humana tan variados como el político, el
intelectual o el artístico.
Transformaciones políticas
Nave central de la catedral
de Ely (Inglaterra)
Fachada principal de NotreDame de París
Nombre: Transformaciones políticas
Inicio: Año 1300
Fin: Año 1500
Siguientes:
Monarquías europeas en el siglo XIV
La primera fase de la Guerra de los Cien Años
Segunda fase de la Guerra de los Cien Años
Monarquías en el ocaso medieval
Orígenes medievales del Estado moderno
Occidente entre las Edades Media y Moderna
Alemania y la decadencia imperial
Italia y su fragmentación política
Periferia de Europa
Cristiandad e Islam a fines del Medievo
Durante los siglos XIV y XV Europa occidental vivió
lo que la historiografía ha llamado crisis de la Baja
Iglesia de Santa María del
Mar (Barcelona)
Edad Media, una agitada etapa de transición entre
el ocaso del Medievo y la génesis del Renacimiento
que puede ser considerada también una "época en
Cabecera de la catedral de
Colonia (Alemania)
sí misma" (B. Guennée). En líneas generales, este
periodo se caracterizó por la confluencia de la
recesión demográfica, la crisis económica, las
agitaciones sociales y las convulsiones políticas en
un contexto de guerra generalizada. La otra cara de
este negativo panorama fue la búsqueda de unas
Escena de la corte bizantina
soluciones que permitieron superar estos
problemas y abordar futuros retos. La crisis agraria
Batalla de Azincourt entre
ingleses y franceses
iniciada a finales del siglo XIII (descenso de
producción y precios, empeoramiento climático,
incapacidad técnica...) preparó el camino a una
Peste Negra que, desde 1347 y en oleadas
sucesivas, fue demoledora. El bloqueo económico
y el retroceso demográfico repercutieron
gravemente en una sociedad cuyas principales
fuerzas políticas eran la monarquía y la nobleza
Escena cortesana
feudal. Ante el descenso de sus rentas y la perdida
de su predominio socio-económico, los nobles
demostraron una enorme resistencia:
incrementaron su presión sobre el campesinado
provocando su sobreexplotación, se unieron a las
empresas bélicas de las monarquías con la
Banquete medieval
intención de convertir la guerra en el medio de
asegurar su amenazada posición dominante y, en
Trabajos del campo
última instancia, con este fin intentaron el asalto a
las instituciones del Estado. Desde el primer tercio
del siglo XIV la guerra, consecuencia y agravante
de la crisis, alcanzó una difusión e intensidad
desconocidas hasta entonces en el Occidente
europeo, convirtiéndose en la característica más
llamativa de la conflictividad política de la Baja
Edad Media. En esta época las monarquías
occidentales combatieron entre sí en varios
escenarios. Francia e Inglaterra iniciaron el
enfrentamiento bélico de dimensiones europeas
que conocemos como Guerra de los Cien Años.
Los reinos ibéricos alternaron las luchas dinásticoterritoriales en la Península y el enfrentamiento
contra los musulmanes en la Batalla del Estrecho
con una decisiva participación en el gran conflicto
anglo-francés. Por último, la Corona de Aragón
prosiguió su expansión marítima en el Mediterráneo
iniciada en el siglo XIII.
Pontificado y cultura
Nombre: Pontificado y cultura
Inicio: Año 1300
Fin: Año 1500
Siguientes:
Pontificado de Aviñón
El Cisma de Occidente
El Conciliarismo
Cultura y espiritualidad
Catedral de San Saturnino
de Toulouse
La Iglesia Occidental vive uno de los momentos de
mayor tensión en la Baja Edad Media. Durante el
siglo XIV se vive el episodio del Pontificado de
Aviñón -trasladado a esta ciudad francesa por
diferenes razones entre las que destaca la grave
Portada de la iglesia de San
Trófimo de Arlés
crisis que vivía Italia- y el Cisma de Occidente con
la elección simultánea de Urbano VI y Clemente
VIII. La extinción del Cisma se conseguirá con la
elección de Martín V ya en la centuria siguiente
pero los problemas no se resuelven, ya que surgirá
con fuerza la vía conciliarista. El triunfo del
Pontificado se alcanza con Nicolás V ante el
Decoración del Panteón
Real de San Isidoro de
León
cansancio surgido en el seno del Concilio.
Respecto a la cultura y la espiritualidad, las
convulsiones sociales, la presencia de la guerra
como un hecho permanente y las duras oleadas de
peste que recorren Europa, causas y
consecuencias de sí mismas, inducen a la toma de
posturas y sentimientos contrapuestos y extremos:
el más absoluto idealismo y el realismo más
Vaso del tesoro de SaintDenis
desgarrado; movimientos de rígido ascetismo junto
a una escandalosa inmoralidad. Aunque la cultura
sigue estando en manos de los clérigos, se aprecia
Bodas místicas de Santa
Catalina
Apóstoles
Arzobispo inglés
predicando
una cierta secularización: el laicismo humanista,
cuyos primeros esbozos se atisban ahora.
Asia y Africa
Nombre: Asia y Africa
Inicio: Año 1000
Fin: Año 1500
Siguientes:
Asia en la Edad Media
Africa en la Edad Media
En el gran continente asiático a lo largo de la Edad
Figura femenina de la
puerta del templo de
Muktesvara en Orissâ
(India)
Media fueron surgiendo una serie de grandes
civilizaciones, la mayoría de las cuales serán una
pura evolución de etapas históricas precedentes.
En el Asia oriental con su gran civilización china y
sus largos caminos de penetración, y el Japón
siempre protegido por su situación insular. Como
nexo de unión entre el Asia más occidental y la
oriental el mundo de las estepas se convertirá en
más de una ocasión en el verdadero protagonista
Juego de polo
de la Historia continental, llegando incluso con su
impulso a influir directa o indirectamente en la
Ahura Mazda entregando el
poder a Ardeshir I
Historia del continente europeo. El continente
africano será una inmensa plataforma en donde se
desarrollen y evolucionen las más diversas
Gengisján lucha contra un
clan rival
culturas, por donde se extenderán en más de una
ocasión unas civilizaciones extrañas a él, que le
condicionarán en los aspectos religioso, económico
Príncipe Yuguri leyendo la
carta de la princesa Ochiba
y social. Una de las cosas que más llama la
atención de este continente es su heterogeneidad,
que se manifiesta principalmente en las áreas más
norteñas habitadas por gentes blancas, y el resto
del continente poblado en su mayoría por pueblos
negros; si bien a excepción del color de la piel, el
tipo africano negro no puede definirse con mucha
precisión, debido a la gran variedad de matices en
Pabellón Dorado en Kyoto
(Japón)
sus rasgos físicos, que de ningún modo revisten
caracteres generales. E incluso muchas
poblaciones como los etíopes, somalíes y pueblos
del Tibesti, en el Sahara oriental, que tienen una
piel negra menos oscura, presentan unos rasgos
Estatuas de elefantes y
camellos
que apenas se diferencian de la llamada raza
blanca. La historia de África en los tiempos
llamados Medios refleja claramente esta variedad
en todos los aspectos, y con seguridad de una
Gran Muralla (China)
manera mucho menos real de lo que fue debido a
la falta de información histórica de todo tipo.
Figura de "nommo"
Cazos de calabaza
decorados
Estatuilla femenina
Estatuilla relicario
Descargar