parte i el problema de los sargentos

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autor:©2015.RafaeldelaTorreCasaponsa Esta obra, titulada “LA ACADEMIA ESPECIAL DE SARGENTOS DE ZAMORA (1885Ͳ1890).
Unaoportunidadperdida”,hasidolaganadoradelIIPremio2015antescitado.
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Tremp(Lleida)
20 1 5 ÍNDICE
Página
INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………..….
3
PARTE I. EL PROBLEMA DE LOS SARGENTOS……………………………………..
7
1. EL EJÉRCITO ESPAÑOL DE LA RESTAURACION…………………………...
9
1.1. Situación de los sargentos a finales del siglo XIX………………………..
10
1.2. La promoción del sargento a oficial………………………………………..
18
1.3. Las percepciones del ascenso a oficial de los sargentos……………....
25
PARTE II. LA ACADEMIA ESPECIAL DE SARGENTOS DE ZAMORA……………
33
2. LA CREACION DE LA ACADEMIA……………………………………………..
33
2.1. Primeros pasos……………………………………………………………..
33
2.2. Instalación en Zamora……………………………………………………..
37
3. LA CIUDAD………………………………………………………………………..
42
3.1. Breve historia de Zamora…………………………………………………
42
3.2. La ciudad militar……………………………………………………………
46
3.3. El edificio de la Academia. El Cuartel de Infantería...…………………
49
3.4. Tensas relaciones institucionales………………………………………
59
4. VIDA Y FUNCIONAMIENTO. …………………………………………………..
62
4.1. Reglamento………………………………………………………………...
62
4.2. Plan de Estudios…………………………………………………………..
63
4.3. La apertura de la Academia………………………………………………
64
4.4. El Profesorado…………………………………………………………….
68
4.4.1. El Director: D. Constantino Domingo Bazán…………………..
72
4.4.2. El Jefe de estudios y del detall………………………………….
74
4.4.3. Oficiales Profesores y Ayudantes………………………………
76
4.4.4. Otro Personal………………………………………………………
79
4.5. Los Sargentos Alumnos………………………………………………….
81
4.5.1. Régimen de vida…………………………………………………..
81
4.5.2. Uniformidad. ………………………………………………………
87
4.5.3. Disciplina: deberes y obligaciones……………………………..
88
4.5.4. Bajas………………………………………………………………..
89
4.5.5. El frustrado ascenso a oficial. Las prácticas…………………
90
4.6. Convocatorias …………………………………………………………….
~1~
95
5. VICISITUDES. ANECDOTARIO.………………………………………………….
103
6. MILITARES DESTACADOS ANTIGUOS ALUMNOS……………….………….
110
7. EL FIN DE LA ACADEMIA…………………………………………………………
115
7.1. Causas…………………………………………………………………………
115
7.2. La disposición final…………………………………………………………...
116
7.3. La respuesta de la ciudad……………………………………………………
122
7.4. Consecuencias………………………………………………………………..
124
8. CONCLUSIONES……………………………………………………………………
127
ANEXOS…………………………………………………………………………………......
128
I. Primer Reglamento de la Academia Especial de Sargentos…………………
129
II. Primer Plan de Estudios de la Academia………………………………………
149
III. Los sargentos de Zamora (El Correo Militar, 24 de agosto de 1891)…….
152
IV. Relaciones nominales de las cinco primeras promociones de la AES…...
165
V. Cuadro de Profesores con expresión de Altas y Bajas……………………..
172
ÍNDICE DE IMÁGENES……………………………………………………………………
176
FUENTES. BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………….....
177
~2~
INTRODUCCIÓN
La existencia en el Archivo General Militar de Madrid de un repertorio iconográfico,
escueto, pero muy interesante, me impulsaron a la realización del presente trabajo sobre
este poco conocido centro de enseñanza para la promoción de los sargentos a la clase de
oficial. Se trata de dieciséis fotografías reunidas bajo el título de Academia Especial de
Sargentos de Zamora1, realizadas por J. David y fechadas en 1887.
Cuando el investigador de la historia militar intenta adentrarse en el ámbito de la
enseñanza se encuentra con un sombrío panorama, tanto más oscuro cuanto más nos
alejamos en el tiempo y más descendemos en la escala jerárquica del grupo que pretende
estudiar.
En general la producción bibliográfica sobre el tema ha sido escasa. Como bien
apuntaba Sánchez Abal en su trabajo sobre la enseñanza militar en el reinado de Alfonso
XII, los autores que han tratado el tema lo han hecho formando parte de estudios de
mayor amplitud y siempre centrados en la oficialidad2. El asunto de la enseñanza militar
en sí, fue tratado por autores militares como Pedro de Echevarría, Reflexiones sobre la
instrucción militar (1848); León Fernández Fernández, De la enseñanza militar (1907);
Ibáñez Martín, Educación militar (1899); Eusebio Jiménez Lluasma, La enseñanza militar
(1900), o Ruíz Fornells, Instrucción en el Ejército (1902).
También hay estudios sobre los centros de enseñanza. Con carácter general destaca
la obra del Conde de Clonard, Memoria histórica de las Academias y Escuelas Militares
de España (1847). Para estudios de algún centro en concreto se pueden mencionar por la
mayor atención que se les ha prestado, La Academia General Militar: apuntes de su
historial (1919) de Miguel Gistau Ferrando, Resumen histórico de la Academia de
1
AGMM. El fondo I‐475 consta de dieciséis fotografías en colodión viriado al oro platino realizadas por el fotógrafo J. David en 1887. Once son retratos colectivos de profesores y alumnos; dos son vistas generales del patio de la Academia con los alumnos en formación y tres de dependencias del centro. 2
SANCHEZ ABAL. R. La formación militar en el reinado de Alfonso XII. Tesis Doctoral (1989). Ministerio de Defensa. Madrid. 1992. ~3~
Infantería (1925) de Hilario González. Más recientes son las aportaciones de Julio Ferrer
Sequera, La Academia General Militar: apuntes para su historia (1985) y el de José Luis
Isabel Sánchez, Toledo y los Centros de Instrucción Militar (1987). Para la Academia
segoviana los estudios de Pérez Ruíz, Biografía del Colegio-Academia de Artillería de
Segovia (1960) y el de Mª Dolores Herrero Fernández-Quesada, El Colegio de Artillería
de Segovia: enseñanza militar ilustrada (1990).
Para otras Academias y Colegios, Dávila Jalón realizó un estudio para el período en el
que la Academia de Ingenieros estuvo ubicada en Burgos3. Recientemente se ha
prestado mayor atención a las Academias donde se formaron los ingenieros militares. La
obra conjunta coordinada por Muñoz Corbalán, La Academia de Matemáticas de
Barcelona: el legado de los Ingenieros Militares (2004), o Los Ingenieros Militares de la
Monarquía Hispánica en el siglo XVIII (2005) cuya coordinadora fue Alicia Cámara son un
claro ejemplo de la revitalización del interés por la formación técnico-científica y
humanística de los militares ilustrados.
De carácter más general son los trabajos de Busquets y Fernández Bastarreche4.
Cuando tocan el asunto de la Enseñanza Militar, las clases de tropa pasan totalmente
ignoradas. Otros estudios, como el realizado por el CSIC en 1986 abarcan períodos más
recientes5.
En la 3ª edición del libro de J. Busquets se suprimió el capítulo X de la 2ª edición
(1969-1971) que trataba de los oficiales procedentes de suboficial, pues en palabras del
propio autor su intención era «escribir otro libro sobre este colectivo, cuya composición, a
3
DAVILA JALÓN, La Academia de Ingenieros del Ejército en Burgos. Madrid. 1975. BUSQUETS, J. El militar de carrera en España (1977); PAYNE, S.G. Los militares y la política en la España Contemporánea (1968) y en Ejército y Sociedad en la España liberal (1976); FERNÁNDEZ BASTARRECHE, El Ejército español en el siglo XIX. Ed. Siglo XXI. Madrid. 1978 5
VVAA, La enseñanza militar en España. CSIC. Madrid. 1986. 4
~4~
raíz de la creación de la AGBS de Talarn ha cambiado radicalmente y hace necesario un
estudio profundo y extenso»6. Desgraciadamente esta obra nunca llegó a ver la luz.
Cuando intentamos adentrarnos en la enseñanza y formación de las clases
subordinadas del ejército el panorama es bastante más desolador. La historia de los
sargentos no ha sido de especial atención para los historiadores militares ya que éstos, en
su mayoría militares y oficiales, se centraron fundamentalmente en los hechos y
problemas del Cuerpo del que procedían. Además, no se pueden olvidar que los
sargentos pertenecían en la época que nos ocupa a las Clases de Tropa. Por tanto los
estudios sobre las clases de tropa y los sargentos se redujeron a instrucciones, guías y
manuales que se debían de conocer para desempeñar sus funciones.
Un trabajo pionero sobre la historia del sargento y de los suboficiales fue el de Gárate
y Aguilar en 1977, publicado en la Revista de Historia Militar7, pero hubo que esperar
hasta la conmemoración del V Centenario del Sargento, en 1994, para que se produjese
una mayor atención hacia su figura. Las Conferencias para conmemorar este evento
fueron el punto de arranque de una mayor producción bibliográfica8.
Por otra parte los estudios sobre la formación y los centros de enseñanza para las
clases de tropa son casi inexistentes. Entre ellos se puede destacar el del comandante
Benítez Parodi en 1882 y que, como se verá, sirvió de base para la creación de la
Academia de la que trata el presente trabajo9. Esta Academia es mencionada
someramente en la Guía de Zamora de E. Pérez en 1895. Gárate y Aguilar profundizan
un poco más sobre la misma en su artículo sobre el Cuerpo de Suboficiales10. La mayor
6
BUSQUETS, J. El militar de carrera…, p.14. GÁRATE CÓRDOBA y AGUILAR OLIVENZA, “El Cuerpo de Suboficiales en España”, en Revista de Historia Militar, nº 43. SHM. Madrid. 1977. 8
FERNÁNDEZ MALDONADO, E. El sargento español en el Siglo de las Luces (1685‐1780): historia orgánica de los sargentos de Infantería, Caballería, Dragones, Artillería e Ingenieros, durante el siglo XVIII, Madrid (1999) y Sargentería. Antología de ensayos sobre los suboficiales del Ejército de Tierra (1980‐2000). Madrid. 2000; 9
BENÍTEZ PARODI, Instrucción necesaria a las clases de tropa para el ascenso a oficial y medios para facilitarla. Depósito de la Guerra. Madrid. 1882. 10
PÉREZ, E. J., Guía del viajero de Zamora. 3ª ed. Zamora (1895) y GARATE y AGUILAR, Op. cit. pp. 89‐90. 7
~5~
aportación sobre ella hasta el momento la realizó el general Fernández Maldonado en su
conferencia con motivo del V Centenario, aunque obviamente la extensión del tema
tratado obligó a una necesaria concisión11. Por último, el coronel Primo Carracedo, muy
vinculado a Zamora, había dejado algunas notas sobre esta academia en el VI Congreso
de Historia Militar celebrado en 2002 en Zaragoza12. En su reciente obra sobre la historia
militar de Zamora también alude a esta Academia pero sin entrar en profundidad13.
Sin más preámbulos, y para no extendernos más que lo estrictamente necesario
pasemos a analizar los orígenes y el desarrollo de esta Academia.
11
FERNÁNDEZ MALDONADO, E. “La formación militar de grado básico a través de la historia de los suboficiales” en Jornadas de Conferencias V Centenario del Sargento, 1494‐1994. Servicio Histórico Militar, Madrid, 1995. (pp. 175‐
194).
12
CARRACEDO PRIMO, J. “Las Academias Militares de la ciudad de Zamora” en La Guerra de la Independencia Española: una visión militar. Actas del VI Congreso de Historia Militar (vol. 2, Comunicaciones). Zaragoza del 31 de marzo al 4 de abril de 2008. Ministerio de Defensa. Madrid. 2009, pp. 25‐27. 13
CARRACEDO PRIMO, J. Historia militar de Zamora desde el siglo XVIII. Instituto de Estudios Zamoranos “Florián Ocampo”. CSIC. Diputación Provincial de Zamora. 2014. ~6~
PARTE I
EL PROBLEMA DE LOS SARGENTOS
En el contexto temporal en el que se circunscribe este trabajo la figura del sargento
estaba ya plenamente consolidada en el ejército español. Habían pasado varios siglos
desde que el vocablo Sargento aparece vinculado a un grado militar14. Durante los siglos
XVI y XVII el ascenso a alférez era por elección, que efectuaba el capitán. Desde finales
del siglo XVI comenzaron a producirse ciertos abusos y, para evitarlos, se dictaron
algunas ordenanzas al respecto15. En 1603 se ordenó que los nombramientos de
alféreces y sargentos recayesen en personas idóneas con «acciones muy distinguidas de
guerra»16. En 1632 se decía que estos empleos debían de recaer en soldados con cuatro
años de servicios efectivos y continuos en la guerra, o seis en tiempo de paz.
La llegada de los primeros Borbones cerró a los sargentos la posibilidad del
ascenso a oficial tras la adopción del sistema de los cadetes de cuerpo en 1722 y de la
creación
de
las
Academias
Militares.
Para
Montoro,
el
hecho
supuso
«la
institucionalización en el Ejército de dos clases por razón de procedencia: la de oficial y la
de sargento»17 y Hugo O´Donnell lo califica de punto de inflexión ya que «desde este
momento ser oficial fue sinónimo de caballero y a la separación militar se incluyó la
distinta consideración social»18. Las Ordenanzas de Carlos III de 1768 pretendieron dar un
14
GÁRATE CÓRDOBA, J.M. y AGUILAR OLIVENZA, M., Op. cit., p. 83. MONTORO OBRERO, G., “Las clases de tropa en las Ordenanzas Militares en los siglos XVII y XVIII”, en Revista de Historia Militar, nº 66. SHM, 1989, p. 81. 16
Ibidem, pp.82‐83. 17
Ibidem, p.88. 18
O´DONNELL, H. “Oficiales y suboficiales en el Ejército Español de los siglos XVI y XVII. La figura del sargento”, en Jornadas de Conferencias V Centenario del Sargento, 1494‐1994. Servicio Histórico Militar, Madrid, 1995, p. 92. 15
~7~
mayor reconocimiento al sargento, situándole por encima del resto de la tropa, pero en la
práctica nada cambió en lo que respecta a su situación personal19.
Por tanto la falta de estabilidad profesional, que se trasladaba al ámbito personal y
familiar, fue una connotación intrínseca al empleo de sargento. Perteneciente a las clases
de tropa la percepción que de él tenían los oficiales era la de que constituía una pieza
más del engranaje del ejército, pieza que era regularmente sustituida por los más
capacitados de los nuevos mozos llamados a filas. Su temporalidad estaba interiorizada
entre los oficiales. Por eso, en palabras de Baldovín Ruíz20, la “salida a oficial” se convirtió
en casi la única vía para mejorar su precaria situación y poder colmar sus legítimas
aspiraciones de servir con carácter permanente en el ejército.
La situación perduró durante buena parte del siglo XIX. Lo convulso del siglo tampoco
favoreció a los sargentos. La inestabilidad política, los constantes cambios de gobiernos y
los intermitentes conflictos armados que salpicaban la geografía peninsular y ultramarina
impedían cualquier intento de innovación o reforma militar tocante a los sargentos. Las
que se realizaron fueron destinadas a mejorar los cuadros de oficiales, creándose a lo
largo del siglo múltiples centros de enseñanza, en general de vida efímera. Los sargentos
tenían la carrera virtualmente cerrada, sin opción a los ascensos y solo eran
recompensados con premios y ventajas.
19
ALONSO BAQUER, M. “El suboficial español en las reformas militares” en Jornadas de Conferencias V Centenario del Sargento, 1494‐1994. Servicio Histórico Militar, Madrid, 1995, p. 12. 20
BALDOVÍN RUÍZ, E. “Ascensos en la clase de sargentos y salida a oficial” en Jornadas de Conferencias V Centenario del Sargento, 1494‐1994. Servicio Histórico Militar, Madrid, 1995. (pp. 75‐90) ~8~
1. EL EJÉRCITO ESPAÑOL DE LA RESTAURACIÓN.
Desde 1875, con la restauración de la monarquía en España en la figura de Alfonso
XII, se inició un período de reformas en el ámbito militar intentando conjugar la
modernidad con la maltrecha economía española.
En un primer momento la necesidad más urgente fue la de pacificar los dos frentes
en los que se hallaba inmersa España. En 1876 se consiguió poner fin a la tercera guerra
carlista y dos años después se restablecía la paz en Cuba. En contrapartida, al finalizar
los conflictos, el ejército se encontró con un abultado número de oficiales, consecuencia
de los ascensos por méritos de guerra y de la incorporación de los procedentes de las
Milicias Provinciales.
Otro problema que tuvieron que afrontar los políticos de la Restauración fue el gran
peso específico de los generales. Cánovas intentó neutralizarlo asociando al joven
monarca con el ejército para calmar a los sectores más recalcitrantes del ejército ante las
reformas que se pretendían llevar a cabo21.
A partir de 1885 el Ministerio de la Guerra fue ocupado por los llamados generales
“reformistas”. Pero las reformas dejaron apartados a los sargentos y las que se llevaron a
efecto no fueron entendidas22. Por ello aparecieron entre finales de ese siglo y comienzos
del siguiente algunas obras, algunas de ellas escritas por sargentos, en las que se aludía
al “porvenir” de esta clase23. Como señala Alonso Baquer, la idea de Cuerpo de
Suboficiales y de carrera del suboficial «no se contemplan ni siquiera en el más audaz de
21
PAYNE, S.G. Op. cit., pp. 41‐43. En 1889 se suprimió el empleo de Sargento Primero y en 1890 se cerraba la Academia Especial de Sargentos dejando como única vía para el ascenso a oficiales el pase a la Escala de Reserva o el ingreso en la AGM. 23
MHARTIN GUIX, E. El sargento español: su pasado, presente y porvenir. Madrid. 1889; MUÑIZ DE QUEVEDO, P. El porvenir de los Sargentos. Madrid. 1895; DE LA GARMILLA, Los sargentos del Ejército Español. Opiniones emitidas por el actual Ministro de la Guerra sobre el porvenir de estas clases. Madrid. 1906; 22
~9~
los reformistas del siglo XIX como un objetivo a cumplir por los gobiernos de signo
progresista»24.
1.1. Situación de los sargentos a finales del siglo XIX.
Antes de comenzar el estudio sobre la Academia Especial de Sargentos de
Zamora, consideramos de interés conocer, aunque sea someramente, la situación
profesional y, en lo posible, la personal de aquellos posibles aspirantes o futuros alumnos.
En el ámbito militar y en los medios de comunicación de la época la situación en la
que se encontraba esta clase y la difícil solución que era preciso hallar fueron conocidas
como “el problema de los sargentos”.
En la época que nos ocupa los sargentos estaban regulados por la Ley de 29 de
noviembre de 1878, llamada Constitutiva del Ejército, que planteaba profundos cambios
en la estructura y organización del Ejército. Sin embargo, la normativa de ascensos se
remontaba a 1867.
Como ya se ha dicho, los sargentos, como clases de tropa que eran, no poseían en
propiedad el empleo. Sus aspiraciones se pueden resumir en: conseguir un status más
digno en la vida diaria de los cuerpos; adquirir una situación socioeconómica más
holgada, y alcanzar la estabilidad en el ejército, bien permaneciendo en el empleo hasta la
edad de retiro o mediante la promoción a los empleos superiores.
Así lo reflejaban las quejas del Sargento Marthin Guix cuando afirma: «el sargento
español tuvo que luchar en todo tiempo con muchos y muy poderosos obstáculos: su
escaso peculio por lo exiguo de los sueldos, la sujeción de los cuarteles y el haberse de
ceñir al modesto lugar que en la milicia y en la sociedad ocupa»25. Para remediarlo
proponía dejar una única clase de sargentos con un sueldo «más próximo a los de oficial»,
24
25
ALONSO BAQUER, M. “El suboficial español…”, p. 16. MARTHIN GUIX, E. El sargento español: su pasado, presente y porvenir. Madrid, 1889, p. 15. ~ 10 ~
que se permitiese a los sargentos pernoctar fuera del cuartel si tenían familia y a los que
no estuviesen casados que se les asignase un local «separado de la tropa, especie de
pabellón independiente (…) donde pudieran dedicarse al estudio»26.
Sin embargo, estas necesidades nunca fueron una prioridad para los altos mandos
militares. El endémico problema de los presupuestos militares, el origen humilde de las
clases de tropa, de dónde procedían la mayoría de los sargentos y un cierto sentido de
exclusividad por parte de los oficiales conducían a que prácticamente la única salida de
los sargentos era la del ascenso a oficial.
Procedencia social.
La procedencia social de los sargentos corre pareja a la del resto de las clases de
tropa. Según la Ley Constitutiva de 1878, en el ejército solo se podía ingresar de dos
formas: como cadete o como soldado. Por tanto, incluso teniendo una clara vocación
militar, las exigencias económicas que requería el ingreso como cadete en alguna de las
Academias era un factor condicionante para las clases sociales menos favorecidas. Por
tanto, quien quería hacer carrera en la milicia, tendría que hacerlo empezando desde
abajo, como soldado27.
Vida en el cuartel. Alojamientos
Desde comienzos del siglo XVIII se comenzaron a construir de forma sistemática
cuarteles para el alojamiento de los soldados. Ya durante el siglo XIX se aprecia la
importancia del sargento en la disposición de dependencias destinadas para ellos.
Los sargentos debían pernoctar junto al resto de la tropa aunque, como superiores
jerárquicos, lo hacían en diferentes condiciones.
26
27
Ibidem, p. 22. FERNÁNDEZ BASTARRECHE, F. Op. cit., p. 117. ~ 11 ~
Había cocinas habilitadas para ellos, ya que tenían que prepararse su comida, que
tomaban a la misma hora que la tropa pero en lugar aparte. Los comedores no existían.
Solamente se proyectaron comedores en el caso de las Academias o Colegios Militares
donde a los cadetes se les tenía una mayor consideración como futuros oficiales.
También en la AES hubo comedores para los sargentos alumnos.
Otras dependencias en donde el sargento podía pasar algún tiempo eran la
cantina, las Academias, el cuarto de guardia para el sargento y las Salas de Corrección,
diferentes de las del resto de clases de tropa28.
La permanencia en filas. Los Reenganches.
En 1878 el sistema para que los sargentos permaneciesen en filas era el de los
reenganches. Cuando un sargentos terminaba su período de servicio activo, podía aspirar
a tres reenganches, que suponían una cierta mejora económica: el primero, de seis años
durante el que cobraba un plus de 30 pesetas mensuales; el segundo, de cinco años con
un plus de 40 pesetas; y el tercero, de cuatro años con plus de 50 pesetas. Estos
reenganches eran renovables cada dos años y rescindibles por ambas partes. Al finalizar
el último reenganche el sargento podía permanecer en filas con el mismo haber y pluses
hasta los 45 años o hasta que le correspondiese ocupar un destino civil. En caso de
abandonar el ejército al terminar el primer compromiso recibía la cantidad de 180 pesetas,
250 al terminar el segundo y 320 al finalizar el tercero29.
La Real Orden de 20 de julio de 1885 limitó el número de reenganches pero mejoró
sus condiciones. Terminados los tres años de servicio obligatorio el sargento podía optar
a continuar en el servicio. Si lo conseguía, permanecía otros tres años sólo con el sueldo.
28
CANTERA MONTENEGRO, “El sargento y el cuartel de los siglos XVIII y XIX” en Jornadas de Conferencias V Centenario del Sargento, 1494‐1994. Servicio Histórico Militar, Madrid, 1995, pp. 121‐147. 29
ISABEL SÁNCHEZ, J. L. “El sargento de infantería entre la Restauración y la Dictadura de Primo de Rivera” en Jornadas de Conferencias V Centenario del Sargento, 1494‐1994. Servicio Histórico Militar, Madrid, 1995, p. 54. ~ 12 ~
Cumplido este plazo, es cuando el sargento podía contraer el primer compromiso, de
otros 3 años, renovables anualmente, teniendo ya derecho al premio de reenganche y a
pluses. El premio consistía en el depósito a un interés del 5%, que realizaba el Consejo
de Redenciones, de una cantidad de 500 pesetas, cuyos intereses se abonaban cada año
en una sola vez al renovar el reenganche anual. Si lo prefería también podía capitalizar
esos intereses, en cuyo caso se acumulaban al capital inicial depositado. Además el plus
diario de este primer compromiso era de 0,50 pesetas.
En el segundo reenganche, de otros tres años y también renovables anualmente, la
cuota se elevaba a 1.000 pesetas y el plus diario a 0,75 pesetas. Si al finalizar este
segundo reenganche el sargento quería abandonar el servicio, tras doce años en él, se
encontraba en condiciones para optar a un destino en la administración civil si contaba
con una edad inferior a 35 años y 12 de servicio, cuatro de ellos de sargento30.
Todavía podía contraer un tercer reenganche, de otros 3 años, con una cuota
acumulada de 1.500 pesetas y un plus diario de 1 pesetas. Cuando finalizase este último
compromiso, con 15 años de servicio, y unos 35 de edad aproximadamente, se le ofrecían
varias posibilidades: abandonar el servicio retirando el capital y, en su caso, los intereses
que hubiere acumulado; pasar a un destino de la administración civil; o bien permanecer
en el ejército hasta la edad de retiro, a los 46 años. Si optaba por esta última lo hacía sin
derecho a premio de reenganche y solo percibiría el plus de 1 peseta al día y los intereses
de la cuota final del tercer compromiso, es decir, de las 1.500 o 2.000 pesetas que podía
ir acumulando hasta la edad del retiro forzoso.
30
Se les asignarían todas las vacantes civiles de nueva creación con sueldo de entre 1.000 y 1.500 pts. anuales, y las de porteros y conserjes de los diferentes ramos de la Administración Civil y Militar, con un sueldo de 1.750 pts. anuales. ~ 13 ~
Sueldos y situación económica.
En general, la situación económica de los militares empeoró a partir del reinado de
Alfonso XII. El final de la guerra carlista y la paz en Cuba aumentó los militares en
situación de “reemplazo”, en cuyo caso sus sueldos se veían muy mermados. Y esta
pérdida poder adquisitivo afectó gravemente a las clases de tropa31.
El sueldo de un sargento era muy bajo. Se componía del “haber” correspondiente al
empleo y de “ventajas” por los años de servicio. Además de pequeñas cantidades por la
“ración diaria de pan”, “uniforme” y algún otro complemento extraordinario. A este exiguo
sueldo había que detraerle las retenciones en concepto de vestuario, huérfanos, etc…32.
Tímidas reformas intentaron mejorar la situación económica de los sargentos. En
julio de 1885 se les aumentó a los sargentos primeros el haber mensual hasta las 60
pesetas y 45 pesetas para los sargentos segundos33. En 1888, los sueldos mensuales por
empleos era el que se ve en el cuadro34:
Empleo
Haber mensual
Empleo
Haber mensual
C. General
2.500,00
pts.
Capitán
250,00
“
T. General
1.875,00
“
Teniente
187,50
“
M. Campo
1.250,00
“
Alférez
162,50
“
Brigadier
833,25
“
Sargento1º
61,79
“
Coronel
575,00
“
Sargento 2º
49,32
“
T. Coronel
450,00
“
Cabo 1º
27,39
“
Comandante
400,00
“
Cabo 2º
24,89
“
31
VERDEJO LUCAS, J. M. Ejército, política y sociedad en el Reinado de Alfonso XII. Tesis Doctoral. Ministerio de Defensa. Madrid. 2003, pp. 167‐169. 32
ISABEL SANCHEZ, Op. cit., p. 42. En Toledo se había creado un Asilo para huérfanos en 1872. 33
R.O. de 3 de julio de 1885. CLE, tomo I, p. 488. 34
Tomado de FERNÁNDEZ BASTARRECHE, F. Op. cit. p.86 ~ 14 ~
Como se puede apreciar, el simple hecho de alcanzar el empleo de alférez suponía
duplicar sus haberes en el caso de los sargentos primeros, e incluso triplicarlos si era un
sargento segundo el que lo obtenía.
Matrimonio.
El sargento no era completamente libre para casarse. El hecho de formar una
familia se entendía como una carga para el estado en caso de fallecimiento del sargento.
Desde 1856 se endurecieron las condiciones para obtener la licencia de matrimonio, que
debía ser otorgada por el capitán de su compañía con la aprobación del jefe de cuerpo.
Esta licencia se utilizaba como medida de presión para que éstos renunciasen al ascenso,
ya que se entendía que el sueldo de un alférez no daba para mantener dignamente la
posición social que le correspondía a un oficial.
Además los sargentos tenían que justificar las buenas condiciones morales de la
familia de la contrayente, lo que constituía una clara intromisión por parte de los
superiores en la decisión personal del sargento35.
Mientras las restricciones al matrimonio de jefes y oficiales se habían ido
suavizando, las relativas a los sargentos se renovaron con la promulgación de la Real
Orden de 20 de julio de 1885, por la que el matrimonio quedaba vetado a los sargentos
reenganchados hasta extinguir los 12 años de servicio. Una vez tomada la decisión, antes
de casarse deberían efectuar un depósito de 2.500 pesetas. Todas estas medidas fueron
atenuándose con mayor lentitud de la que se esperaba36.
35
36
VERDEJO LUCAS, J.M. Op. cit., p. 188‐190. El depósito de 2.500 pesetas quedó suprimido por Real Orden de 13 de agosto de 1886 (CLE nº 334, p. 574) ~ 15 ~
La trayectoria militar en las clases de tropa.
Los ascensos para las clases de tropa estaban regulados por el real decreto de 29
de noviembre de 1866, adquiriendo carácter de Ley el 17 de mayo de 1867. El ascenso se
basaba en la elección combinada de la antigüedad sin defectos, los exámenes de
suficiencia y la prohibición de conceder empleo sin vacante y grados superiores.
Pero los ascensos en las clases de tropa se sucedían a veces con demasiadas
urgencias. Con el licenciamiento de un reemplazo se perdía una buena parte de los cabos
primeros y segundos, por lo que el criterio de los ascensos se supeditaba a las
necesidades del servicio.
Para ascender a sargento segundo se necesitaban al menos dos años de tiempo
de servicio en los empleos anteriores, además de aprobar un examen sobre las
obligaciones de las clases inferiores y las suyas propias, sobre las cuatro primeras reglas
de la aritmética y sobre la teoría y manejo de las armas del instituto a que sirvan.
Para ascender a sargento primero debían tener al menos un año de efectividad
como segundos, capacidad para el mando, conocer las obligaciones e instrucción de las
clases inferiores, los honores militares, gramática castellana, aritmética hasta la regla de
tres simple y la instrucción de compañía o escuadrón y batallón37.
Un problema acuciante que se suscitó durante la Restauración fue la gran cantidad
de sargentos que consiguieron la permanencia hasta la edad de retiro. En 1881 todos los
sargentos primeros del primer tercio de las escalas la tenían concedida38. Si a esto
añadimos el gran número de oficiales existente, el problema derivó en la inmovilización de
las escalas y en una reducción considerable de los ascensos de sargentos a oficiales.
37
38
BENÍTEZ PARODI, Op. cit., p. 72. Ibidem, pp. 87‐89. ~ 16 ~
El descontento de los sargentos. La ARM.
En febrero de 1875, el republicano Ruiz Zorrilla, considerado peligroso para la
monarquía, fue desterrado a Francia. Desde su exilio en París formó una organización
secreta, la Asociación Republicana Militar (ARM), que pretendía captar a los militares
descontentos, incluyendo también a sargentos y cabos.
Algunos autores, como Benítez Parodi, habían alertado sobre los riesgos de
radicalización que podría ocasionar el descontento de los sargentos39. Verdejo Lucas
asegura que el descontento llevó a algunos a optar por asociarse a la ARM40.
Ya antes de la creación de la ARM, en 1878, el sargento Barroso se sublevó en
Ceuta, junto a 150 soldados de antecedentes sospechosos41.
En 1883 la ARM afirmaba tener unos tres mil seguidores distribuidos en 22
guarniciones. En agosto de 1883, más de 20 sargentos formaron parte de la sublevación
en Badajoz42, secundada en Santo Domingo de la Calzada, por un teniente y cinco
sargentos primeros, al igual que hizo parte de la guarnición de la Seo de Urgel, entre
cuyos sublevados había 14 sargentos.
Desde 1884 el gobierno quiso reaccionar adoptando medidas que paliasen el
descontento entre los sargentos buscando solucionar los problemas más urgentes y
facilitar la salida hacia destinos civiles a los más proclives a las ideas republicanas43.
En el último intento republicano realizado por el general Villacampa en Madrid, en
el verano de 1886, ya fallecido el rey Alfonso XII, el general, un teniente y cuatro
sargentos fueron condenados a muerte, aunque sus penas fueron conmutadas44.
39
BENÍTEZ PARODI, Op. cit., pp. 87‐89. Para este autor la inmovilización de las escalas de sargentos primeros «es causa de que no pocos de éstos deseen en su fuero interno cualquier motín o levantamiento que pueda presentarles fácil ocasión de pasar a la categoría de oficial que tanto anhelan, y a la que de otro modo no pueden llegar sino muy difícilmente». 40
VERDEJO LUCAS, Op. cit., p. 170. 41
Ibidem, p. 115‐116. 42
PAYNE,S.G. Op. cit. p. 49. 43
VERDEJO LUCAS, Op. cit., p. 90‐91. 44
PAYNE, S.G. Op. cit. pp. 46‐48. ~ 17 ~
1.2. La promoción del sargento a oficial.
En los años anteriores a la creación del Colegio General Militar de Segovia (1824),
el acceso a la categoría de oficial en las Armas de Infantería y Caballería se podía
alcanzar bien a través del sistema de cadetes de cuerpo, bien como soldado distinguido o
ascendiendo desde sargento primero.
Pero, como hemos ido apuntando, cada vez hubo más restricciones a los ascensos
a oficial desde las clases de tropa. En 1842 se suprimieron el sistema de cadetes y el de
los soldados distinguidos, por tanto, las únicas vías de ascenso eran ingresando en la
Academia correspondiente o desde el empleo de sargento primero45. En 1846 se
requerían tres años de antigüedad en este empleo para el ascenso a oficial de las Armas
generales.
Artillería adoptó una escala cerrada dejando excluidos a los sargentos. A
comienzos de siglo se formaron dos Escalas de Oficiales, una “General o Facultativa” en
la que ingresaban los subtenientes egresados del Colegio y otra “Práctica” formada por
los oficiales de las brigadas y compañías fijas. Las vacantes de subtenientes de esta
escala se cubrían por conductores, soldados distinguidos de los regimientos y los
sargentos de las compañías fijas, pudiendo alcanzar el empleo de capitán. La Escala
Práctica fue disuelta en 1866 y sus oficiales pasaron a servir en las armas de Infantería, si
procedían de las secciones de a pie, o de Caballería, si lo eran de las secciones
montadas.
En Ingenieros, los sargentos primeros no podían ascender de ningún modo a
oficiales. Solo optaban a alcanzar la “ventaja” del grado subteniente o teniente según el
tiempo de servicio46.
45
46
SANCHEZ ABAL, Op. cit. 36. BALDOVÍN RUÍZ, Op. cit., pp. 77‐78. ~ 18 ~
Pero, ¿Cuántos años necesitaba un sargento primero para alcanzar el empleo de
oficial? Según Verdejo Lucas, y dependiendo de las circunstancias puntuales de cada
momento, entre los años cuarenta y los sesenta del siglo, el tiempo medio de ascenso a
oficial osciló entre los ocho años y medio y los doce.
La ley de ascensos de 1867 endureció para los sargentos primeros el ascenso a
oficial. Se les ordenó en un solo escalafón para cada Arma o Instituto47 y tendrían derecho
a la tercera parte de las vacantes que ocurriesen en los empleos de subteniente o
alférez48. Podrían seguir ascendiendo por antigüedad pero se aumentaron las exigencias:
debían de tener al menos ocho años de servicio, hacerse acreedor a continuar en él y
haber aprobado un examen de aptitud que se realizaba ante una junta de jefes presidida
por el Director General del Arma o por el Capitán General, si pertenecían a los Ejércitos
de Ultramar.
Las materias de examen eran: elementos de aritmética y de geometría plana,
obligaciones hasta coronel inclusive, leyes penales, ordenanzas generales para oficiales,
servicio de guarnición y de campaña, táctica de batallón o escuadrón, de regimiento y de
guerrilla, nociones de historia y de geografía física de España, elementos de fortificación y
procedimientos militares. Las Juntas, además del examen, debían de valorar las
filiaciones y antecedentes de los candidatos para comprobar si merecían la continuación
en el servicio. Superada la prueba se le declaraba apto para el ascenso49.
Durante el Sexenio (1868-1874) y tras el final de final de la Guerra Carlista (1876)
las medidas se suavizaron50 y conllevaron una reducción en los tiempos de ascenso por
debajo de los cuatro años y medio.
47
En el escalafón de Infantería, estaban integrados los de Ingenieros y Artillería a pie, y en el de Caballería los de cuerpos montados de Artillería. 48
BALDOVÍN RUÍZ, Op. cit. pp. 79‐80. 49
BENÍTEZ PARODI, Op. cit., p.76. 50
En 1870 el examen de aptitud paso a realizarse por las Juntas de Calificación de los Cuerpos (cit. Benítez Parodi, Ibidem, p.76). ~ 19 ~
En 1871 se crearon las Academias de Distrito. En las prioridades de ingreso los
sargentos fueron olvidados: la primera era para hijos de jefes y oficiales muertos en
campaña, de sus resultas y en epidemias; la segunda, para hijos de jefes y oficiales que
sirviesen en el ejército, ya colocados en el cuerpo, en comisión activa o de reemplazo; la
tercera para retirados, viudas y huérfanos militares; y la cuarta para hijos de paisanos51.
Tres años después, la creación de la Academia de Infantería abrió para los
sargentos una nueva oportunidad pero si bien es cierto que se les ofrecía un ingreso en
las mismas condiciones que los aspirantes civiles, con una edad máxima de 25 años en
1875, ésta se rebajó a los 20 años en 1876 lo que suponía dejar sin oportunidades a los
sargentos veteranos. Los sargentos más jóvenes, procedentes del voluntariado, solo
tendrían dos convocatorias para intentar el ingreso52. Solo en 1878 se amplió la edad de
los aspirantes procedentes de las clases de tropa hasta los 22 años53.
El resultado final de todas estas medidas fue un excesivo número de sargentos y
una nueva ralentización de los ascensos. Para solventar el problema en 1883 se tomaron
medidas que intentaban paliar esta situación. El Real Decreto de 29 de octubre creaba el
Cuerpo de Escribientes Militares y otro de 13 de diciembre la Escala de Reserva en la que
podrían ingresar por orden de antigüedad todos los sargentos primeros que lo solicitasen
y estuviesen declarados aptos para el ascenso. El ingreso en esta Escala suponía el
inmediato ascenso a Alférez.
Como dice Isabel Sánchez «la carrera del sargento de infantería en 1884 no tenía
gran porvenir. Existían entonces más de 500 sargentos primeros con nueve y diez años
51
SANCHEZ ABAL, Op. cit., pp. 36‐37. ISABEL SÁNCHEZ, Op. cit., p. 44. 53
Reales Órdenes de 11 de mayo y de 11 de septiembre de 1878 para las Academias de Infantería y Caballería, respectivamente (Cit. BENÍTEZ PARODI, Op. cit., pp.65‐89.) 52
~ 20 ~
de antigüedad en sus empleos, por lo que aunque se ascendiese a alférez a 70 u 80 por
año, la mayor parte tendría que ser licenciada por edad antes de conseguirlo»54.
Otra de las medidas que se tomaron fue el intentar dar a los sargentos una salida
hacia la vida civil. En 1884 se permitió a los sargentos primeros y segundos rescindir sus
compromisos, no solo liberándoles de la obligación de abonar las 250 pesetas por cada
año o fracción no servida, sino que podrían cobrar el premio del periodo de reenganche
para que pudieran atender a sus necesidades personales y familiares mientras
encontraban otra ocupación55.
Formación: las academias regimentales para sargentos.
Así como la formación de los oficiales, como se ha visto hasta ahora, fue una
preocupación en el seno del ejército, no se puede decir lo mismo para las clases de tropa.
La primera noticia de la creación escuelas para clases de tropa es la emanada de
la Real Orden de 20 de noviembre de 1845 por la que se crean las escuelas en los
propios cuerpos para soldados, cabos y sargentos, para preparar las clases de tropa a los
empleos superiores. Durante los primeros años de funcionamiento la enseñanza impartida
fue de muy baja calidad56.
En las Escuelas de los cuerpos de Infantería los sargentos segundos repasaban el
programa de las de cabos y ampliaban sus conocimientos con las obligaciones de los
oficiales subalternos, órdenes generales para oficiales, táctica de batallón, detall y
contabilidad de compañía, honores militares y gramática castellana. Los sargentos
primeros, además, estudiaban las obligaciones hasta coronel, los servicios de guarnición
y de campaña, táctica de regimiento y de guerrilla, geometría, fortificación de campaña, y
nociones de historia y geografía de España. En las Armas de Caballería, Artillería e
54
ISABEL SÁNCHEZ, Op. cit. p. 46. Ibidem, p. 77. 56
FERNÁNDEZ MALDONADO, “La formación militar de grado básico…”, p. 182. 55
~ 21 ~
Ingenieros existieron estas academias de sargentos pero sin la organización y el
desarrollo que las de Infantería57.
Sin embargo estas academias regimentales no dieron el fruto esperado. Benítez
Parodi llama la atención sobre la dificultad de armonizar las crecientes exigencias de la
instrucción militar con la reducción paulatina del tiempo de servicio, alude al escaso
interés por parte de las clases de tropa ante la falta de expectativas. También se queja de
las necesidades de los servicios de guarnición, la falta de supervisión o el escaso tiempo
que se les dedicaba.
Las Academias para Sargentos Primeros.
La primera propuesta de creación de una Academia para Sargentos Primeros tuvo
su origen en la Dirección General de Infantería en febrero de 1849. Su objetivo era
capacitar para el ascenso a los 25 sargentos primeros más antiguos del arma. Se
proponía Leganés para su ubicación. Pero el Consejo de Estado «consideraba estéril e
innecesaria la medida propuesta y que no debía adoptarse por inconveniente y
extemporánea»58 porque los sargentos primeros hacían más falta en sus cuerpos para
dedicarse a sus obligaciones.
Cuatro años después, en 1853, se creó una Academia de Sargentos en Toledo
para preparar a los sargentos primeros que solicitaban su pase a Ultramar con el empleo
de alférez o subteniente. Fue el primer precedente de una Academia específica destinada
al ascenso de los sargentos, pero su vida fue efímera59.
Con el mismo fin, se creó otra Escuela para Sargentos Primeros de Infantería,
también en Toledo en 1869. En 1872 se suspendió la admisión de alumnos hasta que se
adoptara otra organización60. Su valedor, el general Fernández de Córdoba, reflexionaba
57
BENÍTEZ PARODI, Op. cit., p. 72 y GARATE CÓRDOBA, Op. cit., pp.85‐86. BENÍTEZ PARODI, Op. cit., pp. 65‐89. 59
FERNÁNDEZ MALDONADO, “La formación de grado básico…”, p. 183. 60
Ibidem,, p.184. 58
~ 22 ~
sobre el interés de esta clase en aumentar su instrucción para conseguir el ascenso
teniendo que vencer «el servicio a que están obligados, y que se multiplica bajo diferentes
formas, les priva también del tiempo y reposo que el estudio requiere»61.
También en Valladolid se creó una Academia en junio de 1870. Organizada en
Escuela de Sargentos, otra de Desbravadores y otra de Herradores. La de Sargentos, en
régimen de internado, tenía capacidad para veinte, aunque en 1873 se amplió su número
a treinta. Una Real Orden de 16 de noviembre de 1873 anuló la Escuela de Sargentos.
Las propuestas del general Moltó y del comandante Benítez Parodi.
En el período reformista que nos ocupa, la preocupación por la reorganización del
ejército y de la enseñanza militar, fue motivo de diferentes opúsculos sobre las necesarias
reformas. Escritos con un espíritu de corte elitista, intentan analizar los males de la
enseñanza militar y abordan también la cuestión del ascenso de los sargentos a oficial.
El teniente general Moltó y Díaz de Berrio, senador
del reino y Capitán General del Distrito de Burgos, daba
su opinión en 1881 sobre las reformas a las que se tenían
que ver abocadas las Academias y Escuelas Militares.
Para este general los alumnos deberían de vivir en
régimen de acuartelamiento vigilado para obligar al
estudio y a la buena conducta. En estas escuelas podrían
ingresar los sargentos, que serían bajas en sus cuerpos.
Los que aprobasen el examen final pasarían a una de las
1. Manuel Benítez Parodi, de José Ribera. 1916. Ministerio de Defensa. CGET. Nº Inventario 15. especiales de las armas generales para salir a Oficiales y
así «la unidad de procedencia sería un hecho»62.
61
ISABEL SANCHEZ, Op. cit., p. 41‐42. MOLTO Y DÍEZ DE BERRIO, R. Apuntes sobre algunas reformas de indispensable necesidad en el Ejército. Madrid, 1881, pp. 6‐7. 62
~ 23 ~
Como hemos ido viendo, otra de las figuras relevantes en el estudio de la
enseñanza y formación en las clases de tropa fue el comandante de Estado Mayor
Benítez Parodi. Para este autor, después de la disolución de las academias de sargentos
de Toledo (1872) y Valladolid (1873) «nada se había hecho para preparar a los sargentos
para el ingreso en la categoría de oficial, excepto las incapaces Escuelas de los
Cuerpos». Afirmaba que la formación y conocimientos para que estas clases alcanzasen
la oficialidad, solo se conseguirían «separando temporalmente de los regimientos y
batallones a los sargentos primeros, y dándoles una enseñanza especial y casi idéntica a
la que reciben los alumnos de las academias»63.
Pasemos a ver con mayor detalle sus propuestas ya que su trabajo fue, con toda
probabilidad, uno de los más influyentes y en los que se basaron los altos mandos
militares para la creación de la Academia Especial de Sargentos.
Una de sus propuestas fue la de crear dos Academias de Sargentos Primeros para
Infantería y Caballería que «deberán situarse en lugares no muy populosos, tales como
Leganés, Alcalá, Baeza u otros puntos análogos, que posean local y condiciones a
propósito para el objeto». El plan de estudios de estas Academias se distribuiría en cuatro
semestres, análogo al de las Academias de Oficiales de Toledo y Valladolid, excepto
aquellas materias que ya debían de conocer, como Ordenanzas, reglamentos tácticos,
leyes penales, gimnasia y equitación «y de aquellas otras que por su naturaleza puedan
parecer, por ahora, difíciles de aprender (…)»64.
Anualmente ingresarían 70 alumnos, los 50 sargentos más antiguos de infantería y
20 de los institutos montados que lo solicitasen y que estuviesen declarados aptos para el
ascenso. Los aprobados volverían a sus cuerpos y formarían un escalafón llamado “de
elección” ordenado por promociones y notas. Como premio contemplaba el ascenso
63
64
BENÍTEZ PARODI, Op. cit., p. 114. Ibidem, p. 114. ~ 24 ~
inmediato a alférez a los cinco primeros sargentos de infantería y a los dos primeros de
caballería que ingresarían en la Escala de oficiales inmediatamente después de los
alféreces egresados en ese curso de las Academias de Oficiales respectivas.
Al resto de sargentos que no hubiesen pasado por esta academia, verían muy
mermadas sus posibilidades de ascenso aunque no se les cerraba las puertas
definitivamente. Parodi proponía que dos tercios de las vacantes de oficiales destinadas a
los sargentos fuesen a parar a la escala de elección, el otro tercio sería para el escalafón
por antigüedad. Resumiendo, de 9 vacantes de alféreces que se originasen, 6 estarían
reservadas a las Academias de Oficiales, 2 a los sargentos primeros de la escala de
“elección” y solo una a los que permaneciesen en la escala de antigüedad65. Los alumnos
que no consiguiesen superar el plan de estudios volverían a los regimientos integrándose
en el turno de antigüedad, sin perder los derechos al ascenso.
Los sargentos alumnos vivirían acuartelados, pudiendo concederse el vivir fuera del
centro a quienes se hiciesen acreedores a ello, siempre que tuviesen los recursos
suficientes como para vivir dignamente.
Proponía organizar la academia en dos compañías de alumnos. Una de Infantería e
institutos de a pie y otra de Caballería y cuerpos montados. El Director ostentaría el
empleo de Coronel o Teniente Coronel para la Academia de Infantería y de Comandante
para la de Caballería66.
1.3. Las percepciones del ascenso a oficial de los sargentos.
Los prejuicios de los oficiales y la unidad de procedencia.
Uno de los grandes males del ejército decimonónico fue el exceso de oficiales. Esta
situación era conocida por los propios oficiales y por ello no es extraño encontrarnos con
65
66
Ibidem, p. 114. Ibidem, p. 106‐114. ~ 25 ~
críticas, veladas o no, a los ascensos procedentes de las clases de tropa. Muchos se
lamentaban de la apertura de puertas que se venía haciendo a los sargentos para el
ingreso en la oficialidad y el perjuicio que ello traería a la clase de oficiales y al Ejército.
El general Almirante en 1868 aludía a este asunto y denunciaba la ausencia de
centros de formación rigurosos:
“Aquí es excesivo el número actual de sargentos. Ese empleo preparatorio del de
oficial debe conferirse con gran mesura y circunspección; (…) un examen público y
riguroso, unos ejercicios de oposición formales, darán a la elección todo el carácter que
humanamente puede dársele de acierto y de justicia.
Si en todas las clases es absurdo, como principio, el principio de antigüedad, en
ninguna más visible y manifiesto que en la de sargentos (…). No todo buen sargento puede
ser irremisiblemente oficial (…); pues, muchísimos tienen que quedar en la estacada (…).
La clase de sargentos debe llamar seriamente la atención de quien se interese en el
porvenir del Ejército (…), nadie gastará dinero, tiempo y paciencia en colegios y
academias, si es más breve y provechoso hacer unas cuantas listas de mediana letra en
un cuartel. Todo esto se sabe y se repite desde el año de 1830, y cada vez vamos más
67
torcidos” .
Benítez Parodi, que tan importante estudio realizó sobre la enseñanza de las
clases de tropa en 1882, no podía dejar de lado su condición de oficial de Estado Mayor
cuando emitía su opinión sobre el ascenso de los sargentos a oficial: «más que en ningún
otro ejército se carece de sargentos que presenten buenas condiciones y que continúen
en filas no solo por recurso o conveniencia propia, sino especialmente por amor a la
profesión de las armas y por noble y honrosa ambición». Y aun reconociendo la dificultad
de los sargentos para instruirse debido a las penalidades del servicio, la realidad era que
cuando éstos ascendían «el nivel intelectual de la oficialidad se veía mermado, además
67
ALMIRANTE, J. Diccionario Militar. Madrid. 1876. ~ 26 ~
de haber heterogeneidad en su procedencia y la elevada edad a la que accedían a
determinados empleos en los que el vigor físico todavía era un factor importante»68.
Para Benítez Parodi la instrucción militar de la mayoría de estos oficiales «que por
desgracia abundan en nuestro ejército», se reducía «a saber de memoria las obligaciones
de las distintas clases y a conocer los detalles de los reglamentos, la policía interior del
cuartel y las maniobras tácticas»69.
Sobre la experiencia de estos oficiales procedentes de las clases de tropa dice:
« (…) debe ser algo más que el haber permanecido gran número de años en filas,
es la reflexión y el juicio aplicados a la práctica, y no hay que esforzarse en demostrar que
para una gran parte de los individuos de las clases de tropa, los hechos pasan ante su
vista sin que intervenga el raciocinio ni las demás dotes de inteligencia (sic)»70.
El teniente general Moltó dejaba bien claro el sentir de las altas jerarquías militares
sobre la cuestión de los sargentos:
«Concedido como es natural a las clases de tropa presentarse a examen e ingresar
en el colegio general (…) en igualdad de condiciones y pago de pensiones que los
paisanos, y procediendo los Sargentos en su gran mayoría de reclutas de los reemplazos
que ingresan en el Ejército (…) parece lo lógico que finalizados [los años de servicio
militar], reciban su licencia absoluta sin derecho ninguno al ascenso a Oficiales (…)»71.
Estos prejuicios sobre los sargentos se reflejaban en la vida de los cuerpos. El
Conde de Clonard a mediados de siglo manifestaba que los alumnos procedentes de la
clase de sargentos salían en edad demasiado avanzada y «varios de ellos vivían aislados
del resto de la oficialidad, careciendo (…) de la unión que siempre debe reinar entre los
individuos que la componen»72.
68
BENÍTEZ PARODI, Op. cit., pp. 88‐89. Ibidem, p. 140. 70
Ibidem, p. 140. 71
MOLTÓ DÍAZ DE BERRIO, R., Op. cit., p. 6. 72
Cit. ISABEL SANCHEZ, Op. cit., p. 41. 69
~ 27 ~
También Benítez Parodi, treinta años después, reconocía que la escala de oficiales
a la que todos, teóricamente, pertenecían no se reflejaba en la vida cotidiana de las
unidades:
« (…) los oficiales forman dos categorías, y como consecuencia inevitable, se
abandona muchas veces la parte enojosa del servicio práctico a los que proceden de la
clase de tropa, haciendo que la separación de aquellas tome carácter permanente e
impidiendo así la consolidación del compañerismo, y la unión y fraternidad que deben
73
reinar entre todos» .
Las consideraciones negativas no solo se centraban en las cuestiones del servicio
sino que abarcaban aspectos de carácter social y de capacidad intelectual que muestran
el talante con que los sargentos eran recibidos en la nueva escala.
Así, el sargento, además de adquirir los conocimientos teóricos, también debería
dotarse de:
« (…) la distinción y el trato precisos para desempeñar las funciones de los oficiales,
y para alternar con éstos sin que haya la marcada división que hoy existe (…), de otra
suerte, (…) podrá obtener el despacho y llevar las insignias de la nueva jerarquía a que
pertenece, pero en general, y salvo muy raras excepciones, seguirá siendo sargento por su
74
porte, en sus maneras, en su instrucción y en su conducta» .
Incluso en el Real Decreto de 20 de julio de 1885, por el que se creaba la misma
Academia de Sargentos se pueden apreciar los prejuicios del legislador, que pese a las
buenas palabras que a los sargentos les había dedicado al comienzo de la Exposición,
refleja cuál es el sentir de buena parte de la oficialidad:
«(…) de aquí que el ascenso de los sargentos a Oficiales, sea siempre, erigido en
sistema, un principio vicioso de organización militar, pues que alienta en aquellos una
esperanza sin base sólida en que fundarla, a poco que se reflexione, traducida en el deseo
73
74
BENÍTEZ PARODI, Op. cit. p. 140. BENÍTEZ PARODI, Op. cit. p. 140. ~ 28 ~
de alcanzar un Real Despacho que la mayoría no pueden conseguir, y cuyo primer resultado
es el de engendrar en los más el disgusto de advertir que han equivocado su carrera,
sintiéndose como humillados y pesarosos de su profesión, por lo cual (…) se encuentran
propensos a seguir caminos tortuosos y reprobados para alcanzar sus fines».
Por estas razones,
« (…) debería desecharse la idea de conservar en las filas y recompensar los
servicios de las clases de tropa con la esperanza de su ascenso a Oficiales, ya que a los
inconvenientes apuntados se agrega el de que se amengua en cierto modo la importancia y
el carácter de que debe hallarse revestido el Oficial, y el mayor prestigio de la carrera de las
75
armas» .
En la exposición se llega a afirmar que aunque hubiese sido lo correcto que todos
los sargentos deberían de pasar por la Academia General Militar para obtener el ascenso,
« (…) aun así se crearía un privilegio infundado a favor de dicha clase».
Como contrapunto señalar lo apuntado por Sánchez Abal. Durante las primeras
promociones de la Academia General Militar el número de ingresados de las clases de
tropa no solo aumentó sino que fue espectacular. En 1883 fueron 18 los aprobados con
plaza (un 7,2 % del total); en 1884, fueron 20 aprobados (un 13%) y en 1885 aprobaron
con plaza 60 (un 22%)76.
Otro factor a tener en cuenta para analizar la creación y disolución de la AES es lo
que la doctrina venía preconizando en cuanto a la formación de los oficiales. Desde la
segunda mitad del siglo XIX, y por influencia europea, gran parte de jerarquía militar fue
partidaria de la llamada “unidad de procedencia” de todos los oficiales del ejército. Con
ello se buscaba una mayor homogeneidad en los planes de estudio, fomentar el
compañerismo y evitar las rivalidades entre las distintas Armas.
75
76
R.D. de 20 de julio de 1885 (CLE, núm. 284, p. 592‐593). SANCHEZ ABAL, Op. cit. pp.113‐115. ~ 29 ~
Para el General Moltó «la unidad de procedencia, que tantos partidarios tiene en el
ejército (…), no podrá en absoluto llevarse a efecto mientras los sargentos asciendan a
Oficiales (…) en los términos que hoy lo verifican»77.
Ese espíritu fue el que llevó a la creación en 1882 de la Academia General Militar.
El espíritu de la unidad de procedencia fue el dragón con el que tuvo que luchar desde el
mismo momento de su creación la Academia de Sargentos de Zamora. Las presiones
fueron en aumento por parte de muchos oficiales en aras de ese espíritu “progresista” que
solo sería posible conseguirlo «haciendo pasar a todos los candidatos, cualquiera que sea
la clase de que procedan, por las mismas academias militares y sometiéndolos allí a
idénticas exigencias y a iguales programas de enseñanza»78.
La opinión de los sargentos.
Hasta aquí, la percepción de los oficiales sobre los ascensos de los sargentos. Pero,
¿cuál era la opinión de éstos? Han llegado hasta nosotros pocas referencias sobre este
tema. Algunos sargentos escribieron en alguna revista o en la prensa militar de la época.
Si bien muchos de ellos son posteriores incluso a la disolución de la Academia, podemos
destacar el trabajo del sargento de Infantería Emilio Marthin Guix que apareció en abril de
1885 en la Revista del Ejército y Armada de Filipinas. En esta su primera edición Guix
plasmaba muchas de las aspiraciones y preocupaciones que atañían los sargentos. Más
tarde, en 1889, se publicó el opúsculo revisado y ampliado.
Siendo, en todo caso, críticos por el entendible grado de subjetividad que pueda
presentar, creemos interesante citarlo ya que refleja en primera persona las inquietudes
de muchos sargentos de finales del siglo XIX.
Para contrarrestar la idea de los sargentos como hombres poco cultos y formados
Guix afirmaba que había muchos con títulos universitarios, académicos o profesionales.
77
78
MOLTÓ Y DÍAZ DE BERRIO, R., Op. cit., p. 6. BENÍTEZ PARODI, Op. cit., p.140. ~ 30 ~
Informaba de las publicaciones de sargentos en revistas científicas y profesionales de la
época, de la creación de Ateneos de Sargentos en plazas importantes, de su asistencia a
academias preparatorias para carreras especiales y de que «en muchas sociedades, así
científicas como literarias, se vieron lucir los uniformes de nuestra clase, siempre ávidos
de saber y amantes de cuanto fuera ilustración»79.
Se mostraba muy crítico con los sistemas de ascensos por servicios extraordinarios
y por antigüedad. Sobre el primero afirmaba que quien los realiza «se hace acreedor a
una recompensa, pero de ningún modo digno de tenerse en cuenta para el ascenso». En
relación al segundo llega a decir que es «necesario desaparezca, (…) porque imperando
éste, no hay merecimiento relativo, ni empeño, ni emulación, ni ese estímulo tan
necesario en todos y para todo»80.
Mhartin Guix también propuso la creación de academias en cada cuerpo para
aquellos sargentos con pretensiones de ampliar su horizonte profesional. Tras la
superación de dos cursos semestrales los sargentos podrían presentarse al ingreso en el
“Colegio [Academia] General Militar”. En caso de obtenerlo y debido al coste que suponía
para un sargento la estancia en la academia, deberían consignarse una pensión o sueldo
durante su etapa de alumno.
Sobre la Academia Especial de Sargentos de Zamora, Guix decía que «vino a
resolver en parte nuestra idea, pero ajustándose a un procedimiento más lento, que
juzgamos innecesario y perjudicial desde un principio para los interesados». Por tanto no
vio con malos ojos la decisión del Ministro de la Guerra «quien, con aplauso de todos,
suprime por la nueva ley constitutiva del Ejército la expresada Academia»81.
79
MARTHIN GUIX, Op.cit., p. 15. Cita entre las profesiones elegidas por los sargentos las de tenedores de libros, peritos agrónomos, telegrafistas y sobrestantes, el ingreso como auxiliares en el Instituto Geográfico y, entre las carreras, la de magisterio. 80
Ibidem, pp. 19‐20. 81
Ibidem, p.21. ~ 31 ~
Esta era la situación en la que nuestros sargentos afrontaban un salto importante
en sus vidas y en sus carreras, y el talante con el que eran recibidos en sus nuevos
destinos con su estrella de alférez.
~ 32 ~
PARTE II
LA ACADEMIA ESPECIAL DE SARGENTOS DE ZAMORA
Vistas las motivaciones de los sargentos para optar por el ingreso en la Academia
de Sargentos y las diferentes percepciones sobre el mismo, abordamos ahora el objetivo
principal de este trabajo, la creación de una academia para sargentos para la promoción a
oficial. Con las modificaciones que se produjeron y que, como bien expuso el general
Maldonado, «apenas faltó un poco de arrojo para haber conseguido un éxito sin
precedentes en la enseñanza militar al alumbrar la auténtica formación básica que hoy
disfrutamos»82.
Algunos autores apuntan, a nuestro parecer exageradamente, como factores con
peso específico para la creación de esta Academia, al protagonismo adquirido por la ARM
y al temor a los pronunciamientos que se venían realizando desde 1883. Además el ansia
reformista de políticos y generales creyó que con esta Academia se colmarían las
aspiraciones de los sargentos. Así lo apunta Busquets, que llega a relacionar la efímera
vida del centro con la estabilización de los militares y el fin de los pronunciamientos83.
2. LA CREACIÓN DE LA ACADEMIA.
2.1.
Primeros pasos
Anterior a las propuestas del general Moltó y del comandante Benítez Parodi, el
general Juan de Zavala desde la Junta Consultiva de Guerra el 30 de marzo de 1878
emitía un informe al Ministerio de la Guerra, mostrándose favorable a la creación de dos
82
FERNÁNDEZ MALDONADO, “La formación militar de grado básico…”, p. 184. BUSQUETS, J. La promoción de los suboficiales, p. 261, en BUSQUETS, J. y FERNÁNDEZ VARGAS, V. (coord.). La Enseñanza Militar en España. Un análisis sociológico. CIFAS, CSIC. Madrid, 1986. 83
~ 33 ~
Academias de Sargentos Primeros Aspirantes a Oficiales, una para Infantería en Toledo y
otra para Caballería, todavía sin determinar el lugar de ubicación. El ingreso sería por
rigurosa antigüedad siempre con la superación del correspondiente examen de ingreso.
Con el informe se remitía la propuesta de Reglamento y el voto particular del Director
General del arma de Caballería contrario a la creación de la academia para su Arma84.
Sobre este asunto, el 11 de julio de 1882 el Brigadier Director de la Academia de
Infantería, D. Ramón de Liria, enviaba a la Dirección General de Instrucción Militar un
informe de la Junta Gubernativa de Jefes de dicha Academia. La Junta se mostraba
partidaria del ingreso de los sargentos en la Academia General Militar, desechando otras
opciones como las escuelas regimentales, las academias de distrito, o la creación de un
colegio distinto en la misma ubicación que la AGM. Como medidas complementarias,
proponía unos sueldos regulados en relación a los años de servicio85.
Cuando el informe llegó a la Dirección General de Instrucción Militar cayó en
manos de don Francisco Martín Arrúe. Éste el 21 de julio adjuntó al citado informe, cinco
cuartillas manuscritas en las que, aunque alababa la minuciosidad y el buen trabajo
realizado, consideraba una utopía la pretendida comunión en un mismo centro de
sargentos y paisanos, es decir de la unidad de procedencia:
«Imposible es exigir de hombres formados ya, de ruda inteligencia por lo general y
que al entrar en el ejército lo más que saben es leer y escribir, que adquieran los
conocimientos científicos que indudablemente han de figurar en el programa de estudios
de la Academia General, con la misma extensión y del mismo modo que alumnos jóvenes
que por la posición de sus familias, sus menos años y una más esmerada educación, han
de tener mejor preparada su inteligencia para el estudio».
84
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Legajo 34. Oficio nº 43 de la Junta Consultiva de Guerra de 30 de marzo de 1882. AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Legajo 34. Informe de la Junta Facultativa de la Academia de Infantería sobre el proyecto de creación de una Academia de Sargentos Primeros para el ascenso a oficial. 11 de julio de 1882. 85
~ 34 ~
Sin saberlo Martín Arrúe puso la primera piedra de nuestra Academia pues para
evitar tales diferencias propuso la creación de una Escuela de sargentos ad hoc. El
informe quedó custodiado por el Negociado. Al final del mismo, el general Despujol da el
conforme con su firma y en nota manuscrita se dice que «se tendrá a la vista cuando
llegue el caso»86.
El Real Decreto de 20 de julio de 1885.
El “caso” llegó tres años después sorteando toda clase de obstáculos. El 20 de julio
de 1885 un real decreto firmado por el Ministro de la Guerra, el general Jenaro Quesada,
modificaba la organización, reenganches, ascensos y otros aspectos relativos a las clases
de tropa87. En esta disposición se menciona por primera vez la creación de una única
Academia Especial para los Sargentos que deseasen promocionar a la categoría de
oficial. Veamos en qué circunstancias.
En la exposición inicial, nuevamente se pueden apreciar los prejuicios de los
legisladores hacia las clases de tropa cuyos miembros procedían de las clases de la
sociedad «que menos garantías ofrecen por sus hábitos de laboriosidad y buen gobierno
en la vida privada; siendo algunos de incorregible conducta, malos estudiantes o peores
obreros, que se enganchan [reenganchan] atraídos por la esperanza de vivir y medrar a
poca costa, y luego, al verse defraudados en sus ilusiones se disgustan y sirven muy
mal”.
Cuando el real decreto trata la cuestión del ascenso a oficial de los sargentos en
primer lugar muestra el modo en el que otros países afrontaban el problema, afirmando
que en otras naciones europeas no se contemplaba el pase de los sargentos a oficial
(sic), y en donde se hacía “no es porque lo consideren bueno, sino porque además de las
86
87
Ibidem. R.D. de 20 de julio de 1885. CLE núm. 284, pp. 581‐612. ~ 35 ~
exigencias sociales y políticas que se lo imponen, lo adoptan como un nuevo medio de
reclutar Oficiales que no abundan tanto como en nuestro Ejército”. Esta misma sentencia
se puede apreciar en el trabajo de Benítez Parodi ya citado88.
Podemos imaginar el sentimiento que inundó a los sargentos de la época, al
percibir el recelo, cuando no frontal rechazo, con el que iban a ser recibidos en la clase de
oficiales. El legislador, a pesar de mostrarse a favor del ingreso en la AGM como única vía
para acceder a oficial, hacía una nueva concesión «para que no pueda aducirse nunca
que se les limitan los medios de alcanzar aquellos resultados». Ésta era la de «crear una
Academia Especial (…), cuyo programa de enseñanza no exija una preparación científica
e intelectual tan extensa como la que es necesaria en los demás establecimientos de la
misma índole, por más que sea análoga en todo cuanto afecte a las asignaturas de
aplicación».
En definitiva, la Academia se creaba, como una gracia del gobierno hacia los
sargentos, para que pudiesen ser “dignos Oficiales del Ejército, aún sin necesitarlos y
sólo como una ventaja exclusiva en su favor”, ya que “se amengua en cierto modo la
importancia y el carácter de que debe hallarse revestido el Oficial, y el mayor prestigio de
la carrera de las armas”. Como contrapartida se les exigía “la renuncia de todas las
demás ventajas que hayan conseguido en ese empleo, como son las cuotas de
reenganche, que servirán para indemnizar en parte al Estado”. Como dijo el general
Fernández Maldonado «al final no sabemos si la Institución crea la Academia porque
necesita oficiales con experiencia o simplemente se sacrifica generosamente» por ellos89.
El proyecto se concretaba algo más a lo largo del Real Decreto. En el artículo 30, al
hablar de los ascensos de las clases de tropa, estipulaba que los sargentos alumnos, una
vez aprobados de todas las materias del plan de estudios, serían promovidos a Alféreces
88
Existen extractos manuscritos de Benítez Parodi sobre la situación de las clases de tropa en otros ejércitos europeos en el Archivo General Militar de Segovia. 2ª Secc. 8ª Div. Legajo 34. 89
FERNÁNDEZ MALDONADO, “La formación de grado básico…, p. 186. ~ 36 ~
de infantería o caballería, si no aspiraban a ingresar en los Cuerpos de Estado Mayor,
Artillería o Ingenieros en cuyo caso, y previa ampliación de conocimientos, ingresarían en
el curso preparatorio de la Academia General. Este artículo y su correspondiente en el
Reglamento eran la razón de ser de la Academia y por el que tanto habían suspirado los
sargentos. Sin embargo, fueron cercenados por el decreto de 27 de octubre de 1886, por
el que la academia se constituía un centro de promoción a sargentos primeros.
Entre los artículos 31 al 36 se exponían diversos aspectos relativos a los requisitos
previos, aspirantes, exámenes de ingreso, distribución de las plazas convocadas, etc.90.
2.2.
Instalación en Zamora.
Como hemos visto, en la disposición por la que se anunciaba la creación de la
Academia no se dice nada de donde se iba a instalar la misma. El artículo 34, al hablar
del desplazamiento de los aspirantes a realizar las pruebas de ingreso, rezaba que lo
haría «donde se estableciese».
Algunos autores91 han fechado erróneamente la instalación de la Academia en
Zamora, afirmando que fue por la Real Orden de 16 de agosto de 1885. Suponemos que
este error fue de carácter tipográfico, pues citan correctamente al Ministro de la Guerra,
Jovellar, quien efectivamente la firmó. Este punto fue corregido, solo en parte, por Isabel
Sánchez92.
Lo cierto es que entre julio y agosto de 1886, el citado Ministro firmó dos resoluciones
relacionadas con la nueva academia. En la primera de ellas, de fecha 16 de julio, se
aprobaba el Reglamento orgánico para la Academia de Sargentos y los Programas de las
90
Ver Apéndice documental. Así lo hacen Busquets, Gárate Córdoba, e incluso en el reciente trabajo de Carracedo Primo, Historia de Zamora desde el siglo XVIII (2014) se dice que «en el mes siguiente, siendo Ministro de la Guerra, Jovellar, se determinó que la academia se crearía en Zamora». 92
ISABEL SÁNCHEZ, Op. cit., p.51. Este autor solo alude a la real orden de 16 de julio de 1886. 91
~ 37 ~
asignaturas del Plan de Estudios93. Un mes después, el 16 de agosto, otra real orden
disponía la apertura de la Academia Especial de Sargentos, dictándose las normas para
llevarla a cabo. Es en esta última la que, en su artículo primero, dispone que «la
Academia se instalará en Zamora»94. Veamos cómo se llegó a esta determinación.
Ciudades candidatas.
La instalación de un centro de enseñanza militar de nuevo cuño en una
determinada población no es una tarea tan sencilla como en principio pueda parecer.
Requiere detallados estudios y la consideración de innumerables aspectos que
conduzcan a la decisión final.
Previamente a la promulgación de la Real Orden de 20 de julio de 1885, en el mes
de mayo, se habían enviado cartas a las capitales de los Distritos Militares en las que se
requerían informes de cuantos edificios existiesen en sus demarcaciones respectivas para
alojar una Academia de Sargentos95. En la misma se adjuntaba un programa del edificio
que albergaría la Academia de Sargentos, informando sobre requisitos y dependencias
necesarias96. La plantilla que se preveía era de ocho a diez profesores, un médico, un
capellán, un veterinario, un picador y 100 alumnos.
Como dependencias del edificio el Director y el Jefe de Estudios contarían con
habitaciones particulares compuestas de Sala, Despacho, dos Gabinetes, Comedor,
93
R.O. de 16 de julio de 1886. CLE, nº 325, pp. 517‐563. R.O. de 16 de agosto de 1886. CLE, nº 354, pp. 632‐644. 95
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 3. Academias de Sargentos. Contestación de los Capitanes Generales sobre edificios para las mismas. Sabemos de la existencia de ese requerimiento por la contestación realizada por el Cap. Gen. de Aragón al Ministro de la Guerra de 14 de junio de 1885. 96
Ibidem. Se conservan dos Programas manuscritos sobre el edificio para Academia de Sargentos uno de ellos sin fecha, y otro dirigido a la Dirección General de Ingenieros, fechado a 31 de agosto de 1885. En el que se encuentra sin fechar, se pueden leer los criterios que se deberían tener en cuenta para valorar la futura instalación como las condiciones de capacidad, el estado de conservación del edificio, su salubridad e higiene; el volumen de las reparaciones a ejecutar; la disposición de los ayuntamientos a contribuir bien pecuniariamente o de otra forma a la instalación y sostenimiento de la Academia, la situación económica de los mercados en la población, y el tiempo estimado para inaugurar la Academia atendiendo a las ofertas realizadas por las corporaciones municipales. 94
~ 38 ~
Cocina y tres o cuatro habitaciones para la familia y criados. Los profesores tendrían Sala,
Gabinete, Despacho, Comedor, Cocina y tres habitaciones.
Para los Sargentos Alumnos habría de dos a cuatro dormitorios de 30 a 50 camas y
con espacio suficiente para colocar una taquilla y una silla por cama. Disfrutarían de
comedor, cocina, despensa, cuartos de aseo, retretes y alguna habitación para recreo.
Para el estudio tendrían cuatro o cinco clases para 30 o 40 alumnos cada una, aula
de dibujo, gabinete topográfico, de física y química, una sala de estudio y otra de armas,
gimnasio, picadero y biblioteca. En este espacio se ubicarían los despachos del Director y
Jefe de estudios, una sala de profesores, habitaciones para el de guardia, para
escribientes, cuartos de arresto, cuadras, enfermería, capilla, dormitorios de cornetas y
ordenanzas, y patios y campo de instrucción práctica97.
Con estos criterios los Gobernadores Militares comenzaron sus averiguaciones y
fueron remitiendo a las cabeceras de los Distritos sus informes98.
El Capitán General de Aragón elaboró un minucioso informe que envió en dos
partes al Ministro de la Guerra99. En el primero, con fecha de 14 de junio, remitía los datos
relativos a las provincias de Zaragoza y Huesca. Ésta fue descartada por no reunir ningún
edificio las condiciones necesarias y por su proximidad a la frontera. Tan solo el Cuartel
de San Vicente el Real, antiguo convento y en aquellos días reconvertido a cuartel, podría
contemplarse como sede de la academia pero se hallaba ocupado.
Por el contrario, en la provincia de Zaragoza, se informó favorablemente de las
construcciones anejas a la ermita de Nuestra Señora del Pueyo, situada a 500 metros del
pueblo de Villamayor de Gállego, a unos 12 kilómetros de la capital. En el informe
realizado por el comandante de Ingenieros Francisco Rizzo se alude a las buenas
97
Ibidem. Contestación de los Capitanes Generales… En el Archivo General Militar de Segovia se conservan los remitidos por la Capitanía General de Castilla la Vieja y por la de Aragón. 99
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 3. Academias de Sargentos. Contestación de los Capitanes Generales sobre edificios para las mismas. Distrito de Aragón. Carta del 14 de junio de 1885. 98
~ 39 ~
condiciones de salubridad de la zona. Estimaba que las reformas necesarias podrían
ascender a unas 14.000 pesetas aunque como factor en contra citaba la precariedad
económica del ayuntamiento, que no podría sufragar ni el total ni aun parte de los gastos,
y tan solo se comprometía a la cesión gratuita del edificio100.
En la segunda parte, remitida el 2 de julio, refería lo relacionado con la provincia de
Teruel. En ella se remarcaba el favorable parecer tanto de la corporación municipal como
de la diputación provincial para la instalación de la Academia. Sin embargo, para
concretar el esfuerzo a asumir por el municipio ambas instituciones solicitaban más
detalles.
Los edificios propuestos eran dos antiguos conventos. El Carmelita, reutilizado
como cuartel que alojaba las escasas fuerzas de la plaza y las oficinas de los batallones
de reserva y depósito; y el de San Francisco. Como factores positivos se resaltaba la
naturaleza de la localidad, la índole de sus habitantes y los buenos precios de los
alimentos de primera necesidad, pero por el contrario se hacía notar el alejamiento de las
vías de comunicación principales101.
La noticia de la posible instalación del centro en la ciudad fue acogida con agrado
también en la prensa local que animaba a las autoridades civiles a afrontar los sacrificios
que fuesen necesarios para lograr este objetivo. El 22 de julio de 1885 se hablaba del
asunto en la primera página del semanario El Ferrocarril en estos términos:
«Desheredada esta población y apartada del concurso comercial, necesita auxiliares de
toda especia que le ayuden a levantarse de su visible postración y, en su estado, no debe
despreciar la ocasión que se le presenta, que si no es en absoluto, un medio salvador, es
uno de los muchos que eficazmente pueden contribuir (…)»102.
100
Ibidem. Contestación de los Capitanes Generales… Ibidem. Contestación de los Capitanes Generales…Carta del C.G. de Aragón al Ministro de la Guerra de 2 de julio de 1885. 102
El Ferrocarril, Núm.16. Teruel, 22 de Julio de 1885. 101
~ 40 ~
En Castilla la Vieja, Medina del Campo fue una de las candidatas. Esto se
desprende de la misiva que el Ministro de la Guerra, Quesada, envío el 29 de julio de
1885 al Capitán General de ese Distrito, D. Emilio Calleja, instando a que el Oficial de
Ingenieros que había reconocido el edificio informase en el menor tiempo posible si,
previas las reparaciones necesarias, podría satisfacer las necesidades de la Academia.
Una nota manuscrita y sin fecha citaba los edificios de Medina del Campo
conocidos como el Hospital Bajo, con escasas condiciones, y el Hospital de Arriba, que a
pesar de ser adecuado se encontraba con la resistencia a su cesión al ramo de la Guerra
por parte de la corporación municipal103. En esa misma nota se da la opinión sobre el
único edificio de Zamora que, por su capacidad, podría albergar la Academia, el Cuartel
de Infantería que necesitaba de algunas reformas estimadas en 50.000 o 60.000 pesetas
y de las cuales el Ayuntamiento ofrecería de 15.000 a 20.000, pero se esperaba que
llegase «a duplicar dicha suma y aun a sufragar el total». Como veremos nada más lejos
de la realidad104.
El sábado 22 de agosto de 1885 el Ministerio de la Guerra solicitó a la Corporación
Municipal de Zamora que aumentase la cantidad ofertada puesto que el lunes siguiente se
iban a examinar todas las propuestas enviadas por las ciudades candidatas. El día 23 el
Ayuntamiento comunicó al Gobernador Militar de la plaza que debido a la precaria
situación financiera solo podían ofrecer 15.000 pesetas como máximo. La respuesta del
Ministerio de la Guerra no se hizo esperar y envió un telegrama al Ayuntamiento
manifestando su contrariedad por la escasa aportación e instando a que se llegase hasta
las 20.000 pesetas. Finalmente, el 25 de agosto, el Alcalde zamorano, Ramón Zorrilla,
asumía esta cantidad «después de agradecer a S.E. deferencia tan marcada en obsequio
103
En el Archivo General Militar de Segovia existe un plano de un edificio de dos plantas propuesto para la Academia de Sargentos fechado en Medina del Campo a 1 de junio de 1885 y firmado por el Director de Obras Municipales, Toribio Iscar. 104
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 3. Academias de Sargentos. Contestación de los Capitanes Generales sobre edificios para las mismas. Copia de la carta que el general Quesada envió al general Emilio Calleja, de 29 de julio de 1885. ~ 41 ~
de Zamora»105. Y esta debió de ser razón suficiente para conceder a Zamora el privilegio
de albergar la futura Academia de Sargentos.
3. LA CIUDAD
3.1.
Breve historia de Zamora.
Zamora fue finalmente la ciudad elegida para la instalación de la Academia
Especial de Sargentos.
Bañada por el Duero, la ciudad se encuentra situada sobre una elevación del
terreno a unos 30 metros sobre la margen derecha del río, y delimitada hacia el este por
el río Valderaduey y hacia el oeste el Arroyo de Valderrey, ambos afluentes del Duero.
La ciudad, con seculares vínculos militares, reflejados en su escudo de armas, fue
objeto de disputa entre cristianos y musulmanes durante los siglos VIII y X. Convertida en
zona de frontera fue dotada de un fuerte recinto amurallado. A sus pies fue asesinado el
rey Sancho a manos de Bellido Dolfos en el año 1072, durante el duro asedio al que el
monarca estaba sometiendo a la ciudad y que duró más de siete meses y que dejó su
impronta en el refranero castellano: “No se tomó Zamora en una hora”.
El desplazamiento hacia el sur de la zona de frontera dejó a la ciudad en una
paulatina decadencia que perduró hasta mediados del siglo XVII.
La cercanía de Portugal la dotaba de un importante valor estratégico y los conflictos
con este país indujeron a reforzar la presencia de tropas. En 1641 se creó el cargo de
Capitán General de la Frontera de Portugal y provincia de Zamora106.
Con la nueva dinastía borbónica la ciudad comenzó a salir de su letargo gracias a
la presencia del estamento militar. Para su alojamiento se inició la construcción de los
primeros cuarteles. En 1737 se instaló allí la Capitanía General de Castilla la Vieja (1737)
105
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 34. Carta del Ayuntamiento de Zamora al Gobernador Militar de 25 de agosto de 1885 y AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 3. Oficio del Gobernador Militar al Ministro de la Guerra de 26 de agosto de 1885. 106
FERNÁNDEZ DURO, C.; Memorias históricas de la ciudad de Zamora, su provincia y su Obispado, t. IV, p.163. ~ 42 ~
que fomentó la llegada de nuevos habitantes y una mayor actividad económica107. En
1789 se estableció allí la Real Academia Militar.
Con el nuevo siglo llegaron otros aires para la vetusta Zamora. En enero de 1801 la
Capitanía General se trasladó a Valladolid y cuatro años después salían de la ciudad la
Tesorería y la Contaduría. Tomada por los franceses durante la Guerra de la
Independencia, sus edificios y cuarteles fueron ocupados por los franceses hasta que
abandonaron la ciudad en agosto de 1813108.
Finalizada la guerra, en 1817, la ciudad solicitó, sin conseguirlo, la restitución de la
Capitanía General de Castilla, de las oficinas militares o de la Academia de Oficiales109.
Durante los años siguientes se realizaron las obras de restauración en los cuarteles, que
habían sido desmantelados y dejados «en malísimo estado»110.
No vamos a entrar en las complejas vicisitudes por las que pasó la ciudad durante
las luchas entre absolutistas y liberales. Solo mencionar que en Zamora se refugiaron las
fuerzas isabelinas que habían evacuado Valladolid ante la ofensiva carlista del general
Zariategui en 1837.
En la segunda mitad del siglo XIX, Zamora, como otras ciudades españolas,
comenzó su modernización. En mayo de 1864 se inauguró el ferrocarril que llegaba desde
Medina del Campo. En 1868 la muralla fue entregada por el ramo de la Guerra a Fomento
procediéndose entre 1869 y 1890 al derribo de varias puertas. La última fue en 1898 el
Arco de la Puerta Nueva111.
107
FERNÁNDEZ DURO, C.; Op. cit., t. III, p.77. CARRACEDO PRIMO, J.; Historia militar…, pp.48‐50. 109
FERNÁNDEZ DURO, C.; Op. cit., t. III, p. 280. 110
Ibidem, p. 300. 111
CARRACEDO PRIMO, J.; Historia militar…, pp. 88‐89. 108
~ 43 ~
Desde 1873 la ciudad tenía servicio de aguas potables que se subían desde el
Duero y que, como veremos, fue motivo del gran quebranto económico que sufría el
Ayuntamiento112.
Por último destacar ya en el período que nos ocupa, que Alfonso XII visitó la ciudad
el 10 y 11 de septiembre de 1877, acompañado por el presidente del gobierno y otras
autoridades113.
Zamora a finales del siglo XIX.
E. Pérez en su Guía describía así a la ciudad de Zamora en 1895: « (…) es una
población aseada y las condiciones de su piso son buenas. Existen en la generalidad de
sus calles buenas alcantarillas, y cuenta también con un servicio de aguas potables,
distribuidas por tuberías en toda la población. Tiene tortuosas y pendientes calles, sin
embargo es un pueblo agradable en su antigua forma y apreciable trato de sus gentes»114.
El municipio de Zamora según el censo de 1887 contaba con 3.689 hogares,
15.209 habitantes de hecho y 14.577 de derecho115. Su población se distribuía entre la
capital y los arrabales. Los más importantes eran hacia el noreste, el de San Lázaro,
saliendo por la puerta de la Feria; al oeste, el del Espíritu Santo; al suroeste, a las faldas
del castillo, el de Olivares; y al norte, a medio camino entre la ciudad y la estación de
ferrocarril, el barrio de Pantoja. Al otro lado del río, al sur, los arrabales de Pinilla,
Cabañales y Sepulcro que formaban entre todos una población; y al sudoeste el arrabal
de San Frontis116.
Zamora era sede episcopal y contaba con el Palacio y la Catedral como elementos
de referencia. Pese a la desamortización eclesiástica, todavía existían a finales de siglo
112
FERNANDE DURO, C.; Op. cit., t. III, pp. 374‐375. CARRACEDO PRIMO, J.; Historia militar…, pp. 93‐94. 114
PÉREZ, E. Op. cit., p. 3. 115
Instituto Nacional de Estadística. Alteraciones en los municipios desde 1842. www.ine.es 116
PÉREZ, E. Op. cit., p. 2. 113
~ 44 ~
más de cincuenta edificios dedicados al culto o a la contemplación. Catedral, parroquias,
santuarios, capillas y conventos dejaban su impronta en la urbe dejando oír sus más de
cien campanas117.
2. Vista general de Zamora hacia 1879. J. Laurent. (BNE‐17/188/5). Un aspecto importante que pudo influir considerablemente en la decisión de instalar
en la ciudad la Academia fue la existencia de la línea de ferrocarril Medina del CampoZamora. Aunque la estación estaba algo retirada de la ciudad se había construido una
carretera hasta la misma en 1865. Se necesitaban cuatro horas para recorrer el trayecto
de 90 kilómetros que separaban a ambas ciudades.
La modernización de la red viaria española también afectó a Zamora. Desde 1880
habían comenzado las obras de carreteras hacia Bermillo de Sayago o Cañizal. La de
Benavente no se inició hasta 1887, con nuestra Academia ya en funcionamiento118.
Repercusión económica.
No cabe duda que la presencia de la Academia tuvo repercusiones económicas
importantes. Por una parte las obras de reforma del Cuartel Viejo constituyeron una
117
118
Ibidem, pp. 44‐46. Ibidem, pp. 136. ~ 45 ~
primera vía de ingresos para Zamora. Las obras de carpintería y albañilería se realizaron
mediante pequeños destajos con obreros locales y buena parte de los materiales
necesarios procedían de la población y alrededores. En el Pliego de condiciones
facultativas del proyecto de reforma del cuartel se decía que la piedra calcárea se
trasladaría al lugar de las obras en carros «según la práctica de la población», la cal
común sería «de la mejor que se use en la localidad», los yesos provendrían de los hornos
de la población, y las maderas, que si bien señalaba los pinares de Soria como prioridad
de procedencia, se admitirían también las locales conocidas por «pino rojo del norte»119.
Otra mejora económica la constituiría, sin duda, el asentamiento de numerosas
familias militares, tanto de profesores como de alumnos, ya que una buena parte de sus
ingresos irían destinados al consumo de alimentos y otros productos.
3.2. La ciudad militar.
Como hemos visto, las circunstancias históricas y su asentamiento geográfico
determinaron el devenir de Zamora, pudiendo ser calificada como una ciudad con función
“militar”. Además de las fuerzas de guarnición, la presencia en Zamora de cadetes no
resultó extraña. Casi un siglo antes ya habían paseado por sus calles alumnos de otras
academias militares.
La Real Academia Militar de Zamora.
En 1789, el rey Carlos IV, por Real Orden de 22 de septiembre, designaba a
Zamora y Cádiz como sedes de la Academia Militar para la formación de los oficiales que
deseasen ingresar en el Cuerpo de Ingenieros. Por otro Real Decreto de 14 de enero de
1790 se suprimían las existentes, excepto la de Matemáticas de Barcelona. Zamora
119
AGMS, Secc. 2ª; Div. 3ª, Leg. 774. Pliego de Condiciones Facultativas. Consta de 16 folios. ~ 46 ~
recibiría a los alumnos procedentes de las dos Castillas, Galicia, Asturias, Navarra y
Vizcaya120.
El reglamento de esta Academia fue el mismo que el que tenía la de Barcelona y
destacó por el material y la biblioteca con la que contaba. Sus profesores eran todos
Ingenieros. Los alumnos no superaban la veintena por promoción y la duración del plan
de estudios era de 3 años. Como sede, se contempló la casa del Marqués de
Montealegre, junto a la Plaza Mayor, pero se encontraba en muy mal estado, por lo el
primer curso se inauguró en julio de 1790 ocupando las instalaciones del Cuartel de
Infantería. A causa del conflicto con Francia fue cerrada en 1793 pero, finalizada la
guerra dos años más tarde, reabrió sus puertas121.
En 1803 al cerrarse la Real Academia de Matemáticas de Barcelona para la
formación de los ingenieros y establecerse otra en Alcalá de Henares, la de Zamora
quedó como como única Academia para las armas generales pero cerró definitivamente
sus puertas en 1808 como consecuencia de la invasión francesa de la península122.
El Colegio Militar para “distinguidos”.
En 1835 Zamora fue una de las tres ciudades elegidas junto a Valencia y
Zaragoza para acoger uno de los Colegios Militares para “distinguidos”. Tres años
después se creaban dos más en La Coruña y Granada.
El Colegio se instaló en el convento de religiosas concepcionistas, lugar que hoy
ocupa el Archivo Histórico Provincial y la Biblioteca Provincial123. Pero el centro tuvo un
corto recorrido. El general Espartero deseoso de unificar la enseñanza militar ordenó su
cierre en 1842, dejando, por tanto, a Zamora nuevamente sin alumnos militares.
120
FERNÁNDEZ DURO, C. Op. cit., t. III, pp. 218‐219. CARRACEDO PRIMO, J.; Historia militar…, pp. 30‐32. 122
CLONARD, Conde de; Op. cit,. p. 74. 123
CARRACEDO PRIMO, J. Historia militar…, p. 83. 121
~ 47 ~
Edificios militares
Si algo caracterizó el paisaje urbano a Zamora durante los siglos XVIII y XIX fue la
amalgama de edificios con destino religioso o militar. Como guarnición estratégica que
fue, la ciudad también se vio salpicada con edificios destinados al alojamiento de tropas,
aunque muchos de ellos no tuvieron nunca la consideración de cuarteles124.
Acabada la Guerra de Sucesión, una de las grandes reformas militares borbónicas
fue la construcción de cuarteles para evitar la incómoda situación de alojar a las tropas
en las casas particulares. Y a Zamora se la puede considera una pionera en este sentido.
Entre 1704 y 1706, bajo la dirección de los maestros arquitectos José de Barcia y
Diego de Carrascal, se construyeron dos cuarteles. Uno para Infantería, edificado en la
Puerta de San Pablo que debió de desaparecer hacia mediados del siglo XVIII. El otro
para Caballería, se construyó en la antigua Plaza del Mercado. Su muro sur se apoyaba
sobre el lienzo de la muralla. En 1750 fue ampliado por el maestro Ventura Vicente, según
el proyecto del ingeniero Francisco Llovet125. El cuartel todavía existía en tiempos de
nuestra Academia y no fue hasta finales de 1909 cuando se efectuó su demolición126.
Otro edificio, conocido como Pajar del Rey, se construyó en 1734 en la plazuela del
antiguo mercado frente al cuartel de caballería y en 1738 se autorizó a la ciudad para
edificar a su costa y extramuros, a la izquierda del camino de Villagodio, un almacén de
pólvora con cuerpo de guardia. La construcción fue solicitada por la ciudad ante el temor a
un accidente ya que, hasta ese momento, la pólvora se encontraba depositada en el
castillo, muy próximo a la ciudad. Las obras fueron dirigidas por el arquitecto Manuel
Suárez127.
124
Ibidem, p. 219. Hasta la construcción de los cuarteles cita la fortaleza del castillo, el palacio de doña Urraca, la casa del Marqués de Montealegre, el antiguo convento de la Concepción, el cuartelillo de la Puerta de San Martín, la Alhóndiga, el convento de Trinitarios y la casa del Marqués de Cardeñosa del nº 5 de la calle de Santa Clara. 125
FERNÁNDEZ DURO, C. Op. cit., t. III, pp. 82‐83. 126
CARRACEDO PRIMO, J.; Historia militar…, p. 22. 127
FERNÁNDEZ DURO, C. Op. cit., t. III, pp.90‐91 y 138‐139. ~ 48 ~
También había un almacén de utensilios militares en la calle de la Corredera
construido en 1764. Era un edificio rectangular, de grandes dimensiones, aislado y
cercado por tapias. Constaba de piso principal y bajo. A finales del siglo XIX, todavía se
conservaba en buen estado128.
Otro edificio era el del Gobierno Militar, antiguo convento de Trinitarios, construido
en la calle de San Torcuato en 1673. En 1852 se utilizó la parte de atrás para presidio.
Durante algunos años sirvió como cuartel de la Guardia Civil y hacia finales de siglo alojó
en él la Comandancia General de Ingenieros129.
Finalmente, el Castillo, casi abandonado a finales de siglo y destinado a servicios
del cuerpo de Ingenieros militares y a prisión militar130. Como veremos será el último
testigo de la Academia de Sargentos, en calidad de depositante del material desechado.
3.3. El edificio de la Academia. El Cuartel de Infantería.
El cuartel de infantería de San Pablo se derribó pronto y se hizo necesaria la
construcción de un nuevo edificio con mayor capacidad. El proyecto lo realizó José de
Barcia, que había elegido el barrio de Santo Tomé, en el que también se encontraba el de
caballería. El presupuesto ascendía a 297.388 reales y contemplaba la demolición de una
treintena de casas. El proyecto pese a ser aprobado en junio de 1836 fue revocado ante
las reclamaciones del prior de Santa María de Horta, alarmado por la casi extinción de su
parroquia, que ya había sufrido el derribo de varias casas para la construcción del cuartel
de caballería.
Finalmente, dos reales órdenes de 12 de agosto y de 28 de octubre de 1738,
autorizaban a la ciudad a levantar el cuartel en otro lugar denominado de San Miguel o del
128
PÉREZ, E. J. Op. cit.,p. 60. Ibidem, p. 54. 130
Ibidem, p. 61. 129
~ 49 ~
Palomar131. Después de derribarse las casas necesarias para la realización del proyecto,
se iniciaron las obras ese mismo año. Según Fernández Duro la obra debió de terminarse
al año siguiente132. Constaba de dos pisos elevados de sólida construcción. Sus
habitaciones eran espaciosas. Delante de la fachada se extendía una explanada a modo
de patio central, rodeado por galerías con arcos.
Entre 1762 y 1767 se realizaron importantes reformas dirigidas por los arquitectos
reales Juan Antonio Sagarminaga y Andrés de Quiñones133. Como ya se ha indicado fue
sede provisional de la Real Academia Militar.
Después de la guerra de la Independencia, debido al mal estado en que lo habían
dejado los franceses, sufrió en 1822 una nueva reforma dirigida por Manuel Sipos134.
3. Plano, perfil y elevación del Cuartel del Palomar. Manuel Sipos (1822). Ministerio de Defensa. IHCM. AGMM (Sign. ZA‐04/25) 131
FERNÁNDEZ DURO, Op. cit., t. III, p. 139. Duro señala el nombre de “San Miguel”. E. Pérez le da al lugar donde se construye el nombre del “Palomar”, y Carracedo Primo, el de “Palomar Chico” o “Cuartel de Arriba”. 132
Ibidem, t. III, pp. 89‐90. 133
Ibidem, pp. 167‐168. Dice que se adquirieron casas contiguas para derribarlas y hacer más espacioso el patio. 134
Ibidem, p. 300. ~ 50 ~
Con motivo de la instalación en el edificio de la Academia Especial de Sargentos se
realizaron importantes reformas. Algunos investigadores aluden a que el edificio se
encontraba vacío y sin servicio lo que fue motivo para su elección como Academia135. Sin
embargo, si bien es verdad que estaba infrautilizado, lo cierto es que estaba ocupado por
una compañía de infantería y por las oficinas de los Batallones de Reserva y Depósito de
Infantería de Zamora136. El edificio fue desalojado por orden del Gobernador Militar de la
plaza quien fue felicitado por haber mandado «desalojar el Cuartel de Infantería para que
empiecen las obras de instalación en él de la Academia de Sargentos y que haya
acuartelado la compañía ahí destacada en el Cuartel del Rey y las oficinas y demás
dependencias de los Bones. [sic] de Reserva y Depto. en el de Caballería»137. Situación y descripción.
El cuartel se ubicaba en el centro de la población. Tenía a su frente una espaciosa
plaza, al noroeste una estrecha calle de poco tránsito y a su espalda una plazuela donde
se ubicaba un edificio particular destinado a Almacén de maderas. Al suroeste una calle
daba acceso a una puerta del edificio donde se encontraba el Gobierno Militar.
El cuartel tenía tres pisos subdivididos en parte para dormitorios con capacidad
para una compañía y en parte en habitaciones para 25 hombres. En la planta baja, a
derecha e izquierda del pasillo de entrada, tenía habitaciones colindantes con unas
antiguas cocinas. Contaba con excusados de tropa con sistema de desagüe en pendiente
del 5%, que recogía las aguas del patio, para acabar en el depósito.
135
CARRACEDO PRIMO J., Historia militar…, p.229. AGMS, Secc. 2ª, Div. 3ª, Leg. 774. Proyecto de reforma del Cuartel de Infantería para la instalación de una Academia de Sargentos. 137
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 34. Oficio de la Capitanía General de Castilla La Vieja de 26 de julio de 1886. 136
~ 51 ~
El patio central contaba con dos aljibes de 2.500 litros que recogían el agua de los
tejados. En los ángulos de este patio dos escaleras permitían el acceso a las plantas
superiores.
4. Plano de Zamora. Finales siglo XIX. (Ministerio de Defensa. IHCM. AGMM. Sign. AT‐16B/06). ~ 52 ~
Aunque el edificio se encontraba en general en buen estado, los pisos bajos, de
empedrado o de ladrillo, las puertas y las ventanas se encontraban muy deteriorados, al
igual que algunas vigas y correas de las armaduras.
5. Detalle del Plano de Zamora. (Ministerio de Defensa. IHCM. AGMM. Sign. AT‐16B/06). En 1888 el edificio se incluyó en el Plan de Acuartelamiento que intentaba
racionalizar el uso de los edificios militares. Zamora conservaría el Castillo como prisión
militar y el Cuartel Viejo donde se ubicaba la Academia de Sargentos138.
Tras el paso de la Academia y para evitar que el edificio sufriese un rápido
deterioró se cedió el uso al Ministerio de la Gobernación para alojar a la Guardia Civil del
puesto de Zamora y a sus familias139. Más tarde fue utilizado como Farmacia Militar,
Intervención, Patronato de Huérfanos, Juzgado Militar Eventual, Almacén del Regimiento
Infantería Toledo nº 35 y almacén de Intendencia. El nombre de Cuartel Viejo se comenzó
a adoptar cuando se construyó el Cuartel Viriato, en las afueras de la ciudad, en 1927. El
vetusto cuartel fue vendido en octubre de 1958 por 2.436.618 pesetas a los Hermanos del
Sagrado Corazón de María, interesados en el edificio para ampliar el colegio que
138
139
Memorial de Ingenieros del Ejército, Año XLIII, Tercera Época, Tomo V, Núm. XII, de 15 de junio de 1888. Madrid. R.O. de 7 de julio de 1891 (DOMG núm. 147 de 9 de julio). ~ 53 ~
regentaban, colindante al cuartel140. En 1979 el edificio fue demolido. Su nombre pervive
hoy día en la ciudad dando nombre a la plaza donde se asentó, la Plaza del Cuartel Viejo.
6. Fachada de la Academia Especial de Sargentos. (Ministerio de Defensa. IHCM. AGMM. Sign. F.12.533) El proyecto de reforma.
El 31 de agosto de 1885 desde la Sección de Campaña de la Subsecretaría del
Ministerio de la Guerra se remitía a la Dirección General de Ingenieros la orden para que
formulase con urgencia el proyecto y presupuesto de las reformas que fuesen precisas
para el establecimiento de la Academia de Sargentos en el Cuartel Viejo. En esta
comunicación se detallan las necesidades que debería albergar el edificio141 y se
ordenaba que las obras se limitasen «a lo estrictamente indispensable, evitándose todo
140
141
CARRACEDO PRIMO, 2014, p. 160. Ver nota 96. ~ 54 ~
gasto superfluo y cuanto revista carácter de ostentación, pues solo ha de atender a
hermanar lo útil y preciso con lo modesto»142.
El proyecto, encargado al teniente Ingeniero José Campos y Oliver, era prioritario
para el Ministerio que en octubre solicitaba informes sobre su evolución. El 19 de
noviembre se finalizó el proyecto que fue remitido por el Ministerio de la Guerra a la
Dirección General de Ingenieros para someterlo a la aprobación de la Junta Especial del
Cuerpo. Ésta, en sesión de 18 de febrero de 1886 lo devolvió porque «no se ven
cumplidas (…) las necesidades del Programa». La Junta criticaba la ausencia de algunas
dependencias como la capilla, las habitaciones para escribientes o la enfermería para los
alumnos; la falta de ventilación de algunos locales, la proximidad de los excusados de
profesores y alumnos, o el excesivo número de asientos para éstos últimos143.
El 6 de marzo el proyecto volvía al teniente Campos que tras realizar las
correcciones necesarias lo remitió el 3 de junio con el “examinado” del Ingeniero
comandante D. Vicente Izquierdo y del brigadier Comandante General Subinspector del
Distrito, D. Vicente Beleña. Se designó al teniente coronel Barraquer como ponente ante
la Junta Especial de Ingenieros, quien dio cuenta de las correcciones hechas y, a pesar
de observar algunos defectos, la urgencia del asunto aconsejaba su aprobación. En la
sesión del 21 de junio la Junta finalmente aprobó el proyecto de reforma. Por Real Orden
de 15 de julio de 1886 fue confirmado, ascendiendo el presupuesto a 168.690 pesetas144.
Las actuaciones previstas eran el enfoscado y enlucido de todos los paramentos de
nueva construcción, el empapelado de todas las oficinas y pabellones, cuyas alcobas y
comedores se pintarían de blanco.
142
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 3. Oficio remitido por la Secc. de Campaña de la Subsecretaría del Ministerio de la Guerra, de 31 de agosto de 1885. 143
AGMS, Secc. 2ª. Div. 3ª, Leg. 774. Obras de reforma en el Cuartel de Infantería de Zamora para establecer una Academia de Sargentos. 144
Ibidem. ~ 55 ~
En la planta baja las dependencias se subdividirían mediante tabiques, como en los
cuerpos de guardia del oficial y de la tropa y los cuartos de corrección y calabozo. En el
piso principal se ubicarían el pabellón del Director, las oficinas y la Biblioteca; y en el
segundo piso los pabellones del Jefe de estudios y de un profesor. Dos escaleras
situadas en el cuerpo de fachada comunicarían, con la independencia necesaria, los
citados pabellones y oficinas.
7. Plano a mano alzada de la planta principal del Cuartel de Infantería con proyecto de las futuras dependencias de la Academia. (Ministerio de Defensa. IHCM. AGMS. Sign. Secc. 3ª, Div. 3ª, Leg. 774). Para dar mayor luz y ventilación a las diferentes dependencias del edificio, el tejado
de las viejas cocinas sería retirado y en el muro, según las necesidades, las puertas y
ventanas se cerrarían, se modificarían o se abrirían otras nuevas.
~ 56 ~
Para la conducción de agua se construirían cañerías de hierro que llegarían hasta
el depósito que surtía a la ciudad. Mediante ramales el agua llegaría a uno de los aljibes,
a las cocinas y al abrevadero para las caballerías.
Los suelos empedrados de las habitaciones, se sustituirían por entarimados, los
cuartos de limpieza y cocinas estarían enlosados y las cuadras empedradas.
La capilla, situada en el ángulo noroeste de la planta baja, contaría con un cuarto
para sacristía y otra «habitación para el cura», y la enfermería, situada en la planta
principal, estaba compuesta por una habitación con cinco o seis camas, cocinilla,
excusado y un cuarto para el sanitario.
En la planta segunda se dejaron algunas dependencias para ubicar las oficinas y
locales de los Batallones de Reserva y Depósito.
Uno de los aspectos que más llaman la atención en el proyecto es el espacio
dedicado a la salubridad e higiene que se debía observar en el edificio. Los excusados se
modificaron y aumentaron, dejando una parte para el personal de tropa de la academia,
siete asientos que se dejarían como estaban; y la otra, se habilitó para los sargentos
alumnos. Constarían de ocho asientos de loza, cada uno con su inodoro, levantados del
suelo treinta centímetros y cada uno de ellos separado mediante tabiques y puerta.
Los excusados de los oficiales profesores se alejaron físicamente de los de
Sargentos y Tropa. Se aumentó el número de asientos de dos a tres, siendo su inodoro y
asiento de «madera de olmo».
Todas estas actuaciones las consideraba el ingeniero igualmente necesarias,
estimando una duración de tres meses, si se contaba con el material suficiente y con
cantidad adecuada de buenos operarios145. Nada más lejos de la realidad.
145
Ibidem. Proyecto de reforma del Cuartel de Infantería para la instalación de una Academia de Sargentos. Consta de Memoria y Pliego de prescripciones facultativas (22 folios). Iba acompañado de los planos correspondientes que no han sido localizados. ~ 57 ~
La Plazuela de la Alhóndiga
Para la adquisición de más terreno que se consideraba necesario para aumentar el
edificio por su parte posterior el teniente Campos dirigió una carta al Gobernador Militar
de la plaza el 26 de septiembre de 1885 interesándose en la disposición del Ayuntamiento
a ceder la denominada Plazuela de la Alhóndiga146.
Al día siguiente el municipio contestaba afirmativamente a la cesión de “todo el
terreno que fuese preciso” en las inmediaciones del cuartel, pero siempre y cuando fuese
de propiedad pública147. Y éste fue el principal escollo con el que se encontró el proyecto.
Un edificio denominado “La Alhóndiga”, situado enfrente de la fachada norte del cuartel,
era de propiedad particular. Momentáneamente el asunto quedó en suspenso cuando se
devolvió el proyecto para su corrección.
Pero cuando el teniente Campos retomó el asunto, el 12 de marzo solicitó al
Ingeniero Comandante de Valladolid, Vicente Izquierdo, que se comunicase con el
Ayuntamiento para ver cómo estaba la cuestión. Desde la Comandancia se remitió al
Gobernador Militar de Zamora el plano con las actuaciones a realizar para que lo hiciese
llegar al Ayuntamiento para saber con claridad si cedía o no los terrenos marcados148.
El Ayuntamiento y su Alcalde, Victoriano Gómez Villalba, contestaron el 27 de
marzo reiterando su disposición a ceder los terrenos públicos, pero que el edificio de La
Alhóndiga era de propiedad particular. Pertenecía a D. Pedro Cabello Septién que, si bien
en principio se manifestó favorable a la cesión de la parte afectada previa indemnización,
se debió de retractar de su primera opinión, ya que la Comandancia de Ingenieros de
Valladolid tuvo que remitir nuevos planos de la plazuela de la Alhóndiga con fecha de 1 de
146
AGMS, Secc. 2ª, Div. 3ª, Leg. 774. Obras de reforma en el Cuartel de Infantería de Zamora para la instalación de la Academia de Sargentos. El Proyecto consta de Memoria y Pliego de prescripciones facultativas. Iba acompañado de los planos correspondientes que no han sido localizados. 147
Ibidem. Proyecto de obras y Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 34. Carta del Ayuntamiento al Gobernador Militar de 27 de septiembre de 1885. 148
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 34. Instalación de la Academia de Sargentos. ~ 58 ~
abril. El 18 de ese mes el Ayuntamiento reiteró su disposición de expropiar la parte
privada, pero la indemnización que exigía el Sr. Cabello debió de parecer excesiva puesto
que la Comandancia de Ingenieros al día siguiente remitió un plano del proyecto para que
el Ayuntamiento marcase los terrenos que estaba dispuesto a ceder en la citada plazuela
sin lesionar los derechos del propietario. La corporación municipal remitió los datos
requeridos el 23 de abril de 1886, manifestando que entre las obras a efectuar y la
fachada de La Alhóndiga quedaría una calle de 7 metros de ancho149.
3.4. Tensas relaciones institucionales.
Pese a la buena sintonía que parecía haber entre Ayuntamiento y el ramo de la
Guerra, las tensiones afloraron cuando llegó la hora de concretar los compromisos
económicos. El 5 de junio de 1886, con el proyecto prácticamente finalizado, el Ministerio
de la Guerra interrogaba si la situación financiera del Ayuntamiento había mejorado para
solicitar más fondos, tal y como éste le había expresado en una comunicación anterior de
23 de agosto. El elevado presupuesto y la escasa aportación económica de la ciudad en
relación al total fueron el motivo de tal requerimiento150.
El Ministerio llegó a amenazar con trasladar la Academia a otra ciudad: «Con harto
sentimiento me veré precisado a elegir para dicho objeto otra población entre las que
ofrecen contribuir con mayores recursos, si el Ayuntamiento no mejora su oferta»151.
Probablemente esta amenaza tenía pocos visos de cumplirse ante lo avanzado del
proyecto y, quizás por eso, el Alcalde aceptó el órdago del Ministro. El 10 de junio
respondía que «para la corporación que presido es igualmente sensible; pero ante la idea
de no poder cumplir lo que en un momento de impremeditación ofreciera, se resignará
149
Ibidem. Instalación de la Academia de Sargentos. Ibidem. Instalación de la Academia de Sargentos. 151
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 3. Comunicación del Ministerio de la Guerra al Gobernador Militar de Zamora, Brigadier D. Jacinto de León y Barreda. 150
~ 59 ~
con lo que S. E. disponga, sin ampliar su oferta; toda vez que la que ya tenía hecha ha de
imponer un sacrificio superior a los recursos de que dispone»152. Tres días después, el
Gobernador Militar de Zamora, desde Baños de Ledesma, intercedía a favor de la ciudad
corroborando la penosísima situación económica. La corporación se encontraba
prácticamente intervenida por la deuda contraída por el Ayuntamiento con la compañía
inglesa con la que había contratado la traída de las aguas del Duero a la ciudad en 1873.
El Ayuntamiento, el 1 de julio, ratificó la cantidad de 20.000 pesetas para sufragar
parte de las actuaciones. Su intención era ir concediendo asignaciones parciales a
medida que fuesen avanzando las obras pero cuando el 15 de julio el proyecto fue
aprobado por el Ministerio de la Guerra, se ordenaba que las obras se acometiesen con
urgencia y que las 20.000 pesetas del Ayuntamiento fuesen consideradas como el capital
inicial, hasta que no se consignasen los fondos necesarios153.
Las obras se fueron desarrollando en la medida en que la falta de recursos
económicos lo permitía. Ya el 25 de agosto el Subinspector General del Distrito,
informaba a la Dirección General del Cuerpo de Ingenieros que las 20.000 pesetas
aportadas por el Ayuntamiento de Zamora estaban próximas a agotarse y con las que se
habían ejecutado las actuaciones consideradas como más indispensables. Así, los 50
primeros alumnos podrían instalarse en la Academia pero solo con carácter provisional,
ya que se encontraban sin ejecutar muchas de las dependencias consideradas como
secundarias, pero que desde luego necesarias para una vida medianamente cómoda.
Al contrario de lo que supuso el teniente ingeniero, la reforma del Cuartel Viejo no
se terminó en tres meses. Durante todo el período en el que estuvo activa la Academia,
profesores y alumnos tuvieron que convivir con las incomodidades propias de un edificio
permanentemente en obras. Esto puede comprobarse tanto en documentos gráficos como
152
153
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 34. Carta del Ayuntamiento de Zamora de 10 de junio de 1886. Ibidem. Oficio de la Capitanía General de Castilla la Vieja al Gobernador Militar de Zamora, de 21 de julio de 1886. ~ 60 ~
escritos. En junio de 1889 la Subinspección de Ingenieros de Castilla la Vieja, en dos
oficios, informaba de que las obras realizadas durante el ejercicio anterior habían
excedido en 9.950 pesetas154. En marzo de 1890, cuando ya se conocía el fin de la
Academia, la Comandancia de Ingenieros de Valladolid realizó un proyecto de
reedificación de los pilares de ladrillo que sustentaban los arcos de la galería de la planta
baja, ya que «en muchos de ellos va reduciéndose su sección en tales términos que
produce una alarma muy fundada»155.
8. Formación en el patio de la Academia. J. David. 1887. (Ministerio de Defensa. IHCM.AGMM. Sign. F.12549.). A la derecha, los bloques de piedra, atestiguan las obras que se estaban verificando en el cuartel. 154
AGMS, Secc. 2ª, Div. 3ª, Leg. 774. Este exceso fue reprobado por el Negociado del Ministerio de la Guerra, quien solicitó una severa amonestación tanto para el autor de las obras, el capitán Julio Carande, como para el Interventor, D. Tiburcio García Mayo. 155
Ibidem. Proyecto de reedificación de pilares en el Cuartel de Infantería de Zamora. ~ 61 ~
4. VIDA Y FUNCIONAMIENTO.
4.1. El Reglamento.
El Reglamento de la Academia Especial de Sargentos se aprobó por Real Orden
de 16 de julio156. Se componía de ciento dieciséis artículos distribuidos en cuatro
capítulos, abordando todo lo concerniente a la estructura y organización de la Academia.
El capítulo primero trata de su organización, objeto y plantilla de profesores. Para el
cuidado de las dependencias y para atender a alumnos y profesores se designaban del
Arma de Infantería, un sargento primero y un segundo, un cabo primero y tres segundos,
dos cornetas y cuarenta soldados. Del Arma de Caballería se designaban para la limpieza
y atención de los caballos, dos sargentos segundos, un cabo primero y dos segundos, dos
trompetas, un herrador, un forjador y un soldado por cada dos caballos.
El capítulo segundo trata sobre los mandos de la Academia, sus cometidos y
recompensas. El reglamento también contemplaba la contratación de profesores no
militares, aunque solo en caso de absoluta necesidad.
El capítulo tercero englobaba una gran cantidad de asuntos relacionados con los
alumnos como exámenes de ingreso, plan de enseñanza y exámenes de los cursos.
También se tratan otros asuntos como las vacaciones, la disciplina y las Juntas de la
Academia.
Por último, en el capítulo cuarto se abordaban las cuestiones relativas a la
contabilidad157.
156
157
R.O. de 16 de julio de 1886 (Colección Legislativa del Ejército, núm. 325, pp.517‐564). Ver Anexos para el Reglamento y el Plan de Estudios. ~ 62 ~
4.2. El Plan de Estudios.
El primer plan general de estudios de la recién creada AES fue promulgado por
Real Orden de 12 de septiembre de 1885. La duración de los estudios sería de dos años,
divididos en cuatro cursos semestrales. En el plan se desarrollan las materias tanto de los
exámenes de ingreso como de los cuatro semestres.
Para los exámenes de ingreso se realizarían pruebas de Reales Ordenanzas,
reglamentos tácticos, matemáticas básicas, gramática castellana, ortografía y nociones de
geografía e historia de España. Los textos exigidos para superar las pruebas serían el
Epítome y Prontuario publicado por la Real Academia Española para Gramática y
Ortografía; las Nociones de Perlado y Melero para Geografía; y el Prontuario de Ángel
María Terradillos para Historia de España.
Las asignaturas del plan de estudios aparecían divididas por semestres,
especificando el número de clases diarias, tres de carácter teórico y una práctica que,
dependiendo del semestre oscilaba entre dibujo Charlet, esgrima, equitación (primer año)
o dibujo topográfico, manejo de piezas de artillería y equitación (segundo año). Además
en todos los semestres se realizarían ejercicios tácticos y prácticas.
Un año después, la Real Orden de 16 de julio especificaba con minuciosidad
ambos programas. En treinta tres apretadas páginas se desarrollaba el temario tanto para
los exámenes de ingreso como para los cuatro trimestres. Solo echando una mirada a los
mismos entra vértigo al ver la exigente cualificación que los sargentos deberían alcanzar
para superar el plan de estudios158.
Durante la vida de la Academia el programa sufrió modificaciones. Con fecha 6 de
julio de 1887 el Director de la Academia elevó una propuesta para armonizar en lo posible
158
R.O. de 16 de julio de 1886. CLE, nº 325, pp. 517‐563. ~ 63 ~
la instrucción de todos los alumnos159. También se modificó el programa con motivo de los
cursos abreviados que se tuvieron que realizar al conocerse la disolución de la academia.
4.3. La apertura de la Academia.
El 16 de agosto de 1886 se dispusieron las reglas para la apertura de la
Academia160, determinando en su artículo primero que se establecería en Zamora.
Material
El material inicial con que se proveyó a la AES procedía fundamentalmente de
otras Academias o de las Conferencias de Oficiales. Así se puede atestiguar en las
sucesivas relaciones que el Director de la Academia firmó especificando el material
recibido y de dónde procedía.
De 13 de octubre de 1886 data la relación de los efectos recibidos de la
Administración Militar procedentes de las Conferencias de Oficiales de Coruña y del
Distrito de Galicia. También llegó material diverso procedente de la Academia preparatoria
de Burgos y de las Conferencias de Oficiales del Distrito de Navarra161.
La primera dotación presupuestaria para la adquisición de material fue aprobada
por R. O. de 1 de octubre de 1886. El importe ascendía 4.427,50 pesetas para la compra
de material que hoy llamaríamos de acuartelamiento: 50 colchones, 50 almohadas y 50
palanganas inglesas de hierro con baño de porcelana, 7 mesas de nogal macizo con
cajones, 10 butacas de nogal, 6 espejos con marco negro, 18 sillas de Viena, 30 mesas y
60 bancos de pino español, 30 pies de tinaja, y 10 parihuelas.
Durante su corta existencia la Academia no dejó de recibir material de diversa
índole. Poco antes de su cierre, en enero de 1889, se adjudicó a la AES material de
artillería procedente del Parque de Madrid. Se trataba de un C.B.C.R. 9 cm. Cc., y otro
159
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 34. R.D. de 16 de agosto de 1886 (Colección Legislativa del Ejército, núm. 354, pp. 632‐644) 161
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 34. 160
~ 64 ~
D.Ac.R. 8 cm. Cr.Cc., ambos con sus montajes, juegos de armas y accesorios
correspondientes162.
Aspirantes.
En las convocatorias figuraban las plazas asignadas a cada Arma. El número
ofertado para cada una guardaba la proporción existente de sargentos reenganchados de
las Armas e Institutos asimilados respectivos.
Los sargentos aspirantes a una plaza en la Academia Especial debían cumplir los
requisitos que marcaba el real decreto de 20 de julio de 1885 antes de presentarse al
examen de ingreso: ser solteros, no tener notas desfavorables y tener 6 años de servicio
en filas, con al menos 4 de sargento. Más tarde se redujeron estos tiempos a tres de
servicio y uno de sargento163.
El primer requisito, la soltería, debió de ser contestado por algunos sargentos
casados, alegando que el art. 53 de la ley de 20 de julio de 1885 no exigía tal condición a
los sargentos para pasar de uno a otro sistema. La petición fue recogida por el Capitán
General de Valencia, quien remitió una carta amistosa al Ministro Jovellar relatando la
anómala situación en la que se encontraban estos sargentos. Al parecer, tuvo su efecto,
ya que por Real Decreto de 31 de agosto de 1886, se autorizó a los ya casados antes de
la ley de 20 de julio, a presentarse a los exámenes de ingreso en la AES164.
Otros que tenían vetado el concurso a la Academia eran aquellos sargentos que
abandonaron el servicio en filas para pasar a formar parte del cuerpo de escribientes
militares. Así se contempla en la resolución adoptada contra el catalán D. Tomás
Berenguer y Cardona165.
162
R.O. de 16 de enero de 1889 (DOMG, núm. 14, de 18 de enero). R.D. de 27 de octubre de 1886 (CLE núm. 453, pp. 903‐908) 164
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 34. 165
R.O. de 18 de septiembre de 1886 (CLE núm. 386, p. 757). 163
~ 65 ~
El ingreso
Un sargento solo podía presentarse a dos convocatorias para intentar el ingreso.
Desde diciembre de 1888 se permitió una más “de gracia” a aquellos aspirantes que
habiendo aprobado los exámenes de las dos convocatorias anteriores no hubiesen
obtenido plaza166.
Quince días antes del examen de ingreso, los aspirantes debían realizar uno de
tanteo en las academias de los distritos. Los aprobados en éste tenían derecho a viajar
por cuenta del Estado para realizar los exámenes de ingreso. Los que no superaban la
prueba podrían igualmente presentarse a los exámenes en Zamora pero en este caso los
gastos del viaje correrían por su cuenta.
Los exámenes de ingreso se verificaban en Zamora. El aspirante para ser
considerado apto debía aprobar cada uno de los exámenes. A continuación el Tribunal,
compuesto por cuatro Profesores y bajo la Presidencia del Jefe de Estudios realizaban el
Acta. En la primera promoción los sargentos primeros tuvieron prioridad sobre los
segundos para la asignación de plazas. Los aprobados se disponían en dos listas, una de
sargentos primeros y otra de segundos, ambas por orden de calificaciones. Así la primera
plaza asignada era para el sargento primero con mejores notas. Se seguía con los
sargentos primeros hasta que se ocupasen todas las plazas o hasta que ya no hubiese
ninguno aprobado en la lista. Solo entonces se empezaban a asignar las plazas a los
sargentos segundos. En caso de que las vacantes asignadas a los institutos no fuesen
cubiertas, se ocuparían con sargentos de Infantería. Este sistema de asignación de plazas
cambión desde la segunda promoción ya que la ordenación de los aprobados se realizó
por orden de calificaciones, sin tener en cuenta el empleo.
Una vez que el Tribunal finalizaba el Acta la remitirán al Director General junto a la
relación de aprobados con plaza, aprobados sin plaza y no aprobados.
166
R.O.C. de 29 de diciembre de 1888. CLE, núm. 500, p. 956. ~ 66 ~
Los sargentos de Ultramar.
Un caso especial lo constituían los sargentos que servían en los ejércitos de
Ultramar. Estos aspirantes se examinaban en sus respectivas Capitanías Generales y
solo se desplazaban a la Península en el caso de haber obtenido plaza de ingreso. Para
este personal se reservaban plazas específicas en las convocatorias que si no llegaban a
cubrirse se asignaban a otros aspirantes aprobados167.
Pero en los Ejércitos de Ultramar se daban circunstancias muy variopintas. Entre
las más comunes se encontraba la búsqueda de mecanismos artificiales o subterfugios
legales para obtener el ansiado ascenso evitando el paso por la Academia. Una de las
condiciones para optar al ingreso en la Academia de los sargentos de Ultramar era haber
servido un determinado tiempo en estos territorios. Hubo sargentos que solicitaron la
dispensa de este tiempo obligatorio como se comprueba en el rechazo de la petición
realizada por el sargento segundo del Ejército de Cuba Bernardo Cortina Noguerol168.
También desde las altas jerarquías militares de aquellos Ejércitos se buscaba
beneficiar a sus subordinados evitándoles un largo viaje y dos años de separación de sus
destinos. Así el Capitán General de la Isla de Cuba cursó una petición en marzo de 1888
para que se ascendiese a alférez de la Escala de Reserva a los sargentos primeros que lo
solicitasen o bien que si se habían acogido al decreto de julio de 1885 se les ascendiese,
en la proporción asignada de las vacantes ocurridas, eximiéndoseles de su paso por la
AES. La petición también fue desestimada169.
Un caso especial lo constituía el archipiélago de las Islas Filipinas. Sus
características geográficas y las tremendas dificultades en las comunicaciones hacían
difícil el desplazamiento entre las islas. Así lo pone de manifiesto su Capitán General en el
167
R.O.C. de 6 de septiembre de 1888 (DOMG, nº 198 de 11 de septiembre). Este fue el caso para cuatro sargentos del ejército peninsular que ingresaron en la promoción de agosto de 1888, tres de infantería, Eduardo Ramos Pablo, Diego García Calle y Ramón Tomé Simón; y uno de Caballería, Daniel Alonso Salvador. 168
R.O. de 31 de mayo de 1888 (DOMG núm. 120, de 5 de junio). 169
R.O. de 9 de junio de 1888 (DOMG núm. 125, de 10 de junio). ~ 67 ~
telegrama enviado al Director General de Instrucción Militar informando que para el
concurso que tendría lugar en agosto de 1888 los sargentos aspirantes no podrían
reunirse en Manila para realizar los exámenes hasta enero de 1889. El Ministro de la
Guerra determinó que las tres plazas de esa convocatoria se declarasen desiertas y que
serían ocupadas por sargentos destinados en la Península. Esas tres plazas se añadirían
a las que en la convocatoria siguiente le correspondiesen a Filipinas. En la misma
resolución se ordenó que en los próximos concursos se anunciase la fecha del siguiente
para facilitar la realización de los exámenes a los territorios de Ultramar170.
Finalmente estos aspirantes se examinaron en noviembre, seguramente ante el
temor de su Capitán General, a perder las plazas. Éste envió un telegrama informando de
los siete aprobados y a los tres que por sus notas les correspondía plaza. El Ministro
O`Ryan determinó que ingresasen en la en la promoción de febrero del año siguiente171.
En caso de que un sargento procedente de Ultramar obtuviese plaza se esperaba a
que desembarcase en la Península y se le destinaba a unidades peninsulares. Esto solo
era un trámite meramente administrativo encaminado a dotar de una mayor agilidad la
percepción de sus haberes172.
4.4. El Profesorado.
Cuatro grandes problemas se podrían destacar en la enseñanza militar de finales
del siglo XIX: la falta de incentivos y de atractivo de la función docente; la exigencia de
este tipo de destinos en comparación con los realizados en otros cuerpos; la ubicación de
170
R.O. de 2 de octubre de 1888 (DOMG, núm. 217 de 5 de octubre), en donde se anunciaba la próxima convocatoria para febrero de 1889. 171
R.O. de 27 de noviembre de 1888 (DOMG nº 263 de 29 de noviembre). Circular de la Dirección General de Infantería de 19 de septiembre de 1888. Los Sargentos Segundos Diego Navarro Moro, Pedro Blázquez Solomado, José Pedré Rodríguez y José Aranceta Oreandía desembarcaron en la Península el 8 de septiembre y pasaron destinados al Regimiento del Príncipe nº 3, al de Toledo nº 35, al de Isabel II nº 32 y al Batallón de Cazadores de la Habana nº 18, respectivamente (DOMG núm. 206, de 21 de septiembre). 172
~ 68 ~
los centros de enseñanza, generalmente en poblaciones poco atractivas y bastante caras,
y la movilidad por razones de ascenso173.
Para paliar estos problemas se aprobaron disposiciones intentando incentivar los
destinos de profesorado pero estos beneficios fueron derogados por el Real Decreto de
23 de junio de 1886, a punto de inaugurarse nuestra Academia, justificándose tal medida
porque el número de acogidos a ellos fue tan alto que llegó a afectar «a la regularidad de
los ascensos, a la extinción del reemplazo y al propósito de suprimir los grados y no dar
ascenso sin vacante»174.
En abril de 1888 se volvieron a regular las recompensas para profesores. El
general Cassola justificó esta medida argumentando que las tareas del profesorado «no
son las más propias para atraer a los oficiales que se distinguen en cada Arma (…), si no
se les ofrece el atractivo de valiosas recompensas» Este Real Decreto establecía
nuevamente la figura de los ayudantes de profesor que serían desempeñados por
oficiales subalternos. Fijaba una gratificación anual de 600 pts. para el Profesor y 450
para el Ayudante y, si habían dado muestras de idoneidad para el puesto y previa
propuesta de la Junta Facultativa de la Academia, la cuantía desde el segundo año sería
de 1.500 y 600 pesetas respectivamente175.
La plantilla de profesores que aparece en el primer Reglamento de la AES se
componía de un coronel o teniente coronel Director, un comandante Jefe de estudios y del
detall, seis capitanes profesores y siete tenientes o alféreces ayudantes de profesor, un
médico segundo ayudante, dos segundos profesores, uno veterinario y otro de equitación,
y un Maestro armero176.
173
SANCHEZ ABAL, R. Op. cit., p. 125. R.O. de 4 de abril de 1888. CLE, núm. 123, pp. 211‐216. 175
R.D. de 4 de abril de 1888. CLE, núm. 123, pp. 211‐216 (Cit. VELAMAZAN, p. 438). Esta disposición fue modificada por otra R.O. de 13 de octubre (CLE, núm. 390, p. 674) en la que los profesores pudrían disfrutar desde el principio de la máxima gratificación desde el principio, siempre que hubiesen ejercido el profesorado durante un año. 176
Aunque la vacante de Maestro Armero estaba recogida en el Reglamento de la Academia, no se publicó hasta 1889 por Real Orden de 6 de junio (DOMG núm. 127 de 9 de junio). 174
~ 69 ~
Desde el primer momento la prioridad se centró en la creación de un cuerpo
docente con garantías para dotar a los sargentos de la formación necesaria. En un primer
momento se cubrieron las plazas de Director, de Jefe de estudios y del detall, de tres
capitanes y 4 tenientes-alféreces profesores.
Quienes aspirasen a una plaza deberían cursar instancia dirigida a S. M. antes del
primero de septiembre177. Los requisitos previos para obtener la plaza debían ser, al
menos, uno de los siguientes: haber pasado por alguna academia o colegio militar de
Infantería o Caballería superando con éxito el plan de estudios vigente en aquel momento;
o haber conseguido por oposición el cargo de profesor en dichas academias. En caso de
no encontrarse en alguno de estos supuestos el aspirante a profesor debería demostrar
su aptitud para la enseñanza y, para ello, se determinaba que debería examinarse de
todas las asignaturas del programa de ingreso y el plan de estudios de uno de los cursos
académicos. Para los alféreces además se les exigía al menos tres años de servicio.
Por R. O. de 1 de septiembre de 1886, fue destinado a la AES el primer plantel de
profesores178. Los nombramientos recayeron en los siguientes jefes y oficiales: Director,
Teniente Coronel D. Constantino Domingo Bazán (Bon. Depósito de Vinaroz); Jefe de
estudios y del detall, Comandante D. Camilo Lasala Goitia (Bon. Reserva de Monforte); y
Profesores, Capitán de caballería D. Ildefonso Gómez Nieto (Rgto. Caz. de Arlabán); el
Teniente D. Vicente Aymerich Rico (Bon. Reserva de Santiago); y los Alféreces D.
Eugenio Ramos González (Rgto. Caz. de Talavera), D. Enrique Iniesta López (Bon. Caz.
de Manila), y D. Mateo Prieto Cortés (Bon. Reserva de Barcelona nº 1).
Viendo sus procedencias se pueden atisbar motivaciones de carácter económico.
De las nueve vacantes previstas solo se cubrieron siete. En cuatro de ellas, el Director, el
177
R. O. de 14 de agosto de 1886 (C.L.E. núm. 335, pág. 575) AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 34. Oficio del E.M. de la Capitanía General de Castilla La Vieja de 7 de septiembre al Gobernador Militar de Zamora. El 3 de septiembre de ese año El Correo Militar anunciaba el destino de estos oficiales a la AES. 178
~ 70 ~
Jefe de estudios, un teniente y un alférez profesores, su procedencia era de los
Batallones de Reserva o Depósito, donde los haberes se veían muy mermados. Además,
dos de los alféreces, para alcanzar la plaza de profesor, deberían examinarse del temario
en un plazo de seis meses, tal como contemplaba el art. 22 del Reglamento, ya que no
cumplían ninguno de los dos requisitos que se exigían para optar a la plaza. Por lo tanto,
creo que se puede calificar de poco exitosa la primera convocatoria de plazas para
profesor.
9. Retrato Colectivo. Profesores de la Academia Especial de Sargentos de Zamora. (Ministerio de Defensa.
IHCM.AGMM. Sign. F.12.538). De izquierda a derecha. Arriba: Cap. Rodríguez Benito, Alf. Monturus ; Tte. Fontana,
Alf. Bermejo, Tte. López Jiménez, Alf. Sánchez Márquez. Centro: Médico Romero Herrera, Cap. Cortils; Tte. Ruíz
Merás, Tte. Calero Ortega, Cap. Franchs Traserra, Tte. Martín Ballesteros, Cap. Ascensión, Tte. Aymerich. Sentados:
Cap. Gallego Gallego, Tte. Ramos González, Cap. Juárez Pozo, Tcol. Domingo Bazán, Cte. Lasala; Cap. Gómez Nieto. A pesar de la corta existencia de la Academia, la plantilla de profesores sufrió
cambios constantes. En noviembre de 1886, en previsión del incremento del número de
alumnos para enero del año siguiente, se aumentó en cuatro capitanes y siete tenientes o
~ 71 ~
alféreces179, y un año después se fijó la plantilla en un Coronel Director, un Teniente
Coronel jefe de detall, un Comandante primer profesor y trece Capitanes profesores,
nueve de infantería y cuatro de caballería180. Como se aprecia, los oficiales subalternos
desaparecían, ordenándose su cese en el destino, aunque continuarían impartiendo sus
clases hasta finales de diciembre.
En 1888 otra Real Orden, de 26 de marzo, modificaba las plantillas de profesores
de todas las Academias Militares. Para la AES contemplaba un Coronel Director, un
Teniente Coronel Jefe de estudios, un Comandante Jefe del detall, los tres de Infantería;
diez Capitanes Profesores, ocho de Infantería y dos de Caballería y cuatro Tenientes
Profesores, dos de Infantería y dos de Caballería. En total diecisiete Profesores y Jefes.
Por tanto, atendiendo a su número, la Academia Especial de Sargentos se constituía en la
segunda de entre todas las Academias Militares del Ejército, solo superada por los
veintiocho profesores y jefes de la de Artillería. Además al centro se le asignaba un
Médico 2º, un Segundo Profesor Veterinario y un Segundo Profesor de Equitación181.
La última plantilla conocida para la AES es la que se deriva de la Real Orden de 6 de
junio de 1889 y en la que figuraba como personal de la Academia, además de los
anteriormente citados, un Capellán segundo y un Maestro Armero182.
4.4.1. El Director: D. Constantino Domingo Bazán.
El coronel director de la Academia tenía las mismas atribuciones y autoridad que
cualquier coronel en su regimiento. Dependía directamente del Director General de
Instrucción Militar, que era la autoridad superior de la Academia.
179
R.D. de 3 de noviembre de 1886. CLE, núm. 483, p. 973. R.O. de 7 de noviembre de 1887. CLE, núm. 468, pp. 730‐731. 181
R.O. de 26 de marzo de 1888. CLE, núm. 119, pp. 207‐209. 182
R.O. de 6 de junio de 1889 (DOMG, núm. 127 de 9 de junio). 180
~ 72 ~
Podía proponer cuantas reformas estimase oportunas en
el Reglamento o en el plan de estudios y sería el Presidente de
las Juntas facultativa, gubernativa y económica de la
Academia.
Entre otras cometidos tenía el de proponer al Director
General de Instrucción Militar a los aspirantes a profesor,
teniendo atribuciones para distribuir las clases entre los
profesores y formar los tribunales de examen.
10. D. Constantino Domingo Bazán, Director de la AES. Desde el 10 de octubre de 1888, los Directores de todas las Academias militares
funcionaban como Jefes de Contabilidad, conservando en tal concepto la primera llave de
la Caja183.
El primer y único Director, con el cargo en titularidad, de la AES fue don Constantino
Domingo Bazán, destinado a la misma, siendo teniente coronel. Al ascender a coronel en
1888, se quedó fuera de la plantilla por lo que se le nombró una comisión de servicio, para
poder concluir el curso, hasta finales de julio de 1888. Tras la modificación de la plantilla
pasó a ocupar la plaza de Director en propiedad184.
Fue un hombre culto y no solo vinculado al ámbito militar. En octubre de 1878 había
sido nombrado profesor de las conferencias militares de Lérida185. Fue autor de algunas
publicaciones relacionadas con la historia militar186, pero sin duda su mayor cualidad, fue
la de poseer una de las colecciones de monedas ibéricas más importantes de su tiempo.
Es mencionado en artículos y revistas de la época relacionadas con la numismática
183
R.O. de 10 de octubre de 1888. CLE, núm. 384, pp. 668‐669. R.O. de 27 de junio de 1888 (DOMG, núm. 141 de 29 de junio). 185
El Imparcial, de 7 de octubre de 1879. Madrid. 186
Don Luis de Requesens, general de mar y tierra, diplomático y hombre de estado. Barcelona (1885); “El poderío aqueménida. Resumen histórico, militar y crítico del primer imperio persa”, en Revista Científico‐Militar. Barcelona (1884). 184
~ 73 ~
antigua en la Península Ibérica. Incluso una moneda inédita de su propiedad fue
publicada en el Boletín de la Real Academia de la Historia187.
Murió el 19 de abril de 1890 desempeñando las funciones de su cargo a consecuencia
de una tisis pulmonar derivada de la gripe que afectó a la provincia. Su vacante,
hallándose próxima la extinción de la Academia, no fue cubierta y se ordenó que el cargo
de Director fuese ocupado a quien por ordenanza le correspondía188. Éste fue el Teniente
Coronel don Luis Pérez y Chacón.
4.4.2. El Jefe de estudios y del detall.
Cuando la Academia inició su andadura recayeron bajo una misma persona estos
dos cargos. Tenía responsabilidad sobre la instrucción teórica de los Sargentos Alumnos,
así como las clases prácticas y los ejercicios. También velaba por la estricta puntualidad
en la asistencia a las clases, tanto de profesores como de alumnos, y bajo su control se
hallaban los registros de notas, turnos de exámenes y documentos relativos a los
estudios.
Como Jefe del Detall, sus atribuciones eran las mismas que la de los encargados
del detall en los batallones de Infantería.
Formaba parte como vocal de las tres Juntas que se establecieron en la Academia
(facultativa, gubernativa y económica). La Junta económica fue la encargada de distribuir
los fondos de los que se disponía y el Jefe del detall era quien intervenía los pagos a
realizar que el Director de la Academia ordenaba. Era uno de los depositarios de las tres
llaves de la caja de caudales, las otras dos las tenían en su poder el Director de la
Academia y el Capitán Cajero.
187
PUJOL Y CAMPS, C. “Monedas de Ilergecia”, en BRAH, tomo 4. Madrid. 16 de febrero de 1884, pp. 159‐166. También es mencionado en otras obras relacionadas con la numismática antigua. 188
R.O. de 26 de mayo de 1890. (DOMG, núm. 118, de 29 de mayo). ~ 74 ~
Este cargo fue desempeñado por varios oficiales. Durante 1886-1887 lo ocupó el
Comandante D. Camilo Lasala Goitia189, siendo sucedido por el Comandante D. Diego
Barquero Sánchez que ocupó el cargo hasta marzo de 1890, fecha en la que ya se
encontraba en ciernes el cierre de la AES y en la que fue destinado al Colegio
Preparatorio Militar de Trujillo190. En la misma orden de destino se estipulaba que las
funciones de Jefe del detall las desempeñase hasta su extinción el capitán profesor a
quien por antigüedad le correspondiese.
En la reorganización de la plantilla de 7 de noviembre de 1887 los dos cargos, el de
jefe de estudios y el de jefe de detall se separaron, dejando a un teniente coronel
encargado del detall y a un comandante como primer profesor.
En marzo de 1889 ocupó el cargo de Jefe de Estudios el Teniente Coronel de
Infantería D. Ciro Warleta y Ordovás. Lo abandonó con motivo de su ascenso a coronel
en el mes de junio siguiente191.
Los fondos.
El Reglamento y la Real Orden de 20 de julio de 1885 disponían medidas
especiales para el sostenimiento del centro. Entre ellas se encontraba que las cuotas de
reenganche de los sargentos condenados por sentencia de Consejo de Guerra en
presidios o en alguno de los cuerpos disciplinarios y que perdían el derecho a percibir
dichas cuotas, eran ingresadas en el fondo de dotación de la Academia. También
pasaban al fondo de dicha Academia los pluses diarios que durante el período de arresto
de los sargentos reenganchados dejaban de percibir192, así como las cuotas de
189
Guía Oficial de España, Madrid. 1887 (p. 429). R.O. de 19 de abril de 1890 (DOMG núm. 90 de 23 de abril). 191
R.O. de 19 de febrero de 1889 (DOMG núm. 41 de 21 de febrero) y R.O. de 192
R.O. de 20 de julio de 1885, arts. 18 y 19. 190
~ 75 ~
reenganche y los intereses de los sargentos alumnos, ya que éstos perdían estos
derechos en el momento del ingreso.
Con estas medidas se pretendía paliar en parte los gastos de la Academia, entre ellos
la compra de libros de texto o el importe del uniforme y equipo que se requería cuando los
alumnos ascendiesen al empleo de Alférez.
El presupuesto inicial de la Academia Especial de Sargentos fue aprobado en el
mismo Real Decreto que determinaba su apertura, de 16 de agosto de 1886. Para ello se
asignaban fondos detraídos de los presupuestos de las Conferencias de Oficiales y de las
Academias preparatorias, que habían visto cómo se rebajaba su dotación en más de
45.000 pesetas. Para atender a los primeros gastos se facilitaron 15.000 pesetas
procedentes de esos fondos, al igual que las 24.018 pesetas a las que ascendía el
presupuesto de personal y gratificaciones.
Conforme fue incrementándose el personal de plantilla de la AES también
aumentaron los créditos necesarios para sufragar los gastos generados por el personal.
Así para el ejercicio de 1889-90 el total presupuestado, sólo para este concepto, ascendía
a 123.248,48 pesetas193.
4.4.3. Oficiales Profesores y Ayudantes.
Bajo su responsabilidad se encontraba la enseñanza teórica y práctica de las
clases que impartían, pudiendo proponer al Jefe de estudios las medidas que estimasen
oportunas para la mejor instrucción de los Sargentos alumnos. Siempre eran los
examinadores de sus clases y, si eran nombrados para ello, podían formar parte de los
tribunales de exámenes. Ejercían en sus clases la misma autoridad que los capitanes de
compañía.
193
R.O. de 6 de junio de 1889 (DOMG núm. 127 de 9 de junio) ~ 76 ~
Entre estos profesores se distribuyeron diferentes cometidos, como el de Capitán
Bibliotecario, encargado de la biblioteca del centro y cuyos gastos se detraían del fondo
general del que disponía la Academia.
El Capitán Cajero, nombrado anualmente para cada ejercicio económico. Estaba
exento de todo servicio, salvo de las funciones propias de Profesor. Bajo su custodia se
encontraba la tercera llave de la Caja de caudales. Por su cargo era vocal de la Junta
Económica, a la que mensualmente debía presentar los gastos generados en el mes
anterior, y anualmente, al finalizar el ejercicio, debía realizar un balance general de caja,
especificando sus entradas y salidas, que sería remitido a la Dirección General de
Instrucción Militar, una vez aprobado por la Junta Económica.
Otro cargo a desempeñar por los Capitanes Profesores era el de Ayudante de
director, quien lo nombraba expresamente.
También se nombró un Capitán como Jefe de la Compañía de Infantería que se
formaba por los Sargentos Alumnos de esta Arma y sus asimilados, y otro como Jefe de
la Sección de Caballería.
Entre los Tenientes y Alféreces, además de ser jefes de sección de la compañía de
infantería, también desempeñaron la función de Teniente Habilitado, igualmente
nombrado para cada año económico y el único que estaba exento de las funciones de
Profesorado.
El Alférez Abanderado, nombrado por el Director General a propuesta del Coronel
Director de la Academia, estaba a cargo del material que no estuviese encargado a los
Profesores de las clases.
El Profesor de equitación se ocupaba de las clases de esta disciplina, del picadero
y de los caballos que la Academia tenía en dotación. Tenía las mismas atribuciones y
responsabilidades que el resto de profesores.
~ 77 ~
Problemas y servidumbres.
Debido al escaso número de oficiales subalternos existentes en la Academia los
Capitanes profesores estaban incluidos en el turno para realizar la Guardia de
Prevención. Ello provocó gran malestar entre estos oficiales ya que esta medida no solo
repercutía en las clases que tenían que impartir sino que gravaba extraordinariamente la
servidumbre del destino. En varias ocasiones intentaron la exención de este servicio pero
una Real Orden de 21 de marzo de 1889 ratificó lo dispuesto194.
Otro problema que se suscitó en la AES relacionado con el profesorado fue el
nombramiento de muchos oficiales como defensores y vocales en los Consejos de
Guerra. Éstos, en muchas ocasiones, tenían que celebrarse en otra localidad distinta a la
del destino, por lo que los profesores tenían que ausentarse del centro con el perjuicio
que ello conllevaba. Esta situación motivó una consulta del Capitán General de Castilla la
Vieja el 8 de junio de 1889 en la que se solicitaba una posible exención de este servicio
para evitar que se pudiera resentir la enseñanza. El asunto se resolvió favorablemente
para los profesores de todas las academias militares que fueron eximidos del citado
servicio cuando los consejos de guerra se celebrasen fuera de la localidad de residencia
y, cuando fuesen en la misma localidad, el número de profesores implicados en este
servicio sería de un 25% del total de la plantilla como máximo195.
A los primeros profesores se les unieron cuatro capitanes y ocho subalternos, en
diciembre de 1886. Las condiciones y requisitos para solicitar las nuevas vacantes fueron
las mismas que para la primera convocatoria. El Correo Militar se hace eco del destino a
la AES de los nuevos profesores. Los cuatro capitanes fueron, de Infantería, Adolfo
Ascensión González, Eloy Juárez del Pozo y José Rodríguez Benito; y de Caballería
Ramón Franch y Traserra. Entre los subalternos, los tenientes Antonio Martín Ballesteros,
194
195
R.O. de 21 de marzo de 1889 (CLE núm. 134, p. 192). R.O.C. de 28 de junio de 1889, CLE, núm. 294, p. 499. ~ 78 ~
José López Jiménez, Juan Calero Ortega y Fernando Ruiz Merás, todos de infantería; y
los alféreces Gerónimo Sánchez Márquez, de Infantería; y Gregorio Monturus Azcorbe y
Juan Bermejo Ceballos Escalera, de caballería196.
Sin embargo, los cambios en la plantilla producidos por la real orden de 7 de
noviembre de 1887 llevaron a una reestructuración del profesorado. A propuesta del
Director General de Instrucción Militar continuarían en la Academia los tenientes Calero,
Iniesta López, Ramos González y el alférez Monturus Ascorbe, mientras que Fontana
Santos, Ruiz Merás y López Jiménez, cesaron como profesores a finales de febrero197.
Por último, merece la pena reseñar la vocación y dedicación de este cuerpo
docente pese a la carga extraordinaria de cometidos y servicios con que se vieron
salpicados los profesores. Una de las asignaturas con mayor nivel de exigencia fue la de
Topografía y Dibujo. Durante dos cursos fue su capitán profesor el prestigioso D. Federico
Gómez de Salazar. Sus sucesores tampoco le fueron a la zaga. Prueba de ello la
tenemos en la felicitación que recibieron los capitanes de esa asignatura José Velasco
Martínez y Salvador Cortils y Más, en agosto de 1889, por los extraordinarios planos
topográficos realizados por los sargentos alumnos del último curso, Bernabé Guirau e
Hilario, Manuel Sánchez Horrillo, Prudencio Rodríguez Ruiz, Emilio Guerra Párraga y
Teodoro Bustamante Fernández198.
4.4.4. Otro personal.
El médico y el veterinario
La misión del médico, como contemplaba el reglamento, era velar por la salud de
profesores y alumnos. Durante sus años de actividad la Academia tuvo dos médicos. En
196
El Correo Militar, de 22 de diciembre de 1886. R.O. de 18 de febrero de 1888 (DOMG núm. 41 de 23 de febrero). Otros oficiales se fueron incorporando al cuerpo docente a lo largo de los cursos. Cuando ya el cierre de la Academia fue algo más que un rumor, las bajas por destino aumentaron considerablemente (ver Cuadro 1 en Apéndice documental). 198
R.O. de 10 de agosto de 1889 (DOMG núm. 178 de 13 de agosto). 197
~ 79 ~
su primera etapa fue D. José Romero Herrera, quien ascendió a médico primero en abril
de 1888, quedando confirmado en su destino199. Al mes siguiente dejó la Academia y su
plaza fue ocupada por el médico D. Juan Algar y Macarro200.
La vacante de Profesor Veterinario fue ocupada por D. Leandro Rodríguez Navarro.
Su misión principal era cuidar de los animales que tuvo la AES en dotación. Además
participó en las campañas de vacunación realizadas en la ciudad en colaboración con las
instituciones civiles. En julio de 1890 su vacante, cuando ya el fin de la AES estaba
próximo, fue amortizada quedando en situación de reemplazo y a disposición de la
autoridad correspondiente201.
El Capellán.
Encargado
de
la
salud
espiritual de los miembros de la
Academia causó alta en calidad
de agregado en septiembre de
1888, el capellán D. Miguel Pastor
López, que se hallaba destinado
en
el
Colegio
de
Guardias
Jóvenes de Valdemoro202. Meses
más tarde, en mayo de 1889
obtenía la plaza en titularidad203.
Pronto
11. Primera hoja del Libro Parroquial de Partidas de Defunción de la AES. (Libro núm. 794. AEET.) se
servicios,
prescindió
cuando
ya
de
sus
estaba
199
R.O de 18 de abril de 1888 (DOMG núm. 89 de 21 de abril) y R.O. de 26 de abril (DOMG núm. 94 de 27 de abril). R.O. de 26 de mayo de 1888 (DOMG núm. 114 de 27 de mayo). 201
R.O. de 30 de junio de 1890 (DOMG núm. 145 de 1 de julio). 202
Disposición de la Dirección General del Clero Castrense de 14 de agosto de 1888 (DOMG núm. 178, de 17 de agosto). 203
Disposición de la Dirección General del Clero Castrense de 21 de mayo de 1889 (DOMG núm. 113, de 23 de mayo). 200
~ 80 ~
sentenciado el fin de la Academia, y al igual que el profesor veterinario pasó a situación
de reemplazo y a disposición de la autoridad respectiva204.
Fue el encargado de anotar las novedades ocurridas en la Academia en relación
con los bautismos, defunciones y matrimonios. Su firma puede verse plasmada en los
citados Libros Registro.
El Maestro Armero.
El Reglamento de la Academia contempló desde un principio la figura del Maestro
Armero pero las restricciones presupuestarias y las necesidades sobrevenidas retrasaron
la creación efectiva de la vacante hasta el ejercicio de 1889-1890. La Real Orden de 6 de
junio de 1889 por la que se aprobaba el presupuesto y las plantillas de las Academias
militares fijaba la cuantía a percibir. El sueldo anual sería de 1.020 pesetas. Los
interesados remitirían al Coronel Director las solicitudes. La vacante se publicó en el
Diario Oficial del Ministerio de la Guerra en cinco ocasiones entre el 14 y el 27 de julio de
1889.
4.5. Los Sargentos Alumnos.
4.5.1. Régimen de vida.
Organización.
Los sargentos alumnos vivían en régimen interno, acuartelados en la Academia y
organizados en una compañía de infantería y una sección de caballería.
La comida la realizaban reunidos en el comedor. La Academia les proporcionaba el
servicio. Sin embargo, eran los sargentos quienes trataban directamente con el cocinero,
con el que concertaban un contrato privado en el que la Academia no tomaba parte.
204
Ver nota 201. ~ 81 ~
El reglamento contemplaba tres períodos de vacaciones. Verano, desde el 1 de
agosto a 1 de septiembre, pudiendo el Director dar licencias para desplazarse a los
puntos que los interesados solicitasen. En este punto también estaban incluidos los
profesores siempre que las necesidades del servicio lo permitiesen.
12. Dormitorio de Alumnos de la AES. J. David.1887 (Mº. Defensa. IHCM. AGMM.
Sign. F. 12.552)
13. Comedor de sargentos alumnos. J. David.1887 (Mº. Defensa. IHCM. AGMM.
Sign. F. 12.551) ~ 82 ~
Los otros dos períodos eran Navidad, desde el 24 de diciembre hasta el 1 de
enero, ambos inclusive; y Semana Santa, desde el Miércoles Santo hasta el primer día de
Pascua de Resurrección.
Estos períodos fueron suprimidos para realizar los cursos abreviados que se
establecieron con motivo del cierre de la academia. Además de estos períodos oficiales
no lectivos el Director de la Academia podía conceder licencias extraordinarias que
estuviesen debidamente justificadas.
Haberes.
Durante los dos primeros semestres los Sargentos Alumnos percibían sus
retribuciones por las unidades de donde procedían y a las que seguían perteneciendo
hasta que no aprobaban el segundo semestre.
Para ello las unidades se valían del giro mutuo, pero esto daba lugar a retrasos en
los pagos y a una merma en los exiguos haberes de los Alumnos ya que debían afrontar
el importe del giro. Ello dio lugar a que el Jefe de detall de la Academia propusiese, el 2
de diciembre de 1886, que para mejorar este asunto, los alumnos pasasen a percibir sus
haberes a través del fondo del Depósito de Transeúntes de la plaza205.
En 1889 la Dirección General de Caballería dispuso que las unidades remitiesen
las pagas al Director de la Academia, en lugar de hacerlo como hasta entonces,
directamente a los alumnos. De esta manera la Academia podía saber con mayor
exactitud los medios con los que contaban los alumnos para atender a sus
necesidades206.
205
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 34. En nota al margen, el Gobernador Militar se muestra contrario al Sistema propuesto, alegando además al previsto incremento del número de alumnos, con lo cual las cantidades existentes en el Depósito de Transeúntes serían insuficientes para librar los pagos. 206
Circular de 17 de enero de 1889. CLE, núm. 18, p. 34. ~ 83 ~
14. Primera Sección de Alumnos. J. David. 1887 (Ministerio de Defensa. IHCM.AGMM. Sign. F.12539) 15. Segunda Sección de Alumnos. J. David. 1887 (Ministerio de Defensa. IHCM.AGMM. Sign. F.12540) 16. Tercera Sección de Alumnos. J. David. 1887 (Ministerio de Defensa. IHCM.AGMM. Sign. F.12541) ~ 84 ~
17. Cuarta Sección de Alumnos. J. David. 1887 (Ministerio de Defensa. IHCM.AGMM. Sign. F.12542) 18. Quinta Sección de Alumnos. J. David. 1887 (Ministerio de Defensa. IHCM.AGMM. Sign. F.12544)
19. Sexta Sección de Alumnos. J. David. 1887 (Ministerio de Defensa. IHCM.AGMM. Sign. F.12543)
~ 85 ~
20. Clase con su profesor. J. David. 1887 (Ministerio de Defensa. IHCM.AGMM. Sign. F.12547)
21. Clase con su profesor. J. David. 1887 (Ministerio de Defensa. IHCM.AGMM. Sign. F.12546) 22. Clase con su profesor. J. David. 1887 (Ministerio de Defensa. IHCM.AGMM. Sign. F.12545) ~ 86 ~
4.5.2. Uniformidad.
Los Sargentos Alumnos vistieron el uniforme de los cuerpos de los que procedían
«hasta tanto que se designe el que deben usar», según disponía el Real Decreto de 16 de
agosto de 1886. Mes y medio antes se había decretado la modificación de las letras que
figuraban en las hombreras y la gola de los uniformes debido al fallecimiento del monarca
Alfonso XII. Por tanto, el A. XII sería sustituido por el de A. XIII correspondientes al nuevo
rey, todavía niño207.
El 14 de marzo de 1887, una Real Orden señalaba los distintivos que jefes,
oficiales y alumnos debían de usar sobre el uniforme. Sobre el cuello de la guerrera o
prenda análoga llevarían las iniciales de la Academia (AES). Para diario, los alumnos
usarían la gorra “teresiana” de paño azul turquí con vivos amarillos. Debajo del vivo
inferior portarían cordoncillos de color oro que indicaban el curso al que pertenecían: uno
a distancia de 3 milímetros del vivo si eran del segundo semestre; dos si eran del tercero
y tres si eran del cuarto semestre.
En cuanto al uniforme de gala, alumnos y profesores usarían el propio de cada
Arma o Instituto. En el cuello los alumnos portarían trencillas de estambre de 75
milímetros de largo, colocadas horizontalmente en el centro y que empezaban a ambos
lados del cuello. Una trencilla si eran del segundo semestre; dos, con 2 milímetros de
separación y situadas a igual distancia de los bordes superior e inferior del cuello, si eran
del tercer trimestre; y tres trencillas, con igual separación, si pertenecían al cuarto.
Por último, los alumnos que ejercían el cargo de Brigada llevarían en el la manga,
en la misma forma que las que habían llevado antes los oficiales del ejército, tres estrellas
de cinco puntas de estambre de color oro; dos estrellas si eran primeros jefes de sección
y una si eran segundos jefes208.
207
208
R.O. de 30 de junio de 1886 CLE (nº 274, p. 461) R.O. de 14 de marzo de 1887. CLE, núm. 126, pp.265‐266. ~ 87 ~
Durante la realización de las prácticas en las unidades, al finalizar sus estudios, los
sargentos procedentes de la AES llevaban una uniformidad que les diferenciaba del resto
de los sargentos. La prenda de cabeza, ros, chacó o casco, sería igual que la que
llevaban los oficiales pero sin divisas; lo mismo que la gorra “teresiana”, en la que
portarían un cordoncillo de 3 milímetros de diámetro de oro y plata colocado debajo del
vivo inferior. El capote, guerrera o dormán sería el que usaba la tropa pero de mejor clase
y en estas prendas portarían las divisas de sargento primero. El arma blanca, espada o
sable, sería como el de los oficiales, limitando su uso para los institutos de a pie a los
actos en que no debían llevar fusil y bayoneta. La forrajera sería la misma que la que
utilizaban los oficiales209.
4.5.3. Disciplina: deberes y obligaciones.
Los delitos militares y comunes así como las faltas de disciplina eran juzgados
atendiendo a las Ordenanzas vigentes.
A los alumnos se les exigía conducta intachable y espíritu de sacrificio para
alcanzar con éxito el objetivo ansiado. En el reglamento (art. 92) se les prevenía de que
las maniobras tendentes a obtener beneficios de otra forma que no fuese una verdadera
aplicación en los estudios serían «inútiles, sino perjudiciales, para el que cifre sus
adelantos en la eficacia de procedimientos contrarios a la equidad y a la justicia».
Las faltas académicas estaban tipificadas en cuatro grados y sus castigos iban
aumentando a medida que la falta era mayor. A partir de las de segundo grado ya se
podría cumplir el arresto en el cuarto de corrección.
Los Profesores podían imponer castigos hasta el tercer grado, siendo el Director
quien cuantificaba el número de días de arresto. Los Jefes podían imponer los castigos
hasta tercer grado inclusive. Al Director General se le reservaba la imposición de los
209
R.O.C. de 7 de noviembre de 1889. CLE, núm. 552, pp. 849‐851. ~ 88 ~
castigos de cuarto grado, es decir los mayores de 15 días o incluso la expulsión de la
Academia. En cualquier caso los sargentos, a pesar de estar arrestados, debían de acudir
a las clases.
La asistencia a las clases era obligatoria y se llevaba un control de las faltas para
su castigo en caso necesario. Las faltas podían ser justificadas o voluntarias. Éstas eran
objeto de corrección y se dividían en faltas parciales, en caso de no asistencia a una clase
completa, o falta de puntualidad, en caso de llegar tarde a la misma. Dos faltas parciales o
tres de puntualidad se computarían como una total. Seis faltas totales eran consideradas
falta muy grave.
Para estas faltas muy graves, tanto de asistencia como de otro tipo, se constituiría
un Consejo de Disciplina que instruía un expediente gubernativo y cuya sentencia debía
ser aprobada por el Director General.
4.5.4. Bajas.
Los Sargentos Alumnos podrían causar baja en la Academia por varios motivos. La
baja podía ser con carácter voluntario solicitada mediante instancia al Director General de
Instrucción Militar. En caso de ser aceptada los sargentos regresarían a sus unidades de
procedencia y recobrarían la situación que tenían previamente. Además tenían derecho a
recibir el abono de la parte del reenganche que tuviesen devengada.
También un alumno podía ser separado de la Academia por obtener nota de
“desaprobado” por dos veces consecutivas en un mismo curso, o tres en cursos
diferentes, volviendo a sus cuerpos en calidad de supernumerarios.
Por último, un alumno podía ser expulsado si demostraba “notoria desaplicación” o
mala conducta informada al Director por todos los profesores de las asignaturas que
cursase el alumno. En este caso podía ser expulsado sin esperar al examen final de fin de
~ 89 ~
curso y perdía los derechos al abono de los premios de reenganche, quedando éstos a
beneficio del fondo general de la Academia.
4.5.5. El frustrado ascenso a oficial. Las prácticas.
El Reglamento contemplaba, en su artículo 61, que una vez superados los cuatro
semestres, los alumnos serían promovidos al empleo de Alférez de Infantería o
Caballería, según hubiesen cursado uno u otro programa.
En un primer momento el ingreso en la Escala de Oficiales, visto desde nuestra
perspectiva, se hacía con cierta desigualdad, puesto que los Sargentos primeros
mantenían la antigüedad, es decir, al ingresar en la Escala de Oficiales lo hacían en
primer lugar los sargentos primeros cuya antigüedad dependía de las notas obtenidas, y a
continuación, los sargentos segundos, también por orden de calificaciones. Nunca un
sargento segundo podría adelantar en el escalafón a un compañero que hubiese
ingresado como sargento primero. A los recién ascendidos se les daba la oportunidad de
ingresar en el curso preparatorio de la Academia General Militar para acceder a los
cuerpos de Estado Mayor, Artillería o Ingenieros.
Sin embargo, el Real Decreto de reorganización de las clases de tropa de 27 de
octubre de 1886, modificaba sustancialmente las condiciones del ascenso de los alumnos.
En el mismo se estipulaba que los sargentos segundos alumnos que superasen el plan de
estudios serían promovidos al empleo de sargento primero con la declaración de aptitud
para el ascenso por antigüedad a Alférez de Infantería y Caballería para los de estas
armas. Para los sargentos de Ingenieros, Artillería y Administración Militar se preveía que
una vez ascendidos pasasen a una nueva escala que se crearía, la del Cuerpo de Tren210.
210
La R.O.C. de 6 de febrero de 1889 (CLE, núm.51, p.103) contemplaba que en caso de no estar creado el Cuerpo de Tren de Oficiales, los alféreces ascendidos de las armas indicadas, quedarían como agregados en sus unidades. ~ 90 ~
Desde la promulgación de este decreto el acceso a oficial para las clases de tropa
solo podría tener lugar desde las Academias General Militar o Especial de Sargentos.
A los sargentos alumnos que ya se encontraban cursando el plan de estudios en la
Academia Especial se les mantuvieron las condiciones con las que ingresaron.
La disposición generó gran malestar entre la clase de sargentos. Sobre todo los
sargentos primeros que aspiraban a ingresar en las siguientes promociones ya que no
solo no ascenderían a Alférez al finalizar sus estudios, sino que perderían la antigüedad,
ya que saldrían escalafonados por orden de calificaciones.
La primera consecuencia de esta medida fue la escasa afluencia de aspirantes
para ingresar en la segunda convocatoria. De las 200 plazas ofertadas solo se
presentaron 148 alumnos por lo que desde el Ministerio se tomó la determinación de
conceder el ingreso a los aprobados sin plaza del concurso anterior.
Muchos sargentos se consideraron atropellados ante este nuevo paso atrás en sus
aspiraciones legítimas y debieron de remitir las suficientes instancias reclamando lo que
consideraban justo como para que el Ministerio de la Guerra remitiese una serie de
propuestas sobre la situación de los sargentos a las Direcciones Generales de Infantería y
Caballería para que éstas diesen su parecer.
En general éstas eran las propuestas: que el ascenso a alférez de los sargentos
primeros se confirmase al año de haber finalizado sus estudios, para igualar así sus
tiempos con los de los alumnos de la Academia General Militar que habían ingresado el
mismo año y cuyo plan de estudios era de tres años; que la proporción en la que
ascenderían sería en un tercio de las vacantes existentes; y que para distinguirlos como
aptos para el ascenso se les permitiese vestir un uniforme de mejor calidad que el de la
tropa y más próximo al que usaban los oficiales, que pudiesen usar espada, que las
~ 91 ~
correcciones las cumpliesen en lugar aparte de los otros sargentos y que las
amonestaciones no fuesen en público ni a la vista de sus subordinados211.
La Dirección General de Infantería se mostró favorable en líneas generales a estas
formulaciones, llegando incluso a proponer que debido a la cualificada formación que
habían recibido los sargentos en la Academia, pudiesen ser designados como profesores
en las academias de los cuerpos212. Menos favorable se mostró la Dirección General de
Caballería, que veía una grave discriminación para los alumnos de su Arma procedentes
de la Academia General Militar, que tenían que pasar además de los tres años de
estudios un año más en la Academia de Aplicación de Valladolid213.
Las opiniones de las dos Direcciones Generales pasaron a la Sección de Campaña
del Ministerio de la Guerra, que pese a mostrarse favorable a mantener los derechos al
ascenso a alférez de los sargentos de la AES, se retrotrae al Reglamento de Ascensos de
1866 para evaluar y sustentar su propuesta que se resumía en que los sargentos de la
AES deberían tener dos años de efectividad en el empleo de sargento primero para
verificar su ascenso, contabilizando el tiempo en el empleo antes del ingreso en la
Academia. Los de Artillería e Ingenieros al ascender a Alférez pasarían al Cuerpo de
Tren, que todavía no se había creado; mientras tanto pasarían destinados a los cuerpos
de Reserva o como “agregados” a los cuerpos activos214.
En el transcurso de estas disquisiciones las Direcciones Generales fueron
suprimidas y el asunto pasó a manos de la 1ª Dirección del Ministerio. Con fecha de 25 de
septiembre esta Dirección se mostró muy crítica con la disuelta General de Infantería, ya
211
AGMS, Secc. 2ª, Div. 2ª, Leg. 4. Expediente sobre ascenso a Alférez de los Sargentos Primeros procedentes de la Academia Especial de Zamora. Minuta con fecha de 26 de junio de 1889. 212
Ibidem. Minuta de fecha 4 de julio de 1889. 213
Ibidem. Minuta de fecha 16 de julio de 1889. 214
Ibidem. Minuta de 4 de julio de 1889. ~ 92 ~
que según aquella no debió «de interpretar lo legislado sino en el estricto sentido de los
reglamentos, ni hacer apreciaciones gratuitas falseando el principio legal»215.
Finalmente estas propuestas y opiniones se plasmaron en una Real Orden,
dejando las prácticas que deberían efectuar los sargentos en un año y medio, período tras
el cual se verificaría el ascenso a alférez. Serían escalafonados en la clase de oficiales
inmediatamente después que los alféreces de la Academia General Militar que habían
ingresado el mismo año y manteniendo el puesto según las calificaciones obtenidas en la
AES216.
El problema de la antigüedad y los tiempos para el ascenso siguieron coleando
incluso con posterioridad al cierre de la Academia. En El Correo Militar se publicaron
varios artículos en sentidos divergentes.
Un artículo bastante burdo pretendía desprestigiar a la Academia de Zamora
aduciendo la facilidad con la que se ingresaba y los mayores beneficios de que
disfrutaban sus alumnos respecto a los de la AGM217.
En sentido contrario, durante el mes de agosto de 1891, en la sección titulada
“Espíritu del Ejército” firmada por Ménjir, se publicaron otros en defensa de los sargentos
procedentes de la AES. Sobre el período de prácticas se preguntaba: « ¿Para qué han
cursado y aprobado en Zamora su reglamentado plan de estudios? ¿Para desempeñar el
servicio que antes desempeñaban o para practicar otro con relación a los conocimientos
adquiridos? (…) ¿Es, pues, este el prestigio que a los sargentos de Zamora
corresponde?»
En relación a este asunto proponía que los sargentos realizasen determinados
cometidos que sí se podían considerar como prácticas efectivas en el empleo de oficial.
Tales eran las de abanderado, la de oficial de semana y la de comandante de la guardia
215
Ibidem. Minuta de la 1ª Dirección, sin fecha. R.O.C. de 7 de noviembre de 1889. CLE, núm. 551, pp. 849‐851. 217
“Eso, Justicia” en El Correo Militar, de 1 de agosto de 1890. 216
~ 93 ~
de prevención; y realizar aquellas guardias de plaza que estuviesen a cargo de un
capitán218. El mismo autor intentó concienciar de la necesidad de mejorar la condición de
los sargentos “procedentes” (así se les llamaba en las unidades) y también propuso el
ascenso al empleo de segundos tenientes honorarios o a alféreces alumnos durante el
período de prácticas o al cumplirse un año de éstas. Todo ello lo justificaba por la escasez
de subalternos en las unidades219.
El Reglamento de 31 de enero para los sargentos primeros procedentes de Zamora.
La supresión del ascenso directo a Alférez tras superar los dos cursos en la
Academia produjo una situación anormal en las unidades y en la vida diaria en los
cuarteles. Por una parte, los procedentes de la Academia salían con la sensación de
pertenecer de facto a la escala de oficiales, sin embargo, tenían que convivir con otros
sargentos primeros, muchos de los cuales no los veían con buenos ojos. También la tropa
percibía a los procedentes de Zamora con ciertas reticencias ya que no dejaban de ser
clases de tropa hasta que no se verificase su ascenso.
Esta situación, a pesar de las disposiciones oficiales y de los intentos de dignificar
el status de estos sargentos “zamoranos”, se prolongó en el tiempo y así puede
atestiguarse en la prensa militar de la época publicando algunos artículos sobre el
asunto220.
Se hizo necesaria, por tanto, una distinción para los procedentes de la Academia
que, en más o menos tiempo, se convertirían en oficiales. Así el 31 de enero se aprobó el
“Reglamento para el servicio de los cuerpos del Ejército de los sargentos primeros
218
“Prácticas de los Sargentos de Zamora” en El Correo Militar, de 17 de agosto de 1891. El Correo Militar publicó varios artículos sobre la dignificación de los sargentos abogando por la equiparación a los alféreces alumnos de la AGM los días 24 de julio y 5, 20 y 24 de agosto de 1891. En éste último, titulado “Los Sargentos de Zamora” se nos muestran las dificultades y tensiones que tuvieron que vivir los sargentos procedentes de Zamora en los destinos durante sus prácticas. Reproducido completo en Apéndice documental. 220
“Quejas fundadas”, en El Correo Militar. Edición de Madrid de 24 de julio de 1891. 219
~ 94 ~
procedentes de Zamora”. En él se contemplaba que los sargentos vestirían el mismo
uniforme que usaban las clases de tropa pero «de mejor calidad y más esmerada
confección»221. Portarían en las mangas las divisas de sargento primero y a los
pertenecientes a los institutos de a pie se les eximía de portar mochila a la espalda. Como
signo de distinción se les habilitaría un local separado de la tropa, independiente y de uso
exclusivo para los sargentos primeros, ya que debían seguir pernoctando en el cuartel, del
que solo podrían ausentarse con permiso del jefe de unidad.
Al llegar a la unidad recibirían del encargado del detall una almohada, un catre de
hierro, un colchón, dos fundas, dos mantas, dos sábanas con puntilla y dos sin ella, un
palanganero y una palangana222. Por la Dirección General de Infantería se emitió una
Circular para unificar criterios en cuanto al coste de las prendas que debían abonar los
sargentos procedentes de Zamora. El capote 35 pts., la guerrera 20 pts., el pantalón 20
pts., el gorro 2’50 pts., las polainas 4 pts., y el ros 9 pesetas223.
4.6. Convocatorias.
La Primera promoción. Octubre de 1886.
Esta promoción sufrió los naturales contratiempos de toda institución que inicia sus
pasos desde cero. Abrió sus puertas un mes y medio más tarde de lo establecido. Los
aspirantes realizaron el examen de tanteo en los Distritos el 21 de septiembre de 1886.
Se ofertaron 50 plazas y la distribución entre las Armas e Institutos fue la siguiente:
para caballería 7 plazas (3 para sargentos del Arma, 1 para los ingenieros, 1 para
artillería, 1 para Guardia Civil y 1 para Carabineros, estos cuatro últimos de los cuerpos
montados). Para Infantería quedaban las 43 restantes (30 para sargentos del Arma, 5
para la Guardia Civil, 4 para Carabineros, 1 para ingenieros, 1 para artillería, 1 para la
221
R.O. de 31 de enero de 1889. CLE, núm. 36, pp. 50‐56. R.O. de 6 de mayo de 1889 (DOMG núm. 101, de 7 de mayo). 223
R.O. de 21 de mayo de 1889 (DOMG, núm. 112, de 22 de mayo). 222
~ 95 ~
brigada sanitaria y 1 para la brigada de obreros de administración militar). En caso de no
cubrirse alguna de las plazas se distribuirán entre las otras Armas atendiendo al art. 33
del RD de 20 de julio de 1885 y al art. 59 del Reglamento de la AES224.
Los exámenes de ingreso se celebraron entre 5 y el 14 de octubre en Zamora. El
22 de octubre se hizo pública la relación de admitidos: 33 sargentos primeros de
Infantería, 5 de Caballería, 2 de Artillería y 10 sargentos segundos de Infantería225.
En esta promoción se produjeron algunas bajas de alumnos que solicitaron el
ascenso a alférez de la Escala de Reserva acogiéndose a las disposiciones vigentes, pero
otros, en su misma situación, prefirieron anular sus instancias y continuar en la AES para
pasar a formar parte de la clase de oficiales de la escala activa226.
Como consecuencia del retraso inicial el curso se prolongó hasta finales de febrero,
realizando los exámenes finales a primeros de marzo para, sin solución de continuidad,
empezar el siguiente curso227.
Esta promoción de la AES fue la única en la que sus alumnos egresaron como
alféreces del Arma respectiva. En total, 33 de infantería y seis de caballería228.
La Segunda Promoción. Febrero de 1887.
Para la segunda promoción el Ministerio de la Guerra contempló un aumento
considerable del número de alumnos. Entre las dificultades que acarreaba tal decisión,
una de ellas era dónde se podrían alojar los nuevos alumnos, toda vez que habría que
sumarlos, a los que ya estaban cursando sus estudios en el centro.
224
R.O.C. de 2 de octubre de 1886. CLE núm. 406, p. 777. R.O. de 22 de octubre de 1886. CLE núm. 450, p. 899. 226
DOMG de 24 de julio de 1888. Los sargentos alumnos fueron: Ricardo Vilar Oliver, Tomás Esteban Marco, Martín Jaráiz Broncano, Pedro Tebar Martínez, Francisco Borge Mencía y Domingo Palero Caballero. 227
Real Orden de 17 de enero de 1887. CLE, núm. 28, p. 52. 228
Circular de 27 de julio de 1888 (DOMG núm. 162 de 28 de julio). 225
~ 96 ~
Se sondeó la posible ubicación de una parte del alumnado en el Cuartel de
Caballería. Sin embargo, esta opción fue descartada por el Gobernador Militar, quien en
telegrama de 30 de octubre, informaba que dicho cuartel estaba ocupado por dos
escuadrones de Talavera, por las oficinas de las Reservas de Caballería y de los
Batallones de Reserva y Depósito de Infantería, y por el Regimiento de Reserva y Cajas
de Reclutas. En el mismo telegrama se informaba que en la Academia, sin suspender las
obras, cabían 100 sargentos más y que en el Castillo de la ciudad podrían alojarse hasta
200 «con toda comodidad»229. El 2 de noviembre el Ministerio de la Guerra descartaba
esta última opción y ordenaba a la Dirección General de Ingenieros que modificase el
proyecto de obras de reforma del Cuartel de Infantería, ya convertido en Academia, para
albergar como mínimo a 200 alumnos más230.
La convocatoria se publicó el 3 de noviembre de 1887 con la siguiente distribución
de las 200 plazas vacantes: 106 para Infantería, 20 para Caballería, 20 para Artillería, 8
para Ingenieros, 18 para Carabineros, 26 para la Guardia Civil y 2 para la Brigada de
Obreros de la Administración Militar231. Las plazas sin cubrir de las destinadas a Artillería,
Ingenieros,
Carabineros,
Guardia
Civil
o
Brigada
Obrera
serían
asignadas
proporcionalmente a Infantería y Caballería. Y si en alguna de estas Armas también
quedaban plazas libres se podrían asignar a la otra y viceversa.
En esta promoción, en virtud del real decreto de 27 de octubre de reorganización
de las clases de tropa, los sargentos vieron reducidos los tiempos para presentarse a los
exámenes de ingreso, tres años de servicio en filas y solo uno en el empleo. Para esta
segunda promoción se eximió de los exámenes de Gramática Castellana, Historia de
España y Geografía Universal a los que acreditasen el título de bachilleres en artes.
229
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 3. Comunicación entre Ministerio de la Guerra y Gobernador Militar de 30 y 31 de octubre de 1886. 230
AGMS Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 3. Oficio del Ministerio de la Guerra a la Dirección General de Ingenieros de 2 de noviembre de 1886. 231
R.O.C. de 3 de noviembre de 1886 (CLE núm. 484, pp. 974‐984) ~ 97 ~
Como esta excepción no se contemplaba en la convocatoria inicial se permitió a los
Sargentos con el título de bachiller que si superaban el examen de ingreso obtuviesen
plaza de alumno fuera del cupo previsto232.
Las pruebas de ingreso se verificaron en Zamora desde el 15 de enero de 1887.
Pese al éxito inicial de la primera convocatoria, en esta segunda solo se presentaron 148
aspirantes. El escaso número puede explicarse a raíz del Decreto de 27 de octubre
último, que negaba el ascenso a alférez a los alumnos que superaran el plan de estudios,
manteniéndoles en el empleo de sargento primero si ya lo eran, o ascendiendo a éste a
los sargentos segundos.
El Ministerio tuvo que buscar una solución de urgencia y la encontró en la petición
que envió el sargento segundo D. José Quero y Vigo, aprobado sin plaza en la promoción
anterior. Ante esta situación se concedió el ingreso a 23 sargentos que se encontraban en
dicha situación. Este ingreso se atendría a la nueva normativa de ingreso y siempre que
los interesados lo solicitasen en un plazo inferior a quince días233.
En otra disposición de ese mismo día, en respuesta a la petición del sargento
segundo Salvador Calderón del Campo, se concedía el ingreso a 10 sargentos segundos,
con motivo de la baja de 10 alumnos de la Primera promoción que habían solicitado el
ascenso a Alférez de la Escala de Reserva. Estos diez nuevos admitidos lo harían
manteniendo las condiciones y beneficios que se anunciaban en la primera
convocatoria234.
232
R.O.C. de 15 de diciembre de 1886 (CLE núm. 566, p.1106). Por otra R.O.C. de 30 de julio de 1888 (CLE, núm. 285, p. 482) se eximió de examinarse de estas asignaturas a los aspirantes que acreditasen haberlas superado en institutos de segunda enseñanza. 233
R. O. de 19 de enero de 1887 (CLE, núm. 31, pp. 55‐56). Dos eran sargentos primeros de artillería, y veintiuno sargentos segundos (catorce de infantería y siete de caballería). En otra R.O. de la misma fecha (CLE, núm. 34, pp.58‐
60) el sargento segundo D. José Jurado Pérez solicitó, siendo alumno de la Academia, que se le reconociesen los mismos derechos que a estos sargentos, a los que se les habían reconocido los beneficios de la primera convocatoria, ya que se encontraba en las mismas circunstancias que ellos, haber aprobado sin plaza. La petición fue desestimada por R.O. de 20 de mayo de 1887 (CLE, núm. 244, p. 401) y en la misma se advertía que «sirva de regla para evitar el
curso de nuevas solicitudes». 234
R.O. de 19 de enero de 1887, CLE, núm. 34, pp. 58‐60. ~ 98 ~
Sin contar estas excepciones, fueron 146 los admitidos: de Infantería, 100
sargentos segundos y 26 primeros; de Caballería, 9 segundos y un primero; de Artillería, 5
segundos y 3 primeros; y de Ingenieros, 2 sargentos segundos235.
La ampliación del número de alumnos acarreó cambios en la organización de las
unidades en el sentido que marcaba el artículo 40 del reglamento. El Director de la
Academia, con impecable caligrafía, propuso al Director General la creación de dos
agrupaciones de alumnos, en las que estarían mezclados los integrantes de las dos
promociones. La primera se formó con los alumnos de los cuerpos e institutos de a pie,
organizándose en dos compañías de infantería de cuatro secciones cada una. La otra
agrupación la formaría el personal integrante de los cuerpos montados, que debido a lo
reducido del número de alumnos, formarían una sola unidad con dos secciones. Los
mandos de las compañías de a pie serían un capitán y tres oficiales, mientras en las de a
caballo, un capitán como jefe y dos oficiales.
En estas unidades de alumnos se nombrarían entre los de la primera promoción,
en atención a su aplicación y antigüedad, un Brigada, ocho primeros y ocho segundos
jefes de sección por unidad tipo compañía; y un Brigada, dos primeros y dos segundos
jefes de sección para la unidad montada.
Por cada dormitorio habría un jefe de sección, y diariamente se nombraría un
alumno que realizaría las funciones de cuartelero para vigilancia y cuidado del mobiliario y
efectos.
En este curso se hizo extensiva a todas las Academias militares una disposición ya
regulada para la Academia General Militar que autorizaba a celebrar exámenes
235
R.O. de 1 de febrero de 1887, CLE, núm. 66, pp. 113‐117. ~ 99 ~
extraordinarios en el mes de Septiembre para aquellos alumnos que no hubiesen
superado una de las tres clases teóricas de las que constaba el semestre236.
Los primeros ascensos de esta promoción a la clase de segundos tenientes se
produjeron en el mes de febrero de 1891.
La tercera promoción. Febrero de 1888.
Probablemente el excesivo número de alumnos de la segunda promoción fue
motivo de la ausencia de convocatoria que hubiese correspondido para el mes de
septiembre-octubre de 1887. La convocatoria de la tercera promoción fue publicada en
enero del año siguiente237.
El 31 de ese mes se celebraron los exámenes de tanteo en los Distritos y el 15 de
febrero, en Zamora, los propios de ingreso. En esta promoción, y teniendo en cuenta la
Real Orden de 7 de enero del año anterior sobre ascensos de tropa, los sargentos de la
Guardia Civil y Carabineros no pudieron presentarse a los exámenes. Cincuenta fueron
las plazas vacantes publicadas con la siguiente distribución por Armas: 31 para Infantería,
9 para Caballería, 6 para Artillería, 3 para Ingenieros y 1 para la Brigada Obrera de
Administración Militar, que fueron adjudicadas en su gran mayoría, 41 a sargentos
segundos: 29 de infantería, 10 de caballería y 2 de ingenieros. Solo 9 fueron sargentos
primeros, 7 de infantería y 2 de artillería.
Los integrantes de esta promoción egresaron en marzo de 1890 y ascendieron a
segundos tenientes en abril de 1891.
Esta promoción fue una de las más duras. Muchos de los sargentos tuvieron que
repetir algún curso y aparecen egresados o ascendidos a segundos tenientes integrados
236
R.O. de 30 de julio de 1887. CLE, núm. 293, p. 505. Un mes más tarde, por R.O. de 31 de agosto (CLE núm. 356, p.601) para evitar posibles fraudes se determinaba la obligatoriedad de realizar los exámenes de todas las clases teóricas para poder optar a realizar el segundo examen. 237
R.O. de 10 de enero de 1888 (DOMG núm. 7 de 12 de enero). ~ 100 ~
en las relaciones de las promociones siguientes. De los 50 ingresados solo superaron el
plan de estudios en su tiempo 34 alumnos, 26 de infantería, 6 de caballería y 2 de
ingenieros238.
La cuarta promoción. Agosto de 1888.
La convocatoria se anunció en julio de 1888. En total se ofertaron 63 plazas, 48
para la Península y 15 para Ultramar239. Los exámenes de tanteo en los distritos se
celebraron el 1 de agosto y el 15 de ese mes tuvieron lugar los de ingreso en la plaza de
Zamora.
Viendo los resultados obtenidos se puede constatar que la desmotivación de los
sargentos primeros seguía siendo patente. De los 48 ingresados peninsulares solo 3 eran
de este empleo240.
En esta promoción el Sargento segundo de Caballería D. José Robles de Miguel
envió una instancia solicitando que se le concediese el ingreso en la AES argumentando
para ello el haber sido aprobado sin plaza en el último concurso para la AGM. Esta
circunstancia llevó al legislador a disponer que para éste y otros casos que pudiesen
ocurrir en las mismas circunstancias los interesados solo se examinarían de las materias
relativas a la parte militar, conservando las notas obtenidas para el ingreso en la AGM241.
Quinta Promoción. Febrero de 1889.
La convocatoria se anunció en octubre de 1888. Se cubrirían 130 plazas, 101 para
la Península y 29 para los ejércitos de Ultramar. De las primeras, 64 serían para el Arma
238
R.O. de 28 de febrero de 1890 (DOMG núm. 49 de 2 de marzo). R.O. de 7 de julio de 1888 (DOMG nº 152 de 13 de julio). La distribución de plazas fue la siguiente: 30 para infantería, 8 para caballería, 6 para artillería, 3 de ingenieros y 1 para la Brigada Obrera de Administración Militar. Para Ultramar, 12 para Cuba; 3 para Filipinas y 2 para Puerto Rico. 240
R.O. de 31 de agosto de 1888 (DOMG núm. 193, de 4 de septiembre). 241
R.O.C. de 22 de agosto de 1888 (CLE, núm. 330, p. 531). 239
~ 101 ~
de Infantería, 17 para Caballería, 12 para Artillería, 6 para Ingenieros y 2 para
Administración Militar. Para Ultramar se adjudicaron 15 para la Isla de Cuba; 10 para las
Islas Filipinas, siete por su turno y las tres que se contemplaban en la Real Orden de 2 de
octubre de 1888; y 4 para Puerto Rico242.
Los exámenes de tanteo en los Distritos se realizaron el 15 de enero y a finales de
mes los de ingreso en Zamora. El curso comenzó en el mes de febrero de 1889 y
egresaron de la Academia en diciembre de 1890, siendo ascendidos a segundos
tenientes en enero de 1892.
Sexta Promoción. Agosto de 1889.
La última promoción de la Academia fue anunciada el 31 de marzo de 1889 y solo
siete días más tarde se publicaron las instrucciones para su ingreso243.
El número de plazas se rebajó hasta las 50, de las cuales 6 se asignaban al
Ejército de Cuba, 3 para el de Filipinas y una para Puerto Rico. De las 40 restantes para
la Península se distribuían 25 para Infantería, 7 para Caballería, 5 para Artillería, 2 para
Ingenieros y una para Administración Militar.
El examen de tanteo en los Distritos se efectuó el 1 de agosto. Para los exámenes
de esta convocatoria ya se permitió presentarse por tercera vez, si se habían aprobado
dos convocatorias con anterioridad, en aplicación de la Real Orden de 29 de diciembre del
año anterior. Los exámenes se efectuaron el 15 de agosto en Zamora.
242
R.O. de 8 de octubre de 1888 (DOMG núm. 223, de 12 de octubre). Reales Órdenes de 30 de marzo (DOMG núm. 73 de 31 de abril) y de 5 de abril de 1889 (DOMG núm. 79 de 7 de abril). 243
~ 102 ~
5. VICISITUDES Y ANECDOTARIO.
San Fernando, Patrón de la Academia.
El 10 de octubre de 1887 el Coronel Director solicitó al Director General de
Instrucción Militar que el día 15 de octubre, fecha en la que próximamente se iba a cumplir
el primer aniversario de la apertura de la Academia, se contemplase como día
extraordinario, es decir, no lectivo. En el mismo oficio también solicitaba la adopción como
Santo Patrón del centro a San Fernando. Ambas peticiones fueron concedidas por el
Director General de Instrucción Militar dos días más tarde244.
El 18 de octubre el Director daba cuenta de haberse efectuado en la Academia,
«con el entusiasmo, disciplina y orden que tienen acreditado todas sus clases, la
festividad extraordinaria (…) con motivo del aniversario de la inauguración de sus clases y
estudios». Ese mismo día se publicaba en la Orden de la Academia la adopción como
Patrono de San Fernando245.
La Bandera y el Escudo.
En el Viejo Cuartel de Infantería convertido en Academia, ondeó la bandera
nacional, como centro militar que era. La Real Orden Circular de 11 de septiembre de
1888 designó los fuertes y edificios en los que obligatoriamente debía ondear el pabellón
nacional. En Zamora cuatro dependencias fueron premiadas con este honor: el Gobierno
Militar, el Cuartel de Caballería, el Castillo y la Academia Especial de Sargentos246.
En ninguna publicación existente sobre los escudos y heráldica de las unidades
militares se habla del escudo de la AES. Es probable que oficialmente ni siquiera fuese
reconocido, pero tenemos un testimonio gráfico, un dibujo iluminado sobre papel en bella
244
AGMS, Secc. 2ª, Div. 3ª, Leg. 177. Religión. Patronazgo. Nombramiento de San Fernando como Patrón de la Academia de Sargentos de Zamora. 245
AGMS, Secc. 2ª, Div. 3ª, Leg. 177. Sobre nombramiento de San Fernando como Patrón de la Academia Especial de Sargentos. 246
R.O.C. de 11 de septiembre de 1888. CLE, núm. 347, pp. 555‐561. ~ 103 ~
factura realizado por Francisco López-Pinto Sevilla, alumno de la segunda promoción de
la AES.
23. Escudo de la AES. Ministerio de Defensa. IHCM.AGMM. Sign. I.475‐3 Se trata de un abigarrado conjunto en el que aparecen varios elementos alusivos a
la institución rodeando un escudo tumbado con las armas de Castilla y León (en el primer
y tercer cuartel, torre sencilla de oro sobre campo de gules; en el segundo y cuarto, león
rampante de gules sobre campo de oro. En el centro, escusón con tres flores de lis en oro
sobre campo azur). Delante del escudo, de izquierda a derecha, casco con penacho
encarnado; lanza monesca; compás; escuadra; regla; dos libros con sable de oficial sobre
ellos; tintero con dos plumas, verde y azul; abiertas las Reales Ordenanzas y globo
terráqueo. Detrás del escudo asoman, inclinados a siniestra, boca de cañón sobre
bandera de Castilla con la cruz roja, y en igual forma y a la diestra haz de líctores sobre la
bandera española. El conjunto se encuentra timbrado por corona real flanqueada por
ramas de laurel. En primer plano una filacteria azul con leyenda inscrita de la “Academia
Especial de Sargentos”. En el ángulo inferior derecho lleva la firma de su autor.
~ 104 ~
La pieza forma parte del álbum de la Academia cuyas fotografías, en colodión
virado al oro platino realizó J. David en 1887.
El desertor.
El 5 de julio de 1888 el corneta del regimiento de infantería de Bailén, núm. 24, que se
encontraba prestando sus servicios en la Academia, Juan Lascuevas Miñán, se ausentó
de su destino. Natural de Villarga (Zaragoza), fue solicitada su captura a las Autoridades y
Guardia Civil. El alférez de caballería y abanderado de la Academia, D. Gregorio
Monturus Ascorbe, fue nombrado fiscal en la causa247.
La Exposición Internacional de Barcelona.
Pese a la corta vida de nuestra Academia, ésta tiene en su historia el honor de haber
participado en la Exposición Internacional que se celebró en la ciudad condal en 1888. En
este encuentro el Ejército y la Marina enviaron numeroso material y de muy diversa
índole. Al Ejército se le asignó la nave central del Palacio de la Industria.
La Academia Especial de Sargentos estaba incluida en la agrupación dedicada a Ia
Instrucción Militar y coordinada por el teniente coronel Gómez Alier. Entre el material
envidado para la exposición se encontraba el cuadro del Plan de estudios y el
Reglamento de la Academia, diverso material gráfico como vistas fotográficas, modelos
de obras de campaña y dibujos á pluma, al carbón, a la aguada y en color. También
contribuyó con libros de texto de autores militares248. En la lista oficial de premios nuestra
247
BOPZ, nº 8, de 18 de julio de 1888. Fue requerido en otras dos ocasiones más (27 de julio y 8 de agosto). Manual de cabos y sargentos; Táctica de Batallón y Brigada de Infantería; Instrucción de Caballería; Código penal del Ejército; Ley de Enjuiciamiento Militar; Manual del tiro, de Mariano Gallardo; Geografía Militar, de Leopoldo Barrios; Historia Militar, de Arrúe; Aritmética y nociones de Algebra, de Jiménez Baz; Geometría, de Castañera; Manual de Física, de Feliu; Contabilidad de los Cuerpos del Ejército, de Pallete; Compendio teórico‐práctico de Topografía, de Magallanes; Hipología Militar, de Torres; Fortificación de campaña, por La Llave; Gramática Francesa, de Ostenero; Material de vías férreas y aparatos telegráficos, de Losada; Reglamento para el servicio de campaña (cit. “Exposición Universal de Barcelona”. Catálogo Oficial, en Memorial de Artillería, Serie III, tomo XVIII, p. Madrid. 1888, p. 201). 248
~ 105 ~
Academia obtuvo un Diploma Especial por los dibujos, libros y modelos de fortificación
improvisada249.
Al finalizar la Exposición, en un análisis realizado sobre el papel exhibido por el ejército, el
material expuesto por la AES, tanto en lo referente a la parte teórica como a la práctica,
fue objeto de gran satisfacción. Sobre la Academia, si bien es cierto que indicaba, su falta
de tradición y de la existencia de gran número de personas interesadas en que no tuviese
carácter permanente, afirmaba que «estamos seguros que no habrá Ministro de la Guerra
que dé un paso atrás en el camino emprendido»250. Nada más lejos de la realidad.
El incendio de 17 de enero de 1889.
Un suceso inesperado vino a sacudir la vida académica de los alumnos. El frío
invierno zamorano obligaba a tener los braseros encendidos. Quizás alguno de ellos fue
el origen del incendio que tuvo lugar el 17 de enero de 1889.
El Capitán General remitió un escueto telegrama a las 3 horas y 8 minutos del día
18 que decía: «En la tarde de ayer ocurrió un pequeño incendio en Academia Sargentos
de Zamora que fue sofocado inmediatamente sin producir más que pequeños
desperfectos de los cuales han héchose ya cargo los ingenieros»251
Dos días después del incendio el General Subinspector Beleña, daba parte
ampliando los hechos al Director General del Cuerpo, haciéndose eco de las noticias
recibidas del Comandante de Ingenieros de Valladolid. El incendio se había producido a
causa del hollín acumulado en el tiro de una chimenea de los pabellones. Pese a que en
telegrama remitido el 18 se aseguraba que los desperfectos no habían sido de
consideración, lo cierto es que según este informe parece que la realidad fue otra. Cuatro
249
La Exposición, números 72, 73, 74 y 75. Abril a Diciembre de 1888. La revista fue el órgano oficial de la Exposición. Estos números fueron los últimos de la publicación. 250
“La exposición universal de Barcelona”, Ejército Español, por D. Eugenio Rovira, en Memorial de Artillería, Serie III, tomo XVIII, (pp. 468‐469). Madrid. 1888. 251
AGMS, 2ª Secc. Div. 3ª, Leg. 774. Telegrama de Capitán General al Ministerio de la Guerra de 18 de enero de 1889. ~ 106 ~
viguetas fueron inutilizadas, 50 m2 de cubierta tuvieron que ser desmantelados y se
demolieron 1,69 m3 de ladrillo. El importe estimado de las reparaciones era, según se
informaba, de unas 1.000 pesetas252.
Para la reparación de los desperfectos que causó el incendio en el edificio fue
designado el Maestro de Obras Militares de la Comandancia de Zamora, D. José Ramírez
y Vergara253. Finalmente el coste de las reparaciones ascendió a 9.950, 54 pesetas, gasto
aprobado como cuenta adicional para el ejercicio de 1887-1888, ya cerrado254.
Bautismos, Matrimonios y Defunciones: los libros parroquiales.
En los libros parroquiales que se custodian en el Archivo Eclesiástico del Ejército
de Tierra se puede ver reflejada una parte de la vida no académica del centro. Entre el 1
de noviembre de 1888, fecha en la que se abrieron los libros de bautismos, matrimonios y
defunciones de la Academia Especial de Sargentos, y el 15 de septiembre de 1890, fecha
en que fueron cerrados con motivo de la clausura de la Academia, estos libros reflejan
también las alegrías y las penas de sus profesores y alumnos.
Todos los asientos de estos libros están firmados por D. Miguel Pastor López,
inicialmente párroco castrense agregado a la Academia, y más tarde titular de la misma.
Entre las fechas citadas solo se registra un matrimonio, el del Teniente Profesor D. Juan
Calero Ortega casado con la zamorana de Aspariegos, Rosario Fernández Pascual255.
Nueve fueron los alumbramientos que se produjeron en la Academia. Tres
Sargentos alumnos que vivían externos, Emilio Ruíz Baraona, Esteban Castelló y Olivar y
José Fresno Andrés, vieron nacer a sus retoños durante su estancia en la misma. Otros
252
AGMS, 2ª Secc. Div. 3ª, Leg. 774. Informe del General Subinspector al Director General del Cuerpo de 19 de enero de 1889. 253
R.O. de 2 de marzo y R.O. de 5 de agosto de 1889 (DOMG núms. 51 y 173 ,de 5 de marzo y de 7 de agosto). 254
R.O. de 17 de octubre de 1889 (DOMG núm. 231, de 20 de octubre). 255
AEET, Libro de Matrimonios nº 795, de la Academia especial de Sargentos de Zamora. ~ 107 ~
seis nacidos eran hijos de los profesores Romero Molina, Gómez Nieto, Torres Erro,
Cortils y Más, Fernández Bernal y del citado Calero Ortega256.
Pero el frío invierno castellano y la gripe rusa de 1890 dejaron reflejados once
óbitos en el Libro de Defunciones. El primer registro reflejado es el del sargento alumno
Benito López Blázquez que falleció en el Hospital de la Encarnación el 17 de octubre de
1888 a consecuencia de una tisis pulmonar a la edad de 30 años. La tisis en sus
diferentes manifestaciones, laríngea, tuberculosa u otras aparece como la causante de la
muerte de otros tres alumnos, todos solteros, D. Francisco Álvarez Legra, de 23 años, el 3
de septiembre de 1889; D. Rafael Bergillos López, de 25 años, el 23 de marzo de 1890 y
D. Diego García Calle, de 26 años, el 17 de abril de ese mismo año257.
Este año de 1890 registra seis defunciones por lo que la gripe debió de ser muy
dura. Dos profesores también fallecieron a consecuencia de dolencias pulmonares. El 5
de enero fue el capitán de infantería D. Enrique Crespo García de Tejada, de 37 años; y el
19 de abril, a las 18.00 horas, era el Director de la Academia, D. Constantino Domingo
Bazán, quien fallecía por tisis consecutiva a catarro pulmonar, a los 44 años. También el
sargento alumno, D. Juan de Paz Limón, enviudó durante su estancia en la Academia a
causa de la muerte, el 23 de marzo de 1889, de su mujer, Dolores Guisasola, de 24 años,
por una dolencia cardíaca258.
La nota más trágica la dejó la muerte de cuatro niños, hijos de profesores. Amparo,
hija del capitán Cortils, falleció el 9 de diciembre de 1888, a los 3 días de su
alumbramiento; Isabel, de dos años, hija del capitán Contreras, el 12 de noviembre del
año siguiente, por una dolencia cardíaca; Ana María, hija del Médico de la Academia,
Juan Algar Macarro, falleció a los tres años de edad, el 15 de marzo de 1890, a causa de
256
AEET, Libro de Bautismos nº 793, de la Academia especial de Sargentos de Zamora. AEET, Libro de Defunciones nº 794, de la Academia especial de Sargentos de Zamora (registros nº 1, 4, 8 y 9). 258
AEET, Libro de Defunciones nº 794, de la Academia especial de Sargentos de Zamora (registros nº 6, y 10). 257
~ 108 ~
la meningitis; y Jose María de cuatro años, hijo del capitán Gómez de Salazar, por una
fiebre gástrica, el 5 de junio de ese año259.
La gripe rusa de 1890.
Zamora y nuestra Academia, como se ha visto, no estuvieron exentas de la
pandemia de gripe que asoló Europa en el invierno de 1889-1890, conocida como la
“gripe rusa”. A pesar de las discrepancias sobre su origen, todo parece indicar que se
propagó a través de Rusia, de ahí su nombre. El virus apareció en la ciudad de Tomsk
(Siberia) a comienzos de Octubre y a finales de ese mes San Petersburgo comenzó a
informar de los primeros casos de gripe. Desde Rusia, la gripe se propagó por toda
Europa, alcanzando a las principales capitales europeas. En diciembre ya se encontraba
en Madrid.
Por lo que refleja el libro de defunciones la Academia debió de verse seriamente
afectada por esta gripe y así lo atestigua el periódico La Época en diciembre de 1890
cuando daba la noticia de que la epidemia continuaba propagándose en provincias
rápidamente y que «en la Academia de sargentos de Zamora hay más de 50
enfermos»260. También entre octubre de 1889 y marzo de 1890 aumentaron las licencias
por enfermedad concedidas a profesores y a alumnos para recuperase adecuadamente.
Como ya hemos visto, esta epidemia dejó consecuencias nefastas entre el
personal de la Academia. Por causas directas o indirectas relacionadas con ella
fallecieron el Director, un Profesor, tres alumnos y dos niños261.
259
AEET, Libro de Defunciones nº 794, de la Academia especial de Sargentos de Zamora (registros nº 2, 5, 7 y 11). La Época, de 24 de diciembre de 1889. Madrid. 261
Vid. supra. Libros Parroquiales. 260
~ 109 ~
6. MILITARES DESTACADOS ANTIGUOS ALUMNOS.
El paso por la Academia Especial de Sargentos dio la oportunidad a muchos
sargentos de alcanzar el ansiado empleo de oficial. Una vez obtenido se asimilaban en
todo al resto de oficiales del ejército y por tanto los ritmos de ascenso eran los mismos
que los de la clase de oficiales. Por lo tanto muchos alcanzaron el empleo de coronel y
unos pocos pudieron llegar a los más altos empleos de nuestro ejército.
Otros encontraron la gloria en el combate alcanzando la más alta condecoración
del ejército. Si la Academia hubiese tenido una más prolongada existencia seguro que su
fotografía estaría expuesta en algún lugar de honor.
Celestino Rodríguez Salgado.
Natural de Calvelo en Orense. Nació en 1862 e ingresó voluntario en el Ejército a
los 19 años. Obtuvo el empleo de sargento en 1885, ingresando en la AES en febrero de
1889, saliendo de la misma en julio de 1890. En enero de 1892 asciende a segundo
teniente de la Escala Activa. Dos años después lo hizo a primer teniente. En 1895
embarcó hacia Cuba, donde intervino en numerosos combates. Ascendido a capitán por
méritos de guerra en 1897, regresó a la Península en 1899, siendo destinado al
Regimiento de Guadalajara núm. 20 hasta 1909.
En ese año se trasladó a Melilla con el Batallón de Cazadores de Madrid, núm. 2,
participando en numerosos combates, hasta que en el Zoco el Jemis de Beni bu Ifrur, el
30 de septiembre de 1909 y al frente de su compañía marchó formando la vanguardia de
su batallón, quedando después en la posición más avanzada del flanco derecho hasta
que, una vez ordenado el repliegue se le ordenó retirarse. Al iniciarse éste fue herido de
bala en una pierna permaneciendo en su puesto sin entregar el mando. Herido por
segunda vez y manteniendo la serenidad se quedó con la última sección que iniciaba el
repliegue recibiendo una tercera herida que le hizo caer al suelo con la pierna fracturada.
~ 110 ~
Sin entregar el mando cumplió la orden recibida de retirarse escalonadamente. Falleció al
día siguiente a consecuencia de las heridas recibidas.
Por esta acción ganó la Cruz Laureada de 2ª clase y el ascenso a comandante
(R.O. de 10 de noviembre de 1910, Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, núm. 247).
Sus restos reposan en el Panteón de Héroes de Melilla262.
Daniel Manso Miguel
Este fue el ex alumno de la AES que alcanzó la más alta graduación. Nació un 11
de abril de 1865. Ingresó voluntario como educando de música en julio de 1881, causando
alta como soldado de 2ª en marzo de 1882. En agosto de 1884 ascendió a sargento 2º.
En febrero de 1888 ingresó en la AES, realizando las prácticas en el Regimiento Soria
núm. 9. Ascendido a 2º teniente de infantería en abril de 1891. Obtuvo los empleos de
primer teniente en 1893; capitán en 1898; comandante en 1899; teniente coronel en 1911;
coronel en 1917, General de Brigada en 1922 y el 14 de febrero de 1927 fue ascendido a
General de División.
Tomo parte en la campaña de Filipinas de primer teniente y de capitán habiendo
obtenido en ella tres Cruces Rojas de primera clase del Mérito Militar por los combates de
Santa Rosa (Nueva Écija) el 2 de agosto de 1897, en la que resultó herido; por la defensa
de la plaza de Manila, desde el 16 de junio al 20 de julio de 1898; y por las operaciones
en Ilo-Ilo, desde el 1º de noviembre al 24 de diciembre.
Obtuvo el empleo de comandante por la defensa de Zamboanga desde el 10 al 24
de mayo de 1899; y las Medallas de Luzón de 1896-98; de Filipinas, con los pasadores de
Visayas, Mindanao y Luzón; y la de los Voluntarios de Luzón 263.
262
ISABEL SANCHEZ, J.L. “Infantes Caballeros de la Orden de San Fernando” en Memorial de Infantería, nº 60. Toledo. 2009. 263
R.D. de 16 de febrero de 1927 (DOMG núm. 39, de 17 de febrero 1927). ~ 111 ~
Leopoldo Centeno y Jiménez Peña
Nació el 22 de noviembre de 1861. Ingresó como soldado voluntario de caballería
el 10 de marzo de 1879. Ascendió a sargento 2º en marzo de 1881 y a sargento 1º en
agosto de 1885. Ingresó con la primera promoción de la AES, en octubre 1886, saliendo
con el empleo de alférez de caballería en julio de 1888. Con este empleo pasó a la
Guardia Civil en enero de 1890. Ascendió a primer teniente en 1893, a capitán en 1897, a
comandante en 1909, a teniente coronel en 1912, a coronel en 1917 y a General de
Brigada en 1922.
Tomó parte en la campaña de Cuba de teniente y capitán. En el primer empleo
obtuvo dos Cruces Rojas de primera clase del Mérito Militar por la conducción del convoy
a Manicaragua y en los combates sostenidos en Biajacas y Minas de San Fernando (Las
Villas), entre el 25 y el 27 de mayo de 1896; y por el hecho de armas de la Seiba, el día
27 de julio de 1897. Obtuvo el empleo de capitán por los combates de Arroyo Santa
María, Mango y Mojacasave (Holguín) entre los días 25 y 28 de septiembre de 1897. En
este empleo, otra dos Cruces Rojas por la acción de Baguano, el 26 de enero de 1898, y
por las operaciones en la zona de Chaparro y combates en Juan Sáenz y San Juan, los
días 6, 7, 8, 9 y 12 de mayo del mismo año264.
Pascual Gracia Perruca
Nació el día 11 de abril de 1865. Ingresó como guardia joven del colegio de
Valdemoro, el 16 de abril de 1882, causando alta como soldado voluntario de infantería en
febrero de 1883. Ascendió a sargento 2º en octubre de 1884. En febrero de 1889 ingresó
en la AES, siendo ascendido a segundo teniente de infantería en enero de 1892, con
antigüedad de primero de abril del año anterior. Ascendió a primer teniente en 1894, a
264
R.D. de 15 de marzo de 1922 (DOMG núm. 65 de 21 de marzo). ~ 112 ~
capitán en 1896; a comandante en 1909, a teniente coronel en 1915, a coronel en 1919 y
a general de Brigada en octubre de 1925.
Tomó parte en la campaña de Cuba siendo recompensado de teniente con dos
Cruces Rojas del Mérito Militar, por los combates de Palomino, el 8 de enero de 1896 y de
Guamajales, el 16 de febrero siguiente. Obtuvo el empleo de capitán, por el combate de
Jicarita y Canarreos (Matanzas) el 3 de julio de 1896. En este empleo obtuvo otras tres
Cruces Rojas por las acciones de Tinajitas, el 26 de agosto de 1896, por las operaciones
hasta fin de abril de 1897 y por la acción de Las Delicias, el 30 de noviembre de 1897.
También fue recompensado con la Cruz de primera clase de María Cristina, por la
defensa del fuerte y plaza de Tayabacoa (Villas) del 30 de junio al 2 de julio de 1898;
además de la Medalla de Cuba, con tres pasadores265.
Juan Miguel Amat.
Nacido el 18 de mayo de 1867, ingresó como soldado voluntario de infantería en marzo
de 1885. Ascendió a cabo segundo en junio. En noviembre de 1886 ascendió a sargento
2º. En septiembre de 1888 ingresó en la AES, siendo promovido al empleo de sargento 1º
el 28 de julio de 1890. Ascendió a segundo teniente en diciembre de 1891, pasando con
dicho empleo al Cuerpo de Carabineros en igual mes de 1892. Ascendió a primer teniente
en 1895; a capitán en 1905; a comandante, en 1912; a teniente coronel, en 1915; a
coronel en 1920, cargo en el que ejercía de Director de los colegios del Cuerpo. A
General de Brigada ascendió en septiembre de 1926, siendo nombrado como Inspector a
las órdenes del Director general de Carabineros266.
265
R.D. de 30 de octubre de 1925 (DOMG núm. 242 de 31 de octubre). En el mismo Diario fue nombrado General de la Brigada de Infantería de Tenerife. 266
R.D. de 8 de septiembre de 1925 (COMG núm. 202 de 9 de septiembre). ~ 113 ~
Daniel Cáceres y Ponce de León.
Nació el 10 de abril de 1867. Ingresó como soldado voluntario de caballería en enero de
1886, ascendiendo a cabo 2º en julio siguiente. En julio de 1887 era sargento 2º. En enero
de 1889 ingresó como alumno en la AES. Ascendió a segundo teniente con antigüedad de
1 de abril de 1891, primer teniente en 1894; a capitán en 1896; a comandante en 1910; a
teniente coronel en 1917, a coronel en 1919, y a general de brigada en 1926.
Participó en la campaña de Cuba de teniente y capitán. En el primer empleo obtuvo
dos cruces rojas del Mérito Militar, por los combates sostenidos en Las Delicias el 27 de
agosto de 1895, en la que resultó herido leve, y en Las Lomas del Gato, el 2 de mano de
1896. Obtuvo el empleo de capitán por los combates de San Joaquín y San Miguel
(Habana) el 15 y 16 de octubre de 1896. De capitán obtuvo una Cruz Roja del Mérito
Militar por las operaciones del mes de septiembre de 1897. Como general fue designado
como Jefe de la 5ª Brigada de Caballería267.
Manuel de la Gándara Sierra
Nació el 26 de octubre de 1865. Ingresó como soldado voluntario de infantería en
abril de 1882, ascendiendo a cabo 2º en julio del mismo año y a sargento 2º en mayo de
1885. Ingreso en la AES en febrero de 1887. Salió como sargento 1º en febrero de 1889.
Ascendió a segundo teniente en marzo de 1890, a primero en 1892; a capitán en 1896, a
comandante en 1909; a teniente coronel en 1915; a coronel en 1919 y a General de
Brigada en julio de 1927.
Tomó parte en la campaña de Cuba en los empleos de teniente y capitán, siendo
recompensado en el primer empleo con dos Cruces Rojas del Mérito Militar por los
combates de Galalón, Lagunitas, y San Víctor (Pinar del Río), del 12 al 18 de julio de
1896; y en Ceja del Toto (Pinar del Río), el 26 de agosto del mismo año.
267
R.D. de 15 de diciembre de 1926 (DOMG núm. 283 de 16 de diciembre). ~ 114 ~
Obtuvo el empleo de capitán por el combate del Asiento de Manajar (Pinar del Río)
el 27 de septiembre de 1896. En este empleo fue recompensado con otras dos Cruces
Rojaspor las operaciones en las provincias de Pinar del Río durante el mes de julio de
1897, y en la de Oriente durante los meses de marzo, abril y mayo de 1898.
Por los hechos de armas librados en la zona de Melilla entre el 1 de mayo de 1915
y el 30 de junio de 1916 fue recompensado con otra Cruz Roja del Mérito Militar.
Como General de Brigada se hizo cargo de Jefatura de la Brigada de Infantería de
Tenerife desde julio de 1927 hasta noviembre de 1929 en que pasó a la situación de
reserva268.
7. EL FIN DE LA ACADEMIA.
7.1. Causas.
Vista la opinión de muchos oficiales respecto al ascenso de los sargentos a esa
clase, el sentido corporativista en los cuerpos de oficiales y la corriente dominante de la
unidad de procedencia, el cierre de nuestra academia solo era cuestión de tiempo.
Desde la apertura de la AES las críticas a los sargentos y los prejuicios sobre sus
capacidades intelectuales no dejaron de manifestarse con más ahínco si cabe.
En septiembre de 1890, habiéndose ya acordado la disolución de la AES, el
coronel Francisco Martín Arrúe y F. Pérez Ruíz, publicaban conjuntamente un artículo en
la Revista técnica de Infantería y Caballería bajo el título “El ingreso en la carrera de las
armas” en el que dejaban nuevamente de manifiesto su opinión:
«Por parecer muy violento, en un país tan democrático como lo ha sido España siempre
(…), el imposibilitar el ascenso de los sargentos a oficiales, porque esto equivalía exigirles el
que ingresasen en la Academia General, previo examen de asignaturas, cuyo estudio no
268
R.D. de 30 de junio de 1927 (DOMG núm. 143 de 1 de julio) y R.D. de 19 de julio de 1927 (DOMG núm. 159 de 20 de julio). ~ 115 ~
estaban en condiciones de efectuar, algo se perjudicó el principio a que respondía la
creación del nuevo centro de enseñanza, la de la Academia Especial de Sargentos; pero fue
breve la vida de ésta, y la Ley de 19 de junio de 1889, (…), perfeccionó la aplicación del
principio de unidad de procedencia (…)»269.
Curiosamente y gracias a Vidart sabemos que el coronel Arrúe que tan fervoroso
postulante se mostraba al cierre de la Academia, durante la vida de ésta no tuvo reparos
en publicar un texto para la misma. Según relataba este autor, mientras escribía su obra
pudo leer en el diario La Correspondencia Militar del 11 de julio de 1887 un artículo
donde se tributaban «(…) grandes elogios al “Breve compendio de historia militar”, que ha
escrito el comandante D. Francisco Martín Arrúe, acomodado al programa de estudios de
la Academia Especial de Sargentos»270.
Al mes siguiente F. Pérez Ruíz publicaba en la misma revista otro artículo,
“Convocatorias de ingreso en la Academia General Militar” en el que criticaba el
establecimiento de cursos abreviados en las academias militares y la benignidad de los
exámenes en estos centros ante la apremiante necesidad de oficiales. Sobre la AES
decía:
“(…) Simultáneamente con estas improvisaciones ascienden a Oficiales numerosas
promociones de sargentos, sin asegurarse tampoco de que reúnen las condiciones de
capacidad necesarias»271.
7.2. La disposición final.
La primera referencia a un posible cierre o disolución de la Academia aparece en
un Real Decreto de 6 de febrero de 1889 por el que se regulaba el ascenso a alférez de la
269
SANCHEZ ABAL, Op. cit., pp. 252‐253. VIDART, Las reformas militares, 1887, p. 65. 271
SANCHEZ ABAL, R. Op. cit., pp. 255‐256. 270
~ 116 ~
Escala de Reserva de los sargentos primeros que lo solicitasen. Para los que no lo
hiciesen se entendería que renunciaban al ascenso en dicha escala y que aspiraban «solo
al pase a destinos de la Administración Civil del ramo de guerra o ingreso en la Academia
Especial de Sargentos, mientras subsista (…)»272. Por tanto ya se empezaban a cernir
sobre la Academia los primeros nubarrones que determinarían su futuro.
El segundo paso en el proceso de disolución fue un cambio de dependencia. A
partir del 1 de julio se suprimía la Dirección General de Instrucción Militar. Todas las
academias de aplicación pasaban a depender de las Direcciones Generales respectivas.
Tan solo la Academia General Militar y nuestra Academia Especial de Sargentos lo
hicieron directamente de la Subsecretaría del Ministerio de la Guerra273.
Pero poco duró esta situación. El 19 de julio de 1889 se promulgaba la Ley
conocida como adicional a la Constitutiva del Ejército de 1878. En su artículo séptimo se
determinaban los empleos y clases del ejército que regirían desde entonces. En la clase
de oficiales no hubo variación alguna, sin embargo, para las clases de tropa se
suprimieron los empleos de cabo primero y sargento primero.
El artículo sexto disponía que el único mecanismo para acceder a la clase de
oficiales de la escala activa fuese el ingreso en la Academia General Militar. A las clases
de tropa se les concedió la preferencia para ocupar plaza en igualdad de condiciones con
otro aspirante, debiendo en cualquier caso tener 27 años de edad como máximo y llevar
más de dos de permanencia en filas.
Estos dos artículos supusieron el golpe definitivo a la Academia de Sargentos de
Zamora. Todo parecía discurrir siguiendo el principio de la unidad de procedencia de los
oficiales. Todo…, hasta que ese espíritu fue fulminado tres años después, en 1893,
cuando desaparecía también la Academia General Militar. Nuevamente triunfaba el
272
273
R.D. de 6 de febrero de 1889. (DOMG núm. 29 de 7 de febrero). R.O.C. de 7 de junio de 1889. CLE, núm. 243, pp. 398‐399. ~ 117 ~
interés particular de los Cuerpos, dejando como únicas academias las de Aplicación de
cada Arma.
El cierre de la AES fue recogido en la prensa militar. En El Correo Militar se
aseguraba como «cosa resuelta» la supresión inmediata de la academia, criticando la falta
de plazos para el «tránsito de lo antiguo a lo moderno», alertando sobre los perjuicios que
pudiese ocasionar tal medida274.
El 9 de octubre se promulgaron los dos reales decretos que ponían fin a nuestra
Academia. En el primero se decía que tanto los sargentos que entonces se encontraban
cursando estudios en la Academia, como los que ya habían superado el plan de estudios
se les conservaban sus derechos275. La segunda disposición, por la que se creaba una
Escuela de aspirantes a Cabo, justificaba la supresión de la AES diciendo que se había
creado como ensayo para centralizar la enseñanza militar de estas clases y que ahora
había llegado el momento de suprimirla porque con arreglo a la Ley de 19 de julio último
«había terminado su misión»276. Como excusa, nada se puede objetar, pero por lo que se
ha expuesto en estas páginas, nada más lejos de la realidad.
Primeras medidas.
A raíz de estas disposiciones las primeras medidas no se hicieron esperar. En
noviembre, enmarcada en la política de reducción del personal de tropa que debían servir
en las unidades, la plantilla de tropa de la Academia se vio rebajada a 24 individuos277.
El siguiente paso fue el de la amortización de las vacantes que se iban
produciendo. Así ocurrió desde los primeros meses de 1890. Este es el caso de las
274
El Correo Militar, de 3 de agosto de 1889. Ed. Madrid. Al día siguiente se publica la misma noticia en los diarios La Monarquía y La Época. 275
R.D. de 9 de octubre de 1889 (DOMG, núm. 222, de 10 de octubre). 276
R.D. de 9 de octubre de 1889 (DOMG, núm. 222, de 10 de octubre). En este real decreto se contemplaba que se debía aprovechar el material, los recursos y el presupuesto de la AES para formar la citada Escuela. 277
R.O. de 5 de noviembre de 1889 (DOMG, núm. , de 4 de noviembre). ~ 118 ~
vacantes del capitán profesor Cortils y Más, que solicitó la baja por asuntos particulares, o
la del también capitán Crespo y García de Tejada, que había fallecido en enero278. Más
tarde se amortizaron las del Jefe del detall, comandante Barquero, que había sido
destinado; la del Director, también fallecido; la de un comandante primer profesor; las del
veterinario, Rodríguez Navarro y la del capellán, Miguel Pastor, declarados ambos de
reemplazo y a disposición de las autoridades respectivas279.
Otra de las consecuencias fue el establecimiento de dos cursos abreviados. El
General Subsecretario del Ministerio de la Guerra elevó consulta el 28 de octubre sobre
este tema al General Jefe de la 2ª Dirección del Ministerio quien pidió el parecer del
Coronel Director de la AES. La Junta Facultativa de la Academia consideró que los
alumnos afectados eran los que se encontraban cursando los dos primeros semestres del
plan de estudios y se remitió el plan de los cursos abreviados280.
Esta propuesta no debió de convencer a la 2ª Dirección ya que por Real Orden de
22 de noviembre se modificaba sustancialmente lo propuesto por la Academia, excepto
para los alumnos del cuarto semestre que no verían alteradas las fechas de sus
exámenes, que se desarrollarían entre el 1 y el 15 de febrero de 1890.
Los alumnos del tercer semestre se examinarían a finales de enero, pasando los
aprobados a realizar el último curso desde el 1 de febrero hasta finales de mayo. Los de
segundo semestre se examinarían a finales de diciembre, pasando al tercero, cuyo curso
duraría entre el 1 de enero y finales de marzo. Superados los exámenes realizarían el
cuarto curso entre el 1 de abril y el 30 de junio. Por último, quienes se encontraban
todavía en el primer semestre, verían pasar las asignaturas y los cursos con gran
celeridad. A finales de diciembre de 1889 se examinarían del primer curso. El segundo se
278
La amortización de estas vacantes se establece por dos Reales Órdenes de 3 de febrero de 1890 (DOMG núm. 27 de 5 de febrero). 279
R.O. de 30 de junio de 1890 (DOMG núm. 145 de 1 de julio). 280
AGMS, Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 34. Oficio remitiendo plan abreviado de estudios para los sargentos alumnos de la AES de 30 de octubre de 1889. ~ 119 ~
desarrollarían entre el 1 de enero y finales de abril de 1890, el tercero desde mayo a
finales de agosto y el cuarto desde el 1 de septiembre a finales de diciembre de ese año.
Además a estos alumnos se les designaba como miembros para organizar la pretendida
Escuela de aspirantes a Cabos. Las vacaciones quedaron suprimidas durante la
aplicación de estos cursos abreviados281.
Comisión liquidadora y cierre.
El 12 de diciembre de 1890 se creó la Comisión Liquidadora que se encargaría del
cierre de la Academia282. En principio estaba previsto que su duración no se prolongase
más allá del mes de enero del año siguiente. Sus misiones eran la de liquidar y entregar la
Caja, la documentación y el material existente.
Todos los Jefes y Oficiales, salvo los integrantes de esta comisión, causaron baja a
fin de mes de diciembre de ese año, quedando en situación de reemplazo [disponibles] en
el punto que eligiesen. Este fue el caso del teniente coronel Chacón Pérez y de los
capitanes Fernández Bernal, Gómez de Salazar y Torres Erro; de los tenientes Calero
Ortega e Iniesta López283; y del Medico 2º Algar Macarro. Como recompensa por «su
constante aplicación y competencia demostrada» se les concedió dos meses de
vacaciones284. El resto de personal de tropa, alumnos y servicios, serían destinados a las
unidades de cada Arma por los Inspectores Generales respectivos.
La Comisión Liquidadora quedó formada por el comandante Gómez Nieto,
comisionado en la Academia, ya que recientemente había sido destinado al Regimiento
de Almansa; el capitán Vicén y Lostau, que ejercía de Cajero de la Academia; y el primer
teniente de caballería Monturus Ascorbe, Oficial del Almacén.
281
R.O. de 22 de noviembre de 1889. CLE, núm. 579, pp. 877‐878. D.O.M.G. de 13 de diciembre, núm. 278. 283
R.O. de 27 de diciembre de 1890 (DOMG núm. 290 de 28 de diciembre). Los tenientes Calero e Iniesta, en la misma disposición, pasaban destinados al Regimiento de Infantería Andalucía nº 55. 284
R.O. de 15 de diciembre de 1890 (DOMG núm. 281 de 17 de diciembre) 282
~ 120 ~
Destino del material.
El 31 de diciembre de 1890 se daban instrucciones para la liquidación y entrega de
la Caja y de los efectos y material de la Academia285. Como veremos a continuación
nunca se cumplió que el material acabase formando parte de la Escuela de Aspirantes a
Cabo tal como se ordenaba en la Real Orden de 9 de octubre del año anterior.
Los efectos de Artillería y armamento quedaban a disposición del Inspector General
de Artillería e Ingenieros. Las prendas de vestuario, equipo y menaje existentes pasarían
a las Inspecciones Generales de Infantería y Caballería, que ordenarían a las respectivas
unidades de Zamora o de su entorno la compra de material, previo pago de su importe, a
la Comisión Liquidadora. El material del Gabinete de Hipología pasó a la Escuela de
Aplicación de Caballería; el de fortificación, almacén, enseñanza, libros y aparatos de
topografía quedaron custodiados por el Comisario de Guerra de Zamora y dependiente
del Capitán General de Castilla la Vieja, mientras no se les diese otro destino. Los fondos
existentes en la Caja se traspasaron a la Academia General Militar. También se autorizó a
la Comisión a vender en pública subasta el mulo propiedad de la Academia286. Todas estas acciones debían de realizarse antes del 15 de enero de 1891. Algunos
ejemplares que verifican las entregas de este material se conservan el Archivo General
Militar de Segovia.
En enero de 1891 se ofreció parte del material de mobiliario y enseñanza al Colegio
de Huérfanos de Infantería “María Cristina”, que acepta la donación. La entrega se realizó
entre marzo y abril de ese año, no sin aparecer algunas faltas en relación al material
previsto y denunciadas por el Inspector General de Administración Militar. En vista de ello
el Capitán General de Castilla la Vieja abrió un expediente de averiguación de las faltas,
que finalizó sin responsabilidades.
285
R.O. de 29 de diciembre de 1890 (DOMG núm. 292 de 31 de diciembre). BOPZ, nº 4 de 9 de enero de 1891 y nº 9 de 21 de enero. Se celebraron al menos dos subastas a las puertas de la Academia el 12 y el 20 de enero de 1891. 286
~ 121 ~
Los efectos que habían quedado depositados en Zamora permanecieron en la
misma situación y en malas condiciones de conservación, tal y como se desprende de las
quejas emitidas por el Director General de Administración Militar que solicitaba darle
utilidad287.
7.3. La respuesta de la ciudad.
El cierre de la Academia no solo afectó a los interesados. El Ayuntamiento de
Zamora vivió con consternación la noticia del cierre del centro. Su instalación en la ciudad,
además del sacrificio económico que supuso para las arcas municipales, había sido una
inyección económica y un signo de revitalización considerables.
Además de las contrataciones que se realizaron para acometer las obras de
reforma del Cuartel de Infantería otras muchas pequeñas empresas y negocios se vieron
beneficiados por la presencia de la AES. En noviembre de 1887 se anunciaba en el
Boletín Oficial de la Provincia una convocatoria a todos los industriales que quisieran
participar en el suministro de una partida de 16 capotes de tropa del arma de caballería288.
Además la Academia también colaboraba con otras instituciones zamoranas. Así
en noviembre de 1887 se estableció un centro de vacunación directa de la ternera en la
calle de la Alcazaba número 22, domicilio que era del practicante de la localidad, el Sr.
Sandoval. Este centro, que se activaba de forma puntual, se encontraba dirigido por el
médico de la Academia y el personal facultativo del Hospital Provincial289.
Y por supuesto la presencia de la Academia implicó la llegada de nuevos
habitantes a Zamora. Si comparamos los censos de población del municipio de Zamora
realizados en 1877 y 1887 podemos apreciar un aumento considerable de población. En
1887 la población de hecho era de 15.209 habitantes; la de derecho, 14.577 habitantes y
287
AGMS. Secc. 2ª, Div. 8ª, Leg. 34. Academia de Sargentos. Disolución del establecimiento. BOPZ, nº 66 de 30 de noviembre de 1887. 289
BOPZ, nº 61 de 18 y 23 de noviembre de 1887. 288
~ 122 ~
se contabilizaron 3.699 hogares. El incremento de la población de hecho bien puede
deberse a la presencia de la AES en Zamora ya que hasta 1930, es el único registro de la
serie en el que esa cifra supera a la de la población de derecho. Otro dato que nos puede
indicar la incidencia de la Academia en la ciudad es que entre el censo de 1877 y el de
1887, la población de derecho aumentó en solo 348 personas, mientras que la de hecho
casi se quintuplicó, lo hizo en 1.577 individuos290.
Por todos estos factores, el cierre de la Academia provocó la movilización de la
corporación municipal, cuyo alcalde, acompañado por una comisión de concejales, se
reunieron el 15 de octubre de 1889 con el Presidente Sagasta, para pedirle que, teniendo
en cuenta los gastos que tuvo que asumir la ciudad para la instalación de la Academia
tres años antes y ante su inminente supresión, se ubicase en Zamora la Escuela de
Cabos que parecía que iba a sustituir a aquella291.
Frustrado este objetivo, se volvió a la carga para la instalación en la ciudad de la
Academia de Infantería. En 1890, en la sesión celebrada el 11 de diciembre, la
corporación municipal agradecía a cuantas personas intervinieron cerca del Ministro de la
Guerra para que se estableciese este centro en la ciudad en el mismo edificio que
ocupaba la disuelta Academia Especial de Sargentos292; y en la sesión del 15 de julio de
1891, nuevamente se agradecía la buena disposición de diputados y senadores para
lograr ese objetivo. Cinco días después, el día 20, la corporación se daba por enterada de
que el Ministro de la Guerra buscaba compensar a la ciudad por los sacrificios que se
habían impuesto para instalar en Zamora la AES293.
El cierre de la Academia fue tratado por los medios de comunicación de muy
diversas formas según los intereses de quien la publicaba. El periódico El Liberal criticaba
290
Instituto Nacional de Estadística. Alteraciones en los municipios desde 1842. www.ine.es La noticia aparece el día 16 de octubre en El Correo Militar, El Imparcial y La Unión Católica. 292
BOPZ, nº 5 de 12 de enero de 1891. 293
B.O.P.Z. nº 98 de 17 de agosto de 1891. Extracto de los acuerdos adoptados por la Excelentísima Corporación Municipal en el mes de julio. 291
~ 123 ~
en 1890 el cierre de la Academia denunciando la falta de planificación de las innovaciones
militares294.
Tres días antes El Correo Militar ponía de manifiesto las gestiones que se estaban
realizando por el municipio para lograr una compensación por los perjuicios que se
ocasionarían a la ciudad. Por una parte los gastos efectuados para la instalación de la
Academia y, por otra, la «pérdida considerable» que representaba para el comercio de la
ciudad la marcha de alumnos, profesores y sus familias. En el mismo artículo mencionaba
la buena sintonía que existió entre los zamoranos y los integrantes de la Academia295.
7.4. Consecuencias.
Como hemos visto, la única vez que a los sargentos se les dio la oportunidad de
mejorar en su condición, éstos intentaron aprovecharla. La supresión de la Academia de
Zamora retrotraía a esta clase a la situación anterior, pero las aspiraciones y el conocido
como “problema de los sargentos” persistía.
La cerrazón de los legisladores en buscar como única solución al problema el
ascenso de los sargentos a la clase de oficiales no conseguía resultados efectivos. Pero
era en lo único que en aquellos momentos se pensaba. La creación de una clase de
sargentos con carácter permanente y separada del resto de clases de tropa ni tan siquiera
fue contemplada.
Desde la promulgación de la Ley adicional a la Constitutiva del Ejército la única vía
de acceso a la oficialidad quedó establecida en el ingreso en la Academia General Militar.
Sin embargo, se hacía necesario el reconocimiento a esta clase y poder recompensar los
servicios extraordinarios realizados en campaña.
294
295
El Liberal, de 19 de diciembre de 1890. Madrid. El Correo Militar, de 19 de diciembre de 1890. Ed. Madrid. ~ 124 ~
Los ascensos por méritos de guerra, que se habían reducido en extremo, se
retomaron para las clases de tropa por un Real Decreto de 29 de octubre de 1890, que
aprobaba el Reglamento de recompensas en paz y en guerra para estas clases. El
legislador, con gran habilidad y respetando el principio de la unidad de procedencia,
extendía a éstas clases los derechos reconocidos a los oficiales, otorgando a los
sargentos el ascenso a segundo teniente de la Escala de Reserva de las Armas de
Infantería y Caballería. En tiempo de guerra cuando concurriesen «casos verdaderamente
excepcionales de grandes hazañas o acciones heroicas, que acrediten además
condiciones militares para el mando en circunstancias críticas». Y para tiempo de paz en
alguna de las circunstancias siguientes: que contribuyese eficazmente y con gran riesgo
de su vida a someter a obediencia y disciplina tropas rebeldes o sediciosas; que en
hechos de armas cumpliese sus deberes con extraordinario valor, abnegación y acierto; o
que siempre en enfrentamientos en que ocurriesen bajas se distinguiese, con gran riesgo
de su vida, en mantener la lealtad de las tropas o el orden público296.
Como vemos los constantes parches y los intentos de recompensar a los sargentos
no satisfacían sus necesidades. Si querían seguir sirviendo en los cuerpos activos del
ejército la solución seguía siendo el ingreso en la Academia General. Y esto es lo que
intentaron a partir de entonces mediante el ingreso en los recién creados Colegios
Preparatorios Militares297 o eso, al menos, es lo que se deduce leyendo el preámbulo de
la Circular de 10 de noviembre de 1890, en la que se autoriza a algunos soldados y cabos
a ingresar como alumnos internos en dichos colegios ya que la mayor parte de ellos no
pudieron ingresar por su turno «por el crecido número de sargentos que lo solicitaron»298.
Cuando ya habían transcurrido unos años del cierre de las Academia de Sargentos
y la General Militar, con la distancia y el sosiego que se necesitaba para analizar el
296
R.D. de 29 de octubre de 1890. CLE, núm. 407, pp. 981‐988. Los Colegios Preparatorios fueron creado por R.D. de 27 de febrero de 1888 (DOMG, núm. 45). 298
R.O.C. de 10 de noviembre de 1890. CLE, núm. 432, pp. 1013‐1014. 297
~ 125 ~
problema de los sargentos, el diario La Correspondencia militar, en la sección “Los
Sargentos”, proclamó, sin ambages, la reapertura de un centro de instrucción en todo
equiparable a la disuelta de Zamora y cuyos alumnos, ya oficiales en ese momento, «tan
buenos resultados están dando en el cumplimiento de sus deberes»299. Estos artículos
parece que reavivaron la esperanza de los sargentos, y como bien reflejaba otro artículo
«cuanto más claros vean los sargentos los horizontes de su porvenir, mayor será la
interior satisfacción que sientan al cumplir con sus obligaciones»300.
299
“Por los sargentos” en La Correspondencia Militar, de 11 de enero de 1898. Otros artículos de este tenor se publicaron en el mismo periódico el 24 de enero y el 17 de marzo de ese año. 300
“Entusiasmo en la clase” en La Correspondencia Militar, de 6 de abril de 1898. ~ 126 ~
9. CONCLUSIÓN.
La Academia de Especial de Sargentos fue un primer paso en la larga marcha de
esta clase hacia un futuro más estable. Zamora se convirtió en primer testigo de una
pugna desigual que tardaría más de treinta años en lograr su objetivo, la creación de una
escala propia, la de Sargentos, que por razones que sería interesante estudiar, pasó a
llamarse de Suboficiales. La ciudad se enorgulleció y se benefició de albergar en su seno
a las seis promociones que desfilaron por la Academia.
Si bien el final de la Academia truncó momentáneamente las aspiraciones legítimas
de aquellos sargentos, a caballo entre dos siglos, que querían servir en la milicia con
carácter permanente, no es menos cierto que la Academia Especial de Sargentos fue el
primer intento serio y llevado a la práctica para que esta clase pudiese ver colmados sus
anhelos.
Motivaciones de diversa índole truncaron el proyecto. Las presiones ejercidas por
los altos oficiales, el espíritu corporativista y elitista asociado a los prejuicios sobre las
capacidades intelectuales de los sargentos y el criterio dominante entonces entre la
oficialidad europea del conocido como espíritu de procedencia vencieron a las
necesidades y deseos de los que verdaderamente estaban interesados en que el proyecto
se llevase a cabo.
Ojalá que el presente trabajo haya servido para despertar el interés por este casi
desconocido centro de enseñanza para sargentos. Espero haberlo logrado y, en todo
caso, valga de sincero homenaje a aquellos hombres que portaron las mismas divisas y
denominación con las que hoy nos seguimos identificando.
Madrid, 24 de abril de 2015.
~ 127 ~
ANEXOS
~ 128 ~
ANEXO I
REGLAMENTO PARA LA ACADEMIA ESPECIAL DE SARGENTOS
CAPÍTULO PRIMERO
Organización
Artículo 1º. La Academia especial de Sargentos, creada por Real Decreto de 20 de julio de
1885, tiene por objeto, proporcionar la instrucción científica y completar la militar de los Sargentos
que aspiren a ser Oficiales de Infantería o Caballería, y que pertenezcan al segundo grupo a que
se refiere el mismo Decreto.
Art. 2º. La Academia dependerá del Director General de Instrucción Militar, y se organizará
con el personal siguiente: Un Coronel o Teniente Coronel Director; un Comandante Jefe de
estudios y del detall; seis Capitanes Profesores; siete Tenientes o Alféreces Profesores; un
Segundo Ayudante Médico; un Segundo Profesor Veterinario; un Segundo Profesor de equitación;
un Maestro Armero.
El Director, el Jefe de estudios y los Profesores, pertenecerán a las armas de Infantería o
Caballería.
Art. 3º. Para las necesidades del servicio, asistencia a los profesores y limpieza de los
dormitorios, clases y demás dependencias, destinará el Arma de Infantería un sargento primero,
uno ídem segundo, un Cabo primero, tres Cabos segundos, dos cornetas y 40 soldados.
Art. 4º. Para atender a la limpieza y cuidado de los caballos y guadarnés, destinará el Arma
de Caballería, dos sargentos segundos, un Cabo primero, dos Cabos segundos, dos trompetas,
un herrador, un forjador, y un soldado por cada dos caballos que tenga de dotación la Academia.
Art. 5º. Habrá el número de caballos necesarios para la clase de equitación, y un tiro de mulas
para el carro reglamentario.
Art. 6º. El Director, el Jefe de estudios y del detall, los Oficiales Profesores y los individuos de
tropa, disfrutarán los sueldos, gratificaciones de mando y haberes que por sus empleos les
correspondan.
~ 129 ~
CAPÍTULO II
Del Director General
Art. 7º. El Director General de Instrucción Militar, como Jefe superior de la Academia, ejercerá
sobre ella la autoridad que las Reales Órdenes y disposiciones vigentes conceden sobre los
Cuerpos armados a los Directores Generales respectivos: consagrará preferente atención al
constante progreso e instrucción científico-militar, y propondrá al Gobierno de S.M. las reformas
que sean precisas en los programas de estudios y método de enseñanza, consultando, si lo juzga
oportuno, a la Junta facultativa de la Academia.
Del Director de la Academia
Art. 8º. Tendrá en la Academia la misma autoridad que un Coronel en su regimiento, y las
especiales facultades que le corresponden como Director del establecimiento.
Art. 9º. Cumplirá y hará cumplir las Ordenanzas, el Reglamento y órdenes superiores;
comunicará oficial y directamente con el Director General de Instrucción Militar, recibiendo y
transmitiendo sus órdenes, proponiéndole cuanto juzgue conveniente al mejor servicio dándole
cuenta mensual de las novedades dignas de atención, y parte extraordinario de los asuntos
graves o urgentes; asistirá con frecuencia a las clases y ejercicios prácticos, corrigiendo las faltas
que notare; presidirá las Juntas facultativa, gubernativa y económica, y los exámenes cuando lo
tenga por conveniente.
Art. 10. Propondrá también, al Director General de Instrucción Militar, cuántas reformas
juzgue convenientes introducir en los reglamentos y plan de enseñanza, oyendo el parecer de la
Junta Facultativa en los asuntos referentes a la instrucción, y dando cuenta de lo propuesto por
las Juntas económica y gubernativa en lo relativo a la distribución de fondos y castigos
extraordinarios.
Art. 11. Previa consulta a la Junta facultativa, indicará al Director General, en lista y por orden
de preferencia, los Oficiales aptos para cubrir las vacantes de Profesor.
Art. 12. Remitirá al Director General, relaciones nominales de los aspirantes, de los
aprobados en los exámenes de ingreso y de los que alcancen plaza de Sargento Alumno, le dará
~ 130 ~
parte razonado del resultado de los exámenes ordinarios y extraordinarios de cada curso y de las
consiguientes alteraciones que debe sufrir el cuadro de Sargentos Alumnos.
Art. 13. Corresponde al Director de la Academia, proponer al Director General, la distribución
del personal de Profesores en las diversas clases de los cursos, y determinar la de los Sargentos
Alumnos, y la formación de tribunales de examen.
Art. 14. Reunirá las Juntas facultativa y económica cuando lo previene el reglamento, y
siempre que los considere oportuno.
Art. 15. En lo relativo al régimen interior académico, no dependerá de la Autoridad militar del
punto en que se halle establecida la Academia; pero en el caso de que los Sargentos Alumnos
hubiesen de salir con armas del establecimiento para ejercicios tácticos, pasará a dicha Autoridad
el oportuno aviso.
Art. 16. En todo lo relativo a contabilidad, tendrá en la Academia las mismas facultades y
responsabilidad que los Tenientes Coroneles en los batallones de línea.
Del Comandante Jefe de estudios y del detall
Art. 17. Bajo la inmediata inspección del Jefe de estudios, estarán la instrucción teórica de los
Sargentos alumnos, las clases prácticas y los ejercicios tácticos.
Art. 18. Con la debida anticipación, propondrá al Director de la Academia, la distribución del
personal de Profesores y Sargentos alumnos en las diversas clases de los cursos, le indicará los
Profesores a quienes corresponda formar parte en los tribunales de exámenes ordinarios y
extraordinarios, sometiendo oportunamente a su aprobación, cuantas reformas considere
necesario introducir en el plan de enseñanza teórica y en lo relativo a ejercicios prácticos.
Art. 19. Frecuentará todos los actos de la enseñanza, exigiendo a los Profesores el puntual
cumplimiento de las obligaciones y parte diario por lo escrito de las novedades y castigos
impuestos en las clases, y, a principios del mes, entregará a cada Profesor la lista de los
Sargentos Alumnos que deben concurrir a la clase respectiva.
Art. 20. Los registros generales de censuras, relaciones de turnos de exámenes y todos los
documentos referentes a estudios, estarán encomendados a su cuidado.
~ 131 ~
Art. 21. Como jefe del detall, sus atribuciones serán las que corresponden a los encargados
del detall de los batallones de Infantería.
De los Profesores
Art. 22. Las plazas de Profesor se proveerán en los Oficiales que se hallen en uno de los
casos siguientes: - 1º) Haber terminado con aprovechamiento, en uno de los Colegios o
Academias de Infantería o Caballería, todos los cursos del respectivo plan de estudios entonces
vigentes. - 2º) Haber conseguido, por oposición, el cargo de Profesor en las Academias de
Infantería o Caballería.
Los que no se encuentren en uno de los casos anteriores, deberán acreditar su aptitud para la
enseñanza en exámenes de todas las asignaturas que comprende el programa de ingreso y el
plan de estudios de uno de los cursos académicos. Los alféreces deberán llevar, por lo menos,
tres años de servicio en filas.
Art. 23. Todos los Oficiales que aspiren a desempeñar el cargo de Profesor, podrán solicitarlo
en cualquier tiempo, y deberán verificarlo precisamente los que hayan de acreditar su aptitud en
los exámenes indicados en el artículo anterior.
Art. 24. Los Profesores tienen a su cargo la enseñanza teórica y práctica, en sus clases
respectivas, debiendo acomodar sus explicaciones a los programas y textos aprobados por el
Director General de Instrucción Militar.
Art. 25. El Director de la Academia, a propuesta del Comandante Jefe de estudios,
determinará los ejercicios prácticos que diariamente han de ejecutar los Sargentos Alumnos, bajo
la dirección de los Profesores de las clases teóricas correspondientes.
Art. 26. Un mes antes de terminar el curso, los Profesores manifestarán por escrito al Jefe de
Estudios, las observaciones que hubieren hecho relativas a la enseñanza, y propondrán todas las
innovaciones que puedan contribuir al mayor adelanto y sólida instrucción de los Alumnos.
Art. 27. Mensualmente presentarán al Jefe de estudios el presupuesto de los gastos
corrientes que estimen oportunos para la enseñanza en sus clases respectivas, debiendo estar
bajo su inspección el material destinado a ellas.
~ 132 ~
Art. 28. Redactarán las memorias e informes que proponga la Junta facultativa y ordene el
Director o Jefe de estudios.
Art. 29. Formarán parte de los tribunales de examen cuando se les ordene, y serán siempre
examinadores en sus clases respectivas.
Art. 30. A fin de mes, cada Profesor entregará al Jefe de estudios un estado demostrativo de
las notas de aplicación, aptitud y conducta obtenidas por los Sargentos Alumnos en la clase de su
cargo.
Art. 31. Los Profesores ejercerán con sus clases igual autoridad que los Capitanes en sus
compañías, dictando las providencias que juzguen convenientes dentro de sus facultades, y
participándolas diariamente al Jefe de estudios, para que lleguen a conocimiento del Director de la
Academia.
Recompensas
Art. 32. Las recompensas por el servicio especial de la enseñanza, de que disfrutarán los
Profesores de la Academia de Sargentos, serán los que determinen las disposiciones vigentes.
Art. 33. Los Alféreces Profesores que asciendan al empleo inmediato, continuarán en la
Academia, y los Tenientes, a su ascenso, serán preferidos para cubrir las vacantes de Capitán,
siempre que unos y otros hayan acreditado la aptitud necesaria para el desempeño de tan
importante cargo.
Del Capitán encargado de la Biblioteca
Art. 34. El Director designará un Capitán que desempeñará el cargo de Bibliotecario, y al cual
se entregará, bajo inventario, los libros y efectos de la Biblioteca.
Art. 35. El Capitán Bibliotecario, cuidará de todo lo concerniente a los registros e índices de
entrada y salida, y de la adquisición o venta de las obras que determine la Junta Económica, a
propuesta de la facultativa.
Art. 36. A fin de curso se remitirá a la Dirección General de Instrucción Militar, un estado de
entrada y salida de libros de la Biblioteca, durante el año académico.
Cuando se verifique el relevo del Bibliotecario, se remitirá igualmente copia del acta de entrega.
Ambos documentos serán intervenidos por el Jefe del detall y visados por el Director.
~ 133 ~
Art. 37. Todos los Jefes y Oficiales empleados en la Academia, podrán sacar bajo recibo, una
sola obra de las que existan en la Biblioteca, debiendo solicitar autorización del Director, si
necesitasen extraer más de un libro o conservarle en su poder más de 30 días.
Art. 38. El fondo general sufragará los gastos ordinarios y extraordinarios de la Biblioteca, con
las cantidades que determine el Director General, en vista del presupuesto mensual que
oportunamente le remitirá el Director de la Academia.
Del Capitán Cajero y del Teniente Habilitado
Art. 39. En la forma prevenida por disposiciones vigentes, y para cada año económico, se
elegirá un Capitán Profesor que desempeñará el cargo de Cajero, y estará relevado de todo
servicio, excepto el del profesorado; un Teniente Profesor para habilitado, y los suplentes de
ambos.
De los Capitanes encargados del mando de la compañía de Infantería, sección de
caballería, de los Oficiales de servicio y de los Sargentos
Art. 40. Con el personal de Sargentos Alumnos de la Academia, que aspiren a ser Oficiales de
Infantería, se formará una compañía de cuyo
mando y servicio estarán encargados
respectivamente un Capitán y los oficiales subalternos Profesores de dicha Arma. Con el de
Sargentos que aspiren a ser Oficiales de Caballería, una sección de cuyo mando y servicio
estarán encargados respectivamente un Capitán y los Subalternos Profesores de esta Arma. El
nombramiento de unos y otros corresponde al Director General a propuesta del de la Academia.
Art. 41. En esta compañía y sección, alternarán para el servicio de sargento de semana, los
tres más antiguos de cada una de ellas.
Art. 42. A esta compañía y sección estará afecto respectivamente el personal de tropa que se
designa en los artículos 3º y 4º. El Sargento 1º de la plantilla de Infantería, y el 2º más antiguo de
la de Caballería, desempeñarán las funciones de Sargento 1º de la compañía y sección
respectiva. Los demás Sargentos de la plantilla serán escribientes de las oficinas de la Academia.
Art. 43. Los Capitanes tendrán las facultades reglamentarias en lo concerniente a disciplina,
policía, contabilidad y administración; los Oficiales subalternos turnarán para el servicio de
semana, como lo practicarían en un regimiento de su Arma.
~ 134 ~
Art. 44. El desempeño de cualquier cargo, excepto el de Habilitado, no dispensará en modo
alguno al que le ejerza del cumplimiento de sus obligaciones como Profesor.
Del Ayudante
Art. 45. El Director propondrá al Director General un Capitán de los destinados a la Academia,
para desempeñar las funciones de Ayudante, con arreglo a Ordenanza.
Del Oficial que ejerza las funciones de abanderado
Art. 46. El Director propondrá al Director General, el Alférez que ha de desempeñar este
cargo. Será de su cometido todo lo referente a raciones y utensilio.
Art. 47. Estará a su cuidado la conservación del material destinado a la enseñanza, que no
esté encomendado a los Profesores de las clases.
Del Médico segundo
Art. 48. Serán sus obligaciones las mismas que en un Cuerpo del ejército.
Del Profesor de equitación
Art. 49. Estará encargado de las clases de equitación, del picadero y de los caballos de la
Academia, disfrutando por este concepto todas las ventajas que le concede el reglamento de
Picadores del ejército.
Asistirá puntualmente a las clases, siendo respetado en ella por los Alumnos, y dará parte de las
faltas cometidas por éstos, al Jefe de estudios.
Del Veterinario
Art. 50. El Profesor Veterinario estará encargado de la asistencia facultativa de todos los
caballos pertenecientes a la Academia, cumpliendo lo que previene el Reglamento económico del
arma de Caballería y el interior de la Academia.
De los Profesores no militares
Art. 51. Sólo en el caso de absoluta necesidad se nombrarán Profesores no militares para
ciertas clases especiales, siendo propuestos por el Director, en la misma forma que los militares, y
nombrados por el Director General.
~ 135 ~
Art. 52. Los profesores no militares asistirán puntualmente a las clases, procurando el mayor
adelanto de sus discípulos, con sujeción al plan de enseñanza y a las órdenes del Jefe de
estudios, con quien comunicarán directamente.
Tratarán a los alumnos con la atención debida y les exigirán respeto y consideración, pudiendo
amonestarles por las faltas que cometan y dando parte al Profesor de servicio para que les
castigue.
CAPÍTULO III
De los Sargentos Alumnos
Art. 53. Las vacantes de Alumnos se cubrirán por oposición por los aspirantes que acudan a
los concursos semestrales y sean admitidos por los tribunales de ingreso.
Art. 54. El número de plazas que se han de proveer por oposición se manifestará con la
debida oportunidad.
Al efecto se anunciará la convocatoria para el concurso, en la Gaceta de Madrid y COLECCIÓN
LEGISLATIVA, acompañando los programas detallados de las materias que comprende el
examen, con especificación de los ejercicios en que se dividirá, y designación de los libros de
texto, en los cuales no se hará variación alguna sin previa autorización del Gobierno,
anunciándola con la necesaria anticipación.
Art. 55. Las circunstancias que han de concurrir en los Sargentos aspirantes a ingreso en la
Academia, son:
Ser solteros.
No tener notas desfavorables en sus filiaciones.
Haber cumplido seis años de servicio en filas y cuatro de Sargento.
Y acreditar los conocimientos que se enumera en los programas de ingreso.
Art. 56. Los Sargentos que aspiren a ingresar en la Academia lo manifestarán, por el conducto
debido, a los Jefes de sus Cuerpos, y éstos remitirán al Capitán General del Distrito relación
nominal de todos los aspirantes acompañando copia de sus filiaciones.
Art. 57. Quince días antes de dar principio en la Academia los exámenes de ingreso, los
aspirantes sufrirán un examen de tanteo por los tribunales de distrito, que determina el art. 28 del
~ 136 ~
Real Decreto de 20 de julio de 1885. Los Capitanes Generales de los distritos, remitirán al Director
General de Instrucción Militar las relaciones de los aspirantes con el resultado de dicho; a los
aprobados se les facilitará el pasaje por cuenta del Estado, y efectuándolo por la suya aquellos
que, sin llenar el expresado requisito, deseen tomar parte en el concurso.
Art. 58. El número de plazas de cada concurso se asignará con arreglo a lo prevenido en el
Real Decreto de 20 de julio de 1885, señalando las que correspondan para cubrir vacantes de
Alféreces en el arma de Infantería y en la de Caballería.
El número que corresponda a las primeras se dividirá proporcionalmente al de Sargentos
reenganchados que haya en Infantería y en los Institutos de a pie, y el de las segundas al de
Sargentos reenganchados que haya en Caballería y en los Institutos montados, resultando el
número de Sargento que debe dar cada Arma o Instituto, para optar a las vacantes de Alumnos de
la Academia.
Art. 59. Con los aspirantes de cada Cuerpo o Arma que sean aprobados en los exámenes de
ingreso se formarán dos grupos, uno de Sargentos primeros y otro de Sargentos segundos,
colocándolos en cada uno por orden de las censuras obtenidas, y dando desde luego la
preferencia para obtener plaza a los Sargentos primeros. Dentro de cada grupo y a igualdad de
censuras, se dará la preferencia al más antiguo, y a igualdad también de antigüedad, se preferirá
a los de Instituto a pie para cubrir vacante que corresponda al arma de Infantería, y a los de
Instituto montado para cubrir las de Caballería.
Por regla general, cuando los Institutos a pie no cubran el número de plazas de Sargentos
Alumnos que tengan señaladas, se completará este número con Sargentos del Arma de
Infantería; con estos mismos Sargentos se completarán también las plazas que quedasen por
cubrir por Sargentos de Caballería o de Instituto montado.
Art. 60. Durante los dos primeros semestres de estudios, los Sargentos Alumnos,
pertenecerán para las reclamaciones y percibo de haberes, a los Cuerpos de que procedan,
causando baja definitiva en ellos y alta en la Academia, al aprobar el segundo semestre del plan
de estudios.
~ 137 ~
Art. 61. Una vez aprobados en los exámenes de todas las materias que constituyen los
programas de enseñanza teórica y práctica de la Academia y según hayan seguido los cursos
correspondientes a Infantería o Caballería, serán promovidos a Alféreces de una u otra de estas
Armas en las que ingresarán desde luego tomando antigüedad en las escalas respectivas por
orden de mejores censuras en todos los cursos aprobados y anteponiendo el grupo de Sargentos
primeros al de segundos.
Art. 62. Los que aspiren a ingresar en los Cuerpos de Estado Mayor, Ingenieros y Artillería,
previa ampliación de sus conocimientos, tendrán entrada en el curso preparatorio de la Academia
General Militar.
Art. 63. Los Sargentos Alumnos vestirán el uniforme que se designe.
Art. 64. Los Sargentos estarán acuartelados en el local o locales de la Academia que al efecto
se designen.
Art. 65. Los Sargentos comerán todos reunidos en local y con servicio que les facilitará la
Academia, pero entendiéndose directamente ellos mismos con el cocinero o fondista que se
encargue de servirles la comida, sin que medie intervención oficial en el contrato privado que al
efecto hagan.
Art. 66. Las faltas y delitos militares y comunes de los Sargentos Alumnos serán juzgados con
arreglo a Ordenanza.
Art. 67. Los Sargentos Alumnos podrán obtener su separación a voluntad propia solicitándolo
en instancia al Director General de Instrucción Militar.
Art. 68. Los que se separen de la Academia por cualquier concepto y hayan sido baja en el
Cuerpo de que procedían por haber aprobado los dos primeros semestres del plan de estudios,
volverán a él como supernumerarios.
Exámenes de ingreso
Art. 69. Los exámenes de ingreso comprenderán las materias siguientes:
Reales Ordenanzas. Obligaciones del Soldado, Cabo, Sargento, Alférez y Teniente. Reglamentos
tácticos. Instrucción de recluta y sección para los que aspiren a ser Oficiales de Infantería.
Instrucción individual y colectiva a pie y a caballo, hasta la sección a caballo inclusive, para los
~ 138 ~
que deseen ser de Caballería. Resolución de problemas de suma, resta, multiplicación y división
de números enteros, fraccionarios y decimales. Gramática castellana, Ortografía. Nociones de
Geografía Universal, Política y de España. Nociones de Historia de España.
Art. 70. Los tribunales de examen harán la conceptuación relativa de los aspirantes del modo
siguiente:
El resultado del examen de cada materia se expresará con el número comprendido entre 0 y 20,
correspondiendo desde 0 a 6 la nota de desaprobado; de 7 a 15 la de bueno; de 16 a 19 la de
muy bueno y a 20 la de sobresaliente.
La nota final de cada aspirante, se obtendrá, dividiendo por el número de asignaturas la suma de
notas parciales.
La nota mínima para optar a una plaza de Alumno será la de bueno, por pluralidad en cada una de
las materias de que se ha examinado.
Art. 71. El tribunal de exámenes estará compuesto por cuatro Profesores bajo la presidencia
del Jefe de estudios.
Art. 72. Los aspirantes que por enfermedad u otra causa no hayan podido asistir a los
exámenes o se hubiesen retirado sin concluirlos, pierden todo derecho a ser examinados en aquel
curso, debiendo ser calificados con notas de no admitidos los que no las hubiesen merecido de
aprobación.
Ningún Sargento será admitido a más de dos concursos.
Art. 73. Terminados los exámenes se extenderá y firmará por el Presidente y todos los
vocales del tribunal de ingreso, un acta que exprese los pormenores y el resultado del concurso.
El Director de la Academia propondrá para cubrir las vacantes de Sargento Alumno en lista y con
arreglo a las prescripciones del art. 59 a los aspirantes que hayan sido aprobados y les
corresponda la calificación de admitidos.
Remitirá también al Director General, la lista de los aspirantes aprobados y no admitidos y la de
desaprobados.
~ 139 ~
Art. 74. El Director General elevará propuesta de los admitidos para su ingreso en la
Academia y dará cuenta a la superioridad de los aspirantes aprobados y desaprobados a quienes
no corresponda plaza.
Art. 75. Terminados los exámenes quedará cerrado definitivamente el concurso, y por ningún
concepto, se concederán exámenes extraordinarios ni se ampliará el número de plazas de Alumno
anunciado en la Convocatoria.
Todos los centros militares dejarán sin curso cualquier instancia en que se solicite alguna de las
alteraciones del reglamento indicadas en el párrafo anterior.
Plan de enseñanza
Art. 76. Todos los sargentos Alumnos de la Academia estudiarán en cuatro cursos semestrales las
asignaturas siguientes:
[Las mismas que aparecen en el R.D. de 12 de septiembre de 1885]
Art.77. Cada año habrá dos cursos: de 15 de febrero a 31 de Julio y de 1 de septiembre a 14 de
febrero.
El mes de agosto será de vacaciones. En cada curso se dedicarán ocho días a prácticas sin
perjuicio de las que se hagan diariamente.
Exámenes
Art. 78. Habrá exámenes finales de curso que se verificarán los diez últimos días de cada
semestre.
Art. 79. Compondrán los tribunales de estos exámenes los tres Profesores de las clases
teóricas; y, si no hubiese más que dos, se nombrará por el Director de la Academia un tercer
examinador. En los exámenes de dibujo, equitación y esgrima, compondrán el tribunal, el Profesor
o maestro de la clase y otros dos Profesores nombrados al efecto.
El Profesor más antiguo será Presidente del tribunal, y Secretario el más moderno. Los exámenes
finales se dividirán en ejercicios, comprendiendo cada uno de éstos todas las materias de una
clase.
~ 140 ~
Art. 80. El examen de cada materia empezará por una papeleta sacada a la suerte por el
Alumno, al cual podrán después los Profesores, hacer todas las preguntas que juzguen
necesarias para calificarle debidamente.
Art. 81. La suficiencia relativa de los Sargentos Alumnos se calificará por medio de la serie de
números del 1 al 20, ambos inclusive. El menor número que ha de obtener un Alumno para ser
aprobado en el examen de una asignatura es el de 7. Este número y los siguientes, hasta el 15
inclusive, significarán Buen aprovechamiento; de 16 a 19, Muy bueno; y el 20, Sobresaliente. El
cero adjudicado en el examen de una asignatura, significará que el alumno no ha acreditado
aprovechamiento alguno.
Las calificaciones numéricas a que se refiere el párrafo anterior, se aplicarán del modo siguiente:
cada examinador pondrá la nota numérica correspondiente a la papeleta o pregunta contestada;
sumadas las notas y dividida por el número de preguntas, se obtendrá la nota media de cada
Profesor. Para obtener la censura definitiva de todos los Profesores se sumarán las notas medias
de cada examinador y se dividirá por el número de éstos. Dicha censura numérica contendrá en
general, cifras decimales que no han de tenerse en cuenta para la calificación nominativa que
corresponda al número entero, pero que servirán para marcar los puestos que deben ocupar los
examinados, cuyas notas tengan la misma parte entera. El Alumno, para merecer aprobación en
el examen de una asignatura cualquiera ha de ser calificado a los menos por dos Profesores con
la censura mínima de 7.
El fallo de los tribunales de examen es inapelable.
Art. 82. Los Sargentos Alumnos, que renuncien al examen o desistan de continuarlo, después
de haber empezado los ejercicios, se considerarán desaprobados y llevarán esta calificación.
Art. 83. Los Sargentos Alumnos no disfrutarán licencias temporales durante los cursos, a no
ser en casos de enfermedad, justificada con la certificación del Médico de la Academia.
Art. 84. Los Alumnos que, sin causa justificada, no se presenten a examinarse, quedan
sujetos a la pérdida del curso y prescripciones reglamentarias, como también los que renuncien al
examen o desistan de continuarlo, a los cuales se calificará de Desaprobados. Los que, por
enfermedad u otra causa legítima, hayan faltado a la Academia más de 15 días seguidos, o 25
~ 141 ~
alternados, y merezcan las notas de buena aplicación y aprovechamiento, tienen derecho a
examinarse en 1º de marzo o en 1º de septiembre, según el curso hubiese terminado en 15 de
febrero o 31 de julio, aunque se hubiese presentado a examen en la época ordinaria; pues al
verificarlo demuestran el buen deseo que les anima. Los que no puedan concurrir a los exámenes
en la época ordinaria, por hallarse enfermos o porque se lo impida una legítima causa, o continuar
los ejercicios sin haber merecido nota de desaprobación en los que hayan sufrido, podrán
examinarse al terminarse aquéllos si ha cesado el motivo origen del atraso; y en caso contrario, se
les dará prórroga hasta las épocas fijadas en el párrafo anterior, siempre en el supuesto de que
sea comprobada la enfermedad por reconocimiento facultativo, o justificada la causa por los
informes que adquiera el Director de la Academia, debiendo abrazar este examen todas las
materias del curso, aun para los que en época ordinaria hubiesen sido desaprobados en parte de
ellas.
Los que sean desaprobados en estos exámenes extraordinarios, quedarán sujetos a los efectos
reglamentarios, y no se dará nueva prórroga a los que no se presenten en las fechas marcadas.
Art. 85. Los Sargentos Alumnos que, hallándose en los casos expresados en los artículos
anteriores, no pudiesen presentarse a sufrir los segundos exámenes en la época señalada, no
tendrán derecho a nueva prórroga y perderán el curso.
Art. 86. Por causa de enfermedad, debidamente justificada, podrá concederse a los Sargentos
Alumnos la repetición de curso, en la inteligencia de que, por el expresado motivo, no se
dispensará esa gracia más de tres veces al mismo Alumno, sea en el mismo curso o en cursos
diferentes.
Art. 87. Será separado de la Academia el Sargento Alumno que obtenga nota de
desaprobación dos veces seguidas en un mismo curso o tres en cursos diferentes. También lo
será sin esperar al examen de fin de curso, el que durante él, demostrase notoria desaplicación o
mala conducta, previo informe al Director de todos los Profesores de las asignaturas que curse el
Alumno.
Art. 88. Habrá clase todos los días no festivos, desde las nueve de la mañana a las tres de la
tarde, a excepción de los marcados en el artículo siguiente.
~ 142 ~
Vacaciones
Art. 89. Se entenderá en tal concepto el tiempo que medie desde el 1º de Agosto a 1º de
Septiembre, en cuya época podrá conceder el Director General a los Jefes y Oficiales de la
Academia, que las atenciones del servicio permitan, y a los Sargentos Alumnos, licencias para los
puntos que lo soliciten, así como las que sean de necesidad durante los cursos, y las prórrogas
motivadas por caso de enfermedad u otros muy especiales.
Además habrá vacaciones durante el curso desde el 24 de Diciembre hasta el 1º de Enero ambos
días inclusive, y desde el Miércoles Santo, hasta el 1er día de Pascua de Resurrección.
Disciplina
Art. 90. La disciplina, base fundamental de los ejércitos y lazo de unión entre todos los
elementos del organismo militar, debe ser objeto de preferente atención y extrema solicitud para
todos los Jefes y Oficiales Profesores de la Academia especial de Sargentos.
Art. 91. Los Sargentos Alumnos observarán irreprensible conducta para corresponder a los
sacrificios que la Nación se impone en su obsequio, persuadidos de que las nobles aspiraciones
deben fundarse exclusivamente en los propios merecimientos, y de que la profesión militar exige
los deberes ineludibles de intachable delicadeza, honrosa abnegación y digna obediencia.
La más leve falta de respeto a los superiores, la notable desaplicación, la llaneza o excesiva
dureza con los inferiores y todo acto que revele falta de dignidad, de subordinación o de amor a la
carrera de las armas, serán inexorablemente castigados con el rigor de las más graves penas
reglamentarias y de las Ordenanzas del Ejército.
Art. 92. Todos los Sargentos Alumnos, sin distinción alguna, serán juzgados por su
aprovechamiento o conducta, y tendrán entendido que su porvenir en la carrera militar, depende
exclusivamente de la aptitud, aplicación y moralidad que demuestren, y que cualquier gestión
oficiosa cerca de sus Profesores, será inútil, si no perjudicial, para el que cifre sus adelantos en la
eficacia de procedimientos contrarios a la equidad y a la justicia.
Art. 93. Los Alumnos, conforme a lo prevenido en el art. 91 de este reglamento, serán
juzgados con arreglo a la Ordenanza y Reales Órdenes vigentes, en cuantos delitos militares y
~ 143 ~
comunes comentan y en lo concerniente a faltas académicas, estarán sujetos a las correcciones y
castigos siguientes:
Castigos de primer grado
Reprensión privada. Reprensión pública. Arresto en la Academia.
Castigos de segundo grado
Represión pública delante de la compañía. Arresto en el cuarto de corrección por menos de once
días.
Castigos de tercer grado
Arresto en el cuarto de corrección de 11 a 15 días.
Castigos de cuarto grado
Arresto en el cuarto de corrección por más de 15 días. Separación de la Academia.
Todos los Alumnos castigados que no estén sujetos a procedimientos, deberán asistir a las
clases.
Art. 94. Los profesores y Ayudantes de Profesor pueden imponer los castigos de reprensión
privada y pública, delante de la clase o de la compañía, y el arresto en el cuarto de corrección,
residiendo en el Director la facultad de fijar la duración de los arrestos. Las atribuciones de los
Jefes, llegarán hasta la imposición de los castigos de tercer grado inclusive.
Los castigos de cuarto grado serán impuestos precisamente por el Director General de Instrucción
Militar, a propuesta del Consejo de Disciplina.
Art. 95. Las faltas de asistencia de los Sargentos Alumnos se clasificarán en justificadas y
voluntarias, llevando registros de unas y otras en la oficina del Detall; de las primeras para saber
en todo tiempo las causas que pudieran oponerse a los adelantos de algunos; y de las segundas,
para su corrección.
Se entenderá: por falta de asistencia justificada, las que cometan los Alumnos a consecuencia de
enfermedad debidamente acreditada, o por otras causas legítimas que hayan podido resolver al
Director de la Academia a dispensarles de la asistencia; y, por voluntarias, las cometidas sin estas
circunstancias. La falta voluntaria a una clase se considerará como parcial, y la que sea por falta
de tiempo, aunque de pocos minutos, de puntualidad.
~ 144 ~
Dos faltas parciales o tres de puntualidad se computarán por una total. Además de los castigos a
que se hagan acreedores los Sargentos Alumnos, por sus faltas voluntarias de asistencia, tendrán
entendido que si cometiesen seis en un curso, se considerará que dan ejemplo perjudicial a sus
compañeros, con todas las consecuencias que esta consideración produce.
Consejo de disciplina
Art. 96. Cuando un Alumno haya cometido faltas que merezcan castigos de cuarto grado, o
que por su gravedad y trascendencia exijan mayor pena que la de 15 días de corrección, se
constituirá el Consejo de disciplina. Este sentenciará como los de Guerra, después de oír la
lectura del expediente gubernativo o sumaria que se hubiese instruido, y los descargos o
explicación del acusado. Las sentencias necesitan aprobación del Director General de Instrucción
Militar para causar ejecutoria.
Juntas
Art. 97. Bajo la presidencia del Director de la Academia habrá Juntas, que se llamarán
respectivamente facultativa, económica y gubernativa.
Art. 98. Esas juntas tendrían carácter consultivo, correspondiendo al Presidente convocarlas,
abrir y cerrar las sesiones, exponer los asuntos que deban ser tratados y dirigir la discusión. Las
deliberaciones se resolverán por mayoría absoluta de votos, y cualquier vocal podrá salvar el suyo
y hacer que conste en el acta, expresando, bajo su firma y en papel separado, los fundamentos en
que le apoye. El orden de votaciones será empezando por el vocal más moderno. En caso de
empate decidirá el voto del Presidente. El Director de la Academia deberá acompañar su informe
al remitir las actas a la superioridad.
Art. 99. En los casos relativos al cumplimiento de las disposiciones reglamentarias, los
Secretarios de dichas Juntas formarán las comunicaciones, redactarán las actas, que serán leídas
y firmadas en la sesión inmediata, sacarán las copias que, visadas por el Presidente, deben
remitirse al Director General de Instrucción Militar; comunicarán a los interesados las resoluciones
de las Juntas, expedirán las certificaciones que las ordene el Director General.
~ 145 ~
Junta facultativa
Art. 100. Serán vocales de esta Junta, el Comandante Jefe de estudios y del detall, y todos
los Profesores que desempeñen clases.
Art. 101. Esta Junta entenderá en los asuntos relativos al plan de estudios, régimen de
enseñanza, libros de texto, alteraciones que en ellos puedan convenir, y programas para los
exámenes de ingreso. Todas las modificación en estos asuntos y cuantos tengan relación con la
mejora de la enseñanza y con el fomento de la Biblioteca, será propuestas por el presidente al
Director General de Instrucción Militar, acompañando el dictamen de la Junta.
Art. 102. El Director de la Academia, dará cuenta a la Junta facultativa de las memorias
reglamentarias escritas, a fin de curso, por los Profesores, para que se acuerde si procede
recomendar al Director General alguna variación referente a los asuntos cuyo conocimiento
corresponde a esta Junta.
El Presidente comunicará al Director General el resultado de las deliberaciones, acompañando
copias de las actas correspondientes a las sesiones celebradas con dicho motivo.
Junta económica
Art. 103. De esta Junta serán vocales el Comandante jefe del detall y de estudios, los
Capitanes que manden las compañías de Infantería y sección de Caballería y el Capitán Cajero.
Art. 104. La Junta económica tendrá carácter de administrativa y acordará la distribución de
fondos, examinando las cuentas y clasificando los gastos en pequeños y corrientes, y en mayores
y extraordinarios.
El Director dispondrá los gastos pequeños y corrientes; propondrá al Director General los mayores
y extraordinarios, acompañando el acuerdo de la Junta y solicitando la superior aprobación. Todos
los pagos serán intervenidos por el Jefe del detall y se harán en virtud de orden del Director como
Jefe de contabilidad.
Junta gubernativa
Art. 105. Se constituirá con los mismos Jefes y Profesores que componen la económica y
entenderá en todo cuanto sea sometido a su acuerdo por el Director y tenga relación con el orden
de la Academia, debiendo evacuar los informes que pida el Director General de Instrucción Militar.
~ 146 ~
Art. 106. En los casos que determina el art. 95, la Junta gubernativa constituirá el Consejo de
disciplina.
CAPÍTULO IV
Contabilidad
Art. 107. La contabilidad se acomodará, en cuanto sea posible, a lo establecido por el
reglamento general para la interior de los Cuerpos del ejército.
Art. 108. Los caudales se conservarán en cajas bajo tres llaves, que estarán en poder del
Director, Jefe del detall y Cajero, respectivamente.
Art. 109. Se llevarán en libros separados, los asientos referentes a los fondos de la Academia
y los que corresponden a las secciones de tropa agregadas a la misma.
Art. 110. La administración y la contabilidad de las secciones de tropa destinadas en la
Academia se llevarán con sujeción al reglamento general bajo la inspección del Director General
del Arma respectiva.
Art. 111. Para el percibo de los haberes de los Sargentos que cursen los semestres 1º y 2º se
entenderá directamente la Academia con los Cuerpos a que pertenezcan.
Art. 112. Los fondos reglamentarios de la Academia serán los de haberes, prendas mayores,
general y remonta, ejerciendo sobre ellos el Director General de Instrucción Militar la inspección
que compete a los Directores Generales de las Armas sobre los fondos de los Cuerpos.
Art. 113. Ingresarán en el fondo general las cuotas de reenganche que a los Sargentos
Alumnos correspondan desde el día que ingresen en la Academia hasta que sean baja en ella por
ascenso o separación, así como también los intereses de estas mismas cuotas. Asimismo tendrán
entrada en dicho fondo los pluses correspondientes e a los días de arresto, que en el cuarto de
corrección, sufren todos los Sargentos reenganchados del Ejército y también las cuotas
devengadas por los Sargentos en virtud de sentencia del Consejo de Guerra hayan de cumplir
alguna condena en presidio o en alguno de los Cuerpos disciplinarios.
Con estas cantidades se subvendrá en parte a los gastos de la Academia, a los que origine la
adquisición de libros de texto que los Sargentos necesiten y al abono que se les hará para
~ 147 ~
costearse el uniforme y equipo al ser promovidos a Alféreces que consistirá en una prima de 150
pesetas para los de Infantería y de 225 para los de Caballería.
De la entrada y salida que por el concepto de cuotas tenga el fondo general se llevará una cuenta
aparte.
Art. 114. En los últimos días de cada mes, la Junta económica examinará los presupuestos de
gastos que los Profesores juzguen necesarios en sus respectivas clases; formará uno general de
los extraordinarios que crea precisos y le someterá a la aprobación del Director General de
Instrucción Militar.
Art. 115. El día 16 de cada mes, presentará el Cajero a la Junta económica la cuenta de los
gastos ocurridos en el mes anterior, con la conveniente separación de cada uno de los fondos; la
Junta revisará dicha cuenta y consignará su conformidad en el acta de la sesión, haciéndolo, en
caso contrario, los reparos que juzgue oportunos.
Aprobada la cuenta por la Junta, se formará el balance de Caja que, por duplicado, será sometido
a la aprobación del Director General de Instrucción Militar.
Art. 116. Terminado el año económico, formará el Cajero alienta la demostración general de
entrada y salida de caudales que se remitirá por duplicado, en el mes de julio, a la Dirección
General de Instrucción Militar.
Madrid, 16 de julio de 1886. – Aprobado por S.M. – Jovellar.
~ 148 ~
ANEXO II
PLAN DE ESTUDIOS DE LA ACADEMIA ESPECIAL DE SARGENTOS
(Colección Legislativa del Ejército. R.O. de 12 de septiembre de 1885).
“Debiendo establecerse la Academia especial de Sargentos en cumplimiento de lo
ordenado en el art. 30 del R.D. de 20 de Julio último, de conformidad con lo propuesto por
el Director general de Instrucción Militar, S.M. el Rey (q. D. g.) ha tenido a bien disponer lo
siguiente: Primero.- La duración normal de los estudios será de dos años, divididos en
cuatro cursos de un semestre cada uno.- Segundo.- Las materias de que han de ser
aprobados los Sargentos para ingresar en dicha Academia en los exámenes de concurso
y las que han de estudiar en los cuatro semestres, serán las que se especifican en el
adjunto plan de estudios.- Tercero.- Al mes de publicarse este plan de estudios, los
Sargentos primeros y segundos que actualmente existen en el Ejército, manifestarán si
optan por las ventajas que les confieren las disposiciones vigentes, o por las que se les
conceden en el citado Real Decreto, cuidando sus Jefes de hacerlo saber a las
Direcciones generales respectivas.
De Real Orden lo digo a V.E. para su conocimiento y demás efectos.- Dios guarde
a V.E. muchos años.- Madrid 12 de septiembre de 1885.- Quesada.- Sr…”
MINISTERIO DE LA GUERRA
DIRECCIÓN GENERAL DE INSTRUCCIÓN MILITAR
ACADEMIA DE SARGENTOS
PLAN DE ESTUDIOS
Exámenes de ingreso.
Reales Ordenanzas.- Obligaciones del Soldado, Cabo, Sargento, Alférez y Teniente.
~ 149 ~
Reglamentos Tácticos.- Instrucción del recluta y sección para los que aspiren a ser
Oficiales de Infantería.- Instrucción individual y colectiva a pie y a caballo hasta la sección
inclusive para los que deseen ser de Caballería.
Resolución a problemas de suma, resta, multiplicación y división de números enteros,
fraccionarios y decimales.
Gramática castellana. Ortografía.
Nociones de Geografía universal, política y de España. Nociones de Historia de España.
Primer Año
Primer Semestre
Primera Clase. Reales Ordenanzas.- Obligaciones del Capitán, Comandante, Teniente
Coronel y Coronel.- Ordenes generales para Oficiales.- Honores Militares.- Reglamentos
tácticos.- Instrucción de Compañía y Batallón para los de Infantería y de escuadrón y
orden abierto para los de Caballería.
Segundas Clases. Aritmética y nociones de Álgebra.
Terceras Clases. Geografía militar de España.
Clases Prácticas. Dibujo Charlet, esgrima y equitación.
Segundo Semestre
Primera Clase. Reglamentos tácticos.- Instrucción de Brigada para los de Infantería; de
Regimiento para los de Caballería.- Código Penal del Ejército.- Procedimientos militares.
Segundas Clases. Elementos de Geometría.
Terceras Clase. Historia Militar de España.
Clases Prácticas. Dibujo de Charlet, esgrima y equitación.
Segundo Año
~ 150 ~
Primer Semestre301
Primeras Clases. Servicio de guarnición e interior de los Cuerpos.- Detall y contabilidad.
Segundas Clases. Breves nociones de Física.- Teoría y Práctica del Tiro.- Conocimiento
del Material de Artillería de campaña y de montaña.
Terceras Clases. Organización del Ejército Español.- Reglamento de Campaña.- Servicio
de Caballería para los de esta Arma.
Clases Prácticas.- Dibujo Topográfico.- Equitación.
Segundo Semestre302
Primeras Clases. Elementos de topografía. Hipiátrica y arte de herrar, los de caballería.
Segundas Clases. Fortificación de Campaña.- Conocimiento del material de vías férreas
y aparatos telegráficos.
Terceras Clases. Redacción de documentos militares.- Lectura y traducción del francés.
Clases Prácticas. Dibujo Topográfico.- Manejo de las piezas de Artillería.- Equitación.
En todos los semestres, ejercicios tácticos y prácticas.
Nota. En los exámenes de ingreso, los conocimientos de Gramática castellana y
Ortografía se exigirán con la extensión, por lo menos, del Epítome y Prontuario, publicado
por la Real Academia Española; los de Geografía Universal, Política y de España, con las
Nociones de D. S. Perlado y Melero, y los de Historia de España, con la del Prontuario de
D. Ángel María Terradillos.
Los Sargentos aspirantes a ingreso podrán examinarse de las materias anteriores, si lo
prefieren, por los autores que sirven te texto en las Academias Regimentales.
Madrid, 12 de septiembre de 1885.- Quesada.
301
Algunas clases sufrieron variación según la propuesta enviada por el Director de la Academia a la Dirección General de Instrucción Militar, el 6 de julio de 1887. Para las terceras clases solo se mantenía el Reglamento de Campaña para todos y además Táctica de sección y escuadrón para los institutos montados. En las clases prácticas se añadía esgrima de sable. 302
En la misma propuesta, la Fortificación de Campaña pasaba a las primeras clases y la Organización del Ejército Español pasaba a las segundas clases de este semestre. Así mismo se dejaba para las terceras clases la Redacción de documentos militares y lectura y traducción del francés para los institutos de a pie, y la Táctica de Regimiento y la Hipiátrica y arte de herrar para los institutos montados. ~ 151 ~
ANEXO III
LOS SARGENTOS DE ZAMORA
(Artículo publicado en la sección “Espíritu del Ejército” de El Correo Militar de 24 de agosto de 1891).
“Nunca más oportuna ocasión que la presente, (…) para que se haga algo, respecto a
la humillada clase de sargentos procedente de Zamora. Humillada, decimos, porque es la
única frase adecuada a la situación que hoy atraviesan los que, con gratas aspiraciones a un
empleo superior y consideraciones propias a aquél, se presentaron a oposiciones para
ingresar en la Academia especial, donde con verdadera e inagotable fuerza de voluntad,
pudieron, tras tremendas noches de insomnio, aprobar el plan de estudios, no marcado para
aquella Academia, sino ampliado en la mayoría de las asignaturas por comprender la
necesidad de la mayor ilustración posible y corresponder a los desvelos y cuidados de
aquellos dignos profesores que se esforzaban, y no en vano, por sacar buenos alumnos, y dar
un contingente instruido a la oficialidad de nuestro Ejército; viniendo sólo a conseguir ver por
tierra aquellas aspiraciones justísimas al empleo de sargento primero, que hoy escaso
número de ellos disfruta, debido tan sólo a la mejor o peor interpretación que los jefes de
cuerpo han dado a las disposiciones que a aquellos se refieren.
Hoy en casi la totalidad de los cuerpos, están los sargentos de Zamora dados a reconocer
como más antiguos que los demás de la clase, que no han cursado estudios en la Academia
especial, siendo esto origen de que los procedentes (nombre con que los denominan los
demás sargentos) no puedan ejercer el mando y atribuciones que les confiere su reglamento
de 31 de Enero de 1889, por ser iguales a los otros sargentos de sección y con los que
alternan para el servicio, comer, Academias, etc.
Los sargentos de Zamora están exentos del servicio de semana, pero en los cuerpos se les
exige la asistencia a todos los actos del cuartel, desde el más importante al más nimio,
resultando con esto que está de servicio perpetuo, dándose el caso de habérsele negado a
~ 152 ~
uno de estos futuros oficiales, permiso para faltar a la lista de la tarde, cosa que se concede al
último recluta de regular conducta.
La cualidad más indispensable en el Ejército es que exista la interior satisfacción en todos los
individuos que le componen; y respecto a esto se nos ocurre preguntar ¿es posible que la
clase que nos ocupa, tenga esta tan encomiada interior satisfacción, cuando tienen que llevar
con paciencia, que se les obligue a comer con los demás sargentos y asistir a la Academia de
éstos, donde sólo se repasan las obligaciones del soldado al sargento, táctica de sección y
preliminares de aritmética, después de tener aprobado un plan de estudios en una Academia
militar? ¿Es posible tengan esa satisfacción viéndose pospuestos en la mayoría de los casos
a los demás sargentos?
Otra delas cosas que no tienen razón de ser y que resulta una anomalía, es el haber dado a
reconocer a los sargentos de Zamora como más antiguos que los sargentos de sección,
siendo así que hay de estos últimos algunos que ostentan dos reenganches, y por tanto,
tienen sus nombramientos aprobados con fecha muy anterior a aquellos, resultando de aquí
graves altercados entre unos y otros en que ambos tienen razón.
Lo que ya dejamos expuesto y dada la supresión de los sargentos primeros, (con lo que
resulta inútil el reglamento de 31 de Enero de 1889) hace necesario se reglamenten los
deberes y obligaciones de los procedentes de la especial, para que estos sepan lo que les
compete, y más especialmente para que los jefes sepan a qué atenerse respecto a esta
clase; este extremo salta a la vista y así lo deben comprender tanto el ministro de la Guerra
como los inspectores de las armas y cuerpos, donde existen “procedentes”, pero van dejando
trascurrir uno y otro día sin determinar nada que venga a resolver esta anómala situación,
ocasionando con esto graves perjuicios a la clase que nos ocupa. Cierto es que hoy quedan
pocos procedentes de la especial, cuyo número se eleva aproximadamente a 216 de los que
ya hay que descontar los que pasarán la próxima revista de segundos tenientes, que serán
unos 38 o 40, quedando reducido a un total de 178, divididos en tres promociones, la primera
de 38 que deben ascender para la revista del primer Enero, la segunda de 101 que les
~ 153 ~
corresponde el ascenso en la de Febrero y la tercera de 39 que lo obtendrán en Julio o
Agosto: de manera que dentro de diez u once meses, no existirá ninguno en las condiciones
de hoy, motivo por el cual no abogamos porque se redacte un reglamento que tan necesario
es, pero en cambio, sí nos unimos al señor M., a fin de que se eleve a efecto el ascenso al
empleo inmediato de todos los declarados aptos para segundos tenientes, ascenso a que
tienen perfectísimo derecho.
Por la real orden circular de 7 de Noviembre de 1889 (C. L. núm. 551) se ordena que los
sargentos de Zamora, a su salida de la Academia practiquen año y medio en los cuerpos, y
que al espirar este plazo sean ascendidos a segundos tenientes: el objeto principal de estas
prácticas (que no resultan tales) es que dichos sargentos completen, antes de ascender, los
tres años y medio que les cuesta la carrera a los alumnos de la Academia general,
amalgamando con esto las promociones del mismo año de una y otra Academia, sin tener
para nada en cuenta los tres años que al sargento se le exigía para ingresar en la especial, y
viniendo hoy a resultar mucho menos favorecidos estos que aquellos de la general, que al
terminar el tercer año de sus estudios, pueden ostentar la estrella de alférez y gozar las
consideraciones de tales oficiales, mientras los otros siguen después de su tercer año,
luciendo las mismas insignias que reclutas que vinieron ha poco al servicio y por las
necesidades de éste han llegado en cuatro días a sargentos, y tal vez pospuestos a estos
mismos reclutas. Si, pues, a estos sargentos de Zamora se les exigen los tres años y medio
que a los de la general, ¿no es muy justo que todos gocen las mismas preeminencias?
¿Por qué no se les da el empleo de alférez a los procedentes de la especial que ya han
cumplido su tercer año? Se me contestara a esto que porque dentro de los cuerpos no existe
este empleo de alférez alumno, pero en cambio de éste, ¿no se les puede conceder el de
segundo teniente sin que gocen antigüedad hasta la fecha en que espiren los 18 meses que
deben practicar? Creemos que sí, más bien aseguramos debe hacerse, porque esto
redundaría en beneficio de los demás subalternos, que tan recargados se encuentran de
servicio, debido a la falta de segundos tenientes que tienen los cuerpos.
~ 154 ~
Da las promociones de la especial de Zamora que quedan por ascender, hay dos que se
colocan a continuación de la de la general, que obtuvo el empleo de segundo teniente en el
mes de Abril último, estas son, la que ascenderá para el próximo Septiembre y la cuyo
ascenso les corresponde en el mes de Diciembre del año actual; tanto a una como a otra de
estas dos promociones se les acreditara antigüedad y efectividad de 14 de Abril pasado,
como se les ha dado a su correspondiente de la general, de donde resulta que a estas fechas
llevan, aunque no lo ostentan, cuatro meses de tales segundos tenientes, y todavía alternan
con los sargentos de cuerpo para el servicio y consideraciones.
Nos extendemos algo sobre este particular a fin de demostrar al señor ministro de la Guerra,
que no existe injusticia alguna con conceder hoy el empleo de segundo teniente a aquellos
sargentos, que al obtenerlo, se les ha de acreditar fecha muy anterior, así como tampoco la
hay con ascender a los que quedan sin antigüedad, puesto que las necesidades del servicio,
reclaman subalternos a los cuerpos, y los sargentos de Zamora están declarados aptos para
el ascenso.
Ahora que el señor ministro de la Guerra, íntimamente convencido y persuadido de la
necesidad de aliviar de servicio a los oficiales subalternos de los cuerpos activos, parece ser
ha dispuesto que una junta de jefes proceda con urgencia a redactar un reglamento de
servicio interior en los cuerpos para simplificar este en lo posible, creemos la ocasión más
oportuna para suplicar al Sr. Azcárraga estudie detenidamente lo conveniente que sería el
ascender, como ya llevamos expuesto, a los sargentos que han sido objeto de este escrito”.—
Ménjir.
~ 155 ~
ANEXO IV
RELACIONES NOMINALES DE LAS CINCO PRIMERAS PROMOCIONES
(Elaboración propia)
1ª PROMOCION DE LA A.E.S. (AGOSTO 1886)
ARMAS
Infantería
CUERPOS
Bon. Res. Figueras
EMPLEOS
Sgto. 1º
NOMBRES
Ricardo Vilar Oliver
ASCENSOS
*
Infantería
Bon. Res. Cieza
Sgto. 1º
Auracio Cancelada Salgado
*
Infantería
Bon. Res. Caz. Reus
Sgto. 1º
Agustín Saavedra Rubio
*
Infantería
Rgto. Soria
Sgto. 1º
Francisco Sedas Carballido
*
Infantería
Bon. Caz. Madrid
Sgto. 1º
José Ganura Oses
Infantería
Rgto. Galicia
Sgto. 1º
Juan Alicart Domenech
*
Infantería
Bon. Caz. Cuba
Sgto. 1º
Juan Batlle Gabarnet
*
Infantería
Rgto. Valencia
Sgto. 1º
Gabino Flores Serrano
*
Infantería
Rgto. Fijo Ceuta
Sgto. 1º
Enrique Zalote Gutiérrez
*
Infantería
Rgto. Príncipe
Sgto. 1º
Adolfo Mayalde Carrera
*
Infantería
Bon. Caz. Manila
Sgto. 1º
Fernando Hueso Moral
*
Infantería
Rgto. Castilla
Sgto. 1º
Eladio Ramos García
*
Infantería
Rgto. Sevilla
Sgto. 1º
José Campos Gómez
*
Infantería
Bon. Res. Luarca
Sgto. 1º
Antonio Flores Gómez
*
Infantería
Rgto. Saboya
Sgto. 1º
Francisco Borje Mencía
*
Infantería
Rgto. Burgos
Sgto. 1º
Domingo Palero Caballero
*
Infantería
Bon. Res. Padrón
Sgto. 1º
Antonio Valdés Fuentes
Infantería
Bon. Res. Sarria
Sgto. 1º
Alberto Fernández Fernández
Infantería
Rgto. Bailén
Sgto. 1º
Ramon Telenti Pérez
Infantería
Rgto. Galica
Sgto. 1º
Pedro Tebar Martínez
Infantería
Rgto. Murcia
Sgto. 1º
Guillermo Massanet Frant
Infantería
Bon. Caz. Segorbe
Sgto. 1º
Jerónimo Sánchez Marcos
*
Infantería
Rgto. Zamora
Sgto. 1º
Martín Jaráiz Broncano
*
Infantería
Rgto. Alava
Sgto. 1º
Ángel Tamames Gacía
Infantería
Bon. Caz. Manila
Sgto. 1º
Ángel Prieto Gutiérrez
Infantería
Bon. Dep. Monforte
Sgto. 1º
Juan García Valera
*
Infantería
Bon. Res. Palma
Sgto. 1º
Agustín Blasco Rapún
*
Infantería
Bon. Res. Tudela
Sgto. 1º
Tomás Esteban Marcos
*
Infantería
Bon. Dep. Miranda
Sgto. 1º
Manuel Rausano Fernández
Infantería
Rgto. Mallorca
Sgto. 1º
José Navarro Delgado
~ 156 ~
*
*
ARMAS
Infantería
CUERPOS
Bon. Res. Hellín
EMPLEOS
Sgto. 1º
NOMBRES
Manuel del Valle Rodríguez
ASCENSOS
Infantería
Bon. Res. Huesca
Sgto. 1º
Lorenzo del Río Dieste
*
Infantería
Rgto. Mallorca
Sgto. 1º
Ramón Braojos Bueno
Infantería
Bon. Caz. Arapiles
Sgto. 2º
Evaristo Monasterio Baus
*
Infantería
Bon. Dep. Pontevedra
Sgto. 2º
Juan Quirant Navarro
*
Infantería
Rgto. Luzon
Sgto. 2º
Joaquín Bassols Oliver
*
Infantería
Bon. Caz. Estella
Sgto. 2º
José Andrés Torres
*
Infantería
Bon . Caz. Figueras
Sgto. 2º
Luís Sánchez Badía
*
Infantería
Bon. Caz. Reus
Sgto. 2º
Sebastián Camblos Hernández
Infantería
Rgto. Burgos
Sgto. 2º
José Ruíz Gálvez
*
Infantería
Rgto. Burgos
Sgto. 2º
Jaime Planas Palleras
*
Infantería
Rgto. Murcia
Sgto. 2º
Esteban Velo Lodeiro
*
Infantería
6º Bon. Artª a pie
Sgto. 2º
Simeón Sánchez Robles
*
Artillería
Rgto. Res. nº 12
Sgto. 1º
Leopoldo Centeno Jiménez
*
Caballería
Rgto. Caz. de Arlabán
Sgto. 1º
Eduardo Fairen Moreno
*
Caballería
Rgto. Caz. de Arlabán
Sgto. 1º
Bartolomé Tercero Mateos
*
Caballería
Rgto. Lanc. Sagunto
Sgto. 1º
Juan González Izquierdo
Caballería
Rgto. Caz. Tetuán
Sgto. 1º
José Lluch Calvo
Caballería
Rgto. Res. nº 5
Sgto. 1º
Guillermo Sansina Farpón
*
Artillería
3º Rgto. C. Ejército
Sgto. 1º
Miguel Pérez Urdániz
*
* Ascendidos a alférez por R.O. de 27 de julio de 1888 (DOMG nº 162)
INGRESADOS EN LA 2ª PROMOCION CON LAS CONDICIONES DE LA PRIMERA, QUE
FUERON APROBADOS SIN PLAZA EN LA PRIMERA CONVOCATORIA. POR BAJA EN LA
ACADEMIA DE 10 ALUMNOS ASCENDIDOS A ALFÉREZ DE LA E.R.
Ascenso a
alférez **
ARMAS
CUERPOS
EMPLEOS
NOMBRES
Infantería
Bon. Dep. de Madrid
Sgto. 2º
Alonso García Álvarez
“
Bon. Caz. Llerena
“
Salvador Calderón del Campo
Sí
“
Bon. Res. de Madrid
“
Francisco Berrio Esteban
Sí
“
Rgto. Mindanao
“
Ramón García Mensurado
Sí
“
Rgto. del Rey
“
Salvador Díaz Capella
Sí
“
Rgto. de Pavía
“
José Velázquez Giménez
Sí
“
Rgto. de Andalucía
“
Emilio Alaguero Vega
Sí
“
Bon. Caz. Tarifa
“
Ramón García Martínez
Sí
“
Bon. Caz. Habana
“
José Fernández Gil
Sí
Caballeria
Rgto. Caz. de Arlabán
“
Felipe Valdecabos Naranjo
(**) R.O. de 19 de febrero de 1889 (DOMG núm. 41, de 21 de febrero)
~ 157 ~
2ª PROMOCION DE LA AES (FEBRERO 1887).
R.O de 1 de febrero de 1887 (CLE nº 66, pp 113-117).
ARMA
Inf.
CUERPO
Rgto. Navarra nº 25
EMP.
Sgto. 2º
NOMBRE
Cirilo Pérez Bretón Mazo
ASCENSO
*
“
Rgto. Castilla nº 16
Sgto. 1º
Silvestre Herrero Pascual
*
“
Bon. Res. C. de Onís
Sgto. 2º
José Sánchez López
*
“
Rgto. Castilla nº 16
“
Fidel Lastra Castillo
*
“
Bon. Res. Barbastro
“
Valeriano Martín Martín
*
“
Rgto. Galicia nº 19
Sgto. 1º
Mariano Paniello Sarro
*
“
Rgto. S. Fernando nº 11
Sgto. 2º
Agustín Maestre Nogueras
*
“
Rgto. Toledo nº 35
Sgto. 1º
Alejo Moreno Olmo
*
“
Rgto. Saboya nº 6
Sgto. 2º
Venancio López Gilberte
*
“
Bon. Caz. Tarifa nº 5
“
Enrique Álvarez Hernández
*
“
Bon. Caz. Tarifa nº 5
“
Eliodoro Cardona Armendia
*
“
Rgto. Príncipe nº 3
“
Pedro Villar Verga
*
“
Bon. Caz. Habana nº 4
“
José Lozano González
*
“
Rgto. Granada nº 34
“
José Jurado Pérez
*
“
Rgto. Albuera nº 26
“
Francisco López Pinto Sevilla
*
“
Rgto. Constitución nº 29
Sgto. 1º
Leoncio Gutiérrez Campos
*
“
Bon. Caz. Madrid nº 2
Sgto. 2º
Jacinto Pérez de la Hoz
*
“
Rgto. Constitución nº 29
“
Juan Rodríguez Romero
*
“
Rgto. Extremadura nº 15
“
Juan Cáceres Castillo
*
“
Rgto. Castilla nº 16
“
Nicomedes Delgado Morán
*
“
Rgto. Saboya nº 6
Sgto. 1º
Manuel Marín Becerra
*
“
Dep. Ultramar Málaga
Sgto. 2º
Francisco Moreno Carbajal
*
“
Bon. Dep. Monforte
“
José Rodríguez Álvarez
*
“
Rgto. Castilla nº 16
Sgto. 1º
Alfredo Cabeza Almagro
“
Rgto. Luzón nº 58
“
“
Bon. Disciplinario Melilla
“
Rgto. Mallorca nº 13
“
José Martín García
*
Sebastián Costa Martín
*
“
Juan Claver Claver
*
Bon. Res. Coruña
“
José Rodríguez Casal
*
“
Bon. Caz. Cuba
“
Mariano Julver Martín
*
“
Rgto. Toledo nº 35
“
Ramón Celda Cervantes
*
“
Rgto. Borbón nº 17
“
Mariano García Guijarro
*
“
Rgto. Bailén nº 24
“
Julián Berástegui Martínez
*
“
Rgto. Constitución nº 29
Pedro Armirio Garmilla
*
Sgto 2º
Sgto. 1º
~ 158 ~
ARMA
Inf.
CUERPO
Rgto. Toledo nº 35
EMP.
Sgto. 2º
NOMBRE
Eugenio Esperón Martínez
*
“
Bon. Depósito de Chiva
“
Benito Lucas Taracena
*
“
Rgto. Mallorca nº 13
“
Bernabé Guirau Hilario
(asc. br.91)
“
Rgto. Burgos nº 36
“
Decoroso Castro Rey
*
“
Rgto. San Quintín nº 49
“
José Bornel Núñez
*
“
Rgto. Borbón nº 17
“
José Rojel Chust
*
“
Bon. Res. Badajoz
Sgto. 1º
Pedro García Cortés
*
“
Bon. Caz. Navas nº 10
Sgto. 2º
Andrés Alcón Alcaraz
*
“
Rgto. Manila nº 20
“
Miguel González Lázaro
*
“
Bon. Caz. Llerena nº 11
“
Ángel Carbonell Aubán
*
“
Bón. Caz. Navas nº 10
“
Cristóbal Abrio Acevedo
*
“
Rgto. Vad-Ras nº 53
“
Ángel Varela Plata
*
“
Rgto. Guipúzcoa nº 57
“
Vicente Cabrera Bellido
*
“
Rgto. Príncipe nº 3
“
Manuel Arando Rondón
*
“
Rgto. León nº 38
“
César Soters Senra
*
“
Rgto. Murcia nº 37
“
Andrés Sarrot Golpe
*
“
Bon. Caz. Alfonso XIII nº 15
Sgto. 1º
Pedro Nadal Montañer
*
“
Rgto. Covadonga nº 29
Sgto. 2º
Valentín Gómez Sánchez
*
“
Bon. Caz. Arapiles nº 9
“
Enrique Barcina Fernández
*
“
Bon. Res. Albacete nº 55
Sgto. 1º
Francisco Ibáñez García
*
“
Rgto. Toledo nº 35
Sgto. 2º
Victoriano Villaescusa Sobrino
*
“
Rgto. Saboya nº 6
“
Joaq. Fernández-Vidal y Fdez.
*
“
Rgto. Luzón nº 58
“
Domingo Molano Caballeda
*
“
Bon. Res. de Chiva
Sgto. 1º
Cirilo Delgado Caballero
*
“
Bón. Dep. Madrid nº 3
Sgto. 2º
Andrés Imbernón Camacho
*
“
Rgto. Cuenca nº 27
“
Manuel Sánchez Horrillo
“
Bon. Disciplinario de Melilla
“
Leopoldo Martínez Terán
*
“
Rgto. Luzón nº 58
“
Domingo Ramos Ordóñez
*
“
Bon. Res. Puebla de Trives
“
Pascual Pradilla Ramón
“
Bon. Caz. Habana nº 18
“
Eusebio Guerra Párraga
“
Rgto. América nº 14
Sgto. 1º
Mateo Álvarez Terrón
*
“
Bon. Caz. Llerena nº 11
Sgto. 2º
Felipe García Belinchón
*
“
Rgto. Saboya nº 6
Sgto. 1º
Emilio Ruíz Varona
*
“
Bon. Caz. Cuba nº 17
Sgto. 2º
Miguel Romeu Sabatell
*
“
Rgto. del Rey nº 1
“
Francisco Juan Pérez
*
“
Rgto. Canarias nº 43
“
Pedro Martín Patricio
*
~ 159 ~
ASCENSO
asc. 02/91
asc. 04/91
ARMA
CUERPO
EMP.
NOMBRE
Inf.
Bon. Caz. Manila nº 20
“
Pedro González de la Cruz
*
“
Rgto. Constitución nº 29
“
Ángel Fernández Mañán
*
“
Rgto. del Rey nº 1
“
Cristóbal Ruíz del Toro
*
“
Rgto. Covadonga nº 29
“
Antonio Cánovas Martínez
*
“
Bon. Res. Ávila
Sgto. 1º
Fernando Cid Méndez
“
Rgto. Covadonga nº 29
Sgto. 2º
Antonio Larena Alonso
“
Rgto. Granada nº 34
“
Ricardo Zubeldia Iglesia
*
“
Rgto. Valencia nº 23
“
Manuel Gándara Sierra
*
“
Rgto. Príncipe nº 3
“
Juan Baigorri Aguado
*
“
Rgto. Garellano nº 45
“
Francisco Romero Ferrer
*
“
Rgto. Gerona nº 22
Sgto. 1º
Enrique García Castaño
*
“
Bon. Res. de Zaragoza
Sgto. 2º
Eduardo Meseguer Torres
*
“
Rgto. del Rey nº 1
“
Antonio Senal Bernal
“
Bon. Disciplinario de Melilla
“
Eduardo Nogueras Portería
“
Rgto. Sevilla nº 33
“
Abelino Martínez del Rey
*
“
Bon. Res. de Madrid nº 2
“
Eduardo García Villacampa
*
“
Bon. Caz. Cataluña nº 1
Sgto. 1º
Ramón Rodríguez Lamiana
*
“
Rgto. Murcia nº 37
Sgto. 2º
José Martín Hernández
“
Bon. Caz. Manila nº 20
“
Inocente Rodríguez Rodríguez
*
“
Rgto. León nº 38
“
Alfonso Cueto González
*
“
Rgto. Aragón nº 21
“
Ramón Escobar Cerrillos
*
“
Bon. Caz. Manila nº 20
“
Tomás Neila García
*
“
Rgto. Murcia nº 37
“
José Vega Rodríguez
*
“
Bon. Res. Manresa nº 19
Sgto. 1º
Justo Pereda Sierra
*
“
Bon. Caz. Manila nº 20
Sgto. 2º
Mariano Zapata Polo
*
“
Rgto. Vizcaya nº 54
“
“
Bon. Res. Santiago
Sgto. 1º
Manuel Morales Adam
*
“
Bon. Caz. Arapiles nº 9
Sgto. 2º
Celso Mira González
*
“
Bon. Caz. Llerena nº 11
“
Leoncio García Sánchez
*
“
Bon. Dep. Andújar
“
Teodoro Bustamante Fdez.
“
Bon. Dep. Andújar
“
Vicente Miña García
*
“
Bon. Res. Zaragoza
“
Cayetano Salinas Laplana
*
“
Bon. Res. Béjar
“
Rgto. Aragón nº 21
“
Juan Espinar Guerrero
*
“
Bon. Dep. Segorbe
“
Alfonso Olivas Gómez
*
“
Rgto. Gerona nº 22
“
Pelayo Rotllan Naya
Prudencio Rodríguez Rivera
Sgto. 1º
asc. 02/91
asc. 02/91
Sabas Rodríguez Sáenz
~ 160 ~
ASCENSO
Inf.
Bon. Caz. Mérida nº 13
Sgto. 1º
Felipe Sánchez Colás
*
“
Bon. Dep. de Albacete
“
Félix Jiménez Jiménez
*
“
Bon. Res. Alcázar S. Juan
“
José Crespo Fernández
“
Rgto. Sevilla nº 33
Sgto. 2º
Juan Castromuño Morillo
*
“
Bon. Dep. de Pontevedra
“
Pedro Marín Alcalá
*
“
Bon. Caz. Cataluña nº 1
“
Francisco Márquez Sánchez
*
“
Rgto. América nº 14
“
Antonio Sáenz de Miera Boras
*
“
Bon. Res. de Albacete
Sgto. 1º
Pedro Burgos Muñoz
“
Bon. Res. de Sagunto
Sgto. 2º
Juan Rauquins Díaz
*
“
Rgto. Extremadura nº 15
“
Gregorio Aguilar Martínez
*
“
Rgto. Extremadura nº 15
“
Benito López Blázquez
“
Bon. Res. de Guadalajara
Sgto. 1º
Inocencio Lafuente Peiró
“
Rgto. Córdoba nº 10
Sgto. 2º
Gaspar Vega Gómez
“
Bon. Dep. de Cieza
“
Gabriel Ginart Espinosa
“
Rgto. Murcia nº 37
“
Agustín Penela Filgueira
“
Rgto. Murcia nº 37
“
Justo Martín Padillla
“
Rgto. de Isabel II nº 32
“
Sebastián Bringa González
“
Rgto. Guadalajara nº 20
“
Juan Escobar Domínguez
“
Bon. Res. de Figueras nº 23
Sgto. 1º
José Navarro Rodríguez
“
Bon. Caz. Habana nº 18
Sgto. 2º
Antonio Rodríguez Méndez
“
Rgto. Córdoba nº 10
“
José Ruíz Moreno
*
Cab.
Rgto. Caz. Arlabán nº 24
“
Balbino Esteban Calvo
*
“
Rgto. Caz. Arlabán nº 24
“
Miguel Delgado Gómez
*
“
Rgto. Lanc. Sagunto nº 8
“
Antonio López Rueda
*
“
Rgto. Drag. Lusitania nº 12
“
Ignacio Aparicio Rodríguez
*
“
Rgto. Caz. Malorca nº 25
“
Lope Lázaro Fresno
*
“
Rgto. Lanc. Príncipe nº 3
“
Casto Malagón García
*
“
Rgto. Lanc. Sagunto nº 8
“
José Díaz Balmaseda
*
“
Rgto. Drag. Numancia nº 11
Sgto. 1º
Policarpo López Marroquí
*
“
Rgto. Húsares Pavía nº 20
Sgto. 2º
Vicente Pla Descalz
*
“
Rgto. Caz. Sesma nº 22
“
José Noriega Anglada
Parque Obreros de Madrid
“
Ricardo García Manso
**
Art.
*
*
*
*
“
3er Bon. de Plaza
Sgto. 1º
Celestino Busto Sánchez
**
“
7º Bon. de Plaza
Sgto. 2º
Francisco Pérez Rodríguez
**
“
Rgto. de Sitio
Sgto. 1º
Rafael Benítez Benítez
**
“
7º Bon. de Plaza
Sgto. 2º
Doroteo Carrasquedo Ortiz
**
“
5º Bon. de Plaza
“
Macario Julve Guardiola
**
~ 161 ~
Baja (+)
ARMA
Art.
CUERPO
EMP.
NOMBRE
ASCENSO
Rgto. de Sitio
Sgto. 1º
Juan Gamero Antona
*
“
7º Bon. de Plaza
Sgto. 2º
Simón González Bolgañón
Ing.
Bon. Telégrafos
“
Juan Carrasco Cuenca
**
“
Bon. Telégrafos
“
Joaquín Parejo Caballero
**
* Esta promoción egresó en febrero de 1889, confirmando en su empleo a los sargentos primeros
que ya lo eran y ascendiendo a los segundos. La misma resolución declaraba su aptitud para el
ascenso por antigüedad a alférez de Infantería o Caballería a los de estas Armas y a Alférez de
Cuerpo de Tren a los de Artillería e Ingenieros R. O de 23 de febrero de 1889 (DOMG núm. 45)
**Ascendidos a 2º Teniente del Cuerpo de Tren (DOMG núm. 193 de 30 de agosto y núm. 194 de
31 de agosto de 1890)
~ 162 ~
CONCESION DEL INGRESO EN LA SEGUNDA PROMOCION A 23 APROBADOS SIN PLAZA
EN LA PRIMERA CONVOCATORIA CON LAS CONDICIONES DE INGRESO DE ÉSTA
(19 de enero de 1887)
ASC.
ARMAS
Inf.
“
CUERPOS
Rgto. de España
Rgto. de Granada
EMPLEOS
Sgto. 2º
“
NOMBRES
Camilo Patiño Ollo
José Jurado Pérez*
“ Rgto. de Aragón
“
Ramón Escobar Serrio*
“ Rgto. del Rey
“
Francisco Juan Pérez *
*
“ Bon. Cazadores Habana
“
José Lozano González*
*
“ Rgto. Málaga
“
José Quero Vigo
*
“ Rgto. Burgos
“
Isidoro Fon Lozano
“ Bon. Depósito de Madrid
“
Andrés Invernón Camacho*
*
“ Bón. Depósito de Ronda
“
José Surrilot García
*
“ Rgto. de Álava
“
Emilio Salazar Martínez
*
“ Bón. Caz. de Las Navas
“
Cristóbal Abrios Acevedo*
*
“ Bón. Caz. de Las Navas
“
Andrés Ación Alcaraz*
*
“ Rgto. de Castilla
“
Fidel Lastra Castillo*
“ Caballería
Rgto. de Asturias
“
Luis Páramo Lafuente
Cazadores de Sagunto
“
Antonio López Rueda*
“ Caz. de Arlabán
“
Miguel Delgado Gómez*
“ Caz. de Vitoria
“
Manrique Gómez Mariano
“ Lanceros del Príncipe
“
Casto Malagón García*
“ Caz. de Talavera
“
Enrique Benito Póbeda
“ Caz. de Alfonso XII
“
Antonio Galán Romero
“ Artillería
“
Caz. de Alcántara
“
Luis Luengo Gippini
3º Cuerpo de Ejército
1º Rgto. de Montaña
Sgto. 1º
“
Toribio Asín Barreira
José Vázquez Burgos
Estos 11 aparecen repetidos en la relación de admitidos del 1 de febrero.
~ 163 ~
*
*
*
*
3ª PROMOCION (FEBRERO DE 1888)
ARMAS
Infantería
CUERPOS
Rgto. de Toledo nº 35
EMPLEOS
Sgto. 2º
NOMBRES
Gabino Serrano Velasco
ASCENSO
Sí
“
“ de Valencia nº 23
“
Máximo Azofra Tobías
Sí
“
“ de Garellano nº 45
“
Celedonio Sanz González
Sí
“
Dep. de Ultramar en Cádiz
“
Julián Risoto García
Sí
“
Manuel Ruiz Domínguez
Sí
“
“
“
“
“
Rgto. de Isabel II nº 32
Sgto. 1º
Benito Barrios Guadalupe
“
Rgto. Caz. Alfonso XII nº 15
Sgto. 2º
Francisco López Domenech
Sí
“
Rgto. de Isabel II nº 32
Sgto. 1º
Juan de Paz Limón
Baja (+)
“
Cazadores de Llerena nº 11
Sgto. 2º
Heraclio Hernández Maillos
Sí
“
Rgto. de Garellano nº 45
“
Ángel Vitrián Aguado
Sí
“
Rgto. de Luzón nº 58
“
Alfredo Pérez Suárez
Sí
“
Rgto. de la Constitución nº 29
“
Juan Adárvez López
Sí
“
Rgto. de Andalucía nº 55
“
Ladislao Díez Rodríguez
Sí
“
Rgto. de Canarias nº 43
“
Salomé Cañiz. Schez. de León
Sí
“
Rgto. del Infante nº 5
“
Gregorio Pin Colás
Sí
“
Rgto. de América nº 11
“
Daniel Manso Miguel
*
“
Rgto. de Cantabria nº 39
“
Jerónimo Ramiro Puras
Sí
“
Rgto. de Aragón, nº 21
“
Jerónimo Aranzabe Crémer
Sí
“
Rgto. de Canarias nº 43
“
Miguel Crespo Vargas
Sí
“
Rgto. de Murcia nº 37
“
Arcadio Padín Álvarez
* **
“
Rgto. de Gerona nº 22
“
Felipe Sanuy Castro
Sí
“
Caz. de Las Navas nº 10
“
Toribio Santa María
Sí
“
Caz. de Arapiles nº 9
“
Cipriano Nieto González
Sí
“
Rgto. de Castilla nº 16
“
José Fernández Saavedra
Sí
“
Rgto. de Castilla nº 16
“
Luciano Marauri Ordaz
Sí
“
Caz. de Llerena nº 11
“
Lorenzo Escudero Pérez
Sí
“
Bon. Res. Villafr. del Bierzo
“
Lorenzo Conejo Carrascal
Sí
“
Rgto. Fijo de Ceuta
“
José Pérez-Montoya Prunera
** (01/92)
Caballería
“ de Reserva nº 11
“
Silverio Palafox Llorca
Sí
Infantería
“ de Mallorca nº 13
“
Julio Ruiz Pitart
* **
“
Rgto. de América nº 14
“
Pedro Pérez Serrano
Sí
“
Rgto. de Soria nº 9
“
Francisco Álvarez Legra
Baja (+)
Dragones de Numancia nº 11
“
Cristóbal de Pajes Bordín
*** (01/92)
“
Caz. de Albuera nº 16
“
Esteban Castelló Olivar
Sí
“
Lanceros de España nº 7
“
Juan Nieto Gómez
Sí
Caballería
~ 164 ~
ARMAS
CUERPOS
Ingenieros Zapadores Minadores
EMPLEOS
“
NOMBRES
Vicente Alonso Sanz
ASCENSO
Sí
Infantería
Rgto. de América nº 14
Sgto. 1º
Pedro Peregrina Estévez
Caballería
Academia Especial de Sgto.s
Sgto. 2º
Pedro Vicente Aparicio
Sí
“
Emilio de la Barga Arribas
Sí
“
Rgto. de Reserva nº 11
Infantería
Rgto. Fijo de Ceuta
Sgto. 1º
José Granados Véles
Caballería
Caz. de Galicia nº 25
Sgto. 2º
Manuel López Fernández
Sgto. 1º
Domingo Pardo Porcel
“
Bernardo Janjul Álvarez
Lanceros de Farnesio nº 5
Sgto. 2º
José Rico Ruiz
1er Rgto. Divisionario
Sgto. 1º
Román Rodríguez García
Rgto. de Filipinas nº 52
“
Eusebio Bonilla Jiménez
5º Rgto. de C. de Ejército
“
Emilio Calvo Ortiz
Baja E.R.
Sgto. 2º
Saturnino Salvador Lanuza
Sí
Caz. de Talavera nº 15
“
Agustín Nalda Vega
***
Lanceros de la Reina nº 2
“
Domingo Pin Ruano *
Infantería
“
de Cuba nº 17
“
“
de Puerto Rico, nº 19
Caballería
Artillería
Infantería
Artillería
Ingenieros Zapadores Minadores
Caballería
“
Sí
*** (01/92)
R.O. de 28 de marzo de 1888 (DOMG núm. 74, de 4 de abril de 1888), egresados en marzo de
1890. Ascendidos a segundos tenientes en abril de 1891.
* Baja a petición propia (21/4/88)
** Egresados con la siguiente promoción (DOMG nº 145 de 1 de julio de 1890)
*** Egresado con la Sexta promoción (DOMN nº 166 de 29 de julio de 1890)
~ 165 ~
4ª PROMOCION (AGOSTO DE 1888)
ARMA
Infantería
CUERPO
Rgto. de las Antillas nº 44
EMPLEO
Sgto. 1º
NOMBRE
Atanasio de Pando y Gómez
ASCENSO
“
Rgto. Constitución, nº 29
Sgto. 2º
José Gómez Sánchez
*
“
Caz. de Barbastro, nº 4
Sgto. 1ª
Alonso García Rojas
“
Rgto. de Vad-Ras, nº 53
Sgto. 2º
Enrique García Lucas
*
“
Rgto. de San Quintín, nº 49
“
José López Murillo
*
“
Rgto. de Mallorca, nº 13
“
Guillermo Fdez. Sánchez
01/92
“
Rgto. de Isabel II, nº 32
“
Luis López Llinas
*
“
Rgto. de Navarra, nº 25
“
Juan Miranda Ochoa
*
“
Rgto. de Canarias, nº 43
“
Pedro Gallardo Santos
*
“
Caz. de Reus, nº 16
“
Claudio Domínguez Deán
*
“
Rgto. de San Quintín, nº 49
“
Francisco Barrull Núñez
*
“
Depósito Ultramar en Madrid
“
Bruno Cembranos Oteruelo
*
“
Rgto. de Luchana, nº 28
“
Miguel Bañolas Pássano
*
“
Rgto. de Garellano, nº 45
“
Francisco Romero Macías
*
“
Rgto. de Asturias, nº 31
“
Demetrio Ortiz Pastor
**
“
Caz. de Puerto Rico, nº 19
“
Ramón Seoane Barco
*
“
Rgto. de Barbastro, nº 4
“
Sérvulo Arroyo Morales
**
Artillería
1er Bón. de Plaza
“
Manuel Díaz Mazoy
01/92
Infantería
Rgto. Constitución nº 29
“
Blas Sánchez Gil
01/92
“
Rgto. de Mindanao nº 56
“
Jacinto Lausín Viola
01/92
“
Rgto. de Soria nº 9
“
Vicente Rendón San Juan
01/92
“
Caz. de Alfonso XII nº 15
“
José Dalmau Piñol
*
“
Rgto. de Garellano nº 45
“
José Cubiles Blanco
01/92
“
Rgto. de Garellano nº 45
“
José Martín Mateo
*
“
Rgto. de Vad-Ras nº 53
“
Juan Miguel Amat
*
“
Rgto. de Baleares nº 42
“
Rafael Berjillo López
Baja (+)
“
Caz. de Llerena nº 12
“
Antonio Lucas Escobar
*
“
Rgto. de América nº 14
“
Pascual Goñi Marchueta
*
“
Rgto. de Gerona, nº 22
“
Fermín Gutiérrez Rabel
*
“
Rgto. de Sevilla nº 33
“
José de la Vega Lombardía
01/92
Caballería
Academia Esp. Sargentos
“
Manuel Cid Pombo
**
Infantería
Rgto. de Filipinas nº 52
“
Ramón Soriano Cebrián
*
“
Rgto. de Bailén nº 24
“
Ángel Peñalva Jiménez
01/92
“
Rgto. de Garellano nº 45
“
José Suárez San Pol
*
~ 166 ~
ARMA
“
CUERPO
Rgto. de Luzón nº 58
EMPLEO
“
NOMBRE
Gabriel Cabezas Piñeiro
ASCENSO
*
“
Rgto. de Filipinas nº 52
“
Vicente Tur Rivas
*
“
Rgto. de Zamora nº 8
“
Mariano Valbuena Fdez.
01/92
“
Rgto.de Soria nº 9
“
Ángel Fernández Seoane
Caballería
Rgto. de Reserva nº 15
“
Alfredo Benavente García
**
“
Rgto. de Reserva nº 15
“
Herminio Benavente García
01/92
“
Academia Aplic. Caballería
Sgto. 1º
Juan Álvaro Rodríguez
Baja E.R.
er
Ingenieros
3 Rgto. de Zap-Min.
Sgto. 2º
Carlos Allende Sánchez
*
Caballería
Rgto. de Reserva nº 16
“
Ramón Cantor Sáez
01/92
“
Caz. de Almansa nº 13
“
José Manzano Martín
01/92
“
Caz. de Arlabán nº 24
“
Antonio González Doronsoro
Sí
“
Rgto. de Reserva nº 1
“
Arturo Salas Penssi
Sí
“
Rgto. de Reserva nº 1
“
Joaquín Alonso Rebollo
Sí
Artillería
5º Bón. de Plaza
“
Esteban García Sebastián
01/92
Caballería
Rgto. de Reserva nº 20
“
José Robles de Miguel a
01/92
“
Eduardo Ramos Pablo
b
b
Infantería
Rgto. de Sevilla nº 33
“
Rgto. de Garellano nº 45
“
“
Rgto. de las Antillas nº 44
“
Ramón Tomé Simón b
*
Caballería
Rgto. de Almansa nº 13
“
Daniel Alonso Salvador b
**
Infantería
Cuba
“
“
“
“
“
“
“
(Rgto. Príncipe nº 3)
(Rgto. Toledo nº 35)
(Isabel II nº 32)
(Caz. Habana nº 18)
Filipinas (Rgto. Toledo nº 35)
Diego García Calle
*
“
“
Diego Navarro Mora
Baja (+)
c
*
Pedro Blázquez Solomando
c
*
“
José Pedré Rodríguez c
*
“
José Aranceta Onandía c
*
“
Feliciano Pérez Egido
d
*
d
*
“
Filipinas (Rgto. Luzón nº 58)
“
Ángel Ramos Ordóñez
“
Filipinas (Rgto. ranada nº 34)
“
Víctor Álvarez Díaz d
Baja P.P.
R.O. de 31 de agosto de 1888 (DOMG nº 193 de 4 de agosto).
Treinta y dos (32) sargentos de infantería de esta promoción fueron ascendidos en diciembre de
1891, reconociéndoseles una antigüedad de 1 de abril de 1890 (R.O. de 28 de diciembre de
1891, DOMG núm. 286 de 30 de diciembre).
a
A este Sgto. se le concedió el ingreso por haberse presentado en la convocatoria anterior pero
que por alguna causa justificada realizó los exámenes fuera de plazo. Al haber obtenido notas que
le hubiesen permitido el ingreso en la anterior promoción fue admitido en ésta sin ocupar plaza
(R.O. de 31 de agosto de 1888, DOMG nº 193 de 4 de septiembre).
~ 167 ~
b
Ocuparon plaza por declararse desiertas cuatro plazas de la Isla de Cuba (R.O. de 6 de
septiembre de 1888, DOMG nº 198 de 11 de septiembre).
c
Los procedentes de Cuba fueron admitidos por R.O. de 21 septiembre de 1888 (DOMG núm.
209 de 26 de septiembre)
d
Ocuparon plaza por declararse desiertas las tres asignadas a Filipinas (R.O. de 2 de octubre de
1888, DOMG núm. 217, de 5 de octubre).
*Egresados con la siguiente promoción (DOMG nº 166 de 29 de julio de 1890)
** Egresados en diciembre de 1890, con la última promoción de la AES (R.O. de 23 de diciembre,
DOMG núm. 289 de 27 de diciembre, por la que la Dirección General de Infantería destinaba a los
cuerpos a los alumnos de la AES. Fueron declarados aptos para el ascenso por R.O. de 17 de
enero de 1891 (DOMG núm. 14 de 20 de enero).
~ 168 ~
INGRESADOS EN LA 5ª PROMOCION (FEBRERO DE 1889)
ARMA
EMPLEO
NOMBRE
ASCENSO
Sgto. 2º
Saturio García Esteban
*
Rgto. de Reserva nº 14
“
Franc. Hdez. de Tejada Delgado
*
Rgto. de la Reina nº 2
“
Emilio Costa Martín
“
Rgto. de Luchana nº 28
“
Antonio Bañolas Passano
Sí
“
Rgto. Fijo de Ceuta
“
Antonio Pérez Montoya
Sí
Rgto. Caz. Almansa nº 13
“
Daniel Cáceres Ponce
*
Inf.
Rgto. Fijo de Ceuta
“
Félix Risco García
*
“
Rgto. Albuera nº 26
“
Ricardo Quian Palomares
* “
Rgto. Fijo de Ceuta
“
José Rey Santiago
* “
Bon. Caz. Puerto Rico nº 19
“
Roberto Carrillo Fernández
* “
Rgto. Otumba nº 51
“
Pedro Baselga Herrero
* “
Rgto. Fijo de Ceuta
“
Enrique Benacoig Sánchez
* “
Bon. Caz. Puerto Rico nº 19
“
Arturo Martínez García
* “
Rgto. de la Reina nº 2
“
Francisco Lavarga Cuenca
* “
Bon. Caz. Tenerife
“
Federico Aguirre Abreu
* “
Rgto. Fijo de Ceuta
“
José González Quevedo
* “
Rgto. de las Antillas nº 44
“
José Pascual García
* “
Rgto. Castilla nº 16
“
Julio García Coll
* “
Rgto. del Infante nº 5
“
José Más Casterach
* Rgto. Caz. Albuera nº 16
“
Vicente de la Fuente Vázquez
* Rgto.Toledo nº 35
“
Juan Montero Castillo
* “
Rgto. de Baleares nº 42
“
Pascual Alonso Zamora
* “
Dep. de Ultramar en Cádiz
“
Francisco Henares Jiménez
Inf.
Cab.
Inf.
Cab.
Cab.
Inf.
CUERPO
Rgto. de Sevilla nº 33
Art.
3 Bón. Art. de Plaza
“
Ramón Merino Sánchez
* Sí
Inf.
Rgto. Zamora nº 8
“
Ricardo Gijón del Cabo
**
“
Rgto. Baleares nº 42
“
Antonio García Jiménez
* “
Bon. Caz. Barcelona nº 3
“
Matías Guirao Vera
* “
Rgto. Sevilla nº 33
“
Emilio Femenías Esclapé
“
Rgto. la Reina nº 2
“
Francisco Álvarez Menéndez
**
“
Rgto. Luzón nº 58
“
José Muñiz Pérez
* “
Rgto. Málaga nº 40
“
Juan Fernández Soler
* “
Rgto. Guadalajara nº 20
“
Pablo Valero Paraíso
* Cab.
Rgto. Reserva nº 23
“
Juan Hernández Santos
* Inf.
Rgto. Málaga nº 40
“
José Sánchez Lucas
* Rgto. Pavía nº 50
“
Francisco Moreno del Valle
* “
er
~ 169 ~
ARMA
EMPLEO
NOMBRE
ASCENSO
“
Rgto. Cuenca nº 27
CUERPO
“
José García Glorián
* “
Bón. Caz. C. Rodrigo nº 7
“
Waldo Ortigüela Marrón
* “
Bón. Dep. de Zamora
Sgto. 1º
José Sánchez Arroyo
“
Rgto. Andalucía nº 55
Sgto. 2º
Juan Andrade Barreiro
* Cab.
Academia de Sgto.s
“
Luis Cid Pombo
* Inf.
Rgto. Málaga nº 40
“
Manrique Hidalgo Martínez
* “
Reserva de Salamanca
“
Francisco Rojas Herreros
* “
Rgto. Cantabria nº 49
“
Ignacio Barricat Glaría
* “
Rgto. España nº 48
“
Francisco López López
* “
Rgto. Cuenca nº 27
“
Tiburcio Moratalla Bonilla
* “
Rgto. Toledo nº 35
“
Emilio de la Concha S.Emeterio
* “
Rgto. Soria nº 9
“
Manuel García Muñoz
* “
Reserva de Figueras
“
Juan Agudo Rueda
* “
Rgto. Zamora nº 8
“
Pedro Llorente Ruiz
* Inf.
Reserva de Utrera
Sgto. 2º
Teodoro Hernando Antón
“
Rgto. San Fernando nº 11
“
Higinio Cumplido Montero
* **
“
Rgto. Borbón nº 17
“
Federico Taboada Colón
**
“
Rgto. Infante nº 5
“
Pascual Gracia Perruca
* “
Bón. Caz. Reus nº 16
“
Alejandro Durán Canosa
* “
Rgto. Álava nº 60
“
Rafael Hierro Jiménez
* “
Rgto. Vizcaya nº 54
“
Celestino Rodríguez Salgado
* Depósito de Sementales
“
Manuel Bretón Fajardo
* Rgto. Mindanao nº 56
“
Roque Rubio Martínez
* Rgto. Lanc. Villaviciosa nº 6
“
Antonio Cobos Pérez
* Rgto. Guipúzcoa nº 57
“
Alejandro Pariz Fernández
* “
Rgto. Vad-Ras nº 53
“
Mariano Muñoz Rodríguez
“
Rgto. Mallorca nº 13
“
Vicente Ortega Galán
* **
“
Bón. Caz. Puerto Rico nº 19
“
Ricardo Barcenilla Herrero
**
“
Rgto. Infante nº 5
“
Mariano Cortés Garzón
* Rgto. Almansa nº 13
“
Pedro Ruiz Bustamante
* Reserva de Toro
Sgto. 1º
José Travieso Salgado
“
Rgto. Burgos nº 36
Sgto. 2º
Á. Ladrón de Cegama Mendoza
*
“
Bón. Depósito de Albacete
“
José España González
*
“
Rgto. del Rey nº 1
“
Emilio Mayo Andrés
**
Rgto. Lanc. Príncipe nº 3
“
Baldomero López Marroqui
**
Rgto. Mindanao nº 58
“
Juan Comunión Ugalde
*
Cab.
Inf.
Cab.
Inf.
Cab.
Inf.
Cab.
Inf.
~ 170 ~
ARMA
EMPLEO
NOMBRE
ASCENSO
“
Depósito de Ribadavia
“
Maximiliano Ibáñez Llambrás
**
“
Rgto. Murcia nº 37
“
Braulio Montero Esteve
*
“
Depósito de Tremp
“
José Fresno Andrés
*
“
Rgto. Lealtad nº 30
“
José Díaz Fernández
Sí
“
Rgto. Canarias nº 43
“
Eusebio Senra Fernández
*
“
Rgto. Príncipe nº 3
“
Victoriano Fernández Ruiz
*
“
Rgto. San Marcial nº 46
“
Modesto Benavente Sanz
**
“
Rgto. Fijo de Ceuta
“
Juan Herrero Reina
**
“
Bon. Caz. Puerto Rico nº 19
“
Eugenio Serrano Valero
**
“
Rgto. Fijo de Ceuta
“
José Moreno Sedeño
*
“
Bon. Caz. La Habana nº 18
“
Elías Rodríguez Marco
*
“
Bon. Caz. Arapiles nº 9
“
Manuel Mira Dolado
**
“
Rgto. Asturias nº 31
“
Ricardo Jubes Elola
* “
Rgto. San Marcial nº 46
“
Juan Mendoza Labat
“
Rgto. Mallorca nº 13
“
Manuel Calzas García
* **
“
Rgto. Mallorca nº 13
“
Gabriel Toro Domínguez
* “
Rgto. Vad-Ras nº 53
“
Aniceto García Rodríguez
“
Rgto. Vad-Ras nº 53
“
Toribio Sánchez Francia
* **
“
Rgto. Gerona nº 22
“
José Lanzarica Benedicto
*
“
Bon. Caz. Mérida nº 13
“
Julio Pujol Farrucha
**
“
Rgto. Saboya nº 6
“
José Salgado López
**
“
Rgto. Constitución nº 29
“
Gabriel Rubios Ríos
**
“
Rgto. Vad-Ras nº 53
“
Pedro Puello España
**
Rgto. Lanc. de España nº 7
“
Miguel Pérez de Lucas
*
Rgto. Zamora nº 8
“
Salvador Azuara García
**
Rgto. Mindanao nº 56
“
Faustino Fernández Iturbide
**
Rgto. Drag. Numancia nº 11
“
Alonso Fernández Díaz
Baja P.P.
Bón. Dep. La Coruña
“
José Alberto González
**
Dep. Ultramar en Madrid
“
Francisco Bárcena García
*
Cab.
Rgto. Caz. Tetuán
“
León Camacho Ciprián
**
Cab.
Rgto. Caz. Arlabán nº 24
Sgto. 2º
Florencio Barrios Frías
**
Ing.
1er Rgto. Zap-Min.
“
Bernardino Díez Escanciano
Sí
Cab.
Rgto. Caz. Castillejos nº 18
“
Tadeo Celma Bajo
* “
Rgto. Caz. Arlabán nº 24
“
Rafael Jimeno Murillo
* “
Rgto. Caz. Alfonso XII nº 27
“
Emilio Villarroel Sáez
* “
Reserva de Caballería nº 1
“
Federico Velasco e Iruela
* Cab.
Inf.
“
Cab.
Inf.
“
CUERPO
~ 171 ~
ARMA
EMPLEO
NOMBRE
ASCENSO
Art.
Parque Art. de Cádiz
CUERPO
“
Antonio Zamora Rivas
Sí
Cab.
Rgto. Lanceros España nº 7
“
Antonio Judez Sánchez
*
“
Reserva de Caballería nº 11
“
Tomás Llerena Villarreal
**
Art.
Bon. Art. de Plaza
“
Rufo Martín Rivero
Sí
Inf.
Filipinas (Res. C. Rodrigo)
Sgto. 1º
Loreto Solana Hurtado
Art.
Filipinas
“
Agustín Carranzo Pérez
Inf.
Filipinas (Rgto. África nº 7)
Sgto. 2º
Pablo Lorenzo y Lorenzo
*
Baja P.P.
“
Filipinas (Rgto. Aragón nº 21)
“
José Royo Hurtado
“
Filipinas (Bón. Res. Astorga)
Sgto. 1º
José Arce Santos
Art.
Filipinas
Sgto. 2º
Juan Macías Martín
Sí
Inf.
Filipinas (Bón. Res. V. Bierzo)
Sgto. 1º
Rafael Álvarez Ferro
Baja E.R.
“
Filipinas (Rgto. Luzón nº 58)
Sgto. 2º
Isidoro Domínguez Fernández
Baja P.P.
“
Filipinas (Bón. Res. Salam.)
Sgto. 1º
Joaquín Martínez Fernández
Sí
“
Cuba (Rgto. Gerona nº 22)
Sgto. 2º
José Pardo García
*
“
Cuba (Rgto. Covad. nº 41)
“
Ángel González López
“
Cuba (Rgto. Burgos nº 36)
“
Faustino Fernández Nesprat
“
Cuba (Rgto. Mindanao nº 56)
“
Francisco Bernal Pardo
Cab.
Cuba (Rgto. de Cab. del Rey)
“
José Chinchilla Chinchilla
Inf.
Cuba (Bón. Rgto. Asia nº 59)
“
Norberto Fuente Vázquez
“
Cuba (Rgto. Andalucía nº 55)
“
Gonzalo Núñez Rosas
* “
Cuba (Rgto. Navarra nº 25)
“
Juan Ormaechea Otamendi
* Sgto. 1º
Antonio Ruiz Martin
Art.
Puerto Rico
*
*
R.O. de 21 de febrero de 1889 (DOMG nº 43 de 23 de febrero)
R.O. de 6 de febrero de 1889 (DOMG nº 30 de 8 de febrero)
* Egresados en diciembre de 1890, con la última promoción de la AES (R.O. de 23 de diciembre,
DOMG núm. 289 de 27 de diciembre, por la que la Inspección General de Infantería destinaba a
los cuerpos a los alumnos de la AES, cumplimentado la orden dada el 12 del mismo mes) y
declarados aptos para el ascenso por R.O. de 17 de enero de 1891 (DOMG núm. 14 de 20 de
enero), que se verificó un año después. Los sargentos primeros del Arma de Caballería, el 27 de
enero (DOMG nº 18), los de Infantería el 28 (DOMG nº 19) y Artillería e Ingenieros el 29 (DOMG
nº 20).
** Estos nombres también aparecen en la relación de la sexta promoción.
~ 172 ~
CUADRO I
CUADRO DE PROFESORES CON EXPRESIÓN DE ALTAS Y BAJAS.
EMPLEO
ARMA
NOMBRE
CARGO
ALTA
BAJA*
Teniente
Coronel
Infantería
Constantino
Domingo Bazán
Director
01/09/1886
19/04/1890
(fallecimiento)
Teniente
Coronel
Infantería
Ciro Warleta
Ordovás
Jefe de
Estudios
21/02/1889
26/06/1889
(ascenso)
Teniente
Coronel
Infantería
Luis Pérez y
Chacón
Jefe de
Estudios
02/07/1889
12/12/90
(cierre)
Comandante
Infantería
Camilo Lasala
Goitia
Jefe de
Estudios y del
Detall
01/09/1886
--/--/1887
Comandante
Infantería
Diego Barquero
Jefe del Detall
--/--/1887
23/04/1890
(destino)
Capitán
Caballería
Ildefonso Gómez
Nieto
Profesor
01/09/1886
28/12/1890
(cierre) C.L.
Capitán
Infantería
Adolfo Ascensión
González
Profesor
22/12/1886
14/02/1889
(destino)
Capitán
Infantería
Eloy Juárez del
Pozo
Profesor
22/12/1886
06/04/1888
(ascenso)
Capitán
Infantería
José Rodríguez
Benito
Profesor
22/12/1886
-
Capitán
Caballería
Ramón Franch
y Traserra
Profesor
22/12/1886
-
Capitán
Infantería
Salvador Cortils y
Mas
Profesor
-
05/02/1890
Capitán
Infantería
Enrique Crespo
García de Tejada
Profesor
02/04/1888
05/01/1890
(fallecimiento)
Capitán
Infantería
Manuel Canalejo
Domínguez
Profesor
26/06/1888
14/02/1889
(destino)
Capitán
Infantería
Luis Romero
Molino
Profesor
26/06/1888
Capitán
Infantería
Joaquín Vicen
Lostau
Profesor
26/06/1888
Infantería
José Velasco
Martínez
Capitán
Profesor
~ 173 ~
30/09/1888
28/12/1890
(cierre) C.L.
19/12/1890
(destino)
EMPLEO
ARMA
NOMBRE
CARGO
ALTA
BAJA*
Capitán
Infantería
Luis Fernández
Bernal
Profesor
29/03/1889
28/12/1890
(cierre)
Caballería
Tomás Torres
Erro
Profesor
11/05/1890
28/12/1890
(cierre)
Capitán
Infantería
Federico Gómez
de Salazar
Profesor
21/05/1889
28/12/1890
(cierre)
Capitán
Comandante
Infantería
Victoriano
Gallego Gallego
Profesor
-
28/02/1889
(ascenso)
Teniente
Infantería
Vicente Aymerich
Rico
Profesor
01/09/1886
-
Teniente
Infantería
Antonio Martín
Ballesteros
Profesor
22/12/1886
-
Teniente
Infantería
José López
Jiménez
Profesor
22/12/1886
28/02/1888
(cese)
Teniente
Infantería
Juan Calero
Ortega
Profesor
22/12/1886
28/12/1890
(cierre)
Teniente
Infantería
Fernando Ruiz
Merás
Profesor
22/12/1886
28/12/1888
(cese)
Alférez
Teniente 1º
Infantería
Eugenio Ramos
González
Profesor
01/09/1886
20/06/1890
(destino)
Alférez
Teniente 1º
Infantería
Enrique Iniesta
López
Profesor
01/09/1886
18/12/1890
(cierre)
Alférez
Infantería
Mateo Prieto
Cortés
Profesor
01/09/1886
-
Alférez
Infantería
Gerónimo
Sánchez
Márquez
Profesor
22/12/1886
-
Alférez
Teniente 1º
Caballería
Gregorio
Monturus
Azcorbe
Profesor
22/12/1886
28/12/1890
(cierre) C.L.
Alférez
Caballería
Juan Bermejo
CeballosEscalera
Profesor
22/12/1886
-
Leandro
Rodríguez
Navarro
Profesor
Veterinario
25/06/1889
01/07/1890
(cierre)
Capitán
Veterinario 2º
~ 174 ~
EMPLEO
ARMA
NOMBRE
CARGO
ALTA
BAJA*
Médico 2º
José Romero
Herrera
Médico
-
27/04/1888
(destino)
Medico 2º
Juan Algar
Macarro
Medico
26/10/1888
21/12/1890
(destino)
~ 175 ~
INDICE DE IMÁGENES
Página
1. Manuel Benítez Parodi. José Ribera. 1916
23
2. Vista general de Zamora hacia 1879. J. Laurent.
45
3. Plano, perfil y elevación del Cuartel de Palomar. Manuel Sipos (1822).
50
4. Plano de Zamora. Finales siglo XIX.
52
5. Detalle del plano de Zamora.
53
6. Fachada de la Academia. J. David (1887).
54
7. Plano a mano alzada de la planta principal del Cuartel de Infantería.
56
8. Formación en el patio de la Academia. J. David (1887).
61
9. Retrato colectivo de profesores de la Academia. J. David (1887) .
71
10. Don Constantino Domingo Bazán, Director de la AES (detalle)
73
11. Primera hoja del Libro Parroquial de Defunciones de la AES.
80
12. Dormitorio de sargentos alumnos. J. David (1887).
82
13. Comedor de sargentos alumnos. J. David (1887).
82
14. Primera Sección de alumnos. J. David (1887).
84
15. Segunda Sección de alumnos. J. David (1887).
84
16. Tercera Sección de alumnos. J. David (1887).
84
17. Cuarta Sección de alumnos. J. David (1887).
85
18. Quinta Sección de alumnos. J. David (1887).
85
19. Segunda sección de alumnos r. J. David (1887).
85
20. Clase con su profesor. J. David (1887).
86
21. Clase con su profesor. J. David (1887).
86
22. Clase con su profesor. J. David (1887).
86
23. Escudo de la Academia Especial de Sargentos. Fco. López-Pinto (1887)
~ 176 ~
104
FUENTES
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Archivo General Militar de Madrid (AGMM)
Archivo General Militar de Segovia (AGMS)
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