Diamantes

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Breviario para mis nietos
Ibrahim González-Urbaneja
La Página de los Jueves
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DIAMANTES
Edición: Norka Salas
DIAMANTES
E
n mineralogía, el diamante, del griego antiguo
áäÜìáó, adámas, que significa invencible o
inalterable, es un alótropo –cada una de las formas
cristalinas que proceden de una misma base– del
carbono donde los átomos de carbono están dispuestos en
una variante de la estructura cristalina cúbica, centrada en la
cara denominada «red de diamante». El diamante es la
segunda forma más estable de carbono, después del grafito.
Tiene renombre específicamente como un material con
características físicas superlativas, muchas de las cuales
derivan del fuerte enlace covalente entre sus átomos.
En particular, el diamante tiene la más alta dureza y
conductividad térmica de todos los materiales. Estas
propiedades determinan que la aplicación industrial principal
del diamante sea en herramientas de corte y de pulido.
El diamante tiene características ópticas destacables.
Debido a su estructura cristalina extremadamente rígida,
puede ser contaminada difícilmente por pocos tipos de
impurezas, como el boro y el nitrógeno. Pequeñas cantidades
de defectos o impurezas, aproximadamente una parte por
millón, inducen un color de diamante azul (boro), amarillo
(nitrógeno), marrón (defectos cristalinos), verde, violeta,
rosado, negro, naranja o rojo.
1458
El diamante también tiene una dispersión refractiva
relativamente alta, esto es, habilidad para dispersar luz de
diferentes colores, lo que resulta en su lustre característico.
Sus propiedades ópticas y mecánicas excelentes,
combinado con una mercadotecnia eficiente, hacen que el
diamante sea la gema más admirada.
Diamantes coloreados de marrón en el Museo Nacional de Historia Natural
del Instituto Smithsoniano.
La formación del diamante natural requiere condiciones
muy específicas. Estas condiciones se encuentran en dos
lugares en la Tierra; en el manto de la litosfera bajo placas
continentales relativamente estables, y en el sitio de impacto
de meteoritos.
La mayoría de diamantes naturales se forman a
condiciones de presión alta y temperatura alta, existentes a
profundidades de 140 km a 190 km en el manto terrestre.
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Los minerales que contienen carbono proveen la fuente de
carbono, y el crecimiento tiene lugar en períodos de 1 a 3,3
mil millones de años, lo que corresponde, aproximadamente,
del 25% al 75% de la edad de la Tierra.
Diagrama esquemático de un camino kimberlítico
Los diamantes son llevados cerca a la superficie de la
Tierra a través de erupciones volcánicas profundas por un
magma, que se enfría en rocas ígneas conocidas como
kimberlitas y lamproitas.
Kimberlita
Una vez que los diamantes han sido transportados a la
superficie por el magma en una chimenea volcánica, pueden
ser erosionados afuera y dispersados en un área grande.
Una chimenea volcánica que contiene diamantes es conocida
como una fuente primaria de diamantes.
1460
Las fuentes secundarias de diamantes incluyen a todas
las áreas donde hay un número significativo de diamantes,
erosionados de su matriz de kimberlita o lamproíta, y
acumulados por la acción del agua o el viento. Estos incluyen
depósitos aluviales y depósitos en líneas costeras existentes
y antiguas, donde los diamantes tienden a acumularse debido
a su tamaño y densidad similares.
Los diamantes también han sido encontrados rara vez
en depósitos dejados atrás por glaciares (notablemente en
Wisconsin e Indiana); sin embargo, en contraste con los
depósitos aluviales, los depósitos glaciales son menores y,
en consecuencia, no son fuentes comerciales viables de
diamante.
No todas las chimeneas contienen diamantes, e incluso
menos aún, contienen suficientes diamantes para hacer el
minado económicamente factible.
Los diamantes también pueden ser producidos
sintéticamente en un proceso de alta presión y alta
temperatura que simula aproximadamente las condiciones
en el manto de la Tierra.
Algunos materiales distintos al diamante, incluyendo a la
zirconia cúbica y carburo de silicio son denominados
frecuentemente como simulantes de diamantes, semejando
al diamante en apariencia y muchas propiedades. Se han
desarrollado técnicas gemológicas especiales para distinguir
los diamantes sintéticos y los naturales, y simulantes de
diamantes.
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Históricamente, los diamantes eran encontrados sólo en
depósitos aluviales en el sur de la India. India lideró la
producción mundial de diamantes desde el tiempo de su
descubrimiento, aproximadamente en el siglo IX a.C. hasta
mediados del siglo XVIII d.C., pero el potencial comercial
de estas fuentes había sido agotado a finales ese siglo, y
desde aquel tiempo, la India fue gradualmente eclipsada por
Brasil, donde en 1725 se hallaron los primeros diamantes
no provenientes de la India.
Mina sudafricana en la localidad de Cullinam
La producción de diamante de depósitos primarios
(kimberlitas y lamproítas) empezó sólo en la década de 1870,
tras el descubrimiento de los campos de diamantes en la
República Sudafricana. La producción ha aumentado con
el tiempo, y ahora se ha minado un acumulado total de 4.5
mil millones de quilates desde la fecha. Interesante es el
hecho de que el 20% de dicha cantidad se haya minado
sólo en los últimos 5 años, y durante los últimos diez años,
nueve minas nuevas hayan empezado la producción,
mientras cuatro más están esperando ser abiertas pronto.
La mayoría de estas minas están ubicadas en Canadá,
Zimbabue, Angola, y una en Rusia.
En los Estados Unidos, se ha encontrado diamantes en
Arkansas, Colorado, y Montana. En el 2004, el
descubrimiento de un diamante microscópico en los Estados
Unidos condujo al muestreo en bruto de pipas de kimberlita
en un lugar remoto de Montana.
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El Cullinan, conocido como Estrella del Sur, es el mayor
diamante hallado en toda la historia del que se tenga
conocimiento. Procedía de una mina sudafricana y pesaba
3106,75 quilates (621,35 gramos). Fue hallado por Frederick
Wells, gerente de la superficie de la Premier Diamond
Mining Company en el pueblo Cullinan, 40 km al este de
Pretoria (provincia de Gauteng, Sudáfrica) el 25 de enero
de 1905. La piedra fue nombrada en honor de sir Thomas
Cullinan, el propietario de la mina de diamantes. Mientras
que el nombre de Estrella del Sur, se basa en la novela de
Julio Verne La estrella del Sur, donde Estrella del Sur es el
nombre del diamante de mayor quilate del mundo.
El diamante en bruto fue entregado como obsequio en
su cumpleaños al Rey Eduardo VII, quien ordenó tallarlo
en 1906. Se obtuvieron un total de 150 piedras talladas, que
fueron ordenadas y bautizadas según su peso como
Cullinan I, Cullinan II, Cullinan III, etc. El Cullinan I,
que se encuentra engastado en el Cetro de la Cruz, fue el
mayor diamante tallado del mundo hasta 1985, cuando fue
desplazado por el Golden Jubilee (Quincuagésimo
Aniversario).
Mientras, el Cullinan II, el otro gran diamante procedente
del Cullinan original, es el principal atractivo de la Corona
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del Estado Imperial Británica, joya conservada en el Museo
de la Torre de Londres. El Cullinan III y IV eran llamados
por la Reina María como Chips (Esquirlas), los cuales fueron
incorporados a un broche, donde el Cullinan IV se suspende
del Cullinan III.
Un Kokoshnik procedente de Rusia es una de las piezas
más célebres y valiosas de la colección británica de joyas
reales.
Esta pieza fue realizada el año 1888 con ocasión de las
bodas de plata de los príncipes de Gales, el futuro rey
Eduardo VII de Inglaterra y la princesa Alejandra de
Dinamarca. La obra fue encargada por lady Salisbury y
sufragada por los 365 pares del reino. La joya fue realizada
en el taller del prestigioso joyero Garrard.
La pieza seguía el estilo de los kokoshniks rusos, unas
piezas típicas de las labradoras rusas que la corte de los
zares había transformado en preciosas joyas. La princesa
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de Gales conocía el estilo porque su hermana, la zarina
Dagmar de Rusia (María Fyodorevna) poseía uno.
Contiene sesenta barras de platino incrustadas de 488
diamantes, los dos más grandes pesan 3,25 quilates.
La tiara de la gran duquesa Vladimir, Maria Pavlova, es la
más conocida y utilizada tiara de la colección real británica.
Maria Pavlova, era una de las grandes coleccionistas de
joyas de la corte de los zares. Tía del zar Nicolás II de
Rusia poseía una colección impresionante de joyas, muchas
de las cuales fueron compradas tras su muerte por la reina
María de Teck el año 1921.
Las joyas de la gran duquesa serían sacadas de Rusia
tras la revolución de 1917 y recuperadas por su propietaria.
Esas joyas pasaron a su hija la gran duquesa Helena de
Rusia, princesa de Grecia tras la muerte de la gran duquesa
el año 1920.
La Corona de la Reina Isabel de Inglaterra, contiene el
diamante más antiguo conocido: Koh-i-noor (‘montaña de
luz’), que había sido descubierto en 1304 y que terminó
siendo ofrecido a la reina Victoria. Este diamante cuenta
con una leyenda según la cual los hombres y mujeres que lo
porten obtendrán gran poder pero los primeros morirán
trágicamente. El Koh-i-noor, de 105 quilates, 21,6 gramos,
fue tallado de nuevo en 1851 y, antes de que fuese elaborada
la corona de la Reina Isabel, ya había sido utilizado en las
coronas de las reinas Alejandra de Dinamarca y María de
Teck. La India, Pakistán e Irán han reclamado su devolución.
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Réplica en vidrio del Koh-i-Noor original en el museo Kunstareal
en Múnich, Alemania
El Museo del Diamante de Amberes exhibe la Luna de
Baroda, el collar con un diamante amarillo de 24 quilates,
en forma de pera, que Marilyn Monroe lució en la promoción
de la película "Ellos las prefieren rubias"; el anillo de
compromiso que el príncipe Rainiero de Mónaco le ofreció
a Grace Kelly; la gargantilla en forma de serpiente que le
perteneció a la diva del cine mexicano María Félix y el
aparatoso collar que Nicole Kidman exhibió en una escena
de la película "Moulin Rouge". Muy distinguidas las de Liz
Taylor y una lucida por Madonna.
Luna de Baroda
Se considera que la nobleza británica posee la colección
de joyas más valiosa del mundo.
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