LA ESCUELA vALENCIANA. LECCIONES DE CANTO Υ vIDA

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La escuela valenciana. Lecciones de canto y vida
Manuela Herrera
telectuales de cada momento, según la evolución
de su instrumento, de su madurez y de sus capacidades interpretativas.
Muchas grandes voces han sido estrellas de una
noche sin volver a brillar, precisamente por no
tener una buena formación vocal. A cantar, con
todo lo que ello conlleva, se aprende; por lo tanto
¿el canto se enseña?
Hablamos de las diferentes ‘escuelas de canto’
como la escuela italiana o la rusa, quizás definidas
por el repertorio y las exigencias propias del mismo.
Incluso dentro de las escuelas, hay consideraciones según las épocas: el belcantismo, el verismo…
Bellini, Donizetti, Rossini, Verdi y Puccini, no son
lo mismo y ni que decir tiene, Borodin, Tchaikovsky, Rachmaninof, Shostakovich…etc.
Muchos consideran que cantar consiste en tener
una buena voz y dotes interpretativas, y es obvio
que para desarrollar una carrera de cantante se
requiere de una formación técnica y musical sólida que permita al cantante abordar los diferentes
roles que se adapten a las exigencias vocales e in-
Ahora bien, en este artículo nos referimos a la escuela o maestría en la enseñanza del canto, esto
es, a la capacidad de transmisión por parte del
maestro. En este sentido enseñar no es nada fácil,
máxime cuando se trata un instrumento como es
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es perceptible a través de los cantantes que, previo
periodo de formación con el mismo, demuestran su
calidad en cada una de sus interpretaciones.
la voz, donde todo está oculto, donde el maestro
trabaja con ‘sensaciones internas’ que cada alumno percibe de diferente forma; cuando se trata
de un instrumento donde el estado de ánimo del
cantante influye más que en cualquier otro intérprete y que la emisión de la voz, muchas veces
depende del día y el momento…, enseñar a cantar no es nada fácil. De poco valen los ejemplos
y demostraciones propias de: “…esto se hace así
…” para posibles imitaciones, si cada color, timbre, calidad, volumen, voz y en definitiva, cada
persona es única. El alumno tiene que adquirir
conciencia de las sensaciones auditivas e internas
que se correspondan con la emisión de sonidos
bellos, cómodos, afinados y con la intensidad
deseada en cada momento. Tiene que sentir su
instrumento adaptado a sus capacidades y aprender a escucharse de forma totalmente diferente a
como le oyen los demás.
En España tenemos muy buenos cantantes formados con diferentes maestros, pero quien sin
duda puede presumir no sólo de haber formado a
uno o dos cantantes de renombre, sino a un gran
número de cantantes de indiscutible consideración en los teatros nacionales e internacionales,
es Ana Luisa Chova, de quien podemos afirmar
que ha creado “escuela”. Ella es la responsable y
la que lidera, junto a un grupo de profesores y pianistas de los que ha sabido rodearse, lo que ya se
conoce como la “Escuela Valenciana de Canto”.
No en vano en 2004 recibió el Premio Opera Actual por su magisterio en la enseñanza de la lírica
y es invitada continuamente a impartir cursos y
clases magistrales, además de su docencia regular
y permanente como Catedrática de Canto en el
Conservatorio Superior de Música de Valencia.
Pero ¿qué cualidades tiene que tener un buen maestro? Porque está sobradamente demostrado que ser
un gran cantante y estar en candelero no es suficiente garantía para ejercer la docencia del canto.
Tampoco es garantía tener un impecable y repleto
currículum sobre el papel. La verdadera demostración y evidencia de un buen maestro son los resultados de su trabajo a lo largo de los años, y esto sólo
Me consta que gracias a su empeño, a veces contra corriente, le han llevado a crear y dirigir el
Seminario de Ópera del Conservatorio en el que
se han llevado a cabo los montajes de La Cenerentola de Rossini, Lucia de Lammermoor de Donizetti, La Bòheme de Puccini, Dido y Eneas de
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Purcell y Die Zauberflöte de Mozart. Asimismo,
es directora del Taller de Ópera del Palau de la
Música de Valencia, participando en los montajes
de L’elisir d’amore de Donizetti, Carmen de Bizet,
Le nozze de Fígaro de Mozart, Don Pasquale de
Donizetti, Les contes d’Hoffmann de Offenbach
y Gianni Schichi y Suor Angelica de Puccini.
He asistido personalmente a numerosos cursos y he
presenciado muchas clases de la maestra Chova, y
les puedo asegurar que cada clase es como una sesión de terapia, llena de paciencia infinita, sin dogmatismos ni imposiciones, convirtiéndola en una
búsqueda común con el alumno pero guiada por su
maestría, que logra ir abriendo las puertas que llevan
al cantante a descubrir sus posibilidades e ir avanzando en su propio conocimiento y seguridad. En
palabras de Chova, “el éxito de un cantante depende
de la fe en uno mismo” y ella tiene la capacidad de
ahondar en la personalidad de cada uno, respetando
el ritmo evolutivo para que éste vaya adquiriendo
la confianza necesaria en sí mismo, cualidad indispensable para obtener buenos resultados. Según
afirmaba en una entrevista, “la eficacia del trabajo
vocal depende de la calidad de la información que
posea y reciba el cantante, de sus dotes de observación, percepción y concentración, de su fuerza
de voluntad y capacidad de trabajo, memoria, paciencia, prudencia, equilibrio, disciplina, resistencia
al cansancio, sentido común y por supuesto de su
“materia prima” (que no sólo es la voz, sino un conjunto de facultades físicas e intelectuales combinadas con el temperamento artístico).
Barítonos: Carlos López Galarza, Josep Miquel
Ramón, José Antonio López, David Menéndez,
Isidro Anaya.
Auditorio Nacional, Teatro Real, Monumental,
Campoamor, Maestranza, Liceu, Opera de Zúrich,
Opera de Berlín, La Bastilla, La Scala, Metropolitan…, anuncian en sus programaciones nombres
de cantantes que terminaron sus estudios en el
Conservatorio Superior de Música de Valencia de
la mano de Ana Luisa Chova. Con diferentes tipos
vocales y características, pero con un denominador
común: la sólida formación técnica y musical que
la maestra Chova imprime a sus alumnos con una
humanidad y comprensión que le permite sacar
lo mejor de cada uno de ellos. Una auténtica escultora de la voz que trabaja con mármol, bronce,
madera, cristal o granito… consiguiendo esculpir
bellas formas dentro de las posibilidades del material de cada alumno. Según Chova “una voz bella
es importante pero no suficiente” y afirma:“a veces
en las audiciones he escogido a gente joven con una
voz mediana, sólo por la expresión de su cara al cantar, por las ganas de hacer algo hermoso, de comunicar algo importante”.
La maestría de la Sra. Chova para impartir lecciones de canto y vida, hacen del siguiente listado un
ejemplo de discípulos y amigos suyos en activo.
Sopranos: Isabel Rey, Isabel Monar, María José
Martos, Ofelia Sala, Elena de la Merced, Ruth Rosique, Ana Ibarra, Carmen Avivar, Minerva Moliner, Ana Nebot, Pilar Moral, Sandra Ferrández.
Es un consuelo pensar que el tronco firme y arraigado que hace más de veinte años plantó Ana
Luisa Chova en tierras mediterráneas se ha ramificado y florecido, extendiéndose en España y
otros países a través de los escenarios y aulas de
diferentes conservatorios y escuelas, donde sus
alumnos cantan e imparten clases, como ejemplo
evidente de un trabajo bien hecho que a buen seguro seguirá dando sus frutos.
Mezzosopranos: Silvia Tro, Marina Rodríguez
Cusí, María Martínez de Velasco, Olga Pitarch,
Cristina Faus.
Tenores: José Ferrero, José Manuel Zapata, Germán Villar, Eduardo García Sandoval.
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