CULPA Y REMORDIMIENTO

Anuncio
LIBRO
CULPA Y REMORDIMIENTO
en la Cristiada
El sermón de los muertos es un libro que recorre la Guerra Cristera partiendo
desde abajo, desde el pueblo, mostrando las contradicciones y los intereses de un
conflicto sin ganadores, que pudiera haberse evitado
ALEJANDRA CARRILLO
“
El Capulín”, un general de la Cristiada en la zona Sur de Jalisco, después de ahorcar a un viejo y a sus
tres hijos que, sospechaba, pertenecían a los agraristas, le dice a Mario, un
joven que se inició en el movimiento: “En
esta guerra, Dios perdona las equivocaciones”.
Esta es una de las escenas que se narra
de El sermón de los muertos, libro publicado este año por la colección Suma de Letras de Penguin Random House, del escritor y profesor del SEMS Miguel Ángel de
León Ruiz. El libro cuenta la historia de
un cristero, pero no de uno de los generales o de los terratenientes alzados, sino la
de un simple niño campesino que se unió
con miedo a la causa, con la promesa del
párroco de su comunidad de que con ello
habría de expiar sus pecados y los de su
pueblo.
“La idea era ver qué pensaba esta gente que había entrado a la guerrilla, luchando por la religión, una religión que
les prohibía robar, que les prohibía matar, y a la hora que estaban adentro tenían
que hacerlo. Hay una confusión en lo que
tenían y podían hacer por la causa y yo
quise explorar ese miedo que provocaba
el pecado”, comenta el autor.
Esta publicación, según asegura De
León Ruiz, surgió a partir de las “pláticas
con los abuelos sobre cosas que pasaron
durante la Cristiada en pueblos como
Amacueca o Atemajac de Brizuela, pero
parte también de lo que pasó durante
esos tiempos en Santa Teresita, un barrio
muy aguerrido que tenía un cura hermano de Santo Toribio Romo, cuyos sermones yo tuve que escuchar”.
4
Lunes 11 de enero de 2016
O2 Cultura Suplemento de La gaceta de la Universidad de Guadalajara
A partir de la curiosidad sobre esas
historias y después de ver las actitudes
del clero tapatío “que tratan de convertir,
cuando lo necesitan, los delitos en pecados y los pecados en delitos”, comenzó
la búsqueda y la investigación para corroborar o profundizar en muchos de los
hechos que surgían en las pláticas con los
viejos de los pueblos.
“La verdad histórica es que la Iglesia
cerró los templos para echarle encima al
gobierno a todo el pueblo descontento.
Detrás de todo esto que vivió el pueblo
había una mentira y las consecuencias
fueron más fuertes en la zona Centrooccidente, donde la Revolución no tocó
los latifundios; esta lucha llega más, al
principio, en una búsqueda por el justo
reparto de las tierras, comenzada por los
que llamaron agraristas, por lo que los
hacendados ricos se aliaron con los curas
de los pueblos para luchar”.
La culpa, el remordimiento y la mentira por las que cruzan los personajes
buscando la salvación son los grandes
ejes de esta novela. Los personajes son
construidos, en realidad, por “varios perfiles de personas que vas conociendo”, de
ex cristeros o sus descendientes que aún
cuentan las historias en Jalisco y que en
la novela le dieron voz a un sólo protagonista.
“Yo no podía hacer un texto de denuncia de algo que no me tocó vivir. Lo que
hice fue tratar de darle una visión literaria y estética a esta lucha, una visión
desde la gente que estuvo en la trinchera
y que vivió, injustamente, una guerra sin
verdaderos triunfos que, sin dudas, pudo
ser evitada”. [
Descargar