Ofidios en la Argentina

Anuncio
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
Ofidios en la Argentina
El territorio argentino se encuentra habitado por 130 especies de ofidios, de acuerdo a
un relevamiento divulgado por el Instituto de Herpetología de la fundación tucumana
Miguel Lillo. En nuestro país se encuentran representantes de todas las variedades de
ofidios a excepción de serpientes marinas.
Las especies con presencia local muestran una gran variedad de colores, como las
culebras verdes (Philodryas olfersii o Liophis guentheri) y otras de tonos opacos,
castaños o grises, como la falsa yarará (Waglerophis merremii).
De acuerdo a la fundación Lillo, la gran mayoría de las variedades son ovíparas
(culebras, víboras de coral) y la incubación en esos casos alcanza los 60 días, pero
también hay especies vivíparas (culebras, yarará, cascabel, boas curiyú).
Con relación a las especies consideradas “de importancia médica”, en la Argentina
existen tres variedades:
• La yarará, con siete especies pertenecientes al género Bothrops.
• La víbora de cascabel, mediante una especie perteneciente al género Crotalus.
• Las corales, presentes a través de seis especies inherentes al género Micrurus.
Centros de Consulta en temas referidos a envenenamientos
por animales
CENTRO NACIONAL DE INTOXICACIONES
Hospital Nacional "Prof. Alejandro Posadas".
Av. Presidente Illia y Marconi CP1706 – Haedo - Pcia. de Buenos Aires.
Tel: (011) 4658-7777 / 4654-6648 / 4469-9300 int.1102 .
Línea telefónica de cobro revertido: 0-800-333-0160.
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
Email: [email protected]
http://www.hospitalposadas.gov.ar/asist/servicios/tox_serp_2.htm
INSTITUTO NACIONAL DE PRODUCCIÓN DE BIOLÓGICOS – ANLIS
“Dr. Carlos G. Malbrán” - Ministerio de Salud Y Ambiente de la Nación.
Av. Vélez Sársfield 563 , CP 1281 – Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Tel : (011) 4301-2888; Fax: (011) 4303-2492.
Email: [email protected]
CENTRO DE PATOLOGÍA REGIONAL ARGENTINA Y MEDICINA TROPICAL
(CEMPRA-MT).
Hospital de Infecciosas F. J. Muñiz – Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Uspallata 2272 Pabellón 30 Sala 9 – CP 1282 –Ciudad Autónoma de Buenos
Aires.
Tel: (011) 4305 3161 / 4304 – 2180 int. 231 (conm).
Email: [email protected]
CENTRO DE ASESORAMIENTO Y ASISTENCIA TOXICOLOGICA
Hospital Interzonal de Agudos Especializado en Pediatría
"Sor María Ludovica" – Prov. de Buenos Aires.
Calle 14, Nro.1631 CP 1900 - La Plata - Pcia. de Buenos Aires.
Tel: (0221) 451-5555 (directo) o 453-5901(interno 1312 u opción 2) .
Fax: 453-5930.
Línea telefónica de cobro revertido: 0-800-222-9911.
Email: [email protected]
(espero tener estas direcciones si las necesito)
Recomendaciones:
•
•
•
•
Precaución en las orillas de río y cuando se va a buscar leña.
No meterse en pastizales.
No caminar descalzo ni meter la mano en huecos de árboles.
No levantar piedras y precaución al cruzar las pircas.
Que hacer ante la Mordedura de una Serpiente
•
•
•
•
Mantener al accidentado en reposo para retardar lo máximo posible la difusión
del veneno por la vía sanguínea. Hay que evitar el pánico: Se debe tranquilizar al
herido. Recuerde que la gran mayoría de las personas sobrevive a los ataques de
serpientes
Suministrar líquidos a voluntad. No dar bebidas alcohólicas.
Aflojar los botones de la ropa, cinturones, fajas, relojes pulsera o cualquier
elemento que provoque presión. Algunas heridas se hinchan de sobremanera.
Si se poseen elementos lavar la zona de la mordedura y colocar algún antiséptico
suave.
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
•
•
•
•
•
Concurrir de inmediato al centro de sanitario para recibir atención médica
Es muy importante identificar a la serpiente atacante, ya sea por sus colores, el
diseño de su lomo, el tamaño, el ambiente donde se encontraba, etc. Estos son
datos vitales para que el médico asignado determine cuál es el suero antiofídico
que corresponde. Si se logra capturar el cadáver de la atacante, este debe ser
transportado en una caja. El cuerpo no debe ser manoseado, ya que los dientes
de una serpiente muerta todavía poseen veneno.
Se debe aplicar un vendaje suave de presión, nunca un torniquete convencional:
Los torniquetes demasiado ajustados cortan la afluencia de sangre al miembro
atacado y, si se dejan por un par de horas, se puede provocar un daño
irreversible, ocasionando un cuadro de gangrena que obligará a una posterior
amputación. Si el miembro atacado tiene una coloración azulada y está frío,
significa que el vendaje está muy ajustado. Por eso, el vendaje de presión debe
realizarse con una venda de tela. Entre el miembro y la tela debe caber – con
soltura - un dedo. El miembro afectado debe ser inmovilizado.
Si el herido está inconsciente, debe ser recostado de cabeza o boca abajo para
evitar el ahogamiento en caso de vomitar.
Lo más recomendable es que la determinación del tipo de suero antiofídico y su
aplicación sea realizada por un profesional de la salud. Además, se debe estar
preparado a que el herido sufra un shock anafiláctico, especie de reacción
alérgica que experimentan algunas personas al suero antiofídico
Que NO hacer ante la Mordedura de una Serpiente
•
•
•
•
•
•
No aplicar torniquetes o ligaduras.
No cauterizar ni quemar la zona afectada.
No succionar el sitio de la mordedura
No trate la herida: En el área de la mordida no se deben efectuar cortes ni
incisiones con navaja. No intente succionar o chupar la herida para extraer el
veneno. No hay que aplicar hielo. Los shocks eléctricos sobre la herida son
ineficientes.
El herido no debe beber alcohol ni ingerir medicinas naturistas. Tampoco
aspirinas
El único tratamiento efectivo es la administración del antiveneno específico
llamado suero antiofídico. El cual debe administrase bajo supervisión médica
Yarará
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
Tan temidas como admiradas, las yarará aparecen como las serpientes venenosas
más emblemáticas de la Argentina. Las estadísticas del Ministerio de Salud de la
Nación avalan con firmeza tanto renombre: Las yarará provocan más del 97% de los
accidentes por ofidios venenosos en el país.
Pertenecientes a la variedad Bothrops, estos ofidios se encuentran presentes en la
mayor parte del territorio argentino.
Así, a los ejemplares del género Bothrops, dependiendo de la provincia o latitud, se
los conoce como:
• Yarará Grande, Víbora de la Cruz, Crucera, Urutú o Viriogakácuruzú (esto
en el caso de la variedad Bothrops Alternatus).
• Yarará Chica, Yarará-í, Yarará Overa o Yararaca Pintada (para las Bothrops
Neuwiedii).
• Yarará Ñata (en el caso de las Bothrops Ammodytoides).
• Yararaca, Perezosa o Queimadora (Bothrops Jararaca).
• Yararacuzú, Tapete Dourado, Surucucú-apeté (Bothrops Jararacussu).
• Caisaca o Lanzadera (Bothrops Moojeni).
• Cotiara, Cotiarinha o Mboi-cotía (Bothrops cotiara).
Las Bothrops cuentan con características que varían según la región donde se las
ubica. Aunque como señas generales se puede postular el color castaño, las manchas
de dibujo variado por lo general en marrón oscuro, casi negras, con ribetes de
blanco, la cabeza triangular bien definida, y la cola gruesa que de manera abrupta se
afina hacia la punta.
En este primera acercamiento a las yarará (habrá otros y más específicos), vamos a
dar algunas pautas sobre las variedades distribuidas en la mayor parte de la
Argentina
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
Bothrops Alternatus (también conocida como Yarará Grande, Víbora de la Cruz,
Crucera, Urutú o Viriogakácuruzú):
Se trata de la especie más común en la provincia de Buenos Aires. Según un
informe divulgado por el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Producción
de Biológicos, una hembra adulta de esta variedad puede superar 1,60 de longitud.
(Foto: Glfajim)
La Alternatus puede habitar en zonas frías incluso en sistemas montañosos como
Sierra de la Ventana y Tandil. Se la encuentra en el delta del río Paraná y también
en la costa del río de la Plata. Esta variedad también se distribuye desde el CentroNorte hasta el Norte del país, llegando hasta La Pampa y el norte de la provincia de
Río Negro
Bothrops Neuwiedii (también conocida como Yarará Chica, Yarará-í, Yarará
Overa o Yararaca Pintada):
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
En el caso de esta variedad, la hembra adulta rara vez supera 1,20 de longitud. De
acuerdo a la investigación explicitada por los organismos mencionados, la
Neuwiedii ostenta un temperamento más agresivo que las yarará “Grande” y “Ñata”.
“Actualmente, su sistemática está en revisión y se considera que hay seis especies y
un grupo sin determinar, si bien médicamente se las identifica así”, argumenta el
informe.
Las Neuwiedii son las serpientes más comunes en el Norte (Noroeste y Noreste del
país), y posiblemente las responsables de la mayor cantidad de accidentes.
Bothrops Ammodytoides (Yarará Ñata):
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
Es la especie de serpiente venenosa más austral del mundo. Puede habitar en zonas
de temperatura muy bajas. Se la llama Ñata porque posee las placas nasales
sobreelevadas, que le brindan un aspecto respingado. (Foto: Arvo Rec)
Si bien una hembra adulta raramente supera los 60 centímetros, la mordedura de una
Ammodytoides puede producir envenenamientos graves. En la actualidad, se la
encuentra desde el Centro-Norte del país hasta la Patagonia.
Bothrops Jararaca (también conocida como Yararaca, Perezosa o Queimadora):
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
El informe del Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Producción de
Biológicos sostiene que una hembra adulta correspondiente a esta variedad puede
medir 1,40 de longitud. (Foto: Techuser)
La Jararaca, hasta el momento, sólo dice presente en determinadas zonas de la
provincia de Misiones, y su hallazgo resulta muy inferior respecto de otras especies
misioneras.
Igualmente, esta variedad es muy común en el Sur y Sureste de Brasil, siendo la
principal serpiente ponzoñosa involucrada en envenenamientos en ese país.
Bothrops Jararacussu (Yararacuzú, Tapete Dourado, Surucucú-apeté):
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
En el caso de la Jararacussu, una hembra adulta de esta clase puede alcanzar 1,80 de
longitud. Con presencia sólo en las zonas selváticas de Misiones, este ofidio se
caracteriza por la alta toxicidad de su veneno. (Foto: Gabriel Horta)
Las Jararacussu inoculan una cantidad de veneno superior en comparación con el
resto de las Bothrops. Las hembras de la variedad se caracterizan por sus tonalidades
negras, mientras que los machos tienden a presentar un color marrón.
Bothrops Moojeni (Caisaca o Lanzadera):
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
También con presencia comprobada sólo en Misiones, las Moojeni –a diferencia del
resto de las Bothrops– pueden atacar varias veces. (Foto: RAStr)
Aptos para dar hasta tres saltos sucesivos, estos ofidios son capaces de estirar todo
su cuerpo en cada uno de sus ataques. Las hembras adultas de esta variedad pueden
superar 1,60 de longitud.
Bothrops Cotiara (También conocidas como Cotiara, Cotiarinha o Mboi-cotía):
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
De raro hallazgo en la provincia de Misiones, esta variedad hace varios años que se
supone en extinción. Un ejemplar de Cotiara hembra en edad adulta puede medir
hasta 1,40 de longitud. (Foto: Solenoglyph)
De acuerdo al informe mencionado, sólo se la encontraría en Misiones, Sur de Brasil
y Sureste de Paraguay.
Cuando suena el cascabel
La serpiente de cascabel enrosca su presencia en toda la zona centro y norte de la
Argentina, con epicentro en Córdoba, norte de la provincia de Santa Fe, Misiones, y
parte de la llanura cuyana.
Sus medidas: entre 0,60 y 1,5 metros de longitud, y de 7 a 10 centímetros de
diámetro. De cuerpo robusto y cola corta, esta variedad cuenta también con la
tradicional cabeza triangular que distingue a las especies venenosas.
El portal Supervivenciaeas.com.ar detalla los rasgos de la especie: “Presenta colores
marrones terrosos más o menos intensos, con una serie de rombos longitudinales
sobre la línea media del dorso, formando una línea marrón oscura y otra externa
amarilla clara, las cuales hacen resaltar estos rombos del color general”.
“Hacia la cola el color amarillo se atenúa haciéndose castaño uniforme en la unión
con el crótalo”, precisa la fuente. Más allá de estas particularidades hay que decir
que, como otras clases de ofidios, la serpiente de cascabel suele modificar parte de
sus tonalidades para así confundirse con el ambiente en el que habita.
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
Se trata de una especie netamente americana, capaz de adaptarse a regiones tanto
áridas como húmedas –aunque prefieren bosques y pastizales–, y que debe su
nombre al característico cascabel que los ejemplares portan en la cola.
¿Cuál es la misión de ese cascabel? Avisar a cualquier distraído –humano o animal–
que está a punto de tropezar o pisar a la pobre serpiente.
Las serpientes de cascabel son reptiles ciclotímicos. Aunque por lo general
reaccionan de manera agresiva ante la primera señal de peligro o desafío, los
ejemplares de la especie pueden denotar un comportamiento tranquilo para,
imprevistamente, emprender el más certero ataque.
Para terminar con esta primera aproximación a la serpiente de cascabel hay que
decir que su veneno es sumamente poderoso. El compuesto afecta el sistema
nervioso y destruye los glóbulos rojos de la sangre.
“VIBORA DE CORAL”(Nombre vulgar)
Nombre cientifico: Micrurus frontales
Esta especie de brillantes colores rojos, amarillo y negro, y tamaño no muy grande,
ha sido encontrada solo del lado argentino, con su subespecie Micrurus frontalis
mesopotamicus, mientras que M. Frontalis altidotris, que vive en Uruguay, si bien
probablemente existe en la zona, no está registrada en colecciones.
En la colección del Centro Nacional de investigación iológidcas, Buenos Aires,
existen ejemplares procedentes de Concordia, Federación, Chajarí, El Cimarrón,
Isthilart y Nueva Vizcaya.
En la morfología externa, es decir sus placas, escamas, etc., no se distinguen
diferencias con muchas culebras inofensivas de la zona. El ojo es más pequeño que
en éstas, aunque la forma de la pupila es igual, su cabeza no está diferenciada del
resto de su cuerpo. Afortunadamente en la zona no existe ninguna culebra que
presente un diseño con las características tan particulares de la especie venenosa,
que consiste en serie de tres anillos negros (tríadas), entre los que se intercalan dos
amarillos.
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
Estas tríadas se encuentran en número de 10 a 19. Son a lo largo del cuerpo. Están
separadas unas de otras por un ancho anillo rozo corasino. Todos estos anillos son
completos alrededor del cuerpo, es decir que se continúan en el vientre.
El tamaño de estas especies en el Uruguay oscila entre 18 y 80 cm. Similares
dimensiones atribuimos a M. Frontalis mesopotamicus, excepcionalmente puede
alcanzar 130cm..
La biología de esta “coral” es muy interesante por lo que mencionaremos algunos
aspectos llamativos.
Su comportamiento ante un agresor es característico: siempre trata de huir, pero si se
la acosa, esconde la cabeza bajo su cuerpo al mismo tiempo que enrosca y levanta la
cola exhibiendo sus colores rojos. Esta actitud atrae la atención del enemigo sobre la
cola, protegiendo la cabeza del posible ataque.
Se conocen algunas especies de culebras como la “Falsa Yarará de hocico
respingado” (Lystrophis dorbignyi) y la “Falsa Coral” (Lystrophis semicinctus), que
imitan esta conducta tan singular.
Vive en zonas rocosas, arenales y praderas, alimentándose de otros reptiles de
pequeña talla.
Esta “coral” es ovípara y posee el curioso comportamiento de poner sus huevos (al
igual que un número reducido de culebras y saurios) en la hoya de cultivo de hongos
de hormigas cultivadoras del género Acromyrmex.
No es un ofidio agresivo. En la zona de influencia no se han registrado accidentes
por corales, en los últimos 25 años. No obstante, su ponzoña es sumamente tóxica.
A pesar de tener boca y colmillos pequeños, la inyección de veneno (en el caso de
producirse) es importante por que al morder suele retener a la víctima.
Material obtenido de (http://ofidiosargentinos.blogspot.com)
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
JUSTIFICACIÓN:
En Latinoamérica ocurren 150.000 accidentes con envenenamiento y mueren 5.000
personas cada año.
Las personas de mayor riesgo son aquellas que habitan en áreas rurales, climas
tropicales, bañados, islas o a orillas de bañados o lagunas. Los niños le siguen en
frecuencia.
La atención de las víctimas de estos accidentes es generalmente deficiente, por
cuanto usualmente ocurren en zonas alejadas de los centros urbanos con poca
probabilidad de acceso temprano a los sistemas de salud. Casi siempre se arriba al
hospital después de tratamientos de medicina alternativa que, generalmente,
producen mayor morbilidad y mortalidad con contaminación de las heridas y
neutralización tardía del veneno.
Los accidentes más frecuentes en nuestro medio lo ocasionan serpientes no
venenosas (culebras), en menor medida causados por víboras (serpientes
venenosas).
Se consideran los accidentes causados por los géneros Bothrops (Yarara), Crotalus
(Cascabel) y Micrurus (Coral).
DEFINICIÓN:
El accidente ofídico se define como la lesión que resulta de la mordedura de una
serpiente sea que deje o no consecuencias para la salud.
VENENOS:
El veneno de las serpientes es una mezcla de proteínas, polipéptidos y sustancias no
proteicas como histamina, bradiquinina, serotonina y acetilcolina; que son los
causantes del intenso dolor, del edema y la caída de la tensión arterial.
Los componentes proteicos tienen enzimas tales como la fosfolipasa2, proteasas,
responsables de la actividad anticoagulante y de la formación de fibrinógeno de
mala calidad, responsable de la hemorragia. Las neurotoxinas son responsables del
bloqueo de la transmisión nerviosa de la placa neuromuscular a nivel pre y
postsináptico que ocasiona parálisis fláccida.
Las toxinas proteicas son responsables de las lesiones locales: necrosis, hemólisis y
hemorragias.
ACCIDENTE BOTHROPICO (VÍBORA YARARÁ):
Ocasionado por serpientes del género Bothrops, representado por varias especies:
Neuwiedi (Yarará Chica), Alternatus (Yarará de la Cruz o Grande), Amnuditoides
(Yarará Ñata).
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
Se distribuyen en todo el país desde zonas fronterizas con Brasil, Paraguay y Bolivia
hasta la Patagonia inclusive. Más del 97% de los accidentes debidos a ofidios
venenosos que se presentan en la Argentina se deben a este género.
Acción del veneno:
• Necrosante (proteolítica).
• Coagulante: producen coagulopatía por consumo.
• Hemorrágico: por daño al endotelio vascular.
Manifestaciones clínicas locales:
Dolor de intensidad variable, edema, equimosis, ampollas de contenido
serohemático y la marca de los dientes inoculadores. En ocasiones evoluciona a
necrosis.
Manifestaciones sistémicas:
Trastornos de la coagulación sanguínea hasta la incoagulabilidad, con o sin
sangrado a nivel cutáneo o mucosos, o de órganos vitales. Náuseas, vómitos,
taquicardia, hipotensión arterial hasta el choque. Compromiso renal y alteraciones
hidroelectrolíticas que pueden llegar hasta la Insuficiencia renal aguda.
CLÍNICA Y CLASIFICACIÓN DEL ACCIDENTE BOTHROPICO:
DIAGNÓSTICO:
Se basa en el antecedente de la mordedura (de manera excepcional puede faltar)
asociado al cuadro clínico compatible y a las alteraciones de los exámenes de
laboratorio, principalmente la alteración del tiempo de coagulación (con valores de
más de 15 minutos). Es necesario hacer una prueba al ingreso y luego cada 6 horas
hasta que se normalice.
Debe realizarse dosaje de fibrinógeno, hemograma y recuento de plaquetas para
valorar la anemia y plaquetopenia. Análisis de orina para valorar la hematuria.
TRATAMIENTO:
Primeros Auxilios
Se deben llevar a cabo en el área de ocurrencia del accidente y lo más pronto
posible.
Qué hacer?
Tranquilizar a la víctima.
Dejar sangrar la herida de 1 a 5 minutos.
Exprimir los bordes de la herida en los primeros 30 minutos.
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
Limpiar y desinfectar el área de la herida.
Cubrir con apósito estéril.
Inmovilizar la extremidad en posición neutra o ligeramente por debajo del
corazón.
Remitir a un Centro para el tratamiento específico.
Tratamiento antibiótico y antitetánico.
Qué no hacer?
Desbridación de la herida.
No colocar torniquetes.
No succionar con la boca la herida.
No realizar cauterización ni choque eléctrico de la herida.
No aplicar hielo local, aumenta la necrosis y conserva el veneno.
No elevar la extremidad, dado que aumenta la circulación y diseminación del
veneno.
No aplicar suero antiofídico in situ.
No aplicar sustancias químicas ni extractos de plantas sobre la herida.
Tratamiento específico
Suero antiofídico, compuesto por inmunoglobulinas obtenidas a partir de plasma de
animales normales hiperinmunizados con pequeñas dosis de veneno de serpiente
venenosa.
La cantidad de suero a prescribir depende de la lesión leve, moderada o grave. La
dosis para niños es igual a la de los adultos.
La cantidad de suero debe ser diluida en solución salina, y el tiempo de infusión es
de 30 minutos a 1 hora.
Se deberá repetir la dosis del antiveneno en los siguientes casos:
• La evolución del paciente no muestra mejoría del tiempo de coagulación a
las 12 hs.
• El edema sigue progresando.
• Aumenta la necrosis.
• La tensión arterial no se estabiliza.
• El estado general no mejora.
• La hemorragia no desaparece.
En el momento de administrar el antiveneno se deberá tener preparado las medidas
necesarias para el manejo del shock anafiláctico, dado que se trata de un suero
heterólogo.
El tiempo máximo para aplicar el suero es de 8 a 12 horas.
Tratamiento general:
• Restablecer el volumen circulatorio con solución salina o Ringer.
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
•
•
•
•
•
Vigilar la diuresis sin sonda (normal en adultos 0,5 ml/Kg/hora, en niños
1ml/Kg/hora).
Si el volumen de orina es menor al deseado expandir la volemia con
soluciones. Si de esta manera no se logra restablecerla, aplicar bolos de
furosemida a razón de 1 a 2 mg/Kg.
Vigilar la coagulación del modo descripto.
Evitar la infección secundaria en el área de la mordedura, protección
antitetánica, eventual antibiótico terapia.
Evitar la necrosis en el sitio de la mordedura.
ACCIDENTE CROTÁLICO (VÍBORA DE CASCABEL):
El género Crotalus pertenece a la familia Crotalidae. En nuestro país se encuentra
representado por la especie Durissus, subespecie Terrificus.. Se distribuye en todo el
Norte y Centro del país, hasta Córdoba, Norte de Santa Fe y llanura Cuyana.
Acción del veneno
Tres acciones principales:
Neurotóxica.
Miotóxica
Coagulante.
Manifestaciones clínicas locales:
Leve eritema acompañado o no de discreto edema a nivel del sitio de hincamiento de los
dientes inoculadores.
Manifestaciones sistémicas:
Predominan los síntomas neurológicos como visión borrosa, diplopía, disminución de la
agudeza visual, ptosis palpebral, disartria, vértigos. De la coagulación: hasta la
incoagulabilidad. Náuseas, vómitos, sudoración, somnolencia. Puede producirse
parálisis respiratoria e insuficiencia renal aguda.
CLÍNICA Y CLASIFICACIÓN DEL ACCIDENTE CROTÁLICO:
DIAGNÓSTICO:
Orina para evaluar la mioglobinuria, proteinuria.
Perfil de función renal, para averiguar el compromiso funcional.
CPK para confirmar la rabdomiolisis.
Pruebas de coagulación y recuento de plaquetas hasta lograr su normalización.
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
TRATAMIENTO:
Primeros Auxilios
Se deben llevar a cabo en el área de ocurrencia del accidente y lo más pronto posible.
Qué hacer?
Tranquilizar a la víctima.
Dejar sangrar la herida de 1 a 5 minutos.
Exprimir los bordes de la herida en los primeros 30 minutos.
Limpiar y desinfectar el área de la herida.
Cubrir con apósito estéril.
Inmovilizar la extremidad en posición neutra o ligeramente por debajo del
corazón.
Remitir a un Centro para el tratamiento específico.
Tratamiento antibiótico y antitetánico.
Qué no hacer?
Desbridación de la herida.
No colocar torniquetes.
No succionar con la boca la herida.
No realizar cauterización ni choque eléctrico de la herida.
No aplicar hielo local, aumenta la necrosis y conserva el veneno.
No elevar la extremidad, dado que aumenta la circulación y diseminación del
veneno.
No aplicar suero antiofídico in situ.
No aplicar sustancias químicas ni extractos de plantas sobre la herida.
Tratamiento específico
Medidas de orden general para el adecuado manejo del medio interno y de la función
renal. Asepsia de la herida
Empleo del antiveneno específico o inespecífico, administrado por vía endovenosa.
La dosis dependerá del cuadro clínico. La edad o peso del paciente no son variables que
modifiquen la dosis a utilizar.
El tiempo máximo útil del suero es de 6 a 8 horas.
Deberá preveerse la posibilidad de shock anafiláctico por empleo de sueros heterólogos.
ACCIDENTE ELAPÍDICO MICRÚRICO (SERPIENTE DE CORAL)
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
El género Micrurus (Coral) pertenece a la familia Elapidae. En nuestro país se encuentra
representado por varias especies que se distribuyen de preferencia en climas cálidos y
húmedos, con lluvias frecuentes, aunque se las puede hallar en zonas frías y secas como
en la zona de la precordillera. Son poco frecuentes en la Argentina.
Acción del veneno:
Exclusiva acción neurotóxica.
Manifestaciones clínicas locales:
Sintomatología de aparición precoz, generalmente dentro de la primer hora.
Discretas, escaso dolor o ausente, leve edema, trastornos de la sensibilidad.
Manifestaciones sistémicas:
Compromiso neuromuscular, motor y sensitivo, progresivo con parálisis de músculos
respiratorios, faciales, faringolaríngeos (sofocación, sialorrea, disfagia), oculares (ptosis
palpebral, facies miasténica, oftalmoplejía), parálisis respiratoria, colapso periférico y
muerte por parálisis cardiorespiratoria.
CLÍNICA Y CLASIFICACIÓN DEL ACCIDENTE MICRÚRICO
El cuadro clínico siempre deberá ser considerado como GRAVE.
TRATAMIENTO:
Primeros Auxilios
Se deben llevar a cabo en el área de ocurrencia del accidente y lo más pronto posible.
Qué hacer?
Tranquilizar a la víctima.
Dejar sangrar la herida de 1 a 5 minutos.
Exprimir los bordes de la herida en los primeros 30 minutos.
Limpiar y desinfectar el área de la herida.
Cubrir con apósito estéril.
Inmovilizar la extremidad en posición neutra o ligeramente por debajo del
corazón.
Remitir a un Centro para el tratamiento específico.
Tratamiento antibiótico y antitetánico.
Qué no hacer?
Desbridación de la herida.
No colocar torniquetes.
No succionar con la boca la herida.
No realizar cauterización ni choque eléctrico de la herida.
No aplicar hielo local, aumenta la necrosis y conserva el veneno.
No elevar la extremidad, dado que aumenta la circulación y diseminación del
veneno.
No aplicar suero antiofídico in situ.
No aplicar sustancias químicas ni extractos de plantas sobre la herida.
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
Tratamiento específico
Utilización del antiveneno específico administrado por vía intravenosa.
El tiempo máximo útil para el empleo del antiveneno es de 4 horas..
Deberá preveerse la posibilidad de shock anafiláctico por empleo de sueros heterólogos.
Se pueden utilizar fármacos complementarios como la neostigmina.
La culebra de la gente
Abundante, y menos temerosa de las personas que otras representantes de su categoría,
la culebra listada o de línea roja (Liophis anomalus) es una de las especies con mayor
presencia en el territorio argentino.
Dueña de un tamaño que rara vez supera los 70 centímetros de longitud, y vestida con
escamas de un marrón oliváceo y manchas negras con pintas amarillas, la culebra listada
se caracteriza en términos de apariencia por contar con una delgada línea roja que –
ubicada sobre el lomo del ejemplar– recorre al ofidio de la cabeza a la cola.
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
A cada lado del trazo rojizo pueden ubicarse, también, dos hileras amarillas que
completan los rasgos de la variedad. De ojos prominentes y pupila circular, la culebra
listada suele pasear por pastizales abiertos y zonas que concentren lagunas o arroyos.
En la actualidad, y siempre a partir del mes de octubre, esta culebra goza de buena
presencia en las provincias argentinas de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, Santa Fe,
Entre Ríos, Misiones, Chaco, Formosa y Salta.
Fuera de las fronteras locales, según publica el portal Serpientes-Snakes, la Liophis
anomalus también dice presente en diversas áreas de Brasil, Bolivia, Uruguay y
Paraguay.
¿De qué se alimenta? Sapos, renacuajos y lagartijas forman parte de la dieta básica de
esta especie. De hábitos diurnos, la culebra listada se aparea a partir de octubre y pone
entre 6 y 15 huevos blancos durante los meses de diciembre y enero.
Carente de veneno y, por ende, inofensiva para el ser humano, la serpiente suele hinchar
el cuerpo para simular ferocidad cuando se ve amenazada.
Aunque es capaz de arrojar algún que otro mordisco, distintas fuentes aseguran que
suele ser bastante dócil en caso de entrar en contacto con las personas.
Lindo collar - Falsa Coral
Una variedad que en algunos lugares resulta confundida con la “Falsa Coral” es la
culebra de Collar Blanco o culebra Cavícola de Collar (Phalotris bilineatus).
Con presencia en Buenos Aires, Corrientes, Córdoba, Chaco, Chubut, Entre Ríos,
Formosa, La Pampa, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, Santiago del Estero, Santa
Fe y Tucumán, entre otros territorios, la especie se caracteriza por combinar líneas color
ladrillo y negro a lo largo de todo el cuerpo del ofidio.
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
Dueña de una extensión que rara vez supera los 70 centímetros, la culebra de Collar
Blanco debe su nombre, precisamente, al anillo en esa tonalidad que rodea el cuello de
cada ejemplar. En tanto, la cabeza y el vientre del ofidio se exhiben completamente
negros.
De hábitos semisubterráneos, la culebra de Collar Blanco es de naturaleza ovípara y
basa su alimentación en la caza de otros reptiles pequeños, como es el caso de las
víboras
ciegas.
Si bien rara vez son agresivas, especialistas de la Academia Nacional de Ciencias de
Córdoba sostienen que “la mordedura de las Phalotris bilineatus puede resultar en un
accidente de cuidado, dado que se trata de una especie opistoglifa”.
Las serpientes opistoglifas se caracterizan por tener un par de dientes alargados y
portadores de una pequeña cantidad de veneno en la parte interior de la mandíbula.
Dada esta característica, el ejemplar tiene que tener dentro de la boca a su presa para
poder inocular el veneno, por lo que no suele representar un peligro para las personas.
Explicado este punto, otra particularidad para destacar de la culebra de Collar Blanco es
que, una vez atrapado, el ofidio apela a un mecanismo de defensa completamente
inesperado: comienza a despedir un olor desagradable al extremo.
Autor Pablo Rodriguez “Rocker” – www.amigosenkayak.com
¿La causa? Un fluido que la variedad genera a través de sus glándulas anales. Y que,
combinado con la habilidad del ofidio para fingir estar muerto, culmina por desalentar a
cualquier potencial depredador
Descargar